{"id":6615,"date":"2022-10-08T12:00:08","date_gmt":"2022-10-08T18:00:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6615"},"modified":"2022-09-29T10:31:23","modified_gmt":"2022-09-29T16:31:23","slug":"domingo-9-de-oct-2022","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6615","title":{"rendered":"Domingo, 9 de oct, 2022"},"content":{"rendered":"\n<p>Los diez leprosos:<br \/>El reconocimiento por el don gratuito de la salvaci\u00f3n Lucas 17, 11-19<\/p>\n<h2>Oraci\u00f3n inicial<\/h2>\n<p>Se\u00f1or, mientras sigues caminando y atravesando nuestras tierras, hoy te has detenido y has entrado en mi aldea, en mi casa, en mi vida. No has tenido miedo, no has desde\u00f1ado la profunda enfermedad de mi pecado, m\u00e1s a\u00fan, T\u00fa me has amado. Me detengo a distancia, o Maestro, junto con mis hermanos y hermanas, que andan conmigo por este mundo. Levanto mi voz y te llamo; te muestro la herida de mi alma. Te ruego, s\u00e1name con el ung\u00fcento de tu Palabra, nada m\u00e1s puede sanarme, solamente T\u00fa que eres el Amor\u2026<\/p>\n<h2>Leo la Palabra<\/h2>\n<p>Texto:<\/p>\n<p>Cuando Jes\u00fas iba de camino a Jerusal\u00e9n, pas\u00f3 entre Samaria y Galilea. Estaba cerca de un pueblo, cuando le salieron al encuentro diez leprosos, los cuales se detuvieron a lo lejos y a gritos le dec\u00edan: \u201cJes\u00fas, maestro, ten compasi\u00f3n de nosotros\u201d.<br \/>Al verlos, Jes\u00fas les dijo: \u201cVayan a presentarse a los sacerdotes\u201d. Mientras iban de camino, quedaron limpios de la lepra.<br \/>Uno de ellos, al ver que estaba curado, regres\u00f3, alabando a Dios en voz alta, se postr\u00f3 a los pies de Jes\u00fas y le dio las gracias. Ese era un samaritano. Entonces dijo Jes\u00fas: \u201c\u00bfNo eran diez los que quedaron limpios? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n los otros nueve? \u00bfNo ha habido nadie, fuera de este extranjero, que volviera para dar gloria a Dios?\u201d Despu\u00e9s le dijo al samaritano: \u201cLev\u00e1ntate y vete. Tu fe te ha salvado\u201d.<\/p>\n<p>El contexto:<\/p>\n<p>Este pasaje coloca nuestros pasos en la tercera etapa del camino de Jes\u00fas hacia Jerusal\u00e9n. La meta est\u00e1 cerca y el maestro llama con m\u00e1s intensidad a\u00fan a sus disc\u00edpulos, es decir a nosotros, a que le sigamos hasta entrar con El en la ciudad santa, en el misterio de la salvaci\u00f3n, del amor. El paso se da s\u00f3lo mediante la fe, alimentada por una intensa, incesante, insistente y confiada oraci\u00f3n. Lo vemos recorriendo los cap\u00edtulos que preceden y siguen este relato (17, 6; 17, 19; 18, 7-8; 18, 42). Estas palabras nos invitan a identificarnos con los leprosos, que se hacen ni\u00f1os (cf. Lc 18, 15-17) y con el rico que se convierte y acoge la salvaci\u00f3n en su casa (Lc 18, 18 ss.); si las acogemos verdaderamente y las guardamos para ponerlas en pr\u00e1ctica, podremos por fin llegar nosotros tambi\u00e9n a Jeric\u00f3 (19, 1) y desde all\u00ed empezar a subir con Jes\u00fas (19, 28), hasta el abrazo gozoso con el Padre.<\/p>\n<p>La estructura:<\/p>\n<p>11: Jes\u00fas camina y atraviesa Samaria y Galilea; se acerca lentamente a Jerusal\u00e9n, visita todo, no deja nada sin visitar, no deja nada no tocado por su mirada de amor y de misericordia.<\/p>\n<p>12-14a: Jes\u00fas entra en una aldea, que no tiene nombre, porque es el lugar, es la vida de todos y aqu\u00ed encuentra a diez leprosos, hombres enfermos, ya tocados por la muerte, excluidos y lejanos, marginados y despreciados. Inmediatamente acoge su oraci\u00f3n, que es un clamor que brota del coraz\u00f3n y los invita a que entren en Jerusal\u00e9n, a que no se queden lejos, sino a que alcancen el coraz\u00f3n de la Ciudad santa, el templo, a los sacerdotes. Los invita a que vuelvan a la casa del Padre.<\/p>\n<p>14b: En el momento mismo en que empieza el santo viaje hacia Jerusal\u00e9n, los diez leprosos son sanados, se convierten en hombres nuevos.<\/p>\n<p>15-16: Pero uno solamente vuelve atr\u00e1s para dar gracias a Jes\u00fas: parece casi verlo correr y saltar con gozo. Alaba a Dios a gran voz, se postra en adoraci\u00f3n y hace eucarist\u00eda.<\/p>\n<p>17-19: Jes\u00fas constata que de los diez solamente uno ha vuelto, un samaritano, uno que no pertenec\u00eda al pueblo elegido: la salvaci\u00f3n es para todos, tambi\u00e9n para los lejanos, los extranjeros. Nadie es excluido del amor del Padre, que salva gracias a la fe.<\/p>\n<h2>Medito la Palabra<\/h2>\n<p>Entro en el silencio:<\/p>\n<p>La invitaci\u00f3n est\u00e1 ya clara en mi coraz\u00f3n: el Amor del Padre me espera, como aquel \u00fanico samaritano que ha vuelto lleno de gozo y de agradecimiento. La Eucarist\u00eda de mi sanaci\u00f3n est\u00e1 lista ya; la sala de arriba est\u00e1 adornada, el banquete est\u00e1 preparado, el cordero ha sido inmolado, el vino ha sido servido\u2026 mi lugar est\u00e1 listo. Vuelvo a leer con atenci\u00f3n el pasaje deteni\u00e9ndome en las palabras, en los verbos, miro los movimientos de los leprosos, los repito, los hago m\u00edos, yo tambi\u00e9n me muevo, hacia el encuentro con el Se\u00f1or Jes\u00fas. Y me dejo guiar por El, escucho su voz, su mandamiento. Yo tambi\u00e9n voy hacia Jerusal\u00e9n, hacia el templo, que es mi coraz\u00f3n y al realizar este santo viaje vuelvo a pensar en todo el amor que el Padre me tiene. Me dejo envolver por su abrazo, siento en mi alma la sanaci\u00f3n\u2026 Y por esto, lleno de alegr\u00eda, me levanto, vuelvo atr\u00e1s, corro hacia la fuente de la verdadera felicidad que es el Se\u00f1os. Me preparo para decirle gracias, para cantarle el c\u00e1ntico nuevo de mi amor para con El. \u00bfC\u00f3mo devolver\u00e9 al Se\u00f1or todo el bien que me ha hecho? \u2026<\/p>\n<p>Profundizo en algunos t\u00e9rminos:<\/p>\n<p>Durante el viaje: En su hermosa lengua griega, Lucas nos dice que Jes\u00fas est\u00e1 continuando su viaje hacia Jerusal\u00e9n y utiliza un muy hermoso e intenso verbo, aunque com\u00fan y muy usado. Solamente en esta breve frase vuelve tres veces: 11: en viajar; 14: id; 19: va.<\/p>\n<p>Es un verbo que indica movimiento, muy fuerte, que expresa plenamente todas las din\u00e1micas t\u00edpicas del viaje; podr\u00edamos traducirlo con todos estos matices: voy, salgo, me acerco, voy detr\u00e1s, recorro. Adem\u00e1s encierra el significado de atravesar, de mirar, de ir m\u00e1s all\u00e1, superando los obst\u00e1culos. Es Jes\u00fas el gran viajero, el peregrino incansable: El es el primero que ha dejado su morada, en el seno del Padre, y ha bajado hasta nosotros, cumpliendo el \u00e9xodo eterno de nuestra salvaci\u00f3n y liberaci\u00f3n. El conoce todos los caminos, todos los recorridos de la experiencia humana, ning\u00fan trecho del camino le queda escondido o imposible de andar. Por esto nos puede invitar tambi\u00e9n a nosotros a andar, a movernos, a atravesar, a ponernos en una situaci\u00f3n continua de \u00e9xodo. Para que podamos por fin volver, con El, e ir de este mundo al Padre.<\/p>\n<p>Entrando en una aldea: Jes\u00fas pasa por, atraviesa, recorre, se mueve y nos alcanza; a veces, luego, decide entrar, deteni\u00e9ndose m\u00e1s. Como ocurre en este relato. Lucas se detiene sobre este particular y escribe que Jes\u00fas entr\u00f3 en una aldea. En sentido b\u00edblico, entrar es una penetraci\u00f3n, es ingresar en lo profundo, lo cual implica compartir y participar. Una vez m\u00e1s nos encontramos ante un verbo muy com\u00fan y muy usado; solamente en el Evangelio de Lucas recurre much\u00edsimas veces e indica claramente la intenci\u00f3n de Jes\u00fas que quiere hacerse pr\u00f3ximo, amigo y amante. El no desprecia ning\u00fan ingreso, ninguna comuni\u00f3n. Entra en la casa de Sim\u00f3n, el leproso (4, 38), en la casa del fariseo (7, 36 y 11, 37), luego en la casa del jefe de la sinagoga (8, 51) y de Zaqueo el publicano (19, 7). Entra continuamente en la historia del hombre y participa, come junto con \u00e9l, sufre, llora y goza, compartiendo todo. Basta abrirle, como El mismo nos dice (Ap 3, 20) y dejarlo entrar, para que se quede (Lc 24, 29).<\/p>\n<p>Diez leprosos: Me pregunto qu\u00e9 significa verdaderamente esta condici\u00f3n humana, esta enfermedad que se llama lepra. Parto del texto mismo de la Escritura que describe el status para el leproso en Israel. Dice as\u00ed: \u201cEl afectado por la lepra llevar\u00e1 los vestidos rasgados, se cubrir\u00e1 hasta el bigote e ir\u00e1 despeinado gritando: \u00a1Impuro! Impuro! Todo el tiempo que dure la llaga, quedar\u00e1 impuro. Es impuro y habitar\u00e1 solo; fuera del campamento tendr\u00e1 su morada\u201d (Lev 13, 45-46). As\u00ed que entiendo que el leproso es una persona que ha recibido golpes y heridas: algo lo ha alcanzado con violencia, con fuerza, dejando en \u00e9l una se\u00f1al de dolor, una herida. Es una persona enlutada, que lleva un gran dolor dentro, como lo indican sus vestiduras rotas y la cabeza al descubierto; es uno que tiene que cubrirse la boca, porque no tiene derecho a hablar, ni siquiera a respirar en medio de los dem\u00e1s, es como un muerto. Es uno que no puede rendir culto a Dios, no puede entrar en el templo, ni tocar las cosas santas. Es por ello que los diez leprosos van al encuentro de Jes\u00fas, se detienen lejos de El, grit\u00e1ndole su dolor, su desesperaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a1Jes\u00fas maestro!: Es estupenda esta exclamaci\u00f3n de los leprosos, esta oraci\u00f3n. En primer lugar todos llaman al Se\u00f1or por su nombre, como se hace entre amigos. Parece que se conocen desde hace mucho, que sepan los unos del otro, que se hayan encontrado ya a nivel de coraz\u00f3n. Estos leprosos han sido ya admitidos al banquete de la intimidad con Jes\u00fas, a la fiesta de las nupcias de la salvaci\u00f3n. Despu\u00e9s de ellos, solamente el ciego de Jeric\u00f3 (Lc 18, 38) y el ladr\u00f3n en la cruz (Lc 23, 42) repetir\u00e1n esta invocaci\u00f3n con la misma familiaridad, con el mismo amor: \u00a1Jes\u00fas! Solamente aquel que se reconoce enfermo, necesitado, pobre malhechor, se convierte alguien en quien Dios se complace. Luego lo llaman \u2018maestro\u2019, con un t\u00e9rmino que significa m\u00e1s propiamente \u2018aquel que est\u00e1 en lo alto\u2019, expresi\u00f3n que encontramos de nuevo en boca a Pedro, cuando en el barco, es llamado por Jes\u00fas a que le siga (Lc 5, 8) y el se reconoce pecador. Y aqu\u00ed estamos en el coraz\u00f3n de la verdad, aqu\u00ed se ha desvelado el misterio de la lepra, aquella enfermedad del alma: es el pecado, es la lejan\u00eda de Dios, la falta de amistad, de comuni\u00f3n con El. Esto hace que nuestra alma se seque, haci\u00e9ndola morir poco a poco.<\/p>\n<p>Volvi\u00f3 atr\u00e1s: No es un simple movimiento f\u00edsico, un cambio de direcci\u00f3n y de sentido, sino que m\u00e1s bien es un verdadero y profundo vuelco interior. Es cambiar una cosa por otra (Ap 11, 6); es volver a casa (Lc 1, 56; 2, 43), tras haberse alejado, como ha hecho el hijo pr\u00f3digo, perdido en el pecado. As\u00ed hace este leproso: cambia su enfermedad en bendici\u00f3n, su extra\u00f1eza y lejan\u00eda de Dios en amistad, en relaci\u00f3n de intimidad, como ocurre entre un padre y un hijo. Cambia, porque se deja cambiar por Jes\u00fas, se deja alcanzar por su amor.<\/p>\n<p>Para agradecerle: Estupendo este verbo, en todos los idiomas, pero en particular en griego, porque encierra el significado deeucarist\u00eda. S\u00ed, es as\u00ed: el leproso \u2018\u00a1hace eucarist\u00eda\u2019! Se siente a la mesa de la misericordia, all\u00ed donde Jes\u00fas se ha dejado herir y llagar antes que \u00e9l, all\u00ed donde se ha convertido en el excluido, en el maldito, en aquel echado fuera del campamento, para acoger a todos nosotros en su coraz\u00f3n. Recibe el pan y el vino del amor gratuito, de la salvaci\u00f3n, del perd\u00f3n, de la vida nueva; y por fin puede entrar de nuevo en el templo y participar en la liturgia, en el culto. Por fin puede rezar, acerc\u00e1ndose a Dios con total confianza. Ya no tiene las vestiduras rotas, sino que lleva el traje de fiesta, la t\u00fanica nupcial; lleva sandalias y al anillo al dedo. Ya no tiene que cubrirse la boca, sino que puede cantar y alabar a Dios, puede sonre\u00edr abiertamente; puede acercarse a Jes\u00fas y besarle, como un amigo hace con el amigo. La fiesta es completa, el gozo es desbordante.<\/p>\n<p>!Lev\u00e1ntate y anda!: Es la invitaci\u00f3n de Jes\u00fas, del Se\u00f1or. \u00a1Lev\u00e1ntate, es decir \u2018Resucita!\u2019. Es la vida nueva despu\u00e9s de la muerte, el d\u00eda tras la noche. Tambi\u00e9n para Saulo, por el camino de Damasco, resuena esta invitaci\u00f3n, este mandamiento de amor: \u201cResucita!\u201d (Hc 22, 10. 16) y ha nacido de nueve, de las entra\u00f1as del Esp\u00edritu Santo; ha vuelto a ver, ha empezado a comer, ha recibido el bautismo y el nuevo nombre. Su lepra hab\u00eda desaparecido.<\/p>\n<p>Tu fe te ha salvado: Releo esta expresi\u00f3n de Jes\u00fas, la escucho en sus di\u00e1logos con las personas que encuentra, con la pecadora, con la hemorroisa, con el ciego\u2026<\/p>\n<p>Jes\u00fas volvi\u00e9ndose, la vio y dijo: \u00abAnimo, hija, tu fe te ha salvado\u00bb. Y en aquel instante la mujer se san\u00f3 (Mt 9, 22; Lc 8, 48).<br \/>Y Jes\u00fas le dice: \u00abTu fe te ha salvado\u00bb. E inmediatamente la mujer recobr\u00f3 la vista y lo sigui\u00f3 por el camino (Mc 10, 52).<br \/>El dijo a la mujer: \u00abTu fe te ha salvado: vete en paz\u00bb (Lc 7, 50).<br \/>Y Jes\u00fas le dijo: \u00ab\u00a1Recobra la vista! Tu fe te ha salvado\u00bb (Lc 18, 42).<br \/>Entonces rezo, junto con los ap\u00f3stoles y yo tambi\u00e9n digo: \u201c\u00a1Se\u00f1or, aumenta mi fe!\u201d (cf. Lc 17, 6); \u201cAy\u00fadame en mi falta de fe!\u201d (Mc 9, 24).<\/p>\n<h2>Rezo la Palabra<\/h2>\n<p>La confrontaci\u00f3n con la vida:<\/p>\n<p>Se\u00f1or, he recogido la buena miel de tus palabras de la Escritura; t\u00fa me has dado luz, me has alimentado el coraz\u00f3n, me has indicado la verdad. S\u00e9 que en el n\u00famero de aquellos leprosos, de aquellos enfermos, estoy yo tambi\u00e9n y s\u00e9 que t\u00fa me est\u00e1s esperando, para que yo vuelva, lleno de gozo, a hacer Eucarist\u00eda con te, en tu amor misericordioso. Te pido todav\u00eda la luz de tu Esp\u00edritu para poder ver con claridad, para dejarme conocer y cambiar por ti. Heme aqu\u00ed, abro mi coraz\u00f3n, mi vida, ante ti\u2026 m\u00edrame, interr\u00f3game, s\u00e1name.<\/p>\n<p>Unas preguntas:<\/p>\n<p>Si en este momento, Jes\u00fas pasara por mi vida y se detuviera para entrar en mi aldea, \u00bfestar\u00eda dispuesto a acogerle? \u00bfLe dejar\u00eda entrar con alegr\u00eda? \u00bfLo invitar\u00eda, insistir\u00eda, al igual que los disc\u00edpulos de Ema\u00fas? Hele aqu\u00ed: est\u00e1 a la puerta y llama\u2026 \u00bfMe levantar\u00e9 para abrir a mi Amado? (Ct 5, 5).<\/p>\n<p>Y \u00bfc\u00f3mo es mi relaci\u00f3n con El? \u00bfProcuro llamarle por su nombre, como han hecho los leprosos, aunque de lejos, pero con toda la fuerza de su fe? \u00bfNace, nunca, la invocaci\u00f3n del nombre de Jes\u00fas sobre mis labios? Cuando me encuentro en el peligro, en el dolor, en el llanto, \u00bfcu\u00e1les son las exclamaciones que me salen espont\u00e1neas? \u00bfNo podr\u00eda procurar estar m\u00e1s atento a este aspecto, que parece secundario, que no cuenta mucho, pero que revela una realidad m\u00e1s fuerte y profunda? \u00bfPor qu\u00e9 no empiezo a repetir el nombre de Jes\u00fas en mi coraz\u00f3n, luego quiz\u00e1s sobre mis labios, como una oraci\u00f3n o como un canto? Podr\u00eda hacerme compa\u00f1\u00eda mientras voy al trabajo, mientras ando, mientras hago esto o aquello\u2026<\/p>\n<p>\u00bfTengo el valor de poner al descubierto mi mal, mi pecado, que son mi verdadera enfermedad? Jes\u00fas invita a los diez leprosos a que vayan donde los sacerdotes, seg\u00fan la ley hebraica, pero para m\u00ed tambi\u00e9n hoy es importante, indispensable, da este paso: contarme, arrojar luz sobre aquello que me hace da\u00f1o internamente y que me impide ser sereno, feliz, estar en paz. Si no es ante el sacerdote, por lo menos es necesario que me ponga ante el Se\u00f1or, cara a cara con El, sin m\u00e1scaras, sin escondites, y que le diga toda la verdad sobre m\u00ed. Solamente as\u00ed ser\u00e1 posible ser verdaderamente curado.<\/p>\n<p>La salvaci\u00f3n del Se\u00f1or es para todos; El ama a todos de un amor infinito. Pero son pocos aquellos que se abren a acoger su presencia en la propia vida. Uno de diez. Yo \u00bfal lado de qui\u00e9n estoy? \u00bfLogro reconocer todo el bien que el Se\u00f1or ha hecho a mi vida? O &#8216;\u00bfsigo quej\u00e1ndome, esperando siempre algo m\u00e1s, recriminando, protestando, amenazando?<\/p>\n<p>\u00bfS\u00e9 decir realmente gracias con sinceridad, con gratitud, convencido\/a de que he recibido todo, que el Se\u00f1or me da siempre el c\u00e9ntuplo? Ser\u00eda realmente estupendo tomarme un poco de tiempo para agradecer todos los beneficios que El ha derramado en mi vida, desde que tengo memoria hasta ahora. Pienso que no podr\u00eda terminar, porque pensar\u00eda siempre en algo m\u00e1s. As\u00ed que no me queda m\u00e1s remedio que hacer como el leproso, el \u00fanico de entre los diez: volver atr\u00e1s, correr hasta el Se\u00f1or y echarme a sus pies, alabando a Dios a gran voz. Puedo hacerlo cantando un canto, o solamente repitiendo mi agradecimiento, o quiz\u00e1s llorando de alegr\u00eda.<\/p>\n<p>Y ahora escucho la invitaci\u00f3n de Jes\u00fas: \u201cLev\u00e1ntate y anda\u201d. Despu\u00e9s de esta experiencia no puede quedarme parado\/a, encerrarme en mi mundo, en mi tranquila beatitud y olvidarme de todos. Tengo que levantarme, salir fuera, ponerme en camino. Si el Se\u00f1or me ha beneficiado, es para que yo lleve su amor a mis hermanos y hermanas. El gozo del encuentro con El y de la curaci\u00f3n del alma no ser\u00e1 verdadera si no la compartimos y si no la ponemos al servicio de los dem\u00e1s. Me basta un momento, para pensar en tantos amigos\/as, personas m\u00e1s o menos cercanas que necesitan un poco de gozo y de esperanza. Y entonces, \u00bfpor qu\u00e9 no me muevo de inmediato? Puede llamar por tel\u00e9fono, puedo enviar un mensaje, escribir aunque fuera una tarjeta, o puede ir a ver a alguien, hacerle compa\u00f1\u00eda un rato, y encontrar el valor de anunciar la belleza y el gozo de tener a Jes\u00fas como amigo, como m\u00e9dico, como salvador. Este es el momento.<\/p>\n<p>Rezo con un salmo:<\/p>\n<p>Hacia ti, grit\u00e9, Se\u00f1or y t\u00fa me sanaste. <br \/>Dichoso el hombre a quien Yahv\u00e9 no le imputa delito,<br \/>y no hay fraude en su interior.<br \/>Guardaba silencio y se consum\u00eda mi cuerpo, <br \/>cansado de gemir todo el d\u00eda,<br \/>Reconoc\u00ed mi pecado<br \/>y no te ocult\u00e9 mi culpa; me dije: <br \/>\u00abConfesar\u00e9 a Yahv\u00e9 mis rebeld\u00edas\u00bb. <br \/>Y t\u00fa absolviste mi culpa, perdonaste mi pecado.<br \/>Por eso, quien te ama te suplica llegada la hora de la angustia.<br \/>Y aunque aguas caudalosas se desborden jam\u00e1s le alcanzar\u00e1n.<br \/>T\u00fa eres mi cobijo, me guardas de la angustia, me rodeas para salvarme.<br \/>\u00abVoy a instruirte, a mostrarte el camino a seguir; <br \/>sin quitarte los ojos de encima, ser\u00e9 tu consejero\u00bb.<br \/>\u00a1Alegraos en Yahv\u00e9, justos, exultad, <br \/>gritad de gozo los de recto coraz\u00f3n!<\/p>\n<h2>Contemplo y alabo<\/h2>\n<p>Se\u00f1or, desde la soledad y el aislamiento he venido hacia ti, con todo el peso y la verg\u00fcenza de mi pecado, de mi enfermedad. He gritado, he confesado, he pedido tu misericordia, a ti que eres el amor. T\u00fa me has escuchado antes de que pudiera yo terminar mi pobre oraci\u00f3n; aunque de lejos t\u00fa me has conocido y me has acogido. T\u00fa sabes todo de m\u00ed, pero no te escandalizas, no desprecias, no alejas. Me has dicho que no ten\u00eda que temer, que no me escondiera. Lo \u00fanico necesario ha sido confiar en ti, abrir una hendidura en el coraz\u00f3n y tu salvaci\u00f3n me ha alcanzado, he sentido ya el b\u00e1lsamo de tu presencia. He comprendido que t\u00fa me has sanado. Entonces, Se\u00f1or, no he podido hacer otra cosa que volverme hacia ti, para decirte por lo menos gracias, para llorar de gozo. Pensaba que no ten\u00eda a nadie, que de \u00e9sta no iba a salir, que no aguantar\u00eda. Y, sin embargo, t\u00fa me has salvado, me has dado otra vez la posibilidad de empezar.<\/p>\n<p>Se\u00f1or, gracias a ti \u00a1he dejado de ser un leproso! He echado mis vestiduras rotas y me he puesto el traje de fiesta. He roto el aislamiento de la verg\u00fcenza, de la dureza y he empezado a salir de m\u00ed, dej\u00e1ndome a las espaldas mi c\u00e1rcel. Me he levantado, he resucitado. Hoy, contigo, he empezado de nuevo a vivir.<\/p>\n<p>Todos los derechos: www.ocarm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los diez leprosos:El reconocimiento por el don gratuito de la salvaci\u00f3n Lucas 17, 11-19 Oraci\u00f3n inicial Se\u00f1or, mientras sigues caminando y atravesando nuestras tierras, hoy te has detenido y has entrado en mi aldea, en mi casa, en mi vida. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6615\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[17],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-1IH","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6615"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6615"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6615\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6616,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6615\/revisions\/6616"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6615"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6615"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6615"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}