{"id":6251,"date":"2022-06-24T00:40:08","date_gmt":"2022-06-24T06:40:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6251"},"modified":"2022-06-14T09:50:03","modified_gmt":"2022-06-14T15:50:03","slug":"lectio-vie-24-jun-2022","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6251","title":{"rendered":"Lectio vie, 24 jun, 2022"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Solemnidad del Sacrat\u00edsimo Coraz\u00f3n de Jes\u00fas<\/em><\/p>\n<p><em>La oveja perdida y encontrada<br \/><\/em><em>La verdadera conversi\u00f3n: de la justicia a la misericordia<br \/><\/em><em>Lucas 15, 3-7<\/em><\/p>\n<h2>Oraci\u00f3n inicial<\/h2>\n<p>Padre m\u00edo, vengo hoy ante ti con el coraz\u00f3n dolorido, porque s\u00e9 que estoy entre el n\u00famero de aqu\u00e9llos, que aun siendo pecadores, se creen justos. Siento en m\u00ed el peso de mi coraz\u00f3n hecho de piedra y de hierro. Quisiera estar tambi\u00e9n yo, hoy, entre el n\u00famero de los que se acercan a tu Hijo para escucharlo: no quisiera obrar como los escribas y fariseos que, delante de tu amor, murmuran y critican.<\/p>\n<p>Te ruego, Se\u00f1or m\u00edo, que toques mi coraz\u00f3n con tus palabras, con tu presencia y embel\u00e9salo con una sola mirada, con una sola de tus caricias. Ll\u00e9vame a tu mesa, para que yo tambi\u00e9n pueda comer tu buen pan, o aunque sean las migajas, a tu Hijo Jes\u00fas, grano de trigo convertido en espiga y Alimento de salvaci\u00f3n. No me dejes fuera, sino d\u00e9jame entrar al banquete de tu misericordia. Am\u00e9n<\/p>\n<h2>Lectura<\/h2>\n<p>El texto:<\/p>\n<p>Jes\u00fas dijo a los fariseos y a los escribas esta par\u00e1bola: \u00ab\u00bfQui\u00e9n de ustedes, si tiene cien ovejas y se le pierde una, no deja las noventa y nueve en el campo y va en busca de la que se le perdi\u00f3 hasta encontrarla? Y una vez que la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegr\u00eda, y al llegar a su casa, re\u00fane a los amigos y vecinos y les dice: &#8216;Al\u00e9grense conmigo, porque ya encontr\u00e9 la oveja que se me hab\u00eda perdido\u2019.<\/p>\n<p>Yo les aseguro que tambi\u00e9n en el cielo habr\u00e1 m\u00e1s alegr\u00eda por un pecador que se convierte, que por noventa y nueve justos, que no necesitan convertirse\u00bb<\/p>\n<p>El contexto:<\/p>\n<p>Este brev\u00edsimo pasaje constituye s\u00f3lo el comienzo del gran cap\u00edtulo 15 del Evangelio de Lucas, un cap\u00edtulo muy centrado, casi el coraz\u00f3n del Evangelio o de su mensaje. Aqu\u00ed, de hecho, est\u00e1n reunidos los tres relatos de la misericordia, como en una \u00fanica par\u00e1bola: la oveja, la moneda y el hijo son im\u00e1genes de una sola realidad, llevan en s\u00ed toda la riqueza y preciosidad del hombre ante los ojos de Dios, el Padre. Aqu\u00ed est\u00e1 el significado \u00faltimo de la encarnaci\u00f3n y de la vida de Cristo en el mundo: la salvaci\u00f3n de todos, Jud\u00edos y Griegos, esclavos o libres, hombres o mujeres.<\/p>\n<p>Ninguno debe permanecer fuera del banquete de la misericordia.<\/p>\n<p>En efecto, precisamente el cap\u00edtulo precedente a \u00e9ste nos cuenta la invitaci\u00f3n a la mesa del rey y nos dirige tambi\u00e9n a nosotros esta llamada: \u201c\u00a1Venid, todo est\u00e1 listo!\u201d Dios nos espera, junto al puesto que ha preparado para nosotros, para hacernos sus comensales, para hacernos tambi\u00e9n a nosotros part\u00edcipes de su gozo.<\/p>\n<p>La estructura:<\/p>\n<p>El vers\u00edculo 3 hace de introducci\u00f3n y nos env\u00eda a la situaci\u00f3n precedente, a saber, aqu\u00e9lla en la que Lucas describe el movimiento gozoso, de amor y conversi\u00f3n, de los pecadores y de los publicanos, los cuales, sin miedo, siguen acerc\u00e1ndose a Jes\u00fas para escucharlo. Es aqu\u00ed donde se ceba la murmuraci\u00f3n, la rabia, la cr\u00edtica y por tanto el rechazo de los fariseos y de los escribas, convencidos de poseer en s\u00ed mismos la justicia y la verdad.<\/p>\n<p>Por tanto la par\u00e1bola que sigue, estructurada en tres relatos, quiere ser la respuesta de Jes\u00fas a estas murmuraciones; en el fondo, repuesta a nuestras cr\u00edticas, a nuestros refunfu\u00f1os contra \u00c9l y su amor inexplicable.<\/p>\n<p>El vers\u00edculo 4 se abre con una pregunta ret\u00f3rica, que supone ya una respuesta negativa: ninguno se comportar\u00eda como el buen pastor, como Cristo. Y por el contrario precisamente all\u00ed, en su comportamiento, en su amor por nosotros, por todos, est\u00e1 la verdad de Dios. Los vers\u00edculos 5 y 6 cuentan la historia, describen las acciones, los sentimientos del pastor: su b\u00fasqueda, el compartir este gozo con los amigos. Al final, con el vers\u00edculo 7, Lucas quiere dibujar el rostro de Dios, personificado en el Cielo: \u00c9l espera con ansia el regreso de todos sus hijos. Es un Dios, un Padre que ama a los pecadores que se reconocen necesitados de su misericordia, de su abrazo y no puede complacerse en aqu\u00e9llos que se creen justos y permanecen alejados de \u00c9l.<\/p>\n<h2>Meditar la palabra<\/h2>\n<p>Un momento de silencio orante:<\/p>\n<p>Ahora, como los publicanos y pecadores, tambi\u00e9n yo deseo acercarme al Se\u00f1or Jes\u00fas para escuchar las palabras de su boca, para prestar atenci\u00f3n, con el coraz\u00f3n y con la mente a cuanto \u00c9l quiera decirme Me abro, ahora, me dejo alcanzar de su voz, de su mirada hacia m\u00ed, que me llega hasta el fondo.<\/p>\n<p>Algunas pistas para profundizar:<\/p>\n<p>\u201c\u00bfQui\u00e9n de vosotros?\u201d<\/p>\n<p>Se necesita partir de esta pregunta fort\u00edsima de Jes\u00fas, dirigida a sus interlocutores de aquel momento, pero dirigida tambi\u00e9n hoy a nosotros. Estamos seriamente puestos de frente a nosotros mismos, para entender qu\u00e9 somos, c\u00f3mo somos en lo profundo. \u201c\u00bfQui\u00e9n es de vosotros un verdadero hombre?\u201d, dice Jes\u00fas. As\u00ed como pocos vers\u00edculos despu\u00e9s dir\u00e1: \u201c\u00bfQu\u00e9 mujer?\u201d. Es un poco la misma pregunta que cantaba el salmista diciendo: \u201c\u00bfQu\u00e9 cosa es el hombre?\u201d (8,5) y que repet\u00eda Job, hablando con Dios: \u201c\u00bfQu\u00e9 cosa es este hombre?\u201d (7,17).<\/p>\n<p>Por tanto, nosotros aqu\u00ed, en este brev\u00edsimo relato de Jes\u00fas, en esta par\u00e1bola de la misericordia, encontramos la verdad: llegamos a comprender qui\u00e9n es verdaderamente hombre, entre nosotros. Pero para hacer esto, se necesita que encontremos a Dios, escondido en estos vers\u00edculos, porque debemos confrontarnos con \u00c9l, en \u00c9l reflejarnos y encontrarnos. El comportamiento del pastor con su oveja nos dice qu\u00e9 debemos hacer, c\u00f3mo debemos ser y nos desvela c\u00f3mo somos en realidad, pone al descubierto nuestras llagas, nuestra profunda enfermedad. Nosotros, que nos creemos dioses, no somos a veces ni siquiera hombres.<\/p>\n<p>Veamos el por qu\u00e9\u2026<\/p>\n<h5>\u201cnoventa y nueve \u2013 uno\u201d<\/h5>\n<p>He aqu\u00ed que la luz de Dios nos pone enseguida frente a una realidad muy fuerte, comprometida, para nosotros. Encontramos en este Evangelio, un reba\u00f1o, uno como tantos, bastante numeroso, quiz\u00e1s de un hacendado rico: cien ovejas. N\u00famero perfecto, simb\u00f3lico, divino. La plenitud de los hijos de Dios, todos nosotros, cada uno, uno por uno, ninguno puede quedar excluido. Pero en esta realidad sucede una cosa impensable: se crea una divisi\u00f3n enorme, desequilibrada al m\u00e1ximo. De una parte noventa y nueve ovejas y de la otra una sola. No hay una proporci\u00f3n aceptable. Sin embargo estas son las modalidades de Dios. Nos viene enseguida pensar e interrogarnos a cu\u00e1l de los dos grupos pertenecemos. \u00bfEstamos entre las noventa y nueve? \u00bfO somos aquella \u00fanica, la sola, tan grande, tan importante de hacer la contraparte a todo el resto del reba\u00f1o?<\/p>\n<p>Miremos bien el texto. La oveja \u00fanica. La sola, sale pronto del grupo porque se pierde, descarrila, vive en suma, una experiencia negativa, peligrosa, quiz\u00e1s mortal. Pero sorprendentemente el pastor no la deja andar de ninguna manera, no se lava las manos; al contrario, abandona las otras, que hab\u00edan quedado con \u00e9l y va en busca de ella. \u00bfEs posible una cosa as\u00ed? \u00bfPuede ser justificado un abandono de estas dimensiones? Aqu\u00ed comenzamos a entrar en crisis, porque seguramente hab\u00edamos pensado espont\u00e1neamente clasificarnos entre las noventa y nueve, que permanecen fieles. Y por el contrario el pastor se va y corre a buscar a aquella mala, que no merec\u00eda nada, sino la soledad y el abandono que se hab\u00eda buscado. \u00bfY qu\u00e9 sucede despu\u00e9s? El pastor no se rinde, no piensa volver atr\u00e1s, parece no preocuparse de sus otras ovejas, las noventa y nueve. El texto dice que \u00e9l \u201cva tras la perdida, hasta que la encuentra\u201d. Es interesant\u00edsima esta preposici\u00f3n \u201ctras\u201d; parece casi una fotograf\u00eda del pastor, que se inclina con el coraz\u00f3n, con el pensamiento, con el cuerpo sobre aquella \u00fanica oveja.<\/p>\n<p>Examina el terreno, busca sus huellas, que \u00e9l seguramente conoce y que las ha grabado en las palmas de sus manos (Is 49,16); interroga al silencio, para sentir si se oye todav\u00eda el eco lejano de sus balidos. La llama por su nombre, le repite los modos convencionales de llamarla, aqu\u00e9l con el que todos los d\u00edas la escucha y acompa\u00f1a. Y finalmente la encuentra. S\u00ed, no pod\u00eda ser de otro modo. Pero no hay castigo, ni violencia, ni dureza. S\u00f3lo un amor infinito y gozo rebosante.<\/p>\n<p>Dice Lucas: \u201cSe la pone sobre sus hombros todo contento.\u201d Y hace fiesta, en casa, con los amigos y vecinos. El texto no cuenta ni siquiera que el pastor haya vuelto al desierto a recoger las otras noventa y nueve.<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta todo esto, est\u00e1 claro, clar\u00edsimo, que debemos ser nosotros aquella \u00fanica, aquella sola oveja, tan amada, tan preferida. Debemos reconocer que nos hemos descarriado, que hemos pecado, que sin el pastor no somos nada. Este es el gran paso que la palabra del Evangelio nos llama a realizar, hoy: liberarnos del peso de nuestra presunta justicia, dejar el yugo de nuestra autosuficiencia y ponernos, tambi\u00e9n nosotros, de la parte de los pecadores, de los impuros, de los ladrones.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed por qu\u00e9 Jes\u00fas comienza pregunt\u00e1ndonos: \u201c\u00bfQui\u00e9n de vosotros?\u201d<\/p>\n<p>\u201cen el desierto\u201d<\/p>\n<p>Este es lugar de los justos, de quien se cree a tono, sin pecado, sin mancha. No han entrado todav\u00eda en la tierra prometida, est\u00e1n fuera, lejanos, excluidos del gozo, de la misericordia.<\/p>\n<p>Como los que no aceptaron la invitaci\u00f3n del rey y se excusaron. Qui\u00e9n con una excusa, qui\u00e9n con otra.<\/p>\n<p>En el desierto y no en la casa, como aquella oveja \u00fanica. No en la mesa del pastor, donde hay pan bueno y substancioso, donde hay vino que alegra el coraz\u00f3n. La mesa preparada por el Se\u00f1or: Su Cuerpo y su Sangre. Donde el Pastor se convierte \u00e9l mismo en cordero, cordero inmolado, alimento de vida.<\/p>\n<p>Quien no ama a su hermano, quien no abre el coraz\u00f3n a la misericordia, como hace el pastor del reba\u00f1o, no puede entrar en la casa, sino que permanece fuera. El desierto es su heredad, su morada. Y all\u00ed no hay comida, ni agua, ni redil para el reba\u00f1o.<\/p>\n<p>Jes\u00fas come con los pecadores, con los publicanos, las prostitutas, con los \u00faltimos, los excluidos y prepara la mesa, su banquete con exquisitas viandas, con vinos excelentes, con alimentos suculentos (Is 25, 6). A esta mesa somos invitados tambi\u00e9n nosotros.<\/p>\n<p>Pasos paralelos interesantes:<\/p>\n<p>2 Samuel 12, 1-4:\u00abHab\u00eda dos hombres en una ciudad, el uno era rico y el otro era pobre. El rico ten\u00eda ovejas y bueyes en gran abundancia; el pobre no ten\u00eda m\u00e1s que una corderilla, s\u00f3lo una, peque\u00f1a, que hab\u00eda comprado. \u00c9l la alimentaba y ella iba creciendo con \u00e9l y sus hijos, comiendo su pan, bebiendo en su copa, durmiendo en su seno igual que una hija&#8230;<\/p>\n<p>Mateo 9, 10-13:<\/p>\n<p>Y sucedi\u00f3 que estando \u00e9l a la mesa en la casa, vinieron muchos publicanos y pecadores, y estaban a la mesa con Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos. Al verlo los fariseos dec\u00edan a los disc\u00edpulos: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 come vuestro maestro con los publicanos y pecadores?\u00bb Mas \u00e9l, al o\u00edrlo, dijo: \u00abNo necesitan m\u00e9dico los que est\u00e1n fuertes sino los que est\u00e1n mal. Id, pues, a aprender qu\u00e9 significa Misericordia quiero, que no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.\u00bb<\/p>\n<p>Lucas 19, 1-10:<\/p>\n<p>Zaqueo Lucas 7, 39:<\/p>\n<p>Al verlo el fariseo que le hab\u00eda invitado, se dec\u00eda para s\u00ed: \u00abSi \u00e9ste fuera profeta, sabr\u00eda qui\u00e9n y qu\u00e9 clase de mujer es la que le est\u00e1 tocando, pues es una pecadora.\u00bb<\/p>\n<p>Lucas 5, 27-32:<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de esto, sali\u00f3 y vio a un publicano llamado Lev\u00ed, sentado en el despacho de impuestos, y le dijo: \u00abS\u00edgueme.\u00bb \u00c9l, dej\u00e1ndolo todo, se levant\u00f3 y le sigui\u00f3. Lev\u00ed le ofreci\u00f3 en su casa un gran banquete. Hab\u00eda un gran n\u00famero de publicanos y de otros que estaban a la mesa con ellos. Los fariseos y sus escribas refunfu\u00f1aban diciendo a los disc\u00edpulos: \u00ab\u00bfC\u00f3mo es que com\u00e9is y beb\u00e9is con los publicanos y pecadores?\u00bb Les respondi\u00f3 Jes\u00fas: \u00abNo necesitan m\u00e9dico los que est\u00e1n sanos, sino los que est\u00e1n mal. No he venido a llamar a conversi\u00f3n a justos, sino a pecadores.\u00bb<\/p>\n<p>Mateo 21, 31-32:<\/p>\n<p>\u00abEn verdad os digo que los publicanos y las prostitutas llegan antes que vosotros al Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros por camino de justicia, y no cre\u00edsteis en \u00e9l, mientras que los publicanos y las prostitutas creyeron en \u00e9l. Y vosotros, ni vi\u00e9ndolo, os arrepentisteis despu\u00e9s, para creer en \u00e9l.<\/p>\n<p>Breve comentarios de la tradici\u00f3n espiritual del Carmelo:<\/p>\n<p>Sta. Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas:<\/p>\n<p>Hablando del P. Jacinto Loyson, que hab\u00eda abandonado la Orden del Carmen y despu\u00e9s tambi\u00e9n abandon\u00f3 la Iglesia, Teresa escribe as\u00ed a Celina: \u201cEs cierto que Jes\u00fas desea m\u00e1s de nosotros para hacer volver a esta oveja perdida al redil\u2026\u201d (L129) \u201cJes\u00fas priva a sus ovejas de su presencia sensible, para dar sus consuelos a los pecadores\u2026\u201d (L 142).Hablando de Pranzini, de quien hab\u00eda le\u00eddo la conversi\u00f3n en el momento supremo, antes de la ejecuci\u00f3n, cuando tomando el crucifijo bes\u00f3 las santas llagas, escribe as\u00ed: \u201c Despu\u00e9s su alma vol\u00f3 a recibir la sentencia misericordiosa de Aquel que declara que en cielo habr\u00e1 m\u00e1s gozo por un s\u00f3lo pecador que hace penitencia, que por noventa y nueve justos que no tienen necesidad de penitencia. (MA 46 r)<\/p>\n<p>Beata Isabel:<\/p>\n<p>\u00bb El sacerdote en el confesionario es el ministro de este Dios tan bueno, que deja las noventa y nueve ovejas fieles para correr a buscar a aquella sola que se ha perdido\u2026\u201d (Diario, 13.03.1899).<\/p>\n<p>San Juan de la Cruz:<\/p>\n<p>\u201cEra tan grande el deseo que el Esposo ten\u00eda de liberar y redimir a su esposa de la mano de la sensualidad y del demonio, que habi\u00e9ndolo ya realizado, se alegra como el buen Pastor que despu\u00e9s de haber caminado mucho encuentra a la oveja perdida y con gran gozo se la coloca en las espaldas\u201d (CB XXI, Anotaciones).<\/p>\n<h2>La Palabra y la Vida<\/h2>\n<p>Algunas preguntas:<\/p>\n<ul>\n<li>\u201c\u2026habiendo perdido una de ellas\u2026\u201d. El evangelio reclama enseguida nuestra atenci\u00f3n sobre la realidad fuerte y dolorosa del extrav\u00edo, de la p\u00e9rdida. Aquella \u00fanica oveja del reba\u00f1o se ha salido del camino, se aleja de las otras. No se trata s\u00f3lo de un suceso, algo que pasa, sino es m\u00e1s bien una caracter\u00edstica de la oveja; en efecto en el vers\u00edculo 6 se le llama \u201cla perdida\u201d, como si \u00e9ste fuese su verdadero nombre.<\/li>\n<li>Aqu\u00ed est\u00e1 el punto de partida, la verdad. Porque es de nosotros de quien se habla. Somos nosotros los hijos dispersos, los extraviados, los errantes, los pecadores, los publicanos. Es in\u00fatil que continuemos crey\u00e9ndonos justos, considerarnos mejores que los otros, dignos del Reino, de la presencia de Dios, con el deber de enfadarnos, de murmurar contra Jes\u00fas, que, al contrario, atiende al que yerra. Debo preguntarme, ante este evangelio, si estoy dispuesto a realizar este camino profundo de conversi\u00f3n, de revisi\u00f3n interior muy fuerte. Debo decidirme de una vez de qu\u00e9 parte quiero estar: si dejarme poner sobre las espaldas del buen pastor o permanecer distante, solo al fondo, con mi justicia. Pero si no s\u00e9 usar la misericordia, si no s\u00e9 acoger, perdonar, estimar, \u00bfc\u00f3mo puedo esperar todo esto para m\u00ed?<\/li>\n<li>\u201c\u2026las noventa y nueve en el desierto\u2026\u201d Debo abrir los ojos a esta realidad: el desierto.<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00bfD\u00f3nde creo que estoy yo? \u00bfd\u00f3nde habito? \u00bfA d\u00f3nde camino? \u00bfCu\u00e1les son mis verdes pastizales? Creo estar al seguro, habitar en la casa del Se\u00f1or, entre sus hijos fieles y quiz\u00e1s sea verdaderamente as\u00ed. \u201c En verdes praderas me hace reposar\u201d dice el salmo. Pero yo \u00bfme siento en este reposo? Y entonces \u00bfpor qu\u00e9 estoy tan inquieto, insatisfecho, siempre a la b\u00fasqueda de algo nuevo, mejor, m\u00e1s grande? Miro mi vida:<\/p>\n<p>\u00bf no es un poco un desierto? Donde no hay amor y compasi\u00f3n, donde me quedo cerrado a mis hermanos y no s\u00e9 acogerlos tales como son, con sus limitaciones, con los errores que cometen, con los sufrimientos que quiz\u00e1s me procuran, all\u00ed nace el desierto, all\u00ed me desespero y me siento hambriento y sediento. Este es el momento de dejarme cambiar el coraz\u00f3n: reconocerme miserable para convertirme en misericordioso.<\/p>\n<ul>\n<li>\u201c&#8230;va tras la oveja perdida hasta que la encuentra\u201d Hemos visto c\u00f3mo el texto describe con finura la acci\u00f3n del pastor: deja todas las ovejas y va tras aquella \u00fanica que se ha extraviado. El verbo puede parecer algo extra\u00f1o, pero es muy eficaz. Como Oseas dice con respecto a Dios, que habla a su pueblo al que ama, como a una esposa: \u201cHablar\u00e9 a su coraz\u00f3n\u201d (2,16). Es un movimiento, un trasporte de amor; un inclinarse paciente, tenaz, que no se rinde, sino que insiste siempre. El amor verdadero, de hecho, no se acaba. As\u00ed trata el Se\u00f1or a cada uno de sus hijos. Tambi\u00e9n a m\u00ed. Si miro hacia atr\u00e1s, si recuerdo mi historia, me doy cuenta de cu\u00e1nto amor, de cu\u00e1nta paciencia, de cu\u00e1nto dolor, ha experimentado \u00c9l por m\u00ed, para encontrarme, para volverme a dar lo que yo hab\u00eda desperdiciado y perdido. \u00c9l jam\u00e1s me ha abandonado. Lo reconozco. Verdaderamente es as\u00ed.<br \/>Pero, llegado a este punto, \u00bfqu\u00e9 hago yo de este amor tan gratuito, tan grande, exuberante? Si lo tengo encerrado en mi coraz\u00f3n, se pierde. No se puede conservar como el man\u00e1 hasta el d\u00eda siguiente, pues de lo contrario los gusanos lo pudrir\u00edan. Debo, hoy mismo, distribuirlo, difundirlo, \u00a1Ay de m\u00ed si no amo! Y pruebo a examinar mi conducta hacia mis hermanos, a los que me encuentro cada d\u00eda, con los que comparto mi vida. \u00bfC\u00f3mo es mi proceder con ellos? \u00bfMe parezco en algo al buen pastor, que va en busca, que se acerca, que se inclina con ternura, atenci\u00f3n, amistad o tambi\u00e9n con amor? \u00bfAcaso soy superficial, no me importa nadie, dejo que cada cual obre como quiera, viva sus dolores, sin estar dispuesto a compartir, a conllevarlos juntos? \u00bfQu\u00e9 clase de hermano, hermana soy yo? \u00bfQu\u00e9 padre, qu\u00e9 madre soy?<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>\u201c Alegraos conmigo\u201d. El pasaje se cierra con una fiesta, termina siendo un verdadero y propio banquete, seg\u00fan la descripci\u00f3n que Lucas hace al final de la par\u00e1bola. Una cena de un rey, una fiesta solemne, con el mejor alimento, preparado de antemano, para comerlo, llegada la ocasi\u00f3n, con las mejores vestidos, con los pies calzados y anillos al dedo. Un gozo que siempre va creciendo, que contagia, un gozo compartido. Es la invitaci\u00f3n que el Padre, el Rey, nos hace cada d\u00eda, cada ma\u00f1ana; desea que participemos tambi\u00e9n nosotros por el regreso de sus hijos, nuestros hermanos. \u00bfMe fastidia esto? \u00bfEst\u00e1 mi coraz\u00f3n abierto, disponible a este gozo de Dios? \u00bfPrefiero estar fuera, mejor exigiendo por lo que me parece que no me han dado, la parte del patrimonio que me corresponde, el premio especial para hacer fiesta con quien me parezca? Pero comprendo bien que si no entro ahora en el banquete de Dios, donde est\u00e1n invitados los pobres, los cojos, los ciegos, aquellos a quienes ninguno quiere; si no tomo parte en el gozo com\u00fan de la misericordia, quedar\u00e9 fuera por siempre, triste, cerrado en m\u00ed mismo, en las tinieblas y en el llanto, como dice el Evangelio.<\/li>\n<\/ul>\n<h2>La Palabra se convierte en Oraci\u00f3n<\/h2>\n<p>a) Salmo 103, 1-4 8-13<\/p>\n<p>El Se\u00f1or es bueno y grande en el amor. <br \/>Bendice, alma m\u00eda, a Yahv\u00e9,<br \/>el fondo de mi ser, a su santo nombre.<br \/>Bendice, alma m\u00eda, a Yahv\u00e9, nunca olvides sus beneficios. <br \/>\u00c9l, que tus culpas perdona, <br \/>que cura todas tus dolencias, <br \/>rescata tu vida de la fosa,<br \/>te corona de amor y ternura, <br \/>Yahv\u00e9 es clemente y compasivo, <br \/>lento a la c\u00f3lera y lleno de amor; <br \/>no se querella eternamente,<br \/>ni para siempre guarda rencor;<br \/>no nos trata seg\u00fan nuestros yerros, <br \/>ni nos paga seg\u00fan nuestras culpas.<br \/>Como se alzan sobre la tierra los cielos,<br \/>igual de grande es su amor con sus adeptos; <br \/>como dista el oriente del ocaso,<br \/>as\u00ed aleja de nosotros nuestros cr\u00edmenes. <br \/>Como un padre se encari\u00f1a con sus hijos, <br \/>as\u00ed de tierno es Yahv\u00e9 con sus adeptos.<\/p>\n<p>c) Oraci\u00f3n final:<\/p>\n<p>\u00a1Oh Padre bueno y misericordioso, alabanza y gloria a ti por el amor que nos has revelado en Cristo tu Hijo! T\u00fa, misericordioso, llama a todos para que sean tambi\u00e9n misericordia. Ay\u00fadame a reconocerme cada d\u00eda necesitado de tu perd\u00f3n, de tu compasi\u00f3n, necesitado del amor y de la comprensi\u00f3n de mis hermanos. Que tu Palabra cambie mi coraz\u00f3n y me vuelva capaz de seguir a Jes\u00fas, de salir cada d\u00eda con \u00c9l a buscar a mis hermanos en el amor. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>Todos los derechos: www.ocarm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Solemnidad del Sacrat\u00edsimo Coraz\u00f3n de Jes\u00fas La oveja perdida y encontradaLa verdadera conversi\u00f3n: de la justicia a la misericordiaLucas 15, 3-7 Oraci\u00f3n inicial Padre m\u00edo, vengo hoy ante ti con el coraz\u00f3n dolorido, porque s\u00e9 que estoy entre el n\u00famero &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6251\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[17],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-1CP","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6251"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6251"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6251\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6252,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6251\/revisions\/6252"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6251"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6251"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6251"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}