{"id":6143,"date":"2021-12-14T09:17:59","date_gmt":"2021-12-14T15:17:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6143"},"modified":"2022-05-21T16:33:01","modified_gmt":"2022-05-21T22:33:01","slug":"cantico-espiritual-b","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6143","title":{"rendered":"C\u00e1ntico espiritual (CB)"},"content":{"rendered":"\n<p><a id=\"topSJCceB\"><\/a>.<br \/><strong>\u00cdndice: San Juan de la Cruz, C\u00e1ntico espiritual <br \/>&#8211; (segunda redacci\u00f3n = CB)<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"#SJCcbProl\">Pr\u00f3logo<\/a><\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanciones\">Canciones entre el alma y el Esposo<\/a><\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbargumento\">Argumento<\/a><\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc1\">Canci\u00f3n 1 &#8211; Ad\u00f3nde te escondiste<\/a> <\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc2\">Canci\u00f3n 2 &#8211; Pastores, los que fu\u00e9redes<\/a> <\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc3\">Canci\u00f3n 3 &#8211; Buscando mis amores<\/a> <\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc4\">Canci\u00f3n 4 &#8211; Oh bosques y espesuras<\/a> <\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc5\">Canci\u00f3n 5 &#8211; Mil gracias derramando<\/a> <\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc6\">Canci\u00f3n 6 &#8211; Ay, qui\u00e9n podr\u00e1 sanarme<\/a> <\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc7\">Canci\u00f3n 7 &#8211; Y todos cuantos vagan<\/a> <\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc8\">Canci\u00f3n 8 &#8211; Mas, c\u00f3mo perseveras<\/a><\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc9\">Canci\u00f3n 9 &#8211; Por qu\u00e9, pues has llagado<\/a><\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc10\">Canci\u00f3n 10 &#8211; Apaga mis enojos<\/a><\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc11\">Canci\u00f3n 11 &#8211; Descubre tu presencia<\/a><\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc12\">Canci\u00f3n 12 &#8211; Oh cristalina fuente<\/a><\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc13\">Canci\u00f3n 13 &#8211; Ap\u00e1rtalos, Amado<\/a><\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc14-15\">Canci\u00f3n 14-15\u00a0 &#8211; Mi Amado, las monta\u00f1as &#8211; <\/a><\/strong><strong><a href=\"#SJCcbCanc14-15\">\u00a0La noche sosegada<\/a><\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc16\">Canci\u00f3n 16 &#8211; Cazadnos las raposas<\/a><\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc17\">Canci\u00f3n 17 &#8211; Detente, cierzo muerto<\/a><\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc18\">Canci\u00f3n 18 &#8211; Oh ninfas de Judea<\/a><\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc19\">Canci\u00f3n 19 &#8211; Esc\u00f3ndete, Carillo<\/a><\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc20-21\">Canci\u00f3n 20-21 &#8211; A las aves ligeras<\/a><\/strong><strong><a href=\"#SJCcbCanc20-21\">\u00a0&#8211; Por las amenas liras<\/a><\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc22\">Canci\u00f3n 22 &#8211; Entrado se ha la esposa<\/a><\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc23\">Canci\u00f3n 23 &#8211; Debajo del manzano<\/a><\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc24\">Canci\u00f3n 24 &#8211; Nuestro lecho florido<\/a><\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc25\">Canci\u00f3n 25 &#8211; A zaga de tu huella<\/a><\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc26\">Canci\u00f3n 26 &#8211; En la interior bodega<\/a><\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc27\">Canci\u00f3n 27 &#8211; All\u00ed me dio su pecho<\/a><\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc28\">Canci\u00f3n 28 &#8211; Mi alma se ha empleado<\/a><\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc29\">Canci\u00f3n 29 &#8211; Pues ya si en el ejido<\/a><\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc30\">Canci\u00f3n 30 &#8211; De flores y esmeraldas<\/a><\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc31\">Canci\u00f3n 31 &#8211; En solo aquel cabello<\/a><\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc32\">Canci\u00f3n 32 &#8211; Cuando t\u00fa me mirabas<\/a><\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc33\">Canci\u00f3n 33 &#8211; No quieras despreciarme<\/a><\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc34\">Canci\u00f3n 34 &#8211; La blanca palomica<\/a><\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc35\">Canci\u00f3n 35 &#8211; En soledad viv\u00eda<\/a><\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc36\">Canci\u00f3n 36 &#8211; Goc\u00e9monos, Amado<\/a><\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc37\">Canci\u00f3n 37 &#8211; Y luego a las subidas<\/a><\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc38\">Canci\u00f3n 38 &#8211; All\u00ed me mostrar\u00edas<\/a><\/strong><br \/><strong><a href=\"#SJCcbCanc39\">Canci\u00f3n 39 &#8211; El aspirar del aire<\/a><\/strong><br \/><a href=\"#SJCcbCanc40\"><strong>Canci\u00f3n 40 &#8211; Que nadie lo miraba<\/strong><\/a><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a id=\"SJCcbProl\"><\/a><br \/><strong>IHS + MAR<\/strong><\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n de las Canciones que tratan del ejercicio de amor entre el alma y el Esposo Cristo, en la cual se tocan y declaran algunos puntos y efectos de oraci\u00f3n, a petici\u00f3n de la Madre Ana de Jes\u00fas, priora de las descalzas en San Jos\u00e9 de Granada. a\u00f1o de 1584 a\u00f1os.<\/strong><\/p>\n<p><br \/><strong>Pr\u00f3logo<\/strong><\/p>\n<p>1. Por cuanto estas canciones, religiosa Madre, parecen ser escritas con alg\u00fan fervor de amor de Dios, cuya sabidur\u00eda y amor es tan inmenso, que, como se dice en el libro de la Sabidur\u00eda (8,1), toca desde un fin hasta otro fin, y el alma que de \u00e9l es informada y movida, en alguna manera esa misma abundancia e \u00edmpetu lleva en su decir, no pienso yo ahora declarar toda la anchura y copia que el esp\u00edritu fecundo del amor en ellas lleva; antes ser\u00eda ignorancia pensar que los dichos de amor en inteligencia m\u00edstica, cuales son los de las presentes canciones, con alguna manera de palabras se puedan bien explicar; porque e l Esp\u00edritu del Se\u00f1or que ayuda nuestra flaqueza, como dice san Pablo (Rm 8,26), morando en nosotros, pide por nosotros con gemidos inefables lo que nosotros no podemos bien entender ni comprehender para lo manifestar.<\/p>\n<p>Porque \u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 escribir lo que a las almas amorosas, donde \u00e9l mora, hace entender? Y \u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 manifestar con palabras lo que las hace sentir? Y \u00bfqui\u00e9n, finalmente, lo que las hace desear?<\/p>\n<p>Cierto, nadie lo puede; cierto, ni ellas mismas por quien pasa lo pueden. Porque \u00e9sta es la causa por que con figuras, comparaciones y semejanzas, antes rebosan algo de lo que sienten y de la abundancia del esp\u00edritu vierten secretos misterios, que con razones lo declaran.<\/p>\n<p>Las cuales semejanzas, no le\u00eddas con la sencillez del esp\u00edritu de amor e inteligencia que ellas llevan, antes parecen dislates que dichos puestos en raz\u00f3n, seg\u00fan es de ver en los divinos Cantares de Salom\u00f3n y en otros libros de la Escritura divina, donde, no pudiendo el Esp\u00edritu Santo dar a entender la abundancia de su sentido por t\u00e9rminos vulgares y usados, habla misterios en extra\u00f1as figuras y semejanzas. De donde se sigue que los santos doctores, aunque mucho dicen y m\u00e1s digan, nunca pueden acabar de declararlo por palabras, as\u00ed como tampoco por palabras se pudo ello decir; y as\u00ed, lo que de ello se declara, ordinariamente es lo menos que contiene en s\u00ed.<\/p>\n<p>2. Por haberse, pues, estas canciones compuesto en amor de abundante inteligencia m\u00edstica, no se podr\u00e1n declarar al justo, ni mi intento ser\u00e1 tal, sino s\u00f3lo dar alguna luz general, pues Vuestra Reverencia as\u00ed lo ha querido; y esto tengo por mejor, porque los dichos de amor es mejor dejarlos en su anchura, para que cada uno de ellos se aproveche seg\u00fan su modo y caudal de esp\u00edritu, que abreviarlos a un sentido a que no se acomode todo paladar. Y as\u00ed, aunque en alguna manera se declaran, no hay para qu\u00e9 atarse a la declaraci\u00f3n; porque la sabidur\u00eda m\u00edstica (la cual es por amor, de que las presentes canciones tratan) no ha menester distintamente entenderse para hacer efecto de amor y afici\u00f3n en el alma, porque es a modo de la fe, en la cual amamos a Dios sin entenderle.<\/p>\n<p>3. Por tanto, ser\u00e9 bien breve; aunque no podr\u00e1 ser menos de alargarme en algunas partes donde lo pidiere la materia y donde se ofreciere ocasi\u00f3n de tratar y declarar algunos puntos y efectos de oraci\u00f3n, que, por tocarse en las canciones muchos, no podr\u00e1 ser menos d e tratar algunos.<\/p>\n<p>Pero, dejando los m\u00e1s comunes, tratar\u00e9 brevemente los m\u00e1s extraordinarios que pasan por los que han pasado, con el fervor de Dios, de principiantes. Y esto por dos cosas: la una, porque para los principiantes hay muchas cosas escritas; la otra, porque en ello hablo con Vuestra Reverencia por su mandado, a la cual Nuestro Se\u00f1or ha hecho merced de haberle sacado de esos principios y llev\u00e1dola m\u00e1s adentro al seno de su amor divino.<\/p>\n<p>Y as\u00ed espero que, aunque se escriban aqu\u00ed algunos puntos de teolog\u00eda escol\u00e1stica acerca del trato interior del alma con su Dios, no ser\u00e1 en vano haber hablado algo a lo puro del esp\u00edritu en tal manera; pues, aunque a Vuestra Reverencia le falle el ejercicio de teolog\u00eda escol\u00e1stica, con que se entienden las verdades divinas, no le falla el de la m\u00edstica, que se sabe por amor, en que no solamente se saben, mas juntamente se gustan.<\/p>\n<p>4. Y porque lo que dijere, lo cual quiero sujetar al mejor juicio y totalmente al de la santa Madre Iglesia, haga m\u00e1s fe, no pienso afirmar cosa de m\u00edo, fi\u00e1ndome de experiencia que por m\u00ed haya pasado, ni de lo que en otras personas espirituales haya conocido o de ellas o\u00eddo (aunque de lo uno y de lo otro me pienso aprovechar), sin que con autoridades de la Escritura divina vaya confirmado y declarado, a lo menos, en lo que pareciere m\u00e1s dificultoso de entender. En las cuales llevar\u00e9 este estilo: que primero las pondr\u00e9 las sentencias de su lat\u00edn, y luego las declarar\u00e9 al prop\u00f3sito de lo que se trajeren.<\/p>\n<p>Y pondr\u00e9 primero juntas todas las canciones, y luego por su orden ir\u00e9 poniendo cada una de por s\u00ed para haberla de declarar; de las cuales declarar\u00e9 cada verso poni\u00e9ndole al principio de su declaraci\u00f3n, etc.<\/p>\n<p>Fin del pr\u00f3logo.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanciones\"><\/a><br \/><strong>Canciones entre el alma y el Esposo<\/strong><\/p>\n<p>Esposa<\/p>\n<p>1. \u00bfAd\u00f3nde te escondiste,<br \/>Amado, y me dejaste con gemido?<br \/>Como el ciervo huiste, <br \/>habi\u00e9ndome herido;<br \/>sal\u00ed tras ti clamando, y eras ido.<\/p>\n<p>2. Pastores, los que fuerdes <br \/>all\u00e1 por las majadas al otero, <br \/>si por ventura vierdes<br \/>aquel que yo m\u00e1s quiero,<br \/>decilde que adolezco, peno y muero.<\/p>\n<p>3. Buscando mis amores,<br \/>ir\u00e9 por esos montes y riberas;<br \/>ni coger\u00e9 las flores, <br \/>ni temer\u00e9 las fieras, <br \/>y pasar\u00e9 los fuertes y fronteras.<\/p>\n<p>4. \u00a1Oh bosques y espesuras, <br \/>plantadas por la mano del Amado!<br \/>\u00a1Oh prado de verduras, de flores esmaltado!<br \/>Decid si por vosotros ha pasado.<\/p>\n<p>5, 5, Mil gracias derramando<br \/>pas\u00f3 por estos sotos con presura, <br \/>y, y\u00e9ndolos mirando,<br \/>con sola su figura<br \/>vestidos los dej\u00f3 de hermosura.<\/p>\n<p>6. \u00a1Ay, qui\u00e9n podr\u00e1 sanarme! <br \/>Acaba de entregarte ya de vero; <br \/>no quieras enviarme<br \/>de hoy m\u00e1s ya mensajero,<br \/>que no saben decirme lo que quiero.<\/p>\n<p>7. Y todos cuantos vagan<br \/>de ti me van mil gracias refiriendo, <br \/>y todos m\u00e1s me llagan,<br \/>y d\u00e9jame muriendo<br \/>un no s\u00e9 qu\u00e9 que quedan balbuciendo.<\/p>\n<p>8. Mas \u00bfc\u00f3mo perseveras,<br \/>\u00a1oh vida!, no viviendo donde vives, <br \/>y haciendo porque mueras<br \/>las flechas que recibes<br \/>de lo que del Amado en ti concibes?<\/p>\n<p>9. \u00bfPor qu\u00e9, pues has llagado <br \/>aqueste coraz\u00f3n, no le sanaste? <br \/>Y, pues me le has robado,<br \/>\u00bfpor qu\u00e9 as\u00ed le dejaste,<br \/>y no tomas el robo que robaste?<\/p>\n<p>10. Apaga mis enojos,<br \/>pues que ninguno basta a deshacellos, <br \/>y v\u00e9ante mis ojos,<br \/>pues eres lumbre dellos,<br \/>y s\u00f3lo para ti quiero tenellos.<\/p>\n<p>11. Descubre tu presencia,<br \/>y m\u00e1teme tu vista y hermosura; <br \/>mira que la dolencia<br \/>de amor, que no se cura<br \/>sino con la presencia y la figura.<\/p>\n<p>12. \u00a1Oh cristalina fuente,<br \/>si en esos tus semblantes plateados <br \/>formases de repente<br \/>los ojos deseados<br \/>que tengo en mis entra\u00f1as dibujados!<\/p>\n<p>13. \u00a1Ap\u00e1rtalos, Amado, <br \/>que voy de vuelo!.<\/p>\n<p>Esposo<\/p>\n<p>Vu\u00e9lvete, paloma,<br \/>que el ciervo vulnerado <br \/>por el otero asoma<br \/>al aire de tu vuelo, y fresco toma.<\/p>\n<p>Esposa<\/p>\n<p>14. Mi Amado, las monta\u00f1as, <br \/>los valles solitarios nemorosos, <br \/>las \u00ednsulas extra\u00f1as,<br \/>los r\u00edos sonorosos,<br \/>el silbo de los aires amorosos,<\/p>\n<p>15. la noche sosegada<br \/>en par de los levantes del aurora, <br \/>la m\u00fasica callada,<br \/>la soledad sonora,<br \/>la cena que recrea y enamora.<\/p>\n<p>16. Cazadnos las raposas,<br \/>que est\u00e1 ya florecida nuestra vi\u00f1a, <br \/>en tanto que de rosas<br \/>hacemos una pi\u00f1a,<br \/>y no parezca nadie en la monti\u00f1a.<\/p>\n<p>17. Detente, cierzo muerto;<br \/>ven, austro, que recuerdas los amores, <br \/>aspira por mi huerto,<br \/>y corran sus olores<br \/>y pacer\u00e1 el Amado entre las flores.<\/p>\n<p>18. \u00a1Oh ninfas de Judea!,<br \/>en tanto que en las flores y rosales <br \/>el \u00e1mbar perfumea,<br \/>mor\u00e1 en los arrabales,<br \/>y no quer\u00e1is tocar nuestros umbrales.<\/p>\n<p>19. Esc\u00f3ndete, Carillo,<br \/>y mira con tu haz a las monta\u00f1as, <br \/>y no quieras decillo;<br \/>mas mira las compa\u00f1as<br \/>de la que va por \u00ednsulas extra\u00f1as.<\/p>\n<p>Esposo<\/p>\n<p>20. A las aves ligeras,<br \/>leones, ciervos, gamos saltadores, <br \/>montes, valles, riberas,<br \/>aguas, aires, ardores<br \/>y miedos de las noches veladores.<\/p>\n<p>21. Por las amenas liras<br \/>y canto de sirenas os conjuro <br \/>que cesen vuestras iras,<br \/>y no toqu\u00e9is al muro,<br \/>porque la Esposa duerma m\u00e1s seguro.<\/p>\n<p>22. Entrado se ha la Esposa <br \/>en el ameno huerto deseado, <br \/>y a su sabor reposa<br \/>el cuello reclinado<br \/>sobre los dulces brazos del Amado.<\/p>\n<p>23. Debajo del manzano,<br \/>all\u00ed conmigo fuiste desposada, <br \/>all\u00ed te di la mano,<br \/>y fuiste reparada<br \/>donde tu madre fuera violada.<\/p>\n<p>Esposa<\/p>\n<p>24. Nuestro lecho florido,<br \/>de cuevas de leones enlazado, <br \/>en p\u00farpura tendido,<br \/>de paz edificado,<br \/>de mil escudos de oro coronado.<\/p>\n<p>25. A zaga de tu huella<br \/>las j\u00f3venes discurren al camino, <br \/>al toque de centella,<br \/>al adobado vino,<br \/>emisiones de b\u00e1lsamo divino.<\/p>\n<p>26. En la interior bodega<br \/>de mi Amado beb\u00ed, y cuando sal\u00eda <br \/>por toda aquesta vega,<br \/>ya cosa no sab\u00eda;<br \/>y el ganado perd\u00ed que antes segu\u00eda.<\/p>\n<p>27. All\u00ed me dio su pecho,<br \/>all\u00ed me ense\u00f1\u00f3 ciencia muy sabrosa, <br \/>y yo le di de hecho<br \/>a m\u00ed sin dejar cosa;<br \/>all\u00ed le promet\u00ed de ser su Esposa.<\/p>\n<p>28. Mi alma se ha empleado,<br \/>y todo mi caudal, en su servicio; <br \/>ya no guardo ganado,<br \/>ni ya tengo otro oficio,<br \/>que ya s\u00f3lo en amar es mi ejercicio.<\/p>\n<p>29. Pues ya si en el ejido<br \/>de hoy m\u00e1s no fuere vista ni hallada, <br \/>dir\u00e9is que me he perdido;<br \/>que, andando enamorada,<br \/>me hice perdidiza, y fui ganada.<\/p>\n<p>30. De flores y esmeraldas,<br \/>en las frescas ma\u00f1anas escogidas, <br \/>haremos las guirnaldas<br \/>en tu amor florecidas<br \/>y en un cabello m\u00edo entretejidas.<\/p>\n<p>31. En solo aquel cabello<br \/>que en mi cuello volar consideraste,<br \/>mir\u00e1stele en mi cuello, <br \/>y en \u00e9l preso quedaste,<br \/>y en uno de mis ojos te llagaste.<\/p>\n<p>32. Cuando t\u00fa me mirabas,<br \/>su gracia en m\u00ed tus ojos imprim\u00edan;<br \/>por eso me adamabas, <br \/>y en eso me dec\u00edan <br \/>los m\u00edos adorar lo que en ti v\u00edan.<\/p>\n<p>33. No quieras despreciarme<br \/>que, si color moreno en m\u00ed hallaste, <br \/>ya bien puedes mirarme<br \/>despu\u00e9s que me miraste,<br \/>que gracia y hermosura en m\u00ed dejaste.<\/p>\n<p>Esposo<\/p>\n<p>34. La blanca palomica<br \/>al arca con el ramo se ha tornado; <br \/>y ya la tortolica<br \/>al socio deseado<br \/>en las riberas verdes ha hallado.<\/p>\n<p>35. En soledad viv\u00eda,<br \/>y en soledad ha puesto ya su nido; <br \/>y en soledad la gu\u00eda<br \/>a solas su querido,<br \/>tambi\u00e9n en soledad de amor herido.<\/p>\n<p>Esposa<\/p>\n<p>36. Goc\u00e9monos, Amado,<br \/>y v\u00e1monos a ver en tu hermosura <br \/>al monte y al collado,<br \/>do mana el agua pura;<br \/>entremos m\u00e1s adentro en la espesura.<\/p>\n<p>37. Y luego a las subidas <br \/>cavernas de la piedra nos iremos,<br \/>que est\u00e1n bien escondidas, <br \/>y all\u00ed nos entraremos,<br \/>y el mosto de granadas gustaremos.<\/p>\n<p>88. All\u00ed me mostrar\u00edas<br \/>aquello que mi alma pretend\u00eda, <br \/>y luego me dar\u00edas<br \/>all\u00ed, t\u00fa, vida m\u00eda,<br \/>aquello que me diste el otro d\u00eda:<\/p>\n<p>39. El aspirar del aire,<br \/>el canto de la dulce filomena, <br \/>el soto y su donaire,<br \/>en la noche serena,<br \/>con llama que consume y no da pena.<\/p>\n<p>40. Que nadie lo miraba, <br \/>Aminadab tampoco parec\u00eda, <br \/>y el cerco sosegaba,<br \/>y la caballer\u00eda<br \/>a vista de las aguas descend\u00eda.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p><a id=\"SJCcbargumento\"><\/a><br \/><strong>Argumento<\/strong><\/p>\n<p>1. El orden que llevan estas canciones es desde que un alma comienza a servir a Dios hasta que llega al \u00faltimo estado de perfecci\u00f3n, que es matrimonio espiritual. Y as\u00ed, en ellas se tocan los tres estados o v\u00edas de ejercicio espiritual por las cuales pasa el alma hasta llegar al dicho estado, que son: purgativa, iluminativa y unitiva, y se declaran acerca de cada una algunas propiedades y efectos de ella.<\/p>\n<p>2. El principio de ellas trata de los principiantes, que es la v\u00eda purgativa.<\/p>\n<p>Las de m\u00e1s adelante tratan de los aprovechados, donde se hace el desposorio espiritual, y \u00e9sta es la v\u00eda iluminativa.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de \u00e9stas, las que se siguen tratan de la v\u00eda unitiva, que es la de los perfectos, donde se hace el matrimonio espiritual. La cual v\u00eda unitiva y de perfectos se sigue a la iluminativa, que es de los aprovechados.<\/p>\n<p>Y las \u00faltimas canciones tratan del estado beat\u00edfico, que s\u00f3lo ya el alma en aquel estado perfecto pretende.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc1\"><\/a><br \/>Comienza la declaraci\u00f3n de las canciones de amor entre la Esposa y el Esposo Cristo<\/p>\n<p><strong>Anotaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Canci\u00f3n 1<\/strong><\/p>\n<p>1. Cayendo el alma en la cuenta de lo que est\u00e1 obligada a hacer, viendo que la vida es breve (Job 14,5), la senda de la vida eterna estrecha (Mt. 7, 14), que el justo apenas se salva (1Pe 4,18), que las cosas del mundo son vanas y enga\u00f1osas, que todo se acaba y falta como el agua que corre (2 Re 14,14), el tiempo incierto, la cuenta estrecha, la perdici\u00f3n muy f\u00e1cil, la salvaci\u00f3n muy dificultosa; conociendo, por otra parte, la gran deuda que a Dios debe en haberle criado solamente para s\u00ed, por lo cual le debe el servicio de toda su vida, y en haberla redimido solamente por s\u00ed mismo, por lo cual le debe todo el resto y respondencia del amor de su voluntad, y otros mil beneficios en que se conoce obligada a Dios desde antes que naciese; y que gran parte de su vida se ha ido en el aire; y que de todo esto ha de haber cuenta y raz\u00f3n, as\u00ed de lo primero como de lo postrero, hasta el \u00faltimo cuadrante (Mt. 5, 26), cuando escudri\u00f1ar\u00e1 Dios a Jerusal\u00e9n con candelas encendidas (Sof 1,12), y que ya es tarde y por ventura lo postrero del d\u00eda (Mt 20,6); para remediar tanto mal y da\u00f1o, mayormente sintiendo a Dios muy enojado y escondido por haberse ella querido olvidar tanto de \u00e9l entre las criaturas, tocada ella de pavor y dolor de coraz\u00f3n interior sobre tanta perdici\u00f3n y peligro, renunciando a todas las cosas, dando de mano a todo negocio, sin dilatar un d\u00eda ni una hora, con ansia y gemido salido del coraz\u00f3n herido ya del amor de Dios, comienza a invocar a su Amado y dice:<\/p>\n<p>Esposa<\/p>\n<p>\u00bfAd\u00f3nde te escondiste,<br \/>Amado, y me dejaste con gemido? <br \/>Como el ciervo huiste, habi\u00e9ndome herido;<br \/>sal\u00ed tras ti clamando, y eras ido.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>2. En esta primera canci\u00f3n el alma, enamorada del Verbo Hijo de Dios, su Esposo, deseando unirse con \u00e9l por clara y esencial visi\u00f3n, propone sus ansias de amor, querell\u00e1ndose a \u00e9l de la ausencia, mayormente que, habi\u00e9ndola \u00e9l herido de su amor, por el cual ha salido de todas las cosas criadas y de s\u00ed misma, todav\u00eda haya de padecer la ausencia de su Amado, no desat\u00e1ndola ya de la carne mortal para poderle gozar en gloria de eternidad; y as\u00ed, dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Ad\u00f3nde te escondiste?<\/p>\n<p>3. Y es como si dijera: Verbo, Esposo m\u00edo, mu\u00e9strame el lugar donde est\u00e1s escondido. En lo cual le pide la manifestaci\u00f3n de su divina esencia; porque el lugar donde est\u00e1 escondido el Hijo de Dios es, como dice san Juan (1, 18), el seno del Padre, que es la esencia divina, la cual es ajena de todo ojo mortal y escondida de todo humano entendimiento; que por eso Isa\u00edas (45,15), hablando con Dios, dijo: Verdaderamente t\u00fa eres Dios escondido.<\/p>\n<p>De donde es de notar que, por grandes comunicaciones y presencias, y altas y subidas noticias de Dios que un alma en esta vida tenga, no es aquello esencialmente Dios, ni tiene que ver con \u00e9l, porque todav\u00eda, a la verdad, le est\u00e1 al alma escondido, y por eso siempre le conviene al alma sobre todas esas grandezas tenerle por escondido y buscarle escondido, diciendo: Ad\u00f3nde te escondiste?<\/p>\n<p>Porque ni la alta comunicaci\u00f3n ni presencia sensible es cierto testimonio de su graciosa presencia, ni la sequedad y carencia de todo eso en el alma lo es de su ausencia en ella. Por lo cual el profeta Job (9,11) dice: Si viniere a m\u00ed no le ver\u00e9, y si se fuere no le entender\u00e9.<\/p>\n<p>4. En lo cual se ha de entender que, si el alma sintiere gran comunicaci\u00f3n o sentimiento o noticia espiritual, no por eso se ha de persuadir a que aquello que siente es poseer o ver clara y esencialmente a Dios, o que aquello sea tener m\u00e1s a Dios o estar m\u00e1s en Dios, aunque m\u00e1s ello sea; y que si todas esas comunicaciones sensibles y espirituales faltaren, quedando ella en sequedad, tiniebla y desamparo, no por eso ha de pensar que la falta Dios m\u00e1s as\u00ed que as\u00ed, pues que realmente ni por lo uno puede saber de cierto estar en su gracia, ni por lo otro estar fuera de ella, diciendo el Sabio (Ecle 9,1): Ninguno sabe si es digno de amor o de aborrecimiento delante de Dios.<\/p>\n<p>De manera que el intento principal del alma en este verso no es s\u00f3lo pedir la devoci\u00f3n afectiva y sensible, en que no hay certeza ni claridad de la posesi\u00f3n del Esposo en esta vida, sino principalmente la clara presencia y visi\u00f3n de su esencia en que desea estar certificada y satisfecha en la otra.<\/p>\n<p>5. Esto mismo quiso decir la Esposa en los Cantares divinos (1,6), cuando, deseando unirse con la divinidad del Verbo, Esposo suyo, la pidi\u00f3 al Padre, diciendo: Mu\u00e9strame d\u00f3nde te apacientas y d\u00f3nde te recuestas al mediod\u00eda. Porque, en pedir le mostrase d\u00f3nde se apacentaba, era pedir le mostrase la esencia del Verbo Divino, su Hijo, porque el Padre no se apacienta en otra cosa que en su \u00fanico Hijo, pues es la gloria del Padre; y en pedir le mostrase el lugar donde se recostaba, era pedirle lo mismo, porque el Hijo solo es el deleite del Padre, el cual no se recuesta en otro lugar ni cabe en otra cosa que en su amado Hijo, en el cual todo el se recuesta, comunic\u00e1ndole toda su esencia al mediod\u00eda, que es la eternidad, donde siempre le engendra y le tiene engendrado.<\/p>\n<p>Este pasto, pues, del Verbo Esposo, donde el Padre se apacienta en infinita gloria, y este pecho florido, donde con infinito deleite de amor se recuesta, escondido profundamente de todo ojo mortal y de toda criatura, pide aqu\u00ed el alma Esposa cuando dice: \u00a1Ad\u00f3nde te escondiste?<\/p>\n<p>6. Y para que esta sedienta alma venga a hallar a su Esposo y unirse con \u00e9l por uni\u00f3n de amor en esta vida, seg\u00fan puede, y entretenga su sed con esta gota que de \u00e9l se puede gustar en esta vida, bueno ser\u00e1, pues lo pide a su Esposo, tomando la mano por \u00e9l, le respondamos mostr\u00e1ndole el lugar m\u00e1s cierto donde est\u00e1 escondido, para que all\u00ed lo halle a lo cierto con la perfecci\u00f3n y sabor que puede en esta vida y as\u00ed no comience a vaguear en vano tras las pisadas de las compa\u00f1\u00edas.<\/p>\n<p>Para lo cual es de notar que el Verbo Hijo de Dios, juntamente con el Padre y el Esp\u00edritu Santo, esencial y presencialmente est\u00e1 escondido en el \u00edntimo ser del alma; por tanto, el alma que le ha de hallar convi\u00e9nele salir de todas las cosas seg\u00fan la afecci\u00f3n y voluntad y entrarse en sumo recogimiento dentro de s\u00ed misma, si\u00e9ndole todas las cosas como si no fuesen. Que, por eso, san Agust\u00edn, hablando en los Soliloquios con Dios, dec\u00eda: No te hallaba, Se\u00f1or, de fuera, porque mal te buscaba fuera, que estabas dentro. Est\u00e1, pues, Dios en el alma escondido, y ah\u00ed le ha de buscar con amor el buen contemplativo, diciendo: Ad\u00f3nde te escondiste?<\/p>\n<p>7. \u00a1Oh, pues, alma hermos\u00edsima entre todas las criaturas, que tanto deseas saber el lugar donde est\u00e1 tu Amado, para buscarle y unirte con \u00e9l! Ya se te dice que t\u00fa misma eres el aposento donde \u00e9l mora y el retrete y escondrijo donde est\u00e1 escondido; que es cosa de grande contentamiento y alegr\u00eda para ti ver que todo tu bien y esperanza est\u00e1 tan cerca de ti, que est\u00e9 en ti, o, por mejor decir, t\u00fa no puedas estar sin \u00e9l. Cat\u00e1, dice el Esposo (Lc 17,21), que el reino de Dios est\u00e1 dentro de vosotros. Y su siervo el ap\u00f3stol san Pablo (2Cor 6,16): Vosotros, dice, sois templo de Dios.<\/p>\n<p>8. Grande contento es para el alma entender que nunca Dios falta del alma, aunque est\u00e9 en pecado mortal, cu\u00e1nto menos de la que est\u00e1 en gracia. Qu\u00e9 m\u00e1s quieres, \u00a1oh alma!, y qu\u00e9 m\u00e1s buscas fuera de ti, pues dentro de ti tienes tus riquezas, tus deleites, tu satisfacci\u00f3n, tu hartura y tu reino, que es tu Amado, a quien desea y busca tu alma? G\u00f3zate y al\u00e9grate en tu interior recogimiento con \u00e9l, pues le tienes tan cerca. Ah\u00ed le desea, ah\u00ed le adora, y no le vayas a buscar fuera de ti, porque te distraer\u00e1s y cansar\u00e1s y no le hallar\u00e1s ni gozar\u00e1s m\u00e1s cierto, ni m\u00e1s presto, ni m\u00e1s cerca que dentro de ti. S\u00f3lo hay una cosa, que, aunque est\u00e1 dentro de ti, est\u00e1 escondido. Pero gran cosa es saber el lugar donde est\u00e1 escondido para buscarle all\u00ed a lo cierto. Y esto es lo que t\u00fa tambi\u00e9n aqu\u00ed, alma, pides cuando con afecto de amor dices: \u00bfAd\u00f3nde te escondiste?<\/p>\n<p>9. Pero todav\u00eda dices: Puesto est\u00e1 en m\u00ed el que ama mi alma, \u00bfc\u00f3mo no le hallo ni le siento? La causa es porque est\u00e1 escondido, y t\u00fa no te escondes tambi\u00e9n para hallarle y sentirle. Porque el que ha de hallar una cosa escondida, tan a lo escondido y hasta lo escondido donde ella est\u00e1 ha de entrar, y, cuando la halla, \u00e9l tambi\u00e9n est\u00e1 escondido como ella. Como quiera, pues; que tu Esposo amado es el tesoro escondido en el campo de tu alma, por el cual el sabio mercader dio todas sus cosas (Mt 13,44), convendr\u00e1 que para que t\u00fa le halles, olvidadas todas las tuyas y alej\u00e1ndote de todas las criaturas, te escondas en tu retrete interior del esp\u00edritu (Mt 6,6), y, cerrando la puerta sobre ti, es a saber, tu voluntad a todas las cosas, ores a tu Padre en escondido; y as\u00ed, quedando escondida con \u00e9l, entonces l e sentir\u00e1s en escondido, y le amar\u00e1s y gozar\u00e1s en escondido, y te deleitar\u00e1s en escondido con \u00e9l, es a saber, sobre todo lo que alcanza la lengua y sentido.<\/p>\n<p>10. \u00a1Ea, pues, alma hermosa!, pues ya sabes que en tu seno tu deseado Amado mora escondido, procura estar con \u00e9l bien escondida, y en tu seno le abrazar\u00e1s y sentir\u00e1s con afecci\u00f3n de amor. Y mira que a ese escondrijo le llama \u00e9l por Isa\u00edas (26,20), diciendo: Anda, entra en tus retretes, cierra tus puertas sobre ti, esto es, todas tus potencias a todas las criaturas, esc\u00f3ndete un poco hasta un momento, esto es, por este momento de vida temporal. Porque, si en esta brevedad de vida guardares, \u00a1oh alma!, con toda guarda tu coraz\u00f3n, como dice el Sabio (Pv 4,23), sin duda ninguna te dar\u00e1 Dios lo que adelante dice Dios tambi\u00e9n por Isa\u00edas (45,3), diciendo: Dar\u00e9te los tesoros escondidos, y descubrirte he la sustancia y misterios de los secretos. La cual sustancia de los secretos es el mismo Dios, porque Dios es la sustancia de la fe y el concepto de ella, y la fe es el secreto y el misterio. Y cuando se revelare y manifestare esto que nos tiene secreto y encubierto la fe, que es lo perfecto de Dios, como dice san Pablo (1Cor 13,10), entonces se descubrir\u00e1n al alma la sustancia y misterios de los secretos.<\/p>\n<p>Pero en esta vida mortal, aunque no llegar\u00e1 el alma tan a lo puro de ellos como en la otra, por m\u00e1s que se esconda, todav\u00eda, si se escondiere, como Mois\u00e9s, en la caverna de la piedra (Ex 33,22-23), que es en la verdadera imitaci\u00f3n de la perfecci\u00f3n de la vida del Hijo de Dios, Esposo del alma, ampar\u00e1ndola Dios con su diestra, merecer\u00e1 que le muestren las espaldas de Dios, que es llegar en esta vida a tanta perfecci\u00f3n, que se una y transforme por amor en el dicho Hijo de Dios, su Esposo; de manera que se sienta tan junta con \u00e9l y tan instruida y sabia en sus misterios, que cuanto a lo que toca a conocerle en esta vida no tenga necesidad de decir: \u00bfAd\u00f3nde te escondiste?<\/p>\n<p>11. Dicho queda, \u00a1oh alma!, el modo que te conviene tener para hallar el Esposo en tu escondrijo. Pero, si lo quieres volver a o\u00edr, oye una palabra llena de sustancia y verdad inaccesible: es buscarle en fe y en amor, sin querer satisfacerte de cosa, ni gustarla ni entenderla m\u00e1s de lo que debes saber; que esos dos son los mozos del ciego que te guiar\u00e1n por donde no sabes, all\u00e1 a lo escondido de Dios. Porque la fe, que es el secreto que habemos dicho, son los pies con que el alma va a Dios, y el amor es la gu\u00eda que l a encamina; y andando ella tratando y manoseando estos misterios y secretos de fe, merecer\u00e1 que el amor la descubra lo que en s\u00ed encierra la fe, que es el Esposo que ella desea, en esta vida por gracia especial, en divina uni\u00f3n con Dios, como habemos dicho, y en la otra, por gloria esencial, goz\u00e1ndole cara a cara, ya de ninguna manera escondido. Pero, entre tanto, aunque el alma llegue a esta dicha uni\u00f3n, que es el m\u00e1s alto estado a que se puede llegar en esta vida, por cuanto todav\u00eda al alma le est\u00e1 escondido en el seno del Padre, como habemos dicho, que es como ella le desea gozar en la otra, siempre dice: \u00bfAd\u00f3nde te escondiste?<\/p>\n<p>12. Muy bien haces, \u00a1oh alma!, en buscarle siempre escondido, porque mucho ensalzas a Dios y mucho te llegas a \u00e9l teni\u00e9ndole por m\u00e1s alto y profundo que todo cuanto puedes alcanzar. Y, por tanto, no repares en parte ni en todo lo que tus potencias pueden comprehender. Quiero decir que nunca te quieras satisfacer en lo que entendieres de Dios, sino en lo que no entendieres de \u00e9l; y nunca pares en amar y deleitarte en eso que entendieres o sintieres de Dios, sino ama y del\u00e9itate en lo que no puedes entender y sentir de \u00e9l; que eso es, como habemos dicho, buscarle en fe. Que, pues es Dios inaccesible y escondido, como tambi\u00e9n habemos dicho, aunque m\u00e1s te parezca que le hallas y le sientes y le entiendes, siempre le has de tener por escondido y le has de servir escondido en escondido. Y no seas como muchos insipientes, que piensan bajamente de Dios, entendiendo que, cuando no le entienden o le gustan o sienten, est\u00e1 Dios m\u00e1s lejos y m\u00e1s escondido; siendo m\u00e1s verdad lo contrario, que cuanto menos distintamente le entienden, m\u00e1s se llegan a \u00e9l, pues, como dice el profeta David (Sal 17,12): Puso su escondrijo en las tinieblas. As\u00ed, llegando cerca de \u00e9l, por fuerza has de sentir tinieblas en la flaqueza de tu ojo. Bien haces, pues, en todo tiempo, ahora de adversidad, ahora de prosperidad espiritual o temporal, tener a Dios por escondido, y as\u00ed clamar a \u00e9l, diciendo: \u00bfAd\u00f3nde te escondiste,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Amado, y me dejaste con gemido?<\/p>\n<p>13. Ll\u00e1male Amado para m\u00e1s moverle e inclinarle a su ruego, porque, cuando Dios es amado, con grande facilidad acude a las peticiones de su amante. Y as\u00ed lo dice \u00e9l por san Juan (15,17), diciendo: Si permaneci\u00e9redes en m\u00ed, todo lo que quisi\u00e9redes pedir\u00e9is, y hacerse ha. De donde entonces le puede el alma de verdad llamar Amado, cuando ella est\u00e1 entera con \u00e9l, no teniendo su coraz\u00f3n asido a alguna cosa fuera de \u00e9l; y as\u00ed, de ordinario trae su pensamiento en \u00e9l. Que, por falta de esto, dijo Dalila a Sans\u00f3n (Jue 16,15) que c\u00f3mo pod\u00eda \u00e9l decir que la amaba, pues su \u00e1nimo no estaba con ella. En el cual \u00e1nimo se incluye el pensamiento y la afecci\u00f3n. De donde algunos llaman al Esposo Amado, y no es Amado de veras, porque no tienen entero con \u00e9l su coraz\u00f3n; y as\u00ed, su petici\u00f3n no es en la presencia de Dios de tanto valor; por lo cual no alcanzan luego su petici\u00f3n, hasta que, continuando la oraci\u00f3n, vengan a tener su \u00e1nimo m\u00e1s continuo con Dios, y el coraz\u00f3n con \u00e9l m\u00e1s entero con afecci\u00f3n de amor; porque de Dios no se alcanza nada si no es por amor.<\/p>\n<p>14. 4. En lo que dice luego: Y me dejaste con gemido, es de notar que la ausencia del Amado causa continuo gemir en el amante, porque, como fuera de \u00e9l nada ama, en nada descansa ni recibe alivio. De donde, en esto se conocer\u00e1 el que veras a Dios ama, si con ninguna cosa menos que \u00e9l se contenta. Mas \u00bfqu\u00e9 digo se contenta? Pues, aunque todas juntas las posea, no estar\u00e1 contento, antes cuantas m\u00e1s tuviere estar\u00e1 menos satisfecho; porque la satisfacci\u00f3n del coraz\u00f3n no se halla en la posesi\u00f3n de las cosas, sino en la desnudez de todas ellas y pobreza de esp\u00edritu. Que, por consistir en \u00e9sta la perfecci\u00f3n de amor en que se posee Dios con muy junta y particular gracia, vive el alma en esta vida, cuando ha llegado a ella, con alguna satisfacci\u00f3n, aunque no con hartura, pues que David (Sal 16,15), con toda su perfecci\u00f3n, la esperaba en el cielo, diciendo: Cuando pareciere tu gloria, me hartar\u00e9.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, no le basta la paz y tranquilidad y satisfacci\u00f3n de coraz\u00f3n a que puede llegar el alma en esta vida, para que deje de tener dentro de s\u00ed gemido, aunque pac\u00edfico y no penoso, en la esperanza de lo que falta. Porque el gemido es anejo a la esperanza; como el que dec\u00eda el Ap\u00f3stol (Rm 8,23) que ten\u00eda \u00e9l y los dem\u00e1s, aunque perfectos, diciendo: Nosotros mismos, que tenemos las primicias del esp\u00edritu, dentro de nosotros mismos gemimos esperando la adopci\u00f3n de hijos de Dios. Este gemido, pues, tiene aqu\u00ed el alma dentro de s\u00ed en el coraz\u00f3n enamorado; porque donde hiere el amor, all\u00ed est\u00e1 el gemido de la herida clamando siempre en el sentimiento de la ausencia, mayormente cuando habiendo e l l a gustado alguna dulce y sabrosa comunicaci\u00f3n del Esposo, ausent\u00e1ndose, se qued\u00f3 sola y seca de repente. Que por eso dice luego:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">como el ciervo huiste.<\/p>\n<p>15. Donde es de notar que en los Cantares (2,9) compara la Esposa al Esposo al ciervo y a la cabra montesa, diciendo: Semejante es mi Amado a la cabra y al hijo de los ciervos. Y esto no s\u00f3lo por ser extra\u00f1o y solitario y huir de las compa\u00f1as, como el ciervo, sino tambi\u00e9n por la presteza del esconderse y mostrarse, cual suele hacer en las visitas que hace a las devotas almas para regalarlas y animarlas, y en los desv\u00edos y ausencias que las hace sentir despu\u00e9s de las tales visitas, para probarlas y humillarlas y ense\u00f1arlas; por lo cual las hace sentir con mayor dolor la ausencia, seg\u00fan ahora da aqu\u00ed a entender en lo que se sigue, diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">habi\u00e9ndome herido.<\/p>\n<p>16. Que es como si dijera: no s\u00f3lo me bastaba la pena y el dolor que ordinariamente padezco en tu ausencia, sino que, hiri\u00e9ndome m\u00e1s de amor con tu flecha y aumentando la pasi\u00f3n y apetito de tu vista, huyes con ligereza de ciervo y no te dejas comprehender alg\u00fan tanto.<\/p>\n<p>17. Para m\u00e1s declaraci\u00f3n de este verso es de saber que, allende de otras muchas diferencias de visitas que Dios hace al alma, con que la llaga y levanta en amor, suele hacer unos encendidos toques de amor, que a manera de saeta de fuego hieren y traspasan el alma y la dejan toda cauterizada con fuego de amor. Y \u00e9stas propiamente se llaman heridas de amor, de las cuales habla aqu\u00ed el alma. Inflaman \u00e9stas tanto la voluntad en afici\u00f3n, que se est\u00e1 el alma abrasando en fuego y llama de amor; tanto, que parece consumirse en aquella llama, y la hace salir fuera de s\u00ed y renovar toda y pasar a nueva manera de ser, as\u00ed como el ave f\u00e9nix que se quema y renace de nuevo.<\/p>\n<p>De lo cual hablando David (Sal 72,21-22), dice: Fue inflamado mi coraz\u00f3n, y las renes se mudaron, y yo me resolv\u00ed en nada, y no supe.<\/p>\n<p>18. Los apetitos y afectos que aqu\u00ed entiende el profeta por renes, todos se conmueven y mudan en divinos en aquella inflamaci\u00f3n del coraz\u00f3n; y el alma por amor se resuelve e n nada, nada sabiendo sino amor. Y a este tiempo es la conmutaci\u00f3n de estas renes en grande manera de tormento y ansia por ver a Dios; tanto, que le parece al alma intolerable rigor de que con ella usa el amor; no porque la hubo herido (porque antes tiene ella las tales heridas por salud), sino porque la dej\u00f3 as\u00ed penando en amor y no la hiri\u00f3 m\u00e1s valerosamente, acab\u00e1ndola de matar para verse y juntarse con \u00e9l en vida de amor perfecto. Por tanto, encareciendo o declarando ella su dolor, dice: habi\u00e9ndome herido,<\/p>\n<p>19. Es a saber, dej\u00e1ndome as\u00ed herida, muriendo con heridas de amor de ti, te escondiste con tanta ligereza como ciervo. Este sentimiento acaece as\u00ed tan grande porque en aquella herida de amor que hace Dios al alma lev\u00e1ntase el afecto de la voluntad con s\u00fabita presteza a la posesi\u00f3n del Amado, cuyo toque sinti\u00f3. Y con esa misma presteza siente la ausencia y el no poderle poseer aqu\u00ed como desea; y as\u00ed, luego all\u00ed juntamente siente el gemido de la tal ausencia, porque estas visitas tales no son como otras en que Dios recrea y satisface al alma, porque \u00e9stas solo las hace m\u00e1s para herir que para sanar, y m\u00e1s para lastimar que para satisfacer, pues sirven para avivar la noticia y aumentar el apetito y, por consiguiente, el dolor y ansia de ver a Dios.<\/p>\n<p>Estas se llaman heridas espirituales de amor, las cuales son al alma sabros\u00edsimas y deseables; por lo cual querr\u00eda ella estar siempre muriendo mil muertes a estas lanzadas, porque la hacen salir de s\u00ed y entrar en Dios. Lo cual da ella a entender en el verso siguiente, diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">sal\u00ed tras ti clamando, y eras ido.<\/p>\n<p>20. En las heridas de amor no puede haber medicina sino de parte del que hiri\u00f3, y por eso esta herida alma sali\u00f3 en la fuerza del fuego que caus\u00f3 la herida tras de su Amado que la hab\u00eda herido, clamando a \u00e9l para que la sanase.<\/p>\n<p>Es de saber que este salir espiritualmente se entiende aqu\u00ed de dos maneras, para ir tras Dios: la una, saliendo de todas las cosas, lo cual se hace por aborrecimiento y desprecio de ellas; la otra, saliendo de s\u00ed misma por olvido de s\u00ed, lo cual se hace por el amor de Dios. Porque, cuando \u00e9ste toca al alma con las veras que se va diciendo aqu\u00ed, de tal manera la levanta, que no s\u00f3lo la hace salir de s\u00ed misma por olvido de s\u00ed, pero aun de sus quicios y modos e inclinaciones naturales la saca, clamando por Dios. Y as\u00ed, es como si dijera: Esposo m\u00edo, en aquel toque tuyo y herida de amor sacaste mi alma, no s\u00f3lo de todas las cosas, mas tambi\u00e9n la sacaste e hiciste salir de s\u00ed (porque, a la verdad, y aun de la carnes parece la saca), y levant\u00e1stela a ti clamando por ti, ya desasida de todo para asirse a ti,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">y eras ido<\/p>\n<p>21. Como si dijera: al tiempo que quise comprehender tu presencia, no te hall\u00e9. y qued\u00e9me desasida de lo uno y sin asir lo otro, penando en los aires de amor sin arrimo de ti y de m\u00ed. Esto que aqu\u00ed llama el alma salir para ir a buscar el Amado, llama la Esposa en los Cantares (3,2; 5,7) levantar, diciendo: Levantarme he y buscar\u00e9 al que ama mi alma, rodeando la ciudad, por los arrabales y las plazas. Busqu\u00e9le, dice, y no le hall\u00e9, llag\u00e1ronme. Levantarse el alma Esposa, se entiende all\u00ed, hablando espiritualmente, de lo bajo a lo alto, que es lo mismo que aqu\u00ed dice el alma salir, esto es: de su modo y amor bajo al alto amor de Dios.<\/p>\n<p>Pero dice all\u00ed la Esposa que qued\u00f3 llagada, porque no le hall\u00f3; y aqu\u00ed el alma tambi\u00e9n dice que est\u00e1 herida de amor, y la dej\u00f3 as\u00ed. Por eso, el enamorado vive siempre penado en la ausencia, porque \u00e9l est\u00e1 ya entregado al que ama, esperando la paga de la entrega que ha hecho, y es la entrega del Amado a \u00e9l, y todav\u00eda no se le da; y estando ya perdido a todas las cosas y a s\u00ed mismo por el Amado, no ha hallado la ganancia de su p\u00e9rdida, pues carece de la posesi\u00f3n del que ama su alma.<\/p>\n<p>22. Esta pena y sentimiento de la ausencia de Dios suele ser tan grande a los que van llegando al estado de perfecci\u00f3n, al tiempo de estas divinas heridas, que, si no proveyese el Se\u00f1or, morir\u00edan; porque, como tienen el paladar de la voluntad sano y el esp\u00edritu limpio y bien dispuesto para Dios, y en lo que est\u00e1 dicho se les da a gustar algo de la dulzura del amor divino, que ellos sobre todo modo apetecen, padecen sobre todo modo; porque, como por resquicios se les muestra un inmenso bien y no se les concede, as\u00ed es inefable la pena y el tormento.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc2\"><\/a><br \/><strong>Canci\u00f3n 2<\/strong><\/p>\n<p>Pastores, los que fuerdes<br \/>all\u00e1 por las majadas al otero, <br \/>si por ventura vierdes<br \/>aquel que yo m\u00e1s quiero,<br \/>decilde que adolezco, peno y muero.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>1. En esta canci\u00f3n el alma se quiere aprovechar de terceros y medianeros para con su Amado, pidi\u00e9ndoles le den parte de su dolor y pena; porque propiedad es del amante, ya que por la presencia no pueda comunicarse con el amado, de hacerlo con los mejores medios que puede; y as\u00ed, el alma, de sus deseos, afectos y gemidos se quiere aqu\u00ed aprovechar como de mensajeros que tan bien saben manifestar lo secreto del coraz\u00f3n a su Amado, y as\u00ed, los requiere que vayan, diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Pastores, los que fuerdes;<\/p>\n<p>2. llamando pastores a sus deseos, afectos y gemidos, por cuanto ellos apacientan el alma de bienes espirituales (porque pastor quiere decir apacentador), y mediante ellos s e comunica Dios a ella y le da divino pasto; porque sin ellos poco se le comunica. Y dice: Los que fu\u00e9redes, que es como decir, los que de puro amor sali\u00e9redes; porque no todos los afectos y deseos van hasta \u00e9l, sino los que salen de verdadero amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">All\u00e1 por las majadas al otero.<\/p>\n<p>3. Llama majadas a las jerarqu\u00edas y coros de los \u00e1ngeles, por los cuales de coro en coro van nuestros gemidos y oraciones a Dios; al cual aqu\u00ed llama otero, por ser \u00e9l la suma alteza, y porque en \u00e9l, como en el otero, se otean y ven todas las cosas y las majadas superiores e inferiores, al cual van nuestras oraciones, ofreci\u00e9ndolas los \u00e1ngeles, como habemos dicho, seg\u00fan lo dijo el \u00e1ngel a Tob\u00edas (12,12), diciendo: Cuando orabas con l\u00e1grimas y enterrabas los muertos, yo ofrec\u00eda tu oraci\u00f3n a Dios.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se pueden entender estos pastores del alma por los mismos \u00e1ngeles; porque no s\u00f3lo llevan a Dios nuestros recaudos, sino tambi\u00e9n traen los de Dios a nuestras almas, apacent\u00e1ndolas, como buenos pastores, de dulces comunicaciones e inspiraciones de Dios, por cuyo medio Dios tambi\u00e9n las hace, y ellos nos amparan y defienden de los lobos, que son los demonios.<\/p>\n<p>Ahora, pues, se entienda estos pastores por los afectos, ahora por los \u00e1ngeles, todos desea el alma que le sean parte y medio para con su Amado. Y as\u00ed, a todos les dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Si por ventura vierdes.<\/p>\n<p>4. Y es tanto como decir: si por mi buena dicha y ventura lleg\u00e1redes a su presencia, de manera que \u00e9l os vea y os oiga. Donde es de notar que, aunque es verdad que Dios todo lo sabe y entiende, y hasta los mismos pensamientos del alma ve y nota, como dice Mois\u00e9s (Dt 31,21), entonces se dice ver nuestras necesidades y oraciones u o\u00edrlas, cuando las remedia o las cumple. Porque no cualesquier necesidades y peticiones llegan a colmo que las oiga Dios para cumplirlas, hasta que en sus ojos lleguen a bastante saz\u00f3n y tiempo y n\u00famero: y entonces se dice verlo y o\u00edrlo, seg\u00fan es de ver en el \u00c9xodo (3,7-8), que, despu\u00e9s de cuatrocientos a\u00f1os que los hijos de Israel hab\u00edan estado afligidos en la servidumbre de Egipto, dijo Dios a Mois\u00e9s: Vi la aflicci\u00f3n de mi pueblo y he bajado para librarlos, como quiera que siempre la hubiese visto.<\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n dijo san Gabriel a Zacar\u00edas (Lc 1,13) que no temiese, porque ya Dios hab\u00eda o\u00eddo su oraci\u00f3n en darle el hijo que muchos a\u00f1os le hab\u00eda andado pidiendo, como quiera que siempre le hubiese o\u00eddo. Y as\u00ed ha de entender cualquiera alma que, aunque Dios no acuda luego a su necesidad y ruego, que no por eso dejar\u00e1 de acudir en el tiempo oportuno el que es ayudador, como dice David (Sal 9,10), en las oportunidades y en la tribulaci\u00f3n, si ella no desmayare y cesare. Esto, pues, quiere decir aqu\u00ed el alma cuando dice: Si por ventura vi\u00e9redes, es a saber, si por ventura es llegado el tiempo en que tenga por bien de otorgar mis peticiones<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Aquel que yo m\u00e1s quiero,<\/p>\n<p>5. Es a saber, m\u00e1s que a todas las cosas. Lo cual es verdad cuando al alma no se le pone nada delante que la acobarde de hacer y padecer por \u00e9l cualquier cosa de su servicio. Y cuando el alma tambi\u00e9n puede con verdad decir lo que en el verso siguiente aqu\u00ed dice, es se\u00f1al que le ama sobre todas las cosas. Es, pues, el verso:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">decilde que adolezco, peno y muero.<\/p>\n<p>6. En el cual representa el alma tres necesidades, conviene a saber: dolencia, pena y muerte. Porque el alma que de veras ama a Dios con amor de alguna perfecci\u00f3n, en la ausencia padece ordinariamente de tres maneras, seg\u00fan las tres potencias del alma, que son; entendimiento, voluntad y memoria.<\/p>\n<p>Acerca del entendimiento dice que adolece, porque no ve a Dios, que es la salud del entendimiento, seg\u00fan lo dice Dios por David (Sal 34,3), diciendo: Yo soy tu salud. Acerca de la voluntad dice que pena, porque no posee a Dios, que es el refrigerio y deleite de la voluntad, seg\u00fan tambi\u00e9n lo dice David (Sal 35,9), diciendo: Con el torrente de tu deleite nos hartar\u00e1s.<\/p>\n<p>Acerca de la memoria dice que muere, porque, acord\u00e1ndose que carece de todos los bienes del entendimiento, que es ver a Dios, y de los deleites de la voluntad, que es poseerle, y que tambi\u00e9n es muy posible carecer de \u00e9l para siempre entre los peligros y ocasiones de esta vida, padece en esta memoria sentimiento a manera de muerte, porque echa de ver que carece de la cierta y perfecta posesi\u00f3n de Dios, el cual es vida del alma, seg\u00fan lo dice Mois\u00e9s (Dt. 30, 20), diciendo: El ciertamente es tu vida.<\/p>\n<p>7. Estas tres maneras de necesidades represent\u00f3 tambi\u00e9n Jerem\u00edas a Dios en los Trenos (3,19), diciendo: Recu\u00e9rdate de mi pobreza y del ajenjo y de la hiel.<\/p>\n<p>La pobreza se refiere al entendimiento, porque a \u00e9l pertenecen las riquezas de la sabidur\u00eda del Hijo de Dios, en el cual, como dice san Pablo (Col 2,3), est\u00e1n encerrados todos los tesoros de Dios.<\/p>\n<p>El ajenjo, que es yerba amargu\u00edsima, se refiere a la voluntad, porque a esta potencia pertenece la dulzura de la posesi\u00f3n de Dios, de la cual careciendo se queda con amargura. Y que la amargura pertenezca a la voluntad espiritualmente, se da a entender en el Apocalipsis (10,9) cuando el \u00e1ngel dijo a san Juan que, en comiendo aquel libro, le har\u00eda amargar el vientre, entendiendo all\u00ed por vientre la voluntad.<\/p>\n<p>La hiel se refiere no s\u00f3lo a la memoria, sino a todas las potencias y fuerzas del alma, porque la hiel significa la muerte del alma, seg\u00fan da a entender Mois\u00e9s, hablando con los condenados en el Deuteronomio (32,33), diciendo: Hiel de dragones ser\u00e1 el vino de ellos y veneno de \u00e1spides insanable; lo cual significa all\u00ed el carecer de Dios, que es muerte del alma.<\/p>\n<p>Estas tres necesidades y penas est\u00e1n fundadas en las tres virtudes teologales, que son: fe, caridad y esperanza, las cu\u00e1les se refieren a las tres dichas potencias, por el orden que aqu\u00ed se ponen: entendimiento, voluntad, y memoria.<\/p>\n<p>8. Y es de notar que el alma en el dicho verso no hace m\u00e1s que representar su necesidad y pena al Amado; porque el que discretamente ama no cura de pedir lo que le falta y desea, sino de representar su necesidad para que el Amado haga lo que fuere servido, como cuando la bendita Virgen dijo al amado Hijo en las bodas de Can\u00e1 de Galilea, no pidi\u00e9ndole derechamente el vino sino dici\u00e9ndole: No tienen vino (Jn 2,3), y las hermanas de L\u00e1zaro (Jn 11,3) le enviaron no a decir que sanase a su hermano, sino a decir que mirase que al que amaba estaba enfermo.<\/p>\n<p>Y esto por tres cosas: la primera, porque mejor sabe el Se\u00f1or lo que nos conviene que nosotros; la segunda, porque m\u00e1s se compadece el Amado viendo la necesidad del que le ama y su resignaci\u00f3n; la tercera, porque m\u00e1s seguridad lleva el alma acerca del amor propio y propiedad en representar la falta, que en pedir a su parecer lo que le falta. Ni m\u00e1s ni menos hace ahora el alma representando sus tres necesidades, y es como si dijera: decid a mi Amado que, pues adolezco, y \u00e9l solo es mi salud, que me d\u00e9 mi salud; y que, pues peno, y \u00e9l solo es mi gozo, que me d\u00e9 mi gozo; y que, pues muero, y \u00e9l solo es mi vida, que me d\u00e9 mi vida.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc3\"><\/a><br \/><strong>Canci\u00f3n 3<\/strong><\/p>\n<p>Buscando mis amores,<br \/>ir\u00e9 por esos montes y riberas; <br \/>ni coger\u00e9 las flores,<br \/>ni temer\u00e9 las fieras,<br \/>y pasar\u00e9 los fuertes y fronteras.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>1. Viendo el alma que para hallar al Amado no le bastan gemidos y oraciones, ni tampoco ayudarse de buenos terceros, como ha hecho en la primera y segunda canci\u00f3n, por cuanto el deseo con que le busca es verdadero y su amor grande, no quiere dejar de hacer alguna diligencia de las que de su parte puede; porque el alma que de veras a Dios ama, no empereza hacer cuanto puede por hallar al Hijo de Dios, su Amado; y aun despu\u00e9s que lo ha hecho todo, no se satisface ni piensa que ha hecho nada.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, en esta tercera canci\u00f3n dice que ella misma por la obra le quiere buscar, y dice el modo que ha de tener en hallarlo, conviene a saber: que ha de ir ejercit\u00e1ndose en las virtudes y ejercicios espirituales de la vida activa y contemplativa; y que para esto no ha de admitir deleites ni regalos algunos, ni bastar\u00e1n a detenerla e impedirla este camino todas las fuerzas y asechanzas de los tres enemigos del alma, que son: mundo, demonio y carne, diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Buscando mis amores,<\/p>\n<p>esto es, a mi Amado, etc.<\/p>\n<p>2. Bien da a entender aqu\u00ed el alma que para hallar a Dios de veras no basta s\u00f3lo orar con el coraz\u00f3n y la lengua, ni tampoco ayudarse de beneficios ajenos, sino que tambi\u00e9n, junto con eso, es menester obrar de su parte lo que en s\u00ed es. Porque m\u00e1s suele estimar Dios una obra de la propia persona, que muchas que otras hacen por ella. Y, por eso, acord\u00e1ndose aqu\u00ed el alma del dicho del Amado, que dice: Buscad y hallar\u00e9is (Lc 11,9), ella misma se determina a salir, de la manera que arriba habemos dicho, a buscarle por la obra, por no se quedar sin hallarle, como muchos que no querr\u00edan que les costase Dios m\u00e1s que hablar, y aun eso mal; y por \u00e9l no quieren hacer casi cosa que les cueste algo, y algunos aun no levantarse de un lugar de su gusto y contento por \u00e9l, sino que as\u00ed se les viniese el sabor de Dios a la boca y al coraz\u00f3n, sin dar paso y mortificarse en perder alguno de sus gustos, consuelos y quereres in\u00fatiles.<\/p>\n<p>Pero hasta que de ellos salgan a buscarle, aunque m\u00e1s voces den a Dios, no le hallar\u00e1n; porque as\u00ed le buscaba la Esposa en los Cantares, y no le hall\u00f3 hasta que sali\u00f3 a buscarle; y d\u00edcelo por estas palabras (3,1): En mi lecho, de noche busqu\u00e9 al que ama mi alma; busqu\u00e9le y no le hall\u00e9; levantarme he y rodear\u00e9 la ciudad: por los arrabales y las plazas buscar\u00e9 al que ama mi alma. Y, despu\u00e9s de haber pasado algunos trabajos, dice (3,4) que le hall\u00f3.<\/p>\n<p>3. De donde, el que busca a Dios queri\u00e9ndose estar en su gusto y descanso, de noche le busca y as\u00ed no le hallar\u00e1. Pero el que le busca por el ejercicio y obras de las virtudes, dejado aparte el lecho de sus gustos y deleites, \u00e9ste le busca de d\u00eda, y as\u00ed le hallar\u00e1; porque lo que de noche no se halla, de d\u00eda parece. Esto da a entender bien el mismo Esposo en el libro de la Sabidur\u00eda (6,13), diciendo: Clara es la Sabidur\u00eda, y nunca se marchita, y f\u00e1cilmente es vista de los que la aman y es hallada de los que la buscan. Previene a los que la codician, para mostrarse primero a ellos. El que por la ma\u00f1anica madrugare a ella, no trabajar\u00e1, porque la hallar\u00e1 sentada a la puerta de su casa. En lo cual da a entender que en saliendo el alma de la casa de su propia voluntad y del lecho de su propio gusto, acabado de salir, luego all\u00ed afuera hallar\u00e1 a la dicha Sabidur\u00eda divina, que es el Hijo de Dios, su Esposo. Que, por eso, dice el alma aqu\u00ed: buscando a mis amores,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">ir\u00e9 por esos montes y riberas.<\/p>\n<p>4. Por los montes, que son altos, entiende aqu\u00ed las virtudes: lo uno, por la alteza de ellas; lo otro, por la dificultad y trabajo que se pasa en subir a ellas, por las cuales dice que ir\u00e1 ejercitando la vida contemplativa.<\/p>\n<p>Por las riberas, que son bajas, entiende las mortificaciones, penitencias y ejercicios espirituales, por las cuales tambi\u00e9n dice que ir\u00e1 ejercitando en ellas la vida activa, junto con la contemplativa que ha dicho; porque, para buscar a lo cierto a Dios y adquirir las virtudes, la una y la otra son menester. Es, pues tanto como decir: buscando a mi Amado, ir\u00e9 poniendo por obra las altas virtudes y humill\u00e1ndome en las bajas mortificaciones y ejercicios humildes.<\/p>\n<p>Esto dice porque el camino de buscar a Dios es ir obrando en Dios el bien y mortificando en s\u00ed el mal, de la manera que va diciendo en los versos siguientes, es a saber:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">ni coger\u00e9 las flores.<\/p>\n<p>5. Por cuanto, para buscar a Dios se requiere un coraz\u00f3n desnudo y fuerte, libre de todos los males y bienes que puramente no son Dios, dice en el presente verso y los siguientes el alma, la libertad y fortaleza que ha de tener para buscarle. Y en \u00e9ste dice que no coger\u00e1 las flores que encontrare en este camino, por las cuales entiende todos los gustos y contentamientos y deleites que se le pueden ofrecer en esta vida, que le podr\u00edan impedir el camino si cogerlos y admitirlos quisiese, los cuales son en tres maneras: temporales, sensuales, espirituales.<\/p>\n<p>Y porque los unos y los otros ocupan el coraz\u00f3n y le son impedimento para la desnudez espiritual (cual se requiere para el derecho camino de Cristo), si reparase o hiciese asiento en ellos, dice que, para buscarle no coger\u00e1 todas estas dichas cosas. Y as\u00ed, es como si dijera: ni pondr\u00e9 mi coraz\u00f3n en las riquezas y bienes que ofrece el mundo, ni admitir\u00e9 los contentamientos y deleites de mi carne, ni reparar\u00e9 en los gustos y consuelos de mi esp\u00edritu, de suerte que me detenga en buscar a mis amores por los montes y riberas de las virtudes y trabajos.<\/p>\n<p>Esto dice por tomar el consejo que da el profeta David (Sal 61,11) a los que van por este camino, diciendo: Divitiae si affluant, nolite cor apponere, esto es: Si se ofrecieren abundantes riquezas, no quer\u00e1is aplicar a ellas el coraz\u00f3n. Lo cual entiende as\u00ed de los gustos sensuales como de los m\u00e1s bienes temporales y consuelos espirituales.<\/p>\n<p>Donde es de notar que no s\u00f3lo los bienes temporales y deleites corporales impiden y contradicen el camino de Dios, mas tambi\u00e9n los consuelos y deleites espirituales, si se tienen con propiedad o se buscan, impiden el camino de la cruz del Esposo Cristo.<\/p>\n<p>Por tanto, el que ha de ir adelante conviene que no se ande a coger esas flores; y no s\u00f3lo eso, sino que tambi\u00e9n tenga \u00e1nimo y fortaleza para decir:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">ni temer\u00e9 las fieras,<br \/>y pasar\u00e9 los fuertes y fronteras.<\/p>\n<p>6. En los cuales versos pone los tres enemigos del alma, que son: mundo, demonio y carne, que son los que hacen guerra y dificultan el camino. Por las fieras entiende el mundo; por los fuertes el demonio, y por las fronteras la carne.<\/p>\n<p>7. Llama fieras al mundo, porque el alma que comienza el camino de Dios parece que se le representa en la imaginaci\u00f3n el mundo como a manera de fieras, haci\u00e9ndole amenazas y fieros. Y es principalmente en tres maneras: la primera, que le ha de faltar el favor del mundo, perder los amigos, el cr\u00e9dito, valor y aun la hacienda; la segunda, que es otra fiera no menor, que c\u00f3mo ha de poder sufrir no haber ya jam\u00e1s de tener contentos ni deleites del mundo y carecer de todos los regalos de \u00e9l; y la tercera es a\u00fan mayor, conviene a saber, que se han de levantar contra ella las lenguas, y han de hacer burla y ha de haber muchos dichos y mofas, y la han de tener en poco. Las cuales cosas de tal manera se les suelen anteponer a algunas almas, que se les hace dificultos\u00edsimo no s\u00f3lo el perseverar contra estas fieras, mas aun el poder comenzar el camino.<\/p>\n<p>8. Pero a algunas almas generosas se les suelen poner otras fieras m\u00e1s interiores y espirituales de dificultades y tentaciones, tribulaciones y trabajos de muchas maneras, por que les conviene pasar, cuales los env\u00eda Dios a los que quiere levantar a alta perfecci\u00f3n, prob\u00e1ndolos y examin\u00e1ndolos como al oro en el fuego (Sab 3,5,6), seg\u00fan aquello de David (Sal 33,20), en que dice: Multae tribulationes iustorum, esto es: Las tribulaciones de los justos son muchas, mas de todas los librar\u00e1 el Se\u00f1or. Pero el alma bien enamorada, que estima a su Amado m\u00e1s que a todas las cosas, confiada del amor y favor de \u00e9l, no tiene en mucho decir: Ni temer\u00e9 las fieras,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">y pasar\u00e9 los fuertes y fronteras.<\/p>\n<p>9. A los demonios, que es el segundo enemigo, llama fuertes, porque ellos con grande fuerza procuran tomar el paso de este camino, y porque tambi\u00e9n sus tentaciones y astucias son m\u00e1s fuertes y duras de vencer y m\u00e1s dificultosas de entender que las del mundo y carne, y porque tambi\u00e9n se fortalecen de estos otros dos enemigos, mundo y carne, para hacer al alma fuerte guerra. Y por tanto, hablando David de ellos (Sal 53,5) los llama fuertes, diciendo: Fortes quaesierunt animam meam, es a saber: Los fuertes pretendieron mi alma. De cuya fortaleza tambi\u00e9n dice el profeta Job (41,24) que no hay poder sobre la tierra que se compare a \u00e9ste del demonio, que fue hecho de suerte que a ninguno temiese, esto es, ning\u00fan poder humano se podr\u00e1 comparar con el suyo, y as\u00ed s\u00f3lo el poder divino basta para poderle vencer y sola la luz divina para poder entender sus ardides. Por lo cual el alma que hubiere de vencer su fortaleza no podr\u00e1 sin oraci\u00f3n, ni sus enga\u00f1os podr\u00e1 entender sin mortificaci\u00f3n y sin humildad. Que por eso dice san Pablo (Ef 6,11-12), avisando a los fieles, estas palabras, diciendo: Induite vos armaturam Dei, ut possitis stare adversus insidias diaboli, quoniam non est nobis colluctatio adversus carnem et sanguinem, es a saber: Vest\u00edos de las armas de Dios para que pod\u00e1is resistir contra las astucias del enemigo; porque esta lucha no es como contra la carne y sangre, entendiendo por la sangre el mundo, y por las armas de Dios la oraci\u00f3n y cruz de Cristo, en que est\u00e1 la humildad y mortificaci\u00f3n que habemos dicho.<\/p>\n<p>10. Dice tambi\u00e9n el alma que pasar\u00e1 las fronteras, por las cuales entiende, como habemos dicho, las repugnancias y rebeliones que naturalmente la carne tiene contra el esp\u00edritu; la cual, como dice san Pablo (Gal 5,17): Caro enim concupiscit adversus spiritum, esto es: La carne codicia contra el esp\u00edritu, y se pone como en frontera resistiendo al camino espiritual. Y estas fronteras ha de pasar el alma, rompiendo las dificultades y echando por tierra con la fuerza y determinaci\u00f3n del esp\u00edritu todos los apetitos sensuales y afecciones naturales; porque, en tanto que los hubiere en el alma, de tal manera est\u00e1 el esp\u00edritu impedido debajo de ellas, que no puede pasar a verdadera vida y deleite espiritual. Lo cual nos dio bien a entender san Pablo (Rm 8,13), diciendo: Si spiritu facta carnis mortificaveritis, vivetis, esto es: Si mortific\u00e1redes las inclinaciones de la carne y apetitos con el esp\u00edritu, vivir\u00e9is.<\/p>\n<p>Este, pues, es el estilo que dice el alma en la dicha canci\u00f3n que le conviene tener para en este camino buscar a su Amado; el cual, en suma, es tal: constancia y valor para no bajarse a coger las flores, y \u00e1nimo para no temer las fieras, y fortaleza para pasar los fuertes y fronteras, s\u00f3lo entendiendo en ir por los montes y riberas de virtudes, de la manera que est\u00e1 ya declarado.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc4\"><\/a><br \/><strong>Canci\u00f3n 4<\/strong><\/p>\n<p>\u00a1Oh bosques y espesuras, <br \/>plantadas por la mano del Amado!<br \/>\u00a1Oh prado de verduras, de flores esmaltado!<br \/>Decid si por vosotros ha pasado.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>1. Despu\u00e9s que el alma ha dado a entender la manera de disponerse para comenzar este camino, para no se andar ya a deleites y gustos, y fortaleza para vencer las tentaciones y dificultades, en lo cual consiste el ejercicio del conocimiento de s\u00ed, que es lo primero que tiene de hacer el alma para ir al conocimiento de Dios, ahora en esta canci\u00f3n comienza a caminar por la consideraci\u00f3n y conocimiento de las criaturas al conocimiento de su Amado, Criador de ellas. Porque, despu\u00e9s del ejercicio del conocimiento propio, esta consideraci\u00f3n de las criaturas es la primera por orden en este camino espiritual para ir conociendo a Dios, considerando su grandeza y excelencia por ellas, seg\u00fan aquello del Ap\u00f3stol (Rm 1,20), que dice: Invisibilia enim ipsius a creatura mundi, per ea quae facta sunt, intellecta, conspiciuntur, que es como si dijera: Las cosas invisibles de Dios, del alma son conocidas por las cosas visibles criadas e invisibles.<\/p>\n<p>Habla, pues, el alma en esta canci\u00f3n con las criaturas, pregunt\u00e1ndoles por su Amado. Y es de notar que, como dice san Agust\u00edn, la pregunta que el alma hace a las criaturas es la consideraci\u00f3n que en ellas hace del Criador de ellas. Y as\u00ed, en esta canci\u00f3n se contiene l a consideraci\u00f3n de los elementos y de las dem\u00e1s criaturas inferiores, y la consideraci\u00f3n de los cielos y de las dem\u00e1s criaturas y cosas materiales que Dios cri\u00f3 en ellos, y tambi\u00e9n la consideraci\u00f3n de los esp\u00edritus celestiales, diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a1Oh bosques y espesuras!<\/p>\n<p>2. Llama bosques a los elementos, que son: tierra, agua, aire y fuego; porque as\u00ed como amen\u00edsimos bosques est\u00e1n poblados de espesas criaturas, a las cuales aqu\u00ed llama espesuras por el grande n\u00famero y mucha diferencia que hay de ellas en cada elemento: en la tierra, innumerables variedades de animales y plantas; en el agua, innumerables diferencias de peces, y en el aire, mucha diversidad de aves; y el elemento del fuego, que concurre con todos para la animaci\u00f3n y conservaci\u00f3n de ellos; y as\u00ed, cada suerte de animales vive en su elemento y est\u00e1 colocada y plantada en \u00e9l como en su bosque y regi\u00f3n donde nace y se cr\u00eda. Y, a la verdad, as\u00ed lo mand\u00f3 Dios en la creaci\u00f3n de ellos, mandando a la tierra que produjese las plantas y los animales, y a la mar y agua los peces, y al aire hizo morada de las aves (Gn 1). Y por eso, viendo el alma que \u00e9l as\u00ed lo mand\u00f3 y que as\u00ed se hizo, dice el siguiente verso:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">plantadas por la mano del Amado.<\/p>\n<p>3. En el cual est\u00e1 la consideraci\u00f3n, es a saber, que estas diferencias y grandezas sola l a mano del Amado Dios pudo hacerlas y criarlas. Donde es de notar que advertidamente dice: por la mano del Amado, porque, aunque otras muchas cosas hace Dios por mano ajena, como de los \u00e1ngeles o de los hombres, \u00e9sta, que es criar, nunca la hizo ni hace por otra que por la suya propia. Y as\u00ed, el alma mucho se mueve al amor de su Amado Dios por la consideraci\u00f3n de las criaturas, viendo que son cosas que por su propia mano fueron hechas. Y dice adelante:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a1Oh prado de verduras!<\/p>\n<p>4. Esta es la consideraci\u00f3n del cielo, al cual llama prado de verduras, porque las cosas que hay en \u00e9l criadas siempre est\u00e1n con verdura inmarcesible, que ni fenecen ni se marchitan con el tiempo; y en ellas, como en frescas verduras, se recrean y deleitan los justos. En la cual consideraci\u00f3n tambi\u00e9n se comprehende toda la diferencia de las hermosas estrellas y otros planetas celestiales.<\/p>\n<p>5. Este nombre de verduras pone tambi\u00e9n la Iglesia a las cosas celestiales, cuando, rogando a Dios por las \u00e1nimas de los fieles difuntos, hablando con ellas, dice: Constituat vos Dominus inter amoena virentia; quiere decir: Constit\u00fayaos Dios entre las verduras deleitables. Y dice tambi\u00e9n que este prado de verduras tambi\u00e9n est\u00e1<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">de flores esmaltado.<\/p>\n<p>6. Por las cuales flores entiende los \u00e1ngeles y almas santas, con las cuales est\u00e1 ordenado aquel lugar y hermoseado como un gracioso y subido esmalte en vaso de oro excelente.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Decid si por vosotros ha pasado.<\/p>\n<p>7. Esta pregunta es la consideraci\u00f3n que arriba queda dicha, y es como si dijera: decid qu\u00e9 excelencias en vosotros ha criado.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc5\"><\/a><br \/><strong>Canci\u00f3n 5<\/strong><\/p>\n<p>Mil gracias derramando<br \/>pas\u00f3 por estos sotos con presura, <br \/>y, y\u00e9ndolos mirando,<br \/>con sola su figura,<br \/>vestidos los dej\u00f3 de hermosura.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>1. En esta canci\u00f3n responden las criaturas al alma, la cual respuesta, como tambi\u00e9n dice san Agust\u00edn en aquel mismo lugar, es el testimonio que dan en s\u00ed de la grandeza y excelencia de Dios al alma que por la consideraci\u00f3n se lo pregunta. Y as\u00ed, en esta canci\u00f3n lo que se contiene en sustancia es: que Dios cri\u00f3 todas las cosas con gran facilidad y brevedad y en ellas dej\u00f3 alg\u00fan rastro de quien \u00e9l era, no s\u00f3lo d\u00e1ndoles el ser de nada, mas aun dot\u00e1ndolas de innumerables gracias y virtudes, hermose\u00e1ndolas con admirable orden y dependencia indeficiente que tienen unas de otras, y esto todo haci\u00e9ndolo por la Sabidur\u00eda suya por quien las cri\u00f3, que es el Verbo, su Unig\u00e9nito Hijo. Dice, pues, as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Mil gracias derramando.<\/p>\n<p>2. Por estas mil gracias que dice iba derramando, se entiende la multitud de las criaturas innumerables; que por eso pone aqu\u00ed el n\u00famero mayor, que es mil, para dar a entender la multitud de ellas; a las cuales llama gracias por las muchas gracias de que dot\u00f3 a las criaturas; las cuales derramando, es a saber, todo el mundo poblando,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">pas\u00f3 por estos sotos con presura.<\/p>\n<p>3. Pasar por los sotos es criar los elementos, que aqu\u00ed llama sotos; por los cuales dice que derramando mil gracias pasaba, porque de todas las criaturas los adornaba, que son graciosas; y allende de eso, en ellas derramaba las mil gracias, d\u00e1ndoles virtud para poder concurrir con la generaci\u00f3n y conservaci\u00f3n de todas ellas.<\/p>\n<p>Y dice que pas\u00f3, porque las criaturas son como un rastro del paso de Dios, por el cual se rastrea su grandeza, potencia y sabidur\u00eda y otras virtudes divinas.<\/p>\n<p>Y dice que este paso fue con presura, porque las criaturas son las obras menores de Dios, que las hizo como de paso; porque las mayores, en que m\u00e1s se mostr\u00f3 y en que m\u00e1s \u00e9l reparaba, eran las de la Encarnaci\u00f3n del Verbo y misterios de la fe cristiana, en cuya comparaci\u00f3n todas las dem\u00e1s eran hechas como de paso, con apresuramiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">y, y\u00e9ndolos mirando, <br \/>con sola su figura, <br \/>vestidos los dej\u00f3 de hermosura.<\/p>\n<p>4. Seg\u00fan dice san Pablo (Heb 1,3), el Hijo de Dios es resplandor de su gloria y figura de su sustancia. Es, pues, de saber que con sola esta figura de su Hijo mir\u00f3 Dios todas las cosas, que fue darles el ser natural, comunic\u00e1ndoles muchas gracias y dones naturales, haci\u00e9ndolas acabadas y perfectas, seg\u00fan dice en el G\u00e9nesis (Gn 1,31) por estas palabras: Mir\u00f3 Dios todas las cosas que hab\u00eda hecho, y eran mucho buenas. El mirarlas mucho buenas era hacerlas mucho buenas en el Verbo, su Hijo. Y no solamente les comunic\u00f3 el ser y gracias naturales mir\u00e1ndolas, como habemos dicho, mas tambi\u00e9n con sola esta figura de su Hijo las dej\u00f3 vestidas de hermosura, comunic\u00e1ndoles el ser sobrenatural; lo cual fue cuando se hizo hombre, ensalz\u00e1ndole en hermosura de Dios, y, por consiguiente, a todas las criaturas en \u00e9l, por haberse unido con la naturaleza de todas ellas en el hombre. Por lo cual dijo el mismo Hijo de Dios (Jn 12,32): Si ego exaltatus a terra fuero, omnia traham ad me ipsum, esto es: Si yo fuere ensalzado de la tierra, levantar\u00e9 a m\u00ed todas las cosas. Y as\u00ed, en este levantamiento de la Encarnaci\u00f3n de su Hijo y de la gloria de su resurrecci\u00f3n seg\u00fan la carne, no solamente hermose\u00f3 el Padre las criaturas en parte, mas podremos decir que del todo las dej\u00f3 vestidas de hermosura y dignidad.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc6\"><\/a><br \/><strong>Anotaci\u00f3n a la canci\u00f3n siguiente<\/strong><\/p>\n<p>1. Pero, dem\u00e1s de esto todo, hablando ahora seg\u00fan el sentido y afecto de la contemplaci\u00f3n, es de saber que en la viva contemplaci\u00f3n y conocimiento de las criaturas echa de ver el alma haber en ellas tanta abundancia de gracias y virtudes y hermosura de que Dios las dot\u00f3, que le parece estar todas vestidas de admirable hermosura y virtud natural, sobrederivada y comunicada de aquella infinita hermosura sobrenatural de la figura de Dios, cuyo mirar viste de hermosura y alegr\u00eda el mundo y a todos los cielos; as\u00ed como tambi\u00e9n con abrir su mano, como dice David (Sal 144,16), llena todo animal de bendici\u00f3n. Y, por tanto, llagada el alma en amor por este rastro que ha conocido de las criaturas de la hermosura de su Amado, con ansias de ser aquella invisible hermosura que esta visible hermosura caus\u00f3, dice la siguiente canci\u00f3n:<\/p>\n<p><strong>Canci\u00f3n 6<\/strong><\/p>\n<p>\u00a1Ay\u00a1, qui\u00e9n podr\u00e1 sanarme? <br \/>Acaba de entregarte ya de vero; <br \/>no quieras enviarme<br \/>de hoy m\u00e1s ya mensajero,<br \/>que no saben decirme lo que quiero.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>2. Como las criaturas dieron al alma se\u00f1as de su Amado, mostr\u00e1ndole en s\u00ed rastro de su hermosura y excelencia, aument\u00f3sele el amor y, por consiguiente, le creci\u00f3 el dolor de la ausencia, porque cuanto m\u00e1s el alma conoce a Dios, tanto m\u00e1s le crece el apetito y pena por verle. Y, como ve que no hay cosa que pueda curar su dolencia sino la presencia y vista de su Amado, desconfiada de cualquier otro remedio, p\u00eddele en esta canci\u00f3n la entrega y posesi\u00f3n de su presencia, diciendo que no quiera de hoy m\u00e1s entretenerla con otras cualesquier noticias y comunicaciones suyas y rastros de su excelencia, porque \u00e9stas (m\u00e1s) le aumentan las ansias y el dolor que satisfacen a su voluntad y deseo; la cual voluntad no se contenta y satisface con menos que su vista y presencia; por tanto, que sea \u00e9l servido de entregarse a ella ya de veras en acabado y perfecto amor. Y as\u00ed, dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a1Ay, qui\u00e9n podr\u00e1 sanarme!<\/p>\n<p>3. Como si dijera: entre todos los deleites del mundo y contentamientos de los sentidos y gustos y suavidad del esp\u00edritu, cierto, nada podr\u00e1 sanarme, nada podr\u00e1 satisfacerme. Y pues as\u00ed es,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">acaba de entregarte ya de vero.<\/p>\n<p>4. Donde es de notar que cualquier alma que ama de veras no puede querer satisfacerse ni contentarse hasta poseer de veras a Dios; porque todas las dem\u00e1s cosas no solamente no la satisfacen, mas antes, como habemos dicho, le hacen crecer el hambre y apetito de verle a \u00e9l como es. Y as\u00ed, cada vista que del Amado recibe de conocimiento o sentimiento, u otra cualquier comunicaci\u00f3n (los cuales son como mensajeros que dan al alma recaudos de noticias de qui\u00e9n \u00e9l es aument\u00e1ndole y despert\u00e1ndole m\u00e1s el apetito, as\u00ed como hacen las meajas en grande hambre), haci\u00e9ndosele pesado entretenerse con tan poco, dice: Acaba de entregarte ya de vero.<\/p>\n<p>5. Porque todo lo que de Dios en esta vida se puede conocer, por mucho que sea, no es conocimiento de vero, porque es conocimiento en parte y muy remoto; mas conoci\u00e9ndole esencialmente es conocimiento de veras, el cual aqu\u00ed pide el alma, no se contentando con esas otras comunicaciones. Y, por tanto, dice luego:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">no quieras enviarme<br \/>de hoy m\u00e1s ya mensajero.<\/p>\n<p>6. Como si dijera: no quieras que de aqu\u00ed adelante te conozca tan a la tasa por estos mensajeros de las noticias y sentimientos que se me dan de ti, tan remotos y ajenos de lo que de ti desea mi alma; porque los mensajeros, a quien pena por la presencia, bien sabes t\u00fa, Esposo m\u00edo, que aumentan el dolor: lo uno, porque renuevan la llaga con la noticia que dan, lo otro, porque parecen dilaciones de la venida. Pues, luego de hoy m\u00e1s no quieras enviarme estas noticias remotas, porque si hasta aqu\u00ed pod\u00eda pasar con ellas, porque no te conoc\u00eda ni amaba mucho, ya la grandeza del amor que tengo no puede contentarse con estos recaudos; por tanto, acaba de entregarte. Como si m\u00e1s claro dijera: esto, Se\u00f1or m\u00edo Esposo, que andas dando de ti a mi alma por partes, acaba de darlo del todo; y esto que andas mostrando como por resquicios, acaba de mostrarlo a las claras; y esto que andas comunicando por medios, que es como comunicarte de burlas, acaba de hacerlo de veras, comunic\u00e1ndote por ti mismo: que parece a veces en tus visitas que vas a dar la joya de tu posesi\u00f3n y, cuando mi alma bien se cata, se halla sin ella, porque se la escondes, lo cual es como dar de burla. Entr\u00e9gate, pues, ya de vero, d\u00e1ndote todo al todo de mi alma, porque toda ella tenga a ti todo, y no quieras enviarme ya m\u00e1s mensajero,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">que no saben decirme lo que quiero.<\/p>\n<p>7. Como si dijera: yo a ti todo quiero, y ellos no me saben ni pueden decir a ti todo; porque ninguna cosa de la tierra ni del cielo pueden dar al alma la noticia que ella desea tener de ti, y as\u00ed no saben decirme lo que quiero. En lugar, pues, de estos mensajeros, t\u00fa seas el mensajero y los mensajes.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc7\"><\/a><br \/><strong>Canci\u00f3n 7<\/strong><\/p>\n<p>Y todos cuantos vagan<br \/>de ti me van mil gracias refiriendo, <br \/>y todos m\u00e1s me llagan,<br \/>y d\u00e9jame muriendo<br \/>un no s\u00e9 qu\u00e9 que quedan balbuciendo.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p>1. En la canci\u00f3n pasada ha mostrado el alma estar enferma o herida de amor de su Esposo a causa de la noticia que de \u00e9l le dieron las criaturas irracionales; y en esta presente da a entender estar llagada de amor a causa de otra noticia m\u00e1s alta que del Amado recibe por medio de las criaturas racionales, que son m\u00e1s nobles que las otras, las cuales son \u00e1ngeles y hombres. Y tambi\u00e9n dice que no s\u00f3lo eso, sino que tambi\u00e9n est\u00e1 muriendo de amor a causa de una inmensidad admirable que por medio de estas criaturas se le descubre, sin acab\u00e1rsele de descubrir, que aqu\u00ed llama no s\u00e9 qu\u00e9, porque no se sabe decir, pero ello es tal, que hace estar muriendo al alma de amor.<\/p>\n<p>2. De donde podemos inferir, que en este negocio de amor hay tres maneras de penar por el Amado acerca de tres maneras de noticias que de \u00e9l se pueden tener.<\/p>\n<p>La primera se llama herida, la cual es m\u00e1s remisa y m\u00e1s brevemente pasa, bien as\u00ed como herida, porque de la noticia que el alma recibe de las criaturas le nace, que son las m\u00e1s bajas obras de Dios. Y de esta herida, que aqu\u00ed llamamos tambi\u00e9n enfermedad, habla l a Esposa en los Cantares (5, 8), diciendo: Adiuro vos, filiae Ierusalem, si inveneritis dilectum meum ut nuntietis ei quia amore langueo, que quiere decir: Conj\u00faroos, hijas de Jerusal\u00e9n, que si hall\u00e1redes a mi Amado, le dig\u00e1is que estoy enferma de amor, entendiendo por las hijas de Jerusal\u00e9n las criaturas.<\/p>\n<p>3. La segunda se llama llaga, la cual hace m\u00e1s asiento en el alma que la herida, y por eso dura m\u00e1s, porque es como herida ya vuelta en llaga, con la cual se siente el alma verdaderamente andar llagada de amor. Y esta llaga se hace en el alma mediante la noticia de las obras de la Encarnaci\u00f3n del Verbo y misterios de la fe; las cuales, por ser mayores obras de Dios y que mayor amor en s\u00ed encierran que las de las criaturas, hacen en el alma mayor efecto de amor; de manera que, si el primero es como herida, este segundo es ya como llaga hecha, que dura. De la cual hablando el Esposo en los Cantares (4,9) con el alma dice: Llagaste mi coraz\u00f3n, hermana m\u00eda, llagaste mi coraz\u00f3n en el uno de tus ojos y en un cabello de tu cuello. Porque el ojo significa aqu\u00ed la fe de la Encarnaci\u00f3n del Esposo, y el cabello significa el amor de la misma Encarnaci\u00f3n.<\/p>\n<p>4. La tercera manera de penar en el amor es como morir, lo cual es ya como tener la llaga afistolada, hecha el alma ya toda afistolada, la cual vive muriendo, hasta que, mat\u00e1ndola el amor, la haga vivir vida de amor, transform\u00e1ndola en amor. Y este morir de amor se causa en el alma mediante un toque de noticia suma de la divinidad, que es el no s\u00e9 qu\u00e9 que dice en esta canci\u00f3n, que quedan balbuciendo. El cual toque no es continuo, ni mucho, porque se desatar\u00eda el alma del cuerpo, mas pasa en breve; y as\u00ed queda muriendo de amor, y m\u00e1s muere viendo que no se acaba de morir de amor. Este se llama amor impaciente, del cual se trata en el G\u00e9nesis (30,1), donde dice la Escritura que era tanto el amor que ten\u00eda Raquel de concebir, que dijo a su esposo Jacob: Da mihi liberos, alioquin moriar, esto es: Dame hijos, si no yo morir\u00e9.<\/p>\n<p>Y el profeta Job (5,9) dec\u00eda: Quis mihi det ut qui coepit ipse me conterat?, que es decir: \u00bfQui\u00e9n me dar\u00e1 a m\u00ed que el que me comenz\u00f3, \u00e9se me acabe?<\/p>\n<p>5. Estas dos maneras de penas de amor, es a saber, la llaga y el morir, dice en esta canci\u00f3n que la causan estas criaturas racionales: la llaga, en lo que dice que le van refiriendo mil gracias del Amado en los misterios y sabidur\u00eda de Dios que la ense\u00f1an de la fe; el morir, en aquello que dice que quedan balbuciendo, que es el sentimiento y noticia de la Divinidad, que algunas veces en lo que el alma oye decir de Dios se le descubre. Dice, pues:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Y todos cuantos vagan.<\/p>\n<p>6. A las criaturas racionales, como habemos dicho, entiende aqu\u00ed por los que vagan, que son los \u00e1ngeles y los hombres, porque solos \u00e9stos de todas las criaturas vagan a Dios entendiendo en \u00e9l; porque eso quiere decir ese vocablo \u00abvagan\u00bb, el cual en lat\u00edn se dice \u00abvacant\u00bb, y as\u00ed, es tanto como decir: todos cuantos vacan a Dios; lo cual hacen los unos contempl\u00e1ndole en el cielo y goz\u00e1ndole, como son los \u00e1ngeles; los otros, am\u00e1ndole y dese\u00e1ndole en la tierra, como son los hombres.<\/p>\n<p>Y porque por estas criaturas racionales m\u00e1s al vivo conoce a Dios el alma, ahora por la consideraci\u00f3n de la excelencia que tienen sobre todas las cosas criadas, ahora por lo que ellas nos ense\u00f1an de Dios; las unas interiormente por secretas inspiraciones, como lo hacen los \u00e1ngeles; las otras exteriormente por las verdades de las Escrituras, dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">de ti me van mil gracias refiriendo,<\/p>\n<p>7. Esto es: danme a entender admirables cosas de gracia y misericordia tuya en las obras de tu Encarnaci\u00f3n y verdades de fe que de ti me declaran; y siempre me van m\u00e1s refiriendo, porque cuanto m\u00e1s quisieren decir, m\u00e1s gracias podr\u00e1n descubrir de ti.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Y todos m\u00e1s me llagan.<\/p>\n<p>8. Porque en cuanto los \u00e1ngeles me inspiran y los hombres de ti me ense\u00f1an, de ti m\u00e1s me enamoran, y as\u00ed todos de amor m\u00e1s me llagan.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Y d\u00e9jame muriendo<br \/>un no s\u00e9 qu\u00e9 que quedan balbuciendo.<\/p>\n<p>9. Como si dijera: pero, allende de lo que me llagan estas criaturas en las mil gracias que me dan a entender de ti, es tal un no s\u00e9 qu\u00e9 que se siente quedar por decir, y una cosa que se conoce quedar por descubrir, y un subido rastro que se descubre al alma de Dios qued\u00e1ndose por rastrear, y un alt\u00edsimo entender de Dios que no se sabe decir, que por eso lo llama no s\u00e9 qu\u00e9, que si lo otro que entiendo me llaga y hiere de amor, esto que no acabo de entender, de que altamente siento, me mata.<\/p>\n<p>Esto acaece a veces a las almas que est\u00e1n ya aprovechadas, a las cuales hace Dios merced de dar en lo que oyen o ven o entienden, y a veces sin eso y sin esotro, una subida noticia en que se les da a entender o sentir alteza de Dios y grandeza. Y en aquel sentir siente tan alto de Dios, que entiende claro se queda todo por entender; y aquel entender y sentir ser tan inmensa la Divinidad, que no se puede entender acabadamente; es muy subido entender. Y as\u00ed, una de las grandes mercedes que en esta vida hace Dios a un alma por v\u00eda de paso, es darle claramente a entender y sentir tan altamente a Dios, que entienda claro que no se puede entender ni sentir del todo. Porque es, en alguna manera, al modo de los que le ven en el cielo, donde los que m\u00e1s le conocen entienden m\u00e1s distintamente lo infinito que les queda por entender; porque aquellos que menos le ven son a los cuales no les parece tan distintamente lo que les queda por ver como a los que m\u00e1s ven.<\/p>\n<p>10. Esto creo no lo acabar\u00e1 bien de entender el que no lo hubiere experimentado; pero el alma que lo experimenta, como ve que se le queda por entender aquello de que altamente siente, ll\u00e1malo un no s\u00e9 qu\u00e9; porque as\u00ed como no se entiende, as\u00ed tampoco se sabe decir, aunque, como he dicho, se sabe sentir. Por eso dice que le quedan las criaturas balbuciendo, porque no lo acaban de dar a entender; que eso quiere decir balbucir, que es el hablar de los ni\u00f1os, que es no acertar a decir y dar a entender qu\u00e9 hay que decir.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc8\"><\/a><br \/><strong>Anotaci\u00f3n a la canci\u00f3n siguiente<\/strong><\/p>\n<p>1. Tambi\u00e9n acerca de las dem\u00e1s criaturas acaecen al alma algunas ilustraciones al modo que habemos dicho, aunque no siempre tan subidas, cuando Dios hace merced al alma de abrirle la noticia y el sentido del esp\u00edritu en ellas; las cuales parece est\u00e1n dando a entender grandezas de Dios que no acaban de dar a entender, y es como que van a dar a entender y se quedan por entender, y as\u00ed es un no s\u00e9 qu\u00e9 que quedan balbuciendo. Y as\u00ed, el alma va adelante con su querella y habla con la vida de su alma en la siguiente canci\u00f3n, diciendo:<\/p>\n<p><strong>Canci\u00f3n 8<\/strong><\/p>\n<p>Mas \u00bfc\u00f3mo perseveras,<br \/>\u00a1oh vida!, no viviendo donde vives, <br \/>y haciendo porque mueras<br \/>las flechas que recibes<br \/>de lo que del Amado en ti concibes?<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>2. Como el alma se ve morir de amor, seg\u00fan acaba de decir, y que no se acaba de morir para poder gozar del amor con libertad, qu\u00e9jase de la duraci\u00f3n de la vida corporal, a cuya causa se le dilata la vida espiritual. Y as\u00ed, en esta canci\u00f3n habla con la misma vida de su alma, encareciendo el dolor que le causa, y el sentido de la canci\u00f3n es el que se sigue: vida de mi alma, \u00bfc\u00f3mo puedes perseverar en esta vida de carne, pues te es muerte y privaci\u00f3n de aquella vida verdadera espiritual de Dios, en que por esencia, amor y deseo m\u00e1s verdaderamente que en el cuerpo vives? Y ya que esto no fuese causa para que salieses y librases del cuerpo de esta muerte (Rm 7,24) para vivir y gozar la vida de tu Dios, \u00bfc\u00f3mo todav\u00eda puedes perseverar en el cuerpo tan fr\u00e1gil, pues, dem\u00e1s de esto, son bastantes s\u00f3lo por s\u00ed para acabarte la vida las heridas que recibes de amor de las grandezas que se te comunican de parte del Amado, que todas ellas vehementemente te dejan herida de amor; y as\u00ed, cuantas cosas de \u00e9l sientes y entiendes, tantos toques y heridas, que de amor matan, recibes? S\u00edguese el verso:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Mas \u00bfc\u00f3mo perseveras,<br \/>\u00a1oh vida!, no viviendo donde vives?<\/p>\n<p>3. Para cuya inteligencia es de saber que el alma m\u00e1s vive donde ama que en el cuerpo donde anima, porque en el cuerpo ella no tiene su vida, antes ella la da al cuerpo, y ella vive por amor en lo que ama.<\/p>\n<p>Pero dem\u00e1s de esta vida de amor, por el cual vive en Dios el alma que le ama, tiene el alma su vida radical y naturalmente, como tambi\u00e9n todas las cosas criadas, en Dios, seg\u00fan aquello de san Pablo (Act 17,28), que dice: En \u00e9l vivimos, y nos movemos, y somos, que es decir: en Dios tenemos nuestra vida y nuestro movimiento y nuestro ser. Y san Juan (1,4) dice: que todo lo que fue hecho era vida en Dios. Y como el alma ve que tiene su vida natural en Dios por el ser que en \u00e9l tiene, y tambi\u00e9n su vida espiritual por el amor con que le ama, qu\u00e9jase y last\u00edmase que puede tanto una vida tan fr\u00e1gil en cuerpo mortal, que la impida gozar una vida tan fuerte, verdadera y sabrosa como vive en Dios por naturaleza y amor.<\/p>\n<p>En lo cual es grande el encarecimiento que el alma hace, porque da aqu\u00ed a entender que padece en dos contrarios, que son vida natural en cuerpo y vida espiritual en Dios, que son contrarios en s\u00ed, por cuanto repugna el uno al otro; y, viviendo ella en entrambas por fuerza ha de tener gran tormento, pues la una vida penosa le impide la otra sabrosa, tanto que la vida natural le es a ella como muerte, pues por ella est\u00e1 privada de la espiritual, en que tiene todo su ser y vida por naturaleza, y todas sus operaciones y afecciones por amor.<\/p>\n<p>Y para dar m\u00e1s a entender el rigor de esta fr\u00e1gil vida, dice luego:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">y haciendo porque mueras <br \/>las flechas que recibes.<\/p>\n<p>4. Como si dijera: y dem\u00e1s de lo dicho \u00bfc\u00f3mo puedes perseverar en el cuerpo, pues por s\u00ed s\u00f3lo bastan a quitarte la vida los toques de amor (que eso entiende por flechas) que en tu coraz\u00f3n hace el Amado?<\/p>\n<p>Los cuales toques de tal manera fecundan el alma y el coraz\u00f3n de inteligencia y amor de Dios, que se puede bien decir que concibe de Dios, seg\u00fan lo dice el verso siguiente, que dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">de lo que del Amado en ti concibes,<\/p>\n<p>5. Es a saber, de la grandeza, hermosura, sabidur\u00eda, gracia y virtudes que de \u00e9l entiendes.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc9\"><\/a><br \/><strong>Anotaci\u00f3n a la canci\u00f3n siguiente<\/strong><\/p>\n<p>1. A manera de ciervo, que, cuando est\u00e1 herido con yerba, no descansa ni sosiega, buscando por ac\u00e1 y por all\u00e1 remedios, ahora engolf\u00e1ndose en unas aguas, ahora en otras, y siempre le va creciendo m\u00e1s en todas las ocasiones y remedios que toma el toque de la yerba, hasta que se apodera bien del coraz\u00f3n y viene a morir, as\u00ed el alma que anda tocada de la yerba del amor, cual \u00e9sta de que tratamos aqu\u00ed, nunca cesando de buscar remedios para su dolor, no solamente no los halla, mas antes todo cuanto piensa, dice y hace le aprovecha para m\u00e1s dolor. Y ella, conoci\u00e9ndolo as\u00ed, y que no tiene otro remedio, sino venirse a poner en las manos del que la hiri\u00f3, para que, despen\u00e1ndola, la acabe ya de matar con la fuerza del amor, vu\u00e9lvese a su Esposo, que es la causa de todo esto, y dice la siguiente canci\u00f3n:<\/p>\n<p><strong>Canci\u00f3n 9<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9, pues has llagado <br \/>aqueste coraz\u00f3n, no le sanaste? <br \/>Y, pues me le has robado,<br \/>\u00bfpor qu\u00e9 as\u00ed le dejaste,<br \/>y no tomas el robo que robaste?<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>2. Vuelve, pues, el alma en esta canci\u00f3n a hablar con el Amado todav\u00eda con la querella de su dolor, porque el amor impaciente (cual aqu\u00ed muestra tener el alma) no sufre ning\u00fan ocio ni da descanso a su pena, proponiendo de todas maneras sus ansias hasta hallar el remedio.<\/p>\n<p>Y como se ve llagada y sola, no teniendo otro ni otra medicina sino a su Amado, que es el que la llag\u00f3, d\u00edcele que, pues \u00e9l llag\u00f3 su coraz\u00f3n con el amor de su noticia, que por qu\u00e9 no la ha sanado con la vista de su presencia; y que, pues \u00e9l se le ha tambi\u00e9n robado por el amor con que le ha enamorado, sac\u00e1ndosele de su propio poder, que por qu\u00e9 le ha dejado as\u00ed, es a saber, sacado de su poder (porque el que ama ya no posee su coraz\u00f3n, pues lo ha dado al Amado), y no le ha puesto de veras en el suyo, tom\u00e1ndole para s\u00ed en entera y acabada transformaci\u00f3n de amor en gloria. Dice, pues:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00bfPor qu\u00e9, pues has llagado <br \/>aqueste coraz\u00f3n, no le sanaste?<\/p>\n<p>3. No se querella porque la haya llagado, porque el enamorado, cuanto m\u00e1s herido, est\u00e1 m\u00e1s pagado, sino que, habiendo llagado el coraz\u00f3n no le san\u00f3 acab\u00e1ndole de matar. Porque son las heridas de amor tan dulces y tan sabrosas que, si no llegan a morir, no la pueden satisfacer; pero sonle tan sabrosas, que querr\u00eda la llagasen hasta acabarla de matar.<\/p>\n<p>Y por eso dice: \u00bfPor qu\u00e9, pues has llagado aqueste coraz\u00f3n, no le sanaste? Como si dijera: \u00bfpor qu\u00e9, pues le has herido hasta llagarle, no le sanas, acab\u00e1ndole de matar de amor? Pues eres t\u00fa la causa de la llaga en dolencia de amor, s\u00e9 t\u00fa la causa de la salud en muerte de amor; porque, de esta manera, el coraz\u00f3n que est\u00e1 llagado con el dolor de tu ausencia, sanar\u00e1 con el deleite y gloria de tu dulce presencia. Y a\u00f1ade, diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">y pues me le has robado,<br \/>\u00bfpor qu\u00e9 as\u00ed le dejaste?<\/p>\n<p>4. Robar no es otra cosa que desaposesionar de lo suyo a su due\u00f1o y aposesionarse de ello el robador. Esta querella, pues, propone aqu\u00ed el alma al Amado diciendo que, pues \u00e9l ha robado su coraz\u00f3n por amor y sac\u00e1dole de su poder y posesi\u00f3n, por qu\u00e9 le ha dejado as\u00ed, sin ponerle de veras en la suya, tom\u00e1ndole para s\u00ed, como hace el robador el robo que rob\u00f3, que de hecho se le lleva consigo.<\/p>\n<p>5. Por eso el que est\u00e1 enamorado se dice tener el coraz\u00f3n robado o arrobado de aquel a quien ama, porque le tiene fuera de s\u00ed, puesto en la cosa amada; y as\u00ed no tiene coraz\u00f3n para s\u00ed, sino para aquello que ama.<\/p>\n<p>De aqu\u00ed podr\u00e1 bien conocer el alma si ama a Dios puramente o no; porque, si le ama, no tendr\u00e1 coraz\u00f3n para s\u00ed propio ni para mirar su gusto y provecho, sino para honra y gloria de Dios y darle a \u00e9l gusto, porque cuanto m\u00e1s tiene coraz\u00f3n para s\u00ed, menos le tiene para Dios.<\/p>\n<p>6. Y verse ha si el coraz\u00f3n est\u00e1 bien robado de Dios en una de dos cosas: en si trae ansias por Dios, y no gusta de otra cosa sino de \u00e9l, como aqu\u00ed muestra el alma. La raz\u00f3n es porque el coraz\u00f3n no puede estar en paz y sosiego sin alguna posesi\u00f3n, y, cuando est\u00e1 bien aficionado, ya no tiene posesi\u00f3n de s\u00ed ni de alguna otra cosa, como habemos dicho; y si tampoco posee cumplidamente lo que ama, no le puede faltar tanta fatiga cuanta es la falta hasta que lo posea y se satisfaga; porque hasta entonces est\u00e1 el alma como el vaso vac\u00edo, que espera su lleno, y como el hambriento, que desea el manjar, y como el enfermo, que gime por la salud, y como el que est\u00e1 colgado en el aire, que no tiene en qu\u00e9 estribar. De esta manera est\u00e1 el coraz\u00f3n bien enamorado. Lo cual sintiendo aqu\u00ed el alma por experiencia, dice: \u00bfPor qu\u00e9 as\u00ed le dejaste, es a saber: vac\u00edo, hambriento, solo, llagado y doliente de amor, suspenso en el aire,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00bfy no tomas el robo que robaste?,<\/p>\n<p>7. Conviene a saber: \u00bfpor qu\u00e9 no tomas el coraz\u00f3n que robaste por amor, para henchirle y hartarle y acompa\u00f1arle y sanarle, d\u00e1ndole asiento y reposo cumplido en ti?<\/p>\n<p>No puede dejar de desear el alma enamorada, por m\u00e1s conformidad que tenga con el Amado, la paga y salario de su amor, por el cual salario sirve al Amado. Y de otra manera no ser\u00eda verdadero amor, porque el salario y paga del amor no es otra cosa, ni el alma puede querer otra, sino m\u00e1s amor, hasta llegar a perfecci\u00f3n de amor; porque el amor no se paga sino de s\u00ed mismo, seg\u00fan lo dio a entender el profeta Job (7,2) cuando, hablando con la misma ansia y deseo que aqu\u00ed est\u00e1 el alma, dijo: As\u00ed como el siervo desea sombra, y como el jornalero espera el fin de su obra, as\u00ed yo tuve vac\u00edos los meses, y cont\u00e9 las noches trabajosas para m\u00ed. Si durmiere, dir\u00e9: \u00bfcu\u00e1ndo llegar\u00e1 el d\u00eda, en que me levantar\u00e9? Y luego volver\u00e9 otra vez a esperar la tarde y ser\u00e9 lleno de dolores hasta las tinieblas de la noche.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, el alma encendida en amor de Dios desea el cumplimiento y perfecci\u00f3n del amor para tener all\u00ed cumplido refrigerio. Como el siervo fatigado del est\u00edo desea el refrigerio de la sombra, y como el mercenario espera el fin de su obra, espera ella el fin de la suya. Donde es de notar que no dijo el profeta Job que el mercenario esperaba el fin de su trabajo, sino el fin de su obra, para dar a entender lo que vamos diciendo, es a saber: que el alma que ama no espera el fin de su trabajo, sino el fin de su obra; porque su obra es amar, y de esta obra, que es amar, espera ella el fin y remate, que es la perfecci\u00f3n y cumplimiento de amar a Dios, el cual hasta que se le cumpla, siempre est\u00e1 de la figura en que en la dicha autoridad le pinta Job, teniendo los d\u00edas y los meses por vac\u00edos y contando las noches trabajosas y prolijas para s\u00ed.<\/p>\n<p>En lo dicho queda dado a entender c\u00f3mo el alma que ama a Dios no ha de pretender ni esperar otro galard\u00f3n de sus servicios sino la perfecci\u00f3n de amar a Dios.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc10\"><\/a><br \/><strong>Anotaci\u00f3n a la canci\u00f3n siguiente<\/strong><\/p>\n<p>1. Estando, pues, el alma en este t\u00e9rmino de amor, est\u00e1 como un enfermo muy fatigado que, teniendo perdido el gusto y el apetito, de todos los manjares fastidia y todas las cosas le molestan y enojan. S\u00f3lo en todas las cosas que se le ofrecen al pensamiento o a la vista tiene presente un solo apetito y deseo, que es de su salud, y todo lo que a esto no hace le es molesto y pesado. De donde esta alma, por haber llegado a esta dolencia de amor de Dios, tiene estas tres propiedades, es a saber: que en todas las cosas que se le ofrecen y trata siempre tiene presente aquel \u00a1ay! de su salud, que es su amado; y as\u00ed, aunque por no poder m\u00e1s ande en ellas, en \u00e9l tiene siempre el coraz\u00f3n. Y de ah\u00ed sale la segunda propiedad, y es que tiene perdido el gusto a todas las cosas. Y de aqu\u00ed tambi\u00e9n se sigue la tercera, y es que todas ellas le son molestas, y cualesquier tratos, pesados y enojosos.<\/p>\n<p>2. La raz\u00f3n de todo esto, sac\u00e1ndola de lo dicho, es que, como el paladar de la voluntad de alma anda tocado y saboreado con este manjar de amor de Dios, en cualquier cosa o trato que se le ofrece, luego en continente, sin mirar a otro gusto o respeto, se inclina la voluntad a buscar y gozar en aquello a su Amado, como hizo Mar\u00eda Magdalena cuando con ardiente amor andaba busc\u00e1ndole por el huerto: pensando que era el hortelano, sin otra ninguna raz\u00f3n ni acuerdo le dijo: Si t\u00fa me le tomaste d\u00edmelo, y yo le tomar\u00e9 (Jn 20,15). Trayendo semejante ansia esta alma de hallarle en todas las cosas, y no hall\u00e1ndole luego como desea, antes muy al rev\u00e9s, no s\u00f3lo no las gusta, mas tambi\u00e9n le son tormento, y a veces muy grande. Porque semejantes almas padecen mucho en tratar con la gente y otros negocios, porque antes la estorban que la ayudan a su pretensi\u00f3n.<\/p>\n<p>3. Estas tres propiedades da bien a entender la Esposa que ten\u00eda ella cuando buscaba s u Esposo en los Cantares (5,6-7), diciendo: Busqu\u00e9le y no le hall\u00e9. Pero hall\u00e1ronme los que rodean la ciudad, y llag\u00e1ronme, y los guardas de los muros me quitaron mi manto, porque los que rodean la ciudad son los tratos del mundo; cuando hallan al alma que busca a Dios, h\u00e1cenle muchas llagas, penas, dolores y disgustos, porque no solamente en ellos no halla lo que quiere, sino antes se lo impiden; y los que defienden el muro de la contemplaci\u00f3n para que su alma no entre en ella, que son los demonios y negociaciones del mundo, quitan el manto de la paz y quietud de la amorosa contemplaci\u00f3n. De todo lo cual, el alma enamorada de Dios recibe mil desabrimientos y enojos; de los cuales, viendo que, en tanto que est\u00e1 en esta vida sin ver a su Dios, no puede librarse en poco o en mucho de ellos, prosigue los ruegos con su Amado, y dice la siguiente canci\u00f3n:<\/p>\n<p><strong>Canci\u00f3n 10<\/strong><\/p>\n<p>Apaga mis enojos, <br \/>pues que ninguno basta a deshacellos; <br \/>y v\u00e9ante mis ojos,<br \/>pues eres lumbre dellos,<br \/>y s\u00f3lo para ti quiero tenellos.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>4. Prosigue, pues, en la presente canci\u00f3n pidiendo al Amado quiera ya poner t\u00e9rmino a sus ansias y penas, pues no hay otro que baste, sino s\u00f3lo \u00e9l, para hacerlo, y que sea de manera que le puedan ver los ojos de su alma, pues s\u00f3lo \u00e9l es la luz en que ellos miran, y ella no los quiere emplear en otra cosa sino s\u00f3lo en \u00e9l, diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a1apaga mis enojos!<\/p>\n<p>5. Tiene, pues, esta propiedad la concupiscencia del amor, como queda dicho, que todo lo que no hace o dice y conviene con aquello que ama la voluntad, la cansa y fatiga y enoja y la pone desabrida, no viendo cumplirse lo que ella quiere. Y a esto, y a las fatigas que tiene por ver a Dios, llama aqu\u00ed enojos, los cuales ninguna cosa basta para deshacellos, sino la posesi\u00f3n del Amado. Por lo cual dice que los apague \u00e9l con su presencia, refriger\u00e1ndolos todos, como hace el agua fresca al que est\u00e1 fatigado del calor, que por eso usa aqu\u00ed de este vocablo apagar, para dar a entender que ella est\u00e1 padeciendo con fuego de amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">pues que ninguno basta a deshacellos.<\/p>\n<p>6. Para mover y persuadir m\u00e1s el alma a que cumpla su petici\u00f3n el Amado, dice que pues otro ninguno sino \u00e9l basta a satisfacer su necesidad, que sea \u00e9l el que apague sus enojos. Donde es de notar que entonces est\u00e1 Dios bien presto para consolar al alma y satisfacer en sus necesidades y penas, cuando ella no tiene ni pretende otra satisfacci\u00f3n y consuelo fuera de \u00e9l. Y as\u00ed, el alma que no tiene cosa que la entretenga fuera de Dios, no puede estar mucho sin visitaci\u00f3n del Amado.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">y v\u00e9ante mis ojos,<\/p>\n<p>7. Esto es, v\u00e9ate yo cara a cara con los ojos de mi alma,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">pues eres lumbre de ellos.<\/p>\n<p>8. Dem\u00e1s de que Dios es lumbre sobrenatural de los ojos del alma, sin la cual est\u00e1 en tinieblas, ll\u00e1male ella aqu\u00ed por afici\u00f3n lumbre de sus ojos, al modo que el amante suele llamar al que ama lumbre de sus ojos, para mostrar la afici\u00f3n que le tiene. Y as\u00ed es como si dijera en los dos versos sobredichos: pues los ojos de mi alma no tienen otra lumbre, ni por naturaleza ni por amor, sino a ti, v\u00e9ante mis ojos, pues de todas maneras eres lumbre de ellos. Esta lumbre echaba menos David (Sal 37,11) cuando con l\u00e1stima dec\u00eda: La lumbre de mis ojos, \u00e9sa no est\u00e1 conmigo; y Tob\u00edas (5,12) cuando dijo: \u00bfQu\u00e9 gozo podr\u00e1 ser el m\u00edo, pues estoy sentado en las tinieblas y no veo la lumbre del cielo? En la cual deseaba la clara visi\u00f3n de Dios, porque la lumbre del cielo es el Hijo de Dios, seg\u00fan dice san Juan (Ap 21,23), diciendo: La ciudad celestial no tiene necesidad de sol ni de luna que luzcan en ella, porque la claridad de Dios la alumbra, y la lucerna de ella es el Cordero.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Y s\u00f3lo para ti quiero tenellos.<\/p>\n<p>9. En lo cual quiere el alma obligar al Esposo a que la deje ver esta lumbre de sus ojos, no s\u00f3lo porque, no teniendo otra, estar\u00e1 en tinieblas, sino tambi\u00e9n porque no los quiere tener para otra alguna cosa que para \u00e9l. Porque, as\u00ed como justamente es privada de esta divina luz el alma que quiere poner los ojos de su voluntad en otra su lumbre de propiedad de alguna cosa fuera de Dios (por cuanto en ello ocupa la vista para recibir la lumbre de Dios), as\u00ed tambi\u00e9n congruamente merece que se le d\u00e9 al alma que a todas las cosas cierra los dichos sus ojos, para abrirlos s\u00f3lo a su Dios.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc11\"><\/a><br \/><strong>Anotaci\u00f3n a la canci\u00f3n siguiente<\/strong><\/p>\n<p>1. Pero es de saber que no puede el amoroso Esposo de las almas verlas penar mucho tiempo a solas, como a esta de que vamos tratando; porque, como \u00e9l dice por Zacar\u00edas (2,8), sus penas y quejas le tocan a \u00e9l en las ni\u00f1etas de sus ojos; mayormente cuando las penas de las tales almas son por su amor como las de \u00e9sta. Que por eso dice tambi\u00e9n por Isa\u00edas (65,24), diciendo: Antes que ellos clamen, yo oir\u00e9; aun estando con la palabra en la boca, los oir\u00e9. El Sabio (Pv 2,4-5) dice de \u00e9l que, si le buscare el alma como al dinero, le hallar\u00e1.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, esta alma enamorada que con m\u00e1s codicia que al dinero le busca, pues todas las cosas tiene dejadas y a s\u00ed misma por \u00e9l, parece que a estos ruegos tan encendidos le hizo Dios alguna presencia de s\u00ed espiritual, en la cual le mostr\u00f3 algunos profundos visos de su divinidad y hermosura, con que la aument\u00f3 mucho m\u00e1s el deseo de verle y fervor. Porque, as\u00ed como suelen echar agua en la fragua para que se encienda y afervore m\u00e1s el fuego, as\u00ed el Se\u00f1or suele hacer con algunas de estas almas, que andan con estas calmas de amor, d\u00e1ndoles algunas muestras de su excelencia para afervorarlas m\u00e1s, y as\u00ed irlas m\u00e1s disponiendo para las mercedes que les quiere hacer despu\u00e9s. Y as\u00ed, como el alma ech\u00f3 de ver y sinti\u00f3 por aquella presencia oscura aquel sumo bien y hermosura encubierta all\u00ed, muriendo en deseo por verla, dice la canci\u00f3n que se sigue:<\/p>\n<p><strong>Canci\u00f3n 11<\/strong><\/p>\n<p>Descubre tu presencia,<br \/>y m\u00e1teme tu vista y hermosura; <br \/>mira que la dolencia<br \/>de amor, que no se cura<br \/>sino con la presencia y la figura.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>2. Deseando, pues, el alma verse pose\u00edda ya de este gran Dios, de cuyo amor se siente robado y llagado el coraz\u00f3n, no pudi\u00e9ndolo ya sufrir, pide en esta canci\u00f3n determinadamente le descubra y muestre su hermosura, que es su divina esencia, y que le mate con esta vista, desat\u00e1ndola de la carne, pues en ella no puede verle y gozarle como desea, poni\u00e9ndole por delante la dolencia y ansia de su coraz\u00f3n, en que persevera penando por su amor, sin poder tener remedio con menos que esta gloriosa vista de su divina esencia. S\u00edguese el verso:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">descubre tu presencia.<\/p>\n<p>3. Para declaraci\u00f3n de esto es de saber que tres maneras de presencias puede haber de Dios en el alma.<\/p>\n<p>La primera es esencial, y de esta manera no s\u00f3lo est\u00e1 en las m\u00e1s buenas y santas almas, pero tambi\u00e9n en las malas y pecadoras y en todas las dem\u00e1s criaturas. Porque con esta presencia les da vida y ser, y si esta presencia esencial les faltase, todas se aniquilar\u00edan y dejar\u00edan de ser. Y \u00e9sta nunca falta en el alma.<\/p>\n<p>La segunda presencia es por gracia, en la cual mora Dios en el alma agradado y satisfecho de ella. Y esta presencia no la tienen todas, porque las que caen en pecado (mortal) la pierden. Y \u00e9sta no puede el alma saber naturalmente si la tiene.<\/p>\n<p>La tercera es por afecci\u00f3n espiritual, porque en muchas almas devotas suele Dios hacer algunas presencias espirituales de muchas maneras, con que las recrea, deleita y alegra.<\/p>\n<p>Pero, as\u00ed estas presencias espirituales como las dem\u00e1s, todas son encubiertas, porque no se muestra Dios en ellas como es, porque no lo sufre la condici\u00f3n de esta vida. Y as\u00ed de cualquiera de ellas se puede entender el verso susodicho, es a saber: Descubre tu presencia.<\/p>\n<p>4. Que, por cuanto est\u00e1 cierto que Dios est\u00e1 siempre presente en el alma, a lo menos seg\u00fan la primera manera, no dice el alma que se haga presente a ella, sino que esta presencia encubierta que \u00e9l hace en ella, ahora sea natural, ahora espiritual, ahora afectiva, que se la descubra y manifieste de manera que pueda verle en su divino ser y hermosura. Porque, as\u00ed como con su presente ser da ser natural al alma y con su presente gracia la perfecciona, que tambi\u00e9n la glorifique con su manifiesta gloria.<\/p>\n<p>Pero, por cuanto esta alma anda en fervores y afecciones de amor de Dios, habemos de entender que esta presencia que aqu\u00ed pide al Amado que le descubra, principalmente se entiende de cierta presencia afectiva que de s\u00ed hizo el Amado al alma; la cual fue tan alta, que le pareci\u00f3 al alma y sinti\u00f3 estar all\u00ed un inmenso ser encubierto, del cual le comunica Dios ciertos visos entreoscuros de su divina hermosura. Y hacen tal efecto en el alma, que la hace codiciar y desfallecer en deseo de aquello que siente encubierto all\u00ed en aquella presencia, que es conforme a aquello que sent\u00eda David cuando dijo (Sal 83,1): Codicia y desfallece mi alma en las entradas del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Porque a este tiempo desfallece el alma con deseo de engolfarse en aquel sumo bien que siente presente y encubierto; porque, aunque est\u00e1 encubierto, muy notablemente siente el bien y deleite que all\u00ed hay. Y, por eso, con m\u00e1s fuerza es atra\u00edda el alma y arrebatada de este bien que ninguna cosa natural de su centro. Y con esa codicia y entra\u00f1able apetito, no pudiendo m\u00e1s contenerse el alma, dice: Descubre tu presencia.<\/p>\n<p>5. Lo mismo le acaeci\u00f3 a Mois\u00e9s en el monte Sina\u00ed (Ex 33,13), que, estando all\u00ed en la presencia de Dios, tan altos y profundos visos de la alteza y hermosura de la divinidad de Dios encubierta echaba de ver que, no pudiendo sufrirlo, por dos veces le rog\u00f3 l e descubriese su gloria, diciendo a Dios: T\u00fa dices que me conoces por mi propio nombre y que he hallado gracia delante de ti; pues, luego, si he hallado gracia en tu presencia, mu\u00e9strame tu rostro para que te conozca y halle delante de tus ojos la gracia cumplida que deseo; la cual es llegar al perfecto amor de la gloria de Dios. Pero respondi\u00f3le el Se\u00f1or, diciendo (Ex. 33, 20): No podr\u00e1s t\u00fa ver mi rostro, porque no me ver\u00e1 hombre y vivir\u00e1; que es como si dijera: dificultosa cosa me pides, Mois\u00e9s, porque es tanta la hermosura de mi cara y el deleite de la vista de mi ser, que no la podr\u00e1 sufrir tu alma en esa suerte de vida tan flaca.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, sabedora el alma de esta verdad, ahora por palabras que Dios aqu\u00ed respondi\u00f3 a Mois\u00e9s, ahora tambi\u00e9n por lo que habemos dicho que siente aqu\u00ed encubierto en la presencia de Dios, que no le podr\u00e1 ver en su hermosura en este g\u00e9nero de vida (porque aun de s\u00f3lo trasluc\u00edrsele desfallece, como habemos dicho), previene ella a la respuesta que se le puede dar, como a Mois\u00e9s, y dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">y m\u00e1teme tu vista y hermosura.<\/p>\n<p>6. Que es como si dijera: pues tanto es el deleite de la vista de tu ser y hermosura, que no la puede sufrir mi alma, sino que tengo de morir en vi\u00e9ndola, m\u00e1teme tu vista y hermosura.<\/p>\n<p>7. Dos vistas se sabe que matan al hombre, por no poder sufrir la fuerza y eficacia de la vista: la una es la del basilisco, de cuya vista se dice mueren luego, otra es la vista de Dios. Pero son muy diferentes las causas, porque la una vista mata con gran ponzo\u00f1a, y la otra con inmensa salud y bien de gloria.<\/p>\n<p>Por lo cual no hace mucho aqu\u00ed el alma en querer morir a vista de la hermosura de Dios para gozarla para siempre; pues que, si el alma tuviese un solo barrunto de la alteza y hermosura de Dios, no s\u00f3lo una muerte apetecer\u00eda por verla ya para siempre, como aqu\u00ed desea, pero mil acerb\u00edsimas muertes pasar\u00eda muy alegre por verla un solo momento, y, despu\u00e9s de haberla visto, pedir\u00eda padecer otras tantas por verla otro tanto.<\/p>\n<p>8. Para m\u00e1s declaraci\u00f3n de este verso es de saber que aqu\u00ed el alma habla condicionalmente cuando dice que la mate su vista y hermosura, supuesto que no puede verla sin morir; que, si sin eso pudiera ser, no pidiera que la matara. Porque querer morir es imperfecci\u00f3n natural; pero, supuesto que no puede estar esta vida corruptible de hombre con la otra vida inmarcesible de Dios, dice: m\u00e1teme, etc.<\/p>\n<p>9. Esta doctrina da a entender san Pablo a los Corintios (2Cor 5,4), diciendo: No queremos ser despojados, mas queremos ser sobrevestidos, porque lo que es mortal sea absorto de la vida, que es decir: no deseamos ser despojados de la carne, m\u00e1s ser sobrevestidos de gloria. Pero, viendo \u00e9l que no se puede vivir en gloria y en carne mortal juntamente, como decimos, dice a los Filipenses (1,23) que desea ser desatado y verse con Cristo.<\/p>\n<p>Pero hay aqu\u00ed una duda, y es: \u00bfpor qu\u00e9 los hijos de Israel antiguamente hu\u00edan y tem\u00edan de ver a Dios por no morir, como dijo Manu\u00e9 a su mujer (Jue 13,22), y esta alma a la vista de Dios desea morir?<\/p>\n<p>A lo cual se responde que por dos causas. La una, porque en aquel tiempo, aunque muriesen en gracia de Dios, no le hab\u00edan de ver hasta que viniese Cristo, y mucho mejor l e s era vivir en carne aumentando los merecimientos y gozando la vida natural, que estar en el limbo sin merecer y padeciendo tinieblas y espiritual ausencia de Dios. Por lo cual ten\u00edan entonces por gran merced de Dios y beneficio suyo vivir muchos a\u00f1os.<\/p>\n<p>10. La segunda causa es de parte del amor, porque, como aqu\u00e9llos no estaban tan fortalecidos en amor ni tan llegados a Dios por amor, tem\u00edan morir a su vista. Pero ahora ya en la ley de gracia, que, en muriendo el cuerpo, puede ver el alma a Dios, m\u00e1s sano es querer vivir poco y morir para verle. Y ya que esto no fuera, amando el alma a Dios, como \u00e9sta le ama, no temiera morir a su vista; porque el amor verdadero todo lo que le viene d e parte del Amado, ahora sea adverso, ahora pr\u00f3spero, y los mismos castigos, como sea cosa que \u00e9l quiera hacer los recibe con la misma igualdad y de una manera, y le hace gozo y deleite, porque, como dice san Juan (1Jn 4,18), la perfecta caridad echa fuera todo temor.<\/p>\n<p>No le puede ser al alma que ama amarga la muerte, pues en ella halla todas sus dulzuras y deleites de amor. No le puede ser triste su memoria, pues en ella halla junta la alegr\u00eda; ni le puede ser pesada y penosa, pues es el remate de todas sus pesadumbres y penas y principio de todo su bien. Ti\u00e9nela por amiga y esposa, y con su memoria se goza como en el d\u00eda de su desposorio y bodas, y m\u00e1s desea aquel d\u00eda y aquella hora en que ha de venir su muerte que los reyes de la tierra desearon los reinos y principados.<\/p>\n<p>Porque de esta suerte de muerte dice el Sabio (Ecli 41,3): \u00a1Oh muerte! Bueno es tu juicio para el hombre que se siente necesitado. La cual, si para el hombre que se siente necesitado de las cosas de ac\u00e1 es buena, no habiendo de suplirle sus necesidades, sino antes despojarlo de lo que ten\u00eda, \u00bfcu\u00e1nto mejor ser\u00e1 su juicio para el alma que est\u00e1 necesitada de amor como \u00e9sta, que est\u00e1 clamando por m\u00e1s amor, pues que no s\u00f3lo no la despojar\u00e1 de lo que ten\u00eda, sino antes le ser\u00e1 causa del cumplimiento de amor que deseaba y satisfacci\u00f3n de todas sus necesidades? Raz\u00f3n tiene, pues, el alma en atreverse a decir sin temor: M\u00e1teme tu vista y hermosura, pues que sabe que en aquel mismo punto que le viese, ser\u00eda ella arrebatada a la misma hermosura, y absorta en la misma hermosura, y transformada en la misma hermosura, y ser ella hermosa como la misma hermosura, y abastada y enriquecida como la misma hermosura.<\/p>\n<p>Que, por eso, dice David (Sal 115,15) que la muerte de los santos es preciosa en la presencia del Se\u00f1or. Lo cual no ser\u00eda si no participasen sus mismas grandezas, porque delante de Dios no hay nada precioso sino lo que \u00e9l es en s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Por eso el alma no teme morir cuando ama, antes lo desea; pero el pecador siempre teme morir, porque barrunta que la muerte todos los bienes le ha de quitar y todos los males le ha de dar; porque, como dice David (Sal 33,22), la muerte de los pecadores es p\u00e9sima. Y, por eso, como dice el Sabio (Ecli 41,1), les es amarga su memoria; porque, como aman mucho la vida de este siglo y poco la del otro, temen mucho la muerte. Pero el alma que ama a Dios, m\u00e1s vive en la otra vida que en \u00e9sta; porque m\u00e1s vive el alma adonde ama que donde anima, y as\u00ed tiene en poco esta vida temporal. Por eso, dice: M\u00e1teme tu vista, etc.<\/p>\n<p>Mira que la dolencia<br \/>de amor, que no se cura<br \/>sino con la presencia y la figura.<\/p>\n<p>11. La causa por que la enfermedad de amor no tiene otra cura sino la presencia y figura del Amado, como aqu\u00ed dice, es porque la dolencia de amor, as\u00ed como es diferente de las dem\u00e1s enfermedades, su medicina es tambi\u00e9n diferente. Porque en las dem\u00e1s enfermedades, para seguir buena filosof\u00eda, c\u00faranse contrarios con contrarios, mas el amor no se cura sino con cosas conformes al amor.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n es porque la salud del alma es el amor de Dios, y as\u00ed, cuando no tiene cumplido amor, no tiene cumplida salud y por eso est\u00e1 enferma, porque la enfermedad no es otra cosa sino falta de salud. De manera que, cuando ning\u00fan grado de amor tiene el alma, est\u00e1 muerta; mas, cuando tiene alg\u00fan grado de amor de Dios, por m\u00ednimo que sea, ya est\u00e1 viva, pero est\u00e1 muy debilitada y enferma por el poco amor que tiene; pero, cuanto m\u00e1s amor se le fuere aumentando, m\u00e1s salud tendr\u00e1 y, cuando tuviere perfecto amor, ser\u00e1 su salud cumplida.<\/p>\n<p>12. Donde es de saber que el amor nunca llega a estar perfecto hasta que emparejan tan en uno los amantes, que se transfiguran el uno en el otro, y entonces est\u00e1 el amor todo sano. Y, porque aqu\u00ed el alma se siente con cierto dibujo de amor, que es la dolencia que aqu\u00ed dice, deseando que se acabe de figurar con la figura cuyo es el dibujo, que es su Esposo el Verbo, Hijo de Dios, el cual, como dice san Pablo (Heb 1,3), es resplandor de su gloria y figura de su sustancia (porque esta figura es la que aqu\u00ed entiende el alma en que se desea transfigurar por amor), dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Mira que la dolencia <br \/>de amor, que no se cura, <br \/>sino con la presencia y la figura.<\/p>\n<p>13. Bien se llama dolencia el amor no perfecto; porque, as\u00ed como el enfermo est\u00e1 debilitado para obrar, as\u00ed el alma que est\u00e1 flaca en amor lo est\u00e1 tambi\u00e9n para obrar las virtudes heroicas.<\/p>\n<p>14. Tambi\u00e9n se puede aqu\u00ed entender que el que siente en s\u00ed dolencia de amor, esto es, falta de amor, es se\u00f1al que tiene alg\u00fan amor, porque por lo que tiene echa de ver lo que le falta. Pero el que no la siente, es se\u00f1al que no tiene ninguno o que est\u00e1 perfecto en \u00e9l.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc12\"><\/a><br \/><strong>Anotaci\u00f3n a la canci\u00f3n siguiente<\/strong><\/p>\n<p>1. En esta saz\u00f3n, sinti\u00e9ndose el alma con tanta vehemencia de ir a Dios como la piedra cuando se va m\u00e1s llegando a su centro, y sinti\u00e9ndose tambi\u00e9n estar como la cera que comenz\u00f3 a recibir la impresi\u00f3n del sello y no se acab\u00f3 de figurar, y, dem\u00e1s de esto, conociendo que est\u00e1 como la imagen de la primera mano y dibujo, clamando al que la dibuj\u00f3 para que la acabe de pintar y formar, teniendo aqu\u00ed la fe tan ilustrada, que la hace visear unos divinos semblantes muy claros de la alteza de su Dios, no sabe qu\u00e9 se hacer sino volverse a la misma fe, como la que en s\u00ed encierra y encubre la figura y hermosura de su Amado, de la cual ella tambi\u00e9n recibe los dichos dibujos y prendas de amor. Y hablando con ella, dice la siguiente canci\u00f3n:<\/p>\n<p><strong>Canci\u00f3n 12<\/strong><\/p>\n<p>\u00a1Oh cristalina fuente,<br \/>si en esos tus semblantes plateados <br \/>formases de repente<br \/>los ojos deseados<br \/>que tengo en mis entra\u00f1as dibujados!<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>2. Como con tanto deseo desea el alma la uni\u00f3n del Esposo y ve que no halla medio ni remedio alguno en todas las criaturas, vu\u00e9lvese a hablar con la fe (como la que m\u00e1s al vivo le ha de dar de su Amado luz) tom\u00e1ndola por medio para esto; porque, a la verdad, no hay otro por donde se venga a la verdadera uni\u00f3n y desposorio espiritual con Dios, seg\u00fan p o r Oseas (2,20) lo da a entender, diciendo: Yo te desposar\u00e9 conmigo en fe. Y con el deseo en que arde, le dice lo siguiente, que es el sentido de la canci\u00f3n: \u00a1Oh fe de mi Esposo Cristo, si las verdades que has infundido de mi Amado en mi alma, encubiertas con oscuridad y tiniebla (porque la fe, como dicen los te\u00f3logos, es h\u00e1bito oscuro), las manifestases ya con claridad, de manera que lo que me comunicas en noticias informes y oscuras, lo mostrases y descubrieses en un momento, apart\u00e1ndote de esas verdades \u00a1porque la fe es cubierta y velo de las verdades de Dios) formada y acabadamente, volvi\u00e9ndolas en manifestaci\u00f3n de gloria!<\/p>\n<p>Dice, pues, el verso:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a1Oh cristalina fuente!<\/p>\n<p>3. Llama cristalina a la fe por dos cosas: la primera, porque es de Cristo su Esposo, y la segunda, porque tiene las propiedades del cristal en ser pura en las verdades, y fuerte y clara, limpia de errores y formas naturales.<\/p>\n<p>Y ll\u00e1mala fuente, porque de ella le manan al alma las aguas de todos los bienes espirituales. De donde Cristo nuestro Se\u00f1or, hablando con la Samaritana, llam\u00f3 fuente a la fe, diciendo (Jn 4,14) que en los que creyesen en \u00e9l se har\u00eda una fuente cuya agua saltar\u00eda hasta la vida eterna. Y esta agua era el esp\u00edritu que hab\u00edan de recibir en su fe los creyentes (Jn 7,39).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Si en esos tus semblantes plateados.<\/p>\n<p>4. A las proposiciones y art\u00edculos que nos propone la fe llama semblantes plateados. Para inteligencia de lo cual y de los dem\u00e1s versos es de saber que la fe es comparada a la plata en las proposiciones que nos ense\u00f1a, y las verdades y sustancia que en s\u00ed contienen son comparadas al oro; porque esa misma sustancia que ahora creemos vestida y cubierta con plata de fe, habemos de ver y gozar en la otra vida al descubierto, desnudo el oro de la fe. De donde David hablando de ella (Sal 67,14), dice as\u00ed: Si durmi\u00e9redes entre los dos coros, las plumas de la paloma ser\u00e1n plateadas, y las postrimer\u00edas de su espalda ser\u00e1n del color de oro. Quiere decir que, si cerr\u00e1remos los ojos del entendimiento a las cosas de arriba y a las de abajo (a lo cual llama dormir en medio) quedaremos en fe, a la cual llama paloma, cuyas plumas, que son las verdades que nos dice, ser\u00e1n plateadas; porque en esta vida la fe nos las propone oscuras y encubiertas, que por eso las llama aqu\u00ed semblantes plateados:<\/p>\n<p>Pero a la postre de esta fe, que ser\u00e1 cuando se acabe la fe por la clara visi\u00f3n de Dios, quedar\u00e1 la sustancia de la fe desnuda del velo de esta plata, de color como el oro. De manera que la fe nos da y comunica al mismo Dios, pero cubierto con plata de fe, y no por eso nos le deja de dar en la verdad, as\u00ed como el que da un vaso plateado y \u00e9l es de oro, no porque vaya cubierto con plata deja de dar el vaso de oro. De donde cuando la Esposa en los Cantares (1,10) deseaba esta posesi\u00f3n de Dios, prometi\u00e9ndosela \u00e9l cual en esta vida se puede, dijo que le har\u00eda unos zarcillos de oro, pero esmaltados de plata. En lo cual le prometi\u00f3 de d\u00e1rsele en fe encubierto.<\/p>\n<p>Dice, pues, ahora el alma a la fe; (oh, si en esos tus semblantes plateados (que son los art\u00edculos ya dichos), con que tienes cubierto el oro de los divinos rayos (que son los ojos deseados, que a\u00f1ade luego, diciendo):<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Formases de repente <br \/>los ojos deseados!<\/p>\n<p>5. Por los ojos entiende, como dijimos, los rayos y verdades divinas, las cuales, como tambi\u00e9n habemos dicho, la fe nos las propone en sus art\u00edculos cubiertas e informes. Y as\u00ed es como si dijera: (Oh, si esas verdades que, informe y oscuramente me ense\u00f1as encubiertas en tus art\u00edculos de fe, acabases ya de d\u00e1rmelas clara y formadamente descubiertas en ellos, como lo pide mi deseo!<\/p>\n<p>Y llama aqu\u00ed ojos a estas verdades por la grande presencia que del Amado siente, que le parece la est\u00e1 ya siempre mirando; por lo cual dice:<\/p>\n<p>Que tengo en mis entra\u00f1as dibujados.<\/p>\n<p>6. Dice que los tiene en sus entra\u00f1as dibujados, es a saber, en su alma seg\u00fan el entendimiento y la voluntad; porque, seg\u00fan el entendimiento, tiene estas verdades infundidas por fe en su alma. Y porque la noticia de ellas no es perfecta, dice que est\u00e1n dibujadas; porque as\u00ed como el dibujo no es perfecta pintura as\u00ed la noticia de la fe no es perfecto conocimiento. Por tanto, las verdades que se infunden en el alma por fe est\u00e1n como en dibujo, y cuando est\u00e9n en clara visi\u00f3n, estar\u00e1n en el alma como perfecta y acabada pintura, seg\u00fan aquello que dice el Ap\u00f3stol (1Cor 13,10), diciendo: Cum autem venerit quod perfectum est, evacuabitur quod ex parte est, que quiere decir: Cuando viniere lo que es perfecto, que es la clara visi\u00f3n, acabar\u00e1se lo que es en parte, que es el conocimiento de la fe.<\/p>\n<p>7. Pero sobre este dibujo de fe hay otro dibujo de amor en el alma del amante, y es seg\u00fan la voluntad, en la cual de tal manera se dibuja la figura del Amado y tan conjunta y vivamente se retrata en \u00e9l, cuando hay uni\u00f3n de amor, que es verdad decir que el Amado vive en el amante, y el amante en el Amado; y tal manera de semejanza hace el amor en la transformaci\u00f3n de los amados, que se puede decir que cada uno es el otro y que entrambos son uno. La raz\u00f3n es porque en la uni\u00f3n y transformaci\u00f3n de amor el uno da posesi\u00f3n de s\u00ed al otro, y cada uno se deja y trueca por el otro; y as\u00ed, cada uno vive en el otro, y el uno es el otro y entrambos son uno por transformaci\u00f3n de amor. Esto es lo que quiso dar a entender san Pablo (Gal 2,20) cuando dijo: Vivo autem, iam non ego; vivit vero in me Christus, que quiere decir: Vivo yo, ya no yo, pero vive en m\u00ed Cristo. Porque en decir vivo yo, ya no yo, dio a entender que aunque viv\u00eda \u00e9l, no era vida suya, porque estaba transformado en Cristo, que su vida m\u00e1s era divina que humana; y por eso dice que no vive \u00e9l, sino Cristo en \u00e9l.<\/p>\n<p>8. De manera que, seg\u00fan esta semejanza y transformaci\u00f3n, podemos decir que su vida y la vida de Cristo toda era una vida por uni\u00f3n de amor. Lo cual se har\u00e1 perfectamente en el cielo en divina vida en todos los que merecieren verse en Dios; porque, transformados en Dios, vivir\u00e1n vida de Dios y no vida suya, aunque s\u00ed vida suya, porque la vida de Dios ser\u00e1 vida suya. Y entonces dir\u00e1n de veras: vivimos nosotros, y no nosotros, porque vive Dios en nosotros. Lo cual en esta vida, aunque puede ser, como lo era en san Pablo, no empero perfecta y acabadamente, aunque llegue el alma a tal transformaci\u00f3n de amor que sea en matrimonio espiritual, que es el m\u00e1s alto estado a que se puede llegar en esta vida; porque todo se puede llamar dibujo de amor en comparaci\u00f3n de aquella perfecta figura d e transformaci\u00f3n de gloria.<\/p>\n<p>Pero cuanto este dibujo de transformaci\u00f3n en esta vida se alcanza, es grande buena dicha, porque con eso se contenta grandemente el Amado; que por eso, deseando el que le pusiese la Esposa en su alma como dibujo, le dijo en los Cantares (8,6): Ponme como se\u00f1al sobre tu coraz\u00f3n, como se\u00f1al sobre tu brazo. El coraz\u00f3n significa aqu\u00ed el alma, en que en esta vida est\u00e1 Dios como se\u00f1al de dibujo de fe, seg\u00fan se dijo arriba; y el brazo significa la voluntad fuerte, en que est\u00e1 como se\u00f1al de dibujo de amor, como ahora acabamos de decir.<\/p>\n<p>9. De tal manera anda el alma en este tiempo, que aunque en breves palabras, no quiero dejar de decir algo de ello, aunque por palabras no se puede explicar. Porque la sustancia corporal y espiritual parece al alma se le seca en sed de esta fuente viva de Dios, porque es su sed semejante a aquella que ten\u00eda David cuando dijo (Sal 41,2-3): Como el ciervo desea la fuente de las aguas, as\u00ed mi alma desea a ti, Dios. Estuvo mi alma sedienta de Dios, fuente viva; \u00bfcu\u00e1ndo vendr\u00e9 y parecer\u00e9 delante la cara de Dios? Y fat\u00edgala tanto esta sed, que no tendr\u00eda el alma en nada romper por medio de los filisteos, como hicieron los fuertes de David, a llenar su vaso de agua en la cisterna de Bel\u00e9n (1Par 11,18), que era Cristo. Porque todas las dificultades del mundo y furias de los demonios y penas infernales no tendr\u00eda en nada pasar por engolfarse en esta fuente abisal de amor. Porque a este prop\u00f3sito se dijo en los Cantares (8,6): Fuerte es la dilecci\u00f3n como la muerte, y dura es su porf\u00eda como el infierno.<\/p>\n<p>Porque no se puede creer cu\u00e1n vehemente sea la codicia y pena que el alma siente cuando ve que se va llegando cerca de gustar aquel bien y no se le dan. Porque cuanto m\u00e1s al ojo y a la puerta se ve lo que se desea y se niega, tanto m\u00e1s pena y tormento causa. De donde a este prop\u00f3sito espiritual dice Job (3,24): Antes que coma, suspiro; y como las avenidas de las aguas es el rugido y bramido de mi alma, es a saber, por la codicia de la comida, entendiendo all\u00ed a Dios por la comida, porque conforme a la codicia del manjar y conocimiento de \u00e9l es la pena por \u00e9l.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc13\"><\/a><br \/><strong>ANOTACI\u00d3N PARA LA CANCI\u00d3N SIGUIENTE<\/strong><\/p>\n<p>1. La causa de padecer el alma tanto a este tiempo por \u00e9l es que como se va juntando m\u00e1s a Dios, siente en s\u00ed m\u00e1s el vac\u00edo de Dios y grav\u00edsimas tinieblas en su alma, con fuego espiritual que la seca y purga, para que, purificada, se pueda unir con Dios. Porque, en tanto que Dios no deriva en ella alg\u00fan rayo de luz sobrenatural de s\u00ed, esle Dios intolerables tinieblas, cuando seg\u00fan el esp\u00edritu est\u00e1 cerca de ella, porque la luz sobrenatural oscurece la natural con su exceso. Todo lo cual dio a entender David cuando dijo (Sal 96,2): Nube y oscuridad est\u00e1 en derredor de \u00e9l; fuego precede su presencia. Y en otro salmo (Sal 17,13) dice: Puso por su cubierta y escondrijo las tinieblas, y su tabern\u00e1culo en derredor de \u00e9l es agua tenebrosa en las nubes del aire; por su gran resplandor en su presencia hay nubes, granizo y carbones de fuego, es a saber, para el alma que se va llegando. Porque, cuanto el alma m\u00e1s a \u00e9l se llega, siente en s\u00ed todo lo dicho, hasta que Dios la entre en sus divinos resplandores por transformaci\u00f3n de amor. Y, entre tanto, siempre est\u00e1 el alma como Job (23,3) diciendo: \u00bfQui\u00e9n me dar\u00e1 que le conozca y le halle y venga yo hasta su trono?. Pero, como Dios, por su inmensa piedad, conforme a las tinieblas y vac\u00edos del alma son tambi\u00e9n las consolaciones y regalos que hace, porque sicut tenebrae eius, ita et lumen eius (Sal. 148, 12), porque en ensalzarlas y glorificarlas las humilla y fatiga, de esta manera envi\u00f3 al alma entre estas fatigas ciertos rayos divinos de s\u00ed con tal gloria y fuerza de amor que la conmovi\u00f3 toda y todo el natural la desencaj\u00f3. Y as\u00ed, con gran temor y pavor natural dijo a l Amado el principio de la siguiente canci\u00f3n, prosiguiendo el mismo Amado lo restante de ella.<\/p>\n<p><strong>Canci\u00f3n 13<\/strong><\/p>\n<p>\u00a1Ap\u00e1rtalos, Amado, <br \/>que voy de vuelo!<\/p>\n<p>Esposo<\/p>\n<p>Vu\u00e9lvete, paloma,<br \/>que el ciervo vulnerado <br \/>por el otero asoma<br \/>al aire de tu vuelo, y fresco toma.<\/p>\n<p><strong>DECLARACI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>2. En los grandes deseos y fervores de amor (cuales en las canciones pasadas ha mostrado el alma) suele el Amado visitar a su Esposa casta y delicada y amorosamente, y con grande fuerza de amor; porque, ordinariamente, seg\u00fan los grandes fervores y ansias de amor que han precedido en el alma, suelen ser tambi\u00e9n las mercedes y visitas que Dios le hace grandes. Y como ahora el alma con tantas ansias hab\u00eda deseado estos divinos ojos, que en la canci\u00f3n pasada acaba de decir, descubri\u00f3le el Amado algunos rayos de su grandeza y divinidad, seg\u00fan ella deseaba; los cuales fueron de tanta alteza y con tanta fuerza comunicados, que la hizo salir de s\u00ed por arrobamiento y \u00e9xtasis, lo cual acaece al principio con gran detrimento y temor del natural. Y as\u00ed, no pudiendo sufrir el exceso en sujeto tan flaco, dice en la presente canci\u00f3n:<\/p>\n<p>Ap\u00e1rtalos, Amado,<\/p>\n<p>Es a saber, esos tus ojos divinos, porque me hacen volar, saliendo de m\u00ed a suma contemplaci\u00f3n sobre lo que sufre el natural. Lo cual dice porque le parec\u00eda volaba su alma de las carnes, que es lo que ella deseaba; que por eso le pidi\u00f3 que los apartase, conviene a saber, dejando de comunic\u00e1rselos en l a carne, en que no los puede sufrir y gozar como querr\u00eda, comunic\u00e1ndoselos en el vuelo que ella hac\u00eda fuera de la carne. El cual deseo y vuelo le impidi\u00f3 luego el Esposo, diciendo: Vu\u00e9lvete, paloma, que la comunicaci\u00f3n que ahora de m\u00ed recibes, a\u00fan no es de ese estado de gloria que t\u00fa ahora pretendes; pero vu\u00e9lvete a m\u00ed, que soy a quien t\u00fa, llagada de amor, buscas; que tambi\u00e9n yo, como el ciervo, herido de tu amor, comienzo a mostrarme a ti por tu alta contemplaci\u00f3n, y tomo recreaci\u00f3n y refrigerio en el amor de tu contemplaci\u00f3n. Dice, pues, el alma al Esposo:<\/p>\n<p>\u00a1Ap\u00e1rtalos, Amado!<\/p>\n<p>3. Seg\u00fan habemos dicho, el alma, conforme a los grandes deseos que ten\u00eda de estos divinos ojos, que significan la Divinidad, recibi\u00f3 del Amado interiormente tal comunicaci\u00f3n y noticia de Dios, que le hizo decir: (Ap\u00e1rtalos, Amado!<\/p>\n<p>Porque tal es la miseria del natural en esta vida, que aquello que al alma le es m\u00e1s vida y ella con tanto deseo desea, que es la comunicaci\u00f3n y conocimiento de su Amado, cuando se le vienen a dar, no lo puede recibir sin que casi le cueste la vida, de suerte que los ojos que con tanta solicitud y ansias y por tantas v\u00edas buscaba, venga a decir cuando los recibe: Ap\u00e1rtalos, Amado.<\/p>\n<p>4. Porque es a veces tan grande el tormento que se siente en las semejantes visitas de arrobamientos, que no hay tormento que as\u00ed descoyunte los huesos y ponga en estrecho al natural; tanto que, si no proveyese Dios, se acabar\u00eda la vida. Y a la verdad, as\u00ed parece al alma por quien pasa, porque siente como desasirse el alma de las carnes y desamparar el cuerpo. Y la causa es porque semejantes mercedes no se pueden recibir muy en carne, porque el esp\u00edritu es levantado a comunicarse con el Esp\u00edritu divino que viene al alma, y as\u00ed por fuerza ha de desamparar en alguna manera la carne. Y de aqu\u00ed es que ha de padecer la carne y, por consiguiente, el alma en la carne, por la unidad que tienen en un supuesto. Y por tanto, el gran tormento que siente el alma al tiempo de este g\u00e9nero de visita, y el gran pavor que le hace verse tratar por v\u00eda sobrenatural, le hacen decir: Ap\u00e1rtalos, Amado.<\/p>\n<p>5, 5, Pero no se ha de entender que, porque el alma diga que los aparte, querr\u00eda que los apartase, porque aqu\u00e9l es un dicho del temor natural, como habemos dicho; antes, aunque mucho m\u00e1s le costase, no querr\u00eda perder estas visitas y mercedes del Amado, porque, aunque padece el natural, el esp\u00edritu vuela al recogimiento sobrenatural a gozar del esp\u00edritu del Amado, que es lo que ella deseaba y ped\u00eda.<\/p>\n<p>Pero no quisiera ella recibirlo en carne, donde no se puede cumplidamente, sino poco y con pena, mas con el vuelo del esp\u00edritu fuera de la carne, donde libremente se goza; por lo cual dijo: Ap\u00e1rtalos, Amado, es a saber, de comunic\u00e1rmelos en carne.<\/p>\n<p>Que voy de vuelo<\/p>\n<p>6. Como si dijera: que voy de vuelo de la carne, para que me los comuniques fuera de ella, siendo ellos la causa de hacerme volar fuera de la carne.<\/p>\n<p>Y para que entendamos mejor qu\u00e9 vuelo sea \u00e9ste, es de notar que, como habemos dicho, en aquella visitaci\u00f3n del Esp\u00edritu divino es arrebatado con gran fuerza el del alma a comunicar con el Esp\u00edritu, y destituye al cuerpo, y deja de sentir en \u00e9l y de tener en \u00e9l sus acciones, porque las tiene en Dios; que por eso, dijo san Pablo (2Cor 12,2) que en aquel rapto suyo no sab\u00eda si estaba su alma recibi\u00e9ndole en el cuerpo o fuera del cuerpo.<\/p>\n<p>Y no por eso se ha de entender que destituye y desampara el alma al cuerpo de la vida natural, sino que no tiene sus acciones en \u00e9l. Y \u00e9sta es la causa por que en estos raptos y vuelos se queda el cuerpo sin sentido y, aunque le hagan cosas de grand\u00edsimo dolor, no siente; porque no es como otros traspasos y desmayos naturales, que con el dolor vuelven en s\u00ed.<\/p>\n<p>Y estos sentimientos tienen en estas visitas los que no han a\u00fan llegado a estado de perfecci\u00f3n, sino que van camino en estado de aprovechados; porque los que han llegado ya tienen toda la comunicaci\u00f3n hecha en paz y suave amor, y cesan estos arrobamientos, que eran comunicaciones y disposici\u00f3n para la total comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>7. Lugar era \u00e9ste conveniente para tratar de las diferencias de raptos y \u00e9xtasis y otros arrobamientos y sutiles vuelos de esp\u00edritu que a los espirituales suelen acaecer; mas porque mi intento no es sino declarar brevemente estas canciones, como en el pr\u00f3logo promet\u00ed, quedarse ha para quien mejor lo sepa tratar que yo; y porque tambi\u00e9n la bienaventurada Teresa de Jes\u00fas, nuestra madre, dej\u00f3 escritas de estas cosas de esp\u00edritu admirablemente, las cuales (espero en Dios) saldr\u00e1n presto impresas a luz.<\/p>\n<p>Lo que aqu\u00ed, pues, el alma dice del vuelo, hase de entender por arrobamiento y \u00e9xtasis del esp\u00edritu a Dios.<\/p>\n<p>Y dice luego el Amado:<\/p>\n<p>Vu\u00e9lvete, paloma.<\/p>\n<p>8. De muy buena gana se iba el alma del cuerpo en aquel vuelo espiritual, pensando que s e le acababa ya la vida y que pudiera gozar con su Esposo para siempre y quedarse al descubierto con \u00e9l; m\u00e1s ataj\u00f3le el Esposo el paso diciendo: Vu\u00e9lvete, paloma.<\/p>\n<p>Como si dijera: paloma en el vuelo alto y ligero que llevas de contemplaci\u00f3n, y en el amor con que ardes, y simplicidad con que vas (porque estas tres propiedades tiene la paloma); vu\u00e9lvete de ese vuelo alto en que pretendes llegar a poseerme de veras, que a\u00fan no es llegado ese tiempo de tan alto conocimiento, y acom\u00f3date a este m\u00e1s bajo que yo ahora te comunico en este tu exceso, y es:<\/p>\n<p>Que el ciervo vulnerado.<\/p>\n<p>9. Comp\u00e1rase el Esposo al ciervo, porque aqu\u00ed por el ciervo entiende a s\u00ed mismo. Y es de saber que la propiedad del ciervo es subirse a los lugares altos y, cuando est\u00e1 herido, vase con gran prisa a buscar refrigerio a las aguas fr\u00edas y, si oye quejar a la consorte y siente que est\u00e1 herida, luego se va con ella y la regala y acaricia. Y as\u00ed hace ahora el Esposo, porque, viendo la Esposa herida en su amor, \u00e9l tambi\u00e9n al gemido de ella viene herido del amor de ella; porque en los enamorados la herida de uno es de entrambos, y un mismo sentimiento tienen los dos. Y as\u00ed, es como si dijera: vu\u00e9lvete, Esposa m\u00eda, a m\u00ed, que si llagada vas de amor de m\u00ed, yo tambi\u00e9n, como el ciervo, vengo en esta tu llaga llagado a ti, que soy como el ciervo; y tambi\u00e9n, en asomar por lo alto, que por eso, dice:<\/p>\n<p>Por el otero asoma,<\/p>\n<p>10. Esto es, por la altura de tu contemplaci\u00f3n que tienes en ese vuelo, porque la contemplaci\u00f3n es un puesto alto por donde Dios en esta vida se comienza a comunicar al alma y mostr\u00e1rsele, mas no acaba; que por eso no dice que acaba de parecer, sino que asoma; porque, por altas que sean las noticias que de Dios se le dan al alma en esta vida, todas son como unas muy desviadas asomadas. Y s\u00edguese la tercera propiedad que dec\u00edamos del ciervo, que es la que se contiene en el verso siguiente:<\/p>\n<p>Al aire de tu vuelo, y fresco toma.<\/p>\n<p>11. 1. Por el vuelo entiende la contemplaci\u00f3n de aquel \u00e9xtasis que habemos dicho, y por el aire entiende aquel esp\u00edritu de amor que causa en el alma este vuelo de contemplaci\u00f3n. Y llama aqu\u00ed a este amor, causado por el vuelo, aire harto apropiadamente; porque el Esp\u00edritu Santo, que es amor, tambi\u00e9n se compara en la divina Escritura al aire (Act 2,2), porque es aspirado del Padre y del Hijo. Y as\u00ed como all\u00ed es aire del vuelo, esto es, que de la contemplaci\u00f3n y sabidur\u00eda del Padre y del Hijo procede y es aspirado, as\u00ed aqu\u00ed a este amor del alma llama el Esposo aire, porque de la contemplaci\u00f3n y noticia que a este tiempo tiene de Dios le procede.<\/p>\n<p>Y es de notar que no dice aqu\u00ed el Esposo que viene al vuelo, sino al aire del vuelo; porque Dios no se comunica propiamente al alma por el vuelo del alma, que es, como habemos dicho, el conocimiento que tiene de Dios, sino por el amor del conocimiento; porque, as\u00ed como el amor es uni\u00f3n del Padre y del Hijo, as\u00ed lo es del alma con Dios. Y de aqu\u00ed es que, aunque un alma tenga alt\u00edsimas noticias de Dios y contemplaci\u00f3n, y conociere todos los misterios, si no tiene amor, no le hace nada al caso, como dice san Pablo (1Cor 13,2), para unirse con Dios. Como tambi\u00e9n dice el mismo (Col 3,14): Charitatem habete, quod est vinculum perfectionis, es a saber: Tened esta caridad que es v\u00ednculo de la perfecci\u00f3n. Esta caridad, pues, y amor del alma hace venir al Esposo corriendo a beber de esta fuente de amor de su Esposa, como las aguas frescas hacen venir al ciervo sediento y llagado a tomar refrigerio, y por eso se sigue:<\/p>\n<p>Y fresco toma.<\/p>\n<p>12. 2. Porque, as\u00ed como el aire hace fresco y refrigerio al que est\u00e1 fatigado del calor, as\u00ed este aire de amor refrigera y recrea al que arde con fuego de amor, porque tiene tal propiedad este fuego de amor, que el aire con que toma fresco y refrigerio es m\u00e1s fuego de amor; porque en el amante el amor es llama que arde con apetito de arder m\u00e1s, seg\u00fan hace l a llama del fuego natural. Por tanto, al cumplimiento de este apetito suyo de arder m\u00e1s en el ardor del amor de su Esposa, que es el aire del vuelo de ella, llama aqu\u00ed tomar fresco. Y as\u00ed, es como si dijera: al ardor de tu vuelo arde m\u00e1s, porque un amor enciende otro amor.<\/p>\n<p>Donde es de notar que Dios no pone su gracia y amor en el alma sino seg\u00fan la voluntad y amor del alma. Por lo cual, esto ha de procurar el buen enamorado que no falte, pues por ese medio, como habemos dicho, mover\u00e1 m\u00e1s (si as\u00ed se puede decir) a que Dios le tenga m\u00e1s amor y se recree m\u00e1s en su alma. Y para seguir esta caridad, hase de ejercitar lo que de ella dice el Ap\u00f3stol (1Cor 13,4-7), diciendo: La caridad es paciente, es benigna, no es envidiosa, no hace mal, no se ensoberbece, no es ambiciosa, no busca sus mismas cosas, no se alborota, no piensa mal, no se huelga sobre la maldad, g\u00f3zase en la verdad, todas las cosas sufre que son de sufrir, cree todas las cosas, es a saber, las que se deben creer, todas las cosas espera y todas las cosas sustenta, es a saber, que convienen a la caridad.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc14-15\"><\/a><br \/><strong>Anotaci\u00f3n a la canci\u00f3n siguiente<\/strong><\/p>\n<p>1. Pues como esta palomica del alma andaba volando por los aires de amor sobre las aguas del diluvio de las fatigas y ansias suyas de amor que ha mostrado hasta aqu\u00ed, no hallando donde descansase su pie, a este \u00faltimo vuelo que habemos dicho, extendi\u00f3 el piadoso padre No\u00e9 la mano de su misericordia y recogi\u00f3la, meti\u00e9ndola en el arca de su caridad y amor. Y esto fue al tiempo que en la canci\u00f3n que acabamos de declarar dijo: Vu\u00e9lvete, paloma.<\/p>\n<p>En el cual recogimiento, hallando el alma todo lo que deseaba y m\u00e1s de lo que se puede decir, comienza a cantar alabanzas a su Amado, refiriendo las grandezas que en esta uni\u00f3n en \u00e9l siente y goza, en las dos siguientes canciones, diciendo:<\/p>\n<p><strong>Canci\u00f3n 14 y 15<\/strong><\/p>\n<p>Esposa<\/p>\n<p>Mi Amado, las monta\u00f1as,<br \/>los valles solitarios nemorosos, <br \/>las \u00ednsulas extra\u00f1as,<br \/>los r\u00edos sonorosos,<br \/>el silbo de los aires amorosos,<\/p>\n<p>la noche sosegada<br \/>en par de los levantes del aurora, <br \/>la m\u00fasica callada,<br \/>la soledad sonora,<br \/>la cena que recrea y enamora.<\/p>\n<p><strong>Anotaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>2. Antes que entremos en la declaraci\u00f3n de estas canciones es necesario advertir, para m\u00e1s inteligencia de ellas y de las que despu\u00e9s de ellas se siguen, que en este vuelo espiritual que acabamos de decir, se denota un alto estado y uni\u00f3n de amor, en que, despu\u00e9s d e mucho ejercicio espiritual, suele Dios poner al alma, al cual llaman desposorio espiritual con el Verbo, Hijo de Dios. Y al principio que se hace esto, que es la primera vez, comunica Dios al alma grandes cosas de s\u00ed, hermose\u00e1ndola de grandeza y majestad, y arre\u00e1ndola de dones y virtudes, y visti\u00e9ndola de conocimiento y honra de Dios, bien as\u00ed como a desposada en el d\u00eda de su desposorio.<\/p>\n<p>Y en este dichoso d\u00eda, no solamente se le acaban al alma sus ansias vehementes y querellas de amor que antes ten\u00eda, mas, quedando adornada de los bienes que digo, comi\u00e9nzale un estado de paz y deleite y de suavidad de amor, seg\u00fan se da a entender en las presentes canciones, en las cuales no hace otra cosa sino contar y cantar las grandezas de su Amado, las cuales conoce y goza en \u00e9l por la dicha uni\u00f3n del desposorio.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, en las dem\u00e1s canciones siguientes ya no dice cosas de penas y ansias, como antes hac\u00eda, sino comunicaci\u00f3n y ejercicio de dulce y pac\u00edfico amor con su Amado, porque ya en este estado todo aquello fenece.<\/p>\n<p>Y es de notar que en estas dos canciones se contiene lo m\u00e1s que Dios suele comunicar a este tiempo a un alma. Pero no se ha de entender que a todas las que llegan a este estado se les comunica todo lo que en estas dos canciones se declara, ni en una misma manera y medida de conocimiento y sentimiento; porque a unas almas se les da m\u00e1s y a otras menos, y a unas en una manera y a otras en otra, aunque lo uno y lo otro puede ser en este estado del desposorio espiritual; mas p\u00f3nese aqu\u00ed lo m\u00e1s que puede ser, porque en ello se comprehende todo.<\/p>\n<p>Y s\u00edguese la declaraci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n de las dos canciones<\/strong><\/p>\n<p>3. Y es de notar que, as\u00ed como en el arca de No\u00e9, seg\u00fan dice la divina Escritura (Gn 6,14 ss.), hab\u00eda muchas mansiones para muchas diferencias de animales, y todos los manjares que se pod\u00edan comer, as\u00ed el alma en este vuelo que hace a esta divina arca del pecho de Dios no s\u00f3lo echa de ver en ellas las muchas mansiones que Su Majestad dijo por san Juan (14,2) que hab\u00eda en la casa de su Padre, mas ve y conoce all\u00ed todos los manjares, esto es, todas las grandezas que puede gustar el alma, que son todas las cosas que se contienen en las dos sobredichas canciones, significadas por aquellos vocablos comunes; las cuales en sustancia son las que se siguen:<\/p>\n<p>4. Ve el alma y gusta en esta divina uni\u00f3n abundancia, y, riquezas inestimables, y halla todo el descanso y recreaci\u00f3n que ella desea, y entiende secretos e inteligencias de Dios extra\u00f1as, que es otro manjar de los que mejor le saben; y siente en Dios un terrible poder y fuerza que todo otro poder y fuerza priva, y gusta all\u00ed admirable suavidad y deleite de esp\u00edritu, halla verdadero sosiego y luz divina, y gusta altamente de la sabidur\u00eda de Dios, que en la armon\u00eda de las criaturas y hechos de Dios reluce; y si\u00e9ntese llena de bienes y ajena y vac\u00eda de males, y, sobre todo, entiende y goza de inestimable refecci\u00f3n de amor, que la confirma en amor. Y \u00e9sta es la sustancia de lo que se contiene en las dos canciones sobredichas.<\/p>\n<p>5. En las cuales dice la Esposa que todas estas cosas es su Amado en s\u00ed, y lo es para ella, porque, en lo que Dios suele comunicar en semejantes excesos, siente el alma y conoce la verdad de aquel dicho que dijo san Francisco, es a saber: Dios m\u00edo, y todas las cosas. De donde, por ser Dios todas las cosas al alma y el bien de todas ellas, se declara la comunicaci\u00f3n de este exceso por la semejanza de la bondad de las cosas en las dichas canciones, seg\u00fan en cada verso de ellas se ir\u00e1 declarando. En lo cual se ha de entender que todo lo que aqu\u00ed se declara est\u00e1 en Dios eminentemente en infinita manera, o, por mejor decir, cada una de estas grandezas que se dicen es Dios, y todas ellas juntas son Dios.<\/p>\n<p>Que, por cuanto en este caso se une el alma con Dios, siente ser todas las cosas Dios, seg\u00fan lo sinti\u00f3 san Juan (1,4) cuando dijo: Quod factum est, in ipso vita erat, es a saber: Lo que fue hecho, en \u00e9l era vida. Y as\u00ed, no se ha de entender que lo que aqu\u00ed se dice que siente el alma es como ver las cosas en la luz o las criaturas en Dios, sino que en aquella posesi\u00f3n siente serle todas las cosas Dios. Y tampoco se ha de entender que, porque el alma siente tan subidamente de Dios en lo que vamos diciendo, ve a Dios esencial y claramente; que no es sino una fuerte y copiosa comunicaci\u00f3n y vislumbre de lo que \u00e9l es en s\u00ed, en que siente el alma este bien de las cosas que ahora en los versos declararemos, conviene a saber:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Mi Amado, las monta\u00f1as.<\/p>\n<p>6. Las monta\u00f1as tienen alturas, son abundantes, anchas, hermosas, graciosas, floridas y olorosas. Estas monta\u00f1as es mi Amado para m\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Los valles solitarios nemorosos.<\/p>\n<p>7. Los valles solitarios son quietos, amenos, frescos, umbrosos, de dulces aguas llenos, y en la variedad de sus arboledas y suave canto de aves hacen gran recreaci\u00f3n y deleite al sentido, dan refrigerio y descanso en su soledad y silencio. Estos valles es mi Amado para m\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Las \u00ednsulas extra\u00f1as.<\/p>\n<p>8. Las \u00ednsulas extra\u00f1as est\u00e1n ce\u00f1idas con la mar, y allende de los mares muy apartadas y ajenas de la comunicaci\u00f3n de los hombres; y as\u00ed, en ellas se cr\u00edan y nacen cosas muy diferentes de las de por ac\u00e1, de muy extra\u00f1as maneras y virtudes nunca vistas de los hombres, que hacen grande novedad y admiraci\u00f3n a quien las ve. Y as\u00ed, por las grandes y admirables novedades y noticias extra\u00f1as alejadas del conocimiento com\u00fan que el alma ve en Dios, le llama \u00ednsulas extra\u00f1as.<\/p>\n<p>Porque extra\u00f1o llaman a uno por una de dos cosas: o porque se anda retirado de la gente, o porque es excelente y particular entre los dem\u00e1s hombres en sus hechos y obras. Por estas dos cosas llama el alma aqu\u00ed a Dios extra\u00f1o; porque no solamente es toda la extra\u00f1ez de las \u00ednsulas nunca vistas, pero tambi\u00e9n sus v\u00edas, consejos y obras son muy extra\u00f1as y nuevas y admirables para los hombres.<\/p>\n<p>Y no es maravilla que sea Dios extra\u00f1o a los hombres que no le han visto, pues tambi\u00e9n lo es a los santos \u00e1ngeles y almas que le ven, pues no le pueden acabar de ver ni acabar\u00e1n, y hasta el \u00faltimo d\u00eda del juicio van viendo en \u00e9l tantas novedades, seg\u00fan sus profundos juicios y cerca de las obras de su misericordia y justicia, que siempre les hace novedad y siempre se maravillan m\u00e1s. De manera que no solamente los hombres, pero tambi\u00e9n los \u00e1ngeles le pueden llamar \u00ednsulas extra\u00f1as. S\u00f3lo para s\u00ed no es extra\u00f1o, ni tampoco para s\u00ed es nuevo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Los r\u00edos sonorosos.<\/p>\n<p>9. Los r\u00edos tienen tres propiedades: la primera, que todo lo que encuentran embisten y anegan; la segunda, que hinchen todos los bajos y vac\u00edos que hallan delante; la tercera, que tienen tal sonido, que todo otro sonido privan y ocupan. Y porque en esta comunicaci\u00f3n de Dios que vamos diciendo siente el alma en \u00e9l estas tres propiedades muy sabrosamente, dice que su Amado es los r\u00edos sonorosos.<\/p>\n<p>Cuanto a la primera propiedad que el alma siente, es de saber que de tal manera se ve el alma embestir del torrente del esp\u00edritu de Dios en este caso y con tanta fuerza apoderarse de ella, que le parece que vienen sobre ella todos los r\u00edos del mundo que la embisten, y siente ser all\u00ed anegadas todas sus acciones y pasiones en que antes estaba. Y no porque es cosa de tanta fuerza, es cosa de tormento, porque estos r\u00edos son r\u00edos de paz, seg\u00fan por Isa\u00edas (66,12) da Dios a entender, diciendo de este embestir en el alma: Ecce ego declinabo super eam quasi fluvium pacis, et quasi torrentem inundantem gloriam; quiere decir: Notad y advertid que yo declinar\u00e9 y embestir\u00e9 sobre ella, es a saber, sobre el alma, como un r\u00edo de paz, y as\u00ed como un torrente que va redundando gloria. Y as\u00ed, este embestir divino que hace Dios en el alma, como r\u00edos sonorosos, toda la hinche de paz y gloria.<\/p>\n<p>La segunda propiedad que el alma siente es que esta divina agua a este tiempo hinche los bajos de su humildad y llena los vac\u00edos de sus apetitos, seg\u00fan dice san Lucas (1,52); Exaltavit humiles; esurientes implevit bonis, que quiere decir: Ensalz\u00f3 a los humildes, y a los hambrientos llen\u00f3 de bienes.<\/p>\n<p>La tercera propiedad que el alma siente en estos sonoros r\u00edos de su Amado es un ruido y voz espiritual que es sobre todo sonido y voz, la cual voz priva toda otra voz, y su sonido excede todos los sonidos del mundo. Y en declarar c\u00f3mo esto sea nos habemos de detener alg\u00fan tanto.<\/p>\n<p>10. Esta voz o este sonoroso sonido de estos r\u00edos que aqu\u00ed dice el alma, es un henchimiento tan abundante que la hinche de bienes, y un poder tan poderoso que la posee, que no s\u00f3lo le parecen sonido de r\u00edos, sino aun poderos\u00edsimos truenos. Pero esta voz es voz espiritual y no trae esos otros sonidos corporales ni la pena y molestia de ellos, sino grandeza, fuerza, poder y deleite y gloria; y as\u00ed es como una voz y sonido inmenso interior que viste el alma de poder y fortaleza.<\/p>\n<p>Esta espiritual voz y sonido se hizo en el esp\u00edritu de los Ap\u00f3stoles al tiempo que el Esp\u00edritu Santo, con vehemente torrente, como se dice en los Actos de los Ap\u00f3stoles (Act 2,2), descendi\u00f3 sobre ellos; que, para dar a entender la espiritual voz que interiormente les hac\u00eda, se oy\u00f3 aquel sonido de fuera como de aire vehemente, de manera que fuese o\u00eddo de todos los que estaban dentro de Jerusal\u00e9n; por el cual, como decimos, se denotaba el que dentro recib\u00edan los Ap\u00f3stoles, que era, como habemos dicho, henchimiento de poder y fortaleza.<\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n cuando estaba el Se\u00f1or Jes\u00fas rogando al Padre en el aprieto y angustia que recib\u00eda de sus enemigos, seg\u00fan lo dice san Juan (12,28), le vino una voz del cielo interior, confort\u00e1ndole seg\u00fan la humanidad, cuyo sonido oyeron de fuera los jud\u00edos tan grave y vehemente, que unos dec\u00edan que se hab\u00eda hecho alg\u00fan trueno, otros dec\u00edan que le hab\u00eda hablado un \u00e1ngel del cielo; y era que por aquella voz que se o\u00eda de fuera se denotaba y daba a entender la fortaleza y poder que seg\u00fan la humanidad a Cristo se le daba de dentro. Y no por eso se ha de entender que deja el alma de recibir el sonido de la voz espiritual en el esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Donde es de notar que la voz espiritual es el efecto que ella hace en el alma; as\u00ed como la corporal imprime su sonido en el o\u00eddo y la inteligencia en el esp\u00edritu. Lo cual quiso dar a entender David (Sal 67,34) cuando dijo: Ecce dabit voci suae vocem virtutis, que quiere decir: Mirad, que Dios dar\u00e1 a su voz voz de virtud; la cual virtud es la voz interior. Porque decir David dar\u00e1 a su voz voz de virtud, es decir: a la voz exterior que se siente de fuera, dar\u00e1 voz de virtud que se sienta de dentro.<\/p>\n<p>De donde es de saber que Dios es voz infinita, y comunic\u00e1ndose al alma en la manera dicha, h\u00e1cele efecto de inmensa voz.<\/p>\n<p>11. Esta voz oy\u00f3 san Juan en el Apocalipsis (14,2), y dice que la voz que oy\u00f3 del cielo erat tamquam vocem aquarum multarum et tamquam vocem tonitrui magni; quiere decir que era la voz que oy\u00f3 como voz de muchas aguas y como voz de un grande trueno. Y porque no se entienda que esta voz, por ser tan grande, era penosa y \u00e1spera, a\u00f1ade luego (Ap 14,2), diciendo que esta misma voz era tan suave, que erat sicut citharoedorum citharizantium in citharis suis, que quiere decir: Era como de muchos ta\u00f1edores que citarizaban en sus c\u00edtaras. Y Ezequiel (1,24) dice que este sonido como de muchas aguas era quasi sonum sublimis Dei, es a saber: como sonido del Alt\u00edsimo Dios, esto es, que alt\u00edsima y suav\u00edsimamente se comunicaba en \u00e9l. Esta voz es infinita, porque, como dec\u00edamos, es el mismo Dios que se comunica haciendo voz en el alma, mas c\u00ed\u00f1ese a cada alma, dando voz de virtud seg\u00fan le cuadra limitadamente, y hace gran deleite y grandeza al alma. Y por eso dijo a la Esposa en los Cantares (2,14): Sonet vox tua in auribus meis, vox enim tua dulcis, que quiere decir: Suene tu voz en mis o\u00eddos, porque es dulce tu voz. S\u00edguese el verso:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">el silbo de los aires amorosos.<\/p>\n<p>12. Dos cosas dice el alma en el presente verso, es a saber: aires y silbo. Por los aires amorosos se entienden aqu\u00ed las virtudes y gracias del Amado, las cuales, mediante la dicha uni\u00f3n del Esposo, embisten en el alma y amoros\u00edsimamente se comunican y tocan en la sustancia de ella.<\/p>\n<p>Y al silbo de estos aires llama una subid\u00edsima y sabros\u00edsima inteligencia de Dios y de sus virtudes, la cual redunda en el entendimiento del toque que hacen estas virtudes de Dios en la sustancia del alma; que \u00e9ste es el m\u00e1s subido deleite que hay en todo lo dem\u00e1s que gusta el alma aqu\u00ed.<\/p>\n<p>13. Y para que mejor se entienda lo dicho, es de notar que, as\u00ed como en el aire se sienten dos cosas, que son toque y silbo o sonido, as\u00ed en esta comunicaci\u00f3n del Esposo se sienten otras dos cosas, que son sentimiento de deleite e inteligencia. Y as\u00ed como el toque del aire se gusta en el sentido del tacto y el silbo del mismo aire con el o\u00eddo, as\u00ed tambi\u00e9n el toque de las virtudes del Amado se sienten y gozan con el tacto de esta alma, que es en la sustancia de ella, y la inteligencia de las tales virtudes de Dios se sienten en el o\u00eddo del alma, que es el entendimiento.<\/p>\n<p>Y es tambi\u00e9n de saber que entonces se dice venir el aire amoroso: cuando sabrosamente hiere, satisfaciendo al apetito del que deseaba el tal refrigerio; porque entonces se regala y recrea el sentido del tacto, y con este regalo del tacto siente el o\u00eddo gran regalo y deleite en el sonido y silbo del aire, mucho m\u00e1s que el tacto en el toque del aire; porque el sentido del o\u00eddo es m\u00e1s espiritual, o, por mejor decir, all\u00e9gase m\u00e1s a lo espiritual que el tacto, y as\u00ed el deleite que causa es m\u00e1s espiritual que el que causa el tacto.<\/p>\n<p>14. Ni m\u00e1s ni menos, porque este toque de Dios satisface grandemente y regala la sustancia del alma, cumpliendo suavemente su apetito, que era de verse en la tal uni\u00f3n, llama a l a dicha uni\u00f3n o toques aires amorosos; porque, como habemos dicho, amorosa y dulcemente se le comunican las virtudes del Amado en \u00e9l, de lo cual se deriva en el entendimiento el silbo de la inteligencia.<\/p>\n<p>Y ll\u00e1male silbo, porque as\u00ed como el silbo del aire causado se entra agudamente en el vasillo del o\u00eddo, as\u00ed esta sutil\u00edsima y delicada inteligencia se entra con admirable sabor y deleite en lo \u00edntimo de la sustancia del alma, que es muy mayor deleite que todos los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>La causa es porque se le da sustancia entendida y desnuda de accidentes y fantasmas; porque se da al entendimiento que llaman los fil\u00f3sofos pasivo o posible, porque pasivamente, sin \u00e9l hacer nada de su parte, la recibe.<\/p>\n<p>Lo cual es el principal deleite del alma, porque es en el entendimiento, en que consiste la fruici\u00f3n, como dicen los te\u00f3logos, que es ver a Dios. Que por significar este silbo la dicha inteligencia sustancial, piensan algunos te\u00f3logos que vio nuestro Padre El\u00edas a Dios en aquel silbo de aire delgado que sinti\u00f3 en el monte a la boca de su cueva (3Re 19,12). All\u00ed le llama la Escritura silbo de aire delgado, porque de la sutil y delicada comunicaci\u00f3n del esp\u00edritu le nac\u00eda la inteligencia en el entendimiento; y aqu\u00ed le llama el alma silbo de aires amorosos, porque de la amorosa comunicaci\u00f3n de las virtudes de su Amado le redunda en el entendimiento, y por eso le llama silbo de aires amorosos.<\/p>\n<p>15. Este divino silbo que entra por el o\u00eddo del alma no solamente es sustancia, como he dicho entendida, sino tambi\u00e9n descubrimiento de verdades de la Divinidad y revelaci\u00f3n de secretos suyos ocultos. Porque, ordinariamente, todas las veces que en la Escritura divina se halla alguna comunicaci\u00f3n de Dios, que se dice entrar por el o\u00eddo, se halla s e r manifestaci\u00f3n de estas verdades desnudas en el entendimiento o revelaci\u00f3n de secretos de Dios; las cuales son revelaciones o visiones puramente espirituales, que solamente se dan al alma sin servicio y ayuda de los sentidos, y as\u00ed es muy alto y cierto esto que se dice comunicar Dios por el o\u00eddo. Que por eso, para dar a entender san Pablo (2Cor 12,4) la alteza de su revelaci\u00f3n, no dijo: Vidit arcana verba, ni menos, gustavit arcana verba, sino audivit arcana verba, quae non licet homini loqui. Y es como si dijera: O\u00ed palabras secretas que al hombre no es l\u00edcito hablar. En lo cual se piensa que vio a Dios tambi\u00e9n, como nuestro Padre El\u00edas en el silbo.<\/p>\n<p>Porque as\u00ed como la fe, como tambi\u00e9n dice san Pablo (Rm 10,17), es por el o\u00eddo corporal, as\u00ed tambi\u00e9n lo que nos dice la fe, que es la sustancia entendida, es por el o\u00eddo espiritual. Lo cual dio bien a entender el profeta Job (42,5), hablando con Dios, cuando se le revel\u00f3, diciendo: Auditu auris audivi te, nunc autem oculus meus videt te; quiere decir: Con el o\u00eddo de la oreja te o\u00ed, y ahora te ve mi ojo. En lo cual se da claro a entender que el o\u00edrlo con el o\u00eddo del alma es verlo con el ojo del entendimiento pasivo que dijimos, que, por eso, no dice: o\u00edte con el o\u00eddo de mis orejas, sino de mi oreja; ni te vi con mis ojos, sino con mi ojo, que es el entendimiento; luego este o\u00edr del alma es ver con el entendimiento.<\/p>\n<p>16. Y no se ha de entender que esto que el alma entiende, porque sea sustancia desnuda, como habemos dicho, sea la perfecta y clara fruici\u00f3n como en el cielo; porque, aunque es desnuda de accidentes, no es por eso clara, sino oscura, porque es contemplaci\u00f3n, la cual en esta vida, como dice San Dionisio, es rayo de tiniebla; y as\u00ed, podemos decir que es un rayo de imagen de fruici\u00f3n, por cuanto es en el entendimiento, en que consiste la fruici\u00f3n. Esta sustancia entendida, que aqu\u00ed llama el alma silbo, es los ojos deseados que, descubri\u00e9ndoselos el Amado, dijo, -porque no los pod\u00eda sufrir el sentido-: \u00a1Ap\u00e1rtalos, Amado!<\/p>\n<p>17. Y porque me parece viene muy a prop\u00f3sito en este lugar una autoridad de Job, que confirma mucha parte de lo que he dicho en este arrobamiento y desposorio, referirla he aqu\u00ed (aunque nos detengamos un poco m\u00e1s) y declarar\u00e9 las partes de ella que son a nuestro prop\u00f3sito. Y primero la pondr\u00e9 toda en lat\u00edn, y luego toda en romance, y despu\u00e9s declarar\u00e9 brevemente lo que de ella conviniere a nuestro prop\u00f3sito. Y, acabado esto, proseguir\u00e9 la declaraci\u00f3n de los versos de la otra canci\u00f3n. Dice, pues, Elifaz Temanites en Job (4,12n16) de esta manera: Porro ad me dictum est verbum absconditum et quasi furtive suscepit auris mea venas susurri eius. In horrore visionis nocturnae, quando solet sopor occupare homines, pavor tenuit me et tremor, et omnia ossa mea perterrita sunt; et cum spiritus, me praesente, transiret, inhorruerunt pili carnis meae: stetit quidam, cujus non agnoscebam vultum, imago coram oculis meis, et vocem quasi aurae lenis audivi. Y en romance quiere decir: De verdad a m\u00ed se me dijo una palabra escondida, y como a hurtadillas recibi\u00f3 mi oreja las venas de su susurro. En el horror de la visi\u00f3n nocturna, cuando el sue\u00f1o suele ocupar a los hombres, ocup\u00f3me el pavor y el temblor y todos mis huesos se alborotaron; y, como el esp\u00edritu pasase en mi presencia, encogi\u00e9ronseme las pieles de mi carne; p\u00fasose delante uno cuyo rostro no conoc\u00eda; era imagen delante de mis ojos, y o\u00ed una voz de aire delgado.<\/p>\n<p>En la cual autoridad se contiene casi todo lo que habemos dicho aqu\u00ed, hasta este punto, de este rapto desde la canci\u00f3n 13, que dice: Ap\u00e1rtalos, Amado. Porque en lo que aqu\u00ed dice Elifaz Temanites, que se le dijo una palabra escondida, se significa aquello escondido que se le dio al alma, cuya grandeza no pudiendo sufrir dijo: Ap\u00e1rtalos, Amado.<\/p>\n<p>18. Y en decir que recibi\u00f3 su oreja las venas de su susurro como a hurtadillas, es decir la sustancia desnuda que habemos dicho que recibe el entendimiento; porque venas aqu\u00ed denotan sustancia interior, y el susurro significa aquella comunicaci\u00f3n y toque de virtudes, de donde se comunica al entendimiento la dicha sustancia entendida. Y ll\u00e1male aqu\u00ed susurro, porque es muy suave la tal comunicaci\u00f3n, as\u00ed como all\u00ed la llama aires amorosos el alma, porque amorosamente se comunica. Y dice que le recibi\u00f3 como a hurtadillas, porque as\u00ed como lo que se hurta es ajeno, as\u00ed aquel secreto era ajeno del hombre, hablando naturalmente, porque recibi\u00f3 lo que no era de su natural; y as\u00ed no le era l\u00edcito recibirle, como tampoco a san Pablo (2Cor 12,4) le era l\u00edcito poder decir el suyo. Por lo cual dijo el otro profeta (Is 24,16) dos veces: Mi secreto para m\u00ed.<\/p>\n<p>Y cuando dijo: En el horror de la visi\u00f3n nocturna, cuando suele el sue\u00f1o ocupar los hombres, me ocup\u00f3 el pavor y temblor, da a entender el temor y temblor que naturalmente hace al alma aquella comunicaci\u00f3n de arrobamiento que dec\u00edamos no pod\u00eda sufrir el natural en la comunicaci\u00f3n del esp\u00edritu de Dios. Porque da aqu\u00ed a entender este profeta que, as\u00ed como al tiempo que se van a dormir los hombres les suele oprimir y atemorizar una visi\u00f3n que llaman pesadilla, la cual les acaece entre el sue\u00f1o y la vigilia, que es en aquel punto que comienza el sue\u00f1o, as\u00ed al tiempo de este traspaso espiritual entre el sue\u00f1o de la ignorancia natural y la vigilia del conocimiento sobrenatural, que es el principio del arrobamiento o \u00e9xtasis, les hace temor y temblor la visi\u00f3n espiritual que entonces se les comunica.<\/p>\n<p>19. Y a\u00f1ade m\u00e1s, diciendo que todos sus huesos se asombraron o alborotaron, que quiere tanto decir como si dijera: se conmovieron o desencajaron de sus lugares; en lo cual se da a entender el gran descoyuntamiento de huesos que habemos dicho padecer a este tiempo. Lo cual da bien a entender Daniel (10,16) cuando vio al \u00e1ngel, diciendo: Domine, in visione tua dissolutae sunt compages meae, esto es: Se\u00f1or, en tu visi\u00f3n las junturas de mis huesos se han abierto.<\/p>\n<p>Y en lo que dice luego, que es: Y como el esp\u00edritu pasase en mi presencia (es a saber, haciendo pasar al m\u00edo de sus l\u00edmites y v\u00edas naturales por el arrobamiento que habemos dicho) encogi\u00e9ronse las pieles de mis carnes, da a entender lo que habemos dicho del cuerpo, que en este traspaso se queda helado y encogidas las carnes como muerto.<\/p>\n<p>Y luego se sigue: Estuvo uno cuyo rostro no conoc\u00eda: era imagen delante mis ojos. Este que dice que estuvo era Dios que se comunicaba en la manera dicha. Y dice que no conoc\u00eda su rostro, para dar a entender que en la tal comunicaci\u00f3n y visi\u00f3n, aunque es alt\u00edsima, no se conoce ni ve el rostro y esencia de Dios. Pero dice que era imagen delante sus ojos, porque, como habemos dicho, aquella inteligencia de palabra escondida era alt\u00edsima, como imagen y rastro de Dios; mas no se entiende que es ver esencialmente a Dios.<\/p>\n<p>20. Y luego concluye diciendo: Y o\u00ed una voz de aire delicado, en que se entiende el silbo de los aires amorosos, que dice aqu\u00ed el alma que es su Amado. Y no se ha de entender que siempre acaecen estas visitas con estos temores y detrimentos naturales, que, como queda dicho, es a los que comienzan a entrar en estado de iluminaci\u00f3n y perfecci\u00f3n y en este g\u00e9nero de comunicaci\u00f3n, porque en otros antes acaecen con gran suavidad. S\u00edguese la declaraci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">La noche sosegada.<\/p>\n<p>22. En este sue\u00f1o espiritual que el alma tiene en el pecho de su Amado, posee y gusta todo el sosiego y descanso y quietud de la pac\u00edfica noche, y recibe juntamente en Dios una abisal y oscura inteligencia divina, y por eso dice que su Amado es para ella la noche sosegada<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">en par de los levantes del aurora.<\/p>\n<p>23. Pero esta noche sosegada dice que es no de manera que sea como oscura noche, sino como la noche junto ya a los levantes de la ma\u00f1ana, porque este sosiego y quietud en Dios no le es al alma del todo oscuro, como oscura noche, sino sosiego y quietud en luz divina, en conocimiento de Dios nuevo, en que el esp\u00edritu est\u00e1 suav\u00edsimamente quieto, levantado a luz divina.<\/p>\n<p>Y llama bien propiamente aqu\u00ed a esta luz divina levantes de la aurora, que quiere decir la ma\u00f1ana. Porque as\u00ed como los levantes de la ma\u00f1ana despiden la oscuridad de la noche y descubren la luz del d\u00eda, as\u00ed este esp\u00edritu sosegado y quieto en Dios es levantado de la tiniebla del conocimiento natural a la luz matutinal del conocimiento sobrenatural de Dios, no claro sino, como dicho es, oscuro, como noche en par de los levantes de la aurora. Porque as\u00ed como la noche en par de los levantes ni del todo es noche ni del todo es d\u00eda, sino, como dicen, entre dos luces, as\u00ed esta soledad y sosiego divino, ni con toda claridad es informado de la luz divina ni deja de participar algo de ella.<\/p>\n<p>24. En este sosiego se ve el entendimiento levantado con extra\u00f1a novedad sobre todo natural entender a la divina luz, bien as\u00ed como el que, despu\u00e9s de un largo sue\u00f1o, abre los ojos a la luz que no esperaba. Este conocimiento entiendo quiso dar a entender David (Sal 101,8), cuando dijo: Vigilavi, et factus sum sicut passer solitarius in tecto, que quiere decir: Record\u00e9 y fui hecho semejante al p\u00e1jaro solitario en el tejado. Como si dijera: abr\u00ed los ojos de mi entendimiento y hall\u00e9me sobre todas las inteligencias naturales, solitario sin ellas en el tejado, que es sobre todas las cosas de abajo.<\/p>\n<p>Y dice aqu\u00ed que fue hecho semejante al p\u00e1jaro solitario, porque en esta manera de contemplaci\u00f3n tiene el esp\u00edritu las propiedades de este p\u00e1jaro, las cuales son cinco:<\/p>\n<p>La primera, que ordinariamente se pone en lo m\u00e1s alto; y as\u00ed el esp\u00edritu, en este paso, se pone en alt\u00edsima contemplaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La segunda, que siempre tiene vuelto el pico donde viene el aire; y as\u00ed el esp\u00edritu vuelve aqu\u00ed el pico de afecto hacia donde viene el esp\u00edritu de amor, que es Dios.<\/p>\n<p>La tercera es que ordinariamente est\u00e1 solo y no consiente otra ave alguna junto a s\u00ed, sino que, en pos\u00e1ndose alguna junto, luego se va; y as\u00ed el esp\u00edritu en esta contemplaci\u00f3n est\u00e1 en soledad de todas las cosas, desnudo de todas ellas, ni consiente en s\u00ed otra cosa que soledad en Dios.<\/p>\n<p>La cuarta propiedad es que canta muy suavemente; y lo mismo hace a Dios el esp\u00edritu a este tiempo, porque las alabanzas que hace a Dios son de suav\u00edsimo amor, sabros\u00edsimas para s\u00ed y precios\u00edsimas para Dios.<\/p>\n<p>La quinta es que no es de alg\u00fan determinado color; y as\u00ed es el esp\u00edritu perfecto, que no s\u00f3lo en este exceso no tiene alg\u00fan color de afecto sensual y amor propio, mas ni aun particular consideraci\u00f3n en lo superior ni inferior, ni podr\u00e1 decir de ello modo ni manera, porque es abismo de noticia de Dios la que posee, seg\u00fan se ha dicho.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">La m\u00fasica callada.<\/p>\n<p>25. En aquel sosiego y silencio de la noche ya dicha, y en aquella noticia de la luz divina, echa de ver el alma una admirable conveniencia y disposici\u00f3n de la Sabidur\u00eda en las diferencias de todas sus criaturas y obras, todas ellas y cada una de ellas dotadas con cierta respondencia a Dios, en que cada una en su manera da su voz de lo que en ella es Dios, de suerte que le parece una armon\u00eda de m\u00fasica subid\u00edsima, que sobrepuja todos saraos y melod\u00edas del mundo. Y llama a esta m\u00fasica callada porque, como habemos dicho, es inteligencia sosegada y quieta, sin ruido de voces; y as\u00ed, se goza en ella la suavidad de la m\u00fasica y la quietud del silencio. Y as\u00ed, dice que su Amado es esta m\u00fasica callada, porque en \u00e9l se conoce y gusta esta armon\u00eda de m\u00fasica espiritual.<\/p>\n<p>Y no s\u00f3lo eso, sino que tambi\u00e9n es<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">la soledad sonora.<\/p>\n<p>26. Lo cual es casi lo mismo que la m\u00fasica callada, porque, aunque aquella m\u00fasica es callada cuanto a los sentidos y potencias naturales, es soledad muy sonora para las potencias espirituales; porque, estando ellas solas y vac\u00edas de todas las formas y aprehensiones naturales, pueden recibir bien el sentido espiritual sonor\u00edsimamente en el esp\u00edritu de la excelencia de Dios en s\u00ed y en sus criaturas, seg\u00fan aquello que dijimos arriba haber visto san Juan en esp\u00edritu en el Apocalipsis (14,2), conviene a saber: Voz de muchos citaredos que citarizaban en sus c\u00edtaras; lo cual fue en esp\u00edritu y no de c\u00edtaras materiales, sino cierto conocimiento de las alabanzas de los bienaventurados que cada uno, en su manera de gloria, hace a Dios continuamente; lo cual es como m\u00fasica, porque, as\u00ed como cada uno posee diferentemente sus dones, as\u00ed cada uno canta su alabanza diferentemente y todos en una concordancia de amor, bien as\u00ed como m\u00fasica.<\/p>\n<p>27. A este mismo modo echa de ver el alma en aquella sabidur\u00eda sosegada en todas las criaturas, no s\u00f3lo superiores sino tambi\u00e9n inferiores, seg\u00fan lo que ellas tienen en s\u00ed cada una recibido de Dios, dar cada una su voz de testimonio de lo que es Dios; y ve que cada una en su manera engrandece a Dios, teniendo en s\u00ed a Dios seg\u00fan su capacidad; y as\u00ed, todas estas voces hacen una voz de m\u00fasica de grandeza de Dios y sabidur\u00eda y ciencia admirable.<\/p>\n<p>Y esto es lo que quiso decir el Esp\u00edritu Santo en el libro de la Sabidur\u00eda (1,7), cuando dijo: Spiritus Domini replevit orbem terrarum, et hoc quod continet omnia, scientiam habet vocis; quiere decir: El esp\u00edritu del Se\u00f1or llen\u00f3 la redondez de las tierras, y este mundo, que contiene todas las cosas que \u00e9l hizo, tiene ciencia de voz, que es la soledad sonora, que decimos conocer el alma aqu\u00ed, que es el testimonio que de Dios todas ellas dan en s\u00ed.<\/p>\n<p>Y por cuanto el alma recibe esta sonora m\u00fasica, no sin soledad y ajenaci\u00f3n de todas las cosas exteriores, la llama la m\u00fasica callada y la soledad sonora, la cual dice que es su Amado.<\/p>\n<p>Y m\u00e1s:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">la cena que recrea y enamora.<\/p>\n<p>28. La cena a los amados hace recreaci\u00f3n, hartura y amor. Porque estas tres cosas causa el Amado en el alma en esta suave comunicaci\u00f3n, le llama ella aqu\u00ed la cena que recrea y enamora.<\/p>\n<p>Es de saber que en la Escritura divina este nombre cena se entiende por la visi\u00f3n divina (Ap 3,20); porque as\u00ed como la cena es remate del trabajo del d\u00eda y principio del descanso de la noche, as\u00ed esta noticia que habemos dicho sosegada le hace sentir al alma cierto fin de males y posesi\u00f3n de bienes, en que se enamora de Dios m\u00e1s de lo que de antes estaba. Y por eso le es \u00e9l a ella la cena que recrea, en serle fin de los males; y la enamora, en serle a ella posesi\u00f3n de todos los bienes.<\/p>\n<p>29. Pero, para que se entienda mejor c\u00f3mo sea esta cena para el alma (la cual cena, como habemos dicho es su Amado), conviene aqu\u00ed notar lo que el mismo amado Esposo dice en el Apocalipsis (3,20), es a saber: Yo estoy a la puerta, y llamo; si alguno me abriere, entrar\u00e9 yo, cenar\u00e9 con \u00e9l, y \u00e9l conmigo. En lo cual da a entender que \u00e9l trae la cena consigo, la cual no es otra cosa sino su mismo sabor y deleites de que \u00e9l mismo goza; los cuales, uni\u00e9ndose \u00e9l con el alma, se los comunica y goza ella tambi\u00e9n; que eso quiere decir yo cenar\u00e9 con \u00e9l, y \u00e9l conmigo. Y as\u00ed, en estas palabras se da a entender el efecto de la divina uni\u00f3n del alma con Dios, en la cual los mismos bienes propios de Dios se hacen comunes tambi\u00e9n al alma Esposa, comunic\u00e1ndoselos \u00e9l, como habemos dicho, graciosa y largamente. Y as\u00ed \u00e9l mismo es para ella la cena que recrea y enamora, porque, en serle largo, la recrea, y en serle graciosa, la enamora.<\/p>\n<p><strong>Anotaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>30. Antes que entremos en la declaraci\u00f3n de las dem\u00e1s canciones, conviene aqu\u00ed advertir que no porque habemos dicho que en aqueste estado de desposorio, aunque habemos dicho que el alma goza de toda tranquilidad y que se le comunica todo lo m\u00e1s que se puede en esta vida, enti\u00e9ndese que la tranquilidad s\u00f3lo es seg\u00fan la parte superior; porque la parte sensitiva, hasta el estado del matrimonio espiritual nunca acaba de perder sus resabios, ni sujetar del todo sus fuerzas, como despu\u00e9s se dir\u00e1; y que lo que se le comunica es lo m\u00e1s que se puede en raz\u00f3n de desposorio. Porque en el matrimonio espiritual hay grandes ventajas; porque en el desposorio, aunque en las visitas goza de tanto bien el alma Esposa como se ha dicho, todav\u00eda padece ausencias y perturbaciones y molestias de parte de la porci\u00f3n inferior y del demonio, todo lo cual cesa en el estado del matrimonio.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc16\"><\/a><br \/><strong>Anotaci\u00f3n a la canci\u00f3n siguiente<\/strong><\/p>\n<p>1. Pues como la Esposa tiene ya las virtudes puestas en el alma en el punto de su perfecci\u00f3n, en que est\u00e1 gozando de ordinaria paz en las visitas que el Amado le hace, algunas veces goza subid\u00edsimamente la suavidad y fragancia de ellas por el toque que el Amado hace en ellas, bien as\u00ed como se gusta la suavidad y hermosura de las azucenas y flores cuando est\u00e1n abiertas y las tratan. Porque en muchas de estas visitas ve el alma en su esp\u00edritu todas las virtudes suyas, obrando \u00e9l en ella esta luz; y ella entonces, con admirable deleite y sabor de amor, las junta todas y las ofrece al Amado como una pi\u00f1a de hermosas flores, y, recibi\u00e9ndolas el Amado entonces (porque de veras las recibe), recibe en ello gran servicio.<\/p>\n<p>Todo lo cual pasa dentro del alma, en que siente ella estar el Amado como en su propio lecho, porque el alma se ofrece juntamente con las virtudes, que es el mayor servicio que ella le puede hacer, y as\u00ed uno de los mayores deleites que en el trato interior con Dios ella suele recibir en esta manera de don que hace al Amado.<\/p>\n<p>2. Y conociendo el demonio esta prosperidad del alma (el cual, por su gran malicia, todo el bien que en ella ve envidia), a este tiempo usa de toda su habilidad y ejercita todas sus artes para poder turbar en el alma siquiera una m\u00ednima parte de este bien. Porque m\u00e1s precia \u00e9l impedir a esta alma un quilate de esta su riqueza y glorioso deleite que hacer caer a otras muchas en otros muchos y graves pecados; porque las otras tienen poco o nada que perder, y \u00e9sta mucho, porque tiene mucho ganado y muy precioso; as\u00ed como perder un poco de oro muy primo es m\u00e1s que perder mucho de otros bajos metales.<\/p>\n<p>Aprov\u00e9chase aqu\u00ed el demonio de los apetitos sensitivos (aunque con \u00e9stos en este estado las m\u00e1s veces puede muy poco o nada, por estar ya ellos amortiguados) y, de que con esto no puede, representa a la imaginaci\u00f3n muchas variedades; y a las veces levanta en la parte sensitiva muchos movimientos, como despu\u00e9s se dir\u00e1, y otras molestias que causa, as\u00ed espirituales como sensitivas. De las cuales no es en mano del alma poderse librar hasta que el Se\u00f1or env\u00eda su \u00e1ngel, como se dice en el salmo (33,8), en derredor de los que le temen, y los libra, y hace paz y tranquilidad, as\u00ed en la parte sensitiva como en la espiritual del alma.<\/p>\n<p>La cual, para denotar todo esto y pedir este favor, recelosa de la experiencia que tiene de las astucias que usa el demonio para hacerle el dicho da\u00f1o en este tiempo, hablando con los \u00e1ngeles, cuyo oficio es favorecer a este tiempo ahuyentando los demonios, dice la siguiente canci\u00f3n:<\/p>\n<p><strong>Canci\u00f3n 16<\/strong><\/p>\n<p>Cazadnos las raposas<br \/>que est\u00e1 ya florecida nuestra vi\u00f1a, <br \/>en tanto que de rosas<br \/>hacemos una pi\u00f1a,<br \/>y no parezca nadie en la monti\u00f1a.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>3. Deseando, pues, el alma que no le impidan la continuaci\u00f3n de este deleite interior de amor, que es la flor de la vi\u00f1a de su alma, ni los envidiosos y maliciosos demonios, ni los furiosos apetitos de la sensualidad, ni las varias idas y venidas de imaginaciones, ni otras cualesquier noticias y presencias de cosas, invoca a los \u00e1ngeles, diciendo que cacen todas estas cosas y las impidan, de manera que no estorben el ejercicio de amor interior, en cuyo deleite y sabor se est\u00e1n comunicando y gozando las virtudes y gracias entre el alma y el Hijo de Dios. Y as\u00ed, dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Cazadnos las raposas,<br \/>que est\u00e1 ya florecida nuestra vi\u00f1a.<\/p>\n<p>4. La vi\u00f1a que aqu\u00ed dice, es el plantel que est\u00e1 en esta santa alma de todas las virtudes, las cuales le dan a ella vino de dulce sabor. Esta vi\u00f1a del alma est\u00e1 florida cuando seg\u00fan la voluntad est\u00e1 unida con el Esposo, y en el mismo Esposo est\u00e1 deleit\u00e1ndose, seg\u00fan todas estas virtudes juntas. Y algunas veces, como habemos dicho, suelen acudir a la memoria y fantas\u00eda muchas y varias formas de imaginaciones, y en la parte sensitiva se levantan muchos y varios movimientos y apetitos. Los cuales, por ser de tantas maneras y tan varios, cuando David estaba bebiendo este sabroso vino del esp\u00edritu con grande sed en Dios, sintiendo el impedimento y molestia que le hac\u00edan, dijo (Sal 62,2): Mi alma tuvo sed en ti: cu\u00e1n de muchas maneras se ha mi carne a ti.<\/p>\n<p>5. Llama el alma a toda esta armon\u00eda de apetitos y movimientos sensitivos raposas, por l a gran propiedad que tienen a este tiempo con ellas. Porque as\u00ed como las raposas se hacen dormidas para hacer presa cuando salen a caza, as\u00ed todos estos apetitos y fuerzas sensitivas estaban sosegadas y dormidas, hasta que en el alma se levantan y se abren y salen a ejercicio estas flores de las virtudes; y entonces tambi\u00e9n parece que despiertan y se levantan en la sensualidad sus flores de apetitos y fuerzas sensuales a querer ellas contradecir al esp\u00edritu y reinar. Hasta esto llega la codicia que dice san Pablo (Gal 5,17) que tiene la carne contra el esp\u00edritu; que, por ser su inclinaci\u00f3n grande a lo sensitivo, gustando el esp\u00edritu, se desabre y disgusta toda carne. Y en esto dan estos apetitos gran molestia al dulce esp\u00edritu. Por lo cual dice: Cazadnos las raposas.<\/p>\n<p>6. Pero los maliciosos demonios de su parte hacen aqu\u00ed molestia al alma de dos maneras. Porque ellos incitan y levantan estos apetitos con vehemencia, y con ellos y otras imaginaciones, etc., hacen guerra a este reino pac\u00edfico y florido del alma. Y lo segundo, y que peor es, que cuando de esta manera no pueden, embisten en ella con tormentos y ruidos corporales para hacerla divertir; y, lo que es m\u00e1s malo, que la combaten con temores y horrores espirituales, a veces de terrible tormento. Lo cual a este tiempo, si se les da licencia, pueden ellos muy bien hacer; porque, como el alma se pone en muy desnudo esp\u00edritu para este ejercicio espiritual, puede con facilidad \u00e9l hacerse presente a ella, pues tambi\u00e9n \u00e9l es esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Otras veces la hace otros embestimientos de horrores antes que comience ella a gustar estas dulces flores, al tiempo que Dios la comienza algo a sacar de la casa de sus sentidos para que entre en el dicho ejercicio interior al huerto del Esposo; porque sabe que, si una vez se entra en aquel recogimiento, est\u00e1 tan amparada, que por m\u00e1s que haga, no puede hacerle da\u00f1o. Y muchas veces, cuando aqu\u00ed el demonio sale a tomarle el paso, suele el alma con gran presteza recogerse en el hondo escondrijo de su interior, donde halla gran deleite y amparo, y entonces padece aquellos terrores tan por de fuera y tan a lo lejos, que no s\u00f3lo no le hacen temor, mas le causan alegr\u00eda y gozo.<\/p>\n<p>7. De estos terrores hizo la Esposa menci\u00f3n en los Cantares (6,11), diciendo: Mi alma me conturb\u00f3 por causa de los carros de Aminadab, entendiendo all\u00ed por Aminadab el demonio, llamando carros a sus embestimientos y acometimientos, por la grande vehemencia y tropel y ruido que con ellos trae.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s dice aqu\u00ed el alma: Cazadnos las raposas.<\/p>\n<p>Lo cual tambi\u00e9n la Esposa en los Cantares (2,15), al mismo prop\u00f3sito pidi\u00f3, diciendo: Cazadnos las raposas peque\u00f1as que desmenuzan las vi\u00f1as, porque nuestra vi\u00f1a ha florecido. Y no dice cazadme, sino cazadnos, porque habla de s\u00ed y del Amado; porque est\u00e1n en uno y gozando la flor de la vi\u00f1a.<\/p>\n<p>La causa por que aqu\u00ed dice que la vi\u00f1a est\u00e1 con flor y no dice con fruto, es porque las virtudes en esta vida, aunque se gozan en el alma con tanta perfecci\u00f3n como \u00e9sta de que hablamos, es como gozarla en flor, porque s\u00f3lo en la otra se gozar\u00e1n como en fruto.<\/p>\n<p>Y dice luego:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">en tanto que de rosas <br \/>hacemos una pi\u00f1a.<\/p>\n<p>8. Porque a esta saz\u00f3n que el alma est\u00e1 gozando la flor de esta vi\u00f1a y deleit\u00e1ndose en el pecho de su Amado, acaece as\u00ed que las virtudes del alma se ponen todas en pronto y claro, como habemos dicho, y en su punto, mostr\u00e1ndose al alma y d\u00e1ndole de s\u00ed gran suavidad y deleite; las cuales siente el alma estar en s\u00ed misma y en Dios, de manera que le parecen ser una vi\u00f1a muy florida y agradable de ella y de \u00e9l, en que ambos se apacientan y deleitan. Y entonces el alma junta todas estas virtudes, haciendo actos muy sabrosos de amor en cada una de ellas y en todas juntas, y as\u00ed juntas las ofrece ella al Amado con gran ternura de amor y suavidad; a lo cual le ayuda el mismo Amado (porque sin su favor y ayuda no podr\u00eda ella hacer esta junta y ofrenda de virtudes a su Amado), que por eso dice: Hacemos una pi\u00f1a, es a saber: el Amado y yo.<\/p>\n<p>9. Y llama pi\u00f1a a esta junta de virtudes, porque as\u00ed como la pi\u00f1a es una pieza fuerte, y en s\u00ed contiene muchas piezas fuertes y fuertemente abrazadas, que son los pi\u00f1ones, as\u00ed esta pi\u00f1a de virtudes que hace el alma para su Amado es una sola pieza de perfecci\u00f3n del alma, la cual fuerte y ordenadamente abraza y contiene en s\u00ed muchas perfecciones y virtudes fuertes y dones muy ricos. Porque todas las perfecciones y virtudes se ordenan y contienen en una s\u00f3lida perfecci\u00f3n del alma; la cual, en tanto que est\u00e1 haci\u00e9ndose por el ejercicio de las virtudes y ya hecha, se est\u00e1 ofreciendo de parte del alma al Amado en el esp\u00edritu de amor que vamos diciendo; conviene, pues, que se cacen las dichas raposas, porque no impidan la tal comunicaci\u00f3n interior de los dos.<\/p>\n<p>Y no s\u00f3lo pide esto solo la Esposa en esta canci\u00f3n para poder hacer bien la pi\u00f1a, mas tambi\u00e9n quiere lo que se sigue en el verso siguiente, es a saber:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">y no parezca nadie en la monti\u00f1a.<\/p>\n<p>10. Porque para este divino ejercicio interior es tambi\u00e9n necesaria soledad y ajenaci\u00f3n d e todas las cosas que se podr\u00edan ofrecer al alma, ahora de parte de la porci\u00f3n inferior, que es la sensitiva del hombre, ahora de la parte de la porci\u00f3n superior, que es la racional, las cuales dos porciones son en que se encierra toda la armon\u00eda de las potencias y sentidos del hombre, a la cual armon\u00eda llama aqu\u00ed monti\u00f1a, porque, morando en ella y situ\u00e1ndose en ella todas las noticias y apetitos de la naturaleza, como la caza en el monte, en ella suele el demonio hacer caza y presa en esos apetitos y noticias para mal del alma.<\/p>\n<p>Dice que en esta monti\u00f1a no parezca nadie, es a saber, representaci\u00f3n y figura de cualquier objeto perteneciente a cualquiera de estas potencias o sentidos, que habemos dicho, no parezca delante el alma y el Esposo. Y as\u00ed, es como si dijera: en todas las potencias espirituales del alma, como son memoria, entendimiento y voluntad, no haya noticias ni afectos particulares, ni otras cualesquier advertencias; y en todos los sentidos y potencias corporales, as\u00ed interiores como exteriores, que son imaginativa, fantas\u00eda, etc., ver, o\u00edr, etc., no haya otras digresiones y formas, im\u00e1genes y figuras, ni representaciones de objetos al alma, ni otras operaciones naturales.<\/p>\n<p>11. Esto dice aqu\u00ed el alma, por cuanto, para gozar perfectamente de esta comunicaci\u00f3n con Dios, conviene que todos los sentidos y potencias, as\u00ed interiores como exteriores, est\u00e9n desocupados, vac\u00edos y ociosos de sus propias operaciones y objetos; porque, en tal caso, cuanto ellos de suyo m\u00e1s se ponen en ejercicio, tanto m\u00e1s estorban, porque en llegando el alma a alguna manera de uni\u00f3n interior de amor, ya no obran en esto las potencias espirituales, y menos las corporales, por cuanto est\u00e1 ya hecha y obrada la obra de uni\u00f3n de amor, actuada el alma en amor, y as\u00ed acabaron de obrar las potencias, porque llegando a l t\u00e9rmino cesan todas las operaciones de los medios. Y as\u00ed, lo que el alma hace entonces es asistencia de amor en Dios, lo cual es amar en continuaci\u00f3n de amor unitivo.<\/p>\n<p>No parezca, pues, nadie en la monti\u00f1a. Sola la voluntad parezca, asistiendo al Amado en entrega de s\u00ed y de todas las virtudes en la manera que est\u00e1 dicho.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc17\"><\/a><br \/><strong>Anotaci\u00f3n a la canci\u00f3n siguiente<\/strong><\/p>\n<p>1. Para m\u00e1s noticia de la canci\u00f3n que se sigue, conviene aqu\u00ed advertir que las ausencias que padece el alma de su Amado en este estado de desposorio espiritual son muy aflictivas, y algunas son de manera que no hay pena que se le compare. La causa de esto es que, como el amor que tiene a Dios en este estado es grande y fuerte, atorm\u00e9ntale grande y fuertemente en la ausencia. Y a\u00f1\u00e1dese a esta pena la molestia que a este tiempo recibe en cualquiera manera de trato o comunicaci\u00f3n de las criaturas, que es muy grande; porque, como ella est\u00e1 con aquella gran fuerza de deseo abisal por la uni\u00f3n con Dios, cualquiera entretenimiento le es grav\u00edsimo y molesto; bien as\u00ed como a la piedra, cuando con grande \u00edmpetu y velocidad va llegando hacia su centro, cualquiera cosa en que topase y la entretuviese en aquel vac\u00edo le ser\u00eda muy violenta. Y como est\u00e1 ya el alma saboreada con estas dulces visitas, sonle m\u00e1s deseables sobre el oro (Sal 18,11) y toda hermosura. Y por eso, temiendo el alma mucho carecer, aun por un momento, de tan preciosa presencia, hablando con la sequedad y con el esp\u00edritu de su Esposo, dice esta canci\u00f3n:<\/p>\n<p><strong>Canci\u00f3n 17<\/strong><\/p>\n<p>Detente, cierzo muerto;<br \/>ven, austro, que recuerdas los amores <br \/>aspira por mi huerto,<br \/>y corran sus olores,<br \/>y pacer\u00e1 el Amado entre las flores.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>2. Dem\u00e1s de lo dicho en la canci\u00f3n pasada, la sequedad de esp\u00edritu es tambi\u00e9n causa d e impedir al alma el jugo de suavidad interior de que arriba ha hablado. Y, temiendo ella esto, hace dos cosas en esta canci\u00f3n:<\/p>\n<p>La primera, impedir la sequedad, cerr\u00e1ndole la puerta por medio de la continua oraci\u00f3n y devoci\u00f3n.<\/p>\n<p>La segunda cosa que hace es invocar al Esp\u00edritu Santo, que es el que ha de ahuyentar esta sequedad del alma y el que sustenta en ella y aumenta el amor del Esposo, y tambi\u00e9n ponga el alma en ejercicio interior de las virtudes, todo a fin de que el Hijo de Dios, su Esposo, se goce y deleite m\u00e1s en ella, porque toda su pretensi\u00f3n es dar contento al Amado.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Detente, cierzo muerto.<\/p>\n<p>3. El cierzo es un viento muy fr\u00edo que seca y marchita las flores y plantas y, a lo menos, las hace encoger y cerrar cuando en ellas hiere. Y, porque la sequedad espiritual y la ausencia afectiva del Amado hacen este mismo efecto en el alma que la tiene, apag\u00e1ndole el jugo y sabor y fragancia que gustaba de las virtudes, la llama cierzo muerto, porque todas las virtudes y ejercicio afectivo que ten\u00eda el alma tiene amortiguado. Y por eso dice aqu\u00ed el alma: Detente, cierzo muerto.<\/p>\n<p>El cual dicho del alma se ha de entender que es hecho y obra de oraci\u00f3n y de ejercicios espirituales, para que se detenga la sequedad. Pero, porque en este estado las cosas que Dios comunica al alma son tan interiores que con ning\u00fan ejercicio de sus potencias de suyo puede el alma ponerlas en ejercicio y gustarlas, si el esp\u00edritu del Esposo no hace en ella esta moci\u00f3n de amor, le invoca ella luego, diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">ven, austro, que recuerdas los amores.<\/p>\n<p>4. El austro es otro viento, que vulgarmente se llama \u00e1brego. Este aire apacible causa lluvias y hace germinar las yerbas y plantas, y abrir las flores y derramar su olor; tiene los efectos contrarios a cierzo. Y as\u00ed, por este aire entiende el alma al Esp\u00edritu Santo, el cual dice que recuerda los amores; porque, cuando este divino aire embiste en el alma, de tal manera la inflama toda, y la regala y aviva y recuerda la voluntad, y levanta los apetitos (que antes estaban ca\u00eddos y dormidos) al amor de Dios, que se puede bien decir que recuerda los amores de \u00e9l y de ella.<\/p>\n<p>Y lo que pide al Esp\u00edritu Santo es lo que dice en el verso siguiente:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">aspira por mi huerto.<\/p>\n<p>5. El cual huerto es la misma alma. Porque as\u00ed como arriba ha llamado a la misma alma vi\u00f1a florecida, porque la flor de las virtudes que hay en ella le dan vino de dulce sabor, as\u00ed aqu\u00ed la llama tambi\u00e9n huerto, porque en ella est\u00e1n plantadas y nacen y crecen las flores de perfecciones y virtudes que habemos dicho.<\/p>\n<p>Y es aqu\u00ed de notar que no dice la Esposa: aspira en mi huerto, sino aspira por mi huerto; porque es grande la diferencia que hay entre aspirar Dios en el alma y aspirar por el alma. Porque aspirar en el alma es infundir en ella gracia, dones y virtudes, y aspirar por el alma es hacer Dios toque y moci\u00f3n en las virtudes y perfecciones que ya le son dadas, renov\u00e1ndolas y movi\u00e9ndolas de suerte que den de s\u00ed admirable fragancia y suavidad al alma; bien as\u00ed como cuando menean las especias arom\u00e1ticas, que, al tiempo que se hace aquella moci\u00f3n, derraman la abundancia de su olor, el cual antes ni era tal ni se sent\u00eda en tanto grado. Porque las virtudes que el alma tiene en s\u00ed, adquiridas o infusas, no siempre las est\u00e1 sintiendo y gozando actualmente; porque, como despu\u00e9s diremos, en esta vida est\u00e1n en el alma como flores en cogollo cerradas, o como especias arom\u00e1ticas cubiertas, cuyo olor no se siente hasta ser abiertas y movidas, como habemos dicho.<\/p>\n<p>6. Pero algunas veces hace Dios tales mercedes al alma Esposa, que, aspirando con su Esp\u00edritu divino por este florido huerto de ella, abre todos estos cogollos de virtudes y descubre estas especias arom\u00e1ticas de dones y perfecciones y riquezas del alma, y, manifestando el tesoro y caudal interior, descubre toda la hermosura de ella. Y entonces es cosa admirable de ver y suave de sentir la riqueza que se descubre al alma de sus dones y la hermosura de estas flores de virtudes ya todas abiertas en el alma. Y la suavidad de olor que cada una de s\u00ed le da, seg\u00fan su propiedad, es inestimable.<\/p>\n<p>Y esto llama aqu\u00ed correr los olores del huerto, cuando en el verso siguiente dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">y corran sus olores.<\/p>\n<p>7. Los cuales son en tanta abundancia algunas veces, que al alma le parece estar vestida de deleites y ba\u00f1ada en gloria inestimable; tanto, que no s\u00f3lo ella lo siente de dentro, pero aun su\u00e9lele redundar tanto de fuera, que lo conocen los que saben advertir, y les parece estar la tal alma como un deleitoso jard\u00edn lleno de deleites y riquezas de Dios. Y no s\u00f3lo cuando estas flores est\u00e1n abiertas se echa de ver esto en estas santas almas, pero ordinariamente traen en s\u00ed un no s\u00e9 qu\u00e9 de grandeza y dignidad, que causa detenimiento y respeto a los dem\u00e1s, por el efecto sobrenatural que se difunde en el sujeto de la pr\u00f3xima y familiar comunicaci\u00f3n con Dios, cual se escribe en el \u00c9xodo (34,30) de Mois\u00e9s, que n o pod\u00edan mirar en su rostro por la honra y gloria que le quedaba, por haber tratado cara a cara con Dios.<\/p>\n<p>8. En este aspirar el Esp\u00edritu Santo por el alma, que es visitaci\u00f3n suya en amor a ella, se comunica en alta manera el Esposo Hijo de Dios; que por eso env\u00eda su Esp\u00edritu primero como a los Ap\u00f3stoles, que es su aposentador, para que le prepare la posada del alma Esposa, levant\u00e1ndola en deleite, poni\u00e9ndole el huerto a gesto, abriendo sus flores, descubriendo sus dones, arre\u00e1ndola de la tapicer\u00eda de sus gracias y riquezas. Y as\u00ed, con grande deseo desea el alma Esposa todo esto, es a saber: que se vaya el cierzo, que venga el austro, que aspire por el huerto; porque entonces gana el alma muchas cosas juntas. Porque gana el gozar las virtudes puestas en el punto de sabroso ejercicio, como habemos dicho; gana el gozar al Amado en ellas, pues mediante ellas, como acabamos de decir, se comunica en ella con m\u00e1s estrecho amor y haci\u00e9ndole m\u00e1s particular merced que antes; y gana que el Amado mucho m\u00e1s se deleita en ella por este ejercicio actual de virtudes, que es de lo que ella m\u00e1s gusta, es a saber, que guste su Amado; y gana tambi\u00e9n la continuaci\u00f3n y duraci\u00f3n del tal sabor y suavidad de virtudes. La cual dura en el alma todo el tiempo que el Esposo asiste en ella en tal manera, est\u00e1ndole dando la Esposa suavidad en sus virtudes, seg\u00fan en los C\u00e1nticos (1,11) ella lo dice en esta manera: En tanto que estaba el rey en su reclinatorio (es a saber, en el alma) mi arbolico florido y oloroso dio olor de suavidad; entendiendo aqu\u00ed por este arbolico oloroso la misma alma, que, de flores de virtudes que en s\u00ed tiene, da olor de suavidad al Amado, que en ella mora en esta manera de uni\u00f3n.<\/p>\n<p>9. Por tanto, mucho es de desear este divino aire del Esp\u00edritu Santo y que pida cada alma aspire por su huerto para que corran divinos olores de Dios. Que, por ser esto tan necesario y de tanta gloria y bien para el alma, la Esposa lo dese\u00f3 y pidi\u00f3 por los mismos t\u00e9rminos que aqu\u00ed, en los Cantares (4,16), diciendo: Lev\u00e1ntate de aqu\u00ed, cierzo, y ven, \u00e1brego, y aspira por mi huerto, y correr\u00e1n sus olorosas y preciosas especias. Y esto todo lo desea el alma, no por el deleite y gloria que de ello se le sigue, sino por lo que en esto sabe que se deleita su Esposo, y porque esto es disposici\u00f3n y prenuncio para que el Hijo de Dios venga a deleitarse en ella; que por eso dice luego:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">y pacer\u00e1 el amado entre las flores.<\/p>\n<p>10. Significa el alma este deleite que el Hijo de Dios tiene en ella en esta saz\u00f3n por nombre de pasto, que muy m\u00e1s al propio lo da a entender, por ser el pasto o comida cosa que no s\u00f3lo da gusto, pero aun sustenta. Y as\u00ed, el Hijo de Dios se deleita en el alma en estos deleites de ella y se sustenta en ella, esto es, persevera en ella, como en lugar donde grandemente se deleita, porque el lugar se deleita de veras en \u00e9l. Y eso entiendo que es lo que \u00e9l mismo quiso decir por la boca de Salom\u00f3n en los Proverbios (8,31), diciendo: Mis deleites son con los hijos de los hombres, es a saber, cuando sus deleites son estar conmigo, que soy el Hijo de Dios.<\/p>\n<p>Y conviene aqu\u00ed notar que no dice el alma aqu\u00ed que pacer\u00e1 el Amado las flores, sino entre las flores; porque, como quiera que la comunicaci\u00f3n suya, es a saber, del Esposo, sea en la misma alma mediante el arreo ya dicho de las virtudes, s\u00edguese que lo que pace es la misma alma transform\u00e1ndola en s\u00ed, estando ya ella guisada, salada y sazonada con las dichas flores de virtudes y dones y perfecciones, que son la salsa con que y entre que la pace; las cuales, por medio del aposentador ya dicho, est\u00e1n dando al Hijo de Dios sabor y suavidad en el alma, para que por este medio se apaciente m\u00e1s en el amor de ella. Porque \u00e9sta es la condici\u00f3n del Esposo: unirse con el alma entre la fragancia de estas flores. La cual condici\u00f3n nota muy bien la Esposa en los Cantares (6,1), como quien tan bien la sabe, por estas palabras, diciendo: Mi Amado descendi\u00f3 a su huerto, a la erica y aire de las especias odor\u00edferas, para apacentarse en los huertos y coger lirios. Y otra vez dice (6,2): Yo para mi Amado, y mi Amado para m\u00ed, que se apacienta entre los lirios, es a saber, que se apacienta y deleita en mi alma, que es el huerto suyo, entre los lirios de mis virtudes y perfecciones y gracias.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc18\"><\/a><br \/><strong>Anotaci\u00f3n a la canci\u00f3n siguiente<\/strong><\/p>\n<p>1. En este estado, pues, de desposorio espiritual, como el alma echa de ver sus excelencias y grandes riquezas, y que no las posee y goza como querr\u00eda a causa de la morada que hace en carne, muchas veces padece mucho, mayormente cuando m\u00e1s se le aviva la noticia de esto. Porque echa de ver que ella est\u00e1 en el cuerpo como un gran se\u00f1or en la c\u00e1rcel, sujeto a mil miserias y que le tienen confiscados sus reinos, e impedido todo su se\u00f1or\u00edo y riquezas, y no se le da de su hacienda sino muy por tasa la comida; en lo cual lo que podr\u00e1 sentir, cada uno lo echar\u00e1 bien de ver, mayormente aun los dom\u00e9sticos de su casa no le estando bien sujetos, sino que a cada ocasi\u00f3n sus siervos y esclavos sin alg\u00fan respeto se enderezan contra \u00e9l, hasta querer cogerle el bocado del plato. Pues que, cuando Dios hace merced al alma de darle a gustar alg\u00fan bocado de los bienes y riquezas que le tiene aparejadas, luego se levanta en la parte sensitiva un mal siervo de apetito, ahora un esclavo de desordenado movimiento, ahora otras rebeliones de esta parte inferior, a impedirle este bien.<\/p>\n<p>2. En lo cual se siente el alma estar como en tierra de enemigos y tiranizada entre extra\u00f1os y como muerta entre los muertos, sintiendo bien lo que da a entender el profeta Baruc (3,10-11), cuando encarece esta miseria en la cautividad de Jacob, diciendo: \u00bfQui\u00e9n es Israel para que est\u00e9 en la tierra de los enemigos? Envejec\u00edstete en la tierra ajena, contamin\u00e1stete con los muertos y estim\u00e1ronte con los que descienden al infierno. Y Jerem\u00edas (2,14), sintiendo este m\u00edsero trato que el alma padece de parte del cautiverio del cuerpo, hablando con Israel, seg\u00fan el sentido espiritual, dice: \u00bfPor ventura Israel es siervo o esclavo, porque as\u00ed est\u00e9 preso? Sobre \u00e9l rugieron los leones, etc., entendiendo aqu\u00ed por los leones los apetitos y rebeliones que decimos de este tirano rey de la sensualidad. De lo cual para mostrar el alma la molestia que recibe y el deseo que tiene de que este reino de la sensualidad, con todos sus ej\u00e9rcitos y molestias, se acabe ya o se le sujete del todo, levantando los ojos al Esposo, como quien lo ha de hacer todo, hablando contra los dichos movimientos y rebeliones, dice esta canci\u00f3n:<\/p>\n<p><strong>Canci\u00f3n 18<\/strong><\/p>\n<p>\u00a1Oh ninfas de Judea!,<br \/>en tanto que en las flores y rosales <br \/>el \u00e1mbar perfumea,<br \/>mor\u00e1 en los arrabales,<br \/>y no quer\u00e1is tocar nuestros umbrales.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>3. En esta canci\u00f3n la Esposa es la que habla, la cual, vi\u00e9ndose puesta, seg\u00fan la porci\u00f3n superior espiritual, en tan ricos y aventajados dones y deleites de parte de su Amado, deseando conservarse en su seguridad y continua posesi\u00f3n de ellos, en la cual el Esposo la ha puesto en las dos canciones precedentes, viendo que de parte de la porci\u00f3n inferior, que es la sensualidad, se le podr\u00eda impedir (y que de hecho impide) y perturbar tanto bien pide a las operaciones y movimientos de esta porci\u00f3n inferior que se sosieguen en las potencias y sentidos de ella y no pasen los l\u00edmites de su regi\u00f3n, la sensual, a molestar e inquietar la porci\u00f3n superior y espiritual del alma, porque no la impida aun por alg\u00fan m\u00ednimo movimiento el bien y suavidad de que goza. Porque los movimientos de la parte sensitiva y sus potencias, si obran cuando el esp\u00edritu goza, tanto m\u00e1s le molestan e inquietan cuanto ellos tienen de m\u00e1s obra y viveza.<\/p>\n<p>Dice, pues, as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a1Oh ninfas de Judea!<\/p>\n<p>4. Judea llama a la parte inferior del alma, que es la sensitiva. Y ll\u00e1mala Judea porque es flaca y carnal y de suyo ciega, como lo es la gente judaica.<\/p>\n<p>Y llama ninfas a todas las imaginaciones, fantas\u00edas y movimientos y afecciones de esta porci\u00f3n inferior. A todas \u00e9stas llama ninfas, porque as\u00ed como las ninfas con su afici\u00f3n y gracia atraen a s\u00ed a los amantes, as\u00ed estas operaciones y movimientos de la sensualidad sabrosa y porfiadamente procuran atraer a s\u00ed la voluntad de la parte racional, para sacarla de lo interior a que quiera lo exterior que ellas quieren y apetecen; moviendo tambi\u00e9n al entendimiento y atray\u00e9ndole a que se case y junte con ellas en su bajo modo de sentido, procurando conformar y aunar la parte racional con la sensual.<\/p>\n<p>Vosotras, pues, dice, \u00a1oh sensuales operaciones y movimientos!,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">en tanto que en las flores y rosales.<\/p>\n<p>5. Las flores, como habemos dicho, son las virtudes del alma; los rosales son las potencias de la misma alma; memoria, entendimiento y voluntad, las cuales llevan en s\u00ed y cr\u00edan flores de conceptos divinos y actos de amor y las dichas virtudes.<\/p>\n<p>En tanto, pues, que en estas virtudes y potencias de mi alma, etc.,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">el \u00e1mbar perfumea.<\/p>\n<p>6. Por el \u00e1mbar entiende aqu\u00ed el divino Esp\u00edritu del Esposo que mora en el alma, y perfumear este divino \u00e1mbar en las flores y rosales es derramarse y comunicarse suav\u00edsimamente en las potencias y virtudes del alma, dando en ella al alma perfume de divina suavidad.<\/p>\n<p>En tanto, pues, que este divino Esp\u00edritu est\u00e1 dando suavidad espiritual a mi alma,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">mor\u00e1 en los arrabales.<\/p>\n<p>7. En los arrabales de Judea, que decimos ser la porci\u00f3n inferior o sensitiva del alma: y los arrabales de ella son los sentidos sensitivos interiores, como son la memoria, fantas\u00eda, imaginativa, en los cuales se colocan y recogen las formas e im\u00e1genes y fantasmas de los objetos, por medio de las cuales la sensualidad mueve sus apetitos y codicias. Y estas formas, etc., son las que aqu\u00ed llama ninfas, las cuales, quietas y sosegadas, duermen tambi\u00e9n los apetitos. Estas entran a estos sus arrabales de los sentidos interiores por las puertas de los sentidos exteriores, que son: o\u00edr, ver, oler, etc., de manera que todas las potencias y sentidos, ahora interiores. ahora exteriores, de esta parte sensitiva los podemos llamar arrabales, porque son los barrios que est\u00e1n fuera de los muros de la ciudad. Porque lo que se llama ciudad en el alma es all\u00e1 lo de m\u00e1s adentro, es a saber, la parte racional, que tiene capacidad para comunicar con Dios, cuyas operaciones son contrarias a las de la sensualidad.<\/p>\n<p>Pero, porque hay natural comunicaci\u00f3n de la gente que mora en estos arrabales de la parte sensitiva, la cual gente es las ninfas que decimos, con la parte superior, que es la ciudad, de tal manera que lo que se obra en esta parte inferior ordinariamente se siente en la otra interior, y, por consiguiente le hace advertir y desquietar de la obra y asistencia espiritual que tiene en Dios; por eso les dice que moren en sus arrabales, esto es, que se quieten en sus sentidos sensitivos interiores y exteriores.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Y no quer\u00e1is tocar nuestros umbrales.<\/p>\n<p>8. Esto es, ni por primeros movimientos toqu\u00e9is a la parte superior; porque los primeros movimientos del alma son las entradas y umbrales para entrar en el alma, y cuando pasan de primeros movimientos (en la raz\u00f3n, ya van pasando los umbrales; mas cuando son primeros movimientos), s\u00f3lo se dice tocar a los umbrales o llamar a la puerta, lo cual se hace cuando hay acometimientos a la raz\u00f3n de parte de la sensualidad para alg\u00fan acto desordenado. Pues no solamente el alma dice aqu\u00ed que \u00e9stos no toquen al alma, pero, aun las advertencias que no hacen a la quietud y bien de que goza, no ha de haber.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc19\"><\/a><br \/><strong>Anotaci\u00f3n a la canci\u00f3n siguiente<\/strong><\/p>\n<p>1. Est\u00e1 tan hecha enemiga el alma, en este estado, de la parte inferior y de sus operaciones que no querr\u00eda que la comunicase Dios nada de lo espiritual, cuando lo comunica a la parte superior; porque o ha de ser muy poco o no lo ha de poder sufrir por la flaqueza de su condici\u00f3n, sin que desfallezca el natural, y, por consiguiente, padezca y se aflija el esp\u00edritu, y as\u00ed no le pueda gozar en paz. Porque, como dice el Sabio (Sab 9,15), el cuerpo agrava al alma, porque se corrompe. Y como el alma desea las altas y excelentes comunicaciones de Dios, y \u00e9stas no las puede recibir en compa\u00f1\u00eda de la parte sensitiva, desea que Dios se las haga sin ella.<\/p>\n<p>Porque aquella alta visi\u00f3n del tercero cielo que vio san Pablo, en que dice que vio a Dios, dice \u00e9l mismo que no sabe si la recibi\u00f3 en el cuerpo o fuera del cuerpo (2Cor 12,2). Pero de cualquier manera que ello fuese, ello fue sin el cuerpo; porque si el cuerpo participara, no lo pudiera dejar de saber, ni la visi\u00f3n pudiera ser tan alta como \u00e9l dice, diciendo (2Cor 12,4) que oy\u00f3 tan secretas palabras, que no es l\u00edcito al hombre hablarlas. Por eso, sabiendo muy bien el alma que mercedes tan grandes no se pueden recibir en vaso tan estrecho, deseando que se las haga el Esposo fuera de \u00e9l, o a lo menos sin \u00e9l, hablando con \u00e9l mismo, se lo pide en esta canci\u00f3n:<\/p>\n<p><strong>Canci\u00f3n 19<\/strong><\/p>\n<p>Esc\u00f3ndete, Carillo,<br \/>y mira con tu haz a las monta\u00f1as, <br \/>y no quieras decillo;<br \/>mas mira las compa\u00f1as<br \/>de la que va por \u00ednsulas extra\u00f1as.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>2. Cuatro cosas pide el alma Esposa al Esposo en esta canci\u00f3n:<\/p>\n<p>La primera, que sea \u00e9l servido de comunic\u00e1rsele muy adentro en lo escondido de su alma;<\/p>\n<p>La segunda, que embista e informe sus potencias con la gloria y excelencia de su Divinidad;<\/p>\n<p>La tercera, que sea esto tan alta y profundamente, que no se sepa ni quiera decir, ni sea de ello capaz el exterior y parte sensitiva;<\/p>\n<p>La cuarta, que se enamore de las muchas virtudes y gracias que \u00e9l ha puesto en ella, con las cuales va ella acompa\u00f1ada y sube a Dios por muy altas y levantadas noticias de la Divinidad y por excesos de amor muy extra\u00f1os y extraordinarios de los que ordinariamente se suelen tener.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Esc\u00f3ndete, Carillo.<\/p>\n<p>3. Como si dijera: querido Esposo m\u00edo, rec\u00f3gete en lo m\u00e1s interior de mi alma, comunic\u00e1ndote a ella escondidamente, manifest\u00e1ndole tus escondidas maravillas, ajenas de todos los ojos mortales.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Y mira con tu haz a las monta\u00f1as.<\/p>\n<p>4. La haz de Dios es la divinidad y las monta\u00f1as son las potencias del alma: memoria, entendimiento y voluntad. Y as\u00ed, es como si dijera: embiste con tu divinidad en mi entendimiento, d\u00e1ndole inteligencias divinas, y en mi voluntad, d\u00e1ndole y comunic\u00e1ndole el divino amor, y en mi memoria, con divina posesi\u00f3n de gloria.<\/p>\n<p>En esto pide el alma todo lo que le puede pedir, porque no anda ya content\u00e1ndose e n conocimiento y comunicaci\u00f3n de Dios por las espaldas, como hizo Dios con Mois\u00e9s (Ex 33,23), que es conocerle por sus efectos y obras, sino con la haz de Dios, que es comunicaci\u00f3n esencial de la Divinidad sin otro alg\u00fan medio en el alma, por cierto contacto de ella en la divinidad, lo cual es cosa ajena de todo sentido y accidentes, por cuanto es toque de sustancias desnudas, es a saber, del alma y Divinidad. Y por eso dice luego:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">y no quieras decillo.<\/p>\n<p>5. Es a saber: y no quieras decillo como antes, cuando las comunicaciones que en m\u00ed hac\u00edas eran de manera que las dec\u00edas a los sentidos exteriores por ser cosas de que ellos eran capaces, porque no eran tan altas y profundas que no pudiesen ellos alcanzarlas; mas ahora sean tan subidas y sustanciales estas comunicaciones y tan de adentro, que no se les diga a ellos nada, esto es, que no lo puedan ellos alcanzar a saber. Porque la sustancia del esp\u00edritu no se puede comunicar al sentido, y todo lo que se comunica al sentido, mayormente en esta vida, no puede ser puro esp\u00edritu, por no ser \u00e9l capaz de ello.<\/p>\n<p>Deseando, pues, el alma aqu\u00ed esta comunicaci\u00f3n de Dios tan sustancial y esencial que no cae en sentido, pide al Esposo que no quiera decillo, que es como decir: sea de manera la profundidad de este escondrijo de uni\u00f3n espiritual, que el sentido ni lo acierte a decir ni a sentir, siendo como los secretos que oy\u00f3 san Pablo, que no era l\u00edcito al hombre decillos (2Cor 12,4).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Mas mira las compa\u00f1as.<\/p>\n<p>6. El mirar de Dios es amar y hacer mercedes. Las compa\u00f1as que aqu\u00ed dice el alma que mire Dios son la multitud de virtudes y dones y perfecciones y otras riquezas espirituales que \u00e9l ha puesto ya en ella, como arras y prendas y joyas de desposada. Y as\u00ed, es como si dijera: mas antes convi\u00e9rtete, Amado, a lo interior de mi alma, enamor\u00e1ndote del acompa\u00f1amiento de riquezas que has puesto en ella, para que, enamorado de ella en ellas, te escondas en ella y te detengas, pues que es verdad que, aunque son tuyas, ya por hab\u00e9rselas t\u00fa dado, tambi\u00e9n son<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">de la que va por \u00ednsulas extra\u00f1as.<\/p>\n<p>7. Es a saber, de mi alma, que va a ti por extra\u00f1as noticias de ti y por modos y v\u00edas extra\u00f1as y ajenas de todos los sentidos y del com\u00fan conocimiento natural. Y as\u00ed, es como si dijera, queri\u00e9ndole obligar: pues va mi alma a ti por noticias espirituales, extra\u00f1as y ajenas de los sentidos, comun\u00edcate t\u00fa a ella tambi\u00e9n en tan interior y subido grado que sea ajeno de todos ellos.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc20-21\"><\/a><br \/><strong>Anotaci\u00f3n a la canci\u00f3n siguiente<\/strong><\/p>\n<p>1. Para llegar a tan alto estado de perfecci\u00f3n como aqu\u00ed el alma pretende, que es el matrimonio espiritual, no s\u00f3lo le basta estar limpia y purificada de todas las imperfecciones y rebeliones y h\u00e1bitos imperfectos de la parte inferior, en que, desnudado el viejo hombre, est\u00e1 ya sujeta y rendida a la superior, sino que tambi\u00e9n ha menester grande fortaleza y muy subido amor para tan fuerte y estrecho abrazo de Dios. Porque no solamente en este estado consigue el alma muy alta pureza y hermosura, sino tambi\u00e9n terrible fortaleza por raz\u00f3n del estrecho y fuerte nudo que por medio de esta uni\u00f3n entre Dios y el alma se da.<\/p>\n<p>2. Por lo cual, para venir a \u00e9l, ha menester ella estar en el punto de pureza, fortaleza y amor competente; que por eso, deseando el Esp\u00edritu Santo, que es el que interviene y hace esta junta espiritual, que el alma llegase a tener estas partes para merecerlo, hablando con el Padre y con el Hijo en los Cantares (8,8-9) dijo: \u00bfQu\u00e9 haremos a nuestra hermana en el d\u00eda en que ha de salir a vistas y a hablar, porque es peque\u00f1uela y no tiene crecidos los pechos? Si ella es muro, edifiquemos sobre \u00e9l fuerzas y defensas plateadas; y si es puerta, guarnezc\u00e1mosla con tablas cedrinas; entendiendo aqu\u00ed por las fuerzas y defensas plateadas, las virtudes fuertes y heroicas, envueltas en fe, que por la plata es significada, las cuales virtudes heroicas son ya las del matrimonio espiritual, que asientan sobre el alma fuerte, que aqu\u00ed es significada por el muro, en cuya fortaleza ha de reposar el pac\u00edfico Esposo sin que perturbe alguna flaqueza; y entendiendo por las tablas cedrinas las afecciones y accidentes de alto amor, el cual alto amor es significado por el cedro, y \u00e9ste es el amor del matrimonio espiritual.<\/p>\n<p>Y para guarnecer con \u00e9l a la Esposa, es menester que ella sea puerta, es a saber, para que entre el Esposo, teniendo ella abierta la puerta de la voluntad para \u00e9l por entero y verdadero s\u00ed de amor, que es el s\u00ed del desposorio, que est\u00e1 dado antes del matrimonio espiritual; entendiendo tambi\u00e9n por los pechos de la Esposa ese mismo amor perfecto que le conviene tener para parecer delante del Esposo Cristo, para consumaci\u00f3n de tal estado.<\/p>\n<p>3. Pero dice all\u00ed el texto (8,10) que respondi\u00f3 luego la Esposa con el deseo que ten\u00eda de salir a estas vistas, diciendo: Yo soy muro, y mis pechos son como una torre; que es como decir: mi alma es fuerte y mi amor muy alto, para que no quede por eso. Lo cual tambi\u00e9n aqu\u00ed el alma Esposa, con deseo que tiene de esta perfecta uni\u00f3n y transformaci\u00f3n, ha ido dando a entender en las precedentes canciones, mayormente en la que acabamos de declarar, en que pone al Esposo por delante las virtudes y ricas disposiciones que de \u00e9l tiene recibidas para m\u00e1s le obligar. Y por eso el Esposo, queriendo concluir con este negocio, dice las dos siguientes canciones, en que acaba de purificar al alma y hacerla fuerte y disponerla, as\u00ed seg\u00fan la parte sensitiva como seg\u00fan la espiritual, para este estado, dici\u00e9ndolas contra todas las contrariedades y rebeliones, as\u00ed de la parte sensitiva como de parte del demonio.<\/p>\n<p><strong>Canci\u00f3n 20 y 21<\/strong><\/p>\n<p>Esposo<\/p>\n<p>A las aves ligeras,<br \/>leones, ciervos, gamos saltadores, <br \/>montes, valles, riberas,<br \/>aguas, aires, ardores<br \/>y miedos de las noches veladores,<\/p>\n<p>por las amenas liras<br \/>y canto de sirenas os conjuro <br \/>que cesen vuestras iras,<br \/>y no toqu\u00e9is al muro,<br \/>porque la Esposa duerma m\u00e1s seguro.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>4. En estas dos canciones pone el Esposo Hijo de Dios al alma Esposa en posesi\u00f3n de paz y tranquilidad, en conformidad de la parte inferior con la superior, limpi\u00e1ndola de todas sus imperfecciones y poniendo en raz\u00f3n las potencias y razones naturales del alma, sosegando todos los dem\u00e1s apetitos, seg\u00fan se contiene en las sobredichas dos canciones, cuyo sentido es el siguiente:<\/p>\n<p>Primeramente, conjura el Esposo y manda a las in\u00fatiles digresiones de la fantas\u00eda e imaginativa que de aqu\u00ed adelante cesen; y tambi\u00e9n pone en raz\u00f3n a las dos potencias naturales: irascible y concupiscible, que antes alg\u00fan tanto aflig\u00edan el alma. Y pone en perfecci\u00f3n de sus objetos a las tres potencias del alma: memoria, entendimiento y voluntad, seg\u00fan se puede en esta vida.<\/p>\n<p>Dem\u00e1s de esto, conjura y manda a las cuatro pasiones del alma que son: gozo, esperanza, dolor y temor, que ya de aqu\u00ed adelante est\u00e9n mitigadas y puestas en raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Todas las cuales cosas son significadas por todos aquellos nombres que se ponen en la canci\u00f3n primera, cuyas molestas operaciones y movimientos hace el Esposo que ya cesen en el alma por medio de la gran suavidad y deleite y fortaleza que ella posee en la comunicaci\u00f3n y entrega espiritual que Dios de s\u00ed le hace en este tiempo. En la cual, porque Dios transforma vivamente al alma en s\u00ed, todas las potencias, apetitos y movimientos del alma pierden su imperfecci\u00f3n natural y se mudan en divinos. Y as\u00ed, dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">A las aves ligeras.<\/p>\n<p>5. Llama aves ligeras a las digresiones de la imaginativa, que son ligeras y sutiles en volar a una parte y a otra; las cuales, cuando la voluntad est\u00e1 gozando en quietud de la comunicaci\u00f3n sabrosa del Amado, suelen hacerle sinsabor y apagarle el gusto con sus vuelos sutiles. A las cuales dice el Esposo que las conjura por las amenas liras, etc.; esto es, que pues ya la suavidad y deleite del alma es tan abundante y frecuente que ellas no lo podr\u00e1n impedir (como antes sol\u00edan) por no haber llegado a tanto, que cesen sus inquietos vuelos, \u00edmpetus y excesos. Lo cual se ha de entender as\u00ed en las dem\u00e1s partes que habemos de declarar aqu\u00ed, como son:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">leones, ciervos, gamos saltadores.<\/p>\n<p>6. Por los leones entiende las acrimonias e \u00edmpetus de la potencia irascible; porque esta potencia es osada y atrevida en sus actos como los leones.<\/p>\n<p>Por los ciervos y los gamos saltadores entiende la otra potencia del alma, que es concupiscible, que es la potencia del apetecer, la cual tiene dos efectos: el uno es de cobard\u00eda y el otro de osad\u00eda. Los efectos de cobard\u00eda ejercita cuando las cosas no las halla para s\u00ed convenientes, porque entonces se retira, encoge y acobarda. Y en estos afectos es comparada a los ciervos; porque as\u00ed como tienen esta potencia concupiscible m\u00e1s intensa que otros muchos animales, as\u00ed son muy cobardes y encogidos. Los efectos de osad\u00eda ejercita cuando halla las cosas convenientes para s\u00ed, porque entonces no se encoge y acobarda, sino atr\u00e9vese a apetecerlas y admitirlas con los deseos y afectos. Y en estos efectos de osad\u00eda es comparada esta potencia a los gamos, los cuales tienen tanta concupiscencia en lo que apetecen, que no s\u00f3lo a ello van corriendo, mas aun saltando, por lo cual aqu\u00ed los llama saltadores.<\/p>\n<p>7. De manera que, en conjurar los leones, pone rienda a los \u00edmpetus y excesos de la ira; y en conjurar los ciervos, fortalece la concupiscencia en las cobard\u00edas y pusilanimidades que antes la encog\u00edan; y en conjurar los gamos saltadores, la satisface y apacigua los deseos y apetitos que antes andaban inquietos, saltando como gamos de uno en otro, para satisfacer a la concupiscencia, la cual est\u00e1 ya satisfecha por las amenas liras, de cuya suavidad goza, y por el canto de sirenas, en cuyo deleite se apacienta.<\/p>\n<p>Y es de notar que no conjura el Esposo aqu\u00ed a la ira y concupiscencia, porque estas potencias nunca en el alma faltan, sino a los molestos y desordenados actos de ellas significados por los leones, ciervos, gamos saltadores, porque \u00e9stos en este estado es necesario que falten.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Montes, valles, riberas.<\/p>\n<p>8. Por estos tres nombres se denotan los actos viciosos y desordenados de las tres potencias del alma, que son: memoria, entendimiento y voluntad: los cuales actos s o n desordenados y viciosos cuanto son en extremo altos y cuando son en extremo bajos y remisos, o, aunque no lo sean en extremo, cuanto declinan hacia uno de los dos extremos. Y as\u00ed, por los montes, que son muy altos, son significados los actos extremados en demas\u00eda desordenada. Por los valles, que son muy bajos, se significan los actos de estas tres potencias extremados en menos de lo que conviene. Y por la riberas, que ni son muy altas ni muy bajas, sino que por no ser llanas participan algo del un extremo y del otro, son significados los actos de las potencias cuando exceden o faltan algo del medio y llano de lo justo; los cuales aunque no son extremadamente desordenados, que ser\u00eda llegando a pecado mortal, todav\u00eda lo son en parte: ahora en venial, ahora en imperfecci\u00f3n, por m\u00ednima que sea, en el entendimiento, memoria y voluntad.<\/p>\n<p>A todos estos actos excesivos de lo justo conjura tambi\u00e9n que cesen por las amenas liras y canto dicho; las cuales tienen puestas a las tres potencias del alma tan en su punto de efecto, que est\u00e1n tan empleadas en la justa operaci\u00f3n que las pertenece, que no s\u00f3lo no en extremo, pero ni aun en parte de \u00e9l participan alguna cosa.<\/p>\n<p>S\u00edguense los dem\u00e1s versos:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">aguas, aires, ardores<br \/>y miedos de las noches veladores.<\/p>\n<p>9. Tambi\u00e9n por estas cuatro cosas entiende las afecciones de las cuatro pasiones, que, como dijimos, son: dolor, esperanza, gozo, temor.<\/p>\n<p>Por las aguas se entienden las afecciones del dolor que afligen al alma, porque as\u00ed como agua se entran en el alma; de donde David (Sal 68,2) dice a Dios hablando de ellas: Salvum me fac, Deus, quoniam intraverunt aquae usque ad animam meam, esto es: S\u00e1lvame, Dios m\u00edo, porque han entrado las aguas hasta mi alma.<\/p>\n<p>Por los aires se entiende las afecciones de la esperanza, porque as\u00ed como aire vuelan a desear lo ausente que se espera; de donde tambi\u00e9n dice David (Sal 118,131): Os meum aperui et attraxi spiritum, quia mandata tua desiderabam, como si dijera:<\/p>\n<p>Abr\u00ed la boca de mi esperanza y atraje el aire de mi deseo, porque esperaba y deseaba tus mandamientos.<\/p>\n<p>Por los ardores se entienden las afecciones de la pasi\u00f3n del gozo, las cuales inflaman el coraz\u00f3n a manera de fuego; por lo cual el mismo David (Sal 38,4) dice: Concaluit cor meum intra me, et in meditatione mea exardescet ignis, que quiere decir: Dentro de mi se calent\u00f3 mi coraz\u00f3n, y en mi meditaci\u00f3n se encender\u00e1 fuego; que es tanto como decir: en mi meditaci\u00f3n se encender\u00e1 el gozo.<\/p>\n<p>Por los miedos de las noches veladores se entienden las afecciones de la otra pasi\u00f3n, que es el temor; las cuales en los espirituales que a\u00fan no han llegado a este estado del matrimonio espiritual, de que vamos hablando, suelen ser muy grandes, a veces de parte de Dios, al tiempo que les quiere hacer algunas mercedes (como habemos dicho arriba) que les suele hacer temor al esp\u00edritu y pavor y tambi\u00e9n encogimiento a la carne y sentidos, por n o tener ellos fortalecido y perfeccionado el natural y habituado a aquellas mercedes; a veces tambi\u00e9n de parte del demonio, el cual al tiempo que Dios da al alma recogimiento y suavidad en s\u00ed, teniendo \u00e9l grande envidia y pesar de aquel bien y paz del alma, procura poner horror y temor en el esp\u00edritu por impedirla aquel bien, y a veces como amenaz\u00e1ndola all\u00e1 en el esp\u00edritu; y cuando ve que no puede llegar a lo interior del alma (por estar ella muy recogida y unida con Dios) a lo menos por de fuera en la parte sensitiva pone distracci\u00f3n, variedad y aprietos y dolores y horror al sentido, a ver si por este medio puede inquietar a la Esposa de su t\u00e1lamo.<\/p>\n<p>A los cuales llama miedos de las noches, por ser de los demonios y porque con ellos el demonio procura difundir tinieblas en el alma, por oscurecer la divina luz de que goza.<\/p>\n<p>Y llama veladores a estos temores porque de suyo hacen velar y recordar al alma de su suave sue\u00f1o interior; y tambi\u00e9n, porque los demonios que los causan, est\u00e1n siempre velando por ponerlos estos temores, que pasivamente de parte de Dios o del demonio (como he dicho) se ingieren en el esp\u00edritu de los que son ya espirituales. Y no trato aqu\u00ed de otros temores temporales o naturales, porque tener los tales temores no es de gente espiritual; mas tener los espirituales temores ya dichos es propiedad de espirituales.<\/p>\n<p>10. Pues a todas estas cuatro maneras de afecciones de las cuatro pasiones del alma conjura tambi\u00e9n el Amado, haci\u00e9ndolas cesar y sosegar, por cuanto \u00e9l da ya a la Esposa caudal en este estado, y fuerza y satisfacci\u00f3n en las amenas liras de su suavidad y canto de sirenas de su deleite, para que no s\u00f3lo no reinen en ella, pero ni aun en alg\u00fan tanto la puedan dar sinsabor.<\/p>\n<p>Porque es la grandeza y estabilidad del alma tan grande en este estado, que, si antes le llegaban al alma las aguas del dolor de cualquiera cosa, y aun de los pecados suyos o ajenos (que es lo que m\u00e1s suelen sentir los espirituales), ya aunque los estima, no le hacen dolor ni sentimiento, y la compasi\u00f3n, esto es, el sentimiento de ella, no le tiene, aunque tiene las obras y perfecci\u00f3n de ella. Porque aqu\u00ed le falta al alma lo que ten\u00eda de flaco en las virtudes, y le queda lo fuerte, constante y perfecto de ellas. Porque, a modo de los \u00e1ngeles, que perfectamente estiman las cosas que son de dolor sin sentir dolor y ejercitan las obras de misericordia sin sentimiento de compasi\u00f3n, le acaece al alma en esta transformaci\u00f3n de amor; aunque algunas veces y en algunas sazones dispensa Dios con ella, d\u00e1ndole a sentir cosas y a padecer en ellas, porque m\u00e1s merezca y se afervore en el amor, o por otros respetos, como hizo con la Madre Virgen y con San Pablo y otros; pero el estado de suyo no lo lleva.<\/p>\n<p>11. En los deseos de la esperanza tampoco se aflige, porque, estando ya satisfecha con esta uni\u00f3n de Dios cuanto en esta vida puede, ni acerca del mundo tiene qu\u00e9 esperar ni acerca de lo espiritual qu\u00e9 desear, pues se ve y siente llena de las riquezas de Dios; y as\u00ed, en el vivir y en el morir est\u00e1 conforme y ajustada con la voluntad de Dios, diciendo seg\u00fan la parte sensitiva y espiritual: Fiat voluntas tua (Mt 6,10), sin \u00edmpetu de otra gana y apetito. Y as\u00ed, el deseo que tiene de ver a Dios es sin pena.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n las afecciones del gozo, que en el alma sol\u00edan hacer sentimiento de m\u00e1s o menos, ni en ellas echa de ver mengua ni le hace novedad abundancia; porque es tanta la que ella ordinariamente goza, que a manera de la mar, ni mengua por los r\u00edos que de ella salen, ni crece por los que en ella entran; porque esta alma es en la que est\u00e1 hecha esta fuente de que dice Cristo por san Juan (4,14) que su agua salta hasta la vida eterna.<\/p>\n<p>12.\u00a0 Y porque he dicho que esta tal alma no recibe novedad en este estado de transformaci\u00f3n, en lo cual parece que le quitan los gozos accidentarios, que aun en los glorificados no faltan, es de saber que, aunque a esta alma no le faltan esos gozos y suavidades accidentarias (porque antes las que ordinariamente tiene son sin cuenta) no por eso en lo que es sustancial comunicaci\u00f3n de esp\u00edritu se le aumenta nada, porque todo lo que de nuevo le puede venir, ya ella se lo ten\u00eda. Y as\u00ed, es m\u00e1s lo que en s\u00ed tiene que lo que de nuevo le viene.<\/p>\n<p>De donde todas las veces que a esta alma se le ofrecen cosas de gozo y alegr\u00eda, ahora de cosas exteriores, ahora espirituales e interiores, luego se convierte a gozar las riquezas que ella tiene ya en s\u00ed, y se queda con mucho mayor gozo y deleite en ellas y en las que de nuevo le vienen; porque tiene en alguna manera la propiedad de Dios en esto, el cual, aunque en todas las cosas se deleita, no se deleita tanto en ellas como en s\u00ed mismo, porque tiene \u00e9l en s\u00ed eminente bien sobre todas ellas. Y as\u00ed, todas las novedades que a esta alma acaecen de gozos y gustos, m\u00e1s le sirven de recuerdos para que se deleite en lo que ella ya tiene y siente en s\u00ed, que en aquellas novedades; porque como digo, es m\u00e1s que ellas.<\/p>\n<p>13. Y cosa natural es que, cuando una cosa da gozo y contento al alma, si tiene otra que m\u00e1s estime y m\u00e1s gusto le d\u00e9, luego se acuerda de aqu\u00e9lla y asienta su gusto y gozo en ella. Y as\u00ed es tan poco lo accidentario de estas novedades espirituales y lo que ponen de nuevo en el alma, en comparaci\u00f3n de lo sustancial que ella ya en s\u00ed tiene, que lo podemos decir nada; porque el alma que ha llegado a este cumplimiento de transformaci\u00f3n, en que est\u00e1 toda crecida, no va creciendo con las novedades espirituales, como las otras que no han llegado. Pero es cosa admirable de ver que, con no recibir esta alma novedades de deleites, siempre le parece que las recibe de nuevo y tambi\u00e9n que se las ten\u00eda. La raz\u00f3n es porque siempre las gusta de nuevo, por ser su bien siempre nuevo; y as\u00ed le parece que recibe siempre novedades, sin haber menester recibirlas.<\/p>\n<p>14. Pero, si quisi\u00e9semos hablar de la iluminaci\u00f3n de gloria que en este ordinario abrazo, que tiene dado al alma, algunas veces hace en ella, que es cierta conversi\u00f3n espiritual a ella, en que la hace ver y gozar de por junto este abismo de deleites y riquezas que ha puesto en ella, nada se podr\u00eda decir que declarase algo de ello. Porque a manera del sol, cuando de lleno embiste en la mar, esclarece hasta los profundos senos y cavernas y parecen las perlas y venas riqu\u00edsimas de oros y otros minerales preciosos, etc., as\u00ed este divino sol del Esposo, convirti\u00e9ndose a la Esposa, saca de manera a luz las riquezas del alma, que hasta los \u00e1ngeles se maravillan de ella y digan aquello de los Cantares (6,9), es a saber: \u00bfQuien es esta que procede como la ma\u00f1ana que se levanta, hermosa como la luna, escogida como el sol, terrible y ordenada como las haces de los ej\u00e9rcitos? En la cual iluminaci\u00f3n, aunque es de tanta excelencia, no se le acrecienta nada a la tal alma, sino s\u00f3lo sacarle a luz a que goce lo que antes ten\u00eda.<\/p>\n<p>15. Finalmente, ni los miedos de las noches veladores llegan a ella, estando ya tan clara y tan fuerte y reposando tan de asiento en Dios, que ni la pueden oscurecer con sus tinieblas los demonios, ni atemorizar con sus terrores, ni recordar con sus \u00edmpetus. De donde ninguna cosa la puede ya llegar ni molestar, habi\u00e9ndose ya ella entrado de todas las cosas en su Dios, donde de toda paz goza, de toda suavidad gusta y en todo deleite se deleita, seg\u00fan sufre la condici\u00f3n y estado de esta vida. Porque de esta tal alma se entiende aquello que dice el Sabio (Pv 15,15), es a saber: El alma pac\u00edfica y sosegada es como un convite continuo; porque as\u00ed como en un convite hay sabor de todos manjares y suavidad de todas m\u00fasicas, as\u00ed el alma, en este convite que ya tiene en el pecho del Esposo, de todo deleite goza y de toda suavidad gusta. Y es tan poco lo que habemos dicho de lo que aqu\u00ed pasa y lo que se puede decir con palabras, que siempre se dir\u00eda lo menos que en el alma que a este dichoso estado llega pasa; porque, si el alma atina a dar en la paz de Dios, que, como dice la Iglesia, sobrepuja todo sentido, quedar\u00e1 todo sentido, para hablar en ella, corto y mudo.<\/p>\n<p>S\u00edguese el verso de la segunda canci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Por las amenas liras<br \/>y canto de sirenas os conjuro.<\/p>\n<p>16. Ya habemos dado a entender que por las amenas liras entiende aqu\u00ed el Esposo la suavidad que de s\u00ed da al alma en este estado, por la cual hace cesar todas las molestias que habemos dicho en el alma. Porque, as\u00ed como la m\u00fasica de las liras llena el \u00e1nima de suavidad y recreaci\u00f3n, y le embebe y suspende de manera que le tiene enajenado de sinsabores y penas, as\u00ed esta suavidad tiene al alma tan en s\u00ed, que ninguna cosa penosa la llega.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, es como si dijera: por la suavidad que yo pongo en el alma, cesen todas las cosas no suaves al alma. Tambi\u00e9n se ha dicho que el canto de sirenas significa el deleite ordinario que el alma posee. Y llama a este deleite canto de sirenas, porque as\u00ed como, seg\u00fan dicen, el canto de sirenas es tan sabroso y deleitoso que al que le oye de tal manera le arroba y enamora que le hace olvidar como transportado de todas las cosas, as\u00ed el deleite de esta uni\u00f3n de tal manera absorbe el alma en s\u00ed y la recrea que la pone como encantada a todas las molestias y turbaciones de las cosas ya dichas. Las cuales son entendidas en este verso:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">y cesen vuestras iras.<\/p>\n<p>17. Llamando iras a las dichas turbaciones y molestias de las afecciones y operaciones desordenadas que habemos dicho. Y porque, as\u00ed como la ira es cierto \u00edmpetu que turba la paz, saliendo de los l\u00edmites de ella, as\u00ed todas las afecciones, etc., ya dichas, con sus movimientos, exceden el l\u00edmite de la paz y tranquilidad del alma, desquiet\u00e1ndola cuando la tocan. Y, por eso, dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">y no toqu\u00e9is al muro.<\/p>\n<p>18. Entendiendo por el muro el cerco de la paz y vallado de virtudes y perfecciones con que la misma alma est\u00e1 cercada y guardada, siendo ella el huerto que arriba ha dicho, donde su Amado pace las flores, cercado y guardado solamente para \u00e9l; por lo cual \u00e9l la llama en los Cantares (4,12) huerto cerrado, diciendo: Mi hermana es huerto cerrado. Y as\u00ed, dice aqu\u00ed que ni aun a la cerca y muro de este su huerto le toquen,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">porque la Esposa duerma m\u00e1s seguro,<\/p>\n<p>19. Es a saber: porque m\u00e1s a sabor se deleite de la quietud y suavidad que goza en el Amado. Donde es de saber que ya aqu\u00ed para el alma no hay puerta cerrada, sino que en su mano est\u00e1 gozar cada y cuando que quiere de este suave sue\u00f1o de amor, seg\u00fan lo da a entender el Esposo en los Cantares (3,5), diciendo: Conj\u00faroos, hijas de Jerusal\u00e9n, por las cabras y los ciervos de los campos, que no record\u00e9is ni hag\u00e1is velar a la amada hasta que ella quiera.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc22\"><\/a><br \/><strong>Anotaci\u00f3n a la canci\u00f3n siguiente<\/strong><\/p>\n<p>1. Tanto era el deseo que el Esposo ten\u00eda de acabar de libertar y rescatar esta su Esposa de las manos de la sensualidad y del demonio, que, ya que lo ha hecho, como lo ha hecho aqu\u00ed, de la manera que el buen Pastor se goza con la oveja sobre sus hombros, que hab\u00eda perdido y buscado por muchos rodeos (Lc 15, 5), y como la mujer se alegra con la dracma en las manos, que para hallarla hab\u00eda encendido la candela y trastornado toda la casa, llamando a sus amigos y vecinos, se regracia con ellos, diciendo: Alegraos conmigo, etc. (Lc 15, 9), as\u00ed este amoroso Pastor y Esposo del alma es admirable cosa de ver el placer que tiene y gozo de ver al alma ya as\u00ed ganada y perfeccionada, puesta en sus hombros y asida con sus manos en esta deseada junta y uni\u00f3n.<\/p>\n<p>Y no s\u00f3lo en s\u00ed se goza, sino que tambi\u00e9n hace participantes a los \u00e1ngeles y almas santas de su alegr\u00eda, diciendo como en los Cantares (3,11): Salid, hijas de Si\u00f3n, y mirad al rey Salom\u00f3n con la corona que le coron\u00f3 su madre el d\u00eda de su desposorio y en el d\u00eda de la alegr\u00eda de su coraz\u00f3n, llamando al alma en estas dichas palabras su esposa y la alegr\u00eda de su coraz\u00f3n, tray\u00e9ndola ya en sus brazos y procediendo con ella como esposo de su t\u00e1lamo (Sal. 18, 6). Todo lo cual da \u00e9l a entender en la siguiente canci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Canci\u00f3n 22<\/strong><\/p>\n<p>Entr\u00e1dose ha la Esposa<br \/>en el ameno huerto deseado, <br \/>y a su sabor reposa,<br \/>el cuello reclinado<br \/>sobre los dulces brazos del Amado.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>2. Habiendo ya la Esposa puesto diligencia en que las raposas se cazasen, y el cierzo se fuese, y las ninfas se sosegasen, que eran estorbos e inconvenientes que imped\u00edan el acabado deleite del estado del matrimonio espiritual; y tambi\u00e9n habiendo invocado y alcanzado el aire del Esp\u00edritu Santo (como en las precedentes canciones ha hecho), el cual es propia disposici\u00f3n e instrumento para la perfecci\u00f3n del tal estado, resta ahora tratar de \u00e9l en esta canci\u00f3n, en la cual habla el Esposo llamando ya Esposa al alma, y dice dos cosas. La una es decir c\u00f3mo ya, despu\u00e9s de haber salido victoriosa, ha llegado a este estado deleitoso del matrimonio espiritual, que \u00e9l y ella tanto hab\u00edan deseado. Y la segunda es contar las propiedades del dicho estado, de las cuales el alma goza ya en \u00e9l, como son: reposar a su sabor y tener el cuello reclinado sobre los dulces brazos del Amado, seg\u00fan que ahora iremos declarando.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Entr\u00e1dose ha la Esposa.<\/p>\n<p>3. Para declarar el orden de estas canciones m\u00e1s distintamente y dar a entender el que ordinariamente lleva el alma hasta llegar a este estado de matrimonio espiritual, que es el m\u00e1s alto de que ahora, mediante el favor divino, habemos de hablar, es de notar: que, antes que el alma aqu\u00ed llegue, primero se ejercita en los trabajos y amarguras de la mortificaci\u00f3n, y en la meditaci\u00f3n de las cosas espirituales: que al principio dijo el alma desde la primera canci\u00f3n hasta aquella que dice: Mil gracias derramando. Y despu\u00e9s entra en la v\u00eda contemplativa, en que pasa por las v\u00edas y estrechos de amor que en el suceso de las canciones ha ido contando, hasta la que dice: Ap\u00e1rtalos, Amado, en que se hizo el desposorio espiritual. Y dem\u00e1s de esto, va por la v\u00eda unitiva, en que recibe muchas y grandes comunicaciones y visitas y dones y joyas del Esposo, bien as\u00ed como desposada, se va enterando y perfeccionando en el amor de \u00e9l, como ha cantado desde la dicha canci\u00f3n donde se hizo el dicho desposorio, que dice: Ap\u00e1rtalos, Amado, hasta \u00e9sta de ahora, que comienza: Entrado se ha la Esposa, donde restaba ya hacerse el matrimonio espiritual entre la dicha alma y el Hijo de Dios.<\/p>\n<p>El cual es mucho m\u00e1s sin comparaci\u00f3n que el desposorio espiritual, porque es una transformaci\u00f3n total en el Amado, en que se entregan ambas las partes por total posesi\u00f3n de la una a la otra, con cierta consumaci\u00f3n de uni\u00f3n de amor, en que est\u00e1 el alma hecha divina y Dios por participaci\u00f3n, cuanto se puede en esta vida. Y as\u00ed, pienso que este estado nunca acaece sin que est\u00e9 el alma en \u00e9l confirmada en gracia, porque se confirma la fe de ambas partes, confirm\u00e1ndose aqu\u00ed la de Dios en el alma. De donde \u00e9ste es el m\u00e1s alto estado a que en esta vida se puede llegar.<\/p>\n<p>Porque, as\u00ed como en la consumaci\u00f3n del matrimonio carnal son dos en una carne, como dice la divina Escritura (Gn 2,24), as\u00ed tambi\u00e9n, consumado este matrimonio espiritual entre Dios y el alma, son dos naturalezas en un esp\u00edritu y amor, seg\u00fan dice san Pablo trayendo esta misma comparaci\u00f3n (1Cor 6,17), diciendo: El que se junta al Se\u00f1or, un esp\u00edritu se hace con \u00e9l. Bien as\u00ed como cuando la luz de la estrella o de la candela se junta y une con la del sol, que ya el que luce ni es la estrella ni la candela, sino el sol, teniendo en s\u00ed difundidas las otras luces.<\/p>\n<p>4. Y de este estado habla en el presente verso el Esposo, diciendo: Entrado se ha la Esposa, es a saber, de todo lo temporal y de todo lo natural, y de todas las afecciones y modos y maneras espirituales, dejadas aparte y olvidadas todas las tentaciones, turbaciones, penas, solicitud y cuidados, transformada en este alto abrazo.<\/p>\n<p>Por lo cual se sigue el verso siguiente, es a saber:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">en el ameno huerto deseado.<\/p>\n<p>5. Y es como si dijera: transformado se ha en su Dios, que es el que aqu\u00ed llama huerto ameno, por el deleitoso y suave asiento que halla el alma en \u00e9l.<\/p>\n<p>A este huerto de llena transformaci\u00f3n (el cual es ya gozo y deleite y gloria de matrimonio espiritual) no se viene sin pasar primero por el desposorio espiritual y por el amor leal y com\u00fan de desposados; porque, despu\u00e9s de haber sido el alma alg\u00fan tiempo Esposa en entero y suave amor con el Hijo de Dios, despu\u00e9s la llama Dios y la mete en este huerto florido suyo a consumar este estado felic\u00edsimo del matrimonio consigo, en que se hace t a l junta de las dos naturalezas y tal comunicaci\u00f3n de la divina a la humana, que, no mudando alguna de ellas su ser, cada una parece Dios, aunque en esta vida no puede ser perfectamente; aunque es sobre todo lo que se puede decir y pensar.<\/p>\n<p>6. Esto da muy bien a entender el mismo Esposo en los Cantares (5,1), donde convida al alma hecha ya Esposa a este estado, diciendo: Veni in hortum meum, soror mea, sponsa; messui muyrrham meam cum aromatibus meis, que quiere decir: Ven y entra en mi huerto, hermana m\u00eda. Esposa, que ya he segado mi mirra con mis especias olorosas. Ll\u00e1male hermana y esposa, porque ya lo era en el amor y entrega que le hab\u00eda hecho de s\u00ed antes que la llamase a este estado de matrimonio espiritual, donde dice que tiene ya segada su olorosa mirra y especias arom\u00e1ticas, que son los frutos de las flores ya maduros y aparejados para el alma, los cuales son los deleites y grandezas que en este estado de s\u00ed la comunica, esto es, en s\u00ed mismo a ella.<\/p>\n<p>Y por eso, \u00e9l es ameno y deseado huerto para ella. Porque todo el deseo y fin del alma y de Dios en todas las obras de ella es la consumaci\u00f3n y perfecci\u00f3n de este estado, por lo cual nunca descansa el alma hasta llegar a \u00e9l; porque halla en este estado mucha m\u00e1s abundancia y henchimiento de Dios, y m\u00e1s segura y estable paz, y m\u00e1s perfecta suavidad sin comparaci\u00f3n que en el desposorio espiritual, bien as\u00ed como ya colocada en los brazos de tal Esposo, con el cual ordinariamente siente el alma tener un estrecho abrazo espiritual, que verdaderamente es abrazo, por medio del cual abrazo vive el alma vida de Dios. Porque de esta alma se verifica aquello que dice San Pablo (Gal 2,20): Vivo, ya no yo, pero vive en m\u00ed Cristo.<\/p>\n<p>Por tanto, viviendo el alma aqu\u00ed vida tan feliz y gloriosa, como es vida de Dios, considere cada uno, si pudiere, qu\u00e9 vida tan sabrosa ser\u00e1 esta que vive, en la cual, as\u00ed como Dios no puede sentir alg\u00fan sinsabor, ella tampoco le siente, mas goza y siente deleite de gloria de Dios en la sustancia del alma ya transformada en \u00e9l. Y por eso, se sigue el verso siguiente:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">y a su sabor reposa <br \/>el cuello reclinado.<\/p>\n<p>7. El cuello significa aqu\u00ed la fortaleza del alma, mediante la cual como habemos dicho se hace esta junta y uni\u00f3n entre ella y el Esposo porque no podr\u00eda el alma sufrir tan estrecho abrazo si no estuviese ya muy fuerte. Y porque en esta fortaleza trabaj\u00f3 el alma y obr\u00f3 las virtudes y venci\u00f3 los vicios justo es que en aquello que venci\u00f3 y trabaj\u00f3 repose<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">el cuello reclinado<br \/>sobre los dulces brazos del Amado.<\/p>\n<p>8. Reclinar el cuello en los brazos de Dios es tener ya unida su fortaleza o por mejor decir su flaqueza, en la fortaleza de Dios porque los brazos de Dios significan la fortaleza de Dios en que reclinada y transformada nuestra flaqueza tiene ya fortaleza del mismo Dios.<\/p>\n<p>De donde muy c\u00f3modamente se denota este estado del matrimonio espiritual por esta reclinaci\u00f3n del cuello en los dulces brazos del Amado porque ya Dios es la fortaleza y dulzura del alma en que est\u00e1 guarecida y amparada de todos los males y saboreada en todos los bienes. Por tanto la Esposa en los Cantares (8,1) deseando este estado dijo al Esposo: \u00bfQui\u00e9n te me diese hermano m\u00edo que mamases los pechos de mi madre de manera que te hallase yo solo afuera y te besase y ya no me despreciase nadie? En llamarle hermano da a entender la igualdad que hay en el desposorio de amor entre los dos antes de llegar a este estado.<\/p>\n<p>En lo que dice que mamases los pechos de mi madre quiere decir que enjugases y apagases en m\u00ed los apetitos y pasiones que son los pechos y la leche de la madre Eva en nuestra carne los cuales son impedimento para este estado y as\u00ed, esto hecho te hallase yo solo afuera esto es fuera yo de todas las cosas y de m\u00ed misma en soledad y desnudez de esp\u00edritu, lo cual viene a ser enjugados los apetitos ya dichos; y all\u00ed te besase sola a ti solo, es a saber, se uniese mi naturaleza ya sola y desnuda de toda impureza temporal, natural y espiritual, contigo solo, con tu sola naturaleza sin otro alg\u00fan medio. Lo cual s\u00f3lo es en el matrimonio espiritual, que es el beso del alma a Dios, donde n o la desprecia ni se le atreve ninguno; porque en este estado, ni demonio, ni carne, ni mundo, ni apetitos molestan. Porque aqu\u00ed se cumple lo que tambi\u00e9n se dice en los Cantares (2,11-12): Ya pas\u00f3 el invierno y se fue la lluvia, y parecieron las flores en nuestra tierra.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc23\"><\/a><br \/><strong>Anotaci\u00f3n a la canci\u00f3n siguiente<\/strong><\/p>\n<p>1. En este alto estado del matrimonio espiritual, con gran facilidad y frecuencia descubre el Esposo al alma sus maravillosos secretos como su fiel consorte, porque el verdadero y entero amor no sabe tener nada encubierto al que ama. Comun\u00edcala principalmente dulces misterios de su Encarnaci\u00f3n y los modos y maneras de la redenci\u00f3n humana, que es una de las m\u00e1s altas obras de Dios, y as\u00ed es m\u00e1s sabrosa para el alma. Por lo cual, aunque otros muchos misterios la comunica, s\u00f3lo hace menci\u00f3n el Esposo en la canci\u00f3n siguiente de la Encarnaci\u00f3n, como el m\u00e1s principal de todos. Y as\u00ed, hablando con ella dice:<\/p>\n<p><strong>Canci\u00f3n 23<\/strong><\/p>\n<p>Debajo del manzano,<br \/>all\u00ed conmigo fuiste desposada, <br \/>all\u00ed te di la mano,<br \/>y fuiste reparada<br \/>donde tu madre fuera violada.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>2. Declara el Esposo al alma en esta canci\u00f3n la admirable manera y traza que tuvo en redimirla y desposarla consigo por aquellos mismos t\u00e9rminos que la naturaleza humana fue estragada y perdida, diciendo que, as\u00ed como por medio del \u00e1rbol vedado en el para\u00edso fue perdida y estragada en la naturaleza humana por Ad\u00e1n, as\u00ed en el \u00e1rbol de la cruz fue redimida y reparada, d\u00e1ndole all\u00ed la mano de su favor y misericordia por medio de su muerte y pasi\u00f3n, alzando las treguas: que del pecado original hab\u00eda entre el hombre y Dios. Y as\u00ed, dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Debajo del manzano.<\/p>\n<p>3. Esto es, debajo del favor del \u00e1rbol de la Cruz, que aqu\u00ed es entendido por el manzano, donde el Hijo de Dios redimi\u00f3 y, por consiguiente, despos\u00f3 consigo la naturaleza humana, y consiguientemente a cada alma, d\u00e1ndola \u00e9l gracia y prendas para ello en la Cruz. Y as\u00ed, dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">all\u00ed conmigo fuiste desposada, <br \/>all\u00ed te di la mano,<\/p>\n<p>4. Conviene a saber, de mi favor y ayuda, levant\u00e1ndote de tu bajo estado en mi compa\u00f1\u00eda y desposorio.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Y fuiste reparada<br \/>donde tu madre fuera violada.<\/p>\n<p>5. Porque tu madre la naturaleza humana fue violada en tus primeros padres debajo del \u00e1rbol, y t\u00fa all\u00ed tambi\u00e9n debajo del \u00e1rbol de la Cruz fuiste reparada; de manera que si tu madre debajo del \u00e1rbol te dio la muerte, yo debajo del \u00e1rbol de la Cruz te di la vida. Y a este modo le va Dios descubriendo las ordenaciones y disposiciones de su sabidur\u00eda, c\u00f3mo sabe \u00e9l tan sabia y hermosamente sacar de los males bienes, y aquello que fue causa del mal, ordenarlo a mayor bien.<\/p>\n<p>Lo que en esta canci\u00f3n se contiene, a la letra dice el mismo Esposo a la Esposa en los Cantares (8,5) diciendo: Sub arbore malo suscitavi te; ibi corrupta est mater tua, ibi violata est genitrix tua, que quiere decir: Debajo del manzano te levant\u00e9; all\u00ed fue tu madre estragada, y all\u00ed la que te engendr\u00f3 fue violada.<\/p>\n<p>6. Este desposorio que se hizo en la Cruz no es del que ahora vamos hablando. Porque aqu\u00e9l es desposorio que se hizo de una vez, dando Dios al alma la primera gracia, lo cual se hace en el bautismo con cada alma. Mas \u00e9ste es por v\u00eda de perfecci\u00f3n, que no se hace sino muy poco a poco por sus t\u00e9rminos, que, aunque es todo uno, la diferencia es que el uno se hace al paso del alma, y as\u00ed va poco a poco; y el otro, al paso de Dios y as\u00ed h\u00e1cese de una vez.<\/p>\n<p>Porque este de que vamos tratando es el que da a entender por Ezequiel (16,5-14) Dios, hablando con el alma, en esta manera: Estaba arrojada sobre la tierra en desprecio de tu \u00e1nima el d\u00eda que naciste. Y pasando por ti, vite pisada en tu sangre. Y d\u00edjete, como estuvieses en tu sangre: vive; y p\u00fasete tan multiplicada como la yerba del campo. Multiplic\u00e1stete e hic\u00edstete grande, y entraste y llegaste hasta la grandeza de mujer; y crecieron tus pechos, y multiplic\u00e1ronse tus cabellos, y estabas desnuda y llena de confusi\u00f3n. Y pas\u00e9 por ti y mir\u00e9te, y vi que tu tiempo era tiempo de amantes, y tend\u00ed sobre ti mi manto y cubr\u00ed tu ignominia. E h\u00edcete juramento y entr\u00e9 contigo en pacto, e h\u00edcete m\u00eda. Y lav\u00e9te con agua y limpi\u00e9te la sangre que ten\u00edas, y ung\u00edte con \u00f3leo, y vest\u00edte de colores; y calc\u00e9te de jacinto, y ce\u00f1\u00edte de holanda y vest\u00edte de sutilezas. Y adorn\u00e9te con ornato; puse manillas en tus manos y collar en tu cuello. Y sobre tu boca puse un zarcillo, y en tus orejas cerquillos, y corona de hermosura sobre tu cabeza. Y fuiste adornada con oro y plata y vestida de holanda y sedas labradas y muchos colores. Pan muy esmerado y miel y \u00f3leo comiste, e hic\u00edstete de vehemente hermosura y llegaste hasta reinar y ser reina, y divulg\u00f3se tu nombre entre las gentes por tu hermosura. Hasta aqu\u00ed son palabras de Ezequiel. Y de este talle est\u00e1 el alma de que aqu\u00ed vamos hablando.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc24\"><\/a><br \/><strong>Anotaci\u00f3n a la canci\u00f3n siguiente<\/strong><\/p>\n<p>1. Mas, despu\u00e9s de esta sabrosa entrega de la Esposa y el Amado, lo que luego inmediatamente se sigue es el lecho de entrambos en el cual muy m\u00e1s de asiento gusta ella los dichos deleites del Esposo. Y as\u00ed, en la siguiente canci\u00f3n trata del lecho de \u00e9l y de ella, el cual es divino, puro y casto, en que el alma est\u00e1 divina, pura y casta. Porque el lecho no es otra cosa que su mismo Esposo el Verbo, Hijo de Dios, como luego se dir\u00e1, en el cual ella, por medio de la dicha uni\u00f3n de amor, se recuesta. Al cual lecho ella llama florido, porque su Esposo no s\u00f3lo es florido, sino, como \u00e9l mismo dice de s\u00ed en los Cantares (2,1), es la misma flor del campo y el lirio de los valles. Y as\u00ed, el alma no s\u00f3lo se acuesta en el lecho florido, sino en la misma flor, que es el Hijo de Dios, la cual en s\u00ed tiene divino olor y fragancia y gracia y hermosura, como tambi\u00e9n \u00e9l lo dice por David (Sal 49,11) diciendo: La hermosura del campo est\u00e1 conmigo. Por lo cual canta el alma las propiedades y gracias de su lecho y dice:<\/p>\n<p><strong>Canci\u00f3n 24<\/strong><\/p>\n<p>Esposa<\/p>\n<p>Nuestro lecho florido,<br \/>de cuevas de leones enlazado, <br \/>en p\u00farpura tendido,<br \/>de paz edificado,<br \/>de mil escudos de oro coronado.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>2. En las dos canciones pasadas ha cantado el alma Esposa las gracias y grandezas de su Amado el Hijo de Dios; y en \u00e9sta no s\u00f3lo las va prosiguiendo, mas tambi\u00e9n canta el feliz y alto estado en que se ve puesta y la seguridad de \u00e9l.<\/p>\n<p>Y lo tercero, las riquezas de dones y virtudes con que se ve dotada y arreada en el t\u00e1lamo de su Esposo; porque dice estar ya ella en uni\u00f3n con Dios, teniendo ya las virtudes en fortaleza.<\/p>\n<p>Lo cuarto, que tiene ya perfecci\u00f3n de amor.<\/p>\n<p>Lo quinto, que tiene paz espiritual cumplida y que toda ella est\u00e1 enriquecida y hermoseada con dones y virtudes, como se puede en esta vida poseer y gozar, seg\u00fan se ir\u00e1 diciendo en los versos.<\/p>\n<p>Lo primero, pues, que canta es el deleite que goza en la uni\u00f3n del Amado, diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Nuestro lecho florido.<\/p>\n<p>3. Ya habemos dicho que este lecho del alma es el Esposo dijo de Dios, el cual est\u00e1 florido para el alma; porque, estando ella ya unida y recostada en \u00e9l, hecha Esposa, se le comunica el pecho y el amor del Amado, lo cual es comunic\u00e1rsele la sabidur\u00eda, y secretos, y gracias, y virtudes, y dones de Dios, con los cuales est\u00e1 ella tan hermoseada y rica y llena de deleites, que le parece estar en un lecho de variedad de suaves flores divinas, que con su toque la deleitan y con su olor la recrean. Por lo cual llama ella muy propiamente a esta junta de amor con Dios lecho florido, porque as\u00ed le llama la Esposa hablando con el Esposo en los Cantares (1,15) diciendo: Lectulus noster floridus, esto es: Nuestro lecho florido.<\/p>\n<p>Y ll\u00e1male nuestro porque unas mismas virtudes y un mismo amor, conviene a saber, del Amado son ya de entrambos; y un mismo deleite el de entrambos, seg\u00fan aquello que dice el Esp\u00edritu Santo en los Proverbios (8,31), es a saber: Mis deleites son con los hijos de los hombres.<\/p>\n<p>Ll\u00e1male tambi\u00e9n florido, porque en este estado est\u00e1n ya las virtudes en el alma perfectas y heroicas, lo cual aun no hab\u00eda podido ser hasta que el lecho estuviese florido en perfecta uni\u00f3n con Dios.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, canta luego lo segundo en el verso siguiente, diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">de cuevas de leones enlazado.<\/p>\n<p>4. Entendiendo por cuevas de leones las virtudes que posee el alma en este estado de uni\u00f3n con Dios. La raz\u00f3n es porque las cuevas de los leones est\u00e1n muy seguras y amparadas de todos los dem\u00e1s animales; porque, temiendo ellos la fortaleza y osad\u00eda del le\u00f3n que est\u00e1 dentro, no s\u00f3lo no se atreven a entrar, mas ni aun junto a ella osan parar. As\u00ed, cada una de las virtudes cuando ya las posee el alma en perfecci\u00f3n, es como una cueva de leones para ella, en la cual mora y asiste el Esposo Cristo unido con el alma en aquella virtud y en cada una de las dem\u00e1s virtudes como fuerte le\u00f3n. Y la misma alma, unida con \u00e9l en esas mismas virtudes, est\u00e1 tambi\u00e9n como fuerte le\u00f3n, porque all\u00ed recibe las propiedades de Dios.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, en este caso est\u00e1 el alma tan amparada y fuerte en cada una de las virtudes y en todas ellas juntas, recostada en este lecho florido de la uni\u00f3n con su Dios, que no s\u00f3lo no se atreven los demonios a acometer a la tal alma, mas ni aun osan parecer delante de ella por el gran temor que le tienen vi\u00e9ndola tan engrandecida, animada y osada con las virtudes perfectas en el lecho del Amado: porque, estando ella unida con Dios en transformaci\u00f3n de amor, tanto la temen como al mismo Dios, y ni la osan aun mirar. Teme mucho el demonio al alma que tiene perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>5. Dice tambi\u00e9n que est\u00e1 enlazado el lecho de estas cuevas de las virtudes; porque en este estado de tal manera est\u00e1n trabadas entre s\u00ed las virtudes, y unidas y fortalecidas entre s\u00ed unas con otras, y ajustadas en una acabada perfecci\u00f3n del alma, sustent\u00e1ndose unas con otras, que no queda parte abierta ni flaca, no s\u00f3lo para que el demonio pueda entrar, pero ni aun para que ninguna cosa del mundo, alta ni baja, la pueda inquietar ni molestar ni aun mover; porque, estando ya libre de toda molestia de las pasiones naturales y ajena y desnuda de la tormenta y variedad de los cuidados temporales, como aqu\u00ed lo est\u00e1, goza en seguridad y quietud la participaci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>Esto mismo es lo que deseaba la Esposa e n los Cantares (8,1), diciendo: \u00bfQui\u00e9n te me diese, hermano m\u00edo, que mamase los pechos de mi madre, de manera que te hallase yo solo afuera, y te besase yo a ti, y no me despreciase ya nadie? Este beso es la uni\u00f3n de que vamos hablando, en la cual se iguala el alma con Dios por amor. Que por eso desea ella diciendo que qui\u00e9n la dar\u00e1 al Amado que sea su hermano, lo cual significa y hace igualdad; y que mame \u00e9l los pechos de su madre, que es consumirle todas las imperfecciones y apetitos de su naturaleza que tiene de su madre Eva; y le halle solo afuera, esto es, se una con \u00e9l solo afuera de todas las cosas, desnuda seg\u00fan la voluntad y apetito de todas ellas; y as\u00ed no la despreciar\u00e1 nadie, es a saber, no se le atrever\u00e1 ni mundo, ni carne, ni el demonio; porque, estando el alma libre y purgada de todas estas cosas y unida con Dios, ninguna de ellas le puede enojar. De aqu\u00ed es que el alma goza ya en este estado de una ordinaria suavidad y tranquilidad, que nunca se le pierde ni le falta.<\/p>\n<p>6. Pero, allende de esta ordinaria satisfacci\u00f3n y paz, de tal manera suelen abrirse en el alma y dar olor de s\u00ed las flores de virtudes de este huerto que decimos, que le parece al alma, y as\u00ed es, estar llena de deleites de Dios.<\/p>\n<p>Y dije que suelen abrirse las flores de virtudes que est\u00e1n en el alma, porque, aunque el alma est\u00e1 llena de virtudes en perfecci\u00f3n, no siempre las est\u00e1 en acto gozando el alma, aunque, como he dicho, de la paz y tranquilidad que le causan si goza ordinariamente; porque podemos decir que est\u00e1n en el alma en esta vida como flores en cogollo, cerradas en el huerto, las cuales algunas veces es cosa admirable ver abrirse todas, caus\u00e1ndolo el Esp\u00edritu Santo, y dar de s\u00ed admirable olor y fragancia en mucha variedad.<\/p>\n<p>Porque acaecer\u00e1 que vea el alma en s\u00ed las flores de las monta\u00f1as que arriba dijimos, que son la abundancia, grandeza y hermosura de Dios; y en \u00e9stas entretejidos los lirios de los valles nemorosos, que son descanso, refrigerio y amparo; y luego all\u00ed entrepuestas las rosas olorosas de las \u00ednsulas extra\u00f1as, que decimos ser las extra\u00f1as noticias de Dios; y tambi\u00e9n embestirla el olor de las azucenas de los r\u00edos sonorosos, que dec\u00edamos era la grandeza de Dios, que hinche toda el alma; y entretenido all\u00ed y enlazado el delicado olor de jazm\u00edn del silbo de los aires amorosos, de que tambi\u00e9n dijimos gozaba el alma en este estado; y ni m\u00e1s ni menos, todas las otras virtudes y dones que dec\u00edamos del conocimiento sosegado, y callada m\u00fasica, y soledad sonora, y la sabrosa y amorosa cena. Y es de tal manera el gozar y sentir estas flores juntas algunas veces el alma, que puede con harta verdad decir: Nuestro lecho florido de cuevas de leones enlazado. (Dichosa el alma que en esta vida mereciere gustar alguna vez el olor de estas flores divinas!. Y dice que este lecho est\u00e1 tambi\u00e9n<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">en p\u00farpura tendido.<\/p>\n<p>7. Por la p\u00farpura es denotada la caridad en la divina Escritura, y de ella se visten y sirven los reyes. Dice el alma que este lecho florido est\u00e1 tendido en p\u00farpura, porque todas las virtudes, riquezas y bienes de \u00e9l se sustentan y florecen y se gozan s\u00f3lo en la caridad y amor del Rey del cielo, sin el cual amor no podr\u00eda el alma gozar de este lecho y de sus flores. Y as\u00ed, todas estas virtudes est\u00e1n en el alma como tendidas en amor de Dios, como en sujeto en que bien se conservan y est\u00e1n como ba\u00f1adas en amor, porque todas y cada una de ellas est\u00e1n siempre enamorando al alma de Dios, y en todas las cosas y obras se mueven con amor a m\u00e1s amor de Dios.<\/p>\n<p>Eso es estar en p\u00farpura tendido. Lo cual en los Cantares divinos se da bien a entender; porque all\u00ed se dice (3,9-10) que el asiento o lecho que hizo para s\u00ed Salom\u00f3n le hizo de maderos de L\u00edbano, y las columnas de plata, el reclinatorio de oro, y la subida de p\u00farpura, y todo dice que lo orden\u00f3 mediante la caridad. Porque las virtudes y dotes que Dios pone en el lecho del alma, que son significadas por los maderos de L\u00edbano y las columnas de plata, tiene su reclinatorio y recuesto de amor, que es el oro; porque como habemos dicho, en el amor se asientan y conservan las virtudes; y todas ellas, mediante la caridad de Dios y del alma, se ordenan entre s\u00ed y ejercitan, como acabamos de decir. Y dice que tambi\u00e9n este lecho est\u00e1<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">de paz edificado.<\/p>\n<p>8. Pone aqu\u00ed la cuarta excelencia de este lecho, que depende en orden de la tercera que acaba de decir; porque la tercera era perfecto amor, (y del perfecto amor), cuya propiedad es echar fuera todo temor, como dice san Juan (1Jn 4,18), sale la perfecta paz del alma, que es la cuarta propiedad de este lecho, como dijimos.<\/p>\n<p>Para mayor inteligencia del cual es de saber que cada una de las virtudes de suyo es pac\u00edfica, mansa y fuerte, y, por el consiguiente, en el alma que las posee hacen estos tres efectos, conviene a saber: paz, mansedumbre y fortaleza. Y porque este lecho est\u00e1 florido, compuesto de flores de virtudes, como habemos dicho, y todas ellas son pac\u00edficas, mansas y fuertes, de aqu\u00ed es que est\u00e1 de paz edificado, y el alma pac\u00edfica, mansa y fuerte, que son tres propiedades donde no puede combatir guerra alguna, ni de mundo, ni de demonio, ni de carne. Y tienen las virtudes al alma tan pac\u00edfica y segura, que le parece estar toda ella edificada de paz. Y dice la quinta propiedad de este florido lecho y es que tambi\u00e9n, dem\u00e1s de lo dicho, est\u00e1<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">de mil escudos de oro coronado.<\/p>\n<p>9. Los cuales escudos son aqu\u00ed las virtudes y dones del alma que aunque, como habemos dicho, son las flores, etc., de este lecho, tambi\u00e9n le sirven de corona y premio de su trabajo en haberlas ganado, y, no s\u00f3lo eso, sino tambi\u00e9n de defensa, como fuertes escudos contra los vicios que con el ejercicio de ellas venci\u00f3. Y por eso este lecho florido de la Esposa est\u00e1 coronado de ellas en premio de la Esposa y amparado con ellos como con escudo.<\/p>\n<p>Y dice que son de oro para denotar el valor grande de las virtudes. Esto mismo dijo en los Cantares (3, 7-8) la Esposa por otras palabras, diciendo: Mirad el lecho de Salom\u00f3n, que le cercan sesenta fuertes de los fort\u00edsimos de Israel, cada uno la espada sobre su muslo para defensa de los temores nocturnos.<\/p>\n<p>Y dice que son mil, para denotar la multitud de las virtudes, gracias y dones de que Dios dota al alma en este estado. Porque para significar tambi\u00e9n el innumerable n\u00famero de las virtudes de la Esposa us\u00f3 del mismo t\u00e9rmino (Cant 4,4), diciendo: Como la torre de David es tu cuello, la cual est\u00e1 edificada con defensas; mil escudos cuelgan de ella, y todas las armas de los fuertes.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc25\"><\/a><br \/><strong>Anotaci\u00f3n a la canci\u00f3n siguiente<\/strong><\/p>\n<p>1. Mas no se contenta el alma que llega a este puesto de perfecci\u00f3n de engrandecer y loar las excelencias de su Amado el Hijo de Dios, ni de cantar y agradecer las mercedes que de \u00e9l recibe y deleites que en \u00e9l goza, sino tambi\u00e9n refiere las que hace a las dem\u00e1s almas; porque lo uno y lo otro echa de ver el alma en esta bienaventurada uni\u00f3n de amor. Por lo cual, alab\u00e1ndole ella y agradeci\u00e9ndole las dichas mercedes que hace a las dem\u00e1s almas, dice esta canci\u00f3n:<\/p>\n<p><strong>Canci\u00f3n 25<\/strong><\/p>\n<p>A zaga de tu huella<br \/>las j\u00f3venes discurren el camino, <br \/>al toque de centella,<br \/>al adobado vino,<br \/>emisiones de b\u00e1lsamo divino.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>2. En esta canci\u00f3n alaba la Esposa al Amado de tres mercedes que de \u00e9l reciben las almas devotas, con las cuales se animan m\u00e1s y levantan en amor de Dios; las cuales por experimentarlas ella en este estado, hace aqu\u00ed de ellas menci\u00f3n.<\/p>\n<p>La primera dice que es suavidad que de s\u00ed les da, la cual es tan eficaz que las hace caminar muy apriesa al camino de la perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>La segunda es una visita de amor con que s\u00fabitamente las inflama en amor. La tercera es abundancia de caridad que en ellas infunde, con que de tal manera las embriaga, que las hace levantar el esp\u00edritu (as\u00ed con esta embriaguez como con la visita de amor) a enviar alabanzas a Dios y afectos sabrosos de amor. Y as\u00ed, dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">A zaga de tu huella.<\/p>\n<p>3. La huella es rastro de aquel cuya es la huella, por la cual se va rastreando y buscando quien la hizo. La suavidad y noticia que da Dios de s\u00ed al alma que le busca, es rastro y huella por donde se va conociendo y buscando a Dios. Pero dice aqu\u00ed el alma al Verbo su Esposo: A zaga de tu huella, esto es, tras el rastro de suavidad que de ti les imprimes e infundes y olor que de ti derramas,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">las j\u00f3venes discurren al camino.<\/p>\n<p>4. Es a saber: las almas devotas, con fuerzas de juventud recibidas de la suavidad de tu huella, discurren, esto es, corren por muchas partes y de muchas maneras (que eso quiere decir discurrir) cada una por la parte y suerte que Dios le da de esp\u00edritu y estado, con muchas diferencias de ejercicios y obras espirituales, al camino de la vida eterna, que es la perfecci\u00f3n evang\u00e9lica, por la cual encuentran con el Amado en uni\u00f3n de amor despu\u00e9s de la desnudez de esp\u00edritu acerca de todas las cosas.<\/p>\n<p>Esta suavidad y rastro que Dios deja de s\u00ed en el alma, grandemente la aligera y hace correr tras de \u00e9l; porque entonces el alma muy poco o nada es lo que trabaja de su parte para andar este camino; antes es movida y atra\u00edda de esta divina huella de Dios, no s\u00f3lo a que salga, sino a que corra de muchas maneras, como habemos dicho, al camino. Que por eso, la Esposa en los Cantares (1,3) pidi\u00f3 al Esposo esta divina atracci\u00f3n, diciendo: Trahe me; post te curremus in odorem unguentorum tuorum, esto es: Atr\u00e1eme tras de ti, y correremos al olor de tus ung\u00fcentos. Y despu\u00e9s que le dio este divino olor, dice: In odorem unguentorum tuorum currimus, adolescentulae dilexerunt te nimis; quiere decir: Al olor de tus ung\u00fcentos corremos; las j\u00f3venes te amaron mucho. Y David (Sal 118,32) dice: El camino de tus mandamientos corr\u00ed cuando dilataste mi coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Al toque de centella, <br \/>al adobado vino, <br \/>emisiones de b\u00e1lsamo divino.<\/p>\n<p>5. En los dos versillos primeros habemos declarado que las almas, a zaga de la huella, discurren al camino con ejercicios y obras exteriores; y ahora en estos tres versillos da a entender el alma el ejercicio que interiormente estas almas hacen con la voluntad, movidas por otras dos mercedes y visitas interiores que el Amado les hace; a las cuales llama aqu\u00ed toque de centella y adobado vino; y al ejercicio interior de la voluntad que resulta y se causa de estas dos visitas, llama emisiones de b\u00e1lsamo divino.<\/p>\n<p>Cuanto a lo primero, es de saber que este toque de centella que aqu\u00ed dice es un toque sutil\u00edsimo que el Amado hace al alma a veces, aun cuando ella est\u00e1 m\u00e1s descuidada, de manera que la enciende el coraz\u00f3n en fuego de amor, que no parece sino una centella de fuego que salt\u00f3 y la abras\u00f3; y entonces con grande presteza, como quien de s\u00fabito recuerda, enci\u00e9ndese la voluntad en amar, y desear, y alabar, y agradecer, y reverenciar, y estimar, y rogar a Dios con sabor de amor; a las cuales cosas llama emisiones de b\u00e1lsamo divino, que responden al toque de centellas salidas del divino amor que peg\u00f3 la centella, que es el b\u00e1lsamo divino que conforta y sana al alma con su olor y sustancia.<\/p>\n<p>6. De este divino toque dice la Esposa en los Cantares (5,4) de esta manera: Dilectus meus misit manum suam per foramen, et venter meus intremuit ad tactum eius; quiere decir: Mi Amado puso su mano por la manera, y mi vientre se estremeci\u00f3 a su tocamiento.<\/p>\n<p>El tocamiento del Amado es el toque de amor que aqu\u00ed decimos que hace al alma, la mano es la merced que en ello le hace; la manera por donde entr\u00f3 esta mano, es la manera y modo y grado de perfecci\u00f3n que tiene el alma, porque al modo de eso suele ser el toque en m\u00e1s o en menos y en una manera o en otra de calidad espiritual del alma; el vientre suyo, que dice se estremeci\u00f3, es la voluntad en que se hace el dicho toque, y el estremecerse es levantarse en ella los apetitos y afectos a Dios de desear, amar y alabar y los dem\u00e1s que habemos dicho, que son las emisiones de b\u00e1lsamo que de este toque redundan, seg\u00fan dec\u00edamos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Al adobado vino<\/p>\n<p>7. Este adobado vino es otra merced muy mayor que Dios algunas veces hace a las almas aprovechadas, en que las embriaga en el Esp\u00edritu Santo con un vino de amor suave, sabroso y esforzoso, por lo cual le llama vino adobado; porque, as\u00ed como el vino adobado est\u00e1 adobado y cocido con muchas y diversas especias olorosas y esforzosas, as\u00ed este amor, que es el que Dios da a los ya perfectos, est\u00e1 ya cocido y asentado en sus almas y adobado con las virtudes que ya el alma tiene ganadas; el cual, con estas preciosas especias adobado, tal esfuerzo y abundancia de suave embriaguez pone en el alma en las visitas que Dios le hace, que con grande eficacia y fuerza le hace enviar a Dios aquellas emisiones o enviamientos: de alabar, amar y reverenciar, etc., que aqu\u00ed decimos, y esto con admirables deseos de hacer y padecer por \u00e9l.<\/p>\n<p>8. Y es de saber que esta merced de la suave embriaguez no pasa tan presto como la centella, porque es m\u00e1s de asiento; porque la centella toca y pasa, mas dura algo su efecto y algunas veces harto; mas el vino adobado suele durar ello y su efecto harto tiempo (lo cual es, como digo, suave amor en el alma) y algunas veces un d\u00eda o dos d\u00edas; otras, hartos d\u00edas; aunque no siempre en un grado de intensi\u00f3n, porque afloja y crece, sin estar en mano del alma, porque algunas veces, sin hacer nada de su parte, siente el alma en la \u00edntima sustancia irse suavemente embriagando su esp\u00edritu e inflamando de este divino vino, seg\u00fan aquello que dice David (Sal. 38, 4) diciendo: Mi coraz\u00f3n se calent\u00f3 dentro de m\u00ed y en mi meditaci\u00f3n se encender\u00e1 fuego.<\/p>\n<p>Las emisiones de esta embriaguez de amor duran todo el tiempo que ella dura algunas veces; porque otras, aunque la hay en el alma, es sin las dichas emisiones, y son m\u00e1s y menos intensos, cuando las hay, cuanto es m\u00e1s y menos intensa la embriaguez. Mas las emisiones o efectos de la centella ordinariamente duran m\u00e1s que ella, antes ella los deja en el alma, y son m\u00e1s encendidos que los de la embriaguez, porque a veces esta divina centella deja al alma abras\u00e1ndose y quem\u00e1ndose en amor.<\/p>\n<p>9. Y porque habemos hablado de vino cocido, ser\u00e1 bueno aqu\u00ed notar brevemente la diferencia que hay del vino cocido, que llaman a\u00f1ejo, y entre el vino nuevo, que ser\u00e1 la misma que hay entre los viejos y nuevos amadores, y servir\u00e1 para un poco de doctrina para los espirituales.<\/p>\n<p>El vino nuevo no tiene digerida la hez ni asentada, y as\u00ed hierve por de fuera, y no se puede saber la bondad y valor de \u00e9l hasta que haya digerido bien la hez y furia de ella, porque hasta entonces est\u00e1 en mucha contingencia de malear; tiene el sabor grueso y \u00e1spero, y beber mucho de ello estraga el sujeto; tiene la fuerza muy en la hez.<\/p>\n<p>El vino a\u00f1ejo tiene ya digerida la hez y asentada, y as\u00ed ya no tiene aquellos hervores de nuevo por de fuera; \u00e9chase ya de ver la bondad del vino, y est\u00e1 ya muy seguro de malear, porque se le acabaron ya aquellos hervores y furias que le pod\u00edan estragar, y as\u00ed, el vino bien cocido, por maravilla malea y se pierde; tiene el sabor suave y la fuerza en la sustancia del vino, ya no en el gusto; y as\u00ed, la bebida de \u00e9l hace buena disposici\u00f3n y da fuerza al sujeto.<\/p>\n<p>10. Los nuevos amadores son comparados al vino nuevo (estos son los que comienzan a servir a Dios), porque traen los fervores del vino del amor muy por de fuera, en el sentido, porque a\u00fan no han digerido la hez del sentido flaco e imperfecto, y tienen la fuerza del amor en el sabor de \u00e9l; porque a \u00e9stos ordinariamente les da la fuerza para obrar el sabor sensitivo, y por \u00e9l se mueven; as\u00ed, no hay que fiar de este amor hasta que se acaben aquellos fervores y gustos gruesos de sentido. Porque as\u00ed como estos fervores y calor de sentido lo pueden inclinar a bueno y perfecto amor y servirle de buen medio para \u00e9l, digiri\u00e9ndose bien la hez de su imperfecci\u00f3n, as\u00ed tambi\u00e9n es muy f\u00e1cil en estos principios y novedad de gustos faltar el vino del amor y perderse el fervor y sabor de nuevo. Y estos nuevos amadores siempre traen ansias y fatigas de amor sensitivas, a los cuales conviene templar la bebida, porque si obran mucho seg\u00fan la furia del vino, estragarse ha el natural. Estas ansias y fatigas de amor es el sabor del vino nuevo, que dec\u00edamos ser \u00e1spero y grueso y no suavizado a\u00fan en la acabada cocci\u00f3n, cuando se acaban esas ansias de amor, como luego diremos.<\/p>\n<p>11. Esta misma comparaci\u00f3n pone el Sabio en el Eclesi\u00e1stico (9,15), diciendo: El amigo nuevo es como el vino nuevo; a\u00f1ejarse ha, y beber\u00e1slo con suavidad.<\/p>\n<p>Por tanto, los viejos amadores, que son ya los ejercitados y probados en el servicio del Esposo, son como el vino a\u00f1ejo, que tiene ya cocida la hez y no tiene aquellos hervores sensitivos ni aquellas furias y fuegos hervorosos de fuera, mas gustan la suavidad del vino de amor ya bien cocido en sustancia, estando ya \u00e9l, no ya en aquel sabor de sentido, como el amor de los nuevos, sino asentado all\u00e1 dentro en el alma en sustancia y sabor de esp\u00edritu y verdad de obra. Y no se quieren los tales asir a esos sabores y hervores sensitivos, ni los quieren gustar, por no tener sinsabores y fatigas; porque el que da rienda al apetito para alg\u00fan gusto de sentido, tambi\u00e9n de necesidad ha de tener penas y disgustos en el sentido y en el esp\u00edritu.<\/p>\n<p>De donde, por cuanto estos amantes viejos carecen ya de la suavidad espiritual que tiene su ra\u00edz en el sentido, no traen ya ansias ni penas de amor en el sentido y esp\u00edritu; de donde estos amigos viejos por maravilla faltan a Dios, porque est\u00e1n ya sobre lo que les hab\u00eda de hacer faltar, esto es, sobre la sensualidad, y tienen el vino de amor no s\u00f3lo ya cocido y purgado de hez, mas aun adobado, como se dice en el verso, con las especias que dec\u00edamos de virtudes perfectas, que no le dejan malear como al nuevo.<\/p>\n<p>Por eso, el amigo viejo delante de Dios es de grande estimaci\u00f3n, y as\u00ed de \u00e9l dice el Eclesi\u00e1stico (9,14): No desampares al amigo antiguo, porque el nuevo no ser\u00e1 semejante a \u00e9l. En este vino, pues, de amor ya probado y adobado en el alma, hace el divino Amado la embriaguez divina que habemos dicho, con cuya fuerza env\u00eda el alma a Dios las dulces y sabrosas emisiones.<\/p>\n<p>Y as\u00ed el sentido de los dichos tres versillos es el siguiente: Al toque de centella con que recuerdas mi alma, y al adobado vino con que amorosamente la embriagas, ella te env\u00eda las emisiones de movimientos y actos de amor que en ella causas.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc26\"><\/a><br \/><strong>Anotaci\u00f3n a la canci\u00f3n siguiente<\/strong><\/p>\n<p>1. \u00a1Cu\u00e1l, pues, entenderemos que estar\u00e1 la dichosa alma en este florido lecho, donde todas estas dichas cosas y muchas m\u00e1s pasan, en el cual por reclinatorio tiene al Esposo Hijo de Dios y por cubierta y tendido la caridad y amor del mismo Esposo! De manera que de cierto puede decir las palabras de la Esposa, que dice (Can 2,6): Su siniestra debajo de mi cabeza. Por lo cual con verdad se podr\u00e1 decir que esta alma est\u00e1 aqu\u00ed vestida de Dios y ba\u00f1ada en divinidad; y no como por cima, sino que en los interiores de su esp\u00edritu, estando revertida en deleites divinos, con hartura de aguas espirituales de vida, experimenta lo que David dice (Sal 35,9-10) de los que as\u00ed est\u00e1n allegados a Dios, es a saber: Embriagarse han de la grosura de tu casa, y con el torrente de tu deleite darles has a beber; porque cerca de ti est\u00e1 le fuente de vida. \u00a1Qu\u00e9 hartura ser\u00e1, pues, \u00e9sta del alma en su ser, pues la bebida que le dan no es menos que un torrente de deleite! El cual torrente es el Esp\u00edritu Santo, porque, como dice san Juan (Ap 22,1), \u00e9l es el r\u00edo resplandeciente de agua viva que nace de la silla de Dios y del Cordero, cuyas aguas, por ser ellas amor \u00edntimo de Dios, \u00edntimamente infunden al alma y le dan a beber este torrente de amor, que, como decimos, es el Esp\u00edritu de su Esposo que se le infunde en esta uni\u00f3n; y por eso ella, con grande abundancia de amor, canta esta canci\u00f3n:<\/p>\n<p><strong>Canci\u00f3n 26<\/strong><\/p>\n<p>En la interior bodega <br \/>de mi Amado beb\u00ed y, cuando sal\u00eda <br \/>por toda aqueste vega, <br \/>ya cosa no sab\u00eda;<br \/>y el ganado perd\u00ed que antes segu\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>2. Cuenta el alma en esta canci\u00f3n la soberana merced que Dios le hizo en recogerla en lo \u00edntimo de su amor, que es la uni\u00f3n o transformaci\u00f3n de amor en Dios, y dice dos efectos que de all\u00ed sac\u00f3, que son: olvido y enajenaci\u00f3n de todas las cosas del mundo y mortificaci\u00f3n de todos sus apetitos y gustos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">En la interior bodega.<\/p>\n<p>3. Para decir algo de esta bodega y declarar lo que aqu\u00ed quiere decir o dar a entender el alma, era menester que el Esp\u00edritu Santo tomase la mano y moviese la pluma. Esta bodega que aqu\u00ed dice el alma es el \u00faltimo y m\u00e1s estrecho grado de amor en que el alma puede situarse en esta vida, que por eso la llama interior bodega, es a saber, la m\u00e1s interior; de donde se sigue que hay otras no tan interiores, que son los grados de amor por do s e sube hasta este \u00faltimo.<\/p>\n<p>Y podemos decir que estos grados o bodegas de amor son siete, los cuales se vienen a tener todos cuando se tienen los siete dones del Esp\u00edritu Santo en perfecci\u00f3n, en la manera que es capaz de recibirlos el alma. Y as\u00ed, cuando el alma llega a tener en perfecci\u00f3n el esp\u00edritu de temor, tiene ya en perfecci\u00f3n el esp\u00edritu del amor, por cuanto aquel temor (que es el \u00faltimo de los siete dones) es filial, y el temor perfecto de hijo sale de amor perfecto de padre, y as\u00ed, cuando la Escritura divina quiere llamar a uno perfecto en caridad, le llama temeroso de Dios. De donde profetizando Isa\u00edas (11,3) la perfecci\u00f3n de Cristo, dijo: Replebit eum spiritus timoris Domini, que quiere decir: Henchirle ha el esp\u00edritu del temor de Dios. Tambi\u00e9n san Lucas (2,25) al santo Sime\u00f3n llam\u00f3 timorato, diciendo: Erat vir iustus et timoratus. Y as\u00ed de otros muchos.<\/p>\n<p>4. Es de saber que muchas almas llegan y entran en las primeras bodegas, cada una seg\u00fan la perfecci\u00f3n de amor que tiene: mas a esta \u00faltima y m\u00e1s interior pocas llegan en esta vida, porque en ella es ya hecha la uni\u00f3n perfecta con Dios, que llaman matrimonio espiritual, del cual habla ya el alma en este lugar. Y lo que Dios comunica al alma en esta estrecha junta, totalmente es indecible y no se puede decir nada, as\u00ed como del mismo Dios no se puede decir algo que sea como \u00e9l; porque el mismo Dios es el que se le comunica con admirable gloria de transformaci\u00f3n de ella en \u00e9l, estando ambos en uno: como si dij\u00e9ramos ahora la vidriera con el rayo del sol, o el carb\u00f3n con el fuego, o la luz de las estrellas con la del sol; no empero tan esencial y acabadamente como en la otra vida.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, para dar a entender el alma lo que en aquella bodega de uni\u00f3n recibe de Dios, no dice otra cosa, ni entiendo la podr\u00e1 decir m\u00e1s propia para decir algo de ello, que decir el verso siguiente:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">de mi Amado beb\u00ed.<\/p>\n<p>5. Porque as\u00ed como la bebida se difunde y derrama por todos los miembros y venas del cuerpo, as\u00ed se difunde esta comunicaci\u00f3n de Dios sustancialmente en toda el alma, o, por mejor decir, el alma se transforma en Dios, seg\u00fan la cual transformaci\u00f3n bebe el alma de su Dios seg\u00fan la sustancia de ella y seg\u00fan sus potencias espirituales. Porque seg\u00fan el entendimiento, bebe sabidur\u00eda y ciencia; y seg\u00fan la voluntad, bebe amor suav\u00edsimo; y seg\u00fan la memoria bebe recreaci\u00f3n y deleite en recordaci\u00f3n y sentimiento de gloria.<\/p>\n<p>Cuanto a lo primero, que el alma reciba y beba deleite sustancialmente, d\u00edcelo ella en los Cantares (5,6) en esta manera: Anima mea liquefacta est, ut sponsus locutus est, esto es: Mi alma se regal\u00f3 luego que el Esposo habl\u00f3. El hablar del Esposo es aqu\u00ed comunicarse \u00e9l al alma.<\/p>\n<p>6. Y que el entendimiento beba sabidur\u00eda, en el mismo libro (8,2) lo dice la Esposa, adonde, deseando ella llegar a este beso de uni\u00f3n y pidi\u00e9ndolo al Esposo, dijo: All\u00ed me ense\u00f1ar\u00e1s, es a saber, sabidur\u00eda y ciencia en amor; y yo te dar\u00e9 a ti una bebida de vino adobado, conviene a saber, mi amor adobado con el tuyo, esto es, transformado en el tuyo.<\/p>\n<p>7. Cuanto a lo tercero, que es que la voluntad beba all\u00ed amor, d\u00edcelo tambi\u00e9n la Esposa e n el dicho libro de los Cantares (2,4), diciendo: Meti\u00f3me dentro de la bodega secreta y orden\u00f3 en mi caridad, que es tanto como decir: Diome a beber amor metida dentro en su amor, o m\u00e1s claramente, hablando con propiedad: orden\u00f3 en m\u00ed su caridad, acomodando y apropiando a m\u00ed su misma caridad; lo cual es beber el alma de su Amado su mismo amor, infundi\u00e9ndoselo su Amado.<\/p>\n<p>8. Donde es de saber, acerca de lo que algunos dicen que no puede amar la voluntad sino lo que primero entiende el entendimiento, hase de entender naturalmente, porque por v\u00eda natural es imposible amar si no se entiende primero lo que se ama; mas por v\u00eda sobrenatural bien puede Dios infundir amor y aumentarle sin infundir ni aumentar distinta inteligencia, como en la autoridad dicha se da a entender.<\/p>\n<p>Y esto experimentado est\u00e1 de muchos espirituales, los cuales muchas veces se ven arder en amor de Dios sin tener m\u00e1s distinta inteligencia que antes: porque pueden entender poco y amar mucho, y pueden entender mucho y amar poco. Antes, ordinariamente aquellos espirituales que no tienen muy aventajado entendimiento acerca de Dios, suelen aventajarse en la voluntad, y b\u00e1stales la fe infusa por ciencia de entendimiento, mediante la cual les infunde Dios caridad y se la aumenta, y el acto de ella, que es amar m\u00e1s, aunque no se le aumente la noticia, como hemos dicho. Y as\u00ed, puede la voluntad beber amor sin que el entendimiento beba de nuevo inteligencia; aunque en el caso que vamos hablando, en que dice el alma que bebi\u00f3 de su Amado, por cuanto es uni\u00f3n en la interior bodega, la cual es seg\u00fan todas las tres potencias del alma, como habemos dicho, todas ellas beben juntamente.<\/p>\n<p>9. Y cuanto a lo cuarto, que seg\u00fan la memoria beba all\u00ed el alma de su Amado, est\u00e1 claro que est\u00e1 ilustrada con la luz del entendimiento en recordaci\u00f3n de los bienes que est\u00e1 poseyendo y gozando en la uni\u00f3n de su Amado.<\/p>\n<p>10. Esta divina bebida tanto endiosa y levanta al alma y la embebe en Dios, que<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">cuando sal\u00eda,<\/p>\n<p>11. Es a saber, que acabada esta merced de pasar; porque, aunque est\u00e1 el alma siempre en este alto estado de matrimonio despu\u00e9s que Dios le ha puesto en \u00e9l, no empero siempre en actual uni\u00f3n seg\u00fan las dichas potencias, aunque seg\u00fan la sustancia del alma s\u00ed; pero en esta uni\u00f3n sustancial del alma muy frecuentemente se unen tambi\u00e9n las potencias y beben en esta bodega: el entendimiento entendiendo, la voluntad amando, etc. Pues cuando ahora dice el alma: cuando sal\u00eda, no se entiende que de la uni\u00f3n esencial o sustancial que tiene el alma ya, que es el estado dicho, sino de la uni\u00f3n de las potencias, la cual no es continua en esta vida ni lo puede ser.<\/p>\n<p>12. Pues de \u00e9sta cuando sal\u00eda<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">por toda aquesta vega,<\/p>\n<p>es a saber, por toda aquesta anchura del mundo,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">ya cosa no sab\u00eda.<\/p>\n<p>13. La raz\u00f3n es porque aquella bebida de alt\u00edsima sabidur\u00eda de Dios que all\u00ed bebi\u00f3 le hace olvidar todas las cosas del mundo, y le parece al alma que lo que antes sab\u00eda (y aun lo que sabe todo el mundo) en comparaci\u00f3n de aquel saber, es pura ignorancia. Y para entender mejor esto, es de saber que la causa m\u00e1s formal de este no saber del alma cosa del mundo, cuando est\u00e1 en este puesto, es el quedar ella informada de la ciencia sobrenatural, delante de la cual todo el saber natural y pol\u00edtico del mundo antes es no saber que saber. De donde, puesta el alma en este alt\u00edsimo saber, conoce por \u00e9l que todo esotro saber que no sabe a aquello, no es saber, sino no saber, y que no hay que saber en ello. Y declara la verdad del dicho del Ap\u00f3stol (1Cor 3,19), es a saber: que lo que es m\u00e1s sabidur\u00eda delante de los hombres es estulticia delante de Dios. Y por eso, dice el alma que ya no sab\u00eda cosa despu\u00e9s que bebi\u00f3 de aquella sabidur\u00eda divina, y no se puede conocer esta verdad; c\u00f3mo es pura ignorancia la sabidur\u00eda de los hombres y de todo el mundo y cu\u00e1n digno de no ser sabido, menos que con esta merced de estar Dios en el alma comunic\u00e1ndole su sabidur\u00eda y confort\u00e1ndola con esta bebida de amor para que lo vea claro, seg\u00fan da a entender Salom\u00f3n (Pv 30,1-2), diciendo: Esta es la visi\u00f3n que vio y habl\u00f3 el var\u00f3n con quien est\u00e1 Dios. Y, confortado por la morada que Dios hace en \u00e9l, dijo: Insipient\u00edsimo soy sobre todos los varones, y sabidur\u00eda de hombres no est\u00e1 conmigo.<\/p>\n<p>Lo cual es porque, estando en aquel exceso de sabidur\u00eda alta de Dios, esle ignorancia la baja de los hombres; porque las mismas ciencias naturales y las mismas obras que Dios hace, delante de lo que es saber a Dios, es como no saber, porque donde no se sabe a Dios, no se sabe nada. De donde: Lo alto de Dios es insipiencia y locura para los hombres, como tambi\u00e9n dice san Pablo (1Cor 2,14). Por lo cual los sabios de Dios y los sabios del mundo, los unos son insipientes para los otros, porque ni los unos pueden percibir la sabidur\u00eda de Dios y ciencia, ni los otros la del mundo; por cuanto la del mundo, como habemos dicho, es no saber acerca de la de Dios, y la de Dios acerca de la del mundo.<\/p>\n<p>14. 4. Pero, dem\u00e1s de esto, aquel endiosamiento y levantamiento de mente en Dios, en que queda el alma como robada y embebida en amor, toda hecha en Dios, no la deja advertir a cosa alguna del mundo; porque no s\u00f3lo de todas las cosas, mas aun de s\u00ed queda enajenada y aniquilada, como resumida y resuelta en amor, que consiste en pasar de s\u00ed al Amado. Y as\u00ed, la Esposa en los Cantares (6,11), despu\u00e9s que hab\u00eda tratado de esta transformaci\u00f3n de amor suya en el Amado, da a entender este no saber con que qued\u00f3, por esta palabra: Nescivi, que quiere decir: No supe.<\/p>\n<p>Est\u00e1 el alma en este puesto en cierta manera como Ad\u00e1n en la inocencia, que no sab\u00eda qu\u00e9 cosa era mal; porque est\u00e1 tan inocente, que no entiende el mal ni cosa juzga a mal; y oir\u00e1 cosas muy malas y las ver\u00e1 con sus ojos, y no podr\u00e1 entender que lo son, porque no tiene en s\u00ed h\u00e1bito de mal por donde lo juzgar; habi\u00e9ndole Dios ra\u00eddo los h\u00e1bitos imperfectos y la ignorancia, en que cae el mal de pecado, con el h\u00e1bito perfecto de la verdadera sabidur\u00eda. Y as\u00ed, tambi\u00e9n acerca de esto ya cosa no sab\u00eda.<\/p>\n<p>15. Esta tal alma poco se entremeter\u00e1 en las cosas ajenas, porque aun de las suyas no se acuerda. Porque esta propiedad tiene el esp\u00edritu de Dios en el alma donde mora, que luego la inclina a ignorar y no querer saber las cosas ajenas, aqu\u00e9llas mayormente que no son para su aprovechamiento, porque el esp\u00edritu de Dios es recogido y convertido a la misma alma antes para sacarla de las cosas extra\u00f1as que para ponerla en ellas, y as\u00ed se queda el alma en un no saber cosa en la manera que sol\u00eda.<\/p>\n<p>16. Y no se ha de entender que, aunque el alma queda en este no saber, pierde all\u00ed los h\u00e1bitos de las ciencias adquisitos que ten\u00eda, que antes se le perfeccionan con el m\u00e1s perfecto h\u00e1bito, que es el de la ciencia sobrenatural que se le ha infundido; aunque ya estos h\u00e1bitos no reinan en el alma de manera que tenga necesidad de saber por ellos, aunque no impide que algunas veces sea. Porque en esta uni\u00f3n de sabidur\u00eda divina se juntan estos h\u00e1bitos con la sabidur\u00eda superior de las otras ciencias, as\u00ed como, junt\u00e1ndose una luz peque\u00f1a con otra grande, la grande es la que priva y luce, y la peque\u00f1a no se pierde, antes se perfecciona, aunque no es la que principalmente luce.<\/p>\n<p>As\u00ed entiendo que ser\u00e1 en el cielo, que no se corromper\u00e1n los h\u00e1bitos que los justos llevaren de ciencia adquisita, y que no les har\u00e1n a los justos mucho al caso, sabiendo ellos m\u00e1s que eso en la sabidur\u00eda divina.<\/p>\n<p>17. Pero las noticias y formas particulares de las cosas y actos imaginarios, y cualquiera otra aprehensi\u00f3n que tenga forma y figura, todo lo pierde e ignora en aquel absorbimiento d e amor.<\/p>\n<p>Y esto, por dos causas: la primera, porque, como actualmente queda absorta y embebida el alma en aquella bebida de amor, no puede estar en otra cosa actualmente y no advertir a ella; la segunda y principal, porque aquella transformaci\u00f3n en Dios de tal manera la conforma con la sencillez y pureza de Dios (en la cual no cae forma ni figura imaginaria) que la deja limpia y pura y vac\u00eda de todas formas y figuras que antes ten\u00eda, purgada e ilustrada con sencilla contemplaci\u00f3n, as\u00ed como hace el sol en la vidriera, que, infundi\u00e9ndose en ella, la hace clara y se pierden de vista todas las m\u00e1culas y motas que antes en ella parec\u00edan; pero, vuelto a quitar el sol, luego vuelven a parecer en ella las nieblas y m\u00e1culas de antes.<\/p>\n<p>Mas el alma, como le queda y dura alg\u00fan tanto el efecto de aquel acto de amor, dura tambi\u00e9n el no saber, de manera que no pueda advertir en particular a cosa ninguna hasta que pase el efecto de aquel acto de amor, el cual, como la inflam\u00f3 y mud\u00f3 en amor, aniquil\u00f3la y desh\u00edzola en todo lo que no era amor, seg\u00fan se entiende por aquello que dijimos arriba de David (Sal 72,21-22), es a saber: Porque fue inflamado mi coraz\u00f3n, tambi\u00e9n mis renes se mudaron juntamente, y yo fui resuelto en nada, y no supe. Porque mudarse las renes por causa de esta inflamaci\u00f3n del coraz\u00f3n, es mudarse el alma seg\u00fan todos sus apetitos y operaciones en Dios en una nueva manera de vida, deshecha ya y aniquilada de todo lo viejo que antes usaba. Por lo cual dice el profeta que fue resuelto en nada y que no supo, que son los dos efectos que dec\u00edamos que causaba la bebida de esta bodega de Dios; porque no s\u00f3lo se aniquila todo su saber primero, pareci\u00e9ndole todo nada, mas tambi\u00e9n toda su vida vieja e imperfecciones se aniquilan, y se renueva en nuevo hombre (Col 3,10), que es este segundo efecto que decimos, contenido en este verso:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">y el ganado perd\u00ed que antes segu\u00eda.<\/p>\n<p>18. Es de saber que hasta que el alma llegue a este estado de perfecci\u00f3n de que vamos hablando, aunque m\u00e1s espiritual sea, siempre le queda alg\u00fan ganadillo de apetitos y gustillos y otras imperfecciones suyas, ahora naturales, ahora espirituales, tras de que se anda, procurando apacentarlos en seguirlos y cumplirlos.<\/p>\n<p>Porque, acerca del entendimiento, suelen quedarles algunas imperfecciones de apetitos de saber cosas. Acerca de la voluntad, se dejan llevar de algunos gustillos y apetitos propios: ahora en lo temporal, como poseer algunas cosillas y asirse m\u00e1s a unas que a otras, y algunas presunciones, estimaciones y puntillos en que miran, y otras cosillas que todav\u00eda huelen y saben a mundo; ahora acerca de lo natural, como en comida, bebida, gustar de esto m\u00e1s que de aquello, y escoger y querer lo mejor; ahora tambi\u00e9n acerca de lo espiritual, como querer gustos de Dios y otras impertinencias que nunca se acabar\u00edan de decir, que suelen tener los espirituales a\u00fan no perfectos.<\/p>\n<p>Y acerca de la memoria, muchas variedades y cuidados y advertencias impertinentes, que los llevan al alma tras de s\u00ed.<\/p>\n<p>19. Tienen tambi\u00e9n, acerca de las cuatro pasiones del alma, muchas esperanzas, gozos, dolores y temores in\u00fatiles tras de que se va el alma. Y de este ganado ya dicho, unos tienen m\u00e1s y otros menos, tras de que se andan todav\u00eda, sigui\u00e9ndolo, hasta que, entr\u00e1ndose a beber en esta interior bodega, lo pierden todo, quedando, como habemos dicho, hechos todos en amor; en la cual m\u00e1s f\u00e1cilmente se consumen estos ganados de imperfecciones del alma que el or\u00edn y moho de los metales en el fuego. Y as\u00ed, se siente ya libre el alma de todas ni\u00f1er\u00edas de gustillos e impertinencias tras de que se andaba, de manera que pueda bien decir: El ganado perd\u00ed que antes segu\u00eda.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc27\"><\/a><br \/><strong>Anotaci\u00f3n a la canci\u00f3n siguiente<\/strong><\/p>\n<p>1. Comun\u00edcase Dios en esta interior uni\u00f3n al alma con tantas veras de amor, que no hay afici\u00f3n de madre que con tanta ternura acaricie a su hijo, ni amor de hermano ni amistad de amigo que se le compare. Porque a\u00fan llega a tanto la ternura y verdad de amor con que el inmenso Padre regala y engrandece a esta humilde y amorosa alma, n(oh cosa maravillosa y digna de todo pavor y admiraci\u00f3n!n, que se sujeta a ella verdaderamente para la engrandecer, como si \u00e9l fuese su siervo y ella fuese su se\u00f1or. Y est\u00e1 tan sol\u00edcito en la regalar, como si \u00e9l fuese su esclavo y ella fuese su Dios: \u00a1tan profunda es la humildad y dulzura de Dios! Porque \u00e9l en esta comunicaci\u00f3n de amor en alguna manera ejercita aquel servicio que dice \u00e9l en el Evangelio (Lc 12,37) que har\u00e1 a sus escogidos en el cielo, es a saber, que, ci\u00f1\u00e9ndose, pasando de uno en otro, le servir\u00e1. Y as\u00ed, aqu\u00ed est\u00e1 empleado en regalar y acariciar al alma como la madre en servir y regalar a su ni\u00f1o, cri\u00e1ndole a sus mismos pechos. En lo cual conoce el alma la verdad del dicho de Isa\u00edas (66, 12), que dice: A los pechos de Dios ser\u00e9is llevados y sobre sus rodillas ser\u00e9is regalados.<\/p>\n<p>2. \u00a1Qu\u00e9 sentir\u00e1, pues, el alma aqu\u00ed, entre tan soberanas mercedes? (C\u00f3mo se derretir\u00e1 en amor! (C\u00f3mo agradecer\u00e1 ella, viendo estos pechos de Dios abiertos para s\u00ed con tan soberano y largo amor! Sinti\u00e9ndose puesta entre tantos deleites, entr\u00e9gase toda a s\u00ed misma a \u00e9l, y dale tambi\u00e9n sus pechos de su voluntad y amor, y sinti\u00e9ndolo y pasando en su alma al modo que la Esposa lo sent\u00eda en los Cantares (7,10-12), hablando con su Esposo, en esta manera: Yo para mi Amado, y la conversi\u00f3n de \u00e9l para m\u00ed. Ven, Amado m\u00edo; salg\u00e1monos al campo, moremos juntos en las granjas; levant\u00e9monos por la ma\u00f1anica a las vi\u00f1as y veamos si ha florecido la vi\u00f1a y si las flores paren frutos, si florecieron las granadas. All\u00ed te dar\u00e9 mis pechos, esto es, los deleites y fuerza de mi voluntad emplear\u00e9 en servicio de tu amor. Y por pasar as\u00ed estas dos entregas del alma y Dios en esta uni\u00f3n, las refiere ella en la siguiente canci\u00f3n, diciendo:<\/p>\n<p><strong>Canci\u00f3n 27<\/strong><\/p>\n<p>All\u00ed me dio su pecho,<br \/>all\u00ed me ense\u00f1\u00f3 ciencia muy sabrosa; <br \/>y yo le di de hecho<br \/>a m\u00ed, sin dejar cosa:<br \/>all\u00ed le promet\u00ed de ser su Esposa.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>3. En esta canci\u00f3n cuenta la Esposa la entrega que hubo de ambas partes en este espiritual desposorio, conviene a saber, de ella y de Dios, diciendo que en aquella interior bodega de amor se juntaron en comunicaci\u00f3n \u00e9l a ella, d\u00e1ndole el pecho ya libremente de su amor, en que la ense\u00f1\u00f3 sabidur\u00eda y secretos; y ella a \u00e9l, entreg\u00e1ndosele ya toda de hecho, sin y a reservar nada para s\u00ed ni para otro, afirm\u00e1ndose ya por suya para siempre. S\u00edguese el verso:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">All\u00ed me dio su pecho.<\/p>\n<p>4. Dar el pecho uno a otro es darle su amor y amistad y descubrirle sus secretos como a amigo. Y as\u00ed, decir el alma que le dio all\u00ed su pecho, es decir que all\u00ed le comunic\u00f3 su amor y sus secretos, lo cual hace Dios con el alma en este estado, y, m\u00e1s adelante, lo que tambi\u00e9n dice en este verso siguiente:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">All\u00ed me ense\u00f1\u00f3 ciencia muy sabrosa.<\/p>\n<p>5. La ciencia sabrosa que dice aqu\u00ed que la ense\u00f1\u00f3, es la teolog\u00eda m\u00edstica, que es ciencia secreta de Dios, que llaman los espirituales contemplaci\u00f3n, la cual es muy sabrosa, porque es ciencia por amor, el cual es el maestro de ella y el que todo lo hace sabroso. Y, por cuanto Dios le comunica esta ciencia e inteligencia en el amor con que se comunica al alma, esle sabrosa para el entendimiento, pues es ciencia que pertenece a \u00e9l; y esle tambi\u00e9n sabrosa a la voluntad, pues es en amor, el cual pertenece a la voluntad. Y dice luego:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">y yo le di de hecho <br \/>a m\u00ed, sin dejar cosa.<\/p>\n<p>6. En aquella bebida de Dios suave, en que, como habemos dicho, se embebe el alma en Dios, muy voluntariamente y con grande suavidad se entrega el alma a Dios toda, queriendo ser toda suya y no tener cosa en s\u00ed ajena de \u00e9l para siempre, causando Dios en ella en la dicha uni\u00f3n, la pureza y perfecci\u00f3n que para esto es menester; que, por cuanto \u00e9l la transforma en s\u00ed, h\u00e1cela toda suya y evacua en ella todo lo que ten\u00eda ajeno de Dios. De aqu\u00ed es que, no solamente seg\u00fan la voluntad sino tambi\u00e9n seg\u00fan la obra, quede ella de hecho sin dejar cosa, toda dada a Dios, as\u00ed como Dios se ha dado libremente a ella; de manera que quedan pagadas aquellas dos voluntades, entregadas y satisfechas entre s\u00ed, de manera que en nada haya de faltar ya la una a la otra, con fe y firmeza de desposorio.<\/p>\n<p>Que, por eso, a\u00f1ade ella, diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">all\u00ed le promet\u00ed de ser su Esposa.<\/p>\n<p>7. Porque, as\u00ed como la desposada no pone en otro su amor ni su cuidado ni su obra fuera de su Esposo, as\u00ed el alma en este estado no tiene ya ni afectos de voluntad, ni inteligencias de entendimiento, ni cuidado ni obra alguna que todo no sea inclinado a Dios, junto con sus apetitos, porque est\u00e1 como divina, endiosada; de manera que aun hasta los primeros movimientos no tiene contra lo que es la voluntad de Dios, en todo lo que ella puede entender. Porque, as\u00ed como un alma imperfecta tiene muy ordinariamente a lo menos primeros movimientos inclinados a mal, seg\u00fan el entendimiento y seg\u00fan la voluntad y memoria, y apetitos e imperfecciones tambi\u00e9n, as\u00ed el alma de este estado seg\u00fan el entendimiento y voluntad y memoria, y apetitos, en los primeros movimientos de ordinario se mueve e inclina a Dios por la grande ayuda y firmeza que tiene ya en Dios y perfecta conversi\u00f3n al bien.<\/p>\n<p>Todo lo cual dio bien a entender David (Sal 61,2-3) cuando dijo, hablando de su alma, en este estado: \u00bfPor ventura no estar\u00e1 mi alma sujeta a Dios? S\u00ed; porque de \u00e9l tengo yo mi salud, y porque \u00e9l es mi Dios y mi Salvador, recibidor m\u00edo, n o tendr\u00e9 m\u00e1s movimiento. En lo que dice recibidor m\u00edo, da a entender que por estar su alma recibida en Dios y unida cual aqu\u00ed decimos, no hab\u00eda de tener ya m\u00e1s movimiento contra Dios.<\/p>\n<p>8. De lo dicho queda entendido claro que el alma que ha llegado a este estado de desposorio espiritual no sabe otra cosa sino amar y andar siempre en deleites de amor con el Esposo; porque, como en esto ha llegado a la perfecci\u00f3n, cuya forma y ser, como dice san Pablo (Col 3,14), es el amor, pues cuanto un alma m\u00e1s ama, tanto es m\u00e1s perfecta en aquello que ama, de aqu\u00ed es que esta alma, que ya est\u00e1 perfecta, todo es amor, si as\u00ed se puede decir, y todas sus acciones son amor, y todas sus potencias y caudal de su alma emplea en amar, dando todas sus cosas, como el sabio mercader (Mt 13,46), por este tesoro de amor que hall\u00f3 escondido en Dios, el cual es de tanto precio delante de \u00e9l, que, como el alma ve que su Amado nada precia ni de nada se sirve fuera del amor, de aqu\u00ed es que, deseando ella servirle perfectamente, todo lo emplea en amor puro de Dios.<\/p>\n<p>Y no s\u00f3lo porque \u00e9l lo quiere as\u00ed, sino porque tambi\u00e9n el amor en que est\u00e1 unida, en todas las cosas y por todas ellas la mueve en amor de Dios. Porque, as\u00ed como la abeja saca de todas las yerbas la miel que all\u00ed hay y no se sirve de ellas m\u00e1s que para esto, as\u00ed tambi\u00e9n de todas las cosas que pasan por el alma, con grande facilidad saca ella la dulzura de amor que hay. Que amar a Dios en ellas, ahora sea sabroso, ahora desabrido, estando ella informada y amparada con el amor, como lo est\u00e1, ni lo siente, ni lo gusta, ni lo sabe; porque, como habemos dicho, el alma no sabe sino amor, y su gusto en todas las cosas y tratos siempre, como habemos dicho, es deleite de amor de Dios.<\/p>\n<p>Y para denotar esto, dice ella la siguiente canci\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc28\"><\/a><br \/><strong>Anotaci\u00f3n a la canci\u00f3n siguiente<\/strong><\/p>\n<p>1, Pero porque dijimos que Dios no se sirve de otra cosa sino de amor, antes que la declaremos ser\u00e1 bueno decir aqu\u00ed la raz\u00f3n: y es porque todas nuestras obras y todos nuestros trabajos, aunque sea lo m\u00e1s que puede ser, no son nada delante de Dios; porque en ellas no le podemos dar nada ni cumplir su deseo, el cual s\u00f3lo es de engrandecer al alma. Para s\u00ed nada de esto desea, pues no lo ha menester, y as\u00ed, si de algo se sirve, es de que el alma se engrandezca; y como no hay otra cosa en que m\u00e1s la pueda engrandecer que igual\u00e1ndola consigo, por eso solamente se sirve de que le ame; porque la propiedad del amor es igualar al que ama con la cosa amada. De donde, porque el alma aqu\u00ed tiene perfecto amor, por eso se llama Esposa del Hijo de Dios, lo cual significa igualdad con \u00e9l, en la cual igualdad de amistad todas las cosas de los dos son comunes a entrambos, como el mismo Esposo lo dijo a sus disc\u00edpulos (Jn 15,15), diciendo: Ya os he dicho mis amigos, porque todo lo que o\u00ed de mi Padre os lo he manifestado. Dice, pues, la canci\u00f3n:<\/p>\n<p><strong>Canci\u00f3n 28<\/strong><\/p>\n<p>Mi alma se ha empleado,<br \/>y todo mi caudal, en su servicio; <br \/>ya no guardo ganado,<br \/>ni ya tengo otro oficio,<br \/>que ya s\u00f3lo en amar es mi ejercicio.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>2. Por cuanto en la canci\u00f3n pasada ha dicho el alma, o por mejor decir, la Esposa, que se dio toda al Esposo sin dejar nada para s\u00ed, dice ahora en esta el modo y manera que tiene en cumplirlo, diciendo que ya est\u00e1 su alma y cuerpo y potencias y toda su habilidad empleada, ya no en las cosas, sino en las que son del servicio de su Esposo; y que por eso ya no anda buscando su propia ganancia, ni se anda tras sus gustos, ni tampoco se ocupa en otras cosas y tratos extra\u00f1os y ajenos de Dios; y que aun con el mismo Dios ya no tiene otro estilo ni manera de trato sino ejercicio de amor, por cuanto ha ya trocado y mudado todo su primer trato en amor, seg\u00fan ahora se dir\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Mi alma se ha empleado.<\/p>\n<p>3. En decir que el alma suya se ha empleado, da a entender la entrega que hizo al Amado de s\u00ed en aquella uni\u00f3n de amor, donde qued\u00f3 ya su alma con todas sus potencias, entendimiento, voluntad y memoria, dedicada y mancipada al servicio de \u00e9l, empleado el entendimiento en entender las cosas que son m\u00e1s de su servicio para hacerlas, y s u voluntad en amar todo lo que a Dios agrada y en todas las cosas aficionar la voluntad a Dios, y la memoria en el cuidado de lo que es de su servicio y lo que m\u00e1s le ha de agradar.<\/p>\n<p>Y dice m\u00e1s:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">y todo mi caudal en su servicio.<\/p>\n<p>4. Por todo su caudal entiende aqu\u00ed todo lo que pertenece a la parte sensitiva del alma; en la cual parte sensitiva se incluye el cuerpo con todos sus sentidos y potencias, as\u00ed interiores como exteriores, y toda la habilidad natural, conviene a saber: las cuatro pasiones, los apetitos naturales y el dem\u00e1s caudal del alma; todo lo cual dice que est\u00e1 ya empleado en servicio de su Amado, tambi\u00e9n como la parte racional y espiritual del alma que acabamos de decir en el verso pasado. Porque el cuerpo ya le trata seg\u00fan Dios, los sentidos interiores y exteriores rige y gobierna enderezando a \u00e9l las operaciones de ellos y las cuatro pasiones del alma todas las tiene ce\u00f1idas tambi\u00e9n a Dios, porque no se goza sino de Dios, ni tiene esperanza en otra cosa que en Dios, ni teme sino s\u00f3lo a Dios, ni se duele sino seg\u00fan Dios; y tambi\u00e9n todos sus apetitos y cuidados van s\u00f3lo a Dios.<\/p>\n<p>5. Y todo este caudal de tal manera est\u00e1 ya empleado y enderezado a Dios que (aun sin advertencia del alma) todas las partes que habemos dicho de este caudal, en los primeros movimientos se inclinan a obrar en Dios y por Dios; porque el entendimiento, la voluntad y memoria se van luego a Dios, y los afectos, los sentidos, los deseos y apetitos, la esperanza, el gozo y luego todo el caudal de prima instancia se inclina a Dios, aunque, como digo, no advierta el alma que obra por Dios.<\/p>\n<p>De donde esta tal alma muy frecuentemente obra por Dios, y entiende en \u00e9l y en sus cosas sin pensar ni acordarse que lo hace por \u00e9l, porque el uso y h\u00e1bito que en la tal manera de proceder tiene ya le hace carecer de la advertencia y cuidado y aun de los actos fervorosos que a los principios del obrar sol\u00eda tener.<\/p>\n<p>Y porque ya est\u00e1 todo este caudal empleado en Dios de la manera dicha, de necesidad ha de tener el alma tambi\u00e9n lo que dice en el verso siguiente, es a saber:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">ya no guardo ganado.<\/p>\n<p>6. Que es tanto como decir: ya no me ando tras mis gustos y apetitos, porque, habi\u00e9ndolos puesto en Dios y dado a \u00e9l, ya no los apacienta ni guarda para s\u00ed el alma.<\/p>\n<p>Y no s\u00f3lo dice que ya no guarda este ganado, pero dice m\u00e1s:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">ni ya tengo otro oficio.<\/p>\n<p>7. Muchos oficios suele tener el alma no provechosos antes que llegue a hacer esta donaci\u00f3n y entrega de s\u00ed y de su caudal al Amado, con los cuales procuraba servir a su propio apetito y al ajeno; porque todos cuantos h\u00e1bitos de imperfecciones ten\u00eda, tantos oficios podemos decir que ten\u00eda; los cuales h\u00e1bitos pueden ser como propiedad y oficio que tiene de hablar cosas in\u00fatiles, y pensarlas y obrarlas tambi\u00e9n, no usando de esto conforme a la perfecci\u00f3n del alma; suele tener otros apetitos con que sirve al apetito ajeno, as\u00ed como ostentaciones, cumplimientos, adulaciones, respetos, procurar parecer bien y dar gusto con sus cosas a las gentes, y otras cosas muchas in\u00fatiles con que procura agradar a la gente empleando en ella el cuidado y el apetito y la obra, y finalmente el caudal del alma.<\/p>\n<p>Todos estos oficios dice que ya no los tiene, porque ya todas sus palabras y sus pensamientos y obras son de Dios y enderezadas a Dios, no llevando ellas las imperfecciones que sol\u00edan. Y as\u00ed, es como si dijera: ya no ando a dar gusto a mi apetito ni al ajeno, ni me ocupo ni entretengo en otros pasatiempos in\u00fatiles ni en cosas del mundo,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">que ya s\u00f3lo en amar es mi ejercicio.<\/p>\n<p>8. Como si dijera: que ya todos estos oficios est\u00e1n puestos en ejercicio de amor de Dios, es a saber: que toda la habilidad de mi alma y cuerpo, memoria, entendimiento y voluntad, sentidos interiores y exteriores y apetitos de la parte sensitiva y espiritual, todo se mueve por amor y en el amor, haciendo todo lo que hago con amor y padeciendo todo lo que padezco con sabor de amor.<\/p>\n<p>Esto quiso dar a entender David (Sal 58,10) cuando dijo: Mi fortaleza guardar\u00e9 para ti.<\/p>\n<p>9. Aqu\u00ed es de notar que, cuando el alma llega a este estado, todo el ejercicio de la parte espiritual y de la parte sensitiva, ahora sea en hacer, ahora en padecer, de cualquier manera que sea, siempre la causa m\u00e1s amor y regalo en Dios, como habemos dicho; y hasta el mismo ejercicio de oraci\u00f3n y trato con Dios que antes sol\u00eda tener en otras consideraciones y modos, ya todo es ejercicio de amor. De manera que, ahora sea su trato cerca de lo temporal, ahora sea su ejercicio cerca de lo espiritual, siempre puede decir esta tal alma: Que ya s\u00f3lo en amar es mi ejercicio.<\/p>\n<p>10. \u00a1Dichosa vida, y dichoso estado, y dichosa el alma que a \u00e9l llega!, donde todo le es ya sustancia de amor y regalo y deleite de desposorio, en que de veras puede la Esposa decir al divino Esposo aquellas palabras que de puro amor le dice en los Cantares (7,13), diciendo: Todas las manzanas nuevas y viejas guard\u00e9 pare ti, que es como si dijera: Amado m\u00edo, todo lo \u00e1spero y trabajoso quiero por ti y todo lo suave y sabroso para ti.<\/p>\n<p>Pero el acomodado sentido de este verso es decir que el alma en este estado de desposorio espiritual ordinariamente anda en uni\u00f3n de amor de Dios, que es com\u00fan y ordinaria asistencia de voluntad amorosa en Dios.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc29\"><\/a><br \/><strong>Anotaci\u00f3n a la canci\u00f3n siguiente<\/strong><\/p>\n<p>1. Verdaderamente esta alma est\u00e1 perdida en todas las cosas, y s\u00f3lo est\u00e1 ganada en amor, no empleando ya el esp\u00edritu en otra cosa. Por lo cual, aun a lo que es vida activa y otros ejercicios exteriores desfallece, por cumplir de veras con la una cosa sola que dijo el Esposo era necesaria (Lc 10,42), y es: la asistencia y continuo ejercicio de amor en Dios. Lo cual \u00e9l precia y estima en tanto, que, as\u00ed como reprendi\u00f3 a Marta (Lc 10,41) porque quer\u00eda apartar a Mar\u00eda de sus pies por ocuparla en otras cosas activas en servicio del Se\u00f1or (entendiendo que ella se lo hac\u00eda todo y que Mar\u00eda no hac\u00eda nada, pues se estaba holgando con el Se\u00f1or, siendo ello muy al rev\u00e9s, pues no hay obra mejor ni m\u00e1s necesaria que el amor), as\u00ed tambi\u00e9n en los Cantares (3,5) defiende a la Esposa, conjurando a todas las criaturas del mundo, las cuales se entienden all\u00ed por las hijas de Jerusal\u00e9n, que no impidan a la Esposa el sue\u00f1o espiritual de amor, ni la hagan velar, ni abrir los ojos a otra cosa hasta que ella quiera.<\/p>\n<p>2. Donde es de notar que, en tanto que el alma no llega a este estado de uni\u00f3n de amor, le conviene ejercitar el amor as\u00ed en la vida activa como en la contemplativa.<\/p>\n<p>Pero, cuando ya llegase a \u00e9l, no le es conveniente ocuparse en otras obras y ejercicios exteriores que le puedan impedir un punto de aquella asistencia de amor en Dios, aunque sean de gran servicio de Dios, porque es m\u00e1s precioso delante de Dios y del alma un poquito de este puro amor y m\u00e1s provecho hace a la Iglesia. aunque parece que no hace nada, que todas e s a s otras obras juntas.<\/p>\n<p>Que, por eso, Mar\u00eda Magdalena, aunque con su predicaci\u00f3n hac\u00eda gran provecho y le hiciera muy grande despu\u00e9s, por el grande deseo que ten\u00eda de agradar a s u Esposo y aprovechar a la Iglesia, se escondi\u00f3 en el desierto treinta a\u00f1os para entregarse d e veras a este amor, pareci\u00e9ndole que en todas maneras ganar\u00eda mucho m\u00e1s de esta manera, por lo mucho que aprovecha e importa a la Iglesia un poquito de este amor.<\/p>\n<p>3. De donde, cuando alguna alma tuviese algo de este grado de solitario amor, grande agravio se le hac\u00eda a ella y a la Iglesia si, aunque fuese por poco espacio, la quisiesen ocupar en cosas exteriores o activas, aunque fuesen de mucho caudal. Porque, pues Dios conjura que no la recuerden de este amor, \u00bfqui\u00e9n se atrever\u00e1 y quedar\u00e1 sin reprensi\u00f3n? Al fin, para este fin de amor fuimos criados.<\/p>\n<p>Adviertan, pues, aqu\u00ed los que son muy activos, que piensan ce\u00f1ir al mundo con sus predicaciones y obras exteriores, que mucho m\u00e1s provecho har\u00edan a la Iglesia y mucho m\u00e1s agradar\u00edan a Dios, dejado aparte el buen ejemplo que de s\u00ed dar\u00edan, si gastasen siquiera la mitad de ese tiempo en estarse con Dios en oraci\u00f3n, aunque no hubiesen llegado a tan alta como \u00e9sta. Cierto, entonces har\u00edan m\u00e1s y con menos trabajo con una obra que con mil, mereci\u00e9ndolo su oraci\u00f3n, y habiendo cobrado fuerzas espirituales en ella; porque de otra manera todo es martillar y hacer poco m\u00e1s que nada, y a veces nada, y aun a veces da\u00f1o.<\/p>\n<p>Porque Dios os libre que se comience a envanecer la sal (Mt 5,13), que, aunque m\u00e1s parezca que hace algo por de fuera, en sustancia no ser\u00e1 nada, cuando est\u00e1 cierto que las obras buenas no se pueden hacer sino en virtud de Dios.<\/p>\n<p>4. \u00a1Oh, cu\u00e1nto se pudiera escribir aqu\u00ed de esto!, mas no es de este lugar. Esto he dicho para dar a entender esta otra canci\u00f3n; porque en ella el alma responde por s\u00ed a todos aquellos que impugnan este santo ocio del alma y quieren que todo sea obrar, que luzca e hincha el ojo por de fuera, no entendiendo ellos la vena y ra\u00edz oculta de donde nace el agua y se hace todo fruto,<\/p>\n<p>Y as\u00ed, dice la canci\u00f3n:<\/p>\n<p><strong>Canci\u00f3n 29<\/strong><\/p>\n<p>Pues ya si en el ejido<br \/>de hoy m\u00e1s no fuere vista ni hallada, <br \/>dir\u00e9is que me he perdido;<br \/>que, andando enamorada,<br \/>me hice perdidiza, y fui ganada.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>5. Responde el alma en esta canci\u00f3n a una t\u00e1cita reprensi\u00f3n de parte de los del mundo, los cuales han de costumbre notar a los que de veras se dan a Dios, teni\u00e9ndolos por demasiados en su extra\u00f1eza y retraimiento y en su manera de proceder, diciendo tambi\u00e9n que son in\u00fatiles para las cosas importantes y perdidos en lo que el mundo precia y estima. A la cual reprensi\u00f3n de muy buena manera satisface aqu\u00ed el alma, haciendo rostro muy osada y atrevidamente a esto y a todo lo dem\u00e1s que el mundo la pueda imponer, porqu\u00e9, habiendo ella llegado a lo vivo del amor de Dios, todo lo tiene en poco.<\/p>\n<p>Y no s\u00f3lo eso, mas antes ella misma lo confiesa en esta canci\u00f3n, y se precia y glor\u00eda de haber dado en tales cosas y perd\u00eddose al mundo y a s\u00ed misma por su Amado. Y as\u00ed, lo que quiere decir en esa canci\u00f3n, hablando con los del mundo, es que si ya no la vieren en las cosas de sus primeros tratos y otros pasatiempos que sol\u00eda tener en el mundo, que digan y crean que se ha perdido y ajenado de ellos, y que lo tiene por tan bien que ella misma se quiso perder, andando buscando a su Amado enamorada mucho de \u00e9l.<\/p>\n<p>Y porque vean la ganancia de su p\u00e9rdida y no lo tengan por insipiencia o enga\u00f1o, dice que esta p\u00e9rdida fue su ganancia, y por eso de industria se hizo perdidiza.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Pues ya si en el ejido<br \/>de hoy mas no fuere vista ni hallada.<\/p>\n<p>6. Ejido com\u00fanmente se llama un lugar com\u00fan donde la gente se suele juntar a tomar solaz y recreaci\u00f3n, y donde tambi\u00e9n los pastores apacientan sus ganados. Y as\u00ed, por el ejido entiende aqu\u00ed el alma el mundo, donde los mundanos tienen sus pasatiempos y tratos y apacientan los ganados de sus apetitos. En lo cual dice el alma a los del mundo que si no fuere vista ni hallada (como sol\u00eda antes que fuese toda de Dios) que la tengan por perdida en eso mismo, y que as\u00ed lo digan; porque de eso se goza ella queriendo que lo digan, diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">dir\u00e9is que me he perdido.<\/p>\n<p>7. No se afrenta delante del mundo el que ama de las obras que hace por Dios, ni las esconde con verg\u00fcenza, aunque todo el mundo se las haya de condenar; porque el que tuviere verg\u00fcenza delante de los hombres de confesar al Hijo de Dios, dejando de hacer sus obras, el mismo Hijo de Dios, como \u00e9l dice por san Lucas (9,26), tendr\u00e1 verg\u00fcenza de confesarle delante de su Padre. Y por tanto, el alma con \u00e1nimo de amor, antes se precia de que se vea para gloria de su Amado haber ella hecho una tal obra por \u00e9l, que se haya perdido a todas las cosas del mundo, y por eso dice: Dir\u00e9is que me he perdido.<\/p>\n<p>8. Esta tan perfecta osad\u00eda y determinaci\u00f3n en las obras, pocos espirituales la alcanzan; porque, aunque algunos tratan y usan este trato, y aun se tienen algunos por los de muy all\u00e1, nunca se acaban de perder en algunos puntos, o de mundo o de naturaleza, para hacer las obras perfectas y desnudas por Cristo, no mirando a lo que dir\u00e1n o qu\u00e9 parecer\u00e1. Y as\u00ed, no podr\u00e1n \u00e9stos decir: dir\u00e9is que me he perdido, pues no est\u00e1n perdidos a s\u00ed mismos en el obrar. Todav\u00eda tienen verg\u00fcenza de confesar a Cristo por la obra delante de los hombres; teniendo respeto a cosas, no viven en Cristo de veras.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Que, andando enamorada,<\/p>\n<p>9. Conviene a saber: que, andando obrando las virtudes, enamorada de Dios,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">me hice perdidiza, y fui ganada.<\/p>\n<p>10 Sabiendo el alma el dicho del Esposo en el Evangelio (Mt 6,24), conviene a saber, que ninguno puede servir a dos se\u00f1ores, sino que por fuerza ha de faltar al uno, dice ella aqu\u00ed que, por no faltar a Dios, falt\u00f3 a todo lo que no es Dios, que es a todas las dem\u00e1s cosas y a s\u00ed misma, perdi\u00e9ndose a todo esto por su amor. El que anda de veras enamorado, luego se deja perder a todo lo dem\u00e1s por ganarse m\u00e1s en aquello que ama. Y por eso el alma dice aqu\u00ed que se hizo perdidiza ella misma, que es dejarse perder de industria.<\/p>\n<p>Y es en dos maneras, conviene a saber: a s\u00ed misma, no haciendo caso de s\u00ed en ninguna cosa sino del Amado, entreg\u00e1ndose a \u00e9l de gracia sin ning\u00fan inter\u00e9s, haci\u00e9ndose perdidiza a s\u00ed misma, no queriendo ganarse en nada para s\u00ed; lo segundo, a todas las cosas, no haciendo caso de todas sus cosas sino de las que tocan al Amado, y eso es hacerse perdidiza, que es tener gana que la ganen.<\/p>\n<p>11. Tal es el que anda enamorado de Dios, que no pretende ganancia ni premio, sino s\u00f3lo perderlo todo y a s\u00ed mismo en su voluntad por Dios, y \u00e9sa tiene por su ganancia; y as\u00ed lo es, seg\u00fan dice san Pablo (Fil 1,21) diciendo: Mori lucrum, esto es: Mi morir por Cristo es mi ganancia, espiritualmente a todas las cosas y a s\u00ed mismo. Y por eso dice el alma: fui ganada, porque el que a s\u00ed no se sabe perder, no se gana, antes se pierde, seg\u00fan dice Nuestro Se\u00f1or en el Evangelio (Mt 16,25), diciendo: El que quisiere ganar para s\u00ed su alma, \u00e9se la perder\u00e1: y el que la perdiere para consigo por m\u00ed, \u00e9se la ganar\u00e1.<\/p>\n<p>Y si queremos entender el dicho verso m\u00e1s espiritualmente y m\u00e1s al prop\u00f3sito que aqu\u00ed se trata, es de saber, que cuando un alma en el camino espiritual ha llegado a tanto que se ha perdido a todos los caminos y v\u00edas naturales de proceder en el trato con Dios, que ya no le busca por consideraciones ni formas ni sentimientos ni otros modos algunos de criaturas ni sentido, sino que pas\u00f3 sobre todo eso y sobre todo modo suyo y manera, tratando y gozando a Dios en fe y amor, entonces se dice haberse de veras ganado a Dios, porque de veras se ha perdido a todo lo que no es Dios ya lo que es en s\u00ed.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc30\"><\/a><br \/><strong>Anotaci\u00f3n a la canci\u00f3n siguiente<\/strong><\/p>\n<p>1. Estando, pues, el alma ganada de esta manera, todo lo que obra es ganancia, porque toda la fuerza de sus potencias est\u00e1 convertida en trato espiritual con el Amado de muy sabroso amor interior, en el cual las comunicaciones interiores que pasan entre Dios y el alma son de tan delicado y subido deleite, que no hay lengua mortal que lo pueda decir n i entendimiento humano que lo pueda entender. Porque, as\u00ed como la desposada en el d\u00eda de su desposorio no entiende en otra cosa sino en lo que es fiesta y deleite de amor y en sacar todas sus joyas y gracias a luz para con ellas agradar y deleitar al esposo, y el esposo ni m\u00e1s ni menos todas sus riquezas y excelencias le muestra para hacerle a ella fiesta y solaz, as\u00ed aqu\u00ed en este espiritual desposorio, donde el alma siente de veras lo que la Esposa dice en los Cantares (6,2), es a saber: Yo para mi Amado, y mi Amado para m\u00ed, las virtudes y gracias de la Esposa alma y las magnificencias y gracias del Esposo Hijo de Dios salen a la luz, y se ponen en plato para que se celebren las bodas de este desposorio. comunic\u00e1ndose los bienes y deleites del uno en el otro con vino de sabroso amor en el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>Para muestra de lo cual, hablando con el Esposo, dice el alma esta canci\u00f3n:<\/p>\n<p><strong>Canci\u00f3n 30<\/strong><\/p>\n<p>De flores y esmeraldas,<br \/>en las frescas ma\u00f1anas escogidas. <br \/>haremos las guirnaldas <br \/>en tu amor florecidas<br \/>y en un cabello m\u00edo entretejidas.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>2. En esta canci\u00f3n vuelve la Esposa a hablar con el Esposo en comunicaci\u00f3n y recreaci\u00f3n de amor y lo que en ella hace es tratar del solaz y deleite que el alma esposa y el Hijo de Dios tienen en la posesi\u00f3n de las riquezas de las virtudes y dones de entrambos y el ejercicio de ellas que hay del uno al otro goz\u00e1ndolas entre s\u00ed en comunicaci\u00f3n de amor. Y por eso dice ella, hablando con \u00e9l que har\u00e1n guirnaldas ricas de dones y virtudes adquiridas y ganadas en tiempo agradable y conveniente, hermoseadas y graciosas en el amor que tiene \u00e9l a ella y sustentadas y conservadas en el amor que ella tiene a \u00e9l. Por eso llama a este gozar las virtudes hacer guirnaldas de ellas; porque todas juntas, como flores en guirnaldas, las gozan entrambos en el amor com\u00fan que el uno tiene al otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">De flores y esmeraldas.<\/p>\n<p>3. Las flores son las virtudes del alma y las esmeraldas son los dones que tiene de Dios:<\/p>\n<p>Pues de estas flores y esmeraldas,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">en las frescas ma\u00f1anas escogidas.<\/p>\n<p>4. Es a saber, ganadas y adquiridas en las juventudes, que son las frescas ma\u00f1anas de las edades. Y dice escogidas, porque las virtudes que se adquieren en este tiempo de juventud son escogidas y muy aceptas a Dios, por ser en tiempo de juventud cuando hay m\u00e1s contradicci\u00f3n de parte de los vicios para adquirirlas y de parte del natural m\u00e1s inclinaci\u00f3n y prontitud para perderlas: y tambi\u00e9n porque, comenz\u00e1ndolas a coger desde este tiempo de juventud, se adquieren m\u00e1s perfectas y son m\u00e1s escogidas.<\/p>\n<p>Y llama a estas juventudes frescas ma\u00f1anas, porque, as\u00ed como es agradable la frescura de la ma\u00f1ana en la primavera m\u00e1s que las otras partes del d\u00eda, as\u00ed lo es la virtud de la juventud delante de Dios. Y aun pu\u00e9dense entender estas frescas ma\u00f1anas por los actos de amor en que se adquieren las virtudes, los cuales son a Dios m\u00e1s agradables que las frescas ma\u00f1anas a los hijos de los hombres.<\/p>\n<p>5. Tambi\u00e9n se entiende aqu\u00ed por las frescas ma\u00f1anas las obras hechas en sequedad y dificultad del esp\u00edritu, las cuales son denotadas por el fresco de las ma\u00f1anas del invierno, y estas obras hechas por Dios en sequedad de esp\u00edritu y dificultad son muy preciadas d e Dios, porque en ellas grandemente se adquieren las virtudes y dones; y las que se adquieren de esta suerte y con trabajo por la mayor parte son m\u00e1s escogidas y esmeradas y m\u00e1s firmes que si se adquiriesen s\u00f3lo con el sabor y regalo del esp\u00edritu; porque la virtud en la sequedad y dificultad y trabajo echa ra\u00edces, seg\u00fan Dios dijo a san Pablo (2Cor 12,9), diciendo: La virtud en la flaqueza se hace perfecta. Y por tanto, para encarecer la excelencia de las virtudes de que se han de hacer las guirnaldas para el Amado, bien est\u00e1 dicho en las frescas ma\u00f1anas escogidas, porque de solas estas flores y esmeraldas de virtudes y dones escogidos y perfectos, y no de las imperfectas, goza bien el Amado.<\/p>\n<p>Y por eso, dice aqu\u00ed el alma Esposa que de ellas para \u00e9l<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">haremos las guirnaldas.<\/p>\n<p>6. Para cuya inteligencia es de saber que todas las virtudes y dones que el alma y Dios adquieren en ella son en ella como una guirnalda de varias flores con que est\u00e1 admirablemente hermoseada, as\u00ed como de una vestidura de preciosa variedad. Y para mejor entenderlo, es de saber que as\u00ed como las flores materiales se van cogiendo, las van en la guirnalda que de ellas hacen componiendo, de la misma manera as\u00ed como las flores espirituales de virtudes y dones se van adquiriendo se van en el alma asentando. Y acabadas de adquirir, est\u00e1 ya la guirnalda de perfecci\u00f3n en el alma acabada de hacer e n que el alma y el Esposo se deleitan hermoseados con esta guirnalda y adornados, bien as\u00ed como en estado de perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Estas son las guirnaldas que dice han de hacer que es ce\u00f1irse y cercarse de variedad de flores y esmeraldas de virtudes y dones perfectos para parecer dignamente con este hermoso y precioso adorno delante la cara del rey y merezca la iguale consigo poni\u00e9ndola como reina a su lado, pues ella lo merece con la hermosura de su variedad. De donde, hablando David (Sal 44,10) con Cristo en este caso, dijo: Astitit regina a dextris tuis in vestitu deaurato circumdata varietate, que quiere decir. Estuvo la reina a tu diestra en vestidura de oro cercada de variedad, que es tanto como decir: estuvo a tu diestra vestida de perfecto amor y cercada de variedad de dones y virtudes perfectas.<\/p>\n<p>Y no dice har\u00e9 yo las guirnaldas solamente ni har\u00e1slas t\u00fa tampoco a solas, sino har\u00e9moslas entrambos juntos: porque las virtudes no las puede obrar el alma ni alcanzarlas a solas sin ayuda de Dios ni tampoco las obra Dios a solas en el alma sin ella. Porque aunque es verdad que todo lo bueno y todo don perfecto sea de arriba descendido del Padre de las lumbres, como dice Santiago (1,17), todav\u00eda eso mismo no se recibe sin la habilidad y ayuda del alma que lo recibe. De donde hablando la Esposa en los Cantares (1,3) con el Esposo, dijo: Tr\u00e1eme despu\u00e9s de ti correremos. De manera que el movimiento para el bien de Dios ha de venir seg\u00fan aqu\u00ed da a entender, solamente; mas el correr no dice que \u00e9l solo, ni ella sola sino correremos entrambos que es el obrar Dios y el alma juntamente.<\/p>\n<p>7. Este versillo se entiende harto propiamente de la Iglesia y de Cristo en el cual la Iglesia, Esposa suya, habla con \u00e9l diciendo: Haremos las guirnaldas entendiendo por guirnaldas todas las almas santas engendradas por Cristo en la Iglesia, que cada una de ellas es como una guirnalda arreada de flores de virtudes y dones, y todas ellas juntas son una guirnalda para la cabeza del Esposo Cristo.<\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n se puede entender por las hermosas guirnaldas, que por otro nombre se llaman laur\u00e9olas, hechas tambi\u00e9n en Cristo y la Iglesia las cuales son de tres maneras:<\/p>\n<p>La primera, de hermosas y blancas flores de todas las v\u00edrgenes, cada una con su laur\u00e9ola de virginidad, y todas ellas juntas ser\u00e1n una laur\u00e9ola para poner en la cabeza del Esposo Cristo.<\/p>\n<p>La segunda laur\u00e9ola, de las resplandecientes flores de los santos doctores, cada uno con su laur\u00e9ola de doctor, y todos juntos ser\u00e1n una laur\u00e9ola para sobreponer en la de las v\u00edrgenes en la cabeza de Cristo.<\/p>\n<p>La tercera, de los encarnados claveles de los m\u00e1rtires, cada uno tambi\u00e9n con su laur\u00e9ola de m\u00e1rtir, y todos ellos juntos ser\u00e1n una laur\u00e9ola para remate de la laur\u00e9ola del Esposo Cristo.<\/p>\n<p>Con las cuales tres guirnaldas estar\u00e1 Cristo Esposo tan hermoseado y tan gracioso de ver, que se dir\u00e1 en el cielo aquello que dice la Esposa en los Cantares (3,11): Salid, hijas de Si\u00f3n, y mirad al rey Salom\u00f3n con la corona con que le coron\u00f3 su madre en el d\u00eda de su desposorio y en el d\u00eda de la alegr\u00eda de su coraz\u00f3n. Haremos, pues, dice, estas guirnaldas<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">en tu amor florecidas.<\/p>\n<p>8. La flor que tienen las obras y virtudes es la gracia y virtud que del amor de Dios tienen, sin el cual no solamente no estar\u00edan floridas, pero todas ellas ser\u00edan secas y sin valor delante de Dios aunque humanamente fuesen perfectas. Pero porque \u00e9l da su gracia y amor, son las obras floridas en su amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">y en un cabello m\u00edo entretejidas.<\/p>\n<p>9. Este cabello suyo es su voluntad de ella y amor que tiene al Amado, el cual amor tiene y hace el oficio que el hilo en la guirnalda. Porque as\u00ed como el hilo enlaza y ase las flores en la guirnalda, as\u00ed el amor del alma enlaza y ase las virtudes en el alma y las sustenta en ella; porque, como dice san Pablo (Col 3,14), es la caridad el v\u00ednculo y atadura de la perfecci\u00f3n. De manera que en este amor del alma est\u00e1n las virtudes y dones sobrenaturales tan necesariamente asidos que si quebrase, faltando a Dios luego se desatar\u00edan todas las virtudes y faltar\u00edan del alma, as\u00ed como quebrado el hilo en la guirnalda, se caer\u00edan las flores. De manera que no basta que Dios nos tenga amor para darnos virtudes, sino que tambi\u00e9n nosotros se le tengamos a \u00e9l para recibirlas y conservarlas.<\/p>\n<p>Dice un cabello solo, y no muchos cabellos, para da a entender que ya su voluntad est\u00e1 sola en \u00e9l desasida de todos los dem\u00e1s cabellos que son los extra\u00f1os y ajenos amores. En lo cual encarece bien el valor y precio de estas guirnaldas de virtudes; porque cuando el amor est\u00e1 \u00fanico y s\u00f3lido en Dios (cual aqu\u00ed ella dice) tambi\u00e9n las virtudes est\u00e1n perfectas y acabadas y floridas mucho en el amor de Dios porque entonces es el amor que \u00e9l tiene al alma inestimable, seg\u00fan el alma tambi\u00e9n lo siente.<\/p>\n<p>10. Pero, si yo quisiese dar a entender la hermosura del entretejimiento que tienen estas flores de virtudes y esmeraldas entre s\u00ed o decir algo de la fortaleza y majestad que el orden y compostura de ellas ponen en el alma y el primor y gracia con que la atav\u00eda esta vestidura de variedad, no hallar\u00eda palabras y t\u00e9rminos con que darlo a entender.<\/p>\n<p>Del demonio dice Dios en el libro de Job (41,6-7) que su cuerpo es como escudos de metal colado, guarnecido con escamas tan apretadas entre s\u00ed, que de tal manera se juntan una a otra, que no puede entrar el aire por ellas. Pues si el demonio tiene tanta fortaleza en s\u00ed, por estar vestido de malicias asidas y ordenadas unas con otras, las cuales son significadas por las escamas, que su cuerpo se dice ser como escudo de metal colado, siendo todas las malicias en s\u00ed flaqueza, \u00bfcu\u00e1nta ser\u00e1 la fortaleza de esta alma vestida toda de fuertes virtudes, tan asidas y entretejidas entre s\u00ed, que no puede caber entre ellas fealdad ninguna ni imperfecci\u00f3n, a\u00f1adiendo cada una con su fortaleza, (fortaleza) al alma; y con su hermosura, hermosura; y con su valor y precio haci\u00e9ndola rica; y con su majestad, a\u00f1adi\u00e9ndola se\u00f1or\u00edo y grandeza? \u00a1Cu\u00e1n maravillosa, pues, ser\u00e1 para la vista espiritual esta alma Esposa en la postura de estos dones a la diestra del rey su Esposo! \u00a1Hermosos son tus pasos en los calzados, hija del pr\u00edncipe!, dice el Esposo de ella en los Cantares (7,1). Y dice hija del pr\u00edncipe para denotar el principado que ella aqu\u00ed tiene. Y cuando la llama hermosa en el calzado, \u00bfcu\u00e1l ser\u00e1 en el vestido?<\/p>\n<p>11. Y porque no s\u00f3lo admira la hermosura que ella tiene con la vestidura de estas flores, sino que tambi\u00e9n espanta la fortaleza y poder que con la compostura y orden de ellas, junto con la interposici\u00f3n de las esmeraldas que de innumerables dones divinos tiene, dice tambi\u00e9n de ella el Esposo en los dichos Cantares (6,3): Terrible eres, ordenada como las haces de los reales. Porque estas virtudes y dones de Dios, as\u00ed como con su olor espiritual recrean, as\u00ed tambi\u00e9n, cuando est\u00e1n unidas en el alma, con su sustancia dan fuerza. Que por eso, cuando la Esposa estaba flaca y enferma de amor en los Cantares, por no haber llegado a unir y entretejer estas flores y esmeraldas en el cabello de su amor, deseando ella fortalecerse con la dicha uni\u00f3n y junta de ellas, la ped\u00eda por estas palabras (2,5), diciendo: Fortalecedme con flores, apretadme con manzanas, porque estoy desfallecida de amor, entendiendo por las flores las virtudes, y por las manzanas, los dem\u00e1s dones.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc31\"><\/a><br \/><strong>Anotaci\u00f3n a la canci\u00f3n siguiente<\/strong><\/p>\n<p>1. Creo queda dado a entender c\u00f3mo, por el entretejimiento de estas guirnaldas y asiento de ellas en el alma, quiere dar a entender esta alma Esposa la divina uni\u00f3n de amor que hay entre ella y Dios en este estado. Pues que el Esposo es las flores, pues es la flor del campo y el lirio de los valles, como \u00e9l dice (Can 2,1); y el cabello del amor del alma es, como habemos dicho, el que ase y une con ella esta flor de las flores, pues, como dice el Ap\u00f3stol (Col 3,14), el amor es la atadura de la perfecci\u00f3n, la cual es la uni\u00f3n con Dios y el alma el acerico donde se asientan estas guirnaldas, pues ella es el sujeto de esta gloria, no pareciendo el alma ya lo que antes era, sino la misma flor perfecta con perfecci\u00f3n y hermosura de todas las flores; porque con tanta fuerza ase a los dos, es a saber, a Dios y al alma, este hilo del amor y los junta, que los transforma y hace uno por amor, de manera que, aunque en sustancia son diferentes, en gloria y parecer el alma parece Dios, y Dios el alma.<\/p>\n<p>2. Tal es la junta como \u00e9sta: es admirable sobre todo lo que se puede decir. Dase algo a entender de ella por aquello que dice la Escritura de Jonat\u00e1s y David en el primer libro d e los Reyes (18,1), donde dice que era tan estrecho el amor que Jonat\u00e1s ten\u00eda a David, que conglutin\u00f3 el \u00e1nima de Jonat\u00e1s con el \u00e1nima de David. De donde, si el amor de un hombre para con otro hombre fue tan fuerte que pudo conglutinar un alma con otra, \u00bfqu\u00e9 ser\u00e1 la conglutinaci\u00f3n que har\u00e1 del alma con el Esposo Dios el amor que el alma tiene al mismo Dios, mayormente siendo Dios aqu\u00ed el principal amante, que con la omnipotencia de s u abisal amor absorbe al alma en s\u00ed con m\u00e1s eficacia y fuerza que un torrente de fuego a una gota de roc\u00edo de la ma\u00f1ana, que se suele volar resuelta en el aire? De donde el cabello que tal obra de juntura hace, sin duda conviene que sea muy fuerte y sutil, pues con tanta fuerza penetra las partes que ase. Y por eso, el alma declara en la siguiente canci\u00f3n las propiedades de este su hermoso cabello, diciendo:<\/p>\n<p><strong>Canci\u00f3n 31<\/strong><\/p>\n<p>En solo aquel cabello<br \/>que en mi cuello volar consideraste, <br \/>mir\u00e1stele en mi cuello<br \/>y en \u00e9l preso quedaste,<br \/>y en uno de mis ojos te llagaste.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Tres cosas quiere decir el alma en esta canci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. La primera es dar a entender que aquel amor en que est\u00e1n asidas las virtudes no es otro sino s\u00f3lo el amor fuerte, porque, a la verdad, tal ha de ser para conservarlas.<\/p>\n<p>La segunda, dice que Dios se prend\u00f3 mucho de este su cabello de amor, vi\u00e9ndolo solo y fuerte.<\/p>\n<p>La tercera, dice que estrechamente se enamor\u00f3 de ella Dios, viendo la pureza y entereza de su fe.<\/p>\n<p>Y dice as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">En solo aquel cabello<br \/>que en mi cuello volar consideraste.<\/p>\n<p>4. El cuello significa la fortaleza, en la cual dice que volaba el cabello del amor, en que est\u00e1n entretejidas las virtudes, que es amor en fortaleza. Porque no basta que sea solo para conservar las virtudes, sino que tambi\u00e9n sea fuerte, para que ning\u00fan vicio contrario le pueda por ning\u00fan lado de la guirnalda de la perfecci\u00f3n quebrar. Porque por tal orden est\u00e1n asidas en este cabello del amor del alma las virtudes, que, si en alguna quebrase, luego, como habemos dicho, faltar\u00eda en todas; porque las virtudes, as\u00ed como donde est\u00e1 una est\u00e1n todas, as\u00ed tambi\u00e9n donde una falta, faltan todas.<\/p>\n<p>Y dice que volaba en el cuello, porque en la fortaleza del alma vuela este amor a Dios con gran fortaleza y ligereza, sin detenerse en cosa alguna; y as\u00ed como en el cuello el aire menea y hace volar el cabello, as\u00ed tambi\u00e9n el aire del Esp\u00edritu Santo, mueve y altera al amor fuerte para que haga vuelos a Dios; porque sin este divino viento, que mueve las potencias a ejercicio de amor divino, no obran ni hacen sus efectos las virtudes, aunque las haya en el alma.<\/p>\n<p>Y en decir que el Amado consider\u00f3 en el cuello volar este cabello, da a entender cu\u00e1nto ama Dios al amor fuerte; porque considerar es mirar muy particularmente con atenci\u00f3n y estimaci\u00f3n de aquello que se mira, y el amor fuerte hace mucho a Dios volver los ojos a mirarle<\/p>\n<p>Y as\u00ed, se sigue:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">mir\u00e1stele en mi cuello.<\/p>\n<p>5. Lo cual dice para dar a entender el alma que no s\u00f3lo preci\u00f3 y estim\u00f3 Dios este su amor vi\u00e9ndole solo, sino que tambi\u00e9n le am\u00f3 vi\u00e9ndole fuerte; porque mirar Dios es amar Dios, as\u00ed como el considerar Dios es, como habemos dicho, estimar lo que considera. Y vuelve a repetir en este verso el cuello, diciendo del cabello: Mir\u00e1stele en mi cuello, porque, como est\u00e1 dicho, \u00e9sa es la causa por que le am\u00f3 mucho, es a saber, verle en fortaleza. Y as\u00ed, es como si dijera: am\u00e1stele vi\u00e9ndole fuerte sin pusilanimidad ni temor, y solo sin otro amor, y volar con ligereza y fervor.<\/p>\n<p>6. Hasta aqu\u00ed no hab\u00eda Dios mirado este cabello para prendarse de \u00e9l, porque no le hab\u00eda visto solo y desasido de los dem\u00e1s cabellos de otros amores y apetitos, aficiones y gustos, y as\u00ed no volaba solo en el cuello de la fortaleza; mas, despu\u00e9s que por las mortificaciones y trabajos y tentaciones y penitencia se vino a desasir y hacer fuerte, de manera que ni por cualquiera fuerza ni ocasi\u00f3n quiebra, entonces ya le mira Dios y prenda y ase en \u00e9l las flores de estas guirnaldas, pues tiene fortaleza para tenerlas asidas en el alma.<\/p>\n<p>7. Mas cu\u00e1les y c\u00f3mo sean estas tentaciones y trabajos, y hasta d\u00f3nde llegan al alma para poder venir a esta fortaleza de amor en que Dios se una con el alma, en la declaraci\u00f3n d e las cuatro canciones que comienzan \u00a1Oh llama de amor viva! est\u00e1 dicho algo de ello; por lo cual habiendo pasado esta alma, ha llegado a tal grado de amor de Dios que haya merecido la divina uni\u00f3n. Por lo cual dice luego:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">y en \u00e9l preso quedaste.<\/p>\n<p>8. \u00a1Oh cosa digna de toda acepci\u00f3n y gozo, quedar Dios preso en un cabello! La causa de esta prisi\u00f3n tan preciosa es el haber Dios querido pararse a mirar el vuelo del cabello, como dicen los versos antecedentes; porque, como habemos dicho, el mirar de Dios es amar; porque, si \u00e9l por su gran misericordia no nos mirara y amara primero, como dice san Juan (1Jn 4,10), y se abajara, ninguna presa hiciera en \u00e9l el vuelo del cabello de nuestro bajo amor, porque no ten\u00eda \u00e9l tan alto vuelo que llegase a prender a esta divina ave de las alturas; mas porque ella se baj\u00f3 a mirarnos y a provocar el vuelo y levantarlo de nuestro amor, d\u00e1ndole valor y fuerza para ello, por eso \u00e9l mismo se prend\u00f3 en el vuelo del cabello, esto es, \u00e9l mismo se pag\u00f3 y se agrad\u00f3, por lo cual se prend\u00f3. Y eso quiere decir: Mir\u00e1stele en mi cuello, y en \u00e9l preso quedaste. Porque cosa muy cre\u00edble es que el ave de bajo vuelo pueda prendar al \u00e1guila real muy subida, si ella se viene a lo bajo queriendo ser presa.<\/p>\n<p>Y s\u00edguese:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">y en uno de mis ojos te llagaste.<\/p>\n<p>9. Enti\u00e9ndese aqu\u00ed por el ojo la fe, y dice uno solo, y que en \u00e9l se llag\u00f3, porque si la fe y fidelidad del alma para con Dios no fuese sola, sino que fuese mezclada con otro alg\u00fan respeto o cumplimiento, no llegar\u00eda a efecto de llagar a Dios de amor, y as\u00ed, s\u00f3lo un ojo ha de ser en que se llaga, como tambi\u00e9n un solo cabello en que se prenda el Amado. Y es tan estrecho el amor con que el Esposo se prenda de la Esposa en esta fidelidad \u00fanica que ve en ella, que si en el cabello del amor de ella se prendaba, en el ojo de su fe aprieta con tan estrecho nudo la prisi\u00f3n, que le hace llaga de amor por la gran ternura del afecto con que est\u00e1 aficionado a ella, lo cual es entrarla m\u00e1s en su amor.<\/p>\n<p>10. Esto mismo del cabello y del ojo dice el Esposo en los Cantares (4,9), hablando con la Esposa, diciendo: Llagaste mi coraz\u00f3n, hermana m\u00eda, llagaste mi coraz\u00f3n en uno de tus ojos y en un cabello de tu cuello. En lo cual dos veces repite haberte llagado el coraz\u00f3n, es a saber: en el ojo y en el cabello. Y por eso el alma hace relaci\u00f3n en la canci\u00f3n del cabello y del ojo, porque en ello denota la uni\u00f3n que tiene con Dios, seg\u00fan el entendimiento y seg\u00fan la voluntad; porque la fe, significada por el ojo, se sujeta en el entendimiento por fe y en la voluntad por amor.<\/p>\n<p>De la cual uni\u00f3n se glor\u00eda aqu\u00ed el alma y regracia esta merced a su Esposo como recibida de su mano, estimando en mucho haberse querido pagar y prendar de su amor. En lo cual se podr\u00eda considerar el gozo, alegr\u00eda y deleite que el alma tendr\u00e1 con este tal prisionero, pues tanto tiempo hab\u00eda que lo era ella de \u00e9l, andando de \u00e9l enamorada.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc32\"><\/a><br \/><strong>Anotaci\u00f3n a la canci\u00f3n siguiente<\/strong><\/p>\n<p>1. Grande es el poder y la porf\u00eda del amor, pues al mismo Dios prenda y liga. Dichosa el alma que ama, pues tiene a Dios por prisionero, rendido a todo lo que ella quisiere. Porque tiene tal condici\u00f3n, que, si se le llevan por amor y por bien, le har\u00e1n hacer cuanto quisieren; y si de otra manera, no hay hablarle ni poder con \u00e9l aunque hagan extremos; pero, por amor, en un cabello le ligan.<\/p>\n<p>Lo cual conociendo el alma, y que muy fuera de sus m\u00e9ritos la h a hecho tan grandes mercedes de levantarla a tan alto amor con tan ricas prendas de dones y virtudes, se lo atribuye todo a \u00e9l en la siguiente canci\u00f3n, diciendo:<\/p>\n<p><strong>Canci\u00f3n 32<\/strong><\/p>\n<p>Cuando t\u00fa me mirabas,<br \/>su gracia en m\u00ed tus ojos imprim\u00edan:<br \/>por eso me adamabas, <br \/>y en eso merec\u00edan <br \/>los m\u00edos adorar lo que en ti v\u00edan.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>2. Es propiedad del amor perfecto no querer admitir ni tomar nada para s\u00ed, ni atribuirse a s\u00ed nada, sino todo al Amado; que esto aun en los amores bajos lo hay, cu\u00e1nto m\u00e1s en el de Dios, donde tanto obliga la raz\u00f3n. Y, por tanto, porque en las dos canciones pasadas parece se atribu\u00eda a s\u00ed alguna cosa la Esposa, tal como decir que har\u00eda ella juntamente con el Esposo las guirnaldas y que se tejer\u00edan con el cabello de ella (lo cual es obra no de poco momento y estima), y despu\u00e9s decir y gloriarse que el Esposo se hab\u00eda prendado en su cabello y llagado en su ojo (en lo cual parece tambi\u00e9n atribuirse a s\u00ed misma gran merecimiento) quiere ahora en la presente canci\u00f3n declarar su intenci\u00f3n y deshacer el enga\u00f1o que en esto se puede entender, con cuidado y temor no se le atribuya a ella alg\u00fan valor y merecimiento, y por eso se le atribuya a Dios menos de lo que se le debe y ella desea. Atribuy\u00e9ndolo todo a \u00e9l y regraci\u00e1ndoselo juntamente, le dice que la causa de prendarse \u00e9l del cabello de su amor y llagarse del ojo de su fe, fue por haberle hecho la merced de mirarla con amor, en lo cual la hizo graciosa y agradable a s\u00ed mismo; y que por esa gracia y valor que de \u00e9l recibi\u00f3 mereci\u00f3 su amor y tener valor ella en s\u00ed para adorar agradablemente a su Amado y hacer obras dignas de su gracia y amor. S\u00edguese el verso:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Cuando t\u00fa me mirabas,<\/p>\n<p>3. Es a saber, con afecto de amor (porque ya dijimos que el mirar de Dios aqu\u00ed es amar),<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Su gracia en m\u00ed tus ojos imprim\u00edan.<\/p>\n<p>4. Por los ojos del Esposo entiende aqu\u00ed su Divinidad misericordiosa, la cual, inclin\u00e1ndose al alma con misericordia, imprime e infunde en ella su amor y gracia, con que la hermosea y levanta tanto, que la hace consorte de la misma Divinidad (2Pe 1,4).<\/p>\n<p>Y dice el alma, viendo la dignidad y alteza en que Dios la ha puesto:<\/p>\n<p>Por eso me adamabas.<\/p>\n<p>5. Adamar es amar mucho, es m\u00e1s que amar simplemente: es como amar duplicadamente, esto es, por dos t\u00edtulos o causas. Y as\u00ed, en este verso da a entender el alma los dos motivos y causas del amor que \u00e9l tiene a ella; por los cuales no s\u00f3lo la amaba prendado en su cabello, mas que la adamaba llagado en su ojo. Y la causa por que la adam\u00f3 de esta manera tan estrecha, dice ella en este verso que era porque \u00e9l quiso, con mirarla, darle gracia para agradarse de ella, d\u00e1ndole el amor de su cabello, y form\u00e1ndola con su caridad la fe de su ojo. Y as\u00ed, dice: por eso me adamabas.<\/p>\n<p>Porque poner Dios en el alma su gracia es hacerla digna y capaz de su amor. Y as\u00ed, es tanto como decir: porque hab\u00edas puesto en m\u00ed tu gracia, que eran prendas dignas de tu amor, por eso me adamabas, esto es, por eso me dabas m\u00e1s gracia. Esto es lo que dice san Juan (1,16): Que da gracia por la gracia que ha dado, que es dar m\u00e1s gracia; porque sin su gracia no se puede merecer su gracia.<\/p>\n<p>6. Es de notar, para inteligencia de esto, que Dios, as\u00ed como no ama cosa fuera de s\u00ed, as\u00ed ninguna cosa ama m\u00e1s bajamente que a s\u00ed, porque todo lo ama por s\u00ed, y as\u00ed el amor tiene la raz\u00f3n del fin, de donde no ama las cosas por lo que ellas son en s\u00ed. Por tanto, amar Dios al alma es meterla en cierta manera en s\u00ed mismo, igual\u00e1ndola consigo, y as\u00ed, ama al alma en s\u00ed consigo con el mismo amor que \u00e9l se ama. Y por eso en cada obra, por cuanto la hace en Dios, merece el alma el amor de Dios; porque, puesta en esta gracia y alteza, en cada obra merece al mismo Dios.<\/p>\n<p>Y por eso dice luego:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">y en eso merec\u00edan.<\/p>\n<p>7. Es a saber, en ese favor y gracia que los ojos de tu misericordia me hicieron cuando t\u00fa me mirabas, haci\u00e9ndome agradable a tus ojos, y digna de ser vista de ti, merecieron<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">los m\u00edos adorar lo que en ti v\u00edan.<\/p>\n<p>8. Es tanto como decir: las potencias de mi alma, Esposo m\u00edo, que son los ojos con que de mi puedes ser visto, merecieron levantarse a mirarte, las cuales antes con la miseria de su baja operaci\u00f3n y caudal natural estaban ca\u00eddas y bajas -porque poder mirar el alma a Dios es hacer obras en gracia de Dios-, y as\u00ed merec\u00edan las potencias del alma en el adorar, porque adoraban en gracia de su Dios, en la cual toda operaci\u00f3n es meritoria. Adoraban, pues, alumbrados y levantados con su gracia y favor, lo que en \u00e9l ya ve\u00edan, lo cual antes por su ceguera y bajeza no ve\u00edan.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 era, pues, lo que ya ve\u00edan? Ve\u00edan grandeza de virtudes, abundancia de suavidad, bondad inmensa, amor y misericordia en Dios, beneficios innumerables que de \u00e9l hab\u00eda recibido, ahora estando tan allegada a Dios, ahora cuando n o lo estaba. Todo esto merec\u00edan adorar ya con merecimiento los ojos del alma, porque estaban ya graciosos y agradables al Esposo; lo cual antes no s\u00f3lo no merec\u00edan adorar ni ver, pero ni aun considerar de Dios algo de ello; porque es grande la rudeza y ceguera del alma que est\u00e1 sin su gracia.<\/p>\n<p>9. Mucho hay aqu\u00ed que notar y mucho de qu\u00e9 se doler, ver cu\u00e1n fuera est\u00e1 de hacer lo que es obligada el alma que no est\u00e1 ilustrada con el amor de Dios; porque estando ella obligada a conocer estas y otras innumerables mercedes, as\u00ed temporales como espirituales, que de \u00e9l ha recibido y a cada paso recibe, y a adorar y servir con todas sus potencias a Dios sin cesar por ellas, no s\u00f3lo no lo hace, m\u00e1s ni aun mirarlo y conocerlo merece, ni caer en la cuenta de tal cosa; que hasta aqu\u00ed llega la miseria de los que viven o, por mejor decir, est\u00e1n muertos en pecado.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc33\"><\/a><br \/><strong>Anotaci\u00f3n a la canci\u00f3n siguiente<\/strong><\/p>\n<p>1. Para m\u00e1s inteligencia de lo dicho y de lo que se sigue, es de saber que la mirada de Dios cuatro bienes hace en el alma, es a saber: limpiarla, agraciarla, enriquecerla y alumbrarla; as\u00ed como el sol cuando env\u00eda sus rayos, que enjuga y calienta y hermosea y resplandece.<\/p>\n<p>Y despu\u00e9s que Dios pone en el alma estos tres bienes postreros, por cuanto por ellos le es el alma muy agradable, nunca m\u00e1s se acuerda de la fealdad y pecado que antes ten\u00eda, seg\u00fan lo dice por Ezequiel (18,22). Y as\u00ed, habi\u00e9ndole quitado una vez este pecado y fealdad, nunca m\u00e1s le da en cara con ella, ni por eso le deja de hacer m\u00e1s mercedes, pues que \u00e9l no juzga dos veces una cosa (Noh 1,9).<\/p>\n<p>Pero aunque Dios se olvide de la maldad y pecado despu\u00e9s de perdonado una vez, no por eso le conviene al alma echar en olvido sus pecados primeros, diciendo el Sabio (Ecli 5,5): Del pecado perdonado no quieras estar sin miedo. Y esto, por tres cosas: la primera, para tener siempre ocasi\u00f3n de no presumir; la segunda, para tener materia de siempre agradecer; la tercera, para que le sirva de m\u00e1s confiar para m\u00e1s recibir; porque si, estando en pecado, recibi\u00f3 de Dios tanto bien, puesta en amor de Dios y fuera de pecado, \u00bfcu\u00e1nto mayores mercedes podr\u00e1 esperar?<\/p>\n<p>2. Acord\u00e1ndose, pues, el alma aqu\u00ed de todas estas misericordias recibidas y vi\u00e9ndose puesta junto al Esposo con tanta dignidad, g\u00f3zase grandemente con deleite de agradecimiento y amor, ayud\u00e1ndole mucho para esto la memoria de aquel primer estado suyo tan bajo y tan feo, que no s\u00f3lo no merec\u00eda ni estaba para que la mirara Dios, mas ni aun para que tomara en la boca su nombre, seg\u00fan \u00e9l lo dice por el profeta David (Sal 15,4). De donde, viendo que de su parte ninguna raz\u00f3n hay ni la puede haber para que Dios la mirase y engrandeciese, sino s\u00f3lo de parte de Dios, y \u00e9sta es su bella gracia y mera voluntad, atribuy\u00e9ndose a s\u00ed su miseria y al Amado todos los bienes que posee, viendo que por ellos ya merece lo que no merec\u00eda, toma \u00e1nimo y osad\u00eda para pedirle la continuaci\u00f3n de la divina uni\u00f3n espiritual, en la cual se le vayan multiplicando las mercedes; todo lo cual da ella a entender en la siguiente canci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Canci\u00f3n 33<\/strong><\/p>\n<p>No quieras despreciarme,<br \/>que si color moreno en m\u00ed hallaste, <br \/>ya bien puedes mirarme<br \/>despu\u00e9s que me miraste,<br \/>que gracia y hermosura en m\u00ed dejaste.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>3. Anim\u00e1ndose ya la Esposa y preci\u00e1ndose a s\u00ed misma en las prendas y precio que de su Amado tiene, viendo que por ser cosas de \u00e9l (aunque ella de suyo sea de bajo precio y n o merezca alguna estima), merece ser estimada por ellas, atr\u00e9vese a su Amado, y d\u00edcele que ya no la quiera tener en poco ni despreciarla, porque si antes merec\u00eda esto por la fealdad de su culpa y bajeza de su naturaleza, que ya despu\u00e9s que \u00e9l la mir\u00f3 la primera vez, en que la arre\u00f3 con su gracia y visti\u00f3 con su hermosura, que bien la puede ya mirar la segunda y m\u00e1s veces, aument\u00e1ndote la gracia y hermosura, pues hay ya raz\u00f3n y causa bastante para ello en haberla mirado cuando no lo merec\u00eda ni ten\u00eda partes para ello.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">No quieras despreciarme.<\/p>\n<p>4. No dice esto por querer la tal alma ser tenida en algo, porque antes los desprecios y vituperios son de grande estima y gozo para el alma que de veras ama a Dios, y porque ve que de su cosecha no merece otra cosa, sino por la gracia y dones que tiene de Dios, seg\u00fan ella va dando a entender, diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">que si color moreno en m\u00ed hallaste,<\/p>\n<p>Es a saber, que, si antes que me miraras graciosamente hallaste en m\u00ed fealdad y negrura de culpas e imperfecciones y bajeza de condici\u00f3n natural,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">ya bien puedes mirarme, <br \/>despu\u00e9s que me miraste.<\/p>\n<p>6. Despu\u00e9s que me miraste, quitando de m\u00ed ese color moreno y desgraciado de culpa con que no estaba de ver, en que me diste la primera vez gracia, ya bien puedes mirarme, esto es, ya bien puedo yo y merezco ser vista, recibiendo m\u00e1s gracia de tus ojos, pues con ellos no s\u00f3lo la primera vez me quitaste el color moreno, pero tambi\u00e9n me hiciste digna de ser vista, pues con tu vista de amor,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">gracia y hermosura en m\u00ed dejaste.<\/p>\n<p>7. Lo que ha dicho el alma en los dos versos antecedentes es para dar a entender lo que dice san Juan en el Evangelio (1,16), es a saber, que Dios da gracia por gracia, porque, cuando Dios ve al alma graciosa en sus ojos, mucho se mueve a hacerla m\u00e1s gracia, por cuanto en ella mora bien agradado. Lo cual conociendo Mois\u00e9s (Ex 33, 12-13), pidi\u00f3 a Dios m\u00e1s gracia, queri\u00e9ndole obligar por la gracia que ya de \u00e9l ten\u00eda, diciendo a Dios: T\u00fa dices que me conoces de nombre y que he hallado gracia delante de ti: pues luego si he hallado gracia en tu presencia, mu\u00e9strame tu cara, para que te conozca y halle gracia delante de tus ojos.<\/p>\n<p>Y porque con esta gracia ella est\u00e1 delante de Dios engrandecida, honrada y hermoseada, como habemos dicho, por eso es amada de \u00e9l inefablemente. De manera que, si antes que estuviese en su gracia por s\u00ed s\u00f3lo la amaba, ahora que ya est\u00e1 en su gracia, no s\u00f3lo la ama por s\u00ed, sino tambi\u00e9n por ella; y as\u00ed, enamorado de su hermosura, mediante los efectos y obras de ella, ahora sin ellos, siempre le va \u00e9l comunicando m\u00e1s amor y gracias, y como la va honrando y engrandeciendo m\u00e1s, siempre se va m\u00e1s prendando y enamorando de ella.<\/p>\n<p>Porque as\u00ed lo da Dios a entender, hablando con su amigo Jacob por Isa\u00edas (43,4), diciendo: Despu\u00e9s que en mis ojos eres hecho honrado y glorioso, yo te he amado; lo cual es tanto como decir: despu\u00e9s que mis ojos te dieron gracia por su vista, por la cual te hiciste glorioso y digno de honra en mi presencia, has merecido m\u00e1s gracia de mercedes m\u00edas. Porque amar Dios m\u00e1s, es hacer m\u00e1s mercedes.<\/p>\n<p>Esto mismo da a entender la Esposa en los divinos Cantares (1,3-4) a las otras almas, diciendo: Morena soy, pero hermosa, hijas de Jerusal\u00e9n; por tanto, me ha amado el rey, y entr\u00e1dome en lo interior de su lecho, lo cual es decir: almas, que no sab\u00e9is ni conoc\u00e9is de estas mercedes, no os maravill\u00e9is porque el rey celestial me las haya hecho a m\u00ed tan grandes que haya llegado a meterme en lo interior de su amor; porque, aunque soy morena de m\u00edo, puso en m\u00ed \u00e9l tanto sus ojos despu\u00e9s de haberme mirado la primera vez, que no se content\u00f3 hasta desposarme consigo y llevarme al interior lecho de su amor.<\/p>\n<p>8. \u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 decir hasta d\u00f3nde llega lo que Dios engrandece un alma cuando da en agradarse de ella? No hay poderlo ni aun imaginar; porque, en fin, lo hace como Dios, para mostrar qui\u00e9n \u00e9l es. S\u00f3lo se puede dar algo a entender por la condici\u00f3n que Dios tiene de ir dando m\u00e1s a quien m\u00e1s tiene, y lo que le va dando es multiplicandamente seg\u00fan la proporci\u00f3n de lo que antes el alma tiene, seg\u00fan en el Evangelio (Mt 13,12) lo da a entender, diciendo: A cualquiera que tuviere, se le dar\u00e9 m\u00e1s, hasta que llegue a abundar; y al que no tiene, aun lo que tiene le ser\u00e1 quitado. Y as\u00ed, el dinero que ten\u00eda el siervo no en gracia de su se\u00f1or, le fue quitado y dado al que ten\u00eda m\u00e1s dineros que todos juntos en gracia de su se\u00f1or.<\/p>\n<p>De donde los mejores y principales bienes de su casa, esto es, de su Iglesia, as\u00ed militante como triunfante, acumula Dios en el que es m\u00e1s amigo suyo, y lo ordena para m\u00e1s honrarle y glorificarle; as\u00ed como una luz grande absorbe en s\u00ed muchas luces peque\u00f1as. Como tambi\u00e9n lo dio Dios a entender en la sobredicha autoridad de Isa\u00edas (43,3-4), seg\u00fan el sentido espiritual, hablando con Jacob, diciendo: Yo soy tu Se\u00f1or Dios, Santo de Israel, tu Salvador; a Egipto he dado por tu propiciaci\u00f3n, a Etiop\u00eda y a Saba por ti; y dar\u00e9 hombres por ti y pueblos por tu alma.<\/p>\n<p>9. Bien puedes, pues, ya, Dios m\u00edo, mirar y preciar mucho al alma que miras, pues con tu vista pones en ella precio y prendas de que t\u00fa te precias y prendas. Y, por eso, no ya una vez sola, sino muchas merece que la mires despu\u00e9s que la miraste. Pues, como se dice en el libro de Ester (6,11) por el Esp\u00edritu Santo: Digno es de tal honra a quien quiere honrar el Rey.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc34\"><\/a><br \/><strong>Anotaci\u00f3n a la canci\u00f3n siguiente<\/strong><\/p>\n<p>1. Los amigables regalos que el Esposo hace al alma en este estado son inestimables, y las alabanzas y requiebros de divino amor que con gran frecuencia pasan entre los dos son inefables. Ella se emplea en alabar y regraciar a \u00e9l; \u00e9l, en engrandecer, alabar y regraciar a ella, seg\u00fan es de ver en los Cantares (1, 14-15), donde hablando \u00e9l con ella, dice: Cata que eres hermosa, amiga m\u00eda: cata que eres hermosa y tus ojos son de paloma. Y ella responde y dice: Cata que t\u00fa eres hermoso, amado m\u00edo, y bello; y otras muchas gracias y alabanzas que el uno al otro a cada paso se dicen en los Cantares. Y as\u00ed, ella en la canci\u00f3n pasada acaba de despreciarse a s\u00ed llam\u00e1ndose morena y fea, y de alabarte a \u00e9l de hermoso y gracioso, pues con su mirada le dio gracia y hermosura. Y \u00e9l, porque tiene de costumbre de ensalzar al que se humilla, poniendo en ella los ojos como ella se lo ha pedido, en la canci\u00f3n que se sigue se emplea en alabarla, llam\u00e1ndola, no morena, como ella se llam\u00f3, sino blanca paloma, alab\u00e1ndola de las buenas propiedades que tiene como paloma y t\u00f3rtola. Y as\u00ed, dice:<\/p>\n<p><strong>Canci\u00f3n 34<\/strong><\/p>\n<p>Esposo<\/p>\n<p>La blanca palomica<br \/>al arca con el remo se ha tornado; <br \/>y ya la tortolica<br \/>al socio deseado<br \/>en las riberas verdes ha hallado.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>2. El Esposo es el que habla en esta canci\u00f3n, cantando la pureza que ella tiene ya en este estado y las riquezas y premio que ha conseguido por haberse dispuesto y trabajado por venir a \u00e9l. Y tambi\u00e9n canta la buena dicha que ha tenido en hallar a su Esposo en esta uni\u00f3n, y da a entender el cumplimiento de los deseos suyos y deleite y refrigerio que en \u00e9l posee, acabados ya los trabajos de esta vida y tiempo pasado. Y as\u00ed, dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">La blanca palomica.<\/p>\n<p>3. Llama al alma blanca palomica por la blancura y limpieza que ha recibido de la gracia que ha hallado en Dios. Y ll\u00e1mala paloma porque as\u00ed la llama en los Cantares (2,10) para denotar la sencillez y mansedumbre de condici\u00f3n y amorosa contemplaci\u00f3n que tiene; porque la paloma no s\u00f3lo es sencilla y mansa, sin hiel, mas tambi\u00e9n tiene los ojos claros y amorosos; que, por eso, para denotar el Esposo en ella esta propiedad de contemplaci\u00f3n amorosa con que mira a Dios, dijo all\u00ed tambi\u00e9n (1,14) que ten\u00eda los ojos de paloma.<\/p>\n<p>La cual, dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">al arca con el ramo se ha tornado.<\/p>\n<p>4. Aqu\u00ed compara al alma el Esposo a la paloma del arca de No\u00e9, tomando por figura aquel ir y venir de la paloma al arca, de lo que al alma en este caso le ha acaecido. Porque as\u00ed como la paloma iba y ven\u00eda al arca porque no hallaba d\u00f3nde descansase su pie entre las aguas del diluvio, hasta que despu\u00e9s se volvi\u00f3 a ella con un ramo de oliva en el pico, en se\u00f1al de la misericordia de Dios en la cesaci\u00f3n de las aguas que ten\u00edan anegada la tierra (Gn 8,8-11), as\u00ed esta tal alma que sali\u00f3 del arca de la omnipotencia de Dios, cuando la cri\u00f3, habiendo andado por las aguas del diluvio de los pecados e imperfecciones, no hallando d\u00f3nde descansase su apetito, andaba yendo y viniendo por los aires de las ansias de amar al arca del pecho de su Criador, sin que de hecho la acabase de recoger en \u00e9l, hasta que ya, habiendo Dios hecho cesar las dichas aguas todas de imperfecciones sobre la tierra de su alma, ha vuelto con el ramo de oliva, que es la victoria que por la clemencia y misericordia de Dios tiene de todas las cosas, a este dichoso y acabado recogimiento del pecho de su Amado, no solamente con victoria de todos sus contrarios, sino con premio de sus merecimientos, porque lo uno y lo otro es denotado por el ramo de oliva. Y as\u00ed, la palomica del alma no s\u00f3lo vuelve ahora al arca de su Dios blanca y limpia como sali\u00f3 de ella cuando la cri\u00f3, mas aun con aumento de ramo del premio y paz conseguida en la victoria de s\u00ed misma.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Y ya la tortolica <br \/>al socio deseado<br \/>en las riberas verdes ha hallado.<\/p>\n<p>5. Tambi\u00e9n llama aqu\u00ed el Esposo al alma tortolica, porque en este caso de buscar al Esposo ha sido como la t\u00f3rtola cuando no hallaba al consorte que deseaba. Para cuya inteligencia es de saber que de la t\u00f3rtola se dice que, cuando no halla a su consorte, ni se asienta en ramo verde, ni bebe el agua clara ni fr\u00eda, ni se pone debajo de la sombra ni se junta con otra compa\u00f1\u00eda; pero en junt\u00e1ndose con \u00e9l ya goza de todo esto.<\/p>\n<p>Todas estas propiedades tiene el alma, y es necesario que las tenga para haber de llegar a esta uni\u00f3n y junta del Esposo Hijo de Dios. Porque con tanto amor y solicitud le conviene andar que no asiente el pie del apetito en ramo verde de alg\u00fan deleite, ni quiera beber el agua clara de alguna honra y gloria del mundo ni la quiera gustar fr\u00eda de alg\u00fan refrigerio o consuelo temporal, ni se quiera poner debajo de la sombra de alg\u00fan favor y amparo de criaturas; no queriendo reposar nada en nada ni acompa\u00f1arse de otras aficiones gimiendo por la soledad de todas las cosas hasta hallar a su Esposo en cumplida satisfacci\u00f3n.<\/p>\n<p>6. Y porque esta tal alma, antes que llegase a este alto estado, anduvo con grande amor buscando a su Amado, no se satisfaciendo de cosa sin \u00e9l, canta aqu\u00ed el mismo Esposo el fin de sus fatigas y el cumplimiento de los deseos de ella, diciendo que ya la tortolica al socio deseado en las riberas verdes ha hallado, que es tanto como decir: ya el alma Esposa se sienta en ramo verde, deleit\u00e1ndose en su Amado; y ya bebe el agua clara de muy alta contemplaci\u00f3n y sabidur\u00eda de Dios y fr\u00eda de refrigerio y regalo que tiene en Dios; y tambi\u00e9n se pone debajo de la sombra de su amparo y favor, que tanto ella hab\u00eda deseado donde es consolada apacentada y refeccionada sabrosa y divinamente seg\u00fan ella de ello se alegra en los Cantares (2,3) diciendo: Debajo de la sombra de aquel que hab\u00eda deseado me sent\u00e9 y su fruto es dulce a mi garganta.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc35\"><\/a><br \/><strong>Anotaci\u00f3n a la canci\u00f3n siguiente<\/strong><\/p>\n<p>Va prosiguiendo el Esposo, dando a entender el contento que tiene del bien que ha conseguido la Esposa por medio de la soledad en que antes quiso vivir, que es una estabilidad de paz y bien inmutable. Porque cuando el alma llega a confirmarse en la quietud del \u00fanico y solitario amor del Esposo, como ha hecho \u00e9sta de que hablamos aqu\u00ed, hace tan sabroso asiento de amor en Dios y Dios en ella, que no tiene necesidad de otros medios ni maestros que la encaminen a Dios, porque es ya Dios su gu\u00eda y su luz. Porque cumple e n ella lo que prometi\u00f3 por Oseas (2,14), diciendo: Yo la guiar\u00e9 a la soledad y all\u00ed hablar\u00e9 a su coraz\u00f3n. En lo cual da a entender que en la soledad se comunica y une \u00e9l en el alma. Porque hablarle al coraz\u00f3n es satisfacerle el coraz\u00f3n, el cual no se satisface con menos que Dios. Y as\u00ed, dice el Esposo:<\/p>\n<p><strong>Canci\u00f3n 35<\/strong><\/p>\n<p>En soledad viv\u00eda,<br \/>y en soledad ha puesto ya su nido;<br \/>y en soledad la gu\u00eda <br \/>a solas su querido, <br \/>tambi\u00e9n en soledad de amor herido.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>2. Dos cosas hace en esta canci\u00f3n el Esposo. La primera, alabar la soledad en que antes el alma quiso vivir, diciendo c\u00f3mo fue medio para en ella hallar y gozar a su Amado a solas de todas las penas y fatigas que antes ten\u00eda; porque, como ella se quiso sustentar en soledad de todo gusto y consuelo y arrimo de las criaturas por llegar a la compa\u00f1\u00eda y junta de su Amado, mereci\u00f3 hallar la posesi\u00f3n de la paz de la soledad en su Amado, en que reposa ajena y sola de todas las dichas molestias.<\/p>\n<p>La segunda es decir que, por cuanto ella se ha querido quedar a solas de todas las cosas criadas por su querido, \u00e9l mismo (enamorado de ella por esta su soledad) se ha hecho cuidado de ella, recibi\u00e9ndola en sus brazos, apacent\u00e1ndola en s\u00ed de todos los bienes, guiando su esp\u00edritu a las cosas altas de Dios. Y no s\u00f3lo dice que \u00e9l es ya su gu\u00eda, sino que a solas lo hace sin otros medios ni de \u00e1ngeles ni de hombres, ni de formas ni figuras, por cuanto ella por medio de esta soledad tiene ya verdadera libertad de esp\u00edritu, que no se ata a alguno de estos medios. Y dice el verso:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">En soledad viv\u00eda.<\/p>\n<p>3. La dicha tortolilla, que es el alma, viv\u00eda en soledad antes que hallase al Amado en este estado de uni\u00f3n; porque el alma que desea a Dios, la compa\u00f1\u00eda de ninguna cosa le hace consuelo; antes, hasta hallarle, todo la hace y causa m\u00e1s soledad.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Y en soledad ha puesto ya su nido.<\/p>\n<p>4. La soledad en que antes viv\u00eda era querer carecer por su Esposo de todas las cosas y bienes del mundo (seg\u00fan habemos dicho de la tortolilla) procurando hacerse perfecta, adquiriendo perfecta soledad, en que viene a la uni\u00f3n del Verbo y, por consiguiente, a todo refrigerio y descanso; lo cual es aqu\u00ed significado por el nido que aqu\u00ed dice, el cual significa descanso y reposo. Y as\u00ed, es c\u00f3mo si dijera: en esa soledad en que antes viv\u00eda, ejercit\u00e1ndose en ella con trabajo y angustia, porque no estaba perfecta, en ella ha puesto su descanso ya y refrigerio, por haberla ya adquirido perfectamente en Dios. De donde, hablando espiritualmente David (Sal 83,4) dice: De verdad que el p\u00e1jaro hall\u00f3 para s\u00ed casa, y la t\u00f3rtola nido donde criar sus pollicos, esto es, asiento en Dios, donde satisfacer sus apetitos y potencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Y en soledad la gu\u00eda.<\/p>\n<p>5. Quiere decir: en esa soledad que el alma tiene de todas las cosas en que est\u00e1 sola con Dios, \u00e9l la gu\u00eda y mueve y levanta a las cosas divinas, conviene a saber: su entendimiento a las inteligencias divinas, porque ya est\u00e1 solo y desnudo de otras contrarias y peregrinas inteligencias; y su voluntad mueve libremente al amor de Dios, porque ya est\u00e1 sola y libre de otras afecciones; y llena su memoria de divinas noticias, porque tambi\u00e9n est\u00e1 ya sola y vac\u00eda de otras imaginaciones y fantas\u00edas. Porque, luego que el alma desembaraza estas potencias y las vac\u00eda de todo lo inferior y de la propiedad de lo superior, dej\u00e1ndolas a solas sin ello, inmediatamente se las emplea Dios en lo invisible y divino, y es Dios el que la gu\u00eda en esta soledad, que es lo que dice san Pablo (Rm 8,14) de los perfectos: Qui spiritu Dei aguntur, etc.: Son movidos del esp\u00edritu de Dios, que es lo mismo que decir: En soledad la gu\u00eda<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">a solas su querido.<\/p>\n<p>6. Quiere decir: que no s\u00f3lo la gu\u00eda en la soledad de ella, mas que \u00e9l mismo a solas es el que obra en ella sin otro alg\u00fan medio. Porque \u00e9sta es la propiedad de esta uni\u00f3n del a l m a con Dios en matrimonio espiritual: hacer Dios en ella y comunic\u00e1rsele por s\u00ed solo, no ya por medio de \u00e1ngeles como antes, ni por medio de la habilidad natural. Porque los sentidos exteriores e interiores y todas las criaturas y aun la misma alma, muy poco hacen al caso para ser parte para recibir estas grandes mercedes sobrenaturales que Dios hace en este estado; no caen en habilidad y obra natural y diligencia del alma; \u00e9l a solas lo hace en ella. Y la causa es porque la halla a solas, como est\u00e1 dicho, y as\u00ed no la quiere dar otra compa\u00f1\u00eda, aprovech\u00e1ndola y fi\u00e1ndola de otro que s\u00ed solo.<\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n es cosa conveniente, que, pues el alma ya lo ha dejado todo y pasado por todos los medios, subi\u00e9ndose sobre todo a Dios, que el mismo Dios sea la gu\u00eda y el medio para s\u00ed mismo. Y, habi\u00e9ndose el alma ya subido en soledad de todo sobre todo, ya todo no le aprovecha ni sirve para m\u00e1s subir otra cosa que el mismo Verbo Esposo; el cual, por estar tan enamorado de ella, \u00e9l a solas es el que la quiere hacer las dichas mercedes. Y as\u00ed, dice luego:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">tambi\u00e9n en soledad de amor herido,<\/p>\n<p>7. Es a saber, de la Esposa. Porque, adem\u00e1s de amar el Esposo mucho la soledad del alma, est\u00e1 mucho m\u00e1s herido del amor de ella por haberse ella querido quedar a solas de todas las cosas, por cuanto estaba herida de amor de \u00e9l. Y as\u00ed, \u00e9l no quiso dejarla sola, sino que, herido de ella por la soledad que por \u00e9l tiene, viendo que no se contenta con otra cosa, \u00e9l solo la gu\u00eda a s\u00ed mismo, atray\u00e9ndola y absorbi\u00e9ndola en s\u00ed, lo cual no hiciera \u00e9l en ella si no la hubiera hallado en soledad espiritual.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc36\"><\/a><br \/><strong>Anotaci\u00f3n a la canci\u00f3n siguiente<\/strong><\/p>\n<p>1. Es extra\u00f1a esta propiedad que tienen los amados en gustar mucho m\u00e1s de gozarse a solas de toda criatura que con alguna compa\u00f1\u00eda. Porque, aunque est\u00e9n juntos, si tienen alguna extra\u00f1a compa\u00f1\u00eda que haga all\u00ed presencia, aunque no hayan de tratar ni de hablar m\u00e1s escuso de ella que delante de ella, y la misma compa\u00f1\u00eda trate ni hable nada, basta estar all\u00ed para que no se gocen a su sabor. La raz\u00f3n es porque el amor, como es unidad de dos solos, a solas se quieren comunicar ellos.<\/p>\n<p>Puesta, pues, el alma en esta cumbre de perfecci\u00f3n y libertad de esp\u00edritu en Dios, acabadas todas las repugnancias y contrariedades de la sensualidad, ya no tiene otra cosa en qu\u00e9 entender ni otro ejercicio en qu\u00e9 se emplear sino en darse en deleites y gozos de \u00edntimo amor con el Esposo. Como se escribe del santo Tob\u00edas en su libro (14,4), donde dice que, despu\u00e9s que hab\u00eda pasado por los trabajos de su pobreza y tentaciones, le alumbr\u00f3 Dios, y que todo lo dem\u00e1s de sus d\u00edas pas\u00f3 en gozo, como ya lo pasa esta alma de que vamos hablando, por ser los bienes que en s\u00ed ve de tanto gozo y deleite, como lo da a entender Isa\u00edas (58,10-14) del alma que, habi\u00e9ndose ejercitado en las obras de perfecci\u00f3n, ha llegado al punto de perfecci\u00f3n que vamos hablando.<\/p>\n<p>2. Dice, pues, all\u00ed, hablando con el alma de esta perfecci\u00f3n: Entonces, dice, nacer\u00e1 en la tiniebla tu luz, y tus tinieblas ser\u00e1n como el mediod\u00eda. Y darte ha tu Se\u00f1or Dios descanso siempre, y llenar\u00e1 de resplandores tu alma, y librar\u00e1 tus huesos, y ser\u00e1s como un huerto de regad\u00edo y como una fuente de aguas, cuyas aguas no faltar\u00e1n. Edificarse han en ti las soledades de los siglos, y los principios y fundamentos de una generaci\u00f3n y de otra generaci\u00f3n resucitar\u00e1s; y ser\u00e1s llamado edificador de los setos, apartando tus sendas y veredas a la quietud. Si apartares el trabajo tuyo de la holganza, y de hacer tu voluntad en mi santo d\u00eda, y te llamares holganza delicada y santa gloriosa del Se\u00f1or, y le glorificares no haciendo tus v\u00edas y no cumpliendo tu voluntad, entonces te deleitar\u00e1s sobre el Se\u00f1or, y ensalzarte he sobre las alturas de la tierra, y apacentarte he en la heredad de Jacob. Hasta aqu\u00ed son palabras de Isa\u00edas, donde la heredad de Jacob es el mismo Dios. Y por eso, como habemos dicho, esta alma ya no entiende sino en andar gozando de los deleites de este pasto. S\u00f3lo le queda una cosa que desear, que es gozarle perfectamente en la vida eterna.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, en la siguiente canci\u00f3n y en las dem\u00e1s que se siguen, se emplea en pedir al Amado este beat\u00edfico pasto en manifiesta visi\u00f3n de Dios. Y as\u00ed, dice:<\/p>\n<p><strong>Canci\u00f3n 36<\/strong><\/p>\n<p>Esposa<\/p>\n<p>Goc\u00e9monos, Amado,<br \/>y v\u00e1monos a ver en tu hermosura<br \/>al monte o al collado, <br \/>do mana el agua pura; <br \/>entremos m\u00e1s adentro en la espesura.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>3. Ya que est\u00e1 hecha la perfecta uni\u00f3n de amor entre el alma y Dios, qui\u00e9rese emplear el alma y ejercitar en las propiedades que tiene el amor; y as\u00ed, ella es la que habla en esta canci\u00f3n con el Esposo, pidi\u00e9ndole tres cosas que son propias del amor.<\/p>\n<p>La primera, quiere recibir el gozo y sabor del amor, y \u00e9sa le pide cuando dice: Goc\u00e9monos, Amado.<\/p>\n<p>La segunda es desear hacerse semejante al Amado, y \u00e9sta le pide cuando dice: V\u00e1monos a ver en tu hermosura.<\/p>\n<p>Y la tercera es escudri\u00f1ar y saber las cosas y secretos del mismo Amado, y \u00e9sta le pide cuando dice: Entremos m\u00e1s adentro en la espesura. S\u00edguese el verso:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Goc\u00e9monos, Amado,<\/p>\n<p>4. Es a saber: en la comunicaci\u00f3n de dulzura de amor, no s\u00f3lo en la que ya tenemos en la ordinaria junta y uni\u00f3n de los dos, mas en la que redunda en el ejercicio de amar afectiva y actualmente, ahora interiormente con la voluntad en actos de afici\u00f3n, ahora exteriormente haciendo obras pertenecientes al servicio del Amado. Porque, como habemos dicho, esto tiene el amor donde hace asiento: que siempre se quiere andar saboreando en sus gozos y dulzuras, que son el ejercicio de amar interior y exteriormente, como habemos dicho, todo lo cual hace por hacerse m\u00e1s semejante al Amado. Y as\u00ed, dice luego:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">y v\u00e1monos a ver en tu hermosura.<\/p>\n<p>5. Que quiere decir: hagamos de manera que, por medio de este ejercicio de amor ya dicho, lleguemos hasta vernos en tu hermosura en la vida eterna, esto es: que de tal manera est\u00e9 yo transformada en tu hermosura, que, siendo semejante en hermosura, nos veamos entrambos en tu hermosura, teniendo ya tu misma hermosura; de manera que, mirando el uno al otro, vea cada uno en el otro su hermosura, siendo la una y la del otro tu hermosura sola, absorta yo en tu hermosura; y as\u00ed te ver\u00e9 yo a ti en tu hermosura, y t\u00fa a m\u00ed en tu hermosura, y yo me ver\u00e9 en ti en tu hermosura, y t\u00fa te ver\u00e1s en m\u00ed en tu hermosura; y as\u00ed, parezca yo t\u00fa en tu hermosura, y parezcas t\u00fa yo en tu hermosura, y mi hermosura sea tu hermosura y tu hermosura mi hermosura; y as\u00ed, ser\u00e9 yo t\u00fa en tu hermosura, y ser\u00e1s t\u00fa yo en tu hermosura, porque tu misma hermosura ser\u00e1 mi hermosura; y as\u00ed, nos veremos el uno al otro en tu hermosura.<\/p>\n<p>Esta es la adopci\u00f3n de los hijos de Dios; que de veras dir\u00e1n a Dios lo que el mismo Hijo dijo por san Juan (17,10) al Eterno Padre, diciendo: Todas mis cosas son tuyas y tus cosas son m\u00edas. El por esencia, por ser Hijo natural; nosotros por participaci\u00f3n, por ser hijos adoptivos. Y as\u00ed lo dijo \u00e9l, no s\u00f3lo por s\u00ed, que es la cabeza, sino por todo su cuerpo m\u00edstico, que es l a Iglesia; la cual participar\u00e1 la misma hermosura del Esposo en el d\u00eda de su triunfo, que ser\u00e1 cuando vea a Dios cara a cara. Que por eso pide aqu\u00ed el alma que se vayan a ver ella y el Esposo en su hermosura,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">al monte o al collado,<\/p>\n<p>6. Esto es, a la noticia matutina y esencial de Dios, que es conocimiento en el Verbo divino, el cual por su alteza es aqu\u00ed significado por el monte, como dice Isa\u00edas (2,3), provocando a que conozcan al Hijo de Dios, diciendo: Venid y subamos al monte del Se\u00f1or; otra vez (2,2): Estar\u00e1 aparejado el monte de la casa del Se\u00f1or. Y al collado, esto es, a la noticia vespertina de Dios, que es sabidur\u00eda de Dios en sus criaturas y obras y ordenaciones admirables, la cual es aqu\u00ed significada por el collado, por cuanto es m\u00e1s baja sabidur\u00eda que la matutina. Pero as\u00ed la vespertina como la matutina pide aqu\u00ed en el alma cuando dice: al monte y al collado.<\/p>\n<p>7. En decir, pues, el alma al Esposo V\u00e1monos a ver en tu hermosura, al monte, es decir: transf\u00f3rmame y asem\u00e9jame en la hermosura de la Sabidur\u00eda divina, que, como dec\u00edamos, es el Verbo Hijo de Dios. Y en decir: al collado, es pedirle tambi\u00e9n que la informe en l a hermosura de esta otra sabidur\u00eda menor, que es en sus criaturas y misteriosas obras; lo cual tambi\u00e9n es hermosura del Hijo de Dios, en que desea el alma ser ilustrada.<\/p>\n<p>8. No puede verse en la hermosura de Dios el alma si no es transform\u00e1ndose en la sabidur\u00eda de Dios, en que se ve poseer lo de arriba y lo de abajo. A este monte y collado deseaba venir la Esposa cuando dijo (Can 4,6): Ir\u00e9 al monte de la mirra y al collado del incienso; entendiendo por el monte de la mirra la visi\u00f3n clara de Dios, y por el collado del incienso la noticia en las criaturas, porque la mirra en el monte es de m\u00e1s alta especie que el incienso en el collado.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Do mana el agua pura.<\/p>\n<p>9. Quiere decir: donde se da la noticia y sabidur\u00eda de Dios (que aqu\u00ed llama agua pura) al entendimiento, limpia y desnuda de accidentes y fantas\u00edas, y clara, sin nieblas de ignorancia. Este apetito tiene siempre el alma de entender clara y puramente las verdades divinas; y cuanto m\u00e1s ama, m\u00e1s adentro de ellas apetece entrar, y por eso pide lo tercero, diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">entremos m\u00e1s adentro en la espesura.<\/p>\n<p>10. En la espesura de tus maravillosas obras y profundos juicios, cuya multitud es tanta y d e tantas diferencias, que se puede llamar espesura; porque en ellos hay sabidur\u00eda abundante y tan llena de misterios, que no s\u00f3lo la podemos llamar espesa, mas aun cuajada, seg\u00fan lo dice David (Sal 67,16), diciendo: Mons Dei, mons pinguis, mons coagulatus, que quiere decir: El monte de Dios es monte grueso y monte cuajado.<\/p>\n<p>Y esta espesura de sabidur\u00eda y ciencia de Dios es tan profunda e inmensa, que, aunque m\u00e1s el alma sepa de ella, siempre puede entrar m\u00e1s adentro, por cuanto es inmensa y sus riquezas incomprehensibles, seg\u00fan exclama san Pablo (Rm 11,33), diciendo: \u00a1Oh alteza de riquezas de sabidur\u00eda y ciencia de Dios, cu\u00e1n incomprehensibles son sus juicios e incomprehensibles sus v\u00edas!<\/p>\n<p>11. Pero el alma en esta espesura e incomprehensibilidad de juicios y v\u00edas desea entrar, porque muere en deseo de entrar en el conocimiento de ellos muy adentro; porque el conocer en ellos es deleite inestimable que excede todo sentido (Fil 4,7). De donde hablando David (Sal 18,10-12) del sabor de ellos dijo as\u00ed: Los juicios de Dios son verdaderos y en s\u00ed mismos tienen justicia; son m\u00e1s deseables y codiciados que el oro y que la preciosa piedra de grande estima; y son dulces sobre la miel y el panal, tanto, que tu siervo los am\u00f3 y guard\u00f3. Y por eso, en gran manera desea el alma engolfarse en estos juicios y conocer m\u00e1s adentro en ellos; y a trueque de esto le ser\u00eda grande consuelo y alegr\u00eda entrar por todos los aprietos y trabajos del mundo, y por todo aquello que le pudiese ser medio para esto, por dificultoso y penoso que fuese, y por las angustias y trances de la muerte, por verse m\u00e1s adentro en su Dios.<\/p>\n<p>12. De donde tambi\u00e9n por esta espesura en que aqu\u00ed el alma desea entrar, se entiende harto propiamente la espesura y multitud de los trabajos y tribulaciones en que desea esta alma entrar, por cuanto le es sabros\u00edsimo y provechos\u00edsimo el padecer; porque el padecer le es medio para entrar m\u00e1s adentro en la espesura de la deleitable sabidur\u00eda de Dios; porque el m\u00e1s puro padecer trae m\u00e1s \u00edntimo y puro entender, y, por consiguiente, m\u00e1s puro y subido gozar, porque es de m\u00e1s adentro saber. Por tanto, no se contentando con cualquiera manera de padecer, dice: Entremos m\u00e1s adentro en la espesura.<\/p>\n<p>Es a saber, hasta los aprietos de la muerte, por ver a Dios. De donde, deseando el profeta Job (6,8-10) este padecer por ver a Dios, dijo: \u00bfQui\u00e9n me dar\u00e1 que mi petici\u00f3n se cumpla, y que Dios me d\u00e9 lo que espero, y que el que me comenz\u00f3 \u00e9se me desmenuce, y desate su mano, y me acabe, y tenga yo esta consolaci\u00f3n, que afligi\u00e9ndome con dolor no me perdone?<\/p>\n<p>13. \u00a1Oh, si se acabase ya de entender c\u00f3mo no se puede llegar a la espesura y sabidur\u00eda de las riquezas de Dios, que son de muchas maneras, si no es entrando en la espesura del padecer de muchas maneras, poniendo en eso el alma su consolaci\u00f3n y deseo! \u00a1Y c\u00f3mo el alma que de veras desea sabidur\u00eda divina, desea primero el padecer, para entrar en ella, en la espesura de la Cruz! Que por eso san Pablo amonestaba a los de Efeso (Ef 3,13,17-19) que no desfalleciesen en las tribulaciones, que estuviesen bien fuertes y arraigados en la caridad para que pudiesen comprender con todos los santos qu\u00e9 cosa sea la anchura y la longura y la altura y la profundidad, y para saber tambi\u00e9n la supereminente caridad de la ciencia de Cristo, para ser llenos de todo henchimiento de Dios. Porque, para entrar en estas riquezas de su sabidur\u00eda, la puerta es la cruz, que es angosta. Y desear entrar por ella es de pocos; mas desear los deleites a que se viene por ella, es de muchos.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc37\"><\/a><br \/><strong>Anotaci\u00f3n a la canci\u00f3n siguiente<\/strong><\/p>\n<p>1. Una de las cosas m\u00e1s principales por que desea el alma ser desatada y verse con Cristo (Fil 1,23) es por verle all\u00e1 cara a cara, y entender all\u00ed de ra\u00edz las profundas v\u00edas y misterios eternos de su Encarnaci\u00f3n, que no es la menor parte de su bienaventuranza; porque, como dice el mismo Cristo por san Juan (Jn 17,33), hablando con el Padre: Esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, un solo Dios verdadero, y a tu Hijo Jesucristo, que enviaste. Por lo cual, as\u00ed como, cuando una persona ha llegado de lejos lo primero que hace es tratar y ver a quien bien quiere, as\u00ed el alma lo primero que desea hacer, en llegando a la vista de Dios, e s conocer y gozar los profundos secretos y misterios de la Encarnaci\u00f3n y las v\u00edas antiguas de Dios que de ella dependen. Por tanto, acabando de decir el alma que desea verse en la hermosura de Dios, dice luego esta canci\u00f3n:<\/p>\n<p><strong>Canci\u00f3n 37<\/strong><\/p>\n<p>Y luego a las subidas<br \/>cavernas de la piedra nos iremos, <br \/>que est\u00e1n bien escondidas;<br \/>y all\u00ed nos entraremos,<br \/>y el mosto de granadas gustaremos.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>2. Una de las causas que m\u00e1s mueven al alma a desear entrar en esta espesura de sabidur\u00eda de Dios y conocer muy adentro la hermosura de su Sabidur\u00eda divina, es, como habemos dicho, por venir a unir su entendimiento en Dios, seg\u00fan la noticia de los misterios de la Encarnaci\u00f3n, como m\u00e1s alta y sabrosa sabidur\u00eda de todas sus obras. Y as\u00ed, dice l a Esposa en esta canci\u00f3n que, despu\u00e9s de haber entrado m\u00e1s adentro en la Sabidur\u00eda divina, esto es m\u00e1s adentro del matrimonio espiritual que ahora posee, que ser\u00e1 en la gloria viendo a Dios cara a cara, unida el alma con esta Sabidur\u00eda divina que es el Hijo de Dios, conocer\u00e1 el alma los subidos misterios de Dios y hombre, que est\u00e1n muy subidos en sabidur\u00eda, escondidos en Dios y que en la noticia de ellos se entrar\u00e1n, engolf\u00e1ndose e infundi\u00e9ndose el alma en ellos, y gustar\u00e1n ella y el Esposo el sabor y deleite que causa el conocimiento de ellos y de las virtudes y atributos de Dios, que por los dichos misterios se conocen en Dios, como son justicia, misericordia, sabidur\u00eda, potencia, caridad, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Y luego a las subidas<br \/>cavernas de la piedra nos iremos.<\/p>\n<p>3. La piedra que aqu\u00ed dice, seg\u00fan dice san Pablo (1Cor 10,4) es Cristo. Las subidas cavernas de esta piedra son los subidos y altos y profundos misterios de sabidur\u00eda de Dios que hay en Cristo sobre la uni\u00f3n hipost\u00e1tica de la naturaleza humana con el Verbo divino, y en la respondencia que hay a \u00e9sta de la uni\u00f3n de los hombres a Dios y en las conveniencias de justicia y misericordia de Dios sobre la salud del g\u00e9nero humano en manifestaci\u00f3n de sus juicios, los cuales, por ser tan altos y profundos, bien propiamente los llama subidas cavernas, por la alteza de los misterios subidos y cavernas por la hondura y profundidad de la sabidur\u00eda de Dios en ellos; porque as\u00ed como las cavernas son profundas y de muchos senos as\u00ed cada misterio de los que hay en Cristo es profund\u00edsimo en sabidur\u00eda y tiene muchos senos de juicios suyos ocultos de predestinaci\u00f3n y presciencia en los hijos de los hombres. Por lo cual, dice luego:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">que est\u00e1n bien escondidas.<\/p>\n<p>4. Tanto, que por m\u00e1s misterios y maravillas que han descubierto los santos doctores y entendido las santas almas en este estado de vida, les qued\u00f3 todo lo m\u00e1s por decir, y aun por entender; y as\u00ed hay mucho que ahondar en Cristo: porque es como una abundante mina con muchos senos de tesoros, que, por m\u00e1s que ahonden, nunca les hallan fin ni t\u00e9rmino, antes van en cada seno hallando nuevas venas de nuevas riquezas ac\u00e1 y all\u00e1. Que, por eso, dijo san Pablo (Col 2,3) del mismo Cristo, diciendo: En Cristo moran todos los tesoros y sabidur\u00eda escondidos. En los cuales el alma no puede entrar ni puede llegar a ellos, si, como habemos dicho, no pasa primero por la estrechura del padecer interior y exterior a la divina Sabidur\u00eda. Porque, aun a lo que en esta vida se puede alcanzar de estos misterios de Cristo, no se puede llegar sin haber padecido mucho y recibido muchas mercedes intelectuales y sensitivas de Dios y habiendo precedido mucho ejercicio espiritual, porque todas estas mercedes son m\u00e1s bajas que la sabidur\u00eda de los misterios de Cristo, porque todas son como disposiciones para venir a ella. De donde, pidiendo Mois\u00e9s a Dios que le mostrase su gloria, le respondi\u00f3 que no podr\u00eda verla en esta vida, mas que \u00e9l le mostrar\u00eda todo el bien, es a saber, que en esta vida se puede. Y fue que, meti\u00e9ndole en la caverna de la piedra, que (como habemos dicho) es Cristo, le mostr\u00f3 sus espaldas, que fue darle conocimiento de los misterios de la Humanidad de Cristo (Ex 33,18-23).<\/p>\n<p>5. En estas cavernas, pues, de Cristo, desea entrarse bien de hecho el alma, para absorberse y transformarse y embriagarse bien en el amor de la sabidur\u00eda de ellos, escondi\u00e9ndose en el pecho de su Amado. Porque a estos agujeros la convida \u00e9l en los Cantares (2,13-14), diciendo: Lev\u00e1ntate y date priesa, amiga m\u00eda, hermosa m\u00eda, y ven en los agujeros de la piedra y en la caverna de la cerca; los cuales agujeros son las cavernas que aqu\u00ed vamos diciendo. A los cuales dice luego el alma:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">y all\u00ed nos entraremos.<\/p>\n<p>6. All\u00ed, conviene saber: en aquellas noticias y misterios divinos nos entraremos. Y no dice entrar\u00e9 yo sola, que parec\u00eda m\u00e1s conveniente, pues el Esposo no ha menester entrar de nuevo, sino entraremos, es a saber, yo y el Amado, para dar a entender que esta obra no la hace ella, sino el Esposo con ella; y dem\u00e1s de esto, por cuanto ya est\u00e1n Dios y el alma unidos en uno en este estado de matrimonio espiritual, de que vamos hablando, no hace el alma obra ninguna a solas sin Dios. Y decir all\u00ed nos entraremos, es decir: all\u00ed nos transformaremos, es a saber, yo en ti por el amor de estos dichos juicios divinos y sabrosos. Porque en el conocimiento de la predestinaci\u00f3n de los justos y presciencia de los malos, en que previno el Padre a los justos en las bendiciones de su dulzura (Sal 20,4) en su Hijo Jesucristo, subid\u00edsima y estrech\u00edsimamente se transforma el alma en amor de Dios seg\u00fan estas noticias, agradeciendo y amando al Padre de nuevo con grande sabor y deleite por su Hijo Jesucristo. Y esto hace ella unida con Cristo, juntamente con Cristo. Y el sabor de esta alabanza es tan delicado, que totalmente es inefable. Pero d\u00edcelo el alma en el verso siguiente, diciendo:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">[y] el mosto de granadas gustaremos.<\/p>\n<p>7. Las granadas significan aqu\u00ed los misterios de Cristo y los juicios de la sabidur\u00eda de Dios y las virtudes y atributos de Dios, que del conocimiento de estos misterios y juicios se conocen en Dios, que son innumerables. Porque, as\u00ed como las granadas tienen muchos granicos, nacidos y sustentados en aquel seno circular, as\u00ed cada uno de los atributos y misterios y juicios y virtudes de Dios contiene en s\u00ed gran multitud de ordenaciones maravillosas y admirables efectos de Dios, contenidos y sustentados en el seno esf\u00e9rico de virtud y misterio, etc., que pertenecen a aquellos tales efectos.<\/p>\n<p>Y notamos aqu\u00ed la figura circular o esf\u00e9rica de la granada, porque cada granada entendemos aqu\u00ed por cualquiera virtud y atributo de Dios, el cual atributo o virtud de Dios es el mismo Dios, el cual e s significado por la figura circular o esf\u00e9rica, porque no tiene principio ni fin. Que, por haber en la sabidur\u00eda de Dios tan innumerables juicios y misterios, dijo la Esposa al Esposo en los Cantares (5,14): Tu vientre es de marfil, distinto en zafiros; por los cuales zafiros son significados los dichos misterios y juicios de la divina Sabidur\u00eda (que all\u00ed es significada por el vientre), porque zafiro es una piedra preciosa de color de cielo cuando est\u00e1 claro y sereno.<\/p>\n<p>8. El mosto que dice aqu\u00ed la Esposa que gustar\u00e1n ella y el Esposo de estas granadas, es la fruici\u00f3n y el deleite de amor de Dios, que en la noticia y conocimiento de ellas redunda e n el alma. Porque as\u00ed como de muchos granos de las granadas un solo mosto sale cuando se comen, as\u00ed todas estas maravillas y grandezas de Dios en el alma infundidas redunda en ella una fruici\u00f3n y deleite de amor, que es bebida del Esp\u00edritu Santo; la cual ella luego ofrece a su Dios, el Verbo Esposo suyo, con grande ternura de amor. Porque esta bebida divina le ten\u00eda ella prometida en los Cantares (8,2) si la met\u00eda en estas altas noticias, diciendo: All\u00ed me ense\u00f1ar\u00e1s, y darte he yo a ti la bebida del vino adobado y el mosto de mis granadas; llam\u00e1ndolas suyas, esto es, las divinas noticias, aunque son de Dios, por hab\u00e9rselas \u00e9l a ella dado. El gozo y fruici\u00f3n de las tales en el vino de amor da ella por bebida a su Dios. Y eso quiere decir: El mosto de granadas gustaremos.<\/p>\n<p>Porque gust\u00e1ndolo \u00e9l, lo da a gustar a ella y, gust\u00e1ndola ella, lo vuelve a dar a gustar a \u00e9l; y as\u00ed, es gusto com\u00fan de entrambos.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc38\"><\/a><br \/><strong>Declaraci\u00f3n Anotaci\u00f3n a la canci\u00f3n siguiente<\/strong><\/p>\n<p>1. En estas dos canciones pasadas ha ido cantando la Esposa los bienes que le ha de dar el Esposo en aquella felicidad eterna, conviene a saber: que la ha de transformar de hecho el Esposo en la hermosura de su sabidur\u00eda creada e increada, y que all\u00ed la transformar\u00e1 tambi\u00e9n en la hermosura de la uni\u00f3n del Verbo con la Humanidad, en que le conocer\u00e1 ya as\u00ed por la haz como por las espaldas.<\/p>\n<p>Y ahora en la canci\u00f3n siguiente dice dos cosas: la primera, dice la manera en que ella ha de gustar aquel divino mosto de los zafiros o granadas que ha dicho; la segunda, trae por delante al Esposo la gloria que le ha de dar de su predestinaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Conviene aqu\u00ed notar que, aunque estos bienes del alma los va diciendo por partes sucesivamente, todos ellos se contienen en una gloria esencial del alma. Dice, pues, as\u00ed:<\/p>\n<p><strong>Canci\u00f3n 38<\/strong><\/p>\n<p>All\u00ed me mostrar\u00edas<br \/>aquello que mi alma pretend\u00eda, <br \/>y luego me dar\u00edas<br \/>all\u00ed, t\u00fa, vida m\u00eda,<br \/>aquello que me diste el otro d\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>2. El fin por que el alma deseaba entrar en aquellas cavernas era por llegar a la consumaci\u00f3n de amor de Dios, que ella siempre hab\u00eda pretendido, que es venir a amar a Dios con la pureza y perfecci\u00f3n que ella es amada de \u00e9l, para pagarle en esto la vez. Y as\u00ed, le dice en esta canci\u00f3n al Esposo que all\u00ed le mostrar\u00e1 \u00e9l esto que tanto ha siempre pretendido en todos sus actos y ejercicios, que es mostrarla a amar al Esposo con la perfecci\u00f3n que \u00e9l se ama. Y lo segundo que dice que all\u00ed le dar\u00e1 es la gloria esencial para que \u00e9l la predestin\u00f3 desde el d\u00eda de su eternidad. Y as\u00ed, dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">All\u00ed me mostrar\u00edas<br \/>aquello que mi alma pretend\u00eda.<\/p>\n<p>3. Esta pretensi\u00f3n del alma es la igualdad de amor con Dios, que siempre ella natural y sobrenaturalmente apetece, porque el amante no puede estar satisfecho si no siente que ama cuanto es amado. Y como el alma ve que, con la transformaci\u00f3n que tiene en Dios en esta vida, aunque es inmenso el amor, no puede llegar a igualar con la perfecci\u00f3n de amor con que de Dios es amada, desea la clara transformaci\u00f3n de gloria en que llegar\u00e1 a igualar con el dicho amor. Porque, aunque en este alto estado que aqu\u00ed tiene hay uni\u00f3n verdadera de voluntad, no puede llegar a los quilates y fuerza de amor que en aquella fuerte uni\u00f3n de gloria tendr\u00e1; porque, as\u00ed como seg\u00fan dice san Pablo, conocer\u00e1 el alma entonces como es conocida de Dios (1Cor 13,12), as\u00ed entonces le amar\u00e1 tambi\u00e9n como es amada de Dios; porque, as\u00ed como entonces su entendimiento ser\u00e1 entendimiento de Dios, su voluntad ser\u00e1 voluntad de Dios, y as\u00ed su amor ser\u00e1 amor de Dios. Porque, aunque all\u00ed no est\u00e1 perdida l a voluntad del alma, est\u00e1 tan fuertemente unida con la fortaleza de la voluntad de Dios con que de \u00e9l es amada, que le ama tan fuerte y perfectamente como de \u00e9l es amada, estando las dos voluntades unidas en una sola voluntad y un solo amor de Dios. Y as\u00ed, ama el alma a Dios con voluntad y fuerza del mismo Dios, unida con la misma fuerza de amor con que es amada de Dios; la cual fuerza es en el Esp\u00edritu Santo, en el cual est\u00e1 el alma all\u00ed transformada; que siendo \u00e9l dado al alma para la fuerza de este amor, supone y suple en ella, por raz\u00f3n de la tal transformaci\u00f3n de gloria, lo que falta en ella; lo cual, aun en l a transformaci\u00f3n perfecta de este estado matrimonial a que en esta vida el alma llega, en que est\u00e1 toda revertida en gracia, en alguna manera ama tanto por el Esp\u00edritu Santo, que le es dado (Rm 5,5) en la tal transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>4. Por tanto, es de notar que no dice aqu\u00ed el alma que le dar\u00e1 all\u00ed su amor, aunque de verdad se lo da, porque en esto no daba a entender sino que Dios la amar\u00eda a ella, sino que all\u00ed la mostrar\u00e1 c\u00f3mo le ha de amar ella con la perfecci\u00f3n que pretende. Por cuanto \u00e9l all\u00ed le da su amor, en el mismo la muestra de amarle como de \u00e9l es amada. Porque, dem\u00e1s de ense\u00f1ar Dios all\u00ed a amar al alma pura y libremente sin interese, como \u00e9l nos ama, la hace amar con la fuerza que \u00e9l la ama transform\u00e1ndola en su amor, como habemos dicho, en lo cual le da su misma fuerza con que pueda amarle, que es como ponerle el instrumento en las manos y decirle c\u00f3mo lo ha de hacer, haci\u00e9ndolo juntamente con ella, lo cual es mostrarle a amar y darle la habilidad para ello.<\/p>\n<p>Hasta llegar a esto no est\u00e1 el alma contenta, ni en la otra vida lo estar\u00eda, si como dice Santo Tom\u00e1s in opusculo De Beatitudine, no sintiese que ama a Dios tanto cuanto de \u00e9l es amada. Y, como queda dicho, en este estado de matrimonio espiritual de que vamos hablando en esta saz\u00f3n, aunque no haya aquella perfecci\u00f3n de amor glorioso, hay, empero, un vivo viso e imagen de aquella perfecci\u00f3n que totalmente es inefable.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Y luego me dar\u00edas <br \/>all\u00ed, t\u00fa, vida m\u00eda,<br \/>aquello que me diste el otro d\u00eda.<\/p>\n<p>5. Lo que aqu\u00ed dice el alma que le dar\u00eda luego, es la gloria esencial, que consiste en ver el ser de Dios. De donde, antes que pasemos adelante, conviene desatar aqu\u00ed una duda, y es: por qu\u00e9, pues la gloria esencial consiste en ver a Dios y no en amar, dice aqu\u00ed el alma que su pretensi\u00f3n era este amor, y no lo dice de la gloria esencial, y lo pone al principio de l a canci\u00f3n, y despu\u00e9s, como cosa de que menos caso hace, pone la petici\u00f3n de lo que es gloria esencial?<\/p>\n<p>Es por dos razones: la primera, porque as\u00ed como el fin de todo es el amor, que se sujeta en la voluntad, cuya propiedad es dar y no recibir, y la propiedad del entendimiento, que es sujeto de la gloria esencial, es recibir y no dar, estando el alma aqu\u00ed embriagada del amor, no se le pone por delante la gloria que Dios le ha de dar, sino darse ella a \u00e9l en entrega de verdadero amor sin alg\u00fan respeto de su provecho. La segunda raz\u00f3n es porque en la primera pretensi\u00f3n se incluye la segunda, y ya queda presupuesta en las precedentes canciones; porque es imposible venir a perfecto amor de Dios sin perfecta visi\u00f3n de Dios. Y as\u00ed, la fuerza de esta duda se desata en la primera raz\u00f3n; porque con el amor paga el alma a Dios lo que le debe, y con el entendimiento antes recibe de Dios.<\/p>\n<p>6. Pero, viniendo a la declaraci\u00f3n, veamos qu\u00e9 d\u00eda sea aquel otro que aqu\u00ed dice, y qu\u00e9 es aquel aquello, que en \u00e9l le dio Dios, y se lo pide para despu\u00e9s en la gloria. Por aquel otro d\u00eda entiende el d\u00eda de la eternidad de Dios, que es otro que este d\u00eda temporal; en el cual d\u00eda de la eternidad predestin\u00f3 Dios al alma para la gloria, y en eso determin\u00f3 la gloria que l e hab\u00eda de dar, y se la tuvo dada libremente sin principio antes que la criara. Y de tal manera es ya aquello de la tal alma propio, que ning\u00fan caso ni contraste alto ni bajo bastar\u00e1 a quit\u00e1rselo para siempre, sino que aquello para que Dios la predestin\u00f3 sin principio vendr\u00e1 ella a poseer sin fin. Y esto es aquello que dice le dio el otro d\u00eda, lo cual desea ella poseer ya manifiestamente en gloria.<\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 ser\u00e1 aquello que all\u00ed le dio? Ni ojo lo vio, ni o\u00eddo lo oy\u00f3, ni en coraz\u00f3n de hombre cay\u00f3, como dice el Ap\u00f3stol (1Cor 2,9). Y otra vez dice Isa\u00edas (64,4): Ojo no vio, Se\u00f1or, fuera de ti, lo que aparejaste, etc. Que, por no tener ello nombre, lo dice aqu\u00ed el alma aquello. Ello, en fin, es ver a Dios; pero qu\u00e9 le sea al alma ver a Dios, no tiene nombre m\u00e1s que aquello.<\/p>\n<p>7. Pero, porque no se deje de decir algo de aquello, digamos lo que dijo de ello Cristo a san Juan en el Apocalipsis (2-3) por muchos t\u00e9rminos y vocablos y comparaciones en siete veces, por no poder ser comprehendido aquello en un vocablo, ni en una vez, porque aun en todas aqu\u00e9llas se qued\u00f3 por decir. Dice, pues, all\u00ed Cristo (2,7): El que venciere, darle he a comer del \u00e1rbol de la vida que est\u00e1 en el para\u00edso de mi Dios.<\/p>\n<p>Mas, porque este t\u00e9rmino no declara bien aquello, dice luego otro (2,10) y es: S\u00e9 fiel hasta la muerte, y darte he la corona de la vida.<\/p>\n<p>Pero, porque tampoco este t\u00e9rmino lo dice, dice luego otro m\u00e1s oscuro y que m\u00e1s lo da a entender (2,17), diciendo: Al que venciere, le dar\u00e9 el man\u00e1 escondido y darle he un c\u00e1lculo blanco, y en el c\u00e1lculo un nombre nuevo escrito, que ninguno le sabe sino el que le recibe.<\/p>\n<p>Y, porque tampoco este t\u00e9rmino basta para decir aquello, luego dice otro el Hijo de Dios (2, 26-28) de grande alegr\u00eda y poder. El que venciere, dice, y guardare mis obras hasta el fin, darle he potestad sobre las gentes, y regirlas ha en vara de hierro, y como un vaso de barro se desmenuzar\u00e1n, as\u00ed como yo tambi\u00e9n recib\u00ed de mi Padre, y darle he la estrella matutinal.<\/p>\n<p>Y, no se contentando con estos t\u00e9rminos para declarar aquello, dice luego (3,5): El que venciere de esta manera, ser\u00e1 vestido con vestiduras blancas, y no borrar\u00e9 su nombre del libro de la vida, y confesar\u00e9 su nombre delante de mi Padre.<\/p>\n<p>8. Mas, porque todo lo dicho queda corto, luego dice (3,12) muchos t\u00e9rminos para declarar aquello, los cuales encierran en s\u00ed inefable majestad y grandeza: Y, el que venciere, dice, hacerle he columna en el templo de mi Dios, y no saldr\u00e1 fuera jam\u00e1s, y escribir\u00e9 sobre \u00e9l el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad nueva de Jerusal\u00e9n de mi Dios, que desciende del cielo de mi Dios, y tambi\u00e9n mi nombre nuevo.<\/p>\n<p>Y dice luego (3,21-22) lo s\u00e9ptimo, para declarar aquello, y es: El que venciere, yo le dar\u00e9 que se siente conmigo en mi trono, como yo venc\u00ed y me sent\u00e9 con mi Padre en su trono. El que tiene o\u00eddos para o\u00edr, oiga, etc.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed son palabras del Hijo de Dios, para dar a entender aquello; las cuales cuadran a aquello muy perfectamente, pero a\u00fan no lo declaran; porque las cosas inmensas esto tienen, que todos los t\u00e9rminos excelentes y de calidad y grandeza y bien le cuadran, mas ninguno de ellos le declaran, ni todos juntos.<\/p>\n<p>9. Pues veamos ahora si dice David algo de aquel aquello. En un salmo (Sal 30,20) dice: \u00a1Cu\u00e1n grande es la multitud de tu dulzura, que escondiste a los que te temen! Y por eso en otra parte (Sal 35,9) llama a aquello torrente de deleite, diciendo: Del torrente de tu deleite los dar\u00e1s a beber. Y, porque tampoco halla David igualdad en este nombre, ll\u00e1malo en otra parte (Sal 20,4) prevenci\u00f3n de las bendiciones de la dulzura de Dios.<\/p>\n<p>De manera que nombre de justo cuadre a aquello que aqu\u00ed dice el alma, que es la felicidad para que Dios la predestin\u00f3, no se halla.<\/p>\n<p>Pues qued\u00e9monos con el nombre que aqu\u00ed le pone el alma de aquello, y declaremos el verso de esta manera: Aquello que me diste, esto es, aquel peso de gloria en que me predestinaste, \u00a1Oh Esposo m\u00edo!, en el d\u00eda de tu eternidad, cuando tuviste por bien de determinar de criarme, me dar\u00e1s luego all\u00ed en el mi d\u00eda de mi desposorio y mis bodas y en el d\u00eda m\u00edo de la alegr\u00eda de mi coraz\u00f3n, cuando, desat\u00e1ndome de la carne y entr\u00e1ndome en las subidas cavernas de tu t\u00e1lamo, transform\u00e1ndome en ti gloriosamente, bebamos el mosto de las suaves granadas.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc39\"><\/a><br \/><strong>Anotaci\u00f3n a la canci\u00f3n siguiente<\/strong><\/p>\n<p>1. Pero, por cuanto el alma en este estado de matrimonio espiritual, que aqu\u00ed tratamos, no deja de saber algo de aquello, pues, por estar transformada en Dios pasa por ella algo de ello, no quiere dejar de decir algo de aquello cuyas prendas y rastros siente ya en s\u00ed, porque, como dice en el profeta Job (4,2): \u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 contener la palabra que en s\u00ed tiene concebida, sin decirla? Y as\u00ed, en la siguiente canci\u00f3n se emplea en decir algo de aquella fruici\u00f3n que entonces gozar\u00e1 en la beat\u00edfica vista, declarando ella, en cuanto le es posible, qu\u00e9 sea y c\u00f3mo sea aquello que all\u00ed ser\u00e1.<\/p>\n<p><strong>Canci\u00f3n 39<\/strong><\/p>\n<p>El aspirar del aire,<br \/>el canto de la dulce filomena, <br \/>el soto y su donaire<br \/>en la noche serena,<br \/>con llama que consume y no da pena.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>2. En esta canci\u00f3n dice el alma y declara aquello que dice le ha de dar el Esposo en aquella beat\u00edfica transformaci\u00f3n, declar\u00e1ndolo con cinco t\u00e9rminos.<\/p>\n<p>El primero dice que es la aspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo de Dios a ella y de ella a Dios.<\/p>\n<p>El segundo, la jubilaci\u00f3n a Dios en la fruici\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>El tercero, el conocimiento de las criaturas y de la ordenaci\u00f3n de ellas.<\/p>\n<p>El cuarto, pura y clara contemplaci\u00f3n de la esencia divina.<\/p>\n<p>El quinto, transformaci\u00f3n total en el inmenso amor de Dios. Dice, pues, el verso:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">El aspirar del aire.<\/p>\n<p>3. Este aspirar del aire es una habilidad que el alma dice que le dar\u00e1 Dios all\u00ed en la comunicaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo; el cual, a manera de aspirar, con aquella su aspiraci\u00f3n divina muy subidamente levanta el alma y la informa y habilita para que ella aspire en Dios la misma aspiraci\u00f3n de amor que el Padre aspira en el Hijo y el Hijo en el Padre, que es el mismo Esp\u00edritu Santo que a ella la aspira en el Padre y el Hijo en la dicha transformaci\u00f3n, para unirla consigo. Porque no ser\u00eda verdadera y total transformaci\u00f3n si no se transformase el alma en las tres personas de la Sant\u00edsima Trinidad en revelado y manifiesto grado.<\/p>\n<p>Y esta tal aspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en el alma, con que Dios la transforma en s\u00ed, le e s a ella de tan subido y delicado y profundo deleite, que no hay decirlo por lengua mortal, ni el entendimiento humano en cuanto tal puede alcanzar algo de ello; porque aun lo que en esta transformaci\u00f3n temporal pasa cerca de esta comunicaci\u00f3n en el alma no se puede hablar, porque el alma, unida y transformada en Dios, aspira en Dios a Dios la misma aspiraci\u00f3n divina que Dios, estando ella en \u00e9l transformada, aspira en s\u00ed mismo a ella.<\/p>\n<p>4. Y en la transformaci\u00f3n que el alma tiene en esta vida, pasa esta misma aspiraci\u00f3n de Dios al alma y del alma a Dios con mucha frecuencia, con subid\u00edsimo deleite de amor en el alma, aunque no en revelado y manifiesto grado, como en la otra vida. Porque esto es lo que entiendo quiso decir san Pablo (Gal 4,6), cuando dijo: Por cuanto sois hijos de Dios, envi\u00f3 Dios en vuestros corazones el esp\u00edritu de su Hijo, clamando al Padre. Lo cual en los beat\u00edficos de la otra vida y en los perfectos de \u00e9sta es en las dichas maneras.<\/p>\n<p>Y no hay que tener por imposible que el alma pueda una cosa tan alta que el alma aspire en Dios como Dios aspira en ella por modo participado; porque dado que Dios le haga merced de unirla en la Sant\u00edsima Trinidad, en que el alma se hace deiforme y Dios por participaci\u00f3n, qu\u00e9 incre\u00edble cosa es que obre ella tambi\u00e9n su obra de entendimiento, noticia y amor, o, por mejor decir, la tenga obrada en la Trinidad juntamente con ella como la misma Trinidad, pero por modo comunicado y participado, obr\u00e1ndolo Dios en la misma alma? Porque esto es estar transformada en las tres Personas en potencia y sabidur\u00eda y amor, y en esto es semejante el alma a Dios, y para que pudiese venir a esto la cri\u00f3 a su imagen y semejanza (Gn 1,26).<\/p>\n<p>5. Y c\u00f3mo esto sea, no hay m\u00e1s saber ni poder para decirlo, sino dar a entender c\u00f3mo el Hijo de Dios nos alcanz\u00f3 este alto estado y nos mereci\u00f3 este subido puesto de poder ser hijos de Dios, como dice san Juan (1,12); y as\u00ed lo pidi\u00f3 al Padre por el mismo san Juan (17,24), diciendo: Padre, quiero que los que me has dado, que donde yo estoy, tambi\u00e9n ellos est\u00e9n conmigo, para que vean la claridad que me diste; es a saber: que hagan por participaci\u00f3n en nosotros la misma obra que yo por naturaleza, que es aspirar el Esp\u00edritu Santo. Y dice m\u00e1s (17,20-23): No ruego, Padre, solamente por estos presentes, sino tambi\u00e9n por aquellos que han de creer por su doctrina en m\u00ed; que todos ellos sean una misma cosa de la manera que t\u00fa, Padre, estas en m\u00ed y yo en ti, as\u00ed ellos en nosotros sean una misma cosa. Y yo la claridad que me has dado, he dado a ellos para que sean una misma cosa, como nosotros somos una misma cosa, yo en ellos y t\u00fa en m\u00ed; porque sean perfectos en uno, porque conozca el mundo que t\u00fa me enviaste y los amaste como me amaste a m\u00ed, que es comunic\u00e1ndoles el mismo amor que al Hijo, aunque no naturalmente como al Hijo, sino, como habemos dicho, por unidad y transformaci\u00f3n de amor. Como tampoco se entiende aqu\u00ed quiere decir el Hijo al Padre que sean los santos una cosa esencial y naturalmente, como lo son el Padre y el Hijo, sino que lo sean por uni\u00f3n de amor, como el Padre y el Hijo est\u00e1n en unidad de Amor.<\/p>\n<p>6. De donde las almas esos mismos bienes poseen por participaci\u00f3n que \u00e9l por naturaleza; por lo cual verdaderamente son dioses por participaci\u00f3n, iguales y compa\u00f1eros suyos de Dios. De donde san Pedro (2Pe 1,2-4) dijo: Gracia y paz sea cumplida y perfecta en vosotros en el conocimiento de Dios y de Jesucristo Nuestro Se\u00f1or, de la manera que nos son dadas todas las cosas de su divina virtud para la vida y la piedad, por el conocimiento de aquel que nos llam\u00f3 con su propia gloria y virtud, por el cual muy grandes y preciosas promesas nos dio, para que por estas cosas seamos hechos compa\u00f1eros de la divina naturaleza. Hasta aqu\u00ed son palabras de san Pedro, en las cuales da claramente a entender que el alma participar\u00e1 al mismo Dios, que ser\u00e1 obrando en \u00e9l acompa\u00f1adamente con \u00e9l la obra de la Sant\u00edsima Trinidad, de la manera que habemos dicho, por causa de la uni\u00f3n sustancial entre el alma y Dios. Lo cual, aunque se cumple perfectamente en la otra vida, todav\u00eda en \u00e9sta (cuando se llega al estado perfecto, como decimos ha llegado aqu\u00ed el alma) se alcanza gran rastro y sabor de ella, al modo que vamos diciendo, aunque, como habemos dicho, no se puede decir.<\/p>\n<p>7. \u00a1Oh almas criadas para estas grandezas y para ellas llamadas!, \u00bfqu\u00e9 hac\u00e9is?, \u00bfen qu\u00e9 os entreten\u00e9is? Vuestras pretensiones son bajezas y vuestras posesiones miserias. \u00a1Oh miserable ceguera de los ojos de vuestra alma, pues para tanta luz est\u00e1is ciegos, y para tan grandes voces sordos, no viendo que, en tanto que busc\u00e1is grandezas y gloria, os qued\u00e1is miserables y bajos, de tantos bienes, hechos ignorantes e indignos!<\/p>\n<p>S\u00edguese lo segundo que el alma dice para dar a entender aquello, es a saber:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">el canto de la dulce filomena.<\/p>\n<p>8. Lo que nace en el alma de aquel aspirar del aire es la dulce voz de su Amado a ella, en la cual ella hace a \u00e9l su sabrosa jubilaci\u00f3n; y lo uno y lo otro llama aqu\u00ed canto de filomena. Porque as\u00ed como el canto de la filomena, que es el ruise\u00f1or, se oye en la primavera, pasados ya los fr\u00edos, lluvias y variedades del invierno, y hace melod\u00eda al o\u00eddo y al esp\u00edritu recreaci\u00f3n, as\u00ed en esta actual comunicaci\u00f3n y transformaci\u00f3n de amor que tiene ya la Esposa en esta vida, amparada ya y libre de todas las turbaciones y variedades temporales, y desnuda y purgada de las imperfecciones, penalidades y nieblas, as\u00ed del sentido como del esp\u00edritu, siente nueva primavera en libertad y anchura y alegr\u00eda de esp\u00edritu. En la cual siente la dulce voz del Esposo, que es su dulce filomena, con la cual voz renovando y refrigerando la sustancia de su alma, como a alma ya bien dispuesta para caminar a vida eterna, la llama dulce y sabrosamente, sintiendo ella la sabrosa voz que dice (Can 2,10-12): Lev\u00e1ntate, date priesa, amiga m\u00eda, paloma m\u00eda, hermosa m\u00eda, y ven; porque ya ha pasado el invierno, la lluvia se ha ya ido muy lejos, las flores han parecido en nuestra tierra, el tiempo del podar es llegado, y la voz de la t\u00f3rtola se oye en nuestra tierra.<\/p>\n<p>9. En la cual voz del Esposo, que se la habla en lo interior del alma, siente la Esposa fin de males y principio de bienes, en cuyo refrigerio y amparo y sentimiento sabroso ella tambi\u00e9n como dulce filomena da su voz con nuevo canto de jubilaci\u00f3n a Dios, juntamente con Dios, que la mueve a ello. Que por eso \u00e9l da su voz a ella, para que ella en uno la d\u00e9 junto con \u00e9l a Dios, porque \u00e9sa es la pretensi\u00f3n y deseo de \u00e9l, que el alma entone su voz espiritual en jubilaci\u00f3n a Dios, seg\u00fan tambi\u00e9n el mismo Esposo se lo pide a ella en los Cantares (2,13-14), diciendo: Lev\u00e1ntate, date priesa, amiga m\u00eda, y ven, paloma m\u00eda, en los agujeros de la piedra, en la caverna de la cerca; mu\u00e9strame tu rostro, suene tu voz en mis o\u00eddos. Los o\u00eddos de Dios significan aqu\u00ed los deseos que tiene Dios de que el alma le d\u00e9 esta voz de jubilaci\u00f3n perfecta; la cual voz, para que sea perfecta, pide el Esposo que la d\u00e9 y suene en las cavernas de la piedra, esto es, en la transformaci\u00f3n que dijimos de los misterios de Cristo. Que, porque en esta uni\u00f3n el alma jubila y alaba a Dios con el mismo Dios, como dec\u00edamos del amor: es alabanza muy perfecta y agradable a Dios, porque, estando el alma en esta perfecci\u00f3n, hace las obras muy perfectas; y as\u00ed, esta voz de jubilaci\u00f3n es dulce para Dios y dulce para el alma. Que por eso dijo el Esposo (Can 2,14): Tu voz es dulce, es a saber, no s\u00f3lo para ti, sino tambi\u00e9n para m\u00ed, porque, estando conmigo en uno, das tu voz en uno de dulce filomena para m\u00ed conmigo.<\/p>\n<p>10. En esta manera es el canto que pasa en el alma en la transformaci\u00f3n que tiene en esta vida, el sabor de la cual es sobre todo encarecimiento. Pero, por cuanto no es tan perfecto como el cantar nuevo de la vida gloriosa, saboreada el alma por esto que aqu\u00ed siente, rastreando por la alteza de este canto la excelencia del que tendr\u00e1 en la gloria, cuya ventaja es mayor sin comparaci\u00f3n, hace memoria de \u00e9l, y dice que aquello que le dar\u00e1 ser\u00e1 el canto de la dulce filomena. Y dice luego:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">el soto y su donaire.<\/p>\n<p>11. Esta es la tercera cosa que dice el alma le ha de dar el Esposo. Por el soto, por cuanto cr\u00eda en s\u00ed muchas plantas y animales, entiende aqu\u00ed a Dios en cuanto cr\u00eda y da ser a todas las criaturas, las cuales en \u00e9l tienen su vida y ra\u00edz, lo cual es mostrarla a Dios y d\u00e1rsela a conocer en cuanto es Criador.<\/p>\n<p>Por el donaire de este soto, que tambi\u00e9n pide al Esposo el alma aqu\u00ed para entonces, pide la gracia y sabidur\u00eda y la belleza que de Dios tiene no s\u00f3lo cada una de las criaturas, as\u00ed terrestres como celestes, sino tambi\u00e9n la que hacen entre s\u00ed, en la respondencia sabia, ordenada, graciosa y amigable de unas a otras, as\u00ed de las inferiores entre s\u00ed como de las superiores tambi\u00e9n entre s\u00ed, y entre las superiores y las inferiores, que es cosa que hace al alma gran donaire y deleite conocerla.<\/p>\n<p>S\u00edguese lo cuarto, y es:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">en la noche serena.<\/p>\n<p>12. Esta noche es la contemplaci\u00f3n en que el alma desea ver estas cosas. Ll\u00e1mala noche porque la contemplaci\u00f3n es oscura, que por eso la llama por otro nombre m\u00edstica teolog\u00eda, que quiere decir sabidur\u00eda de Dios secreta o escondida, en la cual, sin ruido de palabras y sin ayuda de alg\u00fan sentido corporal ni espiritual, como en silencio y quietud, a oscuras de todo lo sensitivo y natural, ense\u00f1a Dios ocult\u00edsima y secret\u00edsimamente al alma sin ella saber c\u00f3mo; lo cual algunos espirituales llaman entender no entendiendo. Porque esto no se hace en el entendimiento que llaman los fil\u00f3sofos activo, cuya obra es en las formas y fantas\u00edas y aprehensiones de las potencias corporales; mas h\u00e1cese en el entendimiento en cuanto posible y pasivo, el cual, sin recibir las tales formas, etc., s\u00f3lo pasivamente recibe inteligencia sustancial desnuda de imagen la cual le es dada sin ninguna obra ni oficio suyo activo.<\/p>\n<p>13. Y por eso, llama a esta contemplaci\u00f3n noche, en la cual en esta vida conoce el alma, por medio de la transformaci\u00f3n que ya tiene, alt\u00edsimamente este divino soto y su donaire. Pero, por m\u00e1s alta que sea esta noticia, todav\u00eda es noche oscura en comparaci\u00f3n de la beat\u00edfica que aqu\u00ed pide; y por eso dice, pidiendo clara contemplaci\u00f3n, que este gozar el soto y su donaire, y las dem\u00e1s cosas que aqu\u00ed ha dicho, sea en la noche ya serena; esto es, en la contemplaci\u00f3n ya clara y beat\u00edfica, de manera que deje ya de ser noche en la contemplaci\u00f3n oscura ac\u00e1, y se vuelva en contemplaci\u00f3n de vista clara y serena de Dios all\u00e1. Y as\u00ed, decir en la noche serena es decir en contemplaci\u00f3n ya clara y serena de la vista de Dios. De donde David (Sal 138,11) de esta noche de contemplaci\u00f3n dice: La noche ser\u00e1 mi iluminaci\u00f3n en mis deleites, que es como si dijera: Cuando est\u00e9 en mis deleites de la vista esencial de Dios, ya la noche de contemplaci\u00f3n habr\u00e1 amanecido en d\u00eda y luz de mi entendimiento.<\/p>\n<p>S\u00edguese lo quinto:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">con llama que consume y no da pena.<\/p>\n<p>14. Por la llama entiende aqu\u00ed el amor del Esp\u00edritu Santo. El consumar significa aqu\u00ed acabar y perfeccionar. En decir, pues, el alma que todas las cosas que ha dicho en esta canci\u00f3n se las ha de dar el Amado y las ha ella de poseer con consumado y perfecto amor, absortas todas, y ella con ellas, en amor perfecto y que no d\u00e9 pena, lo dice para dar a entender la perfecci\u00f3n entera de este amor. Porque, para que lo sea, estas dos propiedades ha de tener, conviene a saber: que consume y transforme el alma en Dios y que no d\u00e9 pena la inflamaci\u00f3n y transformaci\u00f3n de esta llama en el alma, lo cual no puede ser sino en el estado beat\u00edfico, donde ya esta llama es amor suave. Porque en la transformaci\u00f3n del alma en ella hay conformidad y satisfacci\u00f3n beat\u00edfica de ambas partes, y por tanto, no da pena de variedad en m\u00e1s o en menos, como hac\u00eda antes que el alma llegase a la capacidad de este perfecto amor. Porque, habiendo llegado a \u00e9l, est\u00e1 el alma en tan conforme y suave amor con Dios, que, con ser Dios, como dice Mois\u00e9s (Dt 4,24), fuego consumidor, ya no lo sea sino consumador y refeccionador. Que no es ya como la transformaci\u00f3n que ten\u00eda en esta vida el alma, que, aunque era muy perfecta y consumadora en amor, todav\u00eda le era algo consumidora y detractiva, a manera del fuego en el ascua, que aunque est\u00e1 transformada y conforme con ella, sin aquel humear que hac\u00eda antes que en s\u00ed la transformase, todav\u00eda, aunque la consumaba en fuego, la consum\u00eda y resolv\u00eda en ceniza. Lo cual acaece en el alma que en esta vida est\u00e1 transformada con perfecci\u00f3n de amor, que, aunque hay conformidad, todav\u00eda padece alguna manera de pena y detrimento: lo uno, por la transformaci\u00f3n beat\u00edfica, que siempre echa menos en el esp\u00edritu; lo otro, por el detrimento que padece el sentido flaco y corruptible con la fortaleza y alteza de tanto amor, porque cualquiera cosa excelente es detrimento y pena a la flaqueza natural; porque, seg\u00fan est\u00e1 escrito (Sab 9,15): Corpus quod corrumpitur, aggravat animam. Pero en aquella vida beat\u00edfica ning\u00fan detrimento ni pena sentir\u00e1, aunque su entender ser\u00e1 profund\u00edsimo y su amor muy inmenso, porque para lo uno le dar\u00e1 Dios habilidad y para lo otro fortaleza, consumando Dios su entendimiento con su sabidur\u00eda y su voluntad con su amor.<\/p>\n<p>15. Y porque la esposa ha pedido en las precedentes canciones y en la que vamos declarando inmensas comunicaciones y noticias de Dios, con que ha menester fort\u00edsimo y alt\u00edsimo amor para amar seg\u00fan la grandeza y alteza de ellas, pide aqu\u00ed que todas ellas sean en este amor consumado, perfectivo y fuerte.<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a id=\"SJCcbCanc40\"><\/a><br \/><strong>Canci\u00f3n 40<\/strong><\/p>\n<p>Que nadie lo miraba, <br \/>Aminadab tampoco parec\u00eda, <br \/>y el cerco sosegaba,<br \/>y la caballer\u00eda<br \/>a vista de las aguas descend\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n y anotaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>1. Conociendo, pues, aqu\u00ed la Esposa que ya el apetito de su voluntad est\u00e1 desasido de todas las cosas y arrimado a su Dios con estrech\u00edsimo amor; y que la parte sensitiva del alma, con todas sus fuerzas, potencias y apetitos, est\u00e1 conformada con el esp\u00edritu, acabadas ya y sujetadas sus rebeld\u00edas; y que el demonio, por el vario y largo ejercicio y lucha espiritual, est\u00e1 ya vencido y apartado muy lejos; y que su alma est\u00e1 unida y transformada con abundancias de riquezas y dones celestiales; y que, seg\u00fan esto, est\u00e1 ya bien dispuesta y aparejada y fuerte, arrimada en su Esposo (Ct. 8, 5), para subir por el desierto de la muerte, abundando en deleites, a los asientos y sillas gloriosas de su Esposo; con deseo que el Esposo concluya ya este negocio, p\u00f3nele por delante para m\u00e1s moverle a ello todas estas cosas en esta \u00faltima canci\u00f3n, en la cual dice cinco cosas.<\/p>\n<p>La primera, que ya su alma est\u00e1 desasida y ajena de todas las cosas.<\/p>\n<p>La segunda, que ya est\u00e1 vencido y ahuyentado el demonio.<\/p>\n<p>La tercera, que ya est\u00e1n sujetadas las pasiones y mortificados los apetitos naturales.<\/p>\n<p>La cuarta y la quinta, que ya est\u00e1 la parte sensitiva e inferior reformada y purificada, y que est\u00e1 conformada con la parte espiritual, de manera que no s\u00f3lo no estorbar\u00e1 para recibir aquellos bienes espirituales, mas antes se acomodar\u00e1 a ellos, porque aun de los que ahora tiene participa seg\u00fan su capacidad.<\/p>\n<p>Dice as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Que nadie lo miraba.<\/p>\n<p>2. Lo cual es como si dijera: mi alma est\u00e1 ya desnuda, desasida, sola y ajena de todas l a s cosas criadas de arriba y de abajo, y tan adentro entrada en el interior recogimiento contigo, que ninguna de ellas alcanza ya de vista el \u00edntimo deleite que en ti poseo, es a saber, a mover mi alma a gusto con su suavidad, ni a disgusto y molestia con su miseria y bajeza, porque, estando mi alma tan lejos de ellas y en tan profundo deleite contigo, ninguna de ellas lo alcanza de vista.<\/p>\n<p>Y no s\u00f3lo eso, pero<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Aminadab tampoco parec\u00eda.<\/p>\n<p>3. El cual Aminadab en la Escritura divina (Can 6,11) significa el demonio, hablando espiritualmente, adversario del alma; el cual la combat\u00eda y turbaba siempre con la innumerable munici\u00f3n de su artiller\u00eda, porque ella no se entrase en esta fortaleza y escondrijo del interior recogimiento con el Esposo, donde ella, estando ya puesta, est\u00e1 tan favorecida, tan fuerte, tan victoriosa, con las virtudes que all\u00ed tiene y con favor del abrazo de Dios, que el demonio no solamente no osa llegar, pero con grande pavor huye muy lejos y no osa parecer; y porque tambi\u00e9n, por el ejercicio de las virtudes y por raz\u00f3n del estado perfecto que ya tiene, de tal manera le tiene ya ahuyentado y vencido el alma, que no parece m\u00e1s delante de ella.<\/p>\n<p>Y as\u00ed Aminadab tampoco parec\u00eda con alg\u00fan derecho para impedirme este bien que pretendo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Y el cerco sosegaba.<\/p>\n<p>4. Por el cual cerco entiende aqu\u00ed el alma las pasiones y apetitos del alma, los cuales, cuando no est\u00e1n vencidos y amortiguados, la cercan en derredor, combati\u00e9ndola de una parte y de otra, por lo cual los llama cerco. El cual dice que tambi\u00e9n est\u00e1 ya sosegado, esto es, las pasiones ordenadas en raz\u00f3n y los apetitos mortificados.<\/p>\n<p>Que, pues as\u00ed es, no deje de comunicarle las mercedes que le ha pedido, pues el dicho cerco ya no es parte para impedirlo. Esto dice porque hasta que el alma tiene ordenadas sus cuatro pasiones a Dios y tiene mortificados y purgados los apetitos, no est\u00e1 capaz de ver a Dios.<\/p>\n<p>Y s\u00edguese:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">y la caballer\u00eda<br \/>a vista de las aguas descend\u00eda.<\/p>\n<p>5. Por las aguas se entienden aqu\u00ed los bienes y deleites espirituales que en este estado goza el alma en su interior con Dios.<\/p>\n<p>Por la caballer\u00eda entiende aqu\u00ed los sentidos corporales de la parte sensitiva, as\u00ed interiores como exteriores, porque ellos traen en s\u00ed los fantasmas y figuras de sus objetos.<\/p>\n<p>Los cuales en este estado dice aqu\u00ed la Esposa que descienden a vista de las aguas espirituales, porque de tal manera est\u00e1 ya en este estado de matrimonio espiritual purificada y en alguna manera espiritualizada la parte sensitiva e inferior del alma, que ella con sus potencias sensitivas y fuerzas naturales se recogen a participar y gozar en su manera de las grandezas espirituales que Dios est\u00e1 comunicando al alma en lo interior del esp\u00edritu, seg\u00fan lo dio a entender David (Sal 83,3) cuando dijo: Mi coraz\u00f3n y mi carne se gozaron en Dios vivo.<\/p>\n<p>6. Y es de notar que no dice aqu\u00ed la Esposa que la caballer\u00eda descend\u00eda a gustar las aguas, sino a vista de ellas, porque esta parte sensitiva con sus potencias no tienen capacidad para gustar esencial y propiamente de los bienes espirituales, no s\u00f3lo en esta vida, pero ni aun en la otra; sino por cierta redundancia del esp\u00edritu reciben sensitivamente recreaci\u00f3n y deleite de ellos, por el cual deleite estos sentidos y potencias corporales son atra\u00eddos al recogimiento interior, donde est\u00e1 bebiendo el alma las aguas de los bienes espirituales, lo cual m\u00e1s es descender a la vista de ellas que a beberlas y gustarlas como ellas son.<\/p>\n<p>Y dice aqu\u00ed el alma que descend\u00edan, y no dice que iban ni otro vocablo, para dar a entender que en esta comunicaci\u00f3n de la parte sensitiva a la espiritual, cuando se gusta la dicha bebida de las aguas espirituales, bajan de sus operaciones naturales, cesando de ellas, al recogimiento espiritual.<\/p>\n<p>7. Todas estas perfecciones y disposiciones antepone la Esposa a su Amado, el Hijo de Dios, con deseo de ser por \u00e9l trasladada del matrimonio espiritual, a que Dios la ha querido llegar en esta Iglesia militante, al glorioso matrimonio de la triunfante, al cual sea servido llevar a todos los que invocan su nombre el dulc\u00edsimo Jes\u00fas, Esposo de las fieles almas. Al cual es honra y gloria, juntamente con el Padre y el Esp\u00edritu Santo, in saecula saeculorum. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>Fin de la obra<\/p>\n<p><a href=\"#topSJCceB\"><strong>\u00abir a \u00edndice\u00bb<\/strong><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>.\u00cdndice: San Juan de la Cruz, C\u00e1ntico espiritual &#8211; (segunda redacci\u00f3n = CB) Pr\u00f3logoCanciones entre el alma y el EsposoArgumentoCanci\u00f3n 1 &#8211; Ad\u00f3nde te escondiste Canci\u00f3n 2 &#8211; Pastores, los que fu\u00e9redes Canci\u00f3n 3 &#8211; Buscando mis amores Canci\u00f3n 4 &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6143\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[33],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-1B5","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6143"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6143"}],"version-history":[{"count":17,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6143\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6175,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6143\/revisions\/6175"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6143"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6143"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6143"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}