{"id":6263,"date":"2022-06-30T00:10:41","date_gmt":"2022-06-30T06:10:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6263"},"modified":"2022-06-14T10:11:43","modified_gmt":"2022-06-14T16:11:43","slug":"lectio-jue-30-jun-2022","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6263","title":{"rendered":"Lectio jue, 30 jun, 2022"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Tiempo Ordinario<\/em><\/p>\n<h2>Oraci\u00f3n inicial<\/h2>\n<p>Padre de bondad, que por la gracia de la adopci\u00f3n nos has hecho hijos de la luz; conc\u00e9denos vivir fuera de las tinieblas del error y permanecer siempre en el esplendor de la verdad. Por nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n<h2>Lectura del santo Evangelio seg\u00fan Mateo 9,1-8<\/h2>\n<p>Jes\u00fas subi\u00f3 de nuevo a la barca, pas\u00f3 a la otra orilla del lago y lleg\u00f3 a Cafarna\u00fam, su ciudad.<\/p>\n<p>En esto, trajeron a donde \u00e9l estaba a un paral\u00edtico postrado en una camilla. Viendo Jes\u00fas la fe de aquellos hombres, le dijo al paral\u00edtico: \u00abTen confianza, hijo. Se te perdonan tus pecados\u00bb.<\/p>\n<p>Al o\u00edr esto, algunos escribas pensaron: \u00abEste hombre est\u00e1 blasfemando\u00bb. Pero Jes\u00fas, conociendo sus pensamientos, les dijo: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 piensan mal en sus corazones? \u00bfQu\u00e9 es m\u00e1s f\u00e1cil: decir &#8216;Se te perdonan tus pecados&#8217;, o decir &#8216;Lev\u00e1ntate y anda&#8217;? Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados, -le dijo entonces al paral\u00edtico-: Lev\u00e1ntate, toma tu camilla y vete a tu casa\u00bb.<\/p>\n<p>\u00c9l se levant\u00f3 y se fue a su casa. Al ver esto, la gente se llen\u00f3 de temor y glorific\u00f3 a Dios, que hab\u00eda dado tanto poder a los hombres.<\/p>\n<h2>Reflexi\u00f3n<\/h2>\n<ul>\n<li>La autoridad extraordinaria de Jes\u00fas. Jes\u00fas aparece ante el lector como persona investida de una extraordinaria autoridad mediante la palabra y el signo (Mt 9,6.8). La palabra autoritaria de Jes\u00fas ataca el mal en su ra\u00edz: en el caso del paral\u00edtico ataca el pecado que corroe al hombre en su libertad y bloquea sus fuerzas vivas: \u201cTus pecados te son perdonados\u201d (v.2); \u201cLev\u00e1ntate, toma tu camilla y vete a tu casa\u201d (v.6). En verdad, todas las par\u00e1lisis del coraz\u00f3n y de la mente con las que uno est\u00e1 encadenado, las anula la autoridad de Jes\u00fas (9,6), el hecho de encontrarse con \u00e9l en la vida terrena. La palabra autoritaria y eficaz de Jes\u00fas despierta a la humanidad paralizada (9,5-7) y le da el don de caminar (9,6) con una fe renovada.<\/li>\n<li>El encuentro con el paral\u00edtico. Jes\u00fas, despu\u00e9s de la tempestad y de una visita al pa\u00eds de los gadarenos, vuelve a Cafarna\u00fam, su ciudad. Durante el regreso tiene lugar el encuentro con el paral\u00edtico. La curaci\u00f3n no se realiza en una casa, sino a lo largo del camino. As\u00ed pues, durante el camino que conduce a Cafarna\u00fam le llevaron un paral\u00edtico y Jes\u00fas se dirige a \u00e9l llam\u00e1ndolo \u201chijo\u201d, un gesto de atenci\u00f3n que pronto se convertir\u00e1 en un gesto salv\u00edfico: \u201ctus pecados te son perdonados\u201d (v.2). El perd\u00f3n de los pecados que Jes\u00fas invoca sobre el paral\u00edtico de parte de Dios alude al nexo entre enfermedad, culpa y pecado. Es la primera vez que el evangelista atribuye a Jes\u00fas de manera expl\u00edcita este particular poder divino. Para los jud\u00edos, la enfermedad en el hombre era considerada un castigo por los pecados cometidos; el mal f\u00edsico, la enfermedad, siempre era signo y consecuencia del mal moral de los padres (Jn 9,2). Jes\u00fas restituye al hombre su condici\u00f3n de salvado al liberarlo tanto de la enfermedad como del pecado.<\/li>\n<li>Para algunos de los presentes, como los escribas, las palabras de Jes\u00fas anunciando el perd\u00f3n de los pecados son una verdadera blasfemia. Para ellos Jes\u00fas es un arrogante, ya que s\u00f3lo Dios puede perdonar. Este juicio sobre Jes\u00fas no lo manifiestan abiertamente, sino murmurando entre ellos. Jes\u00fas, que escruta sus corazones, conoce sus consideraciones y les reprocha su incredulidad. La expresi\u00f3n de Jes\u00fas \u201cpara que sep\u00e1is que el Hijo del hombre tiene poder de perdonar los pecados\u2026\u201d (v.6) indica que no s\u00f3lo puede perdonar Dios, sino que en Jes\u00fas, tambi\u00e9n puede perdonar un hombre (Gnilka).<\/li>\n<li>A diferencia de los escribas, la multitud se llena de asombro y glorifica a Dios ante la curaci\u00f3n del paral\u00edtico. La gente est\u00e1 impresionada por el poder de perdonar los pecados manifestado en la curaci\u00f3n, y se alegra porque Dios ha concedido tal poder al Hijo del hombre. \u00bfEs posible atribuir esto a la comunidad eclesial donde se conced\u00eda el perd\u00f3n de los pecados por mandato de Jes\u00fas? Mateo pone este episodio sobre el perd\u00f3n de los pecados con la intenci\u00f3n de aplicarlo a las relaciones fraternas dentro de la comunidad eclesial. En ella se ten\u00eda ya la pr\u00e1ctica de perdonar los pecados por delegaci\u00f3n de Jes\u00fas; era \u00e9sta una pr\u00e1ctica que la sinagoga no compart\u00eda. El tema del perd\u00f3n de los pecados aparece de nuevo en Mt 18 y al final del evangelio se afirma que ello tiene sus ra\u00edces en la muerte de Jes\u00fas en la cruz (26,28). Pero en nuestro contexto el perd\u00f3n de los pecados aparece unido a la exigencia de la misericordia como se hace presente en el siguiente episodio, la vocaci\u00f3n de Mateo: \u201c\u2026misericordia quiero, que no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores\u201d (Mt 9,13). Estas palabras de Jes\u00fas pretenden decir que \u00e9l ha hecho visible el perd\u00f3n de Dios; sobre todo en sus relaciones con los publicanos y pecadores, al sentarse con ellos a la mesa.<\/li>\n<li>Este relato que retoma el problema del pecado y reclama la conexi\u00f3n con la miseria del hombre, es una pr\u00e1ctica del perd\u00f3n que se ha de ofrecer, pero es sobre todo una historia que debe ocupar un espacio privilegiado en la predicaci\u00f3n de nuestras comunidades eclesiales.<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Para la reflexi\u00f3n personal<\/h2>\n<ul>\n<li>\u00bfEst\u00e1s convencido de que Jes\u00fas, llamado amigo de los pecadores, no desprecia tus debilidades y tus resistencias, sino que las comprende y te ofrece la ayuda necesaria para vivir en harmon\u00eda con Dios y con los hermanos?<\/li>\n<li>Cuando vives la experiencia de negar o rechazar la amistad con Dios, \u00bfrecurres al sacramento que te reconcilia con el Padre y con la Iglesia y que hace de ti una nueva creatura por la fuerza del Esp\u00edritu Santo?<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Oraci\u00f3n final<\/h2>\n<p>Los preceptos de Yahv\u00e9 son rectos, alegr\u00eda interior; el mandato de Yahv\u00e9 es l\u00edmpido, ilumina los ojos. (Sal 19,9)<\/p>\n<p>Todos los derechos: www.ocarm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tiempo Ordinario Oraci\u00f3n inicial Padre de bondad, que por la gracia de la adopci\u00f3n nos has hecho hijos de la luz; conc\u00e9denos vivir fuera de las tinieblas del error y permanecer siempre en el esplendor de la verdad. 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