{"id":6484,"date":"2022-08-11T14:57:54","date_gmt":"2022-08-11T20:57:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6484"},"modified":"2022-08-08T14:59:02","modified_gmt":"2022-08-08T20:59:02","slug":"lectio-vie-12-de-ago-2022","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6484","title":{"rendered":"Lectio vie, 12 de ago, 2022"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Tiempo Ordinario<\/em><\/p>\n<h2>Oraci\u00f3n inicial<\/h2>\n<p>Dios todopoderoso y eterno, a quien podemos llamar Padre; aumenta en nuestros corazones el esp\u00edritu filial, para que merezcamos alcanzar la herencia prometida. Por nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n<h2>Lectura del santo Evangelio seg\u00fan Mateo 19,3-12<\/h2>\n<p>Se acercaron a Jes\u00fas unos fariseos y, para ponerle una trampa, le preguntaron: \u00ab\u00bfLe est\u00e1 permitido al hombre divorciarse de su esposa por cualquier motivo?\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas les respondi\u00f3: \u00ab\u00bfNo han le\u00eddo que el Creador, desde un principio los hizo hombre y mujer, y dijo: &#8216;Por eso el hombre dejar\u00e1 a su padre y a su madre, para unirse a su mujer, y ser\u00e1n los dos una sola carne?\u2019. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. As\u00ed pues, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre\u00bb.<\/p>\n<p>Pero ellos replicaron: \u00abEntonces \u00bfpor qu\u00e9 orden\u00f3 Mois\u00e9s que el esposo le diera a la mujer un acta de separaci\u00f3n, cuando se divorcia de ella?\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas les contest\u00f3: \u00abPor la dureza de su coraz\u00f3n, Mois\u00e9s les permiti\u00f3 divorciarse de sus esposas; pero al principio no fue as\u00ed. Y yo les declaro que quienquiera que se divorcie de su esposa, salvo el caso de que vivan en uni\u00f3n ileg\u00edtima, y se case con otra, comete adulterio; y el que se case con la divorciada, tambi\u00e9n comete adulterio\u00bb.<\/p>\n<p>Entonces le dijeron sus disc\u00edpulos: \u00abSi \u00e9sa es la situaci\u00f3n del hombre con respecto a su mujer, no conviene casarse\u00bb. Pero Jes\u00fas les dijo: \u00abNo todos comprenden esta ense\u00f1anza, sino s\u00f3lo aquellos a quienes se les ha concedido. Pues hay hombres que, desde su nacimiento, son incapaces para el matrimonio; otros han sido mutilados por los hombres, y hay otros que han renunciado al matrimonio por el Reino de los cielos. Que lo comprenda aquel que pueda comprenderlo\u00bb.<\/p>\n<h2>Reflexi\u00f3n<\/h2>\n<p>Hasta el cap. 18, Mateo ha mostrado c\u00f3mo los discursos de Jes\u00fas han marcado las varias fases de la constituci\u00f3n y formaci\u00f3n progresivas de la comunidad de los disc\u00edpulos en torno a su Maestro. Ahora, en 19,1, este peque\u00f1o grupo se aleja de las tierras de Galilea y llega al territorio de Judea. La llamada de Jes\u00fas, que ha atra\u00eddo a sus disc\u00edpulos, sigue avanzando hasta la elecci\u00f3n definitiva: la acogida o el rechazo de la persona de Jes\u00fas. Esta fase tiene lugar a lo largo del camino que lleva a Jerusal\u00e9n (cap.19-20) y al templo, despu\u00e9s de llegar finalmente a la ciudad (cap.21- 23). Todos los encuentros que Jes\u00fas efect\u00faa en estos cap\u00edtulos tienen lugar a lo largo del recorrido de Galilea a Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>El encuentro con los Al pasar por la Transjordania (19,1) tiene Jes\u00fas el primer encuentro con los fariseos, y el tema de la discusi\u00f3n de Jes\u00fas con ellos es motivo de reflexi\u00f3n para el grupo de los disc\u00edpulos. La pregunta de los fariseos se refiere al divorcio y de manera particular pone a Jes\u00fas en apuros acerca del amor dentro del matrimonio, que es la realidad m\u00e1s s\u00f3lida y estable para la comunidad jud\u00eda. La intervenci\u00f3n de los fariseos pretende acusar la ense\u00f1anza de Jes\u00fas. Se trata de un verdadero proceso: Mateo lo considera como \u201cun poner a prueba\u201d, como \u201cun tentar\u201d. La pregunta es ciertamente crucial: \u201c\u00bfEs l\u00edcito a un hombre repudiar a la propia mujer por cualquier motivo?\u201d (19,3). Al lector no se le escapa la torcida intenci\u00f3n de los fariseos al interpretar el texto de Dt 24,1 para poner en aprietos a Jes\u00fas: \u201cSi un hombre toma una mujer y se casa con ella, y resulta que esta mujer no halla gracia a sus ojos, porque descubre en ella algo que le desagrada, le redactar\u00e1 un libelo de repudio, se lo pondr\u00e1 en su mano y la despedir\u00e1 de su casa\u201d. A lo largo de los siglos, este texto hab\u00eda dado lugar a numerosas discusiones: admitir el divorcio por cualquier motivo; requerir un m\u00ednimo de mala conducta, o un verdadero adulterio.<\/p>\n<p>Es Dios el que Jes\u00fas responde a los fariseos citando Gn 1,17: 2,24 y remitiendo la cuesti\u00f3n a la voluntad primigenia de Dios creador. El amor que une al hombre y a la mujer viene de Dios, y por este origen, une y no puede separar. Si Jes\u00fas cita Gn 2,24 \u201cEl hombre abandonar\u00e1 a su padre y a su madre y se unir\u00e1 a su esposa y ser\u00e1n los dos una sola carne\u201d, (19,5) es porque quiere subrayar un principio singular y absoluto: la voluntad creadora de Dios es unir al hombre y a la mujer. Cuando un hombre y una mujer se unen en matrimonio, es Dios el que los une; el t\u00e9rmino \u201cc\u00f3nyuges\u201d viene del verbo congiungere, coniugare, es decir, la uni\u00f3n de los dos esposos que conlleva trato sexual es efecto de la palabra creadora de Dios. La respuesta de Jes\u00fas a los fariseos alcanza su culmen: el matrimonio es indisoluble en su constituci\u00f3n originaria. Ahora prosigue Jes\u00fas citando a Ml 2, 13-16: repudiar a la propia mujer es romper la alianza con Dios, alianza que, seg\u00fan los profetas, los esposos la viven sobre todo en su uni\u00f3n conyugal (Os 1-3; Is 1,21-26; Jr 2,2;3,1.6-12; Ez 16; 23; Is 54,6-10;60-62). La respuesta de Jes\u00fas aparece en contradicci\u00f3n con la ley de Mois\u00e9s que concede la posibilidad de dar un certificado de divorcio. Dando raz\u00f3n de su respuesta, Jes\u00fas recuerda a los fariseos: si Mois\u00e9s decidi\u00f3 esta posibilidad, es por la dureza de vuestro coraz\u00f3n (v.8), m\u00e1s concretamente, por vuestra indocilidad a la Palabra de Dios. La ley de Gn 1,26; 2,24 no se ha modificado jam\u00e1s, pero Mois\u00e9s se vio obligado a adaptarla a una actitud de indocilidad. El primer matrimonio no es anulado por el adulterio. La palabra de Jes\u00fas dice claramente al hombre de hoy, y de modo particular a la comunidad eclesial, que no ha de haber divorcios, y sin embargo observamos que existen; en la vida pastoral, los divorciados son acogidos y para ellos est\u00e1 siempre abierta la posibilidad de entrar en el reino. La reacci\u00f3n de los disc\u00edpulos no se hace esperar: \u201cSi tal es la condici\u00f3n del hombre respecto de su mujer, no trae cuenta casarse\u201d (v.10). La respuesta de Jes\u00fas sigue manteniendo la indisolubilidad del matrimonio, imposible para la mentalidad humana pero posible para Dios. El eunuco del que habla Jes\u00fas no es el que no puede engendrar, sino el que, una vez separado de la propia mujer, contin\u00faa viviendo en la continencia y permaneciendo fiel al primer v\u00ednculo matrimonial: es eunuco con relaci\u00f3n a todas las dem\u00e1s mujeres.<\/p>\n<h2>Para la reflexi\u00f3n personal<\/h2>\n<ul>\n<li>\u00bfSabemos acoger la ense\u00f1anza de Jes\u00fas en lo que se refiere al matrimonio con \u00e1nimo sencillo sin adaptarlo a nuestras leg\u00edtimas elecciones y conveniencia?<\/li>\n<li>El pasaje evang\u00e9lico nos ha recordado que el designio del Padre sobre el hombre y la mujer es un maravilloso proyecto de \u00bfEres consciente de que el amor tiene una ley imprescindible que comporta el don total y pleno de la propia persona al otro?<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Oraci\u00f3n final<\/h2>\n<p>Crea en m\u00ed, oh Dios, un coraz\u00f3n puro, <br \/>renueva en mi interior un esp\u00edritu firme; <br \/>no me rechaces lejos de tu rostro, <br \/>no retires de m\u00ed tu santo esp\u00edritu. <br \/>(Sal 51,12-13)<\/p>\n<p>Todos los derechos: www.ocarm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tiempo Ordinario Oraci\u00f3n inicial Dios todopoderoso y eterno, a quien podemos llamar Padre; aumenta en nuestros corazones el esp\u00edritu filial, para que merezcamos alcanzar la herencia prometida. 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