{"id":6447,"date":"2020-08-09T15:03:34","date_gmt":"2020-08-09T21:03:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6447"},"modified":"2022-07-27T15:06:59","modified_gmt":"2022-07-27T21:06:59","slug":"sancta-discretio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6447","title":{"rendered":"Sancta discretio"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"text-align: justify;\">.<br \/><strong>\u00cdndice: Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein), Sancta discretio<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Sancta discretio<br \/><\/strong>15 &#8211; X &#8211; 1938<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La santa Regla de San Benito viene a menudo denominada como \u00ab<em>discretione perspicua<\/em>\u00ab, es decir, que se distingue por la discreci\u00f3n. La discreci\u00f3n est\u00e1 considerada como impronta caracter\u00edstica de la santidad benedictina. En cierto modo, sin ella no existe la santidad y si se la comprende con suficiente profundidad y amplitud, \u00e9sta se confunde con la santidad misma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se conf\u00eda algo a alguien \u00abbajo discreci\u00f3n\u00bb, es decir, se espera que se guardar\u00e1 silencio. Pero discreci\u00f3n es mucho m\u00e1s que el simple sigilo. El discreto sabe, sin necesidad de que se le diga, sobre qu\u00e9 cosas no debe hablar. Posee el don de discernir entre lo que se puede decir y lo que se debe mantener en silencio, cu\u00e1ndo es tiempo de hablar y cu\u00e1ndo de callar, a qui\u00e9n se le puede confiar algo y a quien no. Esto sirve para los asuntos tanto personales como de los otros. Consideramos como \u00abindiscreci\u00f3n\u00bb cuando alguien habla de sus asuntos personales en donde no conviene, o cuando su omisi\u00f3n es hiriente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se nos ofrece una cantidad de dinero \u00aba discreci\u00f3n\u00bb, es decir, que podemos disponer libremente de ello. Esto no significa que podemos hacer uso a capricho. El donante deja en nuestras manos el uso porque est\u00e1 convencido de que podemos distinguir muy bien lo que se puede hacer con ello. Tambi\u00e9n en este caso, la discreci\u00f3n es un don de discernimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De este don necesita especialmente el que tiene que dirigir almas. San Benito habla de ello en el contexto de lo que se tiene que exigir al Abad (Santa Regla, cap. 64): en las disposiciones que toma, \u00e9l tiene que ser \u00abprevisor y aventajado\u00bb, y ya sea un trabajo humano o divino lo que \u00e9l manda, tiene que saber discernir y ponderar teniendo presente el discernimiento de Jacob cuando dijo: \u00abun d\u00eda de ajetreo bastar\u00eda para que muriese todo el reba\u00f1o\u201d (Gn 33,13). Este y otros testimonios sobre el discernimiento, la madre de todas las virtudes, tiene que acogerlo en el coraz\u00f3n y sopesarlo de tal modo que sepa ver qu\u00e9 es lo que los fuertes exigen y qu\u00e9 es lo que asusta a los d\u00e9biles. Se podr\u00eda definir aqu\u00ed la \u00abdiscretio\u00bb como \u00absabia moderaci\u00f3n\u00bb. Pero la fuente de tal moderaci\u00f3n es el don del discernimiento, de saber qu\u00e9 es lo m\u00e1s adecuado para cada uno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfDe d\u00f3nde nos viene este don? En nuestra naturaleza hay algo que nos capacita para un cierto grado de discernimiento. Lo designamos como tacto o sensibilidad, un fruto de la cultura espiritual y sabidur\u00eda heredadas y adquiridas por medio de una compleja actividad educativa y a trav\u00e9s de experiencias vitales. El Cardenal Newman afirmaba que el aut\u00e9ntico caballero (gentleman) se confunde casi con el santo. Ciertamente esto sirve mientras no se supere un cierto l\u00edmite. A partir de ese l\u00edmite el equilibrio natural se hace pedazos. Tampoco la discreci\u00f3n natural penetra en lo profundo. Sabe muy bien \u00abc\u00f3mo tratar a los hombres\u00bb y llega a prevenir los atascos de la vida social, engrasando oportunamente los engranajes del sistema. Pero los pensamientos del coraz\u00f3n, lo m\u00e1s \u00edntimo del alma, le permanecen escondidos. All\u00ed penetra s\u00f3lo el Esp\u00edritu que todo lo explora, incluso la profundidad de la divinidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La aut\u00e9ntica discreci\u00f3n es sobrenatural. Se encuentra solo d\u00f3nde reina el Esp\u00edritu Santo, donde un alma, entregada totalmente y libre para moverse, est\u00e1 atenta a la suave voz del encantador hu\u00e9sped y espera su soplo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfHay que considerar entonces la discreci\u00f3n como un don del Esp\u00edritu Santo? Ciertamente no como uno de los siete dones conocidos, ni como un octavo nuevo. Pertenece esencialmente a cada uno de los dones, de tal modo que puede decirse que los siete dones son modalidades diversas de este don. El don del temor discierne en Dios la <em>divina majestas<\/em> y comprende la infinita separaci\u00f3n existente entre la santidad divina y la propia impureza. El don de la piedad distingue en Dios <em>la pietas<\/em>, la bondad paternal, y le contempla con el amor temeroso de un ni\u00f1o, un amor que sabe discernir lo que al Padre del Cielo le es debido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el don de prudencia se observa, quiz\u00e1s mejor que en ning\u00fan otro, el discernimiento, el saber discernir qu\u00e9 es lo m\u00e1s conveniente para cada momento de la vida. Del don de fortaleza se podr\u00eda pensar que depende solamente de la fuerza de voluntad. Pero la distinci\u00f3n entre una prudencia, que a\u00fan reconociendo el justo camino no va por \u00e9l, y la fortaleza que se impone ciegamente, es s\u00f3lo posible en un plano puramente natural. Donde mora el Esp\u00edritu Santo, el esp\u00edritu humano se hace d\u00f3cil sin oponer resistencia. La prudencia determina sin trabas el comportamiento pr\u00e1ctico, la fortaleza es iluminada por la prudencia. Las dos juntas posibilitan al esp\u00edritu humano la adaptaci\u00f3n d\u00f3cil a cualquier situaci\u00f3n. Puesto que se entrega sin oponer resistencia al Esp\u00edritu Santo, consigue superar todo lo que se le presenta. Esta luz celestial le hace discernir con toda claridad, con el don de la ciencia, que todo lo creado y todo acontecimiento est\u00e1 ordenado al Eterno, y le hace comprenderlo en su estructura, el puesto que le corresponde y la importancia que tiene. Le da, junto con el don del entendimiento, el poder mirar en la profundidad de la divinidad misma, y permite que la verdad revelada le ilumine clara mente. En su plenitud, el don de sabidur\u00eda le une con la mism\u00edsima Trinidad y le deja, por as\u00ed decirlo, penetrar en la fuente eterna y en lo que ella contiene y de ella mana, en un movimiento vital y divino que es amor y conocimiento en uno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La <em>sancta discretio<\/em> es, por todo esto, radicalmente diversa de la sagacidad humana. No discierne en base a un pensamiento progresivo, como puede ser el esp\u00edritu investigador humano; tampoco en base a an\u00e1lisis o compendios, o por comparaciones y agrupaciones, o concluyendo y demostrando. Discierne sin dificultad, igual que el ojo a plena luz del d\u00eda, el contorno de las cosas que tiene ante s\u00ed. El percatarse de los m\u00e1s m\u00ednimos detalles no impide que se pierda la vista del todo. Cuanto m\u00e1s arriba sube el caminante, m\u00e1s amplio es el panorama que contempla, hasta que alcanza la cima desde donde contempla libremente todos los alrededores. El ojo del esp\u00edritu, iluminado por la luz celeste, alcanza las distancias m\u00e1s remotas y nada se le presenta indistinto o indistinguible. Con la uni\u00f3n crece la plenitud hasta que en el sencillo rayo de la luz divina el mundo entero se hace visible, como le sucedi\u00f3 a San Benito en la <em>magna visio<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>.\u00cdndice: Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein), Sancta discretio \u00a0 Sancta discretio15 &#8211; X &#8211; 1938 La santa Regla de San Benito viene a menudo denominada como \u00abdiscretione perspicua\u00ab, es decir, que se distingue por la discreci\u00f3n. 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