{"id":6725,"date":"2022-11-26T12:01:00","date_gmt":"2022-11-26T18:01:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6725"},"modified":"2022-11-08T09:35:59","modified_gmt":"2022-11-08T15:35:59","slug":"lectio-dom-27-de-nov-2022","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6725","title":{"rendered":"Lectio Dom, 27 de nov, 2022"},"content":{"rendered":"\n<p>Estar siempre preparados Dios puede llegar en cualquier momento Mateo 24, 37-44<\/p>\n<h2>Oraci\u00f3n inicial<\/h2>\n<p>Se\u00f1or Jes\u00fas, env\u00eda tu Esp\u00edritu, para que \u00c9l nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual T\u00fa la has le\u00eddo a los disc\u00edpulos en el camino de Ema\u00fas. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, T\u00fa les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. As\u00ed, la cruz, que parec\u00eda ser el final de toda esperanza, apareci\u00f3 para ellos como fuente de vida y resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creaci\u00f3n y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que tambi\u00e9n nosotros, como los disc\u00edpulos de Ema\u00fas, podamos experimentar la fuerza de tu resurrecci\u00f3n y testimoniar a los otros que T\u00fa est\u00e1s vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jes\u00fas, Hijo de Mar\u00eda, que nos has revelado al Padre y enviado tu Esp\u00edritu. Am\u00e9n.<\/p>\n<h2>Lectura<\/h2>\n<p>Clave de lectura:<\/p>\n<p>En la liturgia del primer domingo de Adviento, la Iglesia nos pone delante una parte del discurso de Jes\u00fas sobre el fin del mundo. Adviento significa Venida. Es el tiempo de la preparaci\u00f3n para la venida del Hijo del Hombre en nuestra vida. Jes\u00fas nos exhorta a estar vigilantes. Nos pide estar atentos a los sucesos para descubrir en ellos la hora de la venida del Hijo del Hombre.<\/p>\n<p>En este principio del Adviento, es importante purificar la mirada y aprender de nuevo a leer los acontecimientos a la luz de la Palabra de Dios. Y esto, para no ser sorprendidos, porque Dios puede venir sin avisar, cuando menos lo esperamos. Para ilustrar c\u00f3mo deber\u00edamos estar atentos a los acontecimientos, Jes\u00fas se apoya en el episodio del diluvio en tiempos de No\u00e9.<\/p>\n<p>En el curso de la lectura del texto, prestaremos atenci\u00f3n a las comparaciones de las que se sirve Jes\u00fas para trasmitir su mensaje.<\/p>\n<p>Una divisi\u00f3n del texto para ayudarnos en la lectura:<\/p>\n<p>Mateo 24, 37-39: La venida del Hijo del Hombre ser\u00e1 como en los d\u00edas de No\u00e9 <br \/>Mateo 24, 40-41: Jes\u00fas aplica la comparaci\u00f3n a aquellos que lo escuchan <br \/>Mateo 24, 42: La conclusi\u00f3n: \u00a1Vigilad!<br \/>Mateo 24, 43-44: La comparaci\u00f3n para recomendar la vigilancia<\/p>\n<p>El texto:<\/p>\n<p>En aquel tiempo, Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u201cAs\u00ed como sucedi\u00f3 en tiempos de No\u00e9, as\u00ed tambi\u00e9n suceder\u00e1 cuando venga el Hijo del hombre. Antes del diluvio, la gente com\u00eda, beb\u00eda y se casaba, hasta el d\u00eda en que No\u00e9 entr\u00f3 en el arca. Y cuando menos lo esperaban, sobrevino el diluvio y se llev\u00f3 a todos. Lo mismo suceder\u00e1 cuando venga el Hijo del hombre. Entonces, de dos hombres que est\u00e9n en el campo, uno ser\u00e1 llevado y el otro ser\u00e1 dejado; de dos mujeres que est\u00e9n juntas moliendo trigo, una ser\u00e1 tomada y la otra dejada.<br \/><br \/>Velen, pues, y est\u00e9n preparados, porque no saben qu\u00e9 d\u00eda va a venir su Se\u00f1or. Tengan por cierto que si un padre de familia supiera a qu\u00e9 hora va a venir el ladr\u00f3n, estar\u00eda vigilando y no dejar\u00eda que se le metiera por un boquete en su casa. Tambi\u00e9n ustedes est\u00e9n preparados, porque a la hora que menos lo piensen, vendr\u00e1 el Hijo del hombre\u201d.<\/p>\n<h2>Un momento de silencio orante<\/h2>\n<p>para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.<\/p>\n<h2>Algunas preguntas<\/h2>\n<p>para ayudarnos en la meditaci\u00f3n y en la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es la parte del texto que te ha llamado m\u00e1s la atenci\u00f3n? \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfD\u00f3nde, cu\u00e1ndo y porqu\u00e9 Jes\u00fas ha pronunciado este discurso? \u00bfEn qu\u00e9 consiste exactamente la vigilancia a la que nos exhorta Jes\u00fas?<br \/>\u201cUna persona ser\u00e1 tomada y otra ser\u00e1 dejada\u201d. \u00bfQu\u00e9 quiere ense\u00f1ar Jes\u00fas con esta afirmaci\u00f3n?<br \/>Al tiempo de Mateo, las comunidades cristianas esperaban la venida del Hijo del Hombre en cierto modo. Y hoy, \u00bfcu\u00e1l es nuestro modo de esperar la venida de Jes\u00fas? \u00bfCu\u00e1l es, seg\u00fan tu parecer, el centro o la ra\u00edz de esta ense\u00f1anza de Jes\u00fas?<\/p>\n<h2>Para los que desean profundizar m\u00e1s en el tema<\/h2>\n<p>Contexto del discurso de Jes\u00fas:<\/p>\n<p>El Evangelio de Mateo:<br \/>En el Evangelio de Mateo hay cinco grandes discursos, como si fuesen una nueva edici\u00f3n de los cinco libros de la Ley de Mois\u00e9s. El texto que meditamos en este domingo forma parte del quinto Discurso de esta Nueva Ley. Cada uno de los cuatro discursos precedentes ilumina un determinado aspecto del Reino de Dios anunciado por Jes\u00fas.<\/p>\n<p>El primero: La justicia del Reino es la condici\u00f3n para entrar en el Reino (Mt del 5 al 7). El segundo: la misi\u00f3n de los ciudadanos del Reino (Mt 10).<\/p>\n<p>El tercero: la presencia misteriosa del Reino en la vida de la gente (Mt 13). El cuarto: vivir el Reino en comunidad (Mt 18).<\/p>\n<p>El quinto Serm\u00f3n habla de la vigilancia en vista de la venida definitiva del Reino. En este \u00faltimo discurso, Mateo sigue el esquema de Marcos (cf Mc 13,5-37), pero a\u00f1ade algunas par\u00e1bolas que hablan de la necesidad de la vigilancia y del servicio, de la solidaridad y de la fraternidad.<\/p>\n<p>La espera de la venida del Hijo del Hombre:<\/p>\n<p>Al final del primer siglo, las comunidades viv\u00edan en la espera de la venida inmediata de Jes\u00fas (1 Tes 5,1-11).<\/p>\n<p>Bas\u00e1ndose en algunas frases de Pablo (1 Tes 4,15-18) hab\u00eda personas que dejaron de trabajar pensando que Jes\u00fas estaba ya para llegar (2 Tes 2,1-2; 3,11-12). Ellos se preguntaban: Cuando venga Jes\u00fas \u00bfseremos levantado como \u00c9l al cielo? \u00bfSeremos tomados o dejados? (cfr Mt 24, 40-41). Hab\u00eda un clima semejante al de hoy, en el que muchos se preguntan: \u201cEste terrorismo \u00bfes signo de que se acerca el fin del mundo?<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hacer para no ser sorprendidos?\u201d Una respuesta a estas preguntas y preocupaciones nos vienen de las Palabras de Jes\u00fas, que Mateo nos transmite en el evangelio de este domingo.<\/p>\n<p>Comentario del texto:<\/p>\n<p>Mateo 24, 37-39: Jes\u00fas compara la venida del Hijo del Hombre a los d\u00edas del Diluvio<\/p>\n<p>\u201cComo en los d\u00edas de No\u00e9, as\u00ed ser\u00e1 la venida del Hijo del Hombre\u201d. Aqu\u00ed, para aclarar su llamada a la vigilancia, Jes\u00fas recurre a dos episodios del Antiguo Testamento: No\u00e9 y el Hijo del Hombre. Los \u201cd\u00edas de No\u00e9\u201d se refieren a la descripci\u00f3n del Diluvio (G\u00e9n 6,5 a 8,14). La imagen del \u201cHijo del Hombre\u201d viene de una visi\u00f3n del profeta Daniel (Dan 7,13). En los d\u00edas de No\u00e9, la mayor\u00eda de las personas viv\u00edan sin preocupaciones, sin darse cuenta de que en los acontecimientos se acercaba la hora de Dios. La vida continuaba \u201c y no se dieron cuenta, hasta que vino el diluvio y los arrastr\u00f3 a todos\u201d. Y Jes\u00fas concluye: \u201cAs\u00ed ser\u00e1 tambi\u00e9n la venida el Hijo del hombre\u201d. En la visi\u00f3n de Daniel, el Hijo del\u00a0 Hombre vendr\u00e1 de improviso sobre las nubes del cielo y su venida decretar\u00e1 el fin de los imperios opresores, que no tendr\u00e1n futuro.<\/p>\n<p>Mateo 24,40-41: Jes\u00fas aplica la comparaci\u00f3n a los que escuchaban<\/p>\n<p>\u201cEntonces estar\u00e1n dos en el campo: uno es tomado, el otro dejado\u201d. Estas frases no deben ser tomadas literalmente. Es una forma para indicar el destino que las personas recibir\u00e1n seg\u00fan la justicia de las obras por ellos practicadas. Algunos ser\u00e1n tomados, o sea, recibir\u00e1n la salvaci\u00f3n y otros no la recibir\u00e1n. As\u00ed sucedi\u00f3 en el diluvio: \u201csolo t\u00fa has sido justo en esta generaci\u00f3n (Gen 7,1). Y se salvaron No\u00e9 y su familia.<\/p>\n<p>Mateo 24,42: Jes\u00fas aporta la conclusi\u00f3n: \u00a1Vigilad!<\/p>\n<p>Es Dios el que determina a hora de la venida del Hijo. Pero el tiempo de Dios no se mide con nuestro reloj o calendario. Para Dios, un d\u00eda puede ser igual a mil a\u00f1os y mil a\u00f1os iguales a un d\u00eda (Si 90,4; 2 Pe 3,8). El tiempo de Dios (kair\u00f3s) es independiente de nuestro tiempo (cronos). Nosotros no podemos interferir el tiempo de Dios, pero debemos estar preparados para el momento en el que la hora de Dios se hace presente en nuestro tiempo. Puede ser hoy, puede ser de aqu\u00ed a mil a\u00f1os.<\/p>\n<p>Mateo 24, 43-44: Comparaci\u00f3n: El Hijo del Hombre vendr\u00e1 cuando menos se espera<\/p>\n<p>Dios viene cuando menos se espera. Puede suceder que \u00c9l venga y la gente no se d\u00e9 cuenta de la hora de su llegada. Jes\u00fas pide dos cosas: la vigilancia siempre atenta y al mismo tiempo, la dedicaci\u00f3n tranquila de quien est\u00e1 en paz. Esta actitud es se\u00f1al de mucha madurez, en la que se mezclan la preocupaci\u00f3n vigilante y la tranquila serenidad.<\/p>\n<p>Madurez que consigue combinar la seriedad del momento con el conocimiento de la relatividad de todo.<\/p>\n<p>Ampliando informaci\u00f3n para poder entender mejor el texto:<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo vigilar para prepararse?<\/p>\n<p>Nuestro texto va precedido de la par\u00e1bola de la higuera (Mt 24,32-33). La higuera era un s\u00edmbolo del pueblo de Israel (Os 9,10; Mt 21,18). Cuando pide que se observe a la higuera, Jes\u00fas pide observar y analizar los hechos que est\u00e1n sucediendo. Es como si Jes\u00fas nos dijese: \u201cVosotros deb\u00e9is aprended de la higuera a leer los signos de los tiempos y as\u00ed descubrir\u00e9is d\u00f3nde y cu\u00e1ndo Dios entra en vuestra historia\u201d.<\/p>\n<p>La certeza que nos viene comunicada por Jes\u00fas<\/p>\n<p>Jes\u00fas nos deja una doble certeza para orientar nuestro camino en la vida: (1) llegar\u00e1 el fin con seguridad; (2) ninguno sabe ciertamente ni el d\u00eda ni la hora del fin del mundo. \u201c Porque en cuanto a la hora y al d\u00eda ninguno lo sabe, ni siquiera los \u00e1ngeles del cielo, ni tampoco el Hijo, sino s\u00f3lo el Padre\u201d (Mt 24,36). A pesar de todos los c\u00e1lculos que puedan hacer los hombres sobre el fin del mundo, ning\u00fan c\u00e1lculo da la certeza. Lo que da seguridad no es el conocimiento de la hora del fin, sino la Palabra de Jes\u00fas presente en la vida. El mundo pasar\u00e1, pero su palabra no pasar\u00e1 jam\u00e1s (cfr Is 40, 7-8).<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1ndo vendr\u00e1 el fin del mundo?<\/p>\n<p>Cuando la Biblia habla del \u201cfin del Mundo\u201dse refiere, no al fin del mundo, sino al fin de un mundo: Se refiere al fin de este mundo, donde reina la injusticia y el poder del mal\u00a0 que amargan la vida. Este mundo de injusticia tendr\u00e1 fin y a su puesto vendr\u00e1 \u201cun cielo nuevo y una tierra nueva\u201d, anunciados por Isa\u00edas (Is 65,15-17) y previsto por el Apocalipsis (Ap 21,1). Ninguno sabe cu\u00e1ndo ni c\u00f3mo ser\u00e1 el fin de este mundo (Mt 24,36), porque ninguno sabe lo que Dios tiene preparado para los que le aman (1 Cor 2,9). El mundo nuevo de la vida sin muerte supera todo, como el \u00e1rbol supera a su simiente ( 1 Cor 15,35-38). Los primeros cristianos estaban ansiosos por asistir a este fin (2 Tes 2,2).<\/p>\n<p>Segu\u00edan mirando al cielo, esperando la venida de Cristo (Act 1,11). Algunos ya no trabajaban (2 Tes 3,11). Pero, \u201cno nos corresponde a nosotros conocer los tiempos y momentos que el Padre tiene reservado en virtud de su poder\u201d (Act 1,7). El \u00fanico modo de contribuir a la venida del fin \u201cde modo que puedan llegar los tiempos de la consolaci\u00f3n\u201d (Act 3,20), es dar testimonio del Evangelio en todo lugar, hasta los extremos confines de la tierra (Act 1,8).<\/p>\n<h2>Oraci\u00f3n: Salmo 46 (45)<\/h2>\n<p>\u201c\u00a1Dios est\u00e1 con nosotros! \u00a1No temamos!\u201d<br \/>Dios es nuestro refugio y fortaleza, socorro en la angustia, siempre a punto.<br \/>Por eso no tememos si se altera la tierra, si los montes vacilan en el fondo del mar, aunque sus aguas bramen y se agiten, y su \u00edmpetu sacuda las monta\u00f1as. \u00a1Un r\u00edo!<br \/>Sus brazos recrean la ciudad de Dios, santifican la morada del Alt\u00edsimo. Dios est\u00e1 en medio de ella, no vacila, Dios la socorre al despuntar el alba.<br \/>Braman las naciones, tiemblan los reinos, lanza \u00e9l su voz, la tierra se deshace. \u00a1Con nosotros Yahv\u00e9 Sebaot, nuestro baluarte el Dios de Jacob!<br \/>Venid a ver los prodigios de Yahv\u00e9, que llena la tierra de estupor.<br \/>Detiene las guerras por todo el orbe; quiebra el arco, rompe la lanza, prende fuego a los escudos. \u00abBasta ya, sabed que soy Dios, excelso sobre los pueblos, sobre la tierra excelso\u00bb. \u00a1Con nosotros Yahv\u00e9 Sebaot, nuestro baluarte el Dios de Jacob!<\/p>\n<h2>Oraci\u00f3n final<\/h2>\n<p>Se\u00f1or Jes\u00fas, te damos gracia por tu Palabra que nos ha hecho ver mejor la voluntad del Padre. Haz que tu Esp\u00edritu ilumine nuestras acciones y nos comunique la fuerza para seguir lo que Tu Palabra nos ha hecho ver. Haz que nosotros como Mar\u00eda, tu Madre, podamos no s\u00f3lo escuchar, sino tambi\u00e9n poner en pr\u00e1ctica la Palabra. T\u00fa que vives y reinas con el Padre en la unidad del Esp\u00edritu Santo por todos los siglos de los siglos. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>Todos los derechos: www.ocarm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estar siempre preparados Dios puede llegar en cualquier momento Mateo 24, 37-44 Oraci\u00f3n inicial Se\u00f1or Jes\u00fas, env\u00eda tu Esp\u00edritu, para que \u00c9l nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual T\u00fa la has le\u00eddo a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6725\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[17],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-1Kt","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6725"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6725"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6725\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6726,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6725\/revisions\/6726"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6725"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6725"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6725"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}