{"id":6395,"date":"2022-07-24T00:01:03","date_gmt":"2022-07-24T06:01:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6395"},"modified":"2022-07-05T12:39:11","modified_gmt":"2022-07-05T18:39:11","slug":"lectio-dom-24-de-jul-2022","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6395","title":{"rendered":"Lectio Dom, 24 de jul, 2022"},"content":{"rendered":"\n<p><em>La oraci\u00f3n del Maestro<br \/>La oraci\u00f3n de los disc\u00edpulos Lucas 11, 1-13<\/em><\/p>\n<h2>Oraci\u00f3n inicial<\/h2>\n<p>Padre de toda misericordia,<br \/>en nombre de Cristo tu Hijo, te pedimos,<br \/>\u00a1Env\u00edanos el Don,<br \/>Infunde en nosotros el Esp\u00edritu! Esp\u00edritu Par\u00e1clito,<br \/>ens\u00e9\u00f1anos a orar en la verdad permaneciendo en el nuevo Templo que es Cristo.<br \/>Esp\u00edritu fiel al Padre y a nosotros, como la paloma en su nido,<br \/>invoca en nosotros incesantemente al Padre, porque no sabemos rezar.<br \/>Esp\u00edritu de Cristo,<br \/>primer Don para nosotros los creyentes, ruega en nosotros sin descanso al Padre, como nos ha ense\u00f1ado el Hijo. Am\u00e9n<\/p>\n<h2>Lectura<\/h2>\n<p>Para ayudar a la comprensi\u00f3n del pasaje:<\/p>\n<p>El pasaje evang\u00e9lico est\u00e1 subdividido en tres secciones:<br \/>vv.1-4: la <em>oraci\u00f3n ense\u00f1ada por Jes\u00fas<br \/><\/em>vv. 5-8: <em>la par\u00e1bola del amigo inoportuno<br \/><\/em>vv. 9-13: la ense\u00f1anza sobre la eficacia de la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>El texto:<\/p>\n<p>Un d\u00eda, Jes\u00fas estaba orando y cuando termin\u00f3, uno de sus disc\u00edpulos le dijo: \u00abSe\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a orar, como Juan ense\u00f1\u00f3 a sus disc\u00edpulos\u00bb.<\/p>\n<p>Entonces Jes\u00fas les dijo: \u00abCuando oren, digan: &#8216;Padre, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, danos hoy nuestro pan de cada d\u00eda y perdona nuestras ofensas, puesto que tambi\u00e9n nosotros perdonamos a todo aquel que nos ofende, y no nos dejes caer en tentaci\u00f3n'\u00bb.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n les dijo: \u201cSupongan que alguno de ustedes tiene un amigo que viene a medianoche a decirle: \u2018Pr\u00e9stame, por favor, tres panes, pues un amigo m\u00edo ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle\u2019. Pero \u00e9l le responde desde dentro: \u2018No me molestes. No puedo levantarme a d\u00e1rtelos, porque la puerta ya est\u00e1 cerrada y mis hijos y yo estamos acostados\u2019. Si el otro sigue tocando, yo les aseguro que, aunque no se levante a d\u00e1rselos por ser su amigo, sin embargo, por su molesta insistencia, s\u00ed se levantar\u00e1 y le dar\u00e1 cuanto necesite.<\/p>\n<p>As\u00ed tambi\u00e9n les digo a ustedes: Pidan y se les dar\u00e1, busquen y encontrar\u00e1n, toquen y se les abrir\u00e1. Porque quien pide, recibe; quien busca, encuentra, y al que toca, se le abre. \u00bfHabr\u00e1 entre ustedes alg\u00fan padre que, cuando su hijo le pida pan, le d\u00e9 una piedra? \u00bfO cuando le pida pescado le d\u00e9 una v\u00edbora? \u00bfO cuando le pida huevo, le d\u00e9 un alacr\u00e1n? Pues, si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, \u00bfcu\u00e1nto m\u00e1s el Padre celestial dar\u00e1 el Esp\u00edritu Santo a quienes se lo pidan?\u201d<\/p>\n<h2>Un momento de silencio orante<\/h2>\n<ul>\n<li>Como los disc\u00edpulos, tambi\u00e9n nosotros nos reunimos en torno a Jes\u00fas que ora en solitario. Recojamos en torno a \u00c9l y en \u00c9l, todas nuestras energ\u00edas, cualquier pensamiento, toda ocupaci\u00f3n o preocupaci\u00f3n, las esperanzas, los dolores&#8230;<\/li>\n<li>Hoy somos nosotros aquellos disc\u00edpulos que ven rezar al maestro y se dejan fascinar de su oraci\u00f3n, que evidentemente es muy especial.<\/li>\n<li>Hoy sus palabras son para nosotros, su invitaci\u00f3n a fiarse del amor del Padre, se dirige a nosotros, presos muchas veces de nuestras cosas, muchas veces envuelto en la b\u00fasqueda del \u201ctodo y pronto\u201d, encadenados de miles de cosas, que luego (pero s\u00f3lo \u201cluego\u201d cuando un acontecimiento nos hiere) descubrimos que verdaderamente son superfluas&#8230;<\/li>\n<li>Hoy nos toca ponerle voz a la oraci\u00f3n del Maestro<em>: Padre, sea santificado tu Nombre&#8230;<\/em><\/li>\n<\/ul>\n<h2>Algunas preguntas<\/h2>\n<p>Aprovechemos la ocasi\u00f3n para preguntarnos sobre nuestra oraci\u00f3n:<\/p>\n<ul>\n<li>\u00bfQu\u00e9 es la oraci\u00f3n para m\u00ed: una obligaci\u00f3n? \u00bfUna pausa para la b\u00fasqueda de m\u00ed mismo? \u00bfLa presentaci\u00f3n a Dios de una lista de peticiones? \u00bfUn descanso en compa\u00f1\u00eda del Padre? \u00bfEl di\u00e1logo sencillo y confiado con Aquel que me ama?<\/li>\n<li>\u00bfCu\u00e1nto tiempo dedico a la oraci\u00f3n: cada d\u00eda algunos momentos? O, m\u00e1s bien, \u00bfcada semana o una vez al mes? \u00bfOcasionalmente? \u00bfSistem\u00e1ticamente? \u00bfEspero el \u201csent\u00ed deseos \u201cde rezar?<\/li>\n<li>\u00bfDe d\u00f3nde parte mi oraci\u00f3n: de la Palabra de Dios? \u00bfDel santo o de la festividad lit\u00fargica del d\u00eda? \u00bfDe la devoci\u00f3n a la Virgen Mar\u00eda? \u00bfDe una imagen famosa o de un icono? \u00bfDe los sucesos de mi vida o de los de la historia del mundo?<\/li>\n<li>\u00bfCon qui\u00e9n me encuentro cuando rezo: mirando a lo profundo de m\u00ed mismo, en la oraci\u00f3n hablo con alguien al que siento como juez o como amigo? \u00bfLo siento \u201cigual que yo\u201d o lo considero \u201csanto\u201d, infinito o inalcanzable? \u00bfEst\u00e1 junto a m\u00ed, o lejano e indiferente? \u00bfEs mi Padre o es mi patr\u00f3n? \u00bfSe ocupa de m\u00ed o \u201cva a sus cosas\u201d?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo rezo: uso de modo algo mec\u00e1nico f\u00f3rmulas prefijadas? \u00bfRezo con vers\u00edculos de salmos o de otras p\u00e1ginas b\u00edblicas? \u00bfCon textos lit\u00fargicos? \u00bfPrefiero una oraci\u00f3n espont\u00e1nea? \u00bfRecurro a largos textos de bellas palabras o prefiero repetir una breve frase? \u00bfC\u00f3mo utilizo la \u201coraci\u00f3n del Se\u00f1or\u201d? \u00bfMe recojo con frecuencia para invocar a Dios en cualquier necesidad o a alabarlo en la liturgia o a contemplarlo en el silencio<\/li>\n<li>\u00bfConsigo orar mientras trabajo o cuando estoy en cualquier lugar o s\u00f3lo cuando estoy en la iglesia? \u00bfConsigo hacer m\u00eda la oraci\u00f3n lit\u00fargica? \u00bfQu\u00e9 puesto tiene la Madre de Dios en mi oraci\u00f3n?<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Una clave de lectura<\/h2>\n<p>El pasaje presenta la oraci\u00f3n como una de las exigencias fundamentales y uno de los puntos cualificadores de la vida del disc\u00edpulo de Jes\u00fas y de la comunidad de disc\u00edpulos.<\/p>\n<p>1-4: Jes\u00fas, como los grandes maestros religiosos de su tiempo, ense\u00f1a a sus seguidores una oraci\u00f3n que los caracteriza: el \u201cPadre nuestro\u201d.<\/p>\n<p><em>Jes\u00fas estaba orando en cierto lugar y cuando termin\u00f3, le dijo uno de sus disc\u00edpulos: \u201cSe\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a orar\u201d. <\/em>Jes\u00fas se aparta para orar. Lo hace con frecuencia en la narraci\u00f3n de Lucas (5,16), sobre todo en los momentos inmediatos a sucesos importantes: antes de constituir el grupo de los Doce (6,12-13); antes de provocar la confesi\u00f3n de fe de Pedro (9, 18-20), antes de la transfiguraci\u00f3n (9, 28-29) y finalmente antes de la pasi\u00f3n (22, 40-45).<\/p>\n<p>Jes\u00fas que reza, provoca en los disc\u00edpulos el deseo de rezar como \u00c9l. Es, evidentemente una oraci\u00f3n que tiene unos reflejos externos verdaderamente especiales, que ciertamente repercuten sobre la predicaci\u00f3n. Los disc\u00edpulos comprenden que una oraci\u00f3n tal es muy diversa de la que ense\u00f1an los otros maestros espirituales de Israel y tambi\u00e9n de la del mismo precursor suyo, por esto le piden que les ense\u00f1e su oraci\u00f3n. De este modo, la oraci\u00f3n que Jes\u00fas transmite a los suyos se convierte para ellos en la expresi\u00f3n caracter\u00edstica de su ideal y de su identidad, del modo de relacionarse con Dios y con los suyos.<\/p>\n<p><em>Padre<\/em>: Lo primero que Jes\u00fas ense\u00f1a a prop\u00f3sito de la oraci\u00f3n es llamar a Dios con el nombre de \u201cPadre\u201d. A diferencia de Mateo, Lucas no a\u00f1ade el adjetivo \u201cnuestro\u201d, poniendo menos el acento sobre el aspecto comunitario de la oraci\u00f3n cristiana; el hecho de invocar al mismo Padre constituye el mejor lazo de la unidad comunitaria de los disc\u00edpulos. Para un hebreo del siglo 1\u00ba, la relaci\u00f3n con el padre estaba hecha de intimidad, pero tambi\u00e9n de reconocimiento de la soberan\u00eda sobre cada miembro de la familia. Esto se refleja en el uso cristiano de llamar a Dios \u201cpadre\u201d, mientras no hay testimonios seguros de que los hebreos de la \u00e9poca usaran el llamar a Dios con el confidencial <em>\u201cabba<\/em>\u201d. Este t\u00e9rmino no es otra cosa que la enfatizaci\u00f3n del aramaico \u201c<em>ab<\/em>\u201d, el termino familiar y respetuoso usado para el padre terreno. El hecho de que Jes\u00fas use para dirigirse al Padre llam\u00e1ndolo <em>abba <\/em>manifiesta el nuevo tipo de relaci\u00f3n que \u00c9l, y por tanto sus disc\u00edpulos, instauran con Dios: una relaci\u00f3n de cercan\u00eda, familiaridad y confianza.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el esquema cl\u00e1sico de la oraci\u00f3n b\u00edblica, la primera parte del \u201cPadre nuestro\u201d mira directamente a Dios, mientras la segunda parte se refiere a las necesidades del hombre en la vida terrena.<\/p>\n<p><em>Padre, santificado sea tu Nombre<\/em>: es Dios, en el mensaje de los profetas de Israel, quien \u201csantifica el propio Nombre\u201d (o sea, \u00c9l mismo: \u201cel nombre es la persona\u201d) interviniendo con potencia en la historia humana, aunque Israel y los otros pueblos lo hayan deshonrado. Leemos en Ezequiel: \u201cY en las naciones donde llegaron, profanaron mi santo nombre, haciendo que se dijera a prop\u00f3sito de ellos; \u201cSon el pueblo de Yahv\u00e9, y han tenido que salir de su tierra\u201d. Pero yo he tenido consideraci\u00f3n a mi santo nombre que la casa de Israel profan\u00f3 entre las naciones adonde hab\u00eda ido. Por eso di a la casa de Israel: As\u00ed dice el Se\u00f1or Yahv\u00e9: No hago esto por consideraci\u00f3n a vosotros, casa de Israel, sino por mi santo nombre, que vosotros hab\u00e9is profanado entre las naciones adonde fuisteis. Yo santificar\u00e9 mi gran nombre profanado entre las naciones, profanado all\u00ed por vosotros. Y las naciones sabr\u00e1n que yo soy Yahv\u00e9 &#8211; or\u00e1culo del Se\u00f1or Yahv\u00e9 &#8211; cuando yo por medio de vosotros, manifieste mi santidad a la vista de ellos. Os tomar\u00e9 de entre las naciones, os recoger\u00e9 de todos los pa\u00edses y os llevar\u00e9 a vuestro suelo (36, 20-24). A prop\u00f3sito, se puede leer tambi\u00e9n: Dt 32, 51; Is 29,22; Ez 28, 22-25.<\/p>\n<p>El sujeto del verbo \u201csantificar\u201d, en Lc 11,2, es el mismo Dios: estamos de frente a un \u201cpasivo\u201d teol\u00f3gico: Esto significa que la primera petici\u00f3n de esta oraci\u00f3n no se refiere al hombre y a su indiscutible deber de honrar y respetar a Dios, sino al mismo Dios Padre que debe hacer de modo de darse a reconocer como tal por todos los hombres. Se pide, por tanto, a Dios que se revele en su soberana grandeza: es una invocaci\u00f3n de tono escatol\u00f3gico, estrechamente ligada con la sucesiva.<\/p>\n<p><em>Venga tu Reino<\/em>: el gran acontecimiento anunciado por Jes\u00fas es la cercan\u00eda definitiva del Reino de Dios a los hombres: \u201c<em>Sabed que el reino de Dios est\u00e1 cerca<\/em>\u201d (Lc 10,11; cfr tambi\u00e9n Mt 10,7). La oraci\u00f3n de Jes\u00fas y del cristiano, por tanto, est\u00e1 en perfecta sinton\u00eda con este anuncio. Pedir en la oraci\u00f3n que este Reino est\u00e9 cada vez m\u00e1s visiblemente presente, obtiene dos efectos: el que reza se confronta con el dise\u00f1o escatol\u00f3gico de Dios, a\u00fan m\u00e1s, se pone en una radical disponibilidad hacia esta Su voluntad de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por esto, si es verdad que a Dios se puede y se debe manifestar las propias necesidades, es tambi\u00e9n verdadero que la oraci\u00f3n cristiana no est\u00e1 dirigida y finalizada en el hombre, no es una petici\u00f3n ego\u00edsta del hombre, sino que su fin es glorificar a Dios, invocar su total cercan\u00eda, su completa manifestaci\u00f3n: \u201c<em>Buscad el reino de Dios y estas cosas se os dar\u00e1n por a\u00f1adidura\u201d <\/em>(Lc 22, 31).<\/p>\n<p><em>Danos hoy nuestro pan de cada d\u00eda<\/em>: hemos pasado a la segunda parte de la oraci\u00f3n del Se\u00f1or. El orante ha puesto ya las bases para una correcta y confidencial relaci\u00f3n con Dios, por esto ya vive en la l\u00f3gica de la cercan\u00eda de Dio que es Padre y sus peticiones brotan de este modo de vivir.<\/p>\n<p>El pan es el alimento necesario, el alimento primario, tanto el tiempo de Jes\u00fas como hoy (o casi). Aqu\u00ed sin embargo \u201cpan \u201cindica el alimento en general y tambi\u00e9n, m\u00e1s ampliamente, todo g\u00e9nero de necesidad material de los disc\u00edpulos.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino espa\u00f1ol \u201cpan\u201d es la traducci\u00f3n del griego \u201cepiouson\u201d, que encontramos tambi\u00e9n en la versi\u00f3n de Mateo, y tambi\u00e9n en alg\u00fan otro texto griego b\u00edblico o profano. Esto hace muy dif\u00edcil el darle una versi\u00f3n verdaderamente atendible, tanto que se ha debido adoptar el traducirlo en base al contexto. Lo que es verdaderamente claro, es que el disc\u00edpulo que est\u00e1 orando de este modo es consciente de no tener muchas seguridades materiales para el futuro, ni siquiera al alimento diario: \u00e9l, en verdad, \u201cha abandonado todo\u201d por seguir a Cristo (cfr Lc 5,11). Se trata de una situaci\u00f3n caracter\u00edstica de los cristianos de las primeras generaciones, pero no se dice que la oraci\u00f3n por \u201cel pan\u201d, no pueda servir a los cristianos de nuestro tiempo: todos somos llamados a recibir todo de la Providencia, como un don gratuito de Dios, aunque venga del trabajo de nuestras manos; a esto, por ejemplo, nos reclama constantemente la din\u00e1mica del rito eucar\u00edstico del ofertorio: se ofrece a Dios algo que se sabe bien que se ha recibido de \u00c9l, para poderlo recibir nuevamente de sus manos.. Esto significa tambi\u00e9n que el cristiano de todo tiempo no debe tener ninguna preocupaci\u00f3n por la propia situaci\u00f3n material, porque el Padre se ocupar\u00e1 por \u00e9l: <em>\u201cNo os preocup\u00e9is por vuestra vida, qu\u00e9 comer\u00e9is; ni por vuestro cuerpo, c\u00f3mo lo vestir\u00e9is. La vida vale m\u00e1s que el alimento y el cuerpo m\u00e1s que el vestido\u201d <\/em>(Lc 12,22-23).<\/p>\n<p><em>Perdona nuestras ofensas, como tambi\u00e9n nosotros perdonamos a los que nos ofenden<\/em>: Inmerso en la salvaci\u00f3n otorgada por el Padre con la llegada de su Reino, el cristiano se sabe perdonado en anticipo de toda culpa. Esto lo coloca en la condici\u00f3n y en la obligaci\u00f3n de perdonar a los otros, consintiendo a Dios dar el definitivo perd\u00f3n para el creyente capaz de perdonar (cfr Mt 18, 23-35).<\/p>\n<p>Estamos siempre a caballo entre el reino \u201cya\u201d presente y el reino \u201cpero todav\u00eda no\u201d cumplido. Un comportamiento del cristiano que no estuviese en sinton\u00eda con la salvaci\u00f3n ya recibida de Dios en Cristo volver\u00eda vano para \u00e9l el perd\u00f3n ya recibido. He aqu\u00ed por qu\u00e9 Lucas dice: \u201cporque tambi\u00e9n nosotros perdonamos\u201d: no quiere colocar al hombre sobre el mismo plano de Dios, sino la conciencia de que el hombre puede estropear la obra salv\u00edfica de Dios, en la cual el Padre lo ha querido colocar como elemento activo, para extender a todos su perd\u00f3n siempre gratuito.<\/p>\n<p>5-8: m\u00e1s que una par\u00e1bola. Se trata de una semejanza, porque ilustra un comportamiento t\u00edpico que suscita en el auditorio una respuesta espont\u00e1neamente un\u00edvoca. En nuestro caso, a la pregunta \u201c<em>\u00bfqui\u00e9n de vosotros&#8230;?\u201d <\/em>(v.5) ser\u00eda dif\u00edcil encontrar quien no respondiese de pronto \u201c\u00a1ninguno!\u201d. En efecto, el relato quiere mostrarnos el modo de obrar de Dios a trav\u00e9s del filtro del obrar humano, que resulta una mala copia de c\u00f3mo obra el Padre.<\/p>\n<p>La escena est\u00e1 ambientada en la campi\u00f1a de Palestina. Por lo general, quien debiese emprender un viaje se pon\u00eda en camino a la ca\u00edda del sol, para evitar sufrir las consecuencias de las diurnas temperaturas demasiado altas. En las casas palestinas de la \u00e9poca exist\u00eda solamente una sala y toda la familia la utilizaba, tanto para las actividades del d\u00eda, como para el descanso de la noche, extendiendo solamente algunas mantas sobre el pavimento.<\/p>\n<p>La petici\u00f3n del hombre que se encuentra en plena noche recibiendo a un hu\u00e9sped inesperado refleja el sentido de hospitalidad de los pueblos antiguos y la petici\u00f3n de \u201clos tres panes\u201d (v.5) se explica por el hecho que aqu\u00e9lla era precisamente la cantidad de pan que constitu\u00eda la porci\u00f3n normal de un adulto.<\/p>\n<p>El hombre que de noche corre al amigo es la figura del disc\u00edpulo de Cristo, llamado a orar a Dios siempre y en cualquier lugar, con la confianza de ser escuchado, no porque lo ha cansado, sino porque \u00c9l es un Padre misericordioso y fiel a las promesas. La par\u00e1bola sirve, por tanto, para explicar con qu\u00e9 disposici\u00f3n el verdadero disc\u00edpulo debe rezar el \u201cPadre Nuestro\u201d: con una confianza total en Dios, Padre amable y justo, confianza que le lleva a una cierta desfachatez, o sea, a \u201cmolestarlo\u201d en cualquier momento y a insistir ante \u00c9l de cualquier modo, con la certeza de ser escuchado.<\/p>\n<p>La plegaria como conducta fundamental de todo cristiano que quiera ser verdaderamente disc\u00edpulo de Cristo est\u00e1 muy bien presentada por el ap\u00f3stol Pablo; <em>Orad incesantemente, en toda ocasi\u00f3n dando gracias; esta es en efecto la voluntad de Dios en Cristo Jes\u00fas hacia vosotros <\/em>(1 Ts 5,17-18); <em>\u201cRezad incesantemente con toda <\/em>suerte de plegaria y de s\u00faplicas en el esp\u00edritu, velando con este fin con toda perseverancia y orando por todos los santos\u201d (Ef 6,18).<\/p>\n<p>9-13: la \u00faltima parte de nuestro evangelio es la propiamente did\u00e1ctica. Vuelve a tomar los temas de los vers\u00edculos precedentes, subrayando decididamente sobre la confianza que debe caracterizar la oraci\u00f3n cristiana, basada sobre la s\u00f3lida roca de la fe. Es la confianza del orante que abre las puertas del coraz\u00f3n del Padre y es precisamente su identidad de Padre que ama <em>llevar en brazos <\/em>a sus hijos y <em>consolarlos <\/em>con la ternura de una madre (cfr Is 66, 12-13) lo que debe nutrir la confianza de los cristianos.<\/p>\n<p>Dios es un Padre que ama recibir las peticiones de sus hijos, porque esto demuestra su confianza en \u00c9l, porque para pedir ellos se acercan a \u00c9l con el coraz\u00f3n disponible, porque esto le empuja a mirar su rostro manso y amable, porque haciendo as\u00ed (aunque indirectamente) ellos manifiestan creer que \u00c9l es verdaderamente el Se\u00f1or de la historia y del mundo, y sobre todo, porque esto le da el modo de demostrar a ellos abiertamente su amor delicado, atento, libre y s\u00f3lo orientado al bien de sus hijos. Lo que al Padre disgusta, no es la insistencia o indiscreci\u00f3n de los hijos en el pedir, sino el hecho de que no le pidan bastante, permaneciendo ellos silenciosos y casi indiferentes con \u00c9l, el permanecer a distancia con miles excusas de respeto, de \u201c\u00c9l lo sabe ya todo\u201d, etc.<\/p>\n<p>Dios es ciertamente un Padre que sabe proveer a todo lo que se refiere a la existencia cotidiana de sus hijos, pero, tambi\u00e9n, sabe qu\u00e9 cosa es bueno para ellos y lo sabe mejor que nosotros. He aqu\u00ed por qu\u00e9 \u00c9l dona a los cristianos muchos bienes y sobre todo el don por excelencia: el Esp\u00edritu, el \u00fanico bien de verdad indispensable para sus vidas, aquel que, dej\u00e1ndolo obrar, los vuelve cada vez m\u00e1s aut\u00e9nticamente hijos en el Hijo.<\/p>\n<h2>Una experiencia de oraci\u00f3n emblem\u00e1tica y c\u00e9lebre<\/h2>\n<p>de los <em>Manuscritos autobiogr\u00e1ficos <\/em>de Sta. Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas y del Santo Rostro:<\/p>\n<p>\u201cPara m\u00ed la oraci\u00f3n es un arranque del coraz\u00f3n, es una sencilla mirada dirigida hacia el cielo, es un grito de gratitud y de amor tanto en la prueba como en el gozo, en fin, es algo tan grande y sobrenatural que me ensancha el alma y me une a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>No quisiera, sin embargo, Madre querida, hacerle creer que yo recite sin devoci\u00f3n las oraciones en com\u00fan, en el coro o en las celdas. Al contrario, amo mucho la oraci\u00f3n en com\u00fan, porque Jes\u00fas ha prometido \u201cencontrarse en medio de aqu\u00e9llos que se re\u00fanen en su nombre\u201d; siento entonces que el fervor de mis hermanas suple al m\u00edo. Pero estando sola (siento verg\u00fcenza al confesarlo), el rezo del rosario me cuesta m\u00e1s que colocarme un instrumento de penitencia. \u00a1Siento que lo rezo tan mal! Tengo un buen prop\u00f3sito en meditar los misterios del rosario, no llego a fijar mi esp\u00edritu. Por mucho tiempo he estado triste por esta falta de devoci\u00f3n que me maravillaba, porque amo tanto a la Virgen Santa, tanto que me debiera ser f\u00e1cil recitar en honor suyo las oraciones que le placen. Ahora me preocupa menos, pienso que la Reina del Cielo es mi madre, ve ciertamente mi buena voluntad y se contenta.<\/p>\n<p>Alguna vez, si mi esp\u00edritu est\u00e1 en una aridez tan grande que me es imposible ni siquiera tener un pensamiento para unirme con el buen Dios, recito muy lentamente un \u201cPadre Nuestro\u201d y luego el saludo ang\u00e9lico; entonces estas oraciones me embelesan, nutren mi alma mucho m\u00e1s que si las hubiese recitado precipitadamente un centenar de veces\u201d.<\/p>\n<h2>Un momento de oraci\u00f3n: Salmo 104<\/h2>\n<p><em>Al Dios misericordioso y providente, que ha creado la maravillosa armon\u00eda del cosmo y en ella ha puesto al hombre como su \u201cvicario\u201d, cantemos con el salmo:<br \/><\/em>\u00a1Bendice, alma m\u00eda, a Yahv\u00e9!<br \/>\u00a1Yahv\u00e9, Dios m\u00edo, qu\u00e9 grande eres! Vestido de esplendor y majestad, te arropa la luz como un manto, como una tienda extiendes el cielo,<br \/>levantas sobre las aguas tus moradas; te sirven las nubes de carroza,<br \/>te deslizas sobre las alas del viento; tomas por mensajeros a los vientos, al fuego llameante por ministro.<br \/>Sobre sus bases posaste la tierra, inconmovible para siempre jam\u00e1s. Como un ropaje la cubr\u00eda el oc\u00e9ano, sobre los montes persist\u00edan las aguas; a tu bramido emprendieron la huida, se precipitaron al escuchar tu trueno, subiendo a los montes, bajando a los valles, hasta el lugar que t\u00fa les asignaste;<br \/>les pusiste un l\u00edmite infranqueable, por qu\u00e9 no vuelvan a anegar la tierra. A los valles env\u00edas manantiales,<br \/>que van discurriendo por vaguadas; abrevan a las bestias del campo, apagan la sed de los onagros;<br \/>junto a ellos habitan las aves,<br \/>que entonan su canto entre la fronda. Riegas los montes desde tu alta morada,<br \/>con la humedad de tus c\u00e1maras saturas la tierra; haces brotar hierba para el ganado,<br \/>y las plantas para el uso del hombre, a fin de que saque pan de la tierra,<br \/>y el vino que recrea el coraz\u00f3n del hombre, para que lustre su rostro con aceite<br \/>y el pan conforte el coraz\u00f3n del hombre. Los \u00e1rboles de Yahv\u00e9 se empapan a placer, y los cedros del L\u00edbano plantados por \u00e9l;\u00a0 all\u00ed ponen los p\u00e1jaros su nido,<br \/>su casa en su copa la cig\u00fce\u00f1a. Los riscos acogen a los rebecos, las rocas cobijan a los damanes.<br \/>Cre\u00f3 la luna para marcar los tiempos, y el sol, que conoce su ocaso; mandas la tiniebla y cae la noche, donde rondan las fieras del bosque; los leoncillos rugen por la presa<br \/>y reclaman a Dios su alimento. Cuando sale el sol, se recogen,<br \/>y van a echarse en sus guaridas; el hombre sale a su trabajo,<br \/>para hacer su faena hasta la tarde.<br \/>\u00a1Cu\u00e1n numerosas tus obras, Yahv\u00e9! Todas las hiciste con sabidur\u00eda,<br \/>de tus creaturas se llena la tierra. Est\u00e1 el mar: grande y dilatado, con un incontable hervidero<br \/>de animales, grandes y peque\u00f1os; lo surcan los nav\u00edos y Leviat\u00e1n,<br \/>a quien creaste para jugar con \u00e9l.<br \/>Todos ellos esperan de ti<br \/>que les des su comida a su tiempo; se la das y ellos la toman,<br \/>abres tu mano y se sacian de bienes. Si escondes tu rostro, desaparecen, les retiras tu soplo y expiran,<br \/>y retornan al polvo que son.<br \/>Si env\u00edas tu aliento, son creados, y renuevas la faz de la tierra.<br \/>\u00a1Gloria a Yahv\u00e9 por siempre,<br \/>en sus obras Yahv\u00e9 se regocije! El que mira a la tierra y tiembla, toca los montes y humean.<br \/>Cantar\u00e9 a Yahv\u00e9 mientras viva, ta\u00f1er\u00e9 para mi Dios mientras exista.<br \/>\u00a1Que le sea agradable mi poema! Yo tengo mi gozo en Yahv\u00e9.<br \/>\u00a1Desaparezcan los pecadores de la tierra, nunca m\u00e1s existan los malvados!<br \/>\u00a1Bendice, alma m\u00eda, a Yahv\u00e9!<\/p>\n<h2>Oraci\u00f3n final<\/h2>\n<p>Padre bueno y santo, tu amor nos hace hermanos y nos anima a reunirnos todos en tu santa Iglesia para celebrar con la vida el misterio de comuni\u00f3n. T\u00fa nos llama a compartir el \u00fanico pan vivo y eterno que se nos ha dado del cielo: ay\u00fadanos a saber compartir tambi\u00e9n en la caridad de Cristo el pan terreno, para que se sacie toda hambre del cuerpo y del esp\u00edritu. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>Todos los derechos: www.ocarm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La oraci\u00f3n del MaestroLa oraci\u00f3n de los disc\u00edpulos Lucas 11, 1-13 Oraci\u00f3n inicial Padre de toda misericordia,en nombre de Cristo tu Hijo, te pedimos,\u00a1Env\u00edanos el Don,Infunde en nosotros el Esp\u00edritu! 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