{"id":6362,"date":"2021-08-09T17:20:19","date_gmt":"2021-08-09T23:20:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6362"},"modified":"2022-07-01T17:39:06","modified_gmt":"2022-07-01T23:39:06","slug":"6362","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6362","title":{"rendered":"La oraci\u00f3n de la Iglesia"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align: justify;\">.<br \/><strong>\u00cdndice: Santa Teresa Benedicta, <em>La oraci\u00f3n de la Iglesia<br \/><a href=\"#ObCmSTBoracIgle\">La oraci\u00f3n de la Iglesia<\/a><br \/><a href=\"#ObCmSTBoracIgle1\">1. La oraci\u00f3n de la Iglesia como liturgia y eucarist\u00eda<\/a><br \/><a href=\"#ObCmSTBoracIgle2\">2. El di\u00e1logo solitario con Dios como oraci\u00f3n de la Iglesia<\/a><br \/><a href=\"#ObCmSTBoracIgle3\">3. La vida interior, su forma externa y la acci\u00f3n<\/a><\/em><\/strong><br \/><br \/><br \/><br \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><a id=\"ObCmSTBoracIgle\"><\/a><br \/>La oraci\u00f3n de la Iglesia<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00abPer ipsum et cum ipso et in ipso <br \/>est tibi Deo Patri Omnipotenti<br \/>in unitate Spiritus Sancti<br \/>omnis honor et gloria\u00bb<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con estas solemnes palabras termina el sacerdote en la santa misa las oraciones cuyo punto central es el acontecimiento misterioso de la transubstanciaci\u00f3n. Al mismo tiempo encierran de forma muy breve lo que es la <em>oraci\u00f3n de la iglesia: honor y gloria de la Trinidad por Cristo, con Cristo y en Cristo. <\/em>Aunque las palabras se dirigen al Padre, no hay glorificaci\u00f3n del Padre que no sea a la vez glorificaci\u00f3n del Hijo y del Esp\u00edritu Santo. Se canta la gloria que el Padre participa al Hijo y ambos al Esp\u00edritu Santo por toda la eternidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Toda alabanza divina se da <em>por, con <\/em>y <em>en <\/em>Cristo. Por \u00c9l, porque s\u00f3lo por Cristo la humanidad puede llegar al Padre, y porque su ser humano y divino y su obra redentora son la glorificaci\u00f3n m\u00e1s perfecta del Padre; con \u00c9l, porque toda oraci\u00f3n aut\u00e9ntica es fruto de la uni\u00f3n con Cristo, al mismo tiempo que fortalece esa uni\u00f3n, y porque toda alabanza del Hijo es a la vez alabanza del Padre y viceversa; en \u00c9l, porque la Iglesia orante es Cristo mismo <em>-y <\/em>todo orante, miembro de su Cuerpo m\u00edstico-, y porque en el Hijo est\u00e1 el Padre, y el Hijo es el resplandor del Padre, cuya gloria hace visible. El doble sentido del <em>por, con <\/em>y <em>en <\/em>es la clara expresi\u00f3n de la mediaci\u00f3n del Hombre-Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>La oraci\u00f3n de la Iglesia es la oraci\u00f3n del Cristo viviente. <\/em>Tiene su modelo original en la oraci\u00f3n de Cristo durante su vida terrena.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><a id=\"ObCmSTBoracIgle1\"><\/a><br \/>1. La oraci\u00f3n de la Iglesia como liturgia y eucarist\u00eda<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conocemos por los relatos evang\u00e9licos que Cristo oraba como oraba un jud\u00edo creyente y fiel a la Ley. Desde peque\u00f1o lo hizo en compa\u00f1\u00eda de sus padres, m\u00e1s tarde como peregrino hacia Jerusal\u00e9n con sus disc\u00edpulos, seg\u00fan los tiempos prescritos para tomar parte en las celebraciones solemnes del Templo. Sin duda, cant\u00f3 con los suyos, con santo entusiasmo, los himnos en los que prorrump\u00eda la alegr\u00eda anticipada de los peregrinos: \u00abMe alegr\u00e9 cuando me dijeron: Vamos a la casa del Se\u00f1or\u00bb. Que Jes\u00fas rez\u00f3 las antiguas oraciones de bendici\u00f3n, que todav\u00eda hoy se rezan sobre el pan, el vino y los frutos de la tierra&#8217;, nos lo atestigua el relato de su \u00faltima cena con sus disc\u00edpulos, que estuvo dedicada al cumplimiento de uno de los m\u00e1s sagrados deberes religiosos: a la solemne cena pascual, a la conmemoraci\u00f3n de la liberaci\u00f3n de la esclavitud de Egipto. y quiz\u00e1s, nos ofrece precisamente esta cena la visi\u00f3n m\u00e1s profunda de la oraci\u00f3n de Cristo y la clave para entender la oraci\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abMientras com\u00edan, Jes\u00fas tom\u00f3 pan, lo bendijo, lo parti\u00f3 y, d\u00e1ndolo a los disc\u00edpulos, dijo: Tomad y comed, esto es mi cuerpo. Y tomando un c\u00e1liz y dando gracias, se lo dio, diciendo: Bebed todos de \u00e9l, que esta es mi sangre de la Alianza, que ser\u00e1 derramada por muchos para el perd\u00f3n de los pecados\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La bendici\u00f3n y la distribuci\u00f3n del pan y del vino eran parte del rito de la cena pascual. Pero ambas reciben aqu\u00ed un sentido completamente nuevo. Con ellas comienza la vida de la Iglesia. Sin duda, ser\u00e1 a partir de Pentecost\u00e9s cuando aparezca abiertamente corno comunidad llena de Esp\u00edritu y visible. Pero es aqu\u00ed, en la cena pascual, cuando tiene lugar el injerto de los sarmientos en la cepa que hace posible la efusi\u00f3n del Esp\u00edritu . Las antiguas oraciones de bendici\u00f3n se han convertido en boca de Cristo en palabra creadora de vida. Los frutos de la tierra se han convertido en su carne y sangre, llenos de su vida. La creaci\u00f3n visible en la que entr\u00f3 ya por su encarnaci\u00f3n, est\u00e1 ahora unida a \u00e9l de un modo nuevo, misterioso. Las sustancias que sirven para el desarrollo del cuerpo humano se transforman radicalmente y por su recepci\u00f3n creyente se transforman tambi\u00e9n los hombres: incorporados a una unidad de vida con Cristo y llenos de su vida divina. La fuerza de la Palabra creadora de vida est\u00e1 vinculada al <em>sacrificio. <\/em>La Palabra se hizo carne para ofrecer la vida que recibi\u00f3; para ofrecerse a s\u00ed mismo y a la creaci\u00f3n redimida por su entrega como sacrificio de alabanza al Padre. Por la \u00faltima cena del Se\u00f1or la comida pascual de la Antigua Alianza se ha convertido en la comida pascual de la Nueva Alianza: en el sacrificio de la cruz del G\u00f3lgota y en aquellas comidas gozosas del tiempo entre Pascua y Ascensi\u00f3n, en las que los disc\u00edpulos reconoc\u00edan al Se\u00f1or al partir el pan, y en el sacrificio de la misa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el Se\u00f1or tom\u00f3 el c\u00e1liz <em>dio gracias; <\/em>nos puede hacer pensar en las oraciones de bendici\u00f3n, que ciertamente contienen un agradecimiento al Creador. Pero tambi\u00e9n sabemos que Cristo sol\u00eda dar gracias cuando antes de un milagro levantaba los ojos al Padre del cielo. Da gracias porque se sabe escuchado de antemano. Da gracias por la fuerza divina de que es portador y porque va a mostrar ante los ojos de los hombres la omnipotencia del Creador. Da gracias por la obra de la redenci\u00f3n que puede llevar a cabo, y las da mediante esa misma obra, que es glorificaci\u00f3n de la Trinidad divina, por cuanto renueva en pura belleza su imagen deformada. As\u00ed, toda la perenne ofrenda sacrificial de Cristo -en la cruz, en la misa y en la gloria eterna del cielo-, puede considerarse como una \u00fanica gran acci\u00f3n de gracias -como <em>eucarist\u00eda- : <\/em>acci\u00f3n de gracias por la creaci\u00f3n, la redenci\u00f3n y la plenitud. Cristo se ofrece a s\u00ed mismo en nombre de toda la creaci\u00f3n, cuyo prototipo es \u00e9l y a la que ha descendido a fin de renovar desde dentro y llevarla a la plenitud. Pero llama tambi\u00e9n a la creaci\u00f3n entera para que, en uni\u00f3n con \u00e9l, ofrezca ella misma al Creador la acci\u00f3n de gracias que se le debe. Ya el Antiguo Testamento conoc\u00eda este aspecto eucar\u00edstico de la oraci\u00f3n: la maravillosa forma de la Tienda de la Alianza y despu\u00e9s la del templo de Salom\u00f3n, levantado seg\u00fan indicaciones divinas, fue considerado como s\u00edmbolo de toda la creaci\u00f3n que se re\u00fane en adoraci\u00f3n y servicio en torno al Se\u00f1or. La Tienda, alrededor de la cual acampaba el pueblo de Israel durante su peregrinaci\u00f3n por el desierto se llam\u00f3 la \u00abmorada de la presencia de Dios\u00bb. Se contrapon\u00eda como \u00abmorada inferior\u00bb a la \u00abmorada superior\u00bb. \u00a1Se\u00f1or, yo amo la casa donde habitas, el lugar donde reside tu gloria\u00bb, porque la Tienda de la Alianza \u00abest\u00e1 equiparado con la creaci\u00f3n del mundo\u00bb. As\u00ed como, seg\u00fan el relato de la creaci\u00f3n, el cielo fue extendido como una alfombra, se prescribi\u00f3 que las paredes de la Tienda fueran tapices. Y del mismo modo que fueron separadas las aguas terrestres de las celestes, el velo separaba el Sant\u00edsimo de los salones exteriores. El mar, al que contienen sus costas, est\u00e1 representado por el mar de \u00abbronce\u00bb. En lugar de las luces del cielo est\u00e1 en la Tienda el candelabro de los siete brazos. Corderos y aves representan la multitud de seres vivos que pueblan el agua, la tierra y el aire. Y as\u00ed como la tierra fue confiada a los hombres, en el santuario est\u00e1 el sumo sacerdote, que \u00abfue ungido para que actuara y sirviera ante Dios\u00bb. Mois\u00e9s bendijo, consagr\u00f3 y santific\u00f3 la habitaci\u00f3n terminada, del mismo modo que el Se\u00f1or en el s\u00e9ptimo d\u00eda hab\u00eda bendecido y santificado la obra de sus manos. Su habitaci\u00f3n deb\u00eda ser un testimonio de Dios sobre la tierra, lo mismo que el cielo y la tierra son sus testigos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En lugar del templo salom\u00f3nico, Cristo ha construido un templo de piedras vivas, la comuni\u00f3n de los santos . En medio est\u00e1 \u00c9l como el eterno y sumo sacerdote; sobre el altar es \u00e9l la v\u00edctima perpetua. Y de nuevo toda la creaci\u00f3n toma parte en la \u00abLiturgia\u00bb, en el solemne oficio divino: los frutos de la tierra y las ofrendas misteriosas, las flores y los candelabros, las alfombras y el velo, el sacerdote consagrado y la unci\u00f3n y la bendici\u00f3n de la casa de Dios. Tampoco faltan los querubines. Creados por la mano del artista, velan las visibles formas junto al Sant\u00edsimo. Como im\u00e1genes vivientes suyas, los \u00abmonjes ang\u00e9licos\u00bb\u00bb rodean el altar del sacrificio y cuidan de que no se interrumpa la alabanza de Dios, as\u00ed en la tierra como en el cielo. Las solemnes oraciones que recitan representando la voz de la Iglesia, rodean el santo sacrificio, y rodean tambi\u00e9n y envuelven y santifican todo el trabajo del d\u00eda, de modo que de la oraci\u00f3n y del trabajo resulta un solo \u00abopus Dei\u00bb, una sola \u00abliturgia\u00bb. Sus lecturas tomadas de la Sagrada Escritura y de los Padres, de las memorias de la Iglesia y de los escritos doctrinales de sus m\u00e1ximos pastores son nn creciente canto de alabanza a la acci\u00f3n de la Providencia y a la progresiva realizaci\u00f3n del plan eterno de salvaci\u00f3n. Sus c\u00e1nticos matinales convocan de nuevo a toda la creaci\u00f3n para que se una a la alabanza del Se\u00f1or: los montes y las colinas, los r\u00edos y los torrentes, mares y tierra, y todo lo que all\u00ed habita, nubes y vientos, lluvia y nieve, todos los pueblos de la tierra, todas las clases y generaciones humanas, y finalmente tambi\u00e9n los habitantes del cielo, los \u00e1ngeles y los santos: han de participar, no s\u00f3lo a trav\u00e9s de sus im\u00e1genes creadas por mano de hombre o en forma humana, sino ellos mismos, personalmente, en la gran eucarist\u00eda de la creaci\u00f3n; o, m\u00e1s bien, somos nosotros los que tenemos que unirnos con nuestra liturgia a su incesante alabanza divina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abNosotros\u00bb, es decir, no s\u00f3lo los religiosos cuyo oficio es la solemne alabanza divina, sino todo el pueblo cristiano, cuando en las fiestas solemnes afluye a las catedrales y a las iglesias abaciales, cuando con alegr\u00eda toma parte activa en el oficio divino popular y en las formas populares renovadas de la liturgia, entonces muestra que es consciente de su vocaci\u00f3n a la alabanza divina. La unidad lit\u00fargica de la Iglesia del cielo y de la Iglesia de la tierra, que dan gracias a Dios \u00abpor Cristo\u00bb, encuentra la expresi\u00f3n m\u00e1s vigorosa en el prefacio y en el Sanctus de la santa misa. En la liturgia no hay lugar a dudas de que nosotros no somos plenos ciudadanos de la Jerusal\u00e9n celeste, sino peregrinos en camino hacia nuestra patria eterna. Tenemos siempre necesidad de una preparaci\u00f3n, antes de que podamos atrevernos a elevar nuestros ojos a las luminosas alturas y unir nuestras voces al \u00abSanto, santo, santo\u00bb de los coros celestiales. Todo lo creado, que se destina al servicio divino, debe retirarse del uso profano, tiene que ser consagrado y santificado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sacerdote, antes de subir las gradas del altar, tiene que purificarse por la confesi\u00f3n de los pecados, y los fieles juntamente con \u00e9l; antes de cada nuevo paso a lo largo del santo sacrificio, tiene que repetir la petici\u00f3n de perd\u00f3n para s\u00ed mismo, para los circundantes y para todos aquellos a quienes han de alcanzar los frutos del sacrificio. El sacrificio mismo es <em>sacrificio de expiaci\u00f3n, <\/em>que, juntamente con las ofrendas, transforma tambi\u00e9n a los fieles, les abre el cielo y los hace dignos de una acci\u00f3n de gracias agradable a Dios. Todo lo que necesitamos para ser recibidos en la comuni\u00f3n de los esp\u00edritus bienaventurados se contiene en las siete peticiones del Padrenuestro, que el Se\u00f1or rez\u00f3 no para s\u00ed mismo sino para ense\u00f1arnos a nosotros. Nosotros lo rezamos antes de la comuni\u00f3n, y cuando lo decimos sinceramente y de coraz\u00f3n, y recibimos la comuni\u00f3n con la debida actitud, aquella nos concede el cumplimiento de todas las peticiones: nos libra del mal, porque nos limpia de la culpa y nos da la paz del coraz\u00f3n, que quita el aguij\u00f3n de los dem\u00e1s \u00abmales\u00bb, ella nos da el perd\u00f3n de los pecados cometidos y nos fortalece contra las tentaciones; es el pan de vida que necesitamos cada d\u00eda para ir creciendo y adentrando en la vida eterna; convierte nuestra voluntad en instrumento d\u00f3cil de la divina; con esto instaura en nosotros el reino de Dios y nos da labios y coraz\u00f3n limpios para glorificar el santo nombre de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta manera se observa de nuevo c\u00f3mo el <em>sacrificio, <\/em>la <em>comuni\u00f3n <\/em>y la <em>alabanza <\/em>divina est\u00e1n \u00edntimamente unidas. La participaci\u00f3n en el sacrificio y en la comuni\u00f3n convierte al alma en piedra viva de la ciudad de Dios, y a cada alma en un templo de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><a id=\"ObCmSTBoracIgle2\"><\/a><br \/>2. El di\u00e1logo solitario con Dios como oraci\u00f3n de la Iglesia<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cada alma humana es un templo de Dios: esto nos abre un panorama del todo nuevo y vasto. La vida de oraci\u00f3n de Jes\u00fas tendr\u00eda que ser la clave para entender la oraci\u00f3n de la Iglesia. Ya hemos visto c\u00f3mo Cristo particip\u00f3 en el culto p\u00fablico y prescrito de su pueblo (es decir, en lo que se entiende por \u00abliturgia\u00bb); lo uni\u00f3 del modo m\u00e1s \u00edntimo a su propia entrega y le dio as\u00ed su pleno y aut\u00e9ntico sentido: el de la acci\u00f3n de gracias de la creaci\u00f3n al Creador; y de este modo traslad\u00f3 la liturgia del Antiguo Testamento a la del Nuevo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero Jes\u00fas no s\u00f3lo particip\u00f3 en el culto p\u00fablico oficial. Quiz\u00e1s, m\u00e1s frecuentemente de lo que relatan los evangelios, particip\u00f3 en la oraci\u00f3n solitaria en el silencio de la noche, en la cumbre libre de la monta\u00f1a, en el desierto alejado de los hombres. Cuarenta d\u00edas y cuarenta noches de oraci\u00f3n precedieron a la vida p\u00fablica de Jes\u00fas. Antes de elegir y de enviar a los doce ap\u00f3stoles se retir\u00f3 a orar en la soledad del monte. En el Monte de los Olivos se prepar\u00f3 para subir al G\u00f3lgota. Lo que en esa hora, la m\u00e1s dura de su vida, clam\u00f3 al Padre se nos ofrece en unas pocas palabras, palabras que nos han sido dadas como estrellas que nos gu\u00edan en nuestras horas de Getseman\u00ed: \u00abPadre, si t\u00fa quieres, haz que pase de m\u00ed este c\u00e1liz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya\u00bb. Son como un rel\u00e1mpago que por un momento nos da luz sobre la vida \u00edntima de Jes\u00fas, el misterio insondable de su ser humano y divino y su di\u00e1logo con el Padre. Sin duda alguna ese di\u00e1logo no fue nunca interrumpido a lo largo de su vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cristo oraba \u00edntimamente, no s\u00f3lo cuando se apartaba de la muchedumbre sino tambi\u00e9n cuando se encontraba entre la gente. Y <em>una vez <\/em>nos permiti\u00f3 mirar larga y profundamente al secreto de ese \u00edntimo di\u00e1logo. Fue poco antes de la hora de Getseman\u00ed, inmediatamente antes de partir hacia ella: al t\u00e9rmino de la \u00faltima cena, en la que nosotros hemos reconocido el momento del nacimiento de la Iglesia: \u00abHabiendo amado a los suyos, los am\u00f3 hasta el extremo\u00bb. Sab\u00eda que era la \u00faltima reuni\u00f3n, y quer\u00eda darles todo lo que estaba en sus manos. Ten\u00eda que contenerse para no decir m\u00e1s, pues sab\u00eda que no Jo comprender\u00edan, que no podr\u00edan comprender ni siquiera esto poco que hab\u00edan recibido. Ten\u00eda que venir el Esp\u00edritu de la Verdad para que les abriera los ojos. Y despu\u00e9s de que les dijo e hizo todo lo que pudo, levant\u00f3 los ojos al cielo y habl\u00f3 en su presencia al Padre. Nosotros llamamos a estas palabras la <em>oraci\u00f3n sacerdotal <\/em>de Jes\u00fas. Tambi\u00e9n esta solitaria conversaci\u00f3n con Dios ten\u00eda un ejemplo en la Antigua Alianza. Una vez al a\u00f1o, en el d\u00eda m\u00e1s grande y m\u00e1s santo del a\u00f1o, el d\u00eda de la Reconciliaci\u00f3n, entraba el sumo sacerdote al Sant\u00edsimo, a la presencia del Se\u00f1or, \u00abpara orar por s\u00ed mismo, por su casa y por todo el pueblo de Israel\u00bb, para asperjar el trono de gracia con la sangre del novillo y del macho cabr\u00edo sacrificado, purificando as\u00ed el santuario de sus propios pecados y de los de su casa y \u00abde las impurezas de los hijos de Israel y de sus transgresiones y de todos sus pecados\u00bb. Nadie deb\u00eda estar en la Tienda (esto es en el Santo, que era la parte anterior al Sant\u00edsimo), cuando el sumo sacerdote entraba en ese sublime y tremendo Jugar de la presencia de Dios, al que nadie ten\u00eda acceso fuera de \u00e9l, y \u00e9l mismo solamente en ese momento; y aun ahora ten\u00eda que llevar consigo incienso \u00abpara que la nube de incienso cubra el propiciatorio y no muera\u00bb. Este encuentro solitario ten\u00eda lugar en el m\u00e1s profundo secreto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El d\u00eda de la Reconciliaci\u00f3n es la prefiguraci\u00f3n veterotestamentaria del viernes santo. El macho cabr\u00edo que se sacrificaba por los pecados del pueblo, representaba al cordero inmaculado de Dios: (tambi\u00e9n lo prefiguraba, sin duda, aquel otro que, escogido por sorteo y cargado con ]os pecados del pueblo, se mandaba al desierto. Y el sumo sacerdote de la familia de Aar\u00f3n es la sombra del eterno sumo sacerdote. Cristo en la \u00faltima cena acept\u00f3 morir v\u00edctima y se apropi\u00f3 anticipadamente la gran oraci\u00f3n sacerdotal. El no ten\u00eda necesidad de ofrecer ning\u00fan sacrificio de expiaci\u00f3n por s\u00ed mismo, pues no ten\u00eda pecado. No ten\u00eda que esperar el momento presento por la ley y no ten\u00eda necesidad de ir al santo de los santos: est\u00e1 siempre y en todas partes ante la presencia del rostro de Dios, su propia alma es la tienda Sant\u00edsimo; \u00e9l es no s\u00f3lo la habitaci\u00f3n de Dios sino que est\u00e1 unido esencial e indisolublemente a Dios. No ten\u00eda que ocultarse ante el Se\u00f1or mediante una nube protectora de incienso: \u00e9l mira al rostro desvelado del Eterno y no tiene nada que temer; la mirada del Padre no le matar\u00e1. Y \u00e9l desvela el misterio del sumo sacerdocio: todos los suyos pueden o\u00edrlo cuando en el santuario de su coraz\u00f3n habla con el Padre: deben comprender de qu\u00e9 se trata, y aprender a hablar en su coraz\u00f3n con el Padre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La oraci\u00f3n sacerdotal de Jes\u00fas desvela el misterio de la <em>vida interior: <\/em>la inmanencia rec\u00edproca de las personas divinas y la inhabitaci\u00f3n de Dios en el alma. En estas secretas profundidades se ha preparado y realizado oculta y silenciosamente la obra de la redenci\u00f3n; y as\u00ed continuar\u00e1, hasta que al fin de los tiempos lleguen todos a la perfecta unidad. En el eterno silencio de la vida intradivina, se decidi\u00f3 la obra de la redenci\u00f3n. En lo oculto de la silenciosa habitaci\u00f3n de Nazaret vino la fuerza del Esp\u00edritu Santo sobre la Virgen que oraba en la soledad y realiz\u00f3 la encarnaci\u00f3n del Redentor. Reunida en tomo a la Virgen que oraba en silencio, esper\u00f3 la Iglesia naciente la prometida nueva infusi\u00f3n del Esp\u00edritu, que la deb\u00eda vivificar para una mayor claridad interior y para una acci\u00f3n exterior fructuosa. En la noche de la ceguera, que Dios hab\u00eda impuesto a sus ojos, Saulo esper\u00f3 en oraci\u00f3n solitaria la respuesta del Se\u00f1or a su pregunta: \u00bfQu\u00e9 quieres que haga? Y Pedro se prepar\u00f3 en oraci\u00f3n solitaria a la misi\u00f3n entre los paganos. Y as\u00ed, contin\u00faa siendo a trav\u00e9s de todos los siglos. Los acontecimientos visibles de la historia de la Iglesia que renuevan la faz de la tierra se preparan en el di\u00e1logo silencioso de las almas consagradas a Dios. La Virgen, que guardaba en su coraz\u00f3n cada palabra de Dios, es el modelo de aquellas personas atentas en las que revive continuamente la oraci\u00f3n sacerdotal de Jes\u00fas. Y el Se\u00f1or eligi\u00f3 con preferencia a mujeres que como ella se olvidaron completamente de s\u00ed mismas para sumergirse en la vida y en la pasi\u00f3n de Cristo, para que fueran sus instrumentos en la realizaci\u00f3n de grandes obras en la Iglesia: una santa Br\u00edgida, una Catalina de Siena; y cuando santa Teresa, la gran reformadora de su Orden en el tiempo de la apostas\u00eda quiso ayudar a la Iglesia, vio el medio en la renovaci\u00f3n de la verdadera vida interior. La noticia de que la herej\u00eda iba en aumento acongoj\u00f3 mucho a Teresa, \u00aby corno si yo pudiera algo o fuera algo, lloraba con el Se\u00f1or y le suplicaba que remediase tanto mal. Par\u00e9ceme que mil vidas pusiera yo para remedio de un alma de las muchas que ve\u00eda perder; y como me vi mujer y ruin, e imposibilitada de aprovechar en nada en el servicio del Se\u00f1or, que toda mi ansia era, y aun es que, pues tiene tantos enemigos y tan pocos amigos, que esos fueran buenos; y as\u00ed determin\u00e9 a hacer eso poquito que yo puedo y es en m\u00ed, que es seguir los consejos evang\u00e9licos con toda la perfecci\u00f3n que yo pudiese, y procurar estas poquitas que est\u00e1n aqu\u00ed hiciesen lo mismo, confiada yo en la gran bondad de Dios&#8230; para que todas ocupadas en oraci\u00f3n por los que son defensores de la Iglesia y predicadores y letrados que la defienden ayud\u00e1semos en lo que pudi\u00e9semos a este Se\u00f1or m\u00edo&#8230; que parece le quer\u00edan tornar ahora a la cruz estos traidores&#8230; \u00a1Oh hermanas m\u00edas en Cristo!, ayudadme a suplicar esto al Se\u00f1or, que para eso os junt\u00f3 aqu\u00ed, este es vuestro llamamiento&#8230;\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le parec\u00eda necesario actuar \u00abcomo cuando los enemigos en tiempo de guerra han corrido toda la tierra, y vi\u00e9ndose el se\u00f1or de ella apretado se recoge a una ciudad, que hace muy bien fortalecer, y desde all\u00ed acaece algunas veces dar en los contrarios y ser tales los que est\u00e1n en la ciudad, como es gente escogida, que pueden m\u00e1s ellos a solas que con muchos soldados, si eran cobardes, pudieron ; y muchas veces se gana de esta manera victoria&#8230; Mas \u00bfpara qu\u00e9 he dicho esto?. Para que entend\u00e1is hermanas m\u00edas, que lo que hemos de pedir a Dios, es que en este castillo que hay ya de buenos cristianos no se nos vaya ya ninguna con los contrarios , y a los capitanes de este castillo o ciudad los haga muy aventajados en el camino del Se\u00f1or, que son los predicadores y te\u00f3logos, y pues los mas est\u00e1n en las religiones, que vayan muy adelante en su perfecci\u00f3n y llamamiento \u2026 Han de vivir entre los hombres, y tratar con los hombres \u2026 y hacerse algunas veces con ellos en lo exterior. \u00bfPens\u00e1is, hijas m\u00edas, que es menester poco para tratar con el mundo y vivir en el mundo, y tratar negocios del mundo&#8230; y ser en lo interior extra\u00f1os al mundo&#8230; no ser hombres, sino \u00e1ngeles? Porque a no ser esto as\u00ed, ni merece nombre de capitanes ni permita el Se\u00f1or salgan de sus celdas, que mas da\u00f1o har\u00e1n que provecho; porque no es ahora tiempo de ver imperfecciones en los que han de ense\u00f1ar&#8230; Pues \u00bfcon qui\u00e9n lo han de son con el mundo? No hayan miedo se lo perdone, ni que ninguna imperfecci\u00f3n dejen de entender. Cosas buenas, muchas se les pasar\u00e1n por alto Y aun por ventura no las tendr\u00e1n por tales; mas mala o imperfecta, no hayan miedo. Ahora yo me espanto qui\u00e9n los muestra la perfecci\u00f3n, no para guardarla \u2026, sino para condenar&#8230; As\u00ed que no pens\u00e9is es menester poco favor de Dios para esta gran batalla adonde se meten sino grand\u00edsimo&#8230; As\u00ed que os pido, por amor del Se\u00f1or, pid\u00e1is a su Majestad nos oiga en esto; yo, aunque miserable, lo pido a su Majestad, pues es para gloria suya y bien de su Iglesia, que aqu\u00ed van mis deseos&#8230; Y cuando vuestras oraciones y deseos y disciplina y ayunos no se emplearen por esto que he dicho, pensad que no hac\u00e9is ni cumpl\u00eds el para que aqu\u00ed os junt\u00f3 el Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 le dio a esta monja, que desde decenas de a\u00f1os viv\u00eda para la oraci\u00f3n en un claustro el deseo ardiente de realizar algo por la causa de la Iglesia, y la mirada aguda para ver la necesidad y las exigencias de su tiempo?. Precisamente el hecho de que viv\u00eda en la oraci\u00f3n: que se dejaba atraer por el Se\u00f1or y siempre m\u00e1s profundamente al interior de su \u00abCastillo interior\u00bb, hasta aquella morada escondida donde el le pod\u00eda decir \u00abque ya era tiempo de que sus cosas tomase ella por suyas y \u00e9l tendr\u00eda cuidado de las suyas\u00bb. Por esto, ella no pod\u00eda sino \u201cconsumarse de celo por el Se\u00f1or, Dios de los ej\u00e9rcitos\u00bb. Palabras de nuestro santo padre El\u00edas, que se tomaron como lema en el escudo de la Orden : Al que se entrega incondicionalmente al Se\u00f1or, el Se\u00f1or le elige como instrumento para instaurar su reino. S\u00f3lo \u00e9l sabe cuanto ha contribuido la oraci\u00f3n de santa Teresa y la de sus hijas para preservar a Espa\u00f1a de la divisi\u00f3n de la fe, cuanta fuerza despleg\u00f3 en las ardientes luchas de religi\u00f3n de Francia, de los Pa\u00eds es Bajos, del Imperio alem\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historiograf\u00eda oficial calla acerca de estas fuerzas invisibles e incalculables. Pero la confianza del pueblo creyente y el juicio de la Iglesia, que comprueba y pondera con prudencia, las conocen; Y nuestro tiempo se ve cada vez m\u00e1s obligado, cuando todo lo dem\u00e1s falla, a esperar la \u00faltima salvaci\u00f3n de estos manantiales ocultos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><a id=\"ObCmSTBoracIgle3\"><\/a><br \/>3. La vida interior, su forma externa y la acci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la vida oculta y silenciosa se realiza la obra de la redenci\u00f3n. En el di\u00e1logo silencioso del coraz\u00f3n con Dios se preparan las piedras vivas con las que va creciendo el Reino de Dios y se forjan los instrumento selectos que promueven su construcci\u00f3n. La corriente m\u00edstica que discurre a trav\u00e9s de todos los siglos, no es ning\u00fan brazo perdido que se haya separado de la vida de oraci\u00f3n de la Iglesia, sino que es su vida mas \u00edntima. Cuando rompe con las formas tradicionales, lo hace porque vive en ella el Esp\u00edritu que sopla donde quiere: el Esp\u00edritu que ha creado todas las formas tradicionales y que tiene que crear continuamente formas nuevas. Sin \u00e9l no habr\u00eda ni liturgia ni Iglesia. \u00bfNo era el alma del salmista regio un arpa cuyas cuerdas sonaban al suave soplo del Esp\u00edritu Santo? Del coraz\u00f3n desbordado de la Virgen Mar\u00eda, llena de gracia, fluy\u00f3 el himno del \u00abMagn\u00edficat\u00bb. El c\u00e1ntico prof\u00e9tico del \u00abBenedictus\u00bb abri\u00f3 los labios enmudecidos del anciano sacerdote cuando la palabra secreta del \u00e1ngel se convirti\u00f3 en realidad visible. Lo que subi\u00f3 del coraz\u00f3n lleno del Esp\u00edritu y encontr\u00f3 expresi\u00f3n en una palabra y una forma se va propagando de boca a boca. El \u00aboficio divino\u00bb es el medio por el que va sonando de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. As\u00ed la corriente m\u00edstica forma el canto de alabanza polif\u00f3nico y siempre creciente a la Trinidad divina, al Creador, al Redentor y al Consumador. Por tanto, no se trata de contraponer la oraci\u00f3n interior, libre de todas las formas tradicionales, como piedad \u00absubjetiva\u00bb, a la liturgia como oraci\u00f3n \u00abobjetiva\u00bb de la Iglesia. Toda oraci\u00f3n <em>aut\u00e9ntica <\/em>es oraci\u00f3n de la Iglesia, y <em>es la Iglesia misma la que ah\u00ed ora, <\/em>porque es el Esp\u00edritu Santo el que vive en ella el que, en cada alma, \u00abintercede por nosotros con gemidos inefables\u00bb. Precisamente esto es la oraci\u00f3n \u00abaut\u00e9ntica\u00bb, pues \u00abnadie puede decir \u00abSe\u00f1or Jes\u00fas\u00bb, sino en el Esp\u00edritu Santo\u00bb. \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda la oraci\u00f3n de la Iglesia si no fuera la entrega de los grandes amadores a Dios, que es el Amor?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ilimitada entrega de amor a Dios y la donaci\u00f3n de Dios a nosotros, la <em>uni\u00f3n <\/em>completa y duradera, es la suprema elevaci\u00f3n del coraz\u00f3n que nos es posible alcanzar, el <em>supremo grado de oraci\u00f3n. <\/em>Los hombres que lo han alcanzado son verdaderamente el <em>coraz\u00f3n de la Iglesia: <\/em>en ellos vive el amor sacerdotal de Jes\u00fas. Escondidos con Cristo en Dios, no pueden sino irradiar en otros corazones el amor divino de que est\u00e1n llenos, y as\u00ed colaborar en la perfecci\u00f3n de todos hacia la uni\u00f3n con Dios, que fue y es el gran deseo de Jes\u00fas. As\u00ed comprendi\u00f3 <em>Marie Antoinette de Geuser <\/em>su vocaci\u00f3n. Ella tuvo que cumplir en medio del mundo esta suprema misi\u00f3n del cristiano; y su camino es, sin duda, un ejemplo reconfortante para muchos que hoy se sienten impulsados a comprometerse por la Iglesia con una seriedad radical en su vida espiritual y a quienes no se les concede seguir esa vocaci\u00f3n en el retiro de un claustro. El alma que en el m\u00e1s alto grado de la oraci\u00f3n m\u00edstica ha entrado en la \u00abtranquila actividad de la vida divina\u00bb, no piensa en nada m\u00e1s que en entregarse al apostolado al que Dios la ha llamado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEsta es la tranquilidad en el orden y a la vez la actividad liberada de toda atadura. El alma lucha en paz porque act\u00faa totalmente en el sentido de la voluntad divina. Sabe que la voluntad de Dios se cumple perfectamente para su mayor gloria, pues, aunque frecuentemente la voluntad humana opone al mismo tiempo l\u00edmites a la omnipotencia divina, despu\u00e9s de todo \u00e9sta sale victoriosa y crea una obra magn\u00edfica de ese material que le queda. Esta victoria del poder divino sobre la libertad humana, a la que \u00e9l a pesar de todo deja actuar, es uno de los m\u00e1s admirables y adorables aspectos del plan divino sobre el mundo&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando Marie Antoinette de Geuser escrib\u00eda esta carta estaba muy cerca del umbral de la eternidad; s\u00f3lo un delgado velo la separaba de aquella \u00faltima plenitud que llamamos vida eterna. En los esp\u00edritus bienaventurados que han entrado en la unidad de la vida intradivina todo es uno: reposo y actividad, contemplar y actuar, callar y hablar, escuchar y comunicarse, entrega amorosa que recibe y amor que prorrumpe en c\u00e1nticos de gratitud. Mientras estamos en camino, -y cuanto m\u00e1s lejos del fin m\u00e1s intensamente-, estamos sujetos a la ley de la temporalidad, y necesitados de que la vida divina con su plenitud se haga realidad en nosotros sucesivamente y en la complementariedad rec\u00edproca de los muchos miembros. Tenemos necesidad de las horas en las que escuchamos en silencio y dejamos que la palabra divina act\u00fae en nosotros hasta que nos impulse a ser fruct\u00edferos en la alabanza y la acci\u00f3n. Tenemos necesidad de las formas tradicionales y de participar en el culto p\u00fablico y establecido, para que se estimule la vida interior y permanezca en el camino derecho y encuentre su expresi\u00f3n adecuada. La solemne alabanza divina tiene que tener sus lugares en la tierra, donde se desarrolla hasta la mayor perfecci\u00f3n de que son capaces los hombres. Desde ah\u00ed puede elevarse al cielo por toda la Iglesia, e influir en sus miembros despertando la vida interior y enfervoriz\u00e1ndolos para la participaci\u00f3n exterior. Sin embargo, tiene que ser vivificada desde dentro, concediendo tambi\u00e9n en esos lugares un espacio a la profundizaci\u00f3n silenciosa. De lo contrario, degenerar\u00eda en un culto de los labios yerto y sin vida. La defensa contra este peligro la constituyen los lugares dedicados a la vida interior, donde las almas en la soledad y el silencio viven ante el rostro de Dios, para ser, en el coraz\u00f3n de la Iglesia, el amor que todo lo vivifica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cristo es el camino hacia la vida interior y el camino hacia el coro de los esp\u00edritus bienaventurados que cantan el eterno \u00ab&#8216;Sanctus\u00bb. Su sangre es la cortina a trav\u00e9s de la cual entramos en el santuario de la vida divina. En el sacramento del bautismo y en el de la penitencia nos limpia de los pecados, nos abre los ojos a la luz eterna, los o\u00eddos a la palabra divina y los labios a la alabanza, a la oraci\u00f3n de expiaci\u00f3n, de petici\u00f3n, de agradecimiento, que son, todas, formas diferentes de la adoraci\u00f3n, esto es, del homenaje del ser creado al Todopoderoso y Todobueno. En el sacramento de la confirmaci\u00f3n marca y fortalece al soldado de Cristo para su confesi\u00f3n valiente. Pero es sobre todo en el sacramento en que Cristo mismo est\u00e1 presente donde nos convierte en miembros de su cuerpo. Cuando participamos en el Santo Sacrificio y en la comuni\u00f3n, alimentados con la carne y la sangre de Cristo, nos convertimos en su carne y sangre. S\u00f3lo en la medida en que somos miembros de su cuerpo puede el Esp\u00edritu de Jes\u00fas vivificamos y reinar en nosotros: \u00ab&#8230;el Esp\u00edritu es el que vivifica; pues es el Esp\u00edritu el que hace vivos a los miembros; pero s\u00f3lo vivifica a los miembros que encuentra en el cuerpo al que da vida&#8230; Nada debe temer tanto el cristiano, por consiguiente, como la separaci\u00f3n del cuerpo de Cristo. Porque cuando se separa del cuerpo de Cristo, ya no es su miembro, y si no es su miembro ya no lo vivifica el Esp\u00edritu&#8230;\u201d. Nos convertimos en miembros del cuerpo de Cristo \u00abno s\u00f3lo por el amor&#8230;, sino realmente por la incorporaci\u00f3n a su carne: esto se realiza mediante la comida que nos regal\u00f3 para mostrar su amor a nosotros. Para esto vino a nosotros y conform\u00f3 su cuerpo al nuestro, para que seamos uno, como el cuerpo se une con la cabeza&#8230;\u00bb. Como miembros de su cuerpo, animados por su Esp\u00edritu nos ofrecemos \u00abpor \u00c9l, con \u00c9l y en \u00c9l\u00bb como sacrificio, y nos unimos al eterno canto de acci\u00f3n de gracias. Por esto, despu\u00e9s de recibir la santa comuni\u00f3n, la Iglesia nos hace decir: \u00abAlimentados con tan grandes dones, te pedimos, Se\u00f1or, nos concedas que los dones que hemos recibido nos sirvan de salvaci\u00f3n y nos mantengan continuamente en tu alabanza\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>.\u00cdndice: Santa Teresa Benedicta, La oraci\u00f3n de la IglesiaLa oraci\u00f3n de la Iglesia1. 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