{"id":6212,"date":"2022-06-05T00:05:57","date_gmt":"2022-06-05T06:05:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6212"},"modified":"2022-06-01T18:57:44","modified_gmt":"2022-06-02T00:57:44","slug":"lectio-dom-5-jun-2022","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6212","title":{"rendered":"Lectio Dom, 5 jun, 2022"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Domingo de Pentecost\u00e9s, solemnidad<\/em><\/p>\n<p><em>La promesa del Consolador. El Esp\u00edritu Santo, maestro y memoria viva de la Palabra de Jes\u00fas Juan 14, 15-16.23-26<\/em><\/p>\n<h2>Oraci\u00f3n inicial<\/h2>\n<p>Se\u00f1or, Padre misericordioso, en este d\u00eda sant\u00edsimo yo grito hasta ti desde mi cuarto con las puertas cerradas; a ti elevo mi oraci\u00f3n desde el miedo y la inmovilidad de la muerte. Haz que venga Jes\u00fas y que se detenga en el centro de mi coraz\u00f3n, para arrojar toda miedo y toda oscuridad. Haz que venga tu paz, que es paz verdadera, paz del coraz\u00f3n. Y haz que venga tu Esp\u00edritu Santo, que es fuego de amor, que inflama e ilumina, funde y purifica; que es agua viva, que salta hasta la vida eterna, que quita la sed y limpia, bautiza y renueva; que es viento impetuoso y suave al mismo tiempo, soplo de tu voz y de tu respiro; que es paloma anunciadora de perd\u00f3n, de un comienzo nuevo y duradero para toda la tierra.<\/p>\n<p>Manda tu Esp\u00edritu sobre m\u00ed, en el encuentro con esta Palabra, en este encuentro con tu Palabra, en la escucha de ella y en la penetraci\u00f3n de los misterios que ella conserva; que yo sea colmado y sumergido, que sea bautizado y hecho hombre nuevo, por el don de mi vida a ti y a los hermanos. Am\u00e9n, aleluya.<\/p>\n<h2>Lectura<\/h2>\n<p>Para situar el pasaje en su contexto:<\/p>\n<p>Estos pocos vers\u00edculos, por otra parte no continuos, son como algunas gotas de agua extra\u00eddas del oc\u00e9ano; de hecho, forman parte del largo y estupendo discurso del evangelio de San Juan que desde el cap. 13,31 abarca a todo el cap\u00edtulo 17. Desde el comienzo hasta el final de esta unidad discursiva, profund\u00edsima e indecible, se trata solamente de un \u00fanico tema: \u00abir a Jes\u00fas\u00bb, que aparece incluso en 13, 33: \u201c<em>Todav\u00eda por un poco estoy con vosotros, donde yo voy, vosotros no pod\u00e9is venir\u201d <\/em>y en 16, 28: \u201c<em>Sal\u00ed del Padre y he venido al mundo. Ahora dejo otra vez el mundo y voy al Padre.\u00bb <\/em>y a\u00fan en 17, 13: <em>\u201cPero ahora voy a ti, Padre<\/em>\u201d. El ir de Jes\u00fas hacia el Padre incluye tambi\u00e9n el significado de nuestro caminar, de nuestro recorrido existencial y de fe en el mundo;\u00a0 aqu\u00ed es donde aprendemos a seguir a Jes\u00fas, a escucharlo, a vivir como \u00c9l. Aqu\u00ed se nos ofrece la revelaci\u00f3n m\u00e1s completa sobre Jes\u00fas en el misterio de la Trinidad, como tambi\u00e9n la revelaci\u00f3n sobre su vida cristiana, su poder, su misi\u00f3n, su alegr\u00eda y su dolor, su esperanza y su lucha. Penetrando estas palabras, podemos encontrar la verdad del Se\u00f1or Jes\u00fas y de nosotros ante \u00c9l, en \u00c9l.<\/p>\n<p>Estos vers\u00edculos hablan en particular de tres motivos de consolaci\u00f3n muy fuertes para nosotros: la promesa de la venida del Consolador; la venida del Padre y del Hijo al alma del disc\u00edpulo que cree; la presencia de un maestro, que es el Esp\u00edritu Santo, gracias al cual la ense\u00f1anza de Jes\u00fas no pasar\u00e1 jam\u00e1s.<\/p>\n<p>Para ayudar en la lectura del pasaje:<\/p>\n<p>15-16: Jes\u00fas revela que la observancia de sus mandamientos no est\u00e1 hecha a base de constre\u00f1ir, sino que es un fruto dulce, que nace del amor del disc\u00edpulo hacia \u00c9l. A esta obediencia amorosa est\u00e1 unida la oraci\u00f3n omnipotente de Jes\u00fas por nosotros. El Se\u00f1or promete la venida de otro Consolador, enviado desde el Padre, que permanecer\u00e1 siempre con nosotros para conjurar definitivamente nuestra soledad.<\/p>\n<p>23-24: Jes\u00fas repite que el amor y la observancia de sus mandamientos son dos realidades vitales esencialmente unidas entre s\u00ed, que tienen el poder de introducir al disc\u00edpulo en la vida m\u00edstica, esto es, en la experiencia de la comuni\u00f3n inmediata y personal con Jes\u00fas y con el Padre.<\/p>\n<p>25: Jes\u00fas afirma una cosa muy importante: hay una diferencia substancial entre las cosas que \u00c9l ha dicho mientras estaba <em>junto a <\/em>los disc\u00edpulos y las cosas que dir\u00e1 despu\u00e9s cuando, gracias al Esp\u00edritu, \u00c9l estar\u00e1 <em>dentro <\/em>de ellos. Antes, la comprensi\u00f3n era solo limitada, porque la relaci\u00f3n con \u00c9l era externa: la Palabra ven\u00eda de fuera y llegaba a los o\u00eddos, pero no eran pronunciadas dentro. Despu\u00e9s, la comprensi\u00f3n ser\u00e1 plena.<\/p>\n<p>26: Jes\u00fas anuncia al Esp\u00edritu Santo como maestro, que no ense\u00f1ar\u00e1 ya desde fuera, sino viniendo desde dentro de nosotros. \u00c9l vivificar\u00e1 las Palabras de Jes\u00fas, que hab\u00edan sido olvidadas y las recordar\u00e1, har\u00e1 que los disc\u00edpulos puedan comprenderlas plenamente.<\/p>\n<p>El texto:<\/p>\n<p>Al anochecer del d\u00eda de la resurrecci\u00f3n, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los disc\u00edpulos, por miedo a los jud\u00edos, se present\u00f3 Jes\u00fas en medio de ellos y les dijo: \u00abLa paz est\u00e9 con ustedes\u00bb. Dicho esto, les mostr\u00f3 las manos y el costado. Cuando los disc\u00edpulos vieron al Se\u00f1or, se llenaron de alegr\u00eda.<\/p>\n<p>De nuevo les dijo Jes\u00fas: \u00abLa paz est\u00e9 con ustedes. Como el Padre me ha enviado, as\u00ed tambi\u00e9n los env\u00edo yo\u00bb. Despu\u00e9s de decir esto, sopl\u00f3 sobre ellos y les dijo: \u00abReciban el Esp\u00edritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedar\u00e1n perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedar\u00e1n sin perdonar\u00bb.<\/p>\n<h2>Momento de silencio orante<\/h2>\n<p><em>Dentro de la escuela del Maestro, el Esp\u00edritu Santo, me siento a sus pies y me abandono en su presencia; abro mi coraz\u00f3n, sin miedo, porque \u00c9l me instruye, me consuela, me amonesta, me hace crecer.<\/em><\/p>\n<h2>Algunas preguntas<\/h2>\n<p>\u201c<em>Si me am\u00e1is<\/em>\u201d. Mi relaci\u00f3n con el Se\u00f1or, \u00bfes una relaci\u00f3n de amor o no? \u00bfHay espacio en mi coraz\u00f3n para \u00c9l? Miro dentro de m\u00ed y me pregunto: \u00bf\u201cD\u00f3nde est\u00e1 el amor de mi vida, existe?\u201d Y si me doy cuenta que dentro de m\u00ed no existe el amor, o hay poco, trato de preguntarme: \u201c\u00bfQu\u00e9 es lo que me bloquea, lo que tiene mi coraz\u00f3n cerrado, prisionero, con tanta tristeza y soledad?\u201d<\/p>\n<p>\u201c<em>Observar\u00e9is mis mandamientos<\/em>\u201d. Me sale al encuentro el verbo <em>observar, <\/em>con toda la carga de sus muchos significados: mirar bien, proteger, prestar atenci\u00f3n, conservar en vida, reservar y preservar, no arrojar, mantener con cuidado, con amor. \u00bfVivo iluminado por estas actitudes mi relaci\u00f3n de disc\u00edpulo, de cristiano, con la Palabra y los mandamientos que Jes\u00fas nos ha dejado para nuestra felicidad?<\/p>\n<p>\u201c<em>\u00c9l os dar\u00e1 otro Consolador<\/em>\u201d. \u00bfCu\u00e1ntas veces me he puesto a la b\u00fasqueda de alguno que me consolara, se preocupara de m\u00ed, me mostrase afecto o prestara atenci\u00f3n? \u00bfMe he convencido que la verdadera consolaci\u00f3n viene del Se\u00f1or? O, \u00bfme f\u00edo m\u00e1s de las consolaciones que yo encuentro, que mendigo aqu\u00ed y all\u00ed, que recojo como migajas, sin poder quitar el hambre verdaderamente?<\/p>\n<p>\u201c<em>Haremos morada en \u00e9l<\/em>\u201d. El Se\u00f1or est\u00e1 a la puerta, llama y espera; \u00c9l no fuerza, no constri\u00f1e. \u00c9l dice: \u201cSi quieres\u2026\u201d. Me propone de convertirme en su casa, en el lugar de su reposo, de su intimidad; Jes\u00fas est\u00e1 pronto, es feliz de poder encontrarme, de unirse a m\u00ed en una amistad del todo especial. Pero \u00bfestoy yo pronto? \u00bfestoy esperando la visita, la venida, la entrada de Jes\u00fas en mi existencia m\u00e1s \u00edntima y personal? \u00bfhay lugar para \u00c9l en mi casa?<\/p>\n<p>\u201c<em>Os recordar\u00e1 todo lo que os dicho<\/em>\u201d. El verbo \u201crecordar\u201d conlleva otra realidad muy importante, esencial, dir\u00eda. Soy provocado, escrutado por la Escritura. \u00bfD\u00f3nde aplico mi memoria? \u00bfQu\u00e9 es lo que me esfuerzo en retener en la mente, hacer vivir en mi mundo interior? La Palabra del Se\u00f1or es un tesoro muy precioso; es una semilla de vida que se ha sembrado en mi coraz\u00f3n; \u00bfpresto atenci\u00f3n a esta semilla? \u00bfS\u00e9 que me defender\u00e1 de los miles de enemigos y peligros que me asaltan: los p\u00e1jaros, el calor, las piedras, las espinas, el maligno? \u00bfLlevo conmigo, cada ma\u00f1ana, una Palabra del Se\u00f1or para recordarla durante el d\u00eda y hacer de ella mi luz secreta, mi fuerza, mi alimento?<\/p>\n<h2>Una clave de lectura<\/h2>\n<p>En este momento me acerco a cada uno de los personajes presentes en estas l\u00edneas, me pongo a la escucha, en oraci\u00f3n, en meditaci\u00f3n \u2013 rumiando &#8211; en contemplaci\u00f3n \u2026<\/p>\n<p>El rostro del Padre:<\/p>\n<p>Jes\u00fas dice: <em>\u201cyo pedir\u00e9 al Padre<\/em>\u201d (v. 16) y levanta un poco el velo del misterio de la oraci\u00f3n: ella es el camino que conduce al Padre. Para llegar al Padre se nos ha dado el camino de la oraci\u00f3n; como Jes\u00fas vive su relaci\u00f3n con el Padre a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n, as\u00ed nosotros. Recorro las p\u00e1ginas del Evangelio y busco atentamente cualquier indicio respecto a este secreto de amor entre Jes\u00fas y su Padre, ya que entrando en aquella relaci\u00f3n, tambi\u00e9n yo puedo conocer m\u00e1s a Dios, mi Padre.<\/p>\n<p><em>\u201cY os dar\u00e1 otro Consolador\u201d. <\/em>El Padre es el que nos da al Consolador. Este don est\u00e1 precedido del acto de amor del Padre, que sabe que necesitamos de consolaci\u00f3n: \u00c9l ha visto mi miseria en Egipto y ha o\u00eddo mi grito, conoce, de hecho, mis sufrimientos y ve mi opresi\u00f3n, que me atormentan (cfr. Ex 3, 7-9); nada se escapa a su amor infinito por m\u00ed. Por todo esto, \u00c9l nos da el Consolador. El Padre es Dador: todo viene de \u00c9l y de nadie m\u00e1s.<\/p>\n<p><em>\u201cMi Padre le amar\u00e1\u201d <\/em>(v. 24). El Padre es el Amante, que ama con amor eterno, absoluto,<\/p>\n<p>inviolable, imborrable. Como lo dice Isa\u00edas, Jerem\u00edas y todos los profetas (cfr. Jr 31,3; Is 43,4; 54,8; Os 2,21; 11,1).<\/p>\n<p><em>\u201cVendremos a \u00e9l\u201d. <\/em>El Padre est\u00e1 unido a su Hijo Jes\u00fas, es una sola cosa con \u00c9l y con \u00c9l viene a cada hombre, est\u00e1 dentro de cada hombre. Se traslada, sale, se inclina y camina hacia nosotros. Impulsado por un amor delirante e inexplicable, \u00c9l se acerca a nosotros.<\/p>\n<p><em>\u201cY haremos morada en \u00e9l\u201d. <\/em>El Padre construye su casa en nosotros; hace de nosotros, de mi existencia, de todo mi ser, su morada. \u00c9l viene y no se va, sino que permanece fielmente.<\/p>\n<p>El rostro del Hijo:<\/p>\n<p><em>\u201cSi me am\u00e1is\u2026\u201d <\/em>(v. 15); <em>\u201cSi alguno me ama\u2026\u201d <\/em>(v. 23). Jes\u00fas entra en relaci\u00f3n conmigo de un modo \u00fanico y personal, cara a cara, coraz\u00f3n a coraz\u00f3n, alma a alma; me propone un lazo intenso, \u00fanico, irrepetible y me une a S\u00ed a trav\u00e9s del amor, si yo quiero.<\/p>\n<p>Siempre pone el \u201csi\u201d y dice, llam\u00e1ndome por mi nombre: \u201cSi quieres\u2026\u201d. El \u00fanico camino que \u00c9l recorre para llegar a m\u00ed, es la del amor; de hecho, percibo que los pronombres \u201cvosotros\u201d y \u201calguno\u201d est\u00e1n relacionados al \u201cme\u201d del verbo \u201camar\u201d y de ning\u00fan otro\u00a0\u00a0 verbo. <em>\u201cYo pedir\u00e9 al Padre\u201d <\/em>(v. 16). Jes\u00fas es el orante, que vive de la oraci\u00f3n y para la oraci\u00f3n; toda su vida est\u00e1 llena de oraci\u00f3n, era oraci\u00f3n. \u00c9l es el sumo y eterno sacerdote que intercede por nosotros y ofrece oraciones y s\u00faplicas, acompa\u00f1adas de l\u00e1grimas\u00a0\u00a0 (cfr. Hb 5, 7), por nuestra salvaci\u00f3n: <em>\u201cDe ah\u00ed que pueda tambi\u00e9n salvar perfectamente a los que por \u00e9l se llegan a Dios, ya que est\u00e1 siempre vivo para interceder en su favor\u201d <\/em>(Hb 7, 25).<\/p>\n<p><em>\u201cSi alguno me ama guardar\u00e1 mi palabra\u201d <\/em>(v. 23); <em>\u201cEl que no me ama no guarda mis palabras\u201d <\/em>(v. 24). Jes\u00fas me ofrece su Palabra, me la da como consigna, para que yo la cuide y la guarde, la ponga en el tesoro de mi coraz\u00f3n y all\u00ed me d\u00e9 calor, la vele, la contemple, la escuche y, haci\u00e9ndolo as\u00ed, la haga fructificar. Su Palabra es una semilla; es la perla m\u00e1s preciosa de todas, por la cual vale la pena vender todas las riquezas; es el tesoro escondido en el campo, por el cual se excava en el mismo, sin temer al cansancio; es el fuego que nos hace arder el coraz\u00f3n en el pecho; es la l\u00e1mpara que nos permite tener luz para nuestros pasos, aunque la noche sea oscura. El amor a la Palabra de Jes\u00fas se identifica con mi amor por el mismo Jes\u00fas, por toda su persona, ya que \u00c9l, en definitiva, es la Palabra, el Verbo. Y, por lo tanto, en estas palabras, Jes\u00fas me est\u00e1 gritando al coraz\u00f3n \u00a1que es a \u00c9l a quien debo guardar!<\/p>\n<p>El rostro del Esp\u00edritu Santo:<\/p>\n<p><em>\u201cEl Padre <\/em>os dar\u00e1 otro <em>Consolador\u201d <\/em>(v. 16). El Esp\u00edritu Santo nos es dado por el Padre; \u00e9l es la \u201cd\u00e1diva buena y el don perfecto que viene de lo alto\u201d (St 1, 17). \u00c9l es \u201cotro Consolador\u201d con relaci\u00f3n a Jes\u00fas, que se va y viene para no dejarnos solos, abandonados. Mientras que est\u00e9 en el mundo, yo no estoy desconsolado, sino confortado por la presencia del Esp\u00edritu Santo, que no es solamente un consuelo, sino mucho m\u00e1s: es una persona viva junto a m\u00ed siempre. Esta presencia, esta compa\u00f1\u00eda es capaz de darme la alegr\u00eda, la verdadera alegr\u00eda; de hecho dice San Pablo: \u201cEl fruto del Esp\u00edritu es amor, alegr\u00eda, paz \u2026\u201d (Gal 5, 22; cfr. tambi\u00e9n Rm 14, 17).<\/p>\n<p><em>\u201cPara que est\u00e9 con vosotros para siempre\u201d. <\/em>El Esp\u00edritu est\u00e1 en medio de nosotros, est\u00e1 conmigo, como Jes\u00fas estaba con los disc\u00edpulos. Su verdadera presencia se hace presencia f\u00edsica, personal; yo no lo veo, pero s\u00e9 que est\u00e1 y que no me abandona. El Esp\u00edritu permanece para siempre y vive conmigo, en m\u00ed, sin una limitaci\u00f3n de tiempo o de espacio; as\u00ed \u00c9l es el Consolador.<\/p>\n<p><em>\u201cOs lo ense\u00f1ar\u00e1 todo\u201d <\/em>(v. 26). El Esp\u00edritu Santo es el Maestro, el que abre la v\u00eda para el conocimiento, para la experiencia; nadie, fuera de \u00c9l, puede guiarme, plasmarme,\u00a0 darme una forma nueva. Su escuela no es para alcanzar una ciencia humana, que hincha y no libera; sus ense\u00f1anzas, sus sugerencias, sus indicaciones concretas vienen de Dios y a Dios vuelven. El Esp\u00edritu Santo ense\u00f1a la sabidur\u00eda verdadera y el conocimiento (Sal 118, 66), ense\u00f1a la voluntad del Padre (Sal 118, 26.64), sus senderos (Sal 24,4), sus mandamientos (Sal 118, 124.135), que hacen vivir. \u00c9l es el Maestro capaz de guiarme a la verdad plena (Jn 16, 13), que me hace libre en lo m\u00e1s profundo, hasta donde se divide el alma y el esp\u00edritu, donde solamente \u00c9l, que es Dios, puede llevar vida y resurrecci\u00f3n. Es humilde, como Dios, y se abaja, desciende de su c\u00e1tedra y viene dentro de m\u00ed (cfr. Hch 1, 8; 10, 44), se entrega a m\u00ed as\u00ed, de modo pleno, absoluto; no es celoso de su don, de su luz, sino que la ofrece si medida.<\/p>\n<h2>Un momento de oraci\u00f3n: Salmo 30<\/h2>\n<p>Canto de alabanza al Se\u00f1or, que nos ha enviado desde lo alto la vida nueva del Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Tu me das la vida plena, Se\u00f1or, aleluya!<\/p>\n<p>Te ensalzo, Yahv\u00e9, porque me has levantado, no has dejado que mis enemigos se r\u00edan de m\u00ed. Yahv\u00e9, Dios m\u00edo, te ped\u00ed auxilio y me curaste. T\u00fa, Yahv\u00e9, sacaste mi vida del Seol, me reanimaste cuando bajaba a la fosa. R.<\/p>\n<p>Cantad para Yahv\u00e9 los que lo am\u00e1is, recordad su santidad con alabanzas. Un instante dura su ira, su favor toda una vida; por la tarde visita de l\u00e1grimas, por la ma\u00f1ana gritos de j\u00fabilo. R.<\/p>\n<p>Al sentirme seguro me dec\u00eda: \u00abJam\u00e1s vacilar\u00e9\u00bb. Tu favor, Yahv\u00e9, me afianzaba m\u00e1s firme que s\u00f3lidas monta\u00f1as; pero luego escond\u00edas tu rostro y quedaba todo conturbado. A ti alzo mi voz, Yahv\u00e9, a mi Dios piedad imploro. R.<\/p>\n<p>\u00a1Escucha, Yahv\u00e9, ten piedad de m\u00ed! \u00a1S\u00e9 t\u00fa, Yahv\u00e9, mi auxilio! Has cambiado en danza mi lamento: me has quitado el sayal, me has vestido de fiesta. Por eso mi coraz\u00f3n te cantar\u00e1 sin parar; Yahv\u00e9, Dios m\u00edo, te alabar\u00e9 por siempre. R.<\/p>\n<h2>Oraci\u00f3n final<\/h2>\n<p>Esp\u00edritu Santo, deja que te hable todav\u00eda, una vez m\u00e1s; para m\u00ed es dif\u00edcil separarme del encuentro de esta Palabra, porque en ella est\u00e1s presente T\u00fa, vives y act\u00faas T\u00fa. Te presento, a tu intimidad, a tu Amor, mi rostro de disc\u00edpulo; me reflejo en Ti, Esp\u00edritu Santo. Te entrego, dedo de la derecha del Padre, mis proyectos, mis ojos, mis labios, mis orejas\u2026 realiza la obra de curaci\u00f3n, de liberaci\u00f3n y de salvaci\u00f3n; que yo renazca hoy, como hombre nuevo del seno de tu fuego, de la respiraci\u00f3n de tu viento. Esp\u00edritu Santo, s\u00e9 que no he nacido para permanecer solo; por esto, te ruego: env\u00edame a mis hermanos, para que pueda anunciarles la Vida que viene de Ti. Am\u00e9n. \u00a1Aleluya!<\/p>\n<p>Todos los derechos: www.ocarm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Domingo de Pentecost\u00e9s, solemnidad La promesa del Consolador. 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