{"id":6434,"date":"2020-08-09T10:51:38","date_gmt":"2020-08-09T16:51:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6434"},"modified":"2022-07-16T10:54:34","modified_gmt":"2022-07-16T16:54:34","slug":"dichosos-los-pobres-en-el-espiritu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6434","title":{"rendered":"\u00abDichosos los pobres en el esp\u00edritu\u201d"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align: justify;\">.<br \/><strong>\u00cdndice: Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein), \u00ab<em>Dichosos los pobres en el esp\u00edritu\u201d<\/em><\/strong><br \/><br \/><br \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00abDichosos los pobres en el esp\u00edritu\u201d<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las bienaventuranzas del serm\u00f3n de la Monta\u00f1a el Se\u00f1or nos ha indicado la imagen del cristiano perfecto, hacia la cual ha de tender el hombre en la tierra para madurar para el cielo. Y al inicio ha puesto -como claro fundamento- la pobreza en el esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Salvador ha repetido y subrayado insistentemente que la libertad de posesiones externas es aconsejable para quien quiera alcanzar el reino de los cielos. \u00c9l aconsej\u00f3 al joven rico que diera todos sus bienes a los pobres. Expres\u00f3 los peligros del reino con la imagen dr\u00e1stica de que es m\u00e1s f\u00e1cil que un camello entre por el ojo de una aguja a que un rico entre en el reino de los cielos. Existe siempre el peligro de que los bienes externos -la tensi\u00f3n por conservarlos, la alegr\u00eda de poseerlos, la preocupaci\u00f3n por retenerlos- esclavice el coraz\u00f3n y paralice la elevaci\u00f3n hacia Dios. Pues \u00abnadie puede servir a dos amos\u00bb. Pero esto no significa que la efectiva pobreza externa signifique la libertad del coraz\u00f3n. Puede ser un gran peligro para el alma si, al mismo tiempo, no se ha renunciado interiormente a los bienes externos, si el deseo de ellos todav\u00eda domina el coraz\u00f3n. Es posible que a\u00fan ocupen y determinen mucho m\u00e1s los pensamientos y deseos, y sean ocasi\u00f3n de pecado mortal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso, los pobres en el esp\u00edritu son llamados dichosos, aquellos cuyo coraz\u00f3n est\u00e1 libre de toda dependencia de bienes terrenales. Una tal pobreza en esp\u00edritu es tambi\u00e9n alcanzable para aquel que externamente no se ha desprendido de toda su posesi\u00f3n. De eso se trata precisamente, de tener \u00abcomo si no poseyeran\u00bb. Se tiene que aprender que lo que se tiene hay que llevarlo suelto en las manos, con la disposici\u00f3n permanente a darlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la correcta relaci\u00f3n con los bienes externos no es el \u00fanico sentido de la \u00abpobreza en esp\u00edritu\u00bb. La liturgia de la Iglesia tiene las bienaventuranzas como texto evang\u00e9lico de la fiesta de Todos los Santos. Y lo explica en las lecturas del Breviario del tercer nocturno en un serm\u00f3n de san Agust\u00edn sobre el discurso de la monta\u00f1a. Ah\u00ed, las bienaventuranzas son relacionadas con los dones del Esp\u00edritu Santo, la pobreza en el esp\u00edritu con el temor de Dios que es el principio de la sabidur\u00eda. Al deseo de los bienes terrenales se refiere el Predicador con estas palabras: \u00abVanidad de vanidades; todo es vanidad\u00bb. Arrogancia del esp\u00edritu significa temeridad y soberbia. Habitualmente, tambi\u00e9n se dice de los soberbios, que su esp\u00edritu est\u00e1 hinchado: y con raz\u00f3n, puesto que \u00abspiritus\u00bb tambi\u00e9n significa \u00abviento\u00bb&#8230; \u00bfPero quien no sabr\u00eda que los soberbios son llamados \u00abinflados\u00bb, como hinchados de viento? Por eso las palabras del Ap\u00f3stol: el saber se esfuma, pero el amor crece. Por eso aqu\u00ed se entiende correctamente por pobres en el esp\u00edritu a los humildes y temerosos de Dios, es decir, los que no tienen el esp\u00edritu inflado. La felicidad no puede empezar con otra cosa sino con la pobreza en el esp\u00edritu, si se quiere alcanzar la m\u00e1s alta sabidur\u00eda. El principio de la sabidur\u00eda es el temor de Dios, y ciertamente -como complemento a ello- est\u00e1 escrito que la soberbia es el principio de todo pecado. Pero los soberbios buscan y aman el poder terrenal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan esta interpretaci\u00f3n, pobre en el esp\u00edritu es aquel que no se cree m\u00e1s por poseer conocimientos terrenales, ciencia y sabidur\u00eda humanas. Lo mismo que dec\u00edamos de la propiedad externa, tambi\u00e9n vale para estos dones naturales del esp\u00edritu, que f\u00e1cilmente encadenan al esp\u00edritu y no le dejan elevarse a lo sobrenatural y eterno: el anhelo de conocer conlleva siempre el peligro de acaparar totalmente al hombre. Es algo que propulsa sin descanso al hombre, de tal manera que no puede encontrar descanso ni paz. Y a quien el conocimiento natural le parezca algo grande. f\u00e1cilmente se creer\u00e1 \u00e9l mismo en posesi\u00f3n y superior a aquellos que son \u00abintelectualmente pobres\u00bb. La excesiva confianza en la raz\u00f3n humana f\u00e1cilmente conduce a apartarse de las fuentes sobrenaturales de la fe, que -seg\u00fan Tom\u00e1s de Aquino- es el comienzo de la vida eterna en nosotros. Y por eso es dif\u00edcil para los \u00abricos\u00bb de sabidur\u00eda terrenal entrar en el reino de los cielos. Por el contrario, los sencillos, que saben que no saben nada, que no pueden saber nada por s\u00ed mismos, elevar\u00e1n humildemente su mirada al Cielo, para alcanzar como don de arriba lo que ellos no pueden alcanzar. Por eso Cristo alababa al Padre por haber revelado los secretos del reino a los pobres y peque\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero nuevamente vale, como en el caso de la propiedad externa, que el real no-tener bienes, talentos o conocimientos espirituales no significa lo mismo que tener libertad. Quien se aflige porque por carencia de aptitudes o falta de posibilidades de formaci\u00f3n no puede lo que pueden los mejor dotados, a \u00e9se le ata la riqueza espiritual no menos que al que la posee, y le cierra la vista de la luz eterna, que podr\u00eda enriquecer su esp\u00edritu m\u00e1s que toda sabidur\u00eda y ciencia humana. Por otro lado, aqu\u00ed tambi\u00e9n hay un poseer \u00abcomo si no poseyeran\u00bb. Al que le ha tocado el rayo de gracia, \u00e9se reconoce que todo saber humano es fragmentario y no es capaz de darnos informaci\u00f3n sobre lo \u00fanico necesario. Ya no puede estar orgulloso de su patrimonio de conocimientos y, en consecuencia, ya no puede dirigir su anhelo exclusivamente a ello. El estar\u00e1 alegremente dispuesto a renunciar a toda la ciencia del mundo para alcanzar un vislumbre de sabidur\u00eda celestial; pero tambi\u00e9n estar\u00e1 dispuesto, si es voluntad de Dios, a utilizar sus dones y conocimientos en el campo de la investigaci\u00f3n y ense\u00f1anza natural, o en otro campo de actuaci\u00f3n y creaci\u00f3n espiritual, para la gloria de Dios y salvaci\u00f3n de los hombres. S\u00f3lo cuando dirige impert\u00e9rrito la mirada hacia el unum necessarium, y se gu\u00eda por \u00e9ste en el conjunto de su hacer u omitir, entonces el mayor de los letrados puede ser tan humilde y sencillo, y as\u00ed verdaderamente pobre en el esp\u00edritu, como una campesina analfabeta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eran dos las clases de hombres con los que el Salvador se relacion\u00f3 durante su vida terrena. Pobres y sencillos, y pecadores arrepentidos. Eran dos las clases de hombres con los que m\u00e1s duramente luch\u00f3: escribas y fariseos, es decir, precisamente los soberbios de saber y de virtudes, que se engre\u00edan de la presunta posesi\u00f3n de la \u201cjusticia\u201d. Las riquezas en las que conf\u00edan y a las que dan valor eterno, de modo que creen estar seguros del cielo y ya no temen a Dios, son su \u201crecompensa\u00bb. Hacen lo que la tradici\u00f3n tiene por bueno y justo, y desprecian a quienes se comportan de otro modo. Jes\u00fas design\u00f3 su imagen con implacable dureza: oran y ayunan para ser vistos por la gente\u00bb; hacen donaciones para el templo y dejan a sus pobres padres estar en la miseria; se presentan ante el Se\u00f1or para contar sus m\u00e9ritos y alabarse a s\u00ed mismos, no para alabarlo, ni para suplicar tan siquiera una vez su misericordia, ya que tan seguros de s\u00ed mismos no sienten necesidad de ella. En ellos no encuentra la gracia entrada. El publicano, por el contrario, arrodillado por el peso de su pecado, no se atreve a mirar al cielo, y no sabe decir otra cosa que: \u201cSe\u00f1or, ten compasi\u00f3n de m\u00ed\u00bb, y vuelve a su casa justificado. \u00c9l es verdaderamente pobre en el esp\u00edritu, un mendigo ante el Se\u00f1or. No encuentra nada en s\u00ed mismo que pueda presentar, excepto su miseria y pecado. Para esta miseria no hay otra ayuda sino la misericordia de Dios. Confiando en ella se ha atrevido a ir al templo. \u00abUn coraz\u00f3n quebrantado y humillado, tu no lo desprecias, Se\u00f1or\u00bb. Y en este coraz\u00f3n, que como un cuenco vac\u00edo se presenta a Dios, puede derramarse la gracia. Tales mendigos somos todos nosotros ante Dios. Incluso, si aquel que escruta entra\u00f1as y coraz\u00f3n encontrase algo en nosotros que le fuese agradable, no tendr\u00edamos que enaltecernos de ello, ya que no tenemos nada que no hayamos recibido. Si incluso el lucro y la posesi\u00f3n de bienes externos y de capacidades intelectuales no se deben solamente al propio esfuerzo, sino a aquel que se anticipa a todo nuestro propio hacer, condicionado por la bondad paterna de Dios, tanto m\u00e1s es Dios en nuestra vida de gracia el origen y el fin, que da el querer y el ejecutar. Es su regalo cuando designamos como nuestra cualquier cosa buena; cuando conseguimos conservar sus dones lo debemos a su protecci\u00f3n. En verdad todos nosotros somos pobres. Lo que importa es que reconozcamos nuestra pobreza, que la hagamos nuestra espiritualmente, para que nos abra el reino de los cielos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciertamente para la soberbia humana resulta duro reconocer que uno por s\u00ed mismo nada es y nada tiene. Cuando alguien que ha crecido en la riqueza y de la noche a la ma\u00f1ana pierde su fortuna, cuando pr\u00edncipes son despojados de sus tronos, cuando una dura enfermedad arranca de repente a un hombre rebosante de salud y de energ\u00eda de su c\u00edrculo de influencias y lo condena a la inactividad, cuando un hombre puritano que cre\u00eda haber superado toda tentaci\u00f3n,\u00a0 cae de improviso, en todos estos casos el conocimiento de la propia pobreza y debilidad puede llevar al borde de la desesperaci\u00f3n. Pero quien se atreve a mirar a los ojos de la nada de su propia existencia, se ver\u00e1 emerger tras la pe\u00f1a elevada del Ser infinito y eterno. La mano poderosa, que lo ha precipitado de su supuesta altura, es lo suficientemente fuerte para enaltecerlo de nuevo, es lo suficientemente rica para devolver mil veces m\u00e1s de lo que le ha quitado. Si se resuelve a agarrarse a esta mano, entonces experimentar\u00e1 que es la mano de un padre bueno: se har\u00e1 como un ni\u00f1o que se deja guiar d\u00f3cilmente, porque el Padre conoce el camino que \u00e9l no conoce. Abandonar\u00e1 en el Padre la preocupaci\u00f3n por su vida, puesto que ha experimentado que \u00e9l no est\u00e1 en grado de ocuparse de s\u00ed de la manera correcta. Y experimentar\u00e1 con siempre nueva admiraci\u00f3n y agradecimiento, c\u00f3mo ahora se le proporciona lo mejor. As\u00ed vendr\u00e1 sobre \u00e9l una profunda protecci\u00f3n, seguridad y tranquilidad, una paz como nunca hab\u00eda conocido: el Reino de los Cielos es suyo -no s\u00f3lo como algo que se le ha prometido para la vida futura, sino como algo que ya desde ahora ha despuntado, un pre\u00e1mbulo y una garant\u00eda de la gloria futura. Cuanto m\u00e1s radical es la renuncia a todo lo propio, cuanto m\u00e1s se familiariza en la relaci\u00f3n filial con Dios, m\u00e1s experimentar\u00e1 el \u00abgustad y ved qu\u00e9 bueno es el Se\u00f1or\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El reino de los cielos, en el cual participan ya en la tierra los pobres en el esp\u00edritu, es la paz. Porque no desean ninguna otra cosa sino lo que Dios ha determinado para ellos, porque no tienen ninguna otra voluntad sino la voluntad de Dios, por eso no puede darse entre ellos y Dios ninguna discrepancia, ninguna oposici\u00f3n, ninguna separaci\u00f3n: y de esta manera han entrado ya en su quietud. Porque no tienen ning\u00fan deseo de otra propiedad humana, m\u00e1s a\u00fan, lo que se les deposita en las manos con gusto lo abandonan en otros; y porque no se consideran listos, no son propensos a contraponer a los otros su opini\u00f3n, tambi\u00e9n se quedan fuera de todo altercado humano. Ciertamente pueden encontrarse en la situaci\u00f3n de tener que denegar algo a alguien, -pero cuando niegan una petici\u00f3n, se\u00f1alan como equivocada una opini\u00f3n extra\u00f1a, no lo hacen como cosa propia sino porque defienden la verdad y la voluntad de Dios. Y porque pueden estar convencidos de que, aquello que hacen es lo mejor, incluso para aquel que se opone, por eso permanecen en paz con \u00e9l a pesar de las contradicciones externas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El reino de los cielos consiste en que, si bien no tienen nada, todo lo poseen. Como hijos de Dios participan de todo lo que pertenece al Padre. Experimentan que nada les falta, que son alimentados como los p\u00e1jaros del cielo y vestidos como los lirios del campo. Muy bien puede suceder que no sepan de qu\u00e9 van a vivir al d\u00eda siguiente. Pero son socorridos siempre en el momento oportuno. Y la riqueza del Padre celestial est\u00e1 disponible para ellos, inagotablemente tambi\u00e9n para los otros. Miles son los que han pasado por las manos de hombres que no consideraban como propio ning\u00fan penique, y que destinaban a los necesitados. Y de la eterna fuente del amor y la alegr\u00eda han levantado a innumerables abatidos y les han dado fuerza y alegr\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El reino de los cielos es, ante todo, la vida en la filiaci\u00f3n divina: la certeza embriagadora de estar protegido por una bondad y un amor infinitos e inmutables: el amor del Padre que conoce todas nuestras necesidades y que tiene preparado un remedio para cada una; en quien encontramos consuelo en cualquier sufrimiento, cuya misericordia infinita nunca se cansa de perdonarnos lo que hemos hecho mal; que nos resarce abundantemente de todo lo que nos hacen los hombres. Experimentar de manera siempre nueva e inesperada esta bondad paterna, \u00e9sta es nuestra felicidad en la tierra. Todav\u00eda no contemplamos a Dios cara a cara tal como se nos ha prometido. Pero que \u00c9l se deja encontrar por aquellos que lo buscan con todo el coraz\u00f3n, esto lo experimentamos ya en esta vida. Aquellos que han vaciado su coraz\u00f3n de todo lo que les puede apartar del camino hacia el Se\u00f1or del cielo, de estos se deja conocer cada vez m\u00e1s abundante y profundamente. \u00c9l mismo habita en su coraz\u00f3n y lo convierte en su reino. Los que buscan al Se\u00f1or lo encuentran en todos sus caminos. Toda la creaci\u00f3n lleva sus huellas, el destino de los hombres y los acontecimientos del mundo revelan su gobierno escondido. Pero las almas que han aprendido a retirarse en s\u00ed mismas, lo encuentran de la manera m\u00e1s segura en s\u00ed mismas. Este camino interior es el camino de todos los m\u00edsticos. Santa Teresa lo ha descrito incomparablemente en el \u00abCastillo interior\u00bb. San Agust\u00edn invita a ello con las palabras:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abNoli foras ire, intra in te ipsum; in interiore homine habitat veritas\u201d<br \/>(No salgas fuera, entra en ti mismo; en el interior del hombre habita la verdad).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>.\u00cdndice: Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein), \u00abDichosos los pobres en el esp\u00edritu\u201d \u00a0 \u00abDichosos los pobres en el esp\u00edritu\u201d En las bienaventuranzas del serm\u00f3n de la Monta\u00f1a el Se\u00f1or nos ha indicado la imagen del cristiano perfecto, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6434\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[36],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-1FM","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6434"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6434"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6434\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6435,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6434\/revisions\/6435"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6434"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6434"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6434"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}