{"id":6201,"date":"2021-12-14T15:31:34","date_gmt":"2021-12-14T21:31:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6201"},"modified":"2022-05-27T15:49:43","modified_gmt":"2022-05-27T21:49:43","slug":"cautelas-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6201","title":{"rendered":"Cautelas\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<p>.<br \/><strong>\u00cdndice: San Juan de la Cruz, <em>Cautelas<\/em>\u00a0<\/strong><br \/><br \/><strong><a href=\"#SJSCau\">Cautelas \u00a0 \u00a0 1<\/a> \u00a0 \u00a0 <a href=\"#SJSCau2\">2<\/a> \u00a0 \u00a0 <a href=\"#SJSCau3\">3<\/a><\/strong><br \/><a href=\"#SJSCau4\"><strong>Contra el mundo\u00a0<\/strong><\/a><br \/><strong><a href=\"#SJSCau4\">&#8211; Primera cautela \u00a0 \u00a0\u00a04<\/a> \u00a0 \u00a0 <a href=\"#SJSCau5\">5<\/a> \u00a0 \u00a0 <a href=\"#SJSCau6\">6<\/a>\u00a0<br \/><\/strong><strong><a href=\"#SJSCau7\">&#8211; Segunda cautela \u00a0 \u00a0 7<\/a>\u00a0<br \/><\/strong><strong><a href=\"#SJSCau8\">&#8211; Tercera cautela \u00a0 \u00a0 8<\/a> \u00a0 \u00a0 <a href=\"#SJSCau9\">9<\/a>\u00a0<\/strong><br \/><br \/><a href=\"#SJSCau10\"><strong>Contra el demonio \u00a0 \u00a0 10<\/strong><\/a><br \/><a href=\"#SJSCau11\"><strong>&#8211; Primera cautela \u00a0 \u00a0 11<\/strong><\/a><br \/><a href=\"#SJSCau12\"><strong>&#8211; Segunda cautela \u00a0 \u00a0 12<\/strong><\/a><br \/><a href=\"#SJSCau13\"><strong>&#8211; Tercera cautela \u00a0 \u00a0 13<\/strong><\/a><br \/><br \/><a href=\"#SJSCau14\"><strong>Contra s\u00ed mismo y sagacidad de su sensualidad \u00a0 \u00a0 14<\/strong><\/a><br \/><a href=\"#SJSCau15\"><strong>&#8211; Primera cautela \u00a0 \u00a0 15<\/strong><\/a><br \/><a href=\"#SJSCau16\"><strong>&#8211; Segunda cautela \u00a0 \u00a0 16<\/strong><\/a><br \/><a href=\"#SJSCau17\"><strong>&#8211; Tercera cautela \u00a0 \u00a0 17<\/strong><\/a><br \/><br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0<br \/><br \/><br \/><br \/><br \/><br \/><br \/><br \/><strong><a id=\"SJSCau1\"><\/a><br \/>Cautelas<\/strong><br \/>Instrucci\u00f3n y cautelas de que debe usar el que desea ser verdadero religioso y llegar a la perfecci\u00f3n.<br \/><br \/>1. El alma que quiere llegar en breve al santo recogimiento, silencio espiritual, desnudez y pobreza de esp\u00edritu, donde se goza el pac\u00edfico refrigerio del Esp\u00edritu Santo, y se alcanza unidad con Dios, y librarse de los impedimentos de toda criatura de este mundo, y defenderse de las astucias y enga\u00f1os del demonio, y libertarse de si mismo, tiene necesidad de ejercitar los documentos siguientes, advirtiendo que todos los da\u00f1os que el alma recibe nacen de los enemigos ya dichos, que son: mundo, demonio y carne.<br \/><br \/><a id=\"SJSCau2\"><\/a><br \/>2. El mundo es el enemigo menos dificultoso: el demonio es m\u00e1s oscuro de entender; pero la carne es m\u00e1s tenaz que todos, y duran sus acometimientos mientras dura el hombre viejo.<br \/><br \/><a id=\"SJSCau3\"><\/a><br \/>3. Para vencer a uno de estos enemigos es menester vencerlos a todos tres; y enflaquecido uno, se enflaquecen los otros dos, y vencidos todos tres, no le queda al alma m\u00e1s guerra. <br \/><br \/><strong><a id=\"SJSCau4\"><\/a><br \/>Contra el mundo<\/strong><br \/><br \/>4. Para librarte perfectamente del da\u00f1o que te puede hacer el mundo, has de usar de tres cautelas.<br \/><br \/><a id=\"SJSCau5\"><\/a><br \/><strong>Primera cautela<\/strong><br \/><br \/>5. La primera es que acerca de todas las personas tengas igualdad de amor e igualdad de olvido, ahora sean deudos ahora no, quitando el coraz\u00f3n de \u00e9stos tanto como de aqu\u00e9llos y aun en alguna manera m\u00e1s de parientes, por el temor de que la carne y sangre no se avive con el amor natural que entre los deudos siempre vive, el cual conviene mortificar para la perfecci\u00f3n espiritual. Tenlos todos como por extra\u00f1os, y de esa manera cumples mejor con ellos que poniendo la afici\u00f3n que debes a Dios en ellos.<br \/><br \/><a id=\"SJSCau6\"><\/a><br \/>6. No ames a una persona m\u00e1s que a otra, que errar\u00e1s; porque aquel es digno de m\u00e1s amor que Dios ama m\u00e1s, y no sabes t\u00fa a cu\u00e1l ama Dios m\u00e1s. Pero olvid\u00e1ndolos t\u00fa igualmente a todos, seg\u00fan te conviene para el santo recogimiento, te librar\u00e1s del yerro de m\u00e1s y menos en ellos.<br \/><br \/>No pienses nada de ellos, no trates nada de ellos, ni bienes ni males, y huye de ellos cuanto buenamente pudieres, y si esto no guardas, no sabr\u00e1s ser religioso, ni podr\u00e1s llegar al santo recogimiento ni librarte de las imperfecciones. Y si en esto te quisieres dar alguna licencia, o en uno o en otro te enga\u00f1ar\u00e1 el demonio, o t\u00fa a ti mismo, con alg\u00fan color de bien o de mal.<br \/><br \/>En hacer esto hay seguridad, y de otra manera no te podr\u00e1s librar de las imperfecciones y da\u00f1os que saca el alma de las criaturas.<br \/><br \/><a id=\"SJSCau7\"><\/a><br \/><strong>Segunda cautela<\/strong><br \/><br \/>7. La segunda cautela contra el mundo es acerca de los bienes temporales; en lo cual es menester, para librarse de veras de los da\u00f1os de este g\u00e9nero y templar la demas\u00eda del apetito, aborrecer toda manera de poseer y ning\u00fan cuidado le dejes tener acerca de ello: no de comida, no de vestido ni de otra cosa criada, ni del d\u00eda de ma\u00f1ana, empleando ese cuidado en otra cosa m\u00e1s alta, que es en buscar el reino de Dios, esto es, en no faltar a Dios; que lo dem\u00e1s, como Su Majestad dice, nos ser\u00e1 a\u00f1adido (Mt. 6, 33), pues no ha de olvidarse de ti el que tiene cuidado de las bestias. Con esto adquirir\u00e1s silencio y paz en los sentidos.<br \/><br \/><a id=\"SJSCau8\"><\/a><br \/><strong>Tercera cautela<\/strong><br \/><br \/>8. La tercera cautela es muy necesaria para que te sepas guardar en el convento de todo da\u00f1o acerca de los religiosos; la cual, por no la tener muchos, no solamente perdieron la paz y bien de su alma, pero vinieron y vienen ordinariamente a dar en grandes males y pecados. Esta es que guardes con toda guarda de poner el pensamiento y menos la palabra en lo que pasa en la comunidad; qu\u00e9 sea o haya sido ni de alg\u00fan religioso en particular, no de su condici\u00f3n, no de su trato, no de sus cosas, aunque m\u00e1s graves sean, ni con color de celo ni de remedio, sino a quien de derecho conviene, decirlo a su tiempo; y jam\u00e1s te escandalices ni maravilles de cosas que veas ni entiendas, procurando t\u00fa guardar tu alma en el olvido de todo aquello. <br \/><br \/><a id=\"SJSCau9\"><\/a><br \/>9. Porque si quieres mirar en algo, aunque vivas entre \u00e1ngeles, te parecer\u00e1n muchas cosas no bien, por no entender t\u00fa la sustancia de ellas. Para lo cual toma ejemplo en la mujer de Lot (Gn. 19, 26), que porque se alter\u00f3 en la perdici\u00f3n de los sodomitas volviendo la cabeza a mirar atr\u00e1s, la castig\u00f3 el Se\u00f1or volvi\u00e9ndola en estatua y piedra de sal. Para que entiendas que, aunque vivas entre demonios, quiere Dios que de tal manera vivas entre ellos que ni vuelvas la cabeza del pensamiento a sus cosas, sino que las dejes totalmente, proc\u00faranlo t\u00fa traer tu alma pura y entera en Dios, sin que un pensamiento de eso ni de esotro te lo estorbe.<br \/><br \/>Y para esto ten por averiguado que en los conventos y comunidades nunca ha de faltar algo en qu\u00e9 tropezar, pues nunca faltan demonios que procuren derribar los santos, y Dios lo permite para ejercitarlos y probarlos.<br \/><br \/>Y, si t\u00fa no te guardas, como est\u00e1 dicho, como si no estuvieses en casa, no sabr\u00e1s ser religioso, aunque m\u00e1s hagas, ni llegar a la santa desnudez y recogimiento, ni librarte de lo da\u00f1os que hay en esto; porque no lo haciendo as\u00ed, aunque m\u00e1s buen fin y celo lleves, en uno en otro te coger\u00e1 el demonio y harto cogido est\u00e1s cuando ya das lugar a distraer el alma en algo de ello; y acu\u00e9rdate de lo que dice el ap\u00f3stol Santiago: Si alguno piensa que es religioso no refrenando su lengua, la religi\u00f3n de \u00e9ste vana es (1, 26). Lo cual se entiende no menos de la lengua interior que de la exterior.<br \/><br \/><a id=\"SJSCau10\"><\/a><br \/><strong>Contra el demonio<\/strong><br \/><br \/>10. De otras tres cautelas debe usar el que aspira a la perfecci\u00f3n para librarse del demonio, su segundo enemigo. Para lo cual has de advertir que, entre las muchas astucias de que el demonio usa para enga\u00f1ar a los espirituales, la m\u00e1s ordinaria es enga\u00f1arlos debajo de especie de bien y no debajo de especie de mal; porque sabe que el mal conocido apenas lo tomar\u00e1n. Y as\u00ed siempre te has de recelar de lo que parece bueno, mayormente cuando no interviene obediencia. La sanidad de esto es el consejo de quien le debes tomar.<br \/><br \/><a id=\"SJSCau11\"><\/a><br \/><strong>Primera cautela<\/strong><br \/><br \/>11. Sea la primera cautela que jam\u00e1s, fuera de lo que de orden est\u00e1s obligado, te muevas a cosa, por buena que parezca y llena de caridad, ahora para ti, ahora para otro cualquiera de dentro y fuera de casa, sin orden, de obediencia. Ganar\u00e1s en esto m\u00e9rito y seguridad: exc\u00fasaste de propiedad y huyes el da\u00f1o y da\u00f1os que no sabes, que te pedir\u00e1 Dios en su tiempo, y si esto no guardas en lo poco y en lo mucho, aunque m\u00e1s te parezca que aciertas, no podr\u00e1s dejar de ser enga\u00f1ado del demonio o en poco o en mucho. Aunque no sea m\u00e1s que no regirte en todo por obediencia, ya yerras culpablemente, pues Dios m\u00e1s quiere obediencia que sacrificios (1 Re. 15, 22), y las acciones del religioso no son suyas, sino de la obediencia, y si las sacare de ella, se las pedir\u00e1n como perdidas.<br \/><br \/><a id=\"SJSCau12\"><\/a><br \/><strong>Segunda cautela<\/strong><br \/><br \/>12. La segunda cautela sea que jam\u00e1s mires al prelado con menos ojos que a Dios, sea el prelado que fuere, pues le tienes en su lugar; y advierte que el demonio mete mucho aqu\u00ed la mano. Mirando as\u00ed al prelado es grande la ganancia y aprovechamiento, y sin esto grande la p\u00e9rdida y el da\u00f1o. Y as\u00ed con grande vigilancia vela en que no mires en su condici\u00f3n, ni en su modo, ni en su traza, ni en otras maneras de proceder suyas; porque te har\u00e1s tanto da\u00f1o que vendr\u00e1s a trocar la obediencia de divina en humana, movi\u00e9ndote no te moviendo s\u00f3lo por los modos que ves visibles en el prelado, y no por Dios invisible, a quien sirves en \u00e9l. Y ser\u00e1 tu obediencia vana o tanto m\u00e1s infructuosa cuanto m\u00e1s t\u00fa, por la adversa condici\u00f3n del prelado, te agravas o por la buena condici\u00f3n te aligeras. Porque d\u00edgote que mirar en estos modos a grande multitud de religiosos tiene arruinados en la perfecci\u00f3n, y sus obediencias son de muy poco valor delante de los ojos de Dios, por haberlos ellos puesto en estas cosas acerca de la obediencia. <br \/><br \/>Si esto no haces con fuerza, de manera que vengas a que no se te d\u00e9 m\u00e1s que sea prelado uno que otro, por lo que a tu particular sentimiento toca, en ninguna manera podr\u00e1s ser espiritual ni guardar bien tus votos.<br \/><br \/><a id=\"SJSCau13\"><\/a><br \/>Tercera cautela.<br \/><br \/>13. La tercera cautela, derechamente contra el demonio, es que de coraz\u00f3n procures siempre humillarte en la palabra y en la obra, holg\u00e1ndote del bien de los otros como del de ti mismo y queriendo que los antepongan a ti en todas las cosas, y esto con verdadero coraz\u00f3n. Y de esta manera vencer\u00e1s en el bien el mal (Rm. 12, 21), y echar\u00e1s lejos el demonio y traer\u00e1s alegr\u00eda de coraz\u00f3n Y esto procura ejercitar m\u00e1s en los que menos te caen en gracia. Y s\u00e1bete que si as\u00ed no lo ejercitas, no llegar\u00e1s a la verdadera caridad ni aprovechar\u00e1s en ella.<br \/><br \/>Y seas siempre m\u00e1s amigo de ser ense\u00f1ado de todos que querer ense\u00f1ar aun al que es menos que todos.<br \/><br \/><strong><a id=\"SJSCau14\"><\/a><br \/>Contra s\u00ed mismo y sagacidad de su sensualidad<\/strong><br \/><br \/>14. De otras tres cautelas ha de usar el que se ha de vencer a si mismo y su sensualidad, su tercer enemigo.<br \/><br \/><a id=\"SJSCau15\"><\/a><br \/><strong>Primera cautela<\/strong><br \/><br \/>15. La primera cautela sea que entiendas que no has venido al convento sino a que todos te labren y ejerciten. Y as\u00ed, para librarte de todas las turbaciones e imperfecciones se te pueden ofrecer acerca de las condiciones y trato de los religiosos y sacar provecho de todo acaecimiento, conviene que pienses que todos son oficiales que est\u00e1n en el convento para ejercitarte, como a la ver dad lo son, y que unos te han de labrar de palabra, otros de obra, otros de pensamientos contra ti, y que en todo esto t\u00fa has de estar sujeto, como la imagen lo est\u00e1 ya al que la labra, ya al que la pinta, ya al que la dora.<br \/><br \/>Y si esto no guardas, no sabr\u00e1s vencer tu sensualidad y sentimientos, ni sabr\u00e1s haberte bien en el convento con los religiosos, ni alcanzar\u00e1s la santa paz, ni te librar\u00e1s de muchos tropiezos y males.<br \/><br \/><a id=\"SJSCau16\"><\/a><br \/><strong>Segunda cautela<\/strong><br \/><br \/>16. La segunda cautela es que jam\u00e1s dejes de hacer las obras por la falta de gusto o sabor que en ellas hallares, si conviene al servicio de Dios que ellas se hagan. Ni las hagas por solo el sabor y gusto que te dieren sino conviene hacerlas tanto como las desabridas, porque sin esto es imposible que ganes constancia y que venzas tu flaqueza.<br \/><br \/><a id=\"SJSCau17\"><\/a><br \/><strong>Tercera cautela<\/strong><br \/><br \/>17. La tercera cautela sea que nunca en los ejercicios el var\u00f3n espiritual ha de poner los ojos en lo sabroso de ellos para asirse de ello y por s\u00f3lo aquello hacer los tales ejercicios, ni ha de huir lo amargo de ellos, antes ha de buscar lo desabrido y trabajoso de ellos y abrazarlo, con lo cual se pone freno a la sensualidad. Porque de otra manera, ni perder\u00e1s el amor propio ni ganar\u00e1s amor de Dios.<br \/><br \/>Fin <br \/><br \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>.\u00cdndice: San Juan de la Cruz, Cautelas\u00a0 Cautelas \u00a0 \u00a0 1 \u00a0 \u00a0 2 \u00a0 \u00a0 3Contra el mundo\u00a0&#8211; Primera cautela \u00a0 \u00a0\u00a04 \u00a0 \u00a0 5 \u00a0 \u00a0 6\u00a0&#8211; Segunda cautela \u00a0 \u00a0 7\u00a0&#8211; Tercera cautela \u00a0 \u00a0 8 \u00a0 &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6201\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[33],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-1C1","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6201"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6201"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6201\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6202,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6201\/revisions\/6202"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6201"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6201"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6201"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}