{"id":6757,"date":"2022-12-10T12:00:23","date_gmt":"2022-12-10T18:00:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6757"},"modified":"2022-12-04T17:10:28","modified_gmt":"2022-12-04T23:10:28","slug":"lectio-dom-11-dic-2022","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6757","title":{"rendered":"Lectio Dom, 11 dic, 2022"},"content":{"rendered":"\n<p>El testimonio de Jesu\u0301s sobre Juan Bautista<br \/>Mateo 11,2-11<\/p>\n<h2>Invocamos al Espi\u0301ritu Santo<\/h2>\n<p>Espi\u0301ritu de Dios,<br \/>que al comienzo de la creacio\u0301n<br \/>te cerni\u0301as sobre los abismos del universo y transformabas en sonrisa de belleza<br \/>el gran despertar de las cosas, desciende ahora sobre la tierra<br \/>y do\u0301nale el escalofri\u0301o de los comienzos. Este mundo que envejece,<br \/>ro\u0301zalo con el ala de tu gloria. Devue\u0301lvenos a los primeros gozos<br \/>Vue\u0301lvete sin medida sobre todas nuestras aflicciones. <br \/>Incli\u0301nate una vez ma\u0301s sobre nuestro viejo mundo en peligro. <br \/>Y el desierto finalmente de nuevo sera\u0301 jardi\u0301n,<br \/>y en el jardi\u0301n florecera\u0301 la justicia y fruto de la justicia sera\u0301 la paz.<br \/>Espi\u0301ritu de Dios, que junto a las orillas del Jorda\u0301n descendiiste plenamente sobre la cabeza de Jesu\u0301s<br \/>y lo proclamaste Mesi\u0301as,<br \/>inunda esta porcio\u0301n de tu cuerpo mi\u0301stico recogida ante ti.<br \/>Ado\u0301rnala con un vestido de gracia.<br \/>Cons\u00e1grala con la uncio\u0301n<br \/>e invi\u0301tala a llevar el alegre anuncio a los pobres<br \/>y vendar las heridas de los corazones destrozados, a proclamar la libertad de los esclavos,<br \/>la liberacio\u0301n de los prisioneros<br \/>y a promulgar el an\u0303o de misericordia del Sen\u0303or. Li\u0301branos del miedo del no poder ma\u0301s.<br \/>Que de nuestros ojos salgan invitaciones a sobrehumana transparencia.<br \/>Que de nuestro corazo\u0301n brote abundantemente audacia mezclada con ternura. Que de nuestras manos se derrame la bendicio\u0301n del Padre<br \/>sobre todo lo que acariciamos.<br \/>Haz resplandecer de gozo nuestros cuerpos Revi\u0301stelos de vestidos nupciales.<br \/>Y ci\u0301n\u0303elos con cinturas de luz,<br \/>para que, para nosotros y para todos, no tarde el Esposo.<br \/><br \/>Bello<\/p>\n<h2>El texto<\/h2>\n<p>Juan se encontraba en la c\u00e1rcel, y habiendo o\u00eddo hablar de las obras de Cristo, le mand\u00f3 preguntar por medio de dos disc\u00edpulos: \u00ab\u00bfEres t\u00fa el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?\u00bb<br \/><br \/>Jes\u00fas les respondi\u00f3: \u00abVayan a contar a Juan lo que est\u00e1n viendo y oyendo: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios de la lepra, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia el Evangelio. Dichoso aquel que no se sienta defraudado por m\u00ed\u00bb.<br \/><br \/>Cuando se fueron los disc\u00edpulos, Jes\u00fas se puso a hablar a la gente acerca de Juan: \u00ab\u00bfQu\u00e9 fueron ustedes a ver en el desierto? \u00bfUna ca\u00f1a sacudida por el viento? No. Pues entonces, \u00bfqu\u00e9 fueron a ver? \u00bfA un hombre lujosamente vestido? No, ya que los que visten con lujo habitan en los palacios. \u00bfA qu\u00e9 fueron, pues? \u00bfA ver a un profeta? S\u00ed, yo se lo aseguro; y a uno que es todav\u00eda m\u00e1s que profeta. Porque de \u00e9l est\u00e1 escrito:\u00a0<em>He aqu\u00ed que yo env\u00edo a mi mensajero para que vaya delante de ti y te prepare el camino<\/em>. Yo les aseguro que no ha surgido entre los hijos de una mujer ninguno m\u00e1s grande que Juan el Bautista. Sin embargo, el m\u00e1s peque\u00f1o en el Reino de los cielos, es todav\u00eda m\u00e1s grande que \u00e9l\u00bb.<\/p>\n<h2>Volvemos a releer el texto evange\u0301lico<\/h2>\n<p>Susurramos con calma las palabras del evangelio, hacie\u0301ndolas pasar poco a poco de la lengua a la mente, de la mente al corazo\u0301n.<\/p>\n<p>Gustamos con calma algunas de estas palabras&#8230;<\/p>\n<p>Estamos junto a Jesu\u0301s y escuchamos lo que le piden los disci\u0301pulos de Juan: es una pregunta seria, de las que pueden cambiar la historia.<\/p>\n<p>La respuesta de Jesu\u0301s tiene un tono tranquilo, pero nos hiere el corazo\u0301n como una flecha: la cosa esta\u0301 clara, \u00a1el Mesi\u0301as esperado es E\u0301!<\/p>\n<p>Deja que las preguntas, las dudas, los deseos y las esperanzas corran libremente en torno a la Palabra de Jesu\u0301s. Deja que se encuentren y choquen con ella.<\/p>\n<p>Alguna vez saldra\u0301 una respuesta, aunque sea parcial: no en las argumentaciones, sino mirando bien en la cara \u201cA Aquel que viene\u201d y que te esta\u0301 hablando ahora.<\/p>\n<p>No te canses de repetir en voz baja su Palabra y de guardarla en el corazo\u0301n, ma\u0301s alla\u0301 de todas las dudas y problemas de la jornada.<\/p>\n<h2>Examinamos ma\u0301s de cerca el texto de Mateo<\/h2>\n<p>= Nuestro pasaje esta\u0301 colocado al principio de una nueva seccio\u0301n del evangelio (11,2- 12, 50): y es una serie de relatos sobre las actividades de Jesu\u0301s que siguen al discurso sobre el apostolado. No se narran muchos milagros, sino que el evangelista pone el acento sobre la pole\u0301mica entre Jesu\u0301s y sus adversarios, en un creciendo que continuara\u0301 por todo el resto del evangelio. El texto es, con mucha probabilidad, el reflejo de los\u00a0 primeros debates teolo\u0301gicos entre los cristianos y los disci\u0301pulos\u00a0 de\u00a0 Juan, centrado sobre la naturaleza de la misio\u0301n de Jesu\u0301s.<\/p>\n<p>= Juan que estaba en la ca\u0301rcel&#8230;: Llevaba Mateo tiempo sin hablar del Bautista (la u\u0301ltima vez fue en 4,12) y ahora dice que e\u0301l esta\u0301 en prisio\u0301n, pero so\u0301lo contara\u0301 las circunstancias de su encarcelamiento ma\u0301s adelante (14,3-12).<\/p>\n<p>La c\u00e1rcel para Juan , como para todos, es lugar de segregacio\u0301n, una especie de \u201cmundo aparte\u201d que lo vuelve casi extran\u0303o a todo lo que constituye la vida normal y deforma la percepcio\u0301n de las noticias que recibe del exterior. No nos extran\u0303e, tambie\u0301n por este motivo, la pregunta del Bautista que, precisamente, habi\u0301a sido el primero en reconocer en Jesu\u0301s \u201cel ma\u0301s potente\u201d (3,11) y el juez escatolo\u0301gico que \u201ctiene en una mano el bieldo\u201d (3,12). inclina\u0301ndose ante E\u0301l con humildad y temblor (cfr 3,11).<\/p>\n<p>= Habi\u0301a oido hablar de las obras de Cristo&#8230;: La expresio\u0301n \u201cobras de Cristo\u201d usada para resumir cuanto Jesu\u0301s estaba haciendo, anticipa la respuesta que E\u0301l dara\u0301 a la peticio\u0301n de Juan.<\/p>\n<p>Juan Bautista, estando en la ca\u0301rcel, escucha las noticias sobre Jesu\u0301s: tambie\u0301n nosotros cada di\u0301a, estando en \u201cnuestras prisiones\u201d de soledad y de alejamiento de Dios o del dolor, escuchamos \u201ccualquier cosa\u201d que viene de muchas fuentes y nos sentimos perturbados.<\/p>\n<p>A veces es difi\u0301cil distinguir la buena noticia del evangelio en medio de tantas cosas que suceden cada di\u0301a.<\/p>\n<p>Sin embargo las obras del hombre Jesu\u0301s son las \u201cobras de Cristo\u201d, aunque muchas veces no caigamos en la cuenta, tal como le sucede a Juan.<\/p>\n<p>= \u00bfEres tu\u0301 el que ha de venir o debemos esperar a otro? Juan, cuando bautizaba a las multitudes en el Jorda\u0301n, habi\u0301a descrito un Mesi\u0301as fuerte y severo para castigar los pecados de los hombres: \u201cAquel que viene en pos de mi\u0301 es ma\u0301s fuerte que yo, y yo no soy digno ni siquiera de llevar sus sandalias; e\u0301l os bautizara\u0301 en el Espi\u0301ritu Santo y en el fuego. E\u0301l tiene en la mano el bieldo, limpiara\u0301 su era y recogera\u0301 su grano en el granero, pero quemara\u0301 la paja en fuego inextinguible\u201d (Mt 3,11-12). En aquella severidad que azotaba en vista de la conversio\u0301n y, por tanto, de la salvacio\u0301n, Juan habi\u0301a lei\u0301do el sello de la misericordia de JHWH. Ahora sometido a la prueba de la ca\u0301rcel, hecho fra\u0301gil por el sentido de la impotencia y del fallo, vi\u0301ctima de la injusticia y de la prepotencia contra las que habi\u0301a luchado siempre, cree que el mal este\u0301 triunfando y esta\u0301 como desconcertado. Inmerso irremediablemente en esa niebla, no logra ver con claridad el poder de Dios en accio\u0301n en las obras de Jesu\u0301s.<\/p>\n<p>Es li\u0301cito suponer: Jesu\u0301s se estaba revelando gradualmente como Mesi\u0301as, pero lo haci\u0301a rompiendo los ca\u0301nones del ideal hebraico y de las acostumbradas interpretaciones de las sagradas Escrituras: no estaba \u201chaciendo justicia\u201d, no estaba separando los buenos de los malos como la criba separa el grano bueno de la paja; predicaba con energi\u0301a la conversio\u0301n, pero perdonaba a los pecadores; se mostraba \u201cmanso y humilde de\u00a0 corazo\u0301n\u201d (Mt 11-29), abierto y disponible a todos , ajeno a cualquier forma chabacana de contestar al sistema. Es posible pensar, por esto, que Juan haya entrado en crisis, porque Jesu\u0301s no correspondi\u0301a al Mesi\u0301as que e\u0301l esperaba y que habi\u0301a siempre\u00a0 predicado; por tanto, envi\u0301a una delegacio\u0301n a Jesu\u0301s para proponer algunas cuestiones y traer una palabra que ponga un poco de luz en este misterio de contradiccio\u0301n: \u00bfQuie\u0301n eres tu\u0301, Jesu\u0301s?\u00bfQue\u0301 dices de ti mismo? \u00bfCo\u0301mo podemos creer en ti, si, de frente a la prepotencia e injusticia, te manifiestas como el Mesi\u0301as paciente, misericordioso, no violento?<\/p>\n<p>\u00bfQuie\u0301n de nosotros no ha intentado hacerse una idea ma\u0301s precisa de A\u0301quel en el cual cree y en su modo de obrar, cuando la vida lo ha hecho enfrentarse a tantas contradicciones e injusticias, incluso en la Iglesia? \u00bfQuie\u0301n de nosotros no se ha fatigado en ver e interpretar correctamente los signos de la presencia activa del Sen\u0303or dentro de la propia historia? Es difi\u0301cil acoger un Dios \u201cdiverso\u201d de nuestros esquemas y por esto no podemos acusar al Bautista, porque tambie\u0301n nosotros estamos sujetos a la tentacio\u0301n de querer un Dios que tenga nuestros sentimientos, gustos y que sea, ma\u0301s bien, algo vengativo en hacer \u201cjusticia\u201d. Quisie\u0301ramos a veces un Dios hecho a nuestra imagen y semejanza, pero \u201cmis pensamientos no son vuestros pensamientos, vuestros<\/p>\n<p>caminos no son mis caminos.\u201d (Is 55,8)<\/p>\n<p>= Jesu\u0301s les respondio\u0301: Id y contad a Juan lo que oi\u0301s y veis: Jesu\u0301s no responde de un modo ra\u0301pido y directo, sino que muestra con claridad co\u0301mo los hechos que provienen de su accio\u0301n esta\u0301n cambiando la historia y realizando las antiguas profeci\u0301as sobre el Mesi\u0301as. Ninguna respuesta \u201c preparada de antemano\u201d por tanto, pero los disci\u0301pulos deben regresar a Juan y referirle lo que ellos mismos han oi\u0301do y visto, porque las curaciones, las resurrecciones y la liberacio\u0301n son ya signo inequi\u0301vocos de la mesianidad de Jesu\u0301s de Nazaret. Debemos aprender cada di\u0301a a anunciar la buena noticia a partir de lo que nosotros mismos sentimos y vemos. El testimonio fraterno e indispensable para comunicar el evangelio.<\/p>\n<p>Cristo se somete humildemente al interrogatorio y responde indicando a los disci\u0301pulos de Juan un verdadero y propio me\u0301todo de comprensio\u0301n y de anuncio: \u201cId y contad a Juan lo que oi\u0301s y veis\u201d. El cuarto evangelista reclama el mismo me\u0301todo abriendo su primera carta: \u201cLo que era desde el principio, lo que hemos oido, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que nuestras manos han tocado, o sea el Verbo de la vida (porque la vida se ha hecho visible, y nosotros hemos visto y por eso damos testimonio y os anunciamos la vida eterna, que estaba junto al Padre y se ha hecho visible a nosotros) lo que hemos visto y oi\u0301do, os lo anunciamos tambie\u0301n a vosotros, para que tambie\u0301n vosotros este\u0301is en comunio\u0301n con nosotros\u201d (Jn 1,1-3). Este es el me\u0301todo misionero adoptado por la Iglesia primitiva: el me\u0301todo aprendido de la encarnacio\u0301n del Verbo.<\/p>\n<p>El anuncio verdadero y eficaz pasa a trave\u0301s de comunicacio\u0301n sencilla y modesta de la experiencia personal: las palabras sin rumor de una vida tejida de fe.<\/p>\n<p>= Los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen &#8230; y se anuncia a los pobres la Buena Nueva; En estas palabras, suma de diversas citas de Isai\u0301as (28, 18-19; 35, 5-6; 42, 18; 61,1), esta\u0301 el corazo\u0301n de la respuesta de Jesu\u0301s y de todo nuestro pasaje. El Sen\u0303or presenta su propia obra no como juicio y dominio, sino como bendicio\u0301n divina para los necesitados del Pueblo.<\/p>\n<p>Es significativo que los pasajes profe\u0301ticos citados no contengan referencias a la lepra y a la muerte, que sin embargo el evangelista pone en boca de Jesu\u0301s. Esto pone de relieve la novedad que Jesu\u0301s trae en su manera de realizar las profeci\u0301as sobre el Mesi\u0301as esperado de Israel. Las obras de Jesu\u0301s son grandes, pero E\u0301l es uno de los \u201cpequen\u0303os\u201d del que habla con predileccio\u0301n, es un \u201cpobre de JHWH\u201d que ya ve la cruz al final de su camino como hombre. Esto es insoportable para el que espera un Mesi\u0301as triunfante.<\/p>\n<p>Dichoso el que oye y ve con un corazo\u0301n lleno de fe.<\/p>\n<p>Indirectamente, Jesu\u0301s invita al mismo Juan a oir y ver lo que e\u0301l esta\u0301 ensen\u0303ando y haciendo. Asi\u0301 el u\u0301ltimo de los profetas podi\u0301a recordar y ahora reconocer que cuanto Jesu\u0301s dice y hace corresponde a las grandes profeci\u0301as mesia\u0301nicas, de las cua\u0301les es rico el Antiguo Testamento. Es el mecanismo de la \u201cmemoria religiosa\u201d, sin la cual la fe no se enciende nunca, y sobre todo, no puede sobrevivir a los golpes de los esca\u0301ndalos que la vida pone delante: las obras de Dios del pasado son el signo de su fidelidad a las promesas y prenda de sus obras del futuro.<\/p>\n<p>Empen\u0303arse en recordar cada di\u0301a \u201clas grandes cosas\u201d que Dios ha hecho por nosotros y en nosotros (cfr Lc 1,49), no significa caer en una este\u0301ril repeticio\u0301n, sino llevar la semilla de la gracia activa de Dios poco a poco hasta lo ma\u0301s profundo de nosotros mismos, para que pueda germinar y dar fruto. Tambie\u0301n la Eucaristi\u0301a es recuerdo: es \u201cmemorial de la Pasio\u0301n del Sen\u0303or\u201d, recuerdo vivo y actual de la salvacio\u0301n otorgada a cada uno de nosotros.<\/p>\n<p>= \u00a1Dichoso a\u0301quel que no halle esca\u0301ndalo en mi\u0301! : Esca\u0301ndalo\u201d es un vocablo griego: la \u201cpiedra de tropiezo\u201d preparada para golpear de sorpresa a una persona. No obstante el significado que nosotros atribuimos en general a esta palabra, en la Biblia\u201desca\u0301ndalo\u201d puede ser tanto algo negativo como algo positivo.<\/p>\n<p>Jesu\u0301s es uno que escandaliza a sus conciudadanos por sus ori\u0301genes de poca alcurnia y poco apropiados al Mesi\u0301as glorioso; escandaliza a los fariseos con sus zahirientes palabras, escandaliza a los disci\u0301pulos del Bautista con su obrar fuera de los esquemas preconcebidos y escandaliza a sus disci\u0301pulos con su propia muerte infame&#8230;<\/p>\n<p>El mismo Jesu\u0301s, sin embargo, no elogia ni escandaliza a los pequen\u0303os o aque\u0301llos que son ocasio\u0301n de esca\u0301ndalo (cfr Mt 5,29) a la fe o la moral, induciendo a los otros a correr por caminos equivocados.<\/p>\n<p>El tipo de esca\u0301ndalo del cual tenemos necesidad es el que nace del vivir radicalmente el evangelio, el que nos saca de nuestras costumbres de vida y de nuestros esquemas mentales.<\/p>\n<p>En nuestra vida estamos llamados todos a \u201cescandalizar\u201d el mundo con el esca\u0301ndalo del Evangelio demostrando con la vida que no nos atamos a usos y costumbres lejanos de la fe cristiana, de rechazar compromisos que generan injusticias, de preocuparse por los pobres y los u\u0301ltimos.<\/p>\n<p>= \u00bfQue\u0301 saliste a ver en el desierto?: No obstante la debilidad demostrada en la pregunta puesta por Juan, Jesu\u0301s describe con entusiasmo a su precursor como un profeta que a su palabra ardiente une los signos vivos e incontestables de su relacio\u0301n privilegiada con Dios en nombre del cual habla al Pueblo. Todavi\u0301a ma\u0301s, con esta serie de seis preguntas reto\u0301ricas y tres proposiciones positivas, Jesu\u0301s afirma que Juan es ma\u0301s que un profeta: es aquel de quien hablan las antiguas Escrituras de los padres, el mensajero que prepara el camino al Sen\u0303or (Mt 3,3), segu\u0301n cuanto habi\u0301an dicho los antiguos profetas (Mal 3,1; Ex 23,20). Sin embargo el Sen\u0303or no se espera a explicar los motivos de su afirmacio\u0301n, quiza\u0301s son demasiados evidentes a los oyentes.<\/p>\n<p>= No ha surgido entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan el Bautista: Juan no es so\u0301lo un eminente profeta y el precursor del Mesi\u0301as ( porque es evidente que Jesu\u0301s se retiene como tal), sino que es grande tambie\u0301n como hombre, ma\u0301s que todo sus contempora\u0301neos y hombres de las e\u0301pocas precedentes. Es una alabanza de tipo estrictamente personal, la que Jesu\u0301s dirige al prisionero de Herodes y no so\u0301lo una hipe\u0301rbole. Con estas palabras, Jesu\u0301s anticipa el acercamiento entre Juan Bautista y Eli\u0301as, que sera\u0301 expli\u0301cito en el versi\u0301culo 14: \u201csi quere\u0301is o\u00edrlo, e\u0301l es Eli\u0301as que debe venir\u201d.<\/p>\n<p>La expresio\u0301n \u201centre los nacidos de mujer\u201d tiene un ti\u0301pico sabor semita, pero contiene tambie\u0301n una alusio\u0301n al misterio del origen de Jesu\u0301s: tambie\u0301n E\u0301l \u201cha nacido de mujer\u201d, pero so\u0301lo en la carne, porque su ge\u0301nesis humano \u2013divina esta\u0301 ma\u0301s alla\u0301 de la simple humanidad.<\/p>\n<p>Nuestro nacimiento de \u201chijo de Dios\u201d por medio de la fe tambie\u0301n esta\u0301 envuelta en el misterio: \u201cno de la sangre ni por el querer de la carne, ni por el querer del hombre, sino por Dios\u201d han sido engendrados (Jn 1,13). Nosotros somos \u201cnacidos de mujer\u201d, pero no estamos destinados a la tierra, sino ma\u0301s bien al Reino de los cielos y alli\u0301 seremos valorados por la fe y sus obras, fruto de la acogida de la gracia bautismal.<\/p>\n<p>= Sin embargo, el ma\u0301s pequen\u0303o&#8230;: esta parte de la frase, (quiza\u0301s una glosa primitiva) parece limitar la entusiasta presentacio\u0301n del Bautista. Por cuanto sea el ma\u0301s grande entre los hombres, Juan es pequen\u0303o en el Reino, porque alli\u0301 todo esta\u0301 medido segu\u0301n criterios muy diversos de los de la tierra: la medida de los tiempos nuevos que esta\u0301n viniendo y han empezado con la venida del Hijo de Dios. Lo que pertenece a esta generacio\u0301n del todo nueva, es mayor que cualquiera que haya vivido en la e\u0301poca precedente, tambie\u0301n que Juan el Bautista.<\/p>\n<p>El contraste entre \u201cgrande\u201d y \u201cpequen\u0303o\u201d se ha puesto a propo\u0301sito para aclarar a todos los creyentes que para ser grande es necesario convertirse cada vez en ma\u0301s pequen\u0303o. En su \u201cgrandeza\u201d humana Juan viene sen\u0303alado por Jesu\u0301s como el ma\u0301s pequen\u0303o en el reino y tambie\u0301n por Juan se pone la exigencia evange\u0301lica de \u201chacerse pequen\u0303o\u201d en las manos de Dios. Es la misma exigencia que se pone cada di\u0301a para cada uno de nosotros tentados de asemejarnos a los \u201cgrandes\u201d y a los \u201cpoderosos\u201d al menos en el deseo.<\/p>\n<h2>Oramos la Palabra dando gracias al Sen\u0303or<\/h2>\n<p>Dios de nuestro gozo, dador de toda salvacio\u0301n (Salmo 146)<br \/>Yahve\u0301 guarda por siempre su lealtad, que hace justicia a los oprimidos, que da pan a los hambrientos.<br \/>Yahve\u0301 libera a los condenados. Yahve\u0301 abre los ojos a los ciegos, Yahve\u0301 endereza a los encorvados, Yahve\u0301 protege al forastero, sostiene al hue\u0301rfano y a la viuda. Yahve\u0301 ama a los honrados, y tuerce el camino del malvado. Yahve\u0301 reina para siempre, tu Dios, Sio\u0301n, de edad en edad.<\/p>\n<h2>De la Palabra a la contemplacio\u0301n<\/h2>\n<p>Sen\u0303or Jesu\u0301s<br \/>que \u201cesta\u0301s por venir\u201d.<br \/>No tardes ma\u0301s<br \/>y escucha el grito de los pobres<br \/>que te miran para obtener la salvacio\u0301n, justicia y paz.<br \/>Danos ojos limpios y un corazo\u0301n puro<br \/>para saber discernir tu presencia activa y fecunda en los acontecimientos<br \/>de nuestro \u201choy\u201d<br \/>que se nos presenta tan gris y falto de rayos de esperanzas. \u00a1Ven, Sen\u0303or Jesu\u0301s!<br \/>\u201cEl Espi\u0301ritu y la Esposa dicen: \u00ab\u00a1Ven!\u00bb Y el que escucha diga: \u00ab\u00a1Ven!\u00bb<br \/>El que tenga sed venga;<br \/>y el que quiera tome gratis el agua de la vida.<br \/>Aquel que testifica estas cosas dice: \u00ab\u00a1Si\u0301, vendre\u0301 pronto!\u00bb Ame\u0301n. Ven, Sen\u0303or Jesu\u0301s.\u201d (Ap 22,17,20)<\/p>\n<p>Todos los derechos: www.ocarm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El testimonio de Jesu\u0301s sobre Juan BautistaMateo 11,2-11 Invocamos al Espi\u0301ritu Santo Espi\u0301ritu de Dios,que al comienzo de la creacio\u0301nte cerni\u0301as sobre los abismos del universo y transformabas en sonrisa de bellezael gran despertar de las cosas, desciende ahora sobre &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6757\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[17],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-1KZ","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6757"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6757"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6757\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6758,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6757\/revisions\/6758"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6757"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6757"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6757"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}