{"id":6373,"date":"2022-07-13T00:11:11","date_gmt":"2022-07-13T06:11:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6373"},"modified":"2022-07-04T15:13:05","modified_gmt":"2022-07-04T21:13:05","slug":"lectio-mie-13-de-jul-2022","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6373","title":{"rendered":"Lectio mi\u00e9, 13 de jul, 2022"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Tiempo Ordinario<\/em><\/p>\n<h2>Oraci\u00f3n inicial<\/h2>\n<p>\u00a1Oh, Dios, que muestras la luz de tu verdad a los que andan extraviados, para que puedan volver al buen camino!, concede a todos los cristianos rechazar lo que es indigno de este nombre y cumplir cuanto en \u00e9l se significa. Por nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n<h2>Lectura del santo Evangelio seg\u00fan Mateo 11,25-27<\/h2>\n<p>Jes\u00fas exclam\u00f3: \u00ab\u00a1Yo te alabo, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque as\u00ed te ha parecido bien.<br \/>El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar\u00bb.<\/p>\n<h2>Reflexi\u00f3n<\/h2>\n<ul>\n<li>El pasaje de Mt 11,25-27 representa un giro en el evangelio de Mateo: a Jes\u00fas le son formuladas las primeras preguntas sobre la llegada del reino de los cielos. El primero que plantea interrogativos sobre la identidad de Jes\u00fas es Juan Bautista, que a trav\u00e9s de sus disc\u00edpulos le dirige una pregunta concreta: \u201c\u00bfEres t\u00fa el que ha de venir o debemos esperar a otro?\u201d (11,3). Sin embargo, los fariseos junto con los escribas se dirigen a Jes\u00fas con palabras de reproche y de juicio: \u201cTus disc\u00edpulos hacen lo que no es l\u00edcito hacer en s\u00e1bado\u201d (12,2). Hasta ahora, en los cap. 1-10, la llegada del reino de los cielos en la persona de Jes\u00fas no parec\u00eda encontrar obst\u00e1culos, pero a partir del cap. 11 empiezan a aparecer dificultades concretas. O sea, muchos empiezan a tomar posici\u00f3n ante la persona de Jes\u00fas: a veces es \u201cobjeto de esc\u00e1ndalo\u201d, de ca\u00edda (11,6); \u201cesta generaci\u00f3n\u201d, en el sentido de descendencia humana, no tiene una actitud de acogida hacia el reino que viene; las ciudades situadas a lo largo del lago no se convierten (11,20); se desencadena una verdadera controversia sobre el comportamiento de Jes\u00fas (cap.12), es m\u00e1s, se empieza a pensar c\u00f3mo matarlo (12,14). Este es el clima de desconfianza y de contestaci\u00f3n en el que Mateo enmarca nuestro pasaje. Ahora ha llegado el momento de interrogarse sobre la actividad de Jes\u00fas: \u00bfc\u00f3mo interpretar estas \u201cobras de Cristo\u201d (11,2.19)? \u00bfC\u00f3mo explicar estas acciones taumat\u00fargicas (11,20.21.23)? Estos interrogantes tocan la cuesti\u00f3n crucial de la mesianidad de Jes\u00fas. Mientras tanto, las obras mesi\u00e1nicas de Jes\u00fas ponen bajo juicio no s\u00f3lo a \u201cesta generaci\u00f3n\u201d sino tambi\u00e9n a las ciudades del entorno del lago que no se han convertido al llegar el reino en la persona de Jes\u00fas.<\/li>\n<li>Hacerse peque\u00f1o. Para realizar esta conversi\u00f3n, el itinerario m\u00e1s eficaz es hacerse \u201cpeque\u00f1os\u201d. Jes\u00fas comunica esta estrategia de la \u201cpeque\u00f1ez\u201d en una oraci\u00f3n de reconocimiento (11,27) que tiene un paralelo espl\u00e9ndido en el testimonio dado por el Padre con ocasi\u00f3n del bautismo (11,27). A los estudiosos les gusta llamar a esta oraci\u00f3n \u201chimno de j\u00fabilo\u201d. El ritmo de la oraci\u00f3n de Jes\u00fas empieza con una confesi\u00f3n: \u201cYo te bendigo\u201d, \u201cte confieso\u201d. Esta expresi\u00f3n introductoria le da mucha solemnidad a la palabra de Jes\u00fas. La oraci\u00f3n de alabanza que Jes\u00fas pronuncia tiene las caracter\u00edsticas de una respuesta para el lector. Jes\u00fas se dirige a Dios con la expresi\u00f3n \u201cSe\u00f1or del cielo y de la tierra\u201d, es decir, a Dios como creador y custodio del mundo. En el juda\u00edsmo, por el contrario, era costumbre dirigirse a Dios con la invocaci\u00f3n \u201cSe\u00f1or del mundo\u201d, pero sin el t\u00e9rmino \u201cPadre\u201d, que es una caracter\u00edstica distintiva de la oraci\u00f3n de Jes\u00fas. El motivo de la alabanza es la revelaci\u00f3n de Dios: porque has ocultado\u2026, has revelado. Este esconder, referido a los \u201csabios e inteligentes\u201d, afecta a los escribas y fariseos, considerados como totalmente cerrados y hostiles a la llegada del Reino (3,7ss; 7,29; 9,3.11.34). Se revela a los peque\u00f1os, el t\u00e9rmino griego dice \u201cni\u00f1os\u201d, a los que a\u00fan no hablan. Por tanto, Jes\u00fas considera oyentes privilegiados de la proclamaci\u00f3n del reino de los cielos a los inexpertos de la ley, a los no instruidos. \u00bfCu\u00e1les son las \u201cestas cosas\u201d que se ocultan o revelan? El contenido de este revelar u ocultar es Jes\u00fas, el Hijo de Dios, el revelador del Padre. Es evidente para el lector que el revelarse de Dios va inseparablemente unido a la persona de Jes\u00fas, a su palabra, a sus acciones mesi\u00e1nicas. \u00c9l es quien permite el revelarse de Dios y no la ley o lo hechos que presagiaban el tiempo final.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>El revelarse de Dios, del Padre al Hijo. En la \u00faltima parte del discurso, hace Jes\u00fas una presentaci\u00f3n de s\u00ed mismo como aquel a quien todo le ha sido comunicado por el Padre. En el contexto de la llegada del Reino, Jes\u00fas tiene la funci\u00f3n y la misi\u00f3n de revelar en todo al Padre del cielo. En esta funci\u00f3n y misi\u00f3n, \u00e9l recibe la totalidad del poder y del saber, y la autoridad para juzgar. Para confirmar esta tarea tan comprometedora, Jes\u00fas invoca el testimonio del Padre, el \u00fanico que tiene un real conocimiento de Jes\u00fas: \u201cNadie conoce al Hijo sino el Padre\u201d y viceversa, \u201cnadie conoce al Padre sino el Hijo\u201d. El testimonio del Padre es insustituible para que la dignidad \u00fanica de Jes\u00fas como Hijo sea entendida por sus disc\u00edpulos. Se afirma, adem\u00e1s, la exclusividad de Jes\u00fas en el revelar al Padre; as\u00ed lo afirmaba el evangelio de Juan: \u201cA Dios nadie lo ha visto jam\u00e1s: el Hijo \u00fanico, que est\u00e1 en el seno del Padre, \u00e9l lo ha contado\u201d (1,18). En s\u00edntesis, el evangelista hace entender a sus lectores que el revelarse de Dios acontece a trav\u00e9s del Hijo. Es m\u00e1s: el Hijo revela al Padre a quien quiere.<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Para la reflexi\u00f3n personal<\/h2>\n<ul>\n<li>\u00bfSientes en la oraci\u00f3n la necesidad de expresar al Padre todo tu agradecimiento por los dones derramados en tu vida? \u00bfTienes ocasi\u00f3n de confesar y de exaltar p\u00fablicamente al Se\u00f1or por las obras maravillosas que realiza en el mundo, en la Iglesia, en tu vida?<\/li>\n<li>En tu b\u00fasqueda de Dios, \u00bfpones tu confianza en tu saber e inteligencia, o te dejas guiar por la sabidur\u00eda de Dios? \u00bfQu\u00e9 atenci\u00f3n prestas a tu relaci\u00f3n con Jes\u00fas? \u00bfEscuchas su Palabra? \u00bfTienes sus mismos sentimientos para descubrir su fisonom\u00eda como Hijo del Padre del cielo?<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Oraci\u00f3n final<\/h2>\n<p>Mi boca publicar\u00e1 tu justicia, todo el d\u00eda tu salvaci\u00f3n.<br \/>\u00a1Oh, Dios, me has instruido desde joven,<br \/>y he anunciado hasta hoy tus maravillas! (Sal 71,15.17)<\/p>\n<p>Todos los derechos: www.ocarm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tiempo Ordinario Oraci\u00f3n inicial \u00a1Oh, Dios, que muestras la luz de tu verdad a los que andan extraviados, para que puedan volver al buen camino!, concede a todos los cristianos rechazar lo que es indigno de este nombre y cumplir &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6373\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[17],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-1EN","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6373"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6373"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6373\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6374,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6373\/revisions\/6374"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6373"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6373"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6373"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}