{"id":6335,"date":"2021-08-09T11:56:53","date_gmt":"2021-08-09T17:56:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6335"},"modified":"2022-07-01T17:39:29","modified_gmt":"2022-07-01T23:39:29","slug":"6335","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6335","title":{"rendered":"El Castillo interior de Santa Teresa"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align: justify;\">.<br \/><strong>\u00cdndice: Santa Teresa Benedicta de la Cruz, <em>El Castillo interior<\/em> de Santa Teresa<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#STBcatillo1\"><strong>El Castillo interior.<\/strong><\/a><br \/><a href=\"#STBcatillo1\"><strong>I. An\u00e1lisis de la obra de santa Teresa<\/strong><\/a><br \/><a href=\"#STBcatillo2\"><strong>II. \u00abLas Moradas\u00bb a la luz de la filosof\u00eda moderna<\/strong><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"STBcatillo1\"><\/a><br \/><strong>El Castillo interior.<\/strong><br \/><strong>1. An\u00e1lisis de la obra de santa Teresa<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[l] Ya que he usado el t\u00e9rmino \u00abCastillo interior\u00bb refiri\u00e9ndome a la principal obra m\u00edstica ele nuestra madre Santa Teresa de Jes\u00fas, ahora quisiera decir c\u00f3mo mis explicaciones sobre la estructura del alma humana conectan con esa obra ele la Santa. El objetivo fundamental es netamente diverso. En nuestro contexto tenernos que afrontar el intento puramente te\u00f3rico de indagar en la constituci\u00f3n graduada ele los seres las notas espec\u00edficas del ser humano, en el cual entra la definici\u00f3n del alma como centro de todo ese edificio f\u00edsico-ps\u00edquico-espiritual que llamamos \u00abhombre\u00bb. Pero no es posible ofrecer un cuadro preciso del alma -ni tan siquiera ele forma somera y deficiente- sin llegar a hablar de lo que compone su vida \u00edntima. Para ello, las experiencias fundamentales sobre las que hemos de basarnos son [2] los testimonios de los grandes m\u00edsticos ele la vida ele oraci\u00f3n. Y en tal calidad, el \u00abCastillo interior\u00bb es insuperable: ya sea por la riqueza de la experiencia interior de la Autora, que cuando escribe ha llegado al m\u00e1s alto grado de vicia m\u00edstica; ya sea por su extraordinaria capacidad de expresar en t\u00e9rminos inteligibles sus vivencias interiores, hasta hacer claro y evidente lo inefable, y dejarlo marcado con el sello ele la m\u00e1s alta veracidad; ya sea por la fuerza que hace comprender su conexi\u00f3n interior y presenta el conjunto en una acabada obra de arte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El objetivo de la Santa es religioso-pr\u00e1ctico. Ella recibi\u00f3 de sus confesores el encargo [3] de escribir sus experiencias de oraci\u00f3n. Lo cumple pensando que el escrito servir\u00eda \u00fanicamente a sus hijas las carmelitas. Escribe, por tanto, con el deseo ele ayudarlas en la oraci\u00f3n y animarlas en el camino de la perfecci\u00f3n. Tambi\u00e9n con la esperanza ele hacerles comprensible lo que muchas de ellas, quiz\u00e1s, ya hab\u00edan experimentado -pues la Santa sab\u00eda que en sus conventos no eran raras las gracias m\u00edsticas-, y de ese modo quiere librarlas de las ansias y confusiones que ella misma hab\u00eda tenido que combatir por falta de un buen gu\u00eda espiritual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habla con plena libertad, corno una madre a sus hijas. Intercala exhortaciones. Las incita a alabar a Dios por las maravillas [4] que El obra en las almas. Con frecuencia introduce reflexiones ocasionales, para prevenirlas contra ciertos peligros. Todo eso corresponde a su principal objetivo. Pero al lector que se acerca a la obra con la intenci\u00f3n de estudiar lo profundo del alma le parecer\u00e1n florituras. Y, sin embargo, tambi\u00e9n \u00e9l se aprovechar\u00e1 de ello.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para la Santa, no era posible dar a entender los sucesos que acaecen en el interior del hombre, sin antes aclararse a s\u00ed misma en qu\u00e9 consiste exactamente ese mundo interior. Para ello se le ocurri\u00f3 la feliz imagen de un castillo con muchas moradas y aposentos. Al <em>cuerpo <\/em>lo describe como el <em>muro que cerca <\/em>el castillo. A los sentidos y potencias espirituales (memoria, entendimiento y voluntad), a veces como vasallos, a veces como centinelas, o bien simplemente como moradores del castillo. El alma, con sus numerosos [5] aposentos, se asemeja al cielo, en el cual \u00abhay muchas moradas\u00bb (Cf. Jn 14, 2). Y \u00abque si bien lo consideramos, hermanas, no es otra cosa el alma del justo sino un para\u00edso adonde dice El tiene sus deleites\u00bb(1M 1 ,1). Las moradas no hay que imaginarlas en fila, una detr\u00e1s de otra, \u2026 \u00absino poned lo ojos en el centro, que es la pieza adonde est\u00e1 el rey, y considerad como un palmito, que para llegar a lo que es de comer tiene muchas coberturas que todo lo sabroso cercan. As\u00ed ac\u00e1, en rededor ele esta pieza est\u00e1n muchas, y encima, lo mismo. Porque las cosas del alma siempre se han de considerar con plenitud y anchura y grandeza, pues no le levantan nada, que capaz es de mucho m\u00e1s que podremos considerar&#8230;\u00bb(1M 2,8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[6] Fuera del mundo de las murallas que rodean el castillo, se extiende el mundo exterior; en la estancia m\u00e1s interior habita Dios. Entre estos dos (que, como es obvio, no han de entenderse espacialmente), se hallan las seis moradas que circundan la m\u00e1s interior (la s\u00e9ptima), Pero los moradores que andan por fuera o que se quedan junto al muro de cerca, no saben nada del interior del castillo. Cosa \u00e9sta realmente extra\u00f1a; es una situaci\u00f3n patol\u00f3gica, que uno no conozca su propia casa. Pero, de hecho, hay muchas almas as\u00ed, \u00ab&#8230;tan enfermas y mostradas a estarse en cosas exteriores, que no ha remedio ni parece que pueden entrar dentro de s\u00ed; porque ya la costumbre la tiene tal de haber siempre tratado con las sabandijas y bestias que est\u00e1n en el cerco del castillo, que ya casi est\u00e1 hecha como ellas&#8230;\u00bb(1M 1,6). As\u00ed estas almas han desaprendido a rezar. Y, sin embargo, \u00abla puerta para entrar en este castillo [7] es la oraci\u00f3n y consideraci\u00f3n\u00bb(1M 1,7). Pues para que la oraci\u00f3n merezca tal nombre, uno ha de advertir \u00abcon qui\u00e9n habla y lo que pide y qui\u00e9n es quien pide y a qui\u00e9n\u00bb(1M 1,7).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso la <em>primera morada, <\/em>a la que se entra a trav\u00e9s de la puerta, es el <em>conocimiento de s\u00ed misma. <\/em>No se pueden levantar los ojos a Dios sin ser conscientes de la propia bajeza. El conocimiento de Dios y el conocimiento propio se sostienen mutuamente . Mediante el propio conocimiento nos acercamos a Dios. Por eso nunca es superfluo, ni siquiera cuando se ha llegado a las moradas internas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, \u00bb &#8230;jam\u00e1s nos acabamos de conocer, si no procuramos conocer a Dios; mirando su grandeza, acudamos a nuestra bajeza; y mirando su limpieza, veremos nuestra suciedad; [8] considerando su humildad, veremos cu\u00e1n lejos estamos de ser humildes\u00bb(1M 2,9). Y como en esta primera estancia el alma est\u00e1 todav\u00eda muy lejos de Dios, ocurre que \u00aben estas moradas primeras a\u00fan no llega casi nada la luz que sale del palacio donde est\u00e1 el Rey\u00bb(1M 2,14). O m\u00e1s bien: el alma no puede ver la luz por \u00abtantas cosas malas de culebras y v\u00edboras y cosas emponzo\u00f1osas que entraron con \u00e9l\u00bb(1M 2,14). El alma est\u00e1 a\u00fan tan enredada en las cosas de este mundo que no puede reflexionar sobre s\u00ed misma, sin pensar a la vez en las cosas que la tienen sujeta. Por eso la luz se oscurece para ella. No nota la presencia de Dios, ni siquiera cuando habla con El, y r\u00e1pidamente es empujada hacia afuera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A diferencia de la primera, la <em>segunda morada <\/em>se caracteriza porque aqu\u00ed el alma ya percibe ciertas <em>llamadas de Dios. <\/em>No se trata [9] de voces interiores, que se hagan sentir en el alma misma, sino de reclamos que le vienen desde fuera y que ella percibe como un mensaje de Dios: como las palabras de un serm\u00f3n, o pasajes de un libro que parecer\u00edan dichos o escritos precisamente para ella, enfermedades y otros <em>casos providenciales. <\/em>El alma vive todav\u00eda en y con el mundo; pero estas llamadas penetran en su interior y la invitan a entrar dentro de s\u00ed. (Surge la pregunta: \u00bfqu\u00e9 cosa puede mover a ese hombre totalmente \u00abexteriorizado\u00bb, a entrar por la puerta de la oraci\u00f3n, cuando a\u00fan no percibe tales llamadas? La Santa no nos lo explica. Sospecho que ella lo encuentra obvio para el hombre que, por su educaci\u00f3n religiosa, est\u00e1 ya habituado a orar en ciertos momentos, y por otro lado est\u00e1 suficientemente instruido en las [10] verdades de la fe para pensar en Dios cuando reza).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las <em>terceras moradas <\/em>se encuentran las almas que han acogido de coraz\u00f3n las llamadas de Dios, y se esfuerzan <em>constantemente, <\/em>por <em>ordenar su propia vida conforme a la voluntad divina: <\/em>se guardan con cuidado de todo pecado incluso de los veniales; se dedican con regularidad a la oraci\u00f3n, a las pr\u00e1cticas de penitencia, y a las obras buenas. Cuando son probadas con duras pruebas, \u00e9stas sirven para demostrarles que todav\u00eda est\u00e1n fuertemente apegadas a los bienes de la tierra. Y si por su buena voluntad son frecuentemente agraciadas con <em>consolaciones, <\/em>\u00e9stas consisten todav\u00eda en sentimientos totalmente naturales: como <em>l\u00e1grimas <\/em>de arrepentimiento, devociones sensibles en la oraci\u00f3n, satisfacci\u00f3n por las obras buenas realizadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo expuesto hasta aqu\u00ed indica [11] el camino \u00abnatural\u00bb y \u00abnormal\u00bb del alma hacia s\u00ed misma y hacia Dios . Con ello no se quiere decir que hasta este punto no entre en juego lo sobrenatural. Al contrario, cualquier impulso que mueva al hombre a entrar en s\u00ed mismo y lo encamine hacia Dios, debe ser visto como efecto de la gracia, aun cuando proceda de hechos y motivos naturales . Pero lo que hasta este punto el alma conoce de Dios y de las propias relaciones con El, procede de la fe, y la fe viene \u00abdel o\u00eddo\u00bb. Hasta aqu\u00ed el alma no ha experimentado nada de la presencia de Dios en su interior. S\u00f3lo cuando suceda esto se podr\u00e1 hablar de gracia \u00abextraordinaria\u201d o \u00abm\u00edstica\u00bb. Esto comienza en las <em>cuartas moradas.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En vez de los <em>contentos <\/em>que \u00abcomienzan de nuestro natural mismo [12] y acaban en Dios\u201d(4M 1,4) -sentimientos que sustancialmente no se diferencian de los que nos deparan las cosas terrenas-, sobrevienen <em>gustos <\/em>que \u00abcomienzan de Dios y si\u00e9ntelos el natural y goza tanto de ellos como goza los que tengo dichos y mucho m\u00e1s\u00bb(4M 1,4). La Santa los llama tambi\u00e9n <em>oraci\u00f3n de quietud, <\/em>porque brotan sin ning\u00fan esfuerzo propio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los contentos los procuramos \u00abcon los pensamientos, ayud\u00e1ndonos de las criaturas en la meditaci\u00f3n y cansando el entendimiento\u00bb(4M 2,3). Se los ilustra con el s\u00edmil del agua que \u00abpor muchos arcaduces y artificio\u00bb y con gran ruido es llevado hasta un pil\u00f3n. Hay otra fuente (el alma en la oraci\u00f3n de quietud) a la que \u00abviene el agua ele su mismo nacimiento, que es Dios, y as\u00ed cuando Su Majestad quiere hacer al alma alguna merced sobrenatural, produce con grand\u00edsima paz y quietud y suavidad de lo muy interior [13] ele nosotros mismos, yo no s\u00e9 hacia donde ni c\u00f3mo &#8230; ni aquel contento y deleite se siente como los terrenos en el coraz\u00f3n &#8211; digo en su principio, que despu\u00e9s todo lo hinche-, vase revertiendo esta agua por todas las moradas y potencias hasta llegar al cuerpo; que por eso dije que comienza de Dios y acaba en nosotros; que cierto, como ver\u00e1 quien lo hubiere probado, todo el hombre exterior goza de este gusto y suavidad\u00bb(4M 2,4). Es agua que brota de una arcana profundidad, \u00abdel centro del alma\u00bb(4M 2,5). El alma siente \u00abuna fragancia &#8230; como si en aquel hond\u00f3n interior estuviese un brasero adonde se echasen olorosos perfumes: ni se ve la lumbre, ni adonde est\u00e1; mas el calor y humo oloroso penetra toda el alma&#8230;\u00bb(4M 2,6).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abCalor\u00bb y \u00abfragancia\u00bb son s\u00f3lo im\u00e1genes para reflejar una \u00abm\u00e1s delicada cosa\u00bb. \u00abNo es esto [14] cosa que se pueda antojar, porque por diligencias que hagamos no lo podemos adquirir, y en ello mismo se ve no ser de nuestro metal, sino de aquel pur\u00edsimo oro de la sabidur\u00eda divina. Aqu\u00ed no est\u00e1n las potencias unidas (con Dios), a mi parecer, sino embebidas (en El) y mirando como espantadas qu\u00e9 es aquello\u00bb(4M 2,6).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La preparaci\u00f3n para la oraci\u00f3n de quietud, es \u00abun <em>recogimiento <\/em>que tambi\u00e9n me parece sobrenatural, porque no es estar en oscuro ni cerrar los ojos, ni consiste en cosa exterior, puesto que, sin quererlo, se hace esto ele cerrar los ojos y desear soledad; y sin artificio\u00bb (4M 3,1) \u00ab&#8230;los sentidos y cosas exteriores parece [15] que van perdiendo cada vez m\u00e1s de su derecho, porque el alma vaya cobrando el suyo, que ten\u00eda perdido. Dicen que &#8216;el alma se entra dentro de s\u00ed&#8217; y otras veces que &#8216;sube sobre s\u00ed&#8217; &#8230;\u00bb (4M 3,1-2). Los sentidos y potencias del alma \u00abque son la gente de este castillo&#8230;\u00bb se hab\u00edan ido fuera pas\u00e1ndose a un pueblo extra\u00f1o, enemigo del bien de este castillo (4M 3,2).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcurren d\u00edas y a\u00f1os, hasta que por fin, viendo su perdici\u00f3n, se han ido acercando al castillo sin lograr entrar dentro; ya no son traidores, y merodean alrededor, pues es recia cosa y dif\u00edcil de vencer esa su costumbre de vagar fuera de casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abVisto ya el gran Rey, que est\u00e1 en la morada de este castillo, su buena voluntad, por su gran misericordia [16] qui\u00e9relos tomar a El y como buen pastor, con un silbo tan suave que a\u00fan casi ellos mismos no lo entienden, hace que conozcan su voz y que no anden tan perdidos, sino que se tomen a su morada, y tiene tanta fuerza este silbo del pastor, que desamparan las cosas exteriores en que estaban enajenados, y m\u00e9tense en el castillo &#8230; Porque para buscar a Dios en lo interior (que se halla mejor y m\u00e1s a nuestro provecho que en las criaturas &#8230;), es gran ayuda cuando Dios hace esta merced\u00bb (4M 3,2-3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se piense que este interiorizarse se adquiere con el entendimiento \u00abprocurando pensar dentro de s\u00ed a Dios, ni por la imaginaci\u00f3n, [17] imagin\u00e1ndole en s\u00ed &#8230; ; lo que digo es en diferente manera, y &#8230; algunas veces, antes que se comience a pensar en Dios, ya esta gente est\u00e1 en el castillo, que no s\u00e9 por d\u00f3nde ni c\u00f3mo oy\u00f3 el silbo del pastor, que no fue por los o\u00eddos -que no se oye nada-; mas si\u00e9ntese notablemente un encogimiento suave a lo interior, como ver\u00e1 quien pasa por ello&#8230;\u00bb (4M 3,3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como depende solamente de Dios el poner a un alma en esta quietud cuando \u00e9l quiere y como quiere, la Santa avisa insistentemente que no se ataje arbitrariamente la actividad del entendimiento y de la imaginaci\u00f3n. Las potencias deben emplearse en Dios, con su propio [18] esfuerzo, mientras puedan actuar libremente. Lo contrario servir\u00eda s\u00f3lo para procurar sequedad al alma, que se da\u00f1ar\u00eda a s\u00ed misma con sus propios forcejeos, sumergir\u00eda en la agitaci\u00f3n a la imaginaci\u00f3n y entendimiento, descuidando \u00ablo m\u00e1s sustancial y agradable a Dios\u00bb, es decir, \u00abque nos acordemos de su honra y gloria y nos olvidemos de nosotros mismos y de nuestro provecho y regalo y gusto. Pues \u00bfc\u00f3mo est\u00e1 olvidado de s\u00ed el que con mucho gusto y cuidado est\u00e1, que no se osa bullir, ni aun deja a su entendimiento y deseos que se bullan a desear la mayor gloria de Dios, ni que se huelguen de la que tiene?\u00bb (4M 3,6).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[19] \u00abCuando Su Majestad quiere que el entendimiento cese, oc\u00fapale por otra manera y da una luz en el conocimiento tan sobre la que podemos alcanzar (con nuestro conocimiento natural), que le hace quedar absorto, y entonces, sin saber c\u00f3mo, queda muy mejor ense\u00f1ado que no con todas nuestras diligencias para echarle m\u00e1s a perder&#8230;\u00bb (4M 3,6) \u00abLo que entiendo que m\u00e1s conviene que ha de hacer el alma que ha querido el Se\u00f1or meter a esta morada es &#8230; que sin ninguna fuerza ni ruido procure atajar el discurrir del entendimiento, mas no el suspenderle ni el pensamiento&#8230;\u00bb(4M 3,7).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El efecto de esta oraci\u00f3n es \u00abun dilatamiento o ensanchamiento del alma a manera de como si el agua que mana de una fuente no tuviese corriente, sino que la misma fuente [20] estuviese labrada de una cosa que mientras m\u00e1s agua manase m\u00e1s grande se hiciese el edificio\u00bb (4M 3,9).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras que el alma en la oraci\u00f3n de quietud est\u00e1 \u00abcomo en sue\u00f1os\u00bb, \u00abporque as\u00ed parece est\u00e1 el alma como adormecida, que ni bien parece est\u00e1 dormida ni se siente despierta\u00bb (5M 1,3) no sucede lo mismo en las <em>moradas quintas <\/em>al entrar en la <em>oraci\u00f3n de uni\u00f3n: <\/em>est\u00e1 \u00abaqu\u00ed, con estar todas dormidas, y bien dormidas, a las cosas del mundo y a nosotras mismas (porque en hecho de verdad se queda como sin sentido aquello poco que dura<sup class=\"modern-footnotes-footnote \" data-mfn=\"1\" data-mfn-post-scope=\"000000000a76c65f000000004cca26bc_6335\"><a href=\"javascript:void(0)\"  role=\"button\" aria-pressed=\"false\" aria-describedby=\"mfn-content-000000000a76c65f000000004cca26bc_6335-1\">1<\/a><\/sup><span id=\"mfn-content-000000000a76c65f000000004cca26bc_6335-1\" role=\"tooltip\" class=\"modern-footnotes-footnote__note\" tabindex=\"0\" data-mfn=\"1\">Cf. 5M 2,7, dice la Santa que nunca dura media hora.<\/span>, que no hay poder pensar, aunque quieran), aqu\u00ed no es menester con artificio suspender el pensamiento hasta el amar -si lo hace- no entiende c\u00f3mo, ni qu\u00e9 es lo que ama ni qu\u00e9 querr\u00eda; en fin, como quien de todo punto ha muerto al mundo para vivir m\u00e1s en Dios\u00bb (5M 1,3-4). El cuerpo est\u00e1 como sin vida; las potencias del alma en reposo. \u00abTodo su entendimiento se querr\u00eda [21] emplear en entender algo de lo que siente y, como no llegan sus fuerzas a esto, qu\u00e9dase espantado de manera que, si no se pierde del todo, no menea pie ni mano, como ac\u00e1 decimos de una persona que est\u00e1 tan desmayada que nos parece est\u00e1 muerta\u00bb(5M 1,4). \u00abAqu\u00ed &#8230; ni hay imaginaci\u00f3n ni memoria ni entendimiento que pueda impedir este bien\u00bb (5M 1,5).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ni siquiera el demonio puede entrar para hacer da\u00f1o. \u00abPorque est\u00e1 Su Majestad tan junto y unido con la esencia del alma, que no osar\u00e1 llegar ni aun debe de entender este secreto. Y est\u00e1 claro: pues dicen que no entiende nuestro pensamiento, [22] menos entender\u00e1 cosa tan secreta que a\u00fan no la f\u00eda Dios de nuestro pensamiento As\u00ed queda el alma con tan grandes ganancias, por obrar Dios en ella sin que nadie le estorbe, ni nosotros mismos\u00bb (5M 1,5).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante el breve espacio de la uni\u00f3n, el alma no comprende lo que le ocurre, pero \u00abfija Dios a s\u00ed mismo en lo interior de aquel alma de manera que cuando torna en s\u00ed en ninguna manera pueda dudar que estuvo en Dios y Dios en ella. Con tanta firmeza le queda esta verdad, que aunque pase a\u00f1os sin tomarle Dios a hacer aquella merced, ni se le olvida ni puede dudar que estuvo\u00bb (5M 1,9). El alma jam\u00e1s ve este secreto misterio mientras se realiza en ella, pero \u00ablo ve despu\u00e9s claro; y no porque es [23] visi\u00f3n, sino una certidumbre que queda en el alma, que s\u00f3lo Dios la puede poner\u00bb (5M 1,10). La Santa lleg\u00f3 as\u00ed, por el camino de la propia experiencia interior, a descubrir una verdad de fe que ignoraba hasta ese momento: \u00abque Dios est\u00e1 en todas las cosas por presencia y potencia y esencia\u00bb<sup class=\"modern-footnotes-footnote \" data-mfn=\"2\" data-mfn-post-scope=\"000000000a76c65f000000004cca26bc_6335\"><a href=\"javascript:void(0)\"  role=\"button\" aria-pressed=\"false\" aria-describedby=\"mfn-content-000000000a76c65f000000004cca26bc_6335-2\">2<\/a><\/sup><span id=\"mfn-content-000000000a76c65f000000004cca26bc_6335-2\" role=\"tooltip\" class=\"modern-footnotes-footnote__note\" tabindex=\"0\" data-mfn=\"2\">Cf. Relaci\u00f3n 54<\/span>, y que esto es algo bien diverso de la inhabitaci\u00f3n divina por medio de la gracia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Imposible querer entrar en esta \u00abbodega\u00bb<sup class=\"modern-footnotes-footnote \" data-mfn=\"3\" data-mfn-post-scope=\"000000000a76c65f000000004cca26bc_6335\"><a href=\"javascript:void(0)\"  role=\"button\" aria-pressed=\"false\" aria-describedby=\"mfn-content-000000000a76c65f000000004cca26bc_6335-3\">3<\/a><\/sup><span id=\"mfn-content-000000000a76c65f000000004cca26bc_6335-3\" role=\"tooltip\" class=\"modern-footnotes-footnote__note\" tabindex=\"0\" data-mfn=\"3\">Cf. Cant 2, 4.<\/span> por el propio esfuerzo. \u00abSu Majestad nos ha de meter y entrar El en el centro de nuestra alma\u00bb (5M 1,13). Pero el alma es capaz de realizar, con sus propias fuerzas, un trabajo preparativo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto ser\u00e1 explicado mediante la graciosa imagen del gusano de seda: como el \u00f3vulo peque\u00f1o y yerto, con el calor adquiere vida y comienza a alimentarse con las hojas [24] de la morera, y lo mismo que el gusano se hace mayor y fuerte, y de s\u00ed va sacando la seda y construyendo la casa en que muere para transformarse en una linda y blanca mariposa, as\u00ed se realiza la vida del alma, \u00abcuando con la calor del Esp\u00edritu Santo se comienza a aprovechar del auxilio general que a todos nos da Dios, y cuando comienza a aprovecharse de los remedios que dej\u00f3 en su Iglesia\u00bb (5M 2,3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esos medios son tanto \u00ablas confesiones como &#8230; las buenas lecciones y sermones, que es el remedio que un alma que est\u00e1 muerta en su descuido y pecados y metida en ocasiones puede tener. Entonces comienza a vivir y vase sustentando en esto y en buenas meditaciones, hasta que est\u00e1 crecida\u201d (5M 2,3). Despu\u00e9s comienza [25) el alma a construir la casa en que debe morir. \u00abEsta casa querr\u00eda dar a entender aqu\u00ed que es Cristo\u00bb (5M 2,4) seg\u00fan la palabra del Ap\u00f3stol: \u00abvosotros est\u00e1is muertos, y vuestra vida est\u00e1 escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, aparezca, aparecer\u00e9is tambi\u00e9n vosotros con \u00e9l en la Gloria\u00bb (Col 3,3-4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parecer\u00e1 extra\u00f1o que Dios mismo sea nuestra morada, y que nosotros seamos capaces de edificarla. Pero esto no debemos entenderlo como si pudi\u00e9ramos nosotros \u00abquitar de Dios ni poner\u00bb. Nosotros \u00abpodemos, no quitar de Dios ni poner, (5M 2,5) sino quitar de nosotros y poner, como hacen estos gusanitos\u00bb (5M 2,5) \u00abquitando nuestro amor propio y nuestra voluntad, el estar asidas a ninguna cosa de la tierra, poniendo obras de penitencia, oraci\u00f3n, [26) mortificaci\u00f3n, obediencia, todo lo dem\u00e1s que sab\u00e9is\u00bb (5M 2,6); \u00abque no habremos acabado de hacer en esto todo lo que podemos, cuando este trabajillo, que no es nada, junte Dios con su grandeza y le d\u00e9 tan gran valor que el mismo Se\u00f1or sea el premio de esta obra. Y as\u00ed como ha sido el que ha puesto la mayor costa, as\u00ed quiere juntar nuestros trabajillos con los grandes que padeci\u00f3 Su Majestad y que todo sea una cosa\u201d (5M 2, 5).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y como del capullo del gusano de seda sale la peque\u00f1a mariposa, as\u00ed ocurre con nuestra alma: \u00abcuando est\u00e1 en esta oraci\u00f3n bien muerto est\u00e1 al mundo &#8230; y cu\u00e1l sale de aqu\u00ed, de haber estado un poquito metida en la grandeza de Dios y tan junta con El &#8230; Yo os digo de verdad que la misma alma no se conoce a s\u00ed\u00bb (5M 2,7).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se despierta en ella un irresistible deseo de alabar a Dios [27] y de sufrir por El. Tiene ansias de penitencias y soledad. Le brotan \u00abdeseos grand\u00edsimos &#8230; de que todos conociesen a Dios; y de aqu\u00ed le viene una pena grande de ver que es ofendido\u00bb (5M 2,7). Y si bien \u00abcon no haber estado m\u00e1s quieta y sosegada en (toda) su vida\u00bb, vive ahora un extra\u00f1o desasosiego. Porque una vez que ha gustado de tal paz, -especialmente si esta gracia se le concede con frecuencia , todo lo que ve en la tierra le descontenta. \u00abTodo se le hace poco cuanto puede hacer por Dios, seg\u00fan son sus deseos &#8230;; el atamiento con deudos, u amigos, u hacienda (que ni le bastaban actos ni determinaciones ni quererse apartar &#8230;) ya se ve de manera que le pesa estar obligada &#8230;: Todo [28] le cansa, porque ha probado ya que el verdadero descanso no le pueden dar las criaturas\u00bb (5M 2,8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la uni\u00f3n, Dios la ha marcado con su sello. Y \u00abpara que esta alma ya se conozca por suya, Dios Je da lo que tiene, que es lo que tuvo su Hijo en esta vida\u00bb (5M 2,12-13). Esto es, el deseo de partir de esta vida, por nadie sentido tan intensamente como por el Hijo de Dios. Y a la vez, el amor a las almas, y el deseo de salvarlas, que a El le ocasionaron sufrimientos tan insoportables que en su comparaci\u00f3n la muerte y las penas que la precedieron le parecieron cosa de nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este deseo de hacer la voluntad de Dios y trabajar por la salvaci\u00f3n de las almas, incluso por la propia, es el mejor fruto de la uni\u00f3n. Y esta [29] es tambi\u00e9n asequible a aquellos \u00aba los que el Se\u00f1or no da cosas tan sobrenaturales\u00bb (5M 3,3); la Santa lo asegura para consuelo de los mismos: \u00abpues la verdadera uni\u00f3n se puede muy bien alcanzar, con el favor de nuestro Se\u00f1or, si nosotros nos esforzamos a procurarla, con no tener voluntad sino alada con lo que puede la voluntad de Dios\u00bb (5M 3,3). Lo m\u00e1s valioso de \u00abla otra uni\u00f3n regalada\u00bb es \u00abpor proceder de \u00e9sta que ahora digo y por no poder llegar a ella, si no es muy cierta la uni\u00f3n de estar resignada nuestra voluntad en la de Dios\u00bb (5M 3,3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para esta uni\u00f3n de la voluntad con la de Dios, no es necesario \u00abla suspensi\u00f3n de las potencias\u00bb. Pero tambi\u00e9n aqu\u00ed \u00abos es necesario que muera el gusano, y m\u00e1s [30] a nuestra costa. Porque acull\u00e1 ayuda mucho para morir el verse en vida tan nueva; ac\u00e1 es menester que viviendo en \u00e9sta, le matemos nosotras\u00bb (5M 3,5). Estar del todo unidos con la voluntad de Dios, significa \u00abser perfectos\u00bb, y para esto \u00absolas estas dos cosas nos pide el Se\u00f1or: amor de Su Majestad y del pr\u00f3jimo: es en lo que debemos trabajar. Guard\u00e1ndolas con perfecci\u00f3n, hacemos su voluntad, y as\u00ed estaremos unidos con El\u00bb (5M 4,7). La m\u00e1s cierta se\u00f1al que hay de que amamos a Dios es el amor del pr\u00f3jimo; \u00abporque es tan grande el que Su Majestad nos tiene, que en pago del que tenemos al pr\u00f3jimo har\u00e1 que crezca el que tenemos a Su Majestad por mil maneras\u00bb (5M 4,8). Adem\u00e1s, [31] \u00abseg\u00fan es malo nuestro natural, si no es naciendo de ra\u00edz del amor de Dios, no llegaremos a tener con perfecci\u00f3n el del pr\u00f3jimo\u00bb (5M 4,9).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, existen claramente dos caminos para la uni\u00f3n con Dios, y a la vez para la perfecci\u00f3n del amor: una vida fatigosa con el propio esfuerzo, cierto no sin la ayuda de la gracia; y el ser llevados hacia lo alto, con gran ahorro de trabajo personal, pero en cuya preparaci\u00f3n y realizaci\u00f3n se le exige much\u00edsimo a la voluntad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para las almas que Dios conduce por el camino de las gracias m\u00edsticas, la oraci\u00f3n de uni\u00f3n es s\u00f3lo preparaci\u00f3n para un grado m\u00e1s alto: el <em>desposorio espiritual, <\/em>que tiene lugar en las <em>sextas moradas. <\/em>Hasta aqu\u00ed, \u00abla uni\u00f3n a\u00fan no llega a desposorio espiritual, sino como por ac\u00e1 cuando se [32] han de desposar dos\u00bb (5M 4,4). Ambos buscan el modo de conocerse y mostrarse el amor que se tienen. \u00abAs\u00ed ac\u00e1, (en la oraci\u00f3n de uni\u00f3n), presupuesto que el concierto est\u00e1 ya hecho y que esta alma est\u00e1 muy bien informada cu\u00e1n bien le est\u00e1 y determinada a hacer en todo la voluntad de su esposo de todas cuantas maneras ella viere que le ha de dar contento, y Su Majestad, como quien bien entender\u00e1 si es as\u00ed, lo est\u00e1 de ella, y as\u00ed hace esta misericordia, que quiere que le entienda m\u00e1s y que -como dicen- vengan a vistas y juntarla consigo &#8230; M\u00e1s como es tal el este Esposo, de sola aquella vista [33] la deja m\u00e1s digna de que se vengan a dar las manos, como dicen; porque queda el alma tan enamorada, que hace de su parte lo que puede para que no se desconcierte ese divino desposorio\u00bb (5M 4,4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero tampoco la sexta morada es lugar de reposo para el alma. Su anhelo mira a la uni\u00f3n estable y duradera que se le conceder\u00e1 s\u00f3lo en la morada s\u00e9ptima, y todav\u00eda el alma es probada con los m\u00e1s inmensos sufrimientos, externos e internos. Sobrevienen pues violentas tormentas interiores, que podr\u00edan compararse \u00fanicamente con las pruebas de los condenados y a los que s\u00f3lo Dios puede poner fin. Esto ocurre ciertamente: porque \u00aba deshora, con una palabra sola suya o una ocasi\u00f3n que acaso sucedi\u00f3, lo quita todo tan de presto, que parece no hubo nublado en aquel alma &#8230; [34] Y como quien se ha escapado de una batalla peligrosa con haber ganado la victoria queda alabando a nuestro Se\u00f1or, que fue el que pele\u00f3 &#8230; y as\u00ed conoce claramente su miseria y lo poqu\u00edsimo que podemos de nosotros si nos desamparase el Se\u00f1or\u00bb (6M 1,10).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Verdaderamente el alma \u00abparece que ya no ha menester consideraci\u00f3n para entender esto, porque la experiencia de pasar por ello, habi\u00e9ndose visto del todo inhabilitada, le hac\u00eda entender nuestra nonada, y cu\u00e1n miserable cosa somos\u00bb (6M 1,11). Entre los sufrimientos de esta etapa se halla tambi\u00e9n la incapacidad de hacer oraci\u00f3n. El alma no encuentra consuelo ni en Dios ni en las criaturas. Lo \u00fanico que hace soportable esta situaci\u00f3n, \u00abes entender en obras de caridad exteriores, y esperar en la misericordia de Dios, que nunca falta [35] a los que en El esperan\u00bb (6M 1,13).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En medio de todos estos sufrimientos al alma no se le oculta cu\u00e1n cercana est\u00e1 del Se\u00f1or. El se hace sentir mediante \u00abunos impulsos tan delicados y sutiles que procede de lo muy interior del alma &#8230; Va bien diferente de todo lo que ac\u00e1 podemos procurar y aun de los gustos que quedan dichos, que muchas veces estando la misma persona descuidada y sin tener la memoria en Dios, Su Majestad la despierta, a manera de una cometa que pasa de presto, o un trueno, aunque no se oye ruido; mas entiende muy bien el alma que fue llamada de Dios, y tan entendido, que algunas veces, en especial a los principios, la hace estremecer y aun quejar, sin ser cosa que le duela. Siente [36] ser herida sabros\u00edsimamente, mas no atina c\u00f3mo ni qui\u00e9n le hiri\u00f3; mas bien conoce ser cosa preciosa y jam\u00e1s querr\u00eda ser sana de aquella herida\u00bb(6M 2,2). Aunque entiende que \u00absu Esposo est\u00e1 presente\u00bb, \u00e9l \u00abno quiere manifestarse de manera que deje gozarse, y es de harta pena, aunque sabrosa y dulce\u00bb. Pena de la que no querr\u00eda verse libre jam\u00e1s: \u00abmucho m\u00e1s le satisface que el embebecimiento sabroso, que carece de pena, de la oraci\u00f3n de quietud\u00bb (6M 2,2). Dios le da a entender su presencia \u00abcon una se\u00f1al tan cierta que no se puede dudar, y un silbo tan penetrativo para entenderle el alma que no le puede dejar de o\u00edr &#8230; Porque en hablando el Esposo, que est\u00e1 en la s\u00e9ptima morada, por esta manera (que [37] no es habla formada), toda la gente que est\u00e1 en las otras no se osan bullir, ni sentidos, ni imaginaci\u00f3n, ni potencias\u00bb (6M 2,3). \u00abAqu\u00ed est\u00e1n todos los sentidos y potencias sin ning\u00fan embebecimiento\u00bb -libres- \u00abmirando qu\u00e9 podr\u00e1 ser, sin estorbar nada ni poder acrecentar aquella pena deleitosa ni quitarla, a mi parecer\u00bb (6M 2,5).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abTambi\u00e9n suele nuestro Se\u00f1or tener otras maneras de despertar el alma: que a deshora, estando rezando vocalmente y con descuido de cosa interior, parece viene una inflamaci\u00f3n deleitosa, como si de presto viniese un olor tan grande que se comunicase por todos los sentidos\u00bb(6M 2,8). [38] <em>Olor <\/em>es una simple imagen. Sirve \u00abs\u00f3lo para dar a sentir que est\u00e1 all\u00ed el Esposo\u00bb (6M 2,8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un tercer modo \u00abque tiene Dios de despertar el alma\u00bb son ciertas hablas \u00abde muchas maneras: unas parece que vienen de fuera, otras de lo muy interior del alma, otras de lo superior de ella\u00bb (6M 3,1). En todas estas hablas es posible enga\u00f1arse, porque \u00abpueden ser de Dios, y tambi\u00e9n del demonio, y de la propia imaginaci\u00f3n (6M 3,4). La primera y m\u00e1s verdadera se\u00f1al de que son de Dios \u00abes el poder\u00edo y se\u00f1or\u00edo que traen consigo, que es hablando y obrando\u00bb (6M 3,5). As\u00ed por ejemplo, \u00abest\u00e1 un alma en toda la tribulaci\u00f3n y alboroto interior &#8230; [39] y oscuridad del entendimiento y sequedad\u00bb, y \u00abcon una palabra de \u00e9stas que diga solamente &#8216;no tengas pena&#8217;, queda sosegada y sin ninguna, y con gran luz\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La segunda se\u00f1al para discernir el origen divino de estas palabras es \u00abuna gran quietud que queda en el alma, y recogimiento devoto y pac\u00edfico, y dispuesta para alabanzas de Dios\u00bb (6M 3,6). La tercera, \u00abes no pasarse estas palabras de la memoria en muy mucho tiempo y algunas jam\u00e1s\u00bb (6M 3,7). De ah\u00ed que si esas hablas se refieren a cosas futuras, deriva de ellas una \u00abcertidumbre grand\u00edsima\u00bb de que se cumplir\u00e1n aun cuando su cumplimiento tarde a\u00f1os o llegue a parecer imposible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El alma tiene plena seguridad de que provienen de Dios las hablas no percibidas con los sentidos o con la imaginaci\u00f3n, sino con solo el entendimiento. Estas [40] vienen acompa\u00f1adas de una claridad tal \u00abque una s\u00edlaba que falte de lo que entendi\u00f3, se acuerda&#8230;\u00bb (6M 3,12). Y en segundo lugar, porque \u00abno pensaba muchas veces en lo que se entendi\u00f3-digo que es a deshora y aun algunas estando en conversaci\u00f3n- (6M 3,13). En tercer lugar, \u00abporque lo uno es como quien oye, y lo de la imaginaci\u00f3n es como quien va componiendo lo que \u00e9l mismo quiere que le digan, poco a poco\u00bb (6M 3,14).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuarto lugar, \u00abporque las palabras son muy diferentes, y con una se comprende mucho, lo que nuestro entendimiento no podr\u00eda componer tan de presto\u00bb (6M 3,15). En quinto lugar, \u00abporque junto con las palabras muchas veces, por un modo que yo no sabr\u00e9 decir, se da a entender mucho m\u00e1s de [41] lo que ellas suenan sin palabras\u00bb (6M 3,16). Todas estas palabras interiores, de que aqu\u00ed se trata, no pueden menos de ser escuchadas por el alma, \u00abporque el mismo Esp\u00edritu que habla hace parar todos los otros pensamientos y advertir a lo que se dice\u201c (6M 3,18).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A veces el alma es \u00abtocada\u00bb en forma tal por una palabra de Dios, que cae en <em>\u00e9xtasis: <\/em>\u00abparece que Su Majestad desde lo interior del alma hace crecer la centella que dijimos ya, movido de piedad de haberla visto padecer tanto tiempo por su deseo, que abrasada toda ella como una ave f\u00e9nix queda renovada y, piadosamente se puede creer, perdonadas sus culpas; [42] y as\u00ed limpia, la junta consigo, sin entender a\u00fan aqu\u00ed nadie sino ellos dos, ni aun la misma alma entiende de manera que lo pueda despu\u00e9s decir, aunque no est\u00e1 sin sentido interior\u00bb (6M 4,3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A esto se suma una especial\u00edsima iluminaci\u00f3n, tal \u00abque el alma nunca estuvo tan despierta para las cosas de Dios ni con tan gran luz y conocimiento de Su Majestad\u00bb (6M 4,3). Y eso, pese a que \u00ablas potencias est\u00e1n tan absortas que podemos decir que est\u00e1n muertas, y los sentidos lo mismo. \u00bfC\u00f3mo se puede entender que entiende este secreto? Yo no lo s\u00e9, ni quiz\u00e1 ninguna criatura, sino el mismo Creador\u00bb (6M 4,4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de que, despu\u00e9s, no se sepa decir nada de estas gracias, \u00abde tal manera queda imprimido en la memoria [43] que nunca jam\u00e1s se olvidan\u00bb, y \u00abquedan unas verdades en esta alma tan fijas de la grandeza de Dios, que cuando no tuviera fe que le dice qui\u00e9n es y que est\u00e1 obligada a creerle por Dios, le adorara desde aquel punto por tal, como hizo Jacob cuando vio la escala\u00bb (6M 4,6).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al mismo tiempo, en el \u00e9xtasis ve el alma algo de las maravillas de esa especie de \u00abaposento de cielo emp\u00edreo que debemos tener en lo interior de nuestra alma\u00bb (6M 4,8). Esto, sin embargo, pasa s\u00f3lo en una asomada fugaz, porque el alma \u00abest\u00e1 tan embebida en gozar de Dios, que le basta tan gran bien\u00bb, y le ocurre que cuando \u00abtorna en s\u00ed, con aquel represent\u00e1rsele las grandezas que vio &#8230; , no puede decir ninguna\u00bb (6M 4,8). Y ya que puede ella, absolutamente imperturbada, engolfarse en la [44] meditaci\u00f3n del Se\u00f1or y del Reino que ha ganado como esposa suya, sin que El consienta \u00abestorbo de nadie, ni de potencias ni sentidos, sino de presto manda cerrar las puertas de las moradas\u00bb (6M 4,9) \u00aby aun las del castillo y cerca\u00bb (6M 4,13), dejando abierta s\u00f3lo la morada en que El est\u00e1 para introducir en ella el alma (6M 4,9).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho, las dos \u00faltimas moradas no est\u00e1n rigurosamente separadas la una de la otra. Con todo \u00abhay cosas en la postrera\u00bb que s\u00f3lo a los que entran en ella se les dan a conocer (6M 4,4). El gran \u00e9xtasis en que queda suspendida la actividad natural de los sentidos exteriores e interiores, al igual que la de las potencias, por lo general dura poco. Pero a\u00fan cuando ha pasado del todo, \u00abqueda la voluntad tan embebida y el entendimiento tan enajenado &#8230;, que parece [46] no es capaz para en tender una cosa que no sea para despertar la voluntad a amar, y ella se est\u00e1 harto despierta para esto y dormida para arrostrar a asirse a ninguna criatura\u00bb. \u00abY durar as\u00ed d\u00eda y aun d\u00edas\u00bb (6M 4,14).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sustancialmente es uno con el \u00e9xtasis, aunque \u00aben el interior [del alma] se siente muy diferente\u00bb, es lo que la Santa llama <em>vuelo del esp\u00edritu, <\/em>en que \u00abmuy de presto algunas veces se siente un movimiento tan acelerado del alma, que parece es arrebatado el esp\u00edritu con una velocidad que pone harto temor, en especial a los principios\u00bb (6M 5,1). \u00abEste apresurado arrebatar el esp\u00edritu es de tal manera que verdaderamente parece sale del cuerpo, y por otra parte claro est\u00e1 que no queda [47] esta persona muerta; al menos ella no puede decir si est\u00e1 en el cuerpo o s\u00ed no, por algunos instantes. Par\u00e9cele que toda junta ha estado en otra regi\u00f3n muy diferente de en esta que vivimos\u00bb (6M 5,7). Y all\u00ed \u00abacaece que en un instante le ense\u00f1an tantas cosas juntas que en muchos a\u00f1os que trabajara en ordenarlas con su imaginaci\u00f3n y pensamiento no pudiera de mil partes la una\u00bb (6M 5,7).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Santa intenta explicar lo que aqu\u00ed ocurre al alma: \u00abmuchas veces he pensado si, como el sol est\u00e1ndose en el cielo, que sus rayos tienen tanta fuerza que no mud\u00e1ndose \u00e9l de ah\u00ed, de presto llegan ac\u00e1, si el alma y el esp\u00edritu, que son una misma cosa como lo es el sol y sus rayos, pueden, qued\u00e1ndose ella en su puesto, con la fuerza del calor que le viene del verdadero Sol de Justicia, alguna parte superior salir sobre s\u00ed misma (6M 5,9). El vuelo del esp\u00edritu [48] pasa r\u00e1pidamente, pero al alma le queda una grande ganancia: \u00abconocimiento de la grandeza de Dios &#8230;, propio conocimiento y humildad de ver c\u00f3mo cosa tan baja en comparaci\u00f3n del Criador de tantas grandezas, la ha osado ofender ni osa mirarle &#8230;; tener en muy poco todas las cosas de la tierra, si no fueren las que puede aplicar para servicio de tan gran Dios\u00bb (6M 5,10). Como efecto le nace un vivo anhelo de morir y el deseo de guardarse de la m\u00e1s peque\u00f1a imperfecci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De buena gana querr\u00edan estas almas evitar todo trato con los hombres. \u00abPor otra parte se querr\u00eda meter en mitad del mundo, por ver si pudiese ser parte para que una alma alabase m\u00e1s a Dios\u00bb (6M 6,3). Adem\u00e1s le \u00abda [49] nuestro Se\u00f1or unos j\u00fabilos y oraci\u00f3n extra\u00f1a, que no sabe entender qu\u00e9 es &#8230; Es, a mi parecer, una uni\u00f3n grande de las potencias, sino que las deja nuestro Se\u00f1or con libertad para que gocen de este gozo, y a los sentidos lo mismo, sin entender qu\u00e9 es lo que gozan y c\u00f3mo lo gozan &#8230; Es un gozo tan excesivo del alma que no querr\u00eda gozarle a solas sino decirlo a todos para que la ayudasen a alabar a nuestro Se\u00f1or, que aqu\u00ed va todo su movimiento\u00bb (6M 6,10).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A almas elevadas a tan alto grado de contemplaci\u00f3n, se les hace despu\u00e9s dif\u00edcil discurrir normalmente sobre la vida y pasi\u00f3n de Cristo. Pero la Santa advierte insistentemente que este tipo de meditaci\u00f3n [50] no debe considerarse definitivamente superado, porque ser\u00e1 necesaria la ayuda del entendimiento para encender la voluntad (6M 7,7).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todas las gracias que se reciben en la sexta morada, sirven s\u00f3lo para avivar en el alma su deseo de sufrir, \u00abporque como va conociendo m\u00e1s y m\u00e1s las grandezas de su Dios y se ve estar tan ausente y apartada de gozarle, crece mucho m\u00e1s el deseo; porque tambi\u00e9n crece el amar mientras m\u00e1s se le descubre lo que merece ser amado este gran Dios y Se\u00f1or\u00bb (6M 11,1). Con frecuencia, pensando en la tardanza de la muerte, se siente como traspasada por \u00abuna saeta de fuego &#8230; en lo muy hondo e \u00edntimo del alma, adonde este rayo que de presto pasa, todo cuanto haya de esta tierra de nuestro natural y lo deja hecho polvos\u00bb (6M 11,2). [51] La pena de este deseo lleva realmente al alma hasta el borde de la muerte. E igualmente incurre \u00aben peligro de muerte &#8230; del muy excesivo gozo y deleite que es en tan grand\u00edsimo extremo, que verdaderamente parece que desfallece el alma de suerte que no le falta tantito para acabar de salir del cuerpo\u00bb (6M 11,11). Es \u00e9sta su preparaci\u00f3n inmediata para llegar al m\u00e1s alto grado de la vida de gracia que puede alcanzarse en la tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abCuando nuestro Se\u00f1or es servido haber piedad de lo que padece y ha padecido por su deseo esta alma que ya espiritualmente ha tomado por esposa, primero que se consuma el matrimonio espiritual m\u00e9tela en su morada, que es \u00e9sta s\u00e9ptima\u201d (7M 1,3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sucede esto en una visi\u00f3n intelectual, en la que \u00abse le muestra la Sant\u00edsima Trinidad, todas tres personas, con una inflamaci\u00f3n que primero viene a su esp\u00edritu a manera de una nube de grand\u00edsima [52] claridad, y estas Personas distintas, y por una noticia admirable que se da al alma, entiende con grand\u00edsima verdad ser todas tres Personas una sustancia y un poder y un saber y un solo Dios; de manera que lo que tenemos por fe, all\u00ed lo entiende el alma, podemos decir, por vista, aunque no es vista con los ojos del cuerpo ni del alma, porque no es visi\u00f3n imaginaria. Aqu\u00ed se Je comunican todas tres Personas, y la hablan, y la dan a entender aquellas palabras que dice el Evangelio que dijo el Se\u00f1or: que vendr\u00eda El y el Padre y el Esp\u00edritu Santo a morar con el alma que le ama y guarda sus mandamientos (7M 1,6).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta \u00abdivina Compa\u00f1\u00eda\u00bb ya jam\u00e1s abandona el alma; pero ella no siempre la ve con la misma [53] claridad que la primera vez; solo Dios puede renovar esa claridad. El alma no debe estar constantemente sumergida en esta contemplaci\u00f3n, sino que ha de atender a sus obligaciones. S\u00ed, atiende a ellas \u00abmucho m\u00e1s que antes, en todo lo que es servicio de Dios, y en faltando las ocupaciones, se queda con aquella agradable compa\u00f1\u00eda\u00bb (7M 1,9). Es como si Jo esencial del alma \u00abpor trabajos y necesidades que tuviese, jam\u00e1s se moviera de aquel aposento\u00bb (7M 1,0), y como s\u00ed el alma misma estuviese dividida en dos, como en Marta y Mar\u00eda a la par. Y se hace patente que \u00abhay diferencia en alguna manera -y muy conocida- del alma al esp\u00edritu, aunque m\u00e1s sea todo uno. Con\u00f3cese una divisi\u00f3n tan delicada, que algunas veces parece obra de diferente manera lo uno de lo otro, como el sabor [o bien el conocimiento]<sup class=\"modern-footnotes-footnote \" data-mfn=\"4\" data-mfn-post-scope=\"000000000a76c65f000000004cca26bc_6335\"><a href=\"javascript:void(0)\"  role=\"button\" aria-pressed=\"false\" aria-describedby=\"mfn-content-000000000a76c65f000000004cca26bc_6335-4\">4<\/a><\/sup><span id=\"mfn-content-000000000a76c65f000000004cca26bc_6335-4\" role=\"tooltip\" class=\"modern-footnotes-footnote__note\" tabindex=\"0\" data-mfn=\"4\">Es un a\u00f1adido, entre par\u00e9ntesis, de Edith a la cita de santa Teresa.<\/span> que les quiere dar el Se\u00f1or. Tambi\u00e9n me parece que el alma es diferente cosa de las potencias&#8230;\u00bb (7M 1,11).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[54] En la Santa, <em>el matrimonio <\/em>estuvo precedido por una visi\u00f3n imaginaria: \u00abse le represent\u00f3 el Se\u00f1or acabando de comulgar, con forma de gran resplandor y hermosura y majestad, como despu\u00e9s de resucitado, y le dijo que ya era tiempo que sus cosas tomase ella por suyas, y El tendr\u00eda cuidado de las suyas\u00bb (7M 2,1). El matrimonio mismo tiene lugar \u00aben el centro muy interior del alma, que debe ser adonde est\u00e1 el mismo Dios &#8230; en todo lo que se ha dicho basta aqu\u00ed, parece que va por medio de los sentidos y potencias, y este aparecimiento de la Humanidad del Se\u00f1or as\u00ed deb\u00eda ser; mas lo que pasa en la uni\u00f3n del matrimonio espiritual es muy diferente: aparece el Se\u00f1or en este [55] centro del alma sin visi\u00f3n imaginaria, sino intelectual, aunque m\u00e1s delicada que las dichas, como se apareci\u00f3 a los Ap\u00f3stoles sin entrar por la puerta, cuando les dijo: Pax vobis (Lc 24,36). Es un secreto tan grande y una merced tan subida lo que comunica Dios all\u00ed al alma en un instante, y el grand\u00edsimo deleite que siente el alma, que no s\u00e9 a qu\u00e9 comparar, sino a que quiere el Se\u00f1or manifestarle por aquel momento la gloria que hay en el cielo, por m\u00e1s subida manera que por ninguna visi\u00f3n ni gusto espiritual. No se puede decir m\u00e1s de que -a cuanto se puede entender- queda el alma, digo el esp\u00edritu de esta alma, hecho una cosa con Dios; que, como es tambi\u00e9n esp\u00edritu, ha querido Su Majestad mostrar el amor que nos tiene, en dar a entender a algunas [56] personas hasta d\u00f3nde llega, para que alabemos su grandeza, porque de tal manera ha querido juntarse con la criatura, que as\u00ed como los que ya no se pueden apartar, no se quiere apartar El de ella\u00bb (7M 2,3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La corriente que se comunica al alma, se desborda desde lo m\u00e1s \u00edntimo de s\u00ed a las potencias. \u00abSe entiende claro que hay en lo interior &#8230; un sol de donde procede una gran luz que se env\u00eda a las potencias, de lo interior del alma. Ella &#8230; no se muda de aquel centro ni se le pierde la paz\u00bb (7M 2,6).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con todo, esta paz no ha de entenderse como si el alma estuviese ya \u00absegura de su salvaci\u00f3n y de [no]<sup class=\"modern-footnotes-footnote \" data-mfn=\"5\" data-mfn-post-scope=\"000000000a76c65f000000004cca26bc_6335\"><a href=\"javascript:void(0)\"  role=\"button\" aria-pressed=\"false\" aria-describedby=\"mfn-content-000000000a76c65f000000004cca26bc_6335-5\">5<\/a><\/sup><span id=\"mfn-content-000000000a76c65f000000004cca26bc_6335-5\" role=\"tooltip\" class=\"modern-footnotes-footnote__note\" tabindex=\"0\" data-mfn=\"5\">Edith a\u00f1adi\u00f3 entre par\u00e9ntesis este no para m\u00e1s claridad del texto.<\/span> tomar a caer\u00bb(7M 2,9). Ella misma no se tiene por segura, sino que anda \u00abcon mucho m\u00e1s temor que antes\u00bb y se guarda \u00abde cualquier peque\u00f1a [57] ofensa de Dios\u00bb (7M 2,9).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer efecto del matrimonio es \u00abun olvido de s\u00ed, que verdaderamente parece ya no es &#8230; ; porque toda est\u00e1 de tal manera que no se conoce ni se acuerda que para ella ha de haber cielo ni vida ni honra, porque toda est\u00e1 empleada en procurar la de Dios, que parece que las palabras que le dijo Su Majestad hicieron efecto de obra, que fue que mirase por sus cosas, que El mirar\u00eda por las suyas\u00bb (7M 3,2).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El segundo efecto es \u201cun deseo de padecer grande, mas no de manera que la inquiete como sol\u00eda; porque es en tanto extremo el deseo que queda en estas almas de que se haga la voluntad de Dios en ellas, que todo lo que Su Majestad hace tienen por bueno\u00bb (7M 3,4). Y si antes deseaba la muerte, \u00abahora es tan grande el deseo que tienen de servirle y que por ellas sea alabado, y de aprovechar alg\u00fan alma si pudiesen, [58] que no s\u00f3lo no desean morirse, mas vivir muy muchos a\u00f1os padeciendo grand\u00edsimos trabajos, por si pudiesen que fuese el Se\u00f1or alabado por ellos\u00bb (7M 3,6).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya no tienen deseos \u00abde regalos ni de gustos\u00bb espirituales. Viven en \u00abun desasimiento grande en todo y deseo de estar siempre a solas u ocupadas en cosa que sea provecho de alg\u00fan alma. No sequedades ni trabajos interiores, sino con una memoria y ternura con nuestro Se\u00f1or, que nunca querr\u00edan estar sino d\u00e1ndoles alabanzas. Y cuando se descuidan, el mismo Se\u00f1or las despierta &#8230; , que se ve clar\u00edsimamente que procede de aquel impulso &#8230; de lo interior del alma\u00bb (7M 3,8). Es algo que \u00abni procede del pensamiento, ni de la memoria, ni cosa que se pueda entender que el alma [59] hizo nada de su parte\u00bb (7M 3,8). \u00abPasa con tanta quietud y tan sin ruido todo lo que el Se\u00f1or aprovecha aqu\u00ed al alma y la ense\u00f1a, que me parece es como en la edificaci\u00f3n del templo de Salom\u00f3n, adonde no se hab\u00eda de o\u00edr ning\u00fan ruido\u00bb (7M 3,11). \u00abNo hay para qu\u00e9 bullir ni buscar nada el entendimiento, que el Se\u00f1or que le cri\u00f3 le quiere sosegar aqu\u00ed, y que por una resquicia peque\u00f1a mire lo que pasa\u00bb (7M 3,11).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este punto los \u00e9xtasis cesan casi del todo. Esto es lo que se deja quiz\u00e1s entender, de lo que la Santa ve como fin de todo ese camino de gracia: un fin que no consiste s\u00f3lo en la \u00abdivinizaci\u00f3n de las almas\u00bb, sino que todas las gracias deben servir \u00abpara fortalecer nuestra flaqueza &#8230; para poder imitar a Cristo en el mucho padecer\u00bb (7M 4,4), y trabajar sin descanso por el Reino de Dios. \u00abPara esto es la oraci\u00f3n &#8230; ; de esto sirve este matrimonio espiritual: de que nazcan siempre obras, obras\u00bb (7M 4,6).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>* * *<\/strong><\/p>\n<p><strong><a id=\"STBcatillo2\"><\/a><br \/>2. \u00abLas Moradas\u00bb a la luz de la filosof\u00eda moderna<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[60] El reino del alma y el camino por ella recorrido desde el \u00abmuro de cerca\u00bb hasta el <em>centro interior <\/em>ha sido descrito, en lo posible, con las mismas palabras de la Santa, porque dif\u00edcilmente se podr\u00edan encontrar otras mejores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ser\u00e1 necesario ahora poner de relieve qu\u00e9 es lo que <em>esta <\/em>imagen del alma tiene en com\u00fan con la que antes nosotros mismos hemos descrito (con criterios filos\u00f3ficos), y qu\u00e9 es lo que tiene de diverso. Ante todo, es com\u00fan la concepci\u00f3n del alma como un ampl\u00edsimo reino, a cuya posesi\u00f3n debe llegar el propietario, porque precisamente es propio de la naturaleza humana (mejor dicho, de la naturaleza <em>ca\u00edda) <\/em>el perderse en el mundo exterior. Pero en este perderse debemos distinguir la entrega <em>objetiva, <\/em>como lo hace el ni\u00f1o o el artista en un gesto que llega hasta el \u00abolvido de s\u00ed\u00bb, [61] pero que no excluye en un determinado momento un real retorno a la propia interioridad, y -por otro lado- el <em>enredarse <\/em>en las cosas del mundo, que hace brotar del deseo pecaminoso y que frena el \u00abrecogimiento\u00bb, o puede convertirse en origen de una actividad err\u00f3nea consigo mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto nos lleva discretamente a la diferencia fundamental de las dos concepciones, que residen en la diversidad de los puntos de vista. Para la Santa es claro su objetivo: dise\u00f1ar el castillo interior -casa de Dios y hacer comprensible lo que ella misma ha experimentado: c\u00f3mo el Se\u00f1or mismo llama al alma de su extrav\u00edo en el mundo exterior, c\u00f3mo le atrae m\u00e1s y m\u00e1s a s\u00ed misma, hasta que finalmente \u00c9l pueda unirla aqu\u00ed en el centro interior de ella misma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quedaba absolutamente fuera del punto de mira de la Santa indagar si la estructura del alma [62] ten\u00eda adem\u00e1s sentido, prescindiendo de este ser habitaci\u00f3n de Dios, y si quiz\u00e1s habr\u00eda otra \u00abpuerta\u00bb, diversa de la oraci\u00f3n. A las dos preguntas nosotros tenemos que responder, evidentemente, en sentido afirmativo. El alma humana, en cuanto esp\u00edritu e imagen del Esp\u00edritu de Dios, tiene la misi\u00f3n de aprehender todas las cosas creadas conoci\u00e9ndolas y am\u00e1ndolas y as\u00ed comprender la propia vocaci\u00f3n y obrar en consecuencia. A los grados del mundo creado corresponden las <em>moradas <\/em>del alma: pero esto hay que entenderlo desde una profundidad diversa. Y si la morada m\u00e1s interior est\u00e1 reservada para el Se\u00f1or de la Creaci\u00f3n, tambi\u00e9n es cierto que s\u00f3lo a partir de la \u00faltima profundidad del alma, -punto c\u00e9ntrico del Creador-, puede recabarse una imagen realmente adecuada de la Creaci\u00f3n: no ser\u00e1 una imagen que abarque todo, como corresponde a [63] Dios, pero s\u00ed una imagen sin deformaciones. Queda as\u00ed absolutamente en firme lo que la Santa expres\u00f3 tan netamente: que entrar en s\u00ed mismo significa acercarse gradualmente a Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero a la vez significa la progresiva adquisici\u00f3n de una posici\u00f3n cada vez m\u00e1s n\u00edtida y objetiva frente al mundo. Si para poder llegar a Dios, es necesario liberarse plenamente de las ataduras pecaminosas que nos ligan a las cosas del mundo, ese <em>sustraerse <\/em>no es meta sino camino. La conclusi\u00f3n viene a demostrar que, al fin, se restituyen al alma todas sus fuerzas naturales para que pueda trabajar en el servicio del Se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como esp\u00edritu y como imagen del Esp\u00edritu divino, el alma no s\u00f3lo tiene conocimiento del mundo externo sino tambi\u00e9n de s\u00ed misma: es <em>consciente <\/em>de toda su vida espiritual, [64] y es capaz de reflexionar sobre s\u00ed misma, incluso sin entrar por la puerta de la oraci\u00f3n. Ciertamente hay que pensar con qu\u00e9 tipo de \u00abyo\u00bb viene a encontrarse el alma y, consecuentemente, por qu\u00e9 otra puerta puede entrar. Una posibilidad de entrada en su interior, se la ofrece el trato con otros hombres. La experiencia natural nos da una imagen de ello y nos dice que tambi\u00e9n ellos tienen una imagen de nosotros. Y as\u00ed llegamos, en cierto modo, a vemos a nosotros <em>desde fuera. <\/em>Es posible en ello constatar algunas apreciaciones correctas, pero rara vez penetraremos m\u00e1s en lo hondo de nuestro interior; y a ese conocimiento van vinculadas ronchas causas de error, que permanecen ocultas a nuestra mirada, [65] hasta que Dios, con una neta sacudida interior -con una <em>llamada <\/em>interior- nos quita de los ojos la venda que a todo hombre le esconde en gran parte so propio mundo interior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro impulso a reentrar en s\u00ed mismo se da, por pura experiencia, en el crecimiento de la persona durante el per\u00edodo de maduraci\u00f3n que va desde la infancia a la juventud. Las sensibles transformaciones interiores impulsan por s\u00ed mismas a esta autobservaci\u00f3n. Pero con ese genuino y sano anhelo de conocerse, suscitado por el descubrimiento del \u00abmundo interior\u00bb, se mezcla de ordinario un impulso excesivo a la \u00abautoafirmaci\u00f3n\u00bb. Y esto se convierte en una nueva fuente de ilusi\u00f3n que origina una falsa \u00abimagen\u00bb del propio yo. A esto se a\u00f1ade el que en este per\u00edodo comienza la meditaci\u00f3n [66] de s\u00ed mismo basada en la imagen que los otros ven desde fuera, y por tanto una formaci\u00f3n del alma desde lo exterior, que conlleva el encubrimiento del propio ser.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente pensemos en la investigaci\u00f3n cient\u00edfica del \u00abmundo interior\u00bb, que se ha interesado por este tema del ser como de cualquier otro: resulta sorprendente qu\u00e9 es lo que ha quedado del reino del alma, desde que la \u00abpsicolog\u00eda\u00bb de nuestro tiempo ha comenzado a seguir un camino independientemente de toda consideraci\u00f3n religiosa o teol\u00f3gica del alma: se lleg\u00f3 as\u00ed, en el siglo XIX a una \u00abpsicolog\u00eda sin alma\u00bb. Tanto la \u00abesencia\u00bb del alma como sus \u00abpotencias\u00bb fueron descartadas como \u00abconceptos mitol\u00f3gicos\u00bb, y se quiso tomar en cuenta \u00fanicamente los \u00abfen\u00f3menos psicol\u00f3gicos\u00bb. [67] \u00bfPero qu\u00e9 tipos de \u00abfen\u00f3menos\u00bb eran esos?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es posible reducir a un cuadro sencillo y \u00fanico la psicolog\u00eda de las \u00faltimos tres siglos, pues se han simultaneado constantemente orientaciones diversas. Con todo, la corriente principal, que surge del empirismo ingl\u00e9s, se ha ido configurando cada vez m\u00e1s como ciencia natural, llegando a hacer de todos los sentimientos del alma el producto de simples sensaciones, como una cosa espacial y material est\u00e1 hecha de \u00e1tomos: no s\u00f3lo se le ha negado toda realidad permanente y durable, fundamento de los fen\u00f3menos mudables, o sea de la vida que fluye, sino que se han desconectado del fluir de la vida an\u00edmica el esp\u00edritu, el sentido y la vida. Es como si [68] del \u00abcastillo interior\u00bb se conservasen s\u00f3lo restos de muralla que apenas nos revelan la forma original, a la manera que un cuerpo sin alma ya no es un verdadero cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante este campo de ruinas, uno se siente tentado de preguntar si, a fin de cuentas, la puerta de la oraci\u00f3n no ser\u00e1 el \u00fanico ingreso al interior del alma. Realmente, la psicolog\u00eda natural\u00edstica del siglo XIX, en sus concepciones de fondo, hoy est\u00e1 ya superada. El redescubrimiento del esp\u00edritu y el inter\u00e9s por una aut\u00e9ntica \u00abciencia del esp\u00edritu\u00bb se cuentan ciertamente entre los m\u00e1s grandes cambios logrados en el campo cient\u00edfico durante las \u00faltimas d\u00e9cadas. Y no s\u00f3lo han recuperado sus derechos la espiritualidad y el pleno sentido [69] de la vida an\u00edmica, sino que tambi\u00e9n se ha descubierto su fundamento real, aun cuando haya todav\u00eda psic\u00f3logos -e incluso, extra\u00f1amente, psic\u00f3logos cat\u00f3licos-, que sostienen no poder hablarse del alma en t\u00e9rminos cient\u00edficos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si volvemos la mirada a los pioneros de la nueva ciencia del esp\u00edritu y del alma (me refiero ante todo a <em>Dilthey<\/em>, <em>Brentano<\/em>, <em>Husserl<\/em> y a sus escuelas) no tenemos ciertamente la impresi\u00f3n de que sus obras m\u00e1s importantes sean escritos religiosos y que sus autores hayan \u00abentrado por la puerta de la oraci\u00f3n\u00bb. Pero recordemos que Dilthey estaba familiarizado con los problemas de la teolog\u00eda protestante, como lo demuestra por ejemplo su <em>Jugendgeschichte Hegels<strong>; <\/strong><\/em>[70] -que Brentano era sacerdote cat\u00f3lico, y que aun despu\u00e9s de su rotura con la Iglesia, hasta los \u00faltimos d\u00edas de su vida, se ocup\u00f3 apasionadamente de los problemas de Dios y de la fe; -que Husserl, en cuanto disc\u00edpulo de Brentano, sin haber estudiado directamente la teolog\u00eda y filosof\u00eda medieval, conservaba una cierta vinculaci\u00f3n viva con la gran tradici\u00f3n de la <em>philosophia perennis; <\/em>-que \u00e9l, adem\u00e1s, en su lucha filos\u00f3fica era consciente de tener una <em>misi\u00f3n<\/em> y que en el c\u00edrculo de personas cercanas, tanto en el plano cient\u00edfico como en el humano, promovi\u00f3 un fuerte movimiento hacia la Iglesia; entonces hemos de pensar que no se trata de una mera yuxtaposici\u00f3n de estos hombres, sino de una profunda e \u00edntima conexi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[70a] Especial menci\u00f3n merece en este punto la obra -tantas veces citada- del fenomen\u00f3logo de Munich, Pf\u00e4nder<em>: <\/em><em>El alma del hombre. Ensayo de una psicolog\u00eda inteligible<\/em>, cuya concepci\u00f3n del alma concuerda ampliamente con la nuestra. Partiendo de una descripci\u00f3n de los movimientos del alma, Pf\u00e4nder trata de comprender la vida del alma misma, descubriendo los impulsos fundamentales que la dominan. Y esos impulsos fundamentales, intenta \u00e9l reconducirlos a un impulso originario: a la tendencia del alma al autodesarrollo, tendencia basada en la esencia misma del alma. El ve en el alma un n\u00facleo de vida que partiendo de ese germen debe desarrollarse hasta tener forma plena. Pertenece a la propia esencia del alma humana el que, para su propio desarrollo, sea necesaria la libre actividad de la persona. Sin embargo, el alma es \u00abesencialmente creatura y no creadora de s\u00ed. No <em>se genera <\/em>a s\u00ed misma, sino que \u00fanicamente puede <em>desarrollarse. <\/em>En el punto m\u00e1s profundo de s\u00ed misma, (cara atr\u00e1s), est\u00e1 ligada [70b] a su perenne principio creativo. A partir de \u00e9l puede procrear en plenitud, \u00fanicamente manteni\u00e9ndose estable en contacto con ese perenne principio creador\u00bb. La esencia del alma se presenta a s\u00ed misma como la clave para entender su propia vida. Apenas cabe imaginar una negaci\u00f3n m\u00e1s categ\u00f3rica de la \u00abpsicolog\u00eda sin alma\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La obra de Pf\u00e4nder acerca del alma es evidentemente la conclusi\u00f3n de un continuado trabajo de su vida, y el resultado de un serio enfrentamiento con las \u00faltimas preguntas. Por eso resultan algunas cosas oscuras, precisamente en los puntos m\u00e1s decisivos. Queda en plena sombra la relaci\u00f3n entre alma y cuerpo. A lo sumo se habla de ello como si se tratase de dos sustancias unidas entre s\u00ed; s\u00f3lo en un pasaje se dice expresamente que permanece incierto si el \u00abgermen del cuerpo\u00bb y el \u00abgermen del alma\u00bb son distintos, o si en el fondo son un germen solo. El concepto de esp\u00edritu se deja de lado por lo poco claro que resulta, y por ello no se hace intento alguno por indagar las relaciones entre alma y esp\u00edritu. [70c] Por eso mismo, resulta m\u00e1s extra\u00f1o poder llegar a una completa comprensi\u00f3n del alma, de su esencia y su vida, del alma humana en cuanto tal, y en cuanto individual. Nos encontramos ante los residuos del viejo racionalismo, que no admit\u00eda ning\u00fan misterio, ni quiere saber nada de la fragmentaci\u00f3n del saber humano y en cambio cree poder desvelar por completo el misterio de las relaciones del alma con Dios. Ignora cu\u00e1nto debe a la doctrina y a la vida de la fe, precisamente en lo mismo que \u00e9l cree resultado de su conocimiento natural.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[71] No es posible, en este lugar, rebasar estos pocos apuntes e insinuaciones. Ser\u00eda necesario un trabajo espec\u00edfico, para estudiar la historia de la psicolog\u00eda con esta perspectiva: descubrir en cada estudioso y en su \u00e9poca respectiva, c\u00f3mo se correlacionan sus posturas en cuanto a vida de fe y en cuanto a la concepci\u00f3n del alma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se observa una ceguera tan incomprensible respecto de la realidad del alma, como la que encontrarnos en la historia de la psicolog\u00eda natural\u00edstica del siglo XIX, cabe pensar que la causa de esa ceguera y de la incapacidad de llegar a Jo profundo del alma no reside simplemente en una obsesi\u00f3n en relaci\u00f3n a algunos prejuicios metaf\u00edsicos, sino en un inconsciente miedo a encontrarse con Dios. [72] Por otra parte, ah\u00ed est\u00e1 el hecho de que nadie ha penetrado tanto en lo hondo del alma como los hombres que con ardiente coraz\u00f3n han abarcado el mundo, y que por la fuerte mano de Dios han sido liberados de todas las ataduras e introducido dentro de s\u00ed en lo m\u00e1s \u00edntimo de su interioridad. Al lado de nuestra santa Madre <em>Teresa <\/em>encontramos aqu\u00ed en primera l\u00ednea a san <em>Agust\u00edn, <\/em>tan profundamente af\u00edn a ella, como ella misma lo sent\u00eda. Para estos maestros del propio conocimiento y de la descripci\u00f3n de s\u00ed mismos, las misteriosas profundidades del alma resultan claras: no s\u00f3lo los fen\u00f3menos, la superficie movediza de la vida del alma, son para ellos innegables\u00b7 hechos de experiencia, sino tambi\u00e9n las potencias que act\u00faan sin mediaciones en la vida consciente del alma, e incluso la misma esencia del [73] alma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero tambi\u00e9n \u00e9ste es un punto en el que hemos constatado una concordancia entre nuestra exposici\u00f3n y el testimonio de la Santa: precisamente porque el alma es una realidad espiritual-personal, su ser m\u00e1s \u00edntimo y espec\u00edfico, su esencia de la que brotan sus potencias y el despliegue de su vida, no son s\u00f3lo una desconocida x que nosotros admitamos para esclarecer los hechos espirituales que experimentamos, sino algo que puede iluminamos y dejar sentir aun cuando permanezca siempre misterioso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El extra\u00f1o camino que, seg\u00fan la descripci\u00f3n de la Santa, recorre el alma en su interiorizaci\u00f3n -desde el muro de cerca hasta el centro m\u00e1s \u00edntimo- puede, quiz\u00e1s, hac\u00e9rsenos m\u00e1s comprensible mediante nuestra distinci\u00f3n [74] entre el <em>alma y el Yo. <\/em>El Yo aparece como un \u00abpunto\u00bb m\u00f3vil dentro del \u00abespacio\u00bb del alma; all\u00e1 donde quiera que toma posici\u00f3n, all\u00ed se enciende la luz de la conciencia e ilumina un cierto entorno: tanto en el interior del alma, como en el mundo exterior objetivo hacia el cual el. Yo est\u00e1 dirigido. A pesar de su movilidad, el Yo est\u00e1 siempre ligado a aquel inm\u00f3vil punto central del alma en el cual se siente en su propia casa. Hacia ese punto se sentir\u00e1 llamado siempre (nuevamente se trata de un punto que hemos tenido que llevar m\u00e1s all\u00e1 de cuanto nos dice al respecto el <em>Castillo interior), <\/em>no s\u00f3lo es convocado ah\u00ed a las m\u00e1s altas gracias m\u00edsticas del desposorio espiritual con Dios, sino que desde aqu\u00ed puede tomar las decisiones \u00faltimas a que es llamado el hombre como persona libre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[75] El centro del alma es el Jugar desde donde se hace o\u00edr la voz de la conciencia, y el lugar de la libre decisi\u00f3n personal. Por eso y porque la libre decisi\u00f3n de la persona es condici\u00f3n requerida para la uni\u00f3n amorosa con Dios, ese lugar de las libres opciones debe ser tambi\u00e9n el lugar de la libre uni\u00f3n con Dios. Esto explica por qu\u00e9 Santa Teresa (al igual que otros maestros espirituales) ve\u00eda la entrega a la voluntad de Dios como lo m\u00e1s esencial en la uni\u00f3n: la entrega de nuestra voluntad es lo que Dios nos pide a todos y todos podemos realizar. Ella es la medida de nuestra santidad, y a la vez la condici\u00f3n para la uni\u00f3n m\u00edstica que no est\u00e1 en nuestro poder, sino que es libre regalo de Dios. Pero de aqu\u00ed resulta tambi\u00e9n [76] la posibilidad de vivir desde el centro del alma y de realizarse a s\u00ed mismo y la propia vida, sin ser agraciados con gracias m\u00edsticas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todav\u00eda la Santa, como algo que rebasa su competencia, trata de explicar el hecho que ella cree ver con plena claridad: que el <em>esp\u00edritu <\/em>y <em>alma <\/em>son una sola cosa, y, sin embargo, se distinguen entre s\u00ed. Por nuestra parte, hemos intentado resolver este enigma distinguiendo: por un lado, la diversidad de <em>contenido <\/em>entre <em>esp\u00edritu <\/em>y <em>materia <\/em>(que llena el espacio), considerados como diferentes categor\u00edas del ser (donde el alma pertenece al lado del esp\u00edritu, pero en cuanto a la configuraci\u00f3n espiritual, que a la manera de las formas materiales median entre esp\u00edritu y materia); y por otro lado, la <em>formal diversidad del ser <\/em>entre <em>cuerpo, alma <\/em>y <em>esp\u00edritu: <\/em>el alma es lo oculto e informe, y el esp\u00edritu es lo libre que fluye de dentro, la vida que se manifiesta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En correspondencia con esas diferencias hemos encontrado en el <em>alma humana <\/em>diversos [77] modos de ser: como forma del cuerpo el alma toma forma en una materia que le es extra\u00f1a y con ello sufre el obscurecimiento y el gravamen que consigo trae la vinculaci\u00f3n a la materia pesada (la materia en el estado de ca\u00edda). Pero el alma a la vez se realiza y se manifiesta como ser personal-espiritual en cuanto fluye en vida libre y consciente y se eleva al reino luminoso del esp\u00edritu, sin que cese de ser fuente secreta de la vida. Esta fuente secreta es una realidad espiritual, en el sentido de la distinci\u00f3n entre materia y esp\u00edritu, y cuanto m\u00e1s hondamente el alma se sumerge en el esp\u00edritu y m\u00e1s firmemente se instala en su centro, tanto m\u00e1s libremente puede elevarse sobre s\u00ed misma y liberarse de las ataduras materiales: hasta romper los lazos que unen el alma y el cuerpo terreno -como sucede en [78] la muerte, y en cierto sentido tambi\u00e9n en el \u00e9xtasis-, y hasta la transformaci\u00f3n del \u00abalma viviente\u00bb en el \u00abesp\u00edritu que da la vida\u00bb, que es capaz desde s\u00ed mismo de formar un \u00abcuerpo espiritual\u00bb.<a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>.\u00cdndice: Santa Teresa Benedicta de la Cruz, El Castillo interior de Santa Teresa El Castillo interior.I. 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