{"id":6900,"date":"2023-02-18T12:00:31","date_gmt":"2023-02-18T18:00:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6900"},"modified":"2023-02-06T10:51:04","modified_gmt":"2023-02-06T16:51:04","slug":"lectio-dom-19-feb-2023","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6900","title":{"rendered":"Lectio Dom, 19 feb, 2023"},"content":{"rendered":"\n<p><em>\u2026 pero yo os digo: amad a vuestros enemigos \u2026<br \/><\/em><em>Mateo 5, 38-48<\/em><\/p>\n<h2>Oraci\u00f3n inicial<\/h2>\n<p>\u00a1Ven , Se\u00f1or, sopla tu aliento como la brisa primaveral que hace florecer la vida y abre al amor, o s\u00e9 como el hurac\u00e1n que desata fuerzas desconocidas y levanta energ\u00edas latentes.<\/p>\n<p>Sopla tu aliento sobre nuestra mirada para llevarla hacia horizontes m\u00e1s lejanos y m\u00e1s amplios trazados por la mano del Padre.<\/p>\n<p>Sopla tu aliento sobre nuestros rostros entristecidos para devolverles la sonrisa y acaricia nuestras manos cansadas para reanimarlas y volverlas gozosamente a la acci\u00f3n para realizar el proyecto evang\u00e9lico.<\/p>\n<p>Sopla tu aliento delicado desde la aurora para llevar consigo todas nuestras jornadas en un arrebato generoso.<\/p>\n<p>Sopla tu aliento al acercarse la noche para conservarnos en tu luz y fervor.<\/p>\n<p>Pasa y permanece en toda nuestra vida para renovarla y donarle las dimensiones m\u00e1s verdaderas y profundas: las que est\u00e1n esbozadas en el Evangelio de Jes\u00fas. (cfr. P. Maior).<\/p>\n<p><strong>Clave de lectura<\/strong><\/p>\n<p>El 7\u00ba domingo Ordinario, desafortunadamente celebrado de tarde en tarde, por cuanto est\u00e1 inserto en el breve per\u00edodo entre el tiempo de Navidad y la Cuaresma, nos enfrenta con uno de los pasajes evang\u00e9licos m\u00e1s radicales, provocadores y, al mismo tiempo, consoladores que un cristiano pueda encontrar: las palabras conclusivas de la \u2018ant\u00edtesis\u2019 del discurso de la monta\u00f1a.<\/p>\n<p>La primera lectura, tomada del <em>Levitico <\/em>(19,1-2; 17-18), es un texto de la \u201cley de santidad\u201d. Se remite directamente a la segunda parte del texto evang\u00e9lico, con el mandamiento de amar \u201cal pr\u00f3jimo\u201d y el estrecho paralelismo con la \u00faltima frase de las palabras del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>La segunda lectura ( 1 Cor 3, 16-23) nos muestra un posterior desarrollo del tema evang\u00e9lico: el camino de la santidad cristiana que, en cuanto humanamente parad\u00f3jico, es dif\u00edcil de comprender y practicar, es posible por nuestra rec\u00edproca pertenencia a Dios, al cual estamos consagrados y que se nos da enteramente en el amor, haci\u00e9ndonos capaces de amar a los hermanos como \u00c9l, a causa de \u00c9l y en \u00c9l.<\/p>\n<p>El denominado \u201c discurso de la monta\u00f1a\u201d, al que pertenece nuestro texto, es el primero de los grandes discursos de Jes\u00fas que caracterizan el primer evangelio y comprende los cap\u00edtulos 5-7. Este largo discurso que se abre con la c\u00e9lebres y siempre provocativas \u201cbienaventuranzas\u201d, puede ser todo \u00e9l interpretado a la luz de las afirmaciones de Jes\u00fas sobre el cumplimiento de la Ley: <em>\u00abNo pens\u00e9is que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento\u201d ; \u00abPorque os digo que, si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entrar\u00e9is en el Reino de los Cielos.\u201d (5,17.20).<\/em><\/p>\n<p>Nuestro texto pertenece a la segunda sesi\u00f3n del discurso, la que expone la \u201cnueva \u00e9tica\u201d que viene a completar y perfeccionar la que est\u00e1 basada en la ley mosaica y que se caracteriza por afirmaciones que, partiendo de una palabra de la Ley o de un modo de aplicarla, comienzan con la frase \u201c <em>pero yo os digo\u201d <\/em>, abriendo la enunciaci\u00f3n de una nueva norma \u00e9tica que no anula la precedente, sino que la reinterpreta a la luz de la interioridad humana habitada e instruida por Dios mismo y por el ejemplo de su comportamiento. De este modo, Jes\u00fas se presenta y viene propuesto por el evangelista como un \u00e9mulo de Mois\u00e9s, que tiene , cuanto menos, la misma autoridad del gran caudillo hebraico.<\/p>\n<p>Los versos del evangelio de este domingo son justamente los \u00faltimos de esta serie y contienen las \u00faltimas dos \u2018ant\u00ed-tesis\u2019 o \u2018hiper-tesis\u2019 , entre sus estrechas conexiones, e introducen expresiones de una sabidur\u00eda moral elevad\u00edsima y fundada en una fe en Dios como Padre y Se\u00f1or omnipotente y misericordioso, de gran pureza y fuerza. A la luz de las otras lecturas de la celebraci\u00f3n de este domingo, las radicales exigencias \u00e9ticas de Jes\u00fas que hoy escuchamos se han de ver no como el resultado de un comportamiento heroico, sino m\u00e1s bien como el fruto pleno de una vida cristiana de gran calidad y siempre m\u00e1s plenamente conforme a \u201c<em>la imagen del Hijo<\/em>\u201d (Rm 8,29).<\/p>\n<p>El texto: Mateo 5,38-48<\/p>\n<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abHan o\u00eddo que se dijo:\u00a0<em>Ojo por ojo, diente por diente<\/em>; pero yo les digo que no hagan resistencia al hombre malo. Si alguno te golpea en la mejilla derecha, pres\u00e9ntale tambi\u00e9n la izquierda; al que te quiera demandar en juicio para quitarte la t\u00fanica, c\u00e9dele tambi\u00e9n el manto. Si alguno te obliga a caminar mil pasos en su servicio, camina con \u00e9l dos mil. Al que te pide, dale; y al que quiere que le prestes, no le vuelvas la espalda.<br \/><br \/>Han o\u00eddo que se dijo:\u00a0<em>Ama a tu pr\u00f3jimo y odia a tu enemigo.<\/em>\u00a0Yo, en cambio, les digo: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian y rueguen por los que los persiguen y calumnian, para que sean hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre los buenos y los malos, y manda su lluvia sobre los justos y los injustos.<br \/><br \/>Porque, si ustedes aman a los que los aman, \u00bfqu\u00e9 recompensa merecen? \u00bfNo hacen eso mismo los publicanos? Y si saludan tan s\u00f3lo a sus hermanos, \u00bfqu\u00e9 hacen de extraordinario? \u00bfNo hacen eso mismo los paganos? Ustedes, pues, sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto\u00bb.<\/p>\n<h2>Momento de silencio orante<\/h2>\n<p><em>Para que la Palabra de Dios entre en nosotros e ilumine nuestra vida.<\/em><\/p>\n<h2>Para quienes quieran profundizar el texto<\/h2>\n<p>Partimos de la consideraci\u00f3n de que el discurso de la monta\u00f1a no es una \u201cley casu\u00edstica\u201d, es decir la enumeraci\u00f3n de \u201ccasos \u00e9ticos\u201d con la soluci\u00f3n que conviene a cada uno. Al contrario, como bien ha dicho el estudioso J. Ernst: \u201c Considerados como normas \u00e9ticas estas exigencias ( del discurso de la monta\u00f1a) quedan privadas de todo sentido. Su significado reside, m\u00e1s bien, en su funci\u00f3n de signo y de indicaci\u00f3n. Quieren en efecto, llamar la atenci\u00f3n dr\u00e1sticamente sobre la nueva \u00e9poca de salvaci\u00f3n iniciada con Jes\u00fas. El mandamiento del amor ha adquirido ahora una \u00faltima acentuaci\u00f3n.\u201d <em>Mateo 5,38: <\/em>la exhortaci\u00f3n de Jes\u00fas parte de la \u201cley del tali\u00f3n\u201d, precepto nacido de la voluntad civil de evitar las venganzas desordenadas, especialmente si eran exageradas, usando un criterio de proporcionalidad entre el mal inferido y el \u201cdevuelto\u201d y, sobre todo, reservando el ejercicio en el \u00e1mbito judicial.<\/p>\n<p><em>Mateo 5,39a: <\/em>El intento evidente de Jes\u00fas no es la condena de la antigua \u201cley del tali\u00f3n\u201d con todos sus rigores. Lo que \u00e9l pretende sugerirnos es una orientaci\u00f3n de vida pr\u00e1ctica, que se conforme con la infinita bondad y misericordia del Padre celeste como comportamiento global de la vida, posible gracias al anuncio del reino. Los disc\u00edpulos de Jes\u00fas deben portarse seg\u00fan un criterio que supera, en fuerza de un amor desbordante, la inclinaci\u00f3n natural de exigir el respeto absoluto de los propios derechos. A quien es de Cristo se le pide vivir seg\u00fan la generosidad, el don de s\u00ed, el olvido de los propios intereses, no dej\u00e1ndose llevar por la taca\u00f1er\u00eda, sino mostr\u00e1ndose ben\u00e9volo, perdonando, dando prueba de grandeza de \u00e1nimo.<\/p>\n<p>Se trata de un modo pr\u00e1ctico, aunque tambi\u00e9n radical\u00edsimo, para la interpretaci\u00f3n de las bienaventuranzas de los mansos (Mt 5,5).<\/p>\n<p><em>Mateo 5,39b-42: <\/em>He aqu\u00ed los ejemplos concretos de la magnanimidad (que es tener un <em>animus magnus) <\/em>que debe caracterizar al cristiano, llamado a conceder m\u00e1s de lo que se le pide o pretende \u00e9l. Naturalmente, no se trata de una ley absoluta que se convertir\u00eda en una agitaci\u00f3n social de toda la vida civil, sino de un modo de mostrar el esp\u00edritu de amor tambi\u00e9n hacia quien ha hecho el mal. El mensaje de fondo contenido en estos c\u00e9lebres ejemplos vienen a corregir profundamente el contenido de la \u201cley del tali\u00f3n\u201d y no se puede comprender correctamente sino a la luz de ella.<\/p>\n<p>Al creyente se le pide que interprete cada situaci\u00f3n, tambi\u00e9n las de grav\u00edsima dificultad, desde el punto de vista del amor de Dios que ya ha recibido, realizando un salto de calidad radical en el modo de afrontarla: no m\u00e1s la represalia o la venganza y ni mucho menos, la defensa de s\u00ed mismo y de los propios derechos, sino la b\u00fasqueda del bien de todos, tambi\u00e9n de quien hace el mal. De este modo se rompe y se nos libera de la cadena, que podr\u00eda volverse interminable, de la venganza o incluso de la violencia para rebatir y hacer justicia, quiz\u00e1 con el riesgo de caer en la espiral del mal por impulso de un celo excesivo; se nos conf\u00eda a la justicia, siempre mejor, de Dios Padre.<\/p>\n<p>San Pablo expresa todo esto de modo magn\u00edfico: \u201cSin devolver a nadie mal por mal; procurando el bien ante todos los hombres: en lo posible, y en cuanto de vosotros dependa, en paz con todos los hombres; no tomando la justicia por cuenta vuestra, queridos m\u00edos, dejad lugar a la C\u00f3lera, pues dice la Escritura: M\u00eda es la venganza: yo dar\u00e9 el pago merecido, dice el Se\u00f1or. Antes al contrario: si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; y si tiene sed, dale de beber; haci\u00e9ndolo as\u00ed, amontonar\u00e1s ascuas sobre su cabeza. No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien.\u201d (Rom 12, 17-21).<\/p>\n<p>La interpretaci\u00f3n viva de estas normas \u00e9ticas se encuentra en el comportamiento general y en los diversos episodios de la pasi\u00f3n de Jes\u00fas: cuando reacciona con serenidad y firmeza ante los golpes durante el proceso hebraico ( Jn 18,23); cuando no huye ante el arresto e impide a Pedro que combata por \u00e9l ( Jn 18,4-10); cuando perdona a los crucificadores ( Lc 23,34) y acoge en el para\u00edso al ladr\u00f3n ( Lc 23,40-43). Sabemos que la clave de lectura de la pasi\u00f3n de Jes\u00fas es el amor de Dios a todos los hombres (Jn 13,1; 15,13).<\/p>\n<p>Un h\u00e9roe de la no-violencia, Martin Luther King, escribi\u00f3: \u201c Los oc\u00e9anos de la historia se hicieron turbulentos por los flujos, siempre emergentes, de la venganza. El hombre no es llevado nunca por encima del mandamiento de la <em>lex talionis<\/em>: \u201c Vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie.\u201d A pesar del hecho de que la ley de la venganza no resuelve ning\u00fan problema social, los hombres contin\u00faan dej\u00e1ndose llevar por su desastrosa gu\u00eda. La historia se hace eco del estruendo de la ruina de las naciones y de los individuos que han seguido este camino autodestructivo.<\/p>\n<p>Jes\u00fas afirm\u00f3 elocuentemente desde la cruz una ley m\u00e1s alta. \u00c9l sab\u00eda que la antigua ley del ojo por ojo habr\u00eda dejado a todos ciegos, y no trat\u00f3 de vencer el mal con el mal; vence el mal con el bien.<\/p>\n<p>Crucificado por odio, responde con amor excesivo. \u00a1Qu\u00e9 magn\u00edfica lecci\u00f3n! Generaciones surgir\u00e1n y caer\u00e1n; los hombres continuar\u00e1n adorando al dios de la venganza y postr\u00e1ndose ante el altar del tali\u00f3n; pero siempre y por siempre esta noble lecci\u00f3n del Calvario ser\u00e1 una apremiante exhortaci\u00f3n de que s\u00f3lo la bondad puede eliminar el mal y s\u00f3lo el amor puede derrotar el odio.\u201d (<em>La fuerza de amar, <\/em>Societ\u00e1 Editrice Internazionale, Torino, 1994, p.65).<\/p>\n<p><em>Mateo 5,43: <\/em>El mandamiento veterotestamentario que Jes\u00fas cita es el resultado de la combinaci\u00f3n de una cita del Lev\u00edtico ( 19,18) y las palabras extrab\u00edblicas \u201c y odiar\u00e1s a tu enemigo\u201d que procede de una mentalidad confusa, totalmente negativa hacia los paganos, vistos como enemigos de Dios y, por tanto, del Pueblo de Dios que los rechaza totalmente para evitar ser contagiados por su idolatr\u00eda y sus malas costumbres morales.<\/p>\n<p><em>Mateo 5,44a: <\/em>El evangelista usa , significativamente, el verbo <em>agap\u00e0o <\/em>para indicar el deber cristiano de amar a los enemigos m\u00e1s all\u00e1 de cualquier procedencia o m\u00e1s all\u00e1 de todo tipo de amistad. Se trata del verbo m\u00e1s caracter\u00edstico del comportamiento de Dios hacia los hombres y de los hombres hacia Dios y hacia los propios semejantes: una voluntad radical de bien gratuito y oblativo. Este precepto, ciertamente nuevo y en muchos aspectos sorprendente, completa las ense\u00f1anzas precedentes de Jes\u00fas y se refiere a la \u201cjusticia sobreabundante\u201d que comenz\u00f3 el discurso de la monta\u00f1a. Hasta esta alt\u00edsima meta \u00e9l pretend\u00eda llevar a sus disc\u00edpulos: \u201c Amad a vuestros enemigos.\u201d Los enemigos de los que se habla son aqu\u00ed, espec\u00edficamente, los perseguidores, los paganos, los id\u00f3latras, los que m\u00e1s directamente contrastan el ideal cristiano, viniendo a constituir una amenaza para la fe. De todos modos, son el prototipo y el s\u00edmbolo de todo enemigo. El cristiano debe usar hacia ellos la misma benevolencia que se tiene con los hermanos en la fe. No s\u00f3lo la tolerancia, el amor en general o la amistad, sino el amor profundo y desinteresado de s\u00ed que el creyente puede tomar del coraz\u00f3n de Dios y aprender de su ejemplo, vi\u00e9ndolo en la creaci\u00f3n y en la historia del universo.<\/p>\n<p><em>Mateo 5,44b: <\/em>\u00ab<em>Amad y orad, amad hasta la plegaria<\/em>\u201d. Es el don supremo que se puede hacer al enemigo, porque pone en acci\u00f3n la m\u00e1xima energ\u00eda interior: la fuerza de la fe. Es m\u00e1s f\u00e1cil ofrecer un gesto externo de ayuda o de socorro que no desear \u00edntimamente, en el coraz\u00f3n y en verdad, el bien del enemigo tanto de hecho como desde la intenci\u00f3n en la plegaria delante de Dios. Si se ora por \u00e9l, pidiendo para \u00e9l la gracia y la bendici\u00f3n, quiere decir que se desea su bien. Por tanto se es sincero en el amor. La plegaria es la recompensa del cristiano a las injusticias del enemigo.\u201d (OP).<\/p>\n<p><em>Mateo 5,45: <\/em>Jes\u00fas explica por qu\u00e9 se debe amar a los enemigos. La filiaci\u00f3n de la que habla, que en este texto no excluye la que se da por creaci\u00f3n y por adopci\u00f3n, es ante todo la de la semejanza de nuestros sentimientos con los de Dios. El cristiano debe imitar en la vida cotidiana la bondad de su Padre celeste.<\/p>\n<p>Amar al enemigo de este modo lo vuelve a hacer hijo del Padre celeste en cuanto es fruto del deseo de amar como \u00c9l.<\/p>\n<p>Cierto, la identidad de los hijos de Dios no es est\u00e1tica, sino que surge de un proceso din\u00e1mico.<\/p>\n<p>Quienes son hijos de Dios por el bautismo van viviendo plenamente y creciendo en la misma l\u00f3gica del Padre, por tanto tambi\u00e9n teniendo gestos de amor que revelan su semejanza con Dios. Ya que Dios es bueno e imparcial, sus hijos son buenos e imparciales, capaces de regular su amor no seg\u00fan sus m\u00e9ritos ajenos, sino que sobre el amor y el cuidado de cualquier ser viviente es objeto continuamente de parte del amor de Dios.<\/p>\n<p>Cuanto m\u00e1s nos dejamos llenar por la gracia divina m\u00e1s se puede poner en pr\u00e1ctica este mandamiento, m\u00e1s testimonio dar\u00e1 el Esp\u00edritu Santo a nuestro esp\u00edritu de ser hijos de Dios <em>(cfr Rm 8,16).<\/em><\/p>\n<p><em>Mateo 5,46-47: <\/em>la verdadera diferencia entre los cristianos y los otros hombres consiste en el comportamiento y en la capacidad de amar tambi\u00e9n a quien sea \u201cnaturalmente\u201d no amable.<\/p>\n<p><em>Mateo 5,48: Perfecto <\/em>(<em>teleios<\/em>, completo- en este caso en el amor).<\/p>\n<p>De nuevo Jes\u00fas relaciona el mandamiento del amor al enemigo con el ejemplo del Padre, con la acci\u00f3n que \u00e9l cumple cada d\u00eda en beneficio de todos y que es fruto de su coraz\u00f3n lleno de amor, que \u00c9l, el Hijo, conoce profundamente. Este es el coraz\u00f3n que late en la moral cristiana la cual no es norma, ley, observancia, sino comuni\u00f3n de vida con este Padre dada por el Esp\u00edritu Santo: <em>\u201c la ley del Esp\u00edritu, que da vida en Cristo Jes\u00fas\u201d ( Rm 8,2).<\/em><\/p>\n<p>En esta comuni\u00f3n el cristiano se empapa del mismo amor del Padre, un amor que pretende cambiar a los enemigos en amigos; que cambia a los malos, haci\u00e9ndolos buenos.<\/p>\n<p>Isa\u00edas de N\u00ednive, en el comentario al v.45, afirma: \u201cCerca del Creador no hay cambio, ni intenci\u00f3n de que sea anterior o posterior; en su naturaleza no hay ni odio, ni resentimiento, ni lugar m\u00e1s grande o m\u00e1s peque\u00f1o en su amor, ni despu\u00e9s ni antes en su conocimiento. De hecho si todos creen que la creaci\u00f3n se inici\u00f3 como una consecuencia de la bondad y del amor del Creador, sabemos que este motivo no cambia ni disminuye en el Creador como consecuencia del curso desordenado de su creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ser\u00eda muy odioso y blasfemo pretender que existen en Dios el odio o el resentimiento- y menos hacia los demonios- o imaginarse alguna otra debilidad o pasi\u00f3n&#8230; Por el contrario, Dios act\u00faa siempre con nosotros a trav\u00e9s de lo que nos sea ventajoso, sea para nosotros causa de sufrimiento o de alivio, de alegr\u00eda o de tristeza, sea insignificante o glorioso. Todo se orienta hacia los mismos bienes eternos.\u201d (Discursos, 2\u00aa parte, 38,5 e 39,3).<\/p>\n<h2>Algunas preguntas<\/h2>\n<p><em>Para ayudarnos en la meditaci\u00f3n y en la oraci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p>Me detengo: \u00bfs\u00e9 que estas palabras son para m\u00ed, en este hoy m\u00edo? \u00bfJes\u00fas me habla a m\u00ed, en la situaci\u00f3n en que vivo en este preciso momento de mi vida?<\/p>\n<p>\u00bfTomo bien en serio estas palabras del evangelio?<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo vivo estas normas \u00e9ticas alt\u00edsimas pero, sin embargo, ineludibles? <em>\u201cYo os digo que no os enfrent\u00e9is con el malvado\u201d \u201cSi uno te golpea en la mejilla derecha pres\u00e9ntale tambi\u00e9n la otra&#8230;\u201d \u201c Amad a vuestros enemigos y rogad por quienes os persiguen\u201d \u201cSed perfectos como es perfecto vuestro Padre del cielo.\u201d<\/em><\/p>\n<p>Me examino: \u00bfcu\u00e1les son mis modelos de conducta cuando me encuentro en situaciones de dificultad? \u00bfCu\u00e1ndo me siento agredido o tratado injustamente?<\/p>\n<p>Y cuando advierto la falta de amor de los otros o su aversi\u00f3n hacia m\u00ed, \u00bfc\u00f3mo reacciono? \u00bfMi modo de actuar en estas situaciones seg\u00fan qu\u00e9 criterios se rige?<\/p>\n<p>\u00bfEn mi plegaria me enfrento con el ejemplo de Jes\u00fas? \u00bfVeo, al menos un poco, al Padre que es Padre misericordioso de todos los seres del universo y que a todos mantiene en la existencia?<\/p>\n<p>\u00bfEs ahora tiempo de hacer un paso hacia delante en mi modo de actuar: invoco al Esp\u00edritu Santo para que me conforme interiormente con la imagen de Jes\u00fas, haci\u00e9ndome capaz de amar a los otros como \u00c9l y a causa de \u00c9l?<\/p>\n<h2>Oraci\u00f3n<\/h2>\n<p>La Palabra de Dios nos ofrece un himno magn\u00edfico para nuestra plegaria.<\/p>\n<p>La belleza y la actualidad del famoso \u201chimno de la caridad\u201d ( 1Cor 13,1-9.12b-13) vienen intensificadas para nosotros, al orarlo, si probamos sustituir la palabra \u201ccaridad\u201d por el nombre de Jes\u00fas, que es el amor divino encarnado y que es fiel reflejo del amor del Padre hacia todas sus criaturas:<br \/>Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los \u00e1ngeles,<br \/>si no tengo caridad, soy como bronce que suena o c\u00edmbalo que reti\u00f1e.<br \/>Aunque tuviera el don de profec\u00eda, y conociera todos los misterios y toda la ciencia;<br \/>aunque tuviera plenitud de fe como para trasladar monta\u00f1as,<br \/>si no tengo caridad, nada soy.<br \/>Aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo caridad, nada me aprovecha.<br \/>La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engr\u00ede;<br \/>es decorosa; no busca su inter\u00e9s; no se irrita; no toma en cuenta el mal;<br \/>no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad.<br \/>Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta. La caridad no acaba<br \/>nunca. Desaparecer\u00e1n las profec\u00edas. Cesar\u00e1n las lenguas. Desaparecer\u00e1 la ciencia. Ahora conozco de un modo parcial, pero entonces conocer\u00e9 como soy conocido. Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres.<br \/>Pero la mayor de todas ellas es la caridad!<\/p>\n<h2>Oraci\u00f3n final<\/h2>\n<p>Oh Dios, que, en tu Hijo desnudo y humillado en la cruz, has revelado la fuerza de tu amor, abre nuestro coraz\u00f3n al don de tu Esp\u00edritu y haz que, acogi\u00e9ndolo, se rompa en nosotros la cadena de la violencia y del odio que nos llevan al estilo de vida de quienes no te conocen, para que en la victoria del bien sobre el mal manifestemos nuestra identidad de hijos de Dios y testimoniemos tu evangelio de reconciliaci\u00f3n y de paz.<\/p>\n<p>Todos los derechos: www.ocarm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u2026 pero yo os digo: amad a vuestros enemigos \u2026Mateo 5, 38-48 Oraci\u00f3n inicial \u00a1Ven , Se\u00f1or, sopla tu aliento como la brisa primaveral que hace florecer la vida y abre al amor, o s\u00e9 como el hurac\u00e1n que desata &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6900\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[17],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-1Ni","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6900"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6900"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6900\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6901,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6900\/revisions\/6901"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6900"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6900"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6900"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}