{"id":6930,"date":"2023-03-04T12:00:24","date_gmt":"2023-03-04T18:00:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6930"},"modified":"2023-03-01T08:00:52","modified_gmt":"2023-03-01T14:00:52","slug":"lectio-dom-5-de-mar-2023","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6930","title":{"rendered":"Lectio Dom, 5 de mar, 2023"},"content":{"rendered":"\n<p>La transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas Mateo 17, 1-9<\/p>\n<p><strong>Oraci\u00f3n inicial:<\/strong><\/p>\n<p>\u00a1Oh, Dios!, que en la gloriosa Transfiguraci\u00f3n de tu Unig\u00e9nito, confirmaste los misterios de la fe con el testimonio de la ley y los profetas y prefiguraste maravillosamente nuestra perfecta adopci\u00f3n como hijos tuyos: conc\u00e9denos, te rogamos, que escuchando siempre la palabra de tu amad\u00edsimo Hijo, seamos un d\u00eda coherederos de su gloria.<\/p>\n<p><strong>Lectura del Evangelio:<\/strong><\/p>\n<p>Jes\u00fas tom\u00f3 consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, el hermano de \u00e9ste, y los hizo subir a solas con \u00e9l a un monte elevado. Ah\u00ed se transfigur\u00f3 en su presencia: su rostro se puso resplandeciente como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la nieve. De pronto aparecieron ante ellos Mois\u00e9s y El\u00edas, conversando con Jes\u00fas.<br \/><br \/>Entonces Pedro le dijo a Jes\u00fas: \u00abSe\u00f1or, \u00a1qu\u00e9 bueno ser\u00eda quedarnos aqu\u00ed! Si quieres, haremos aqu\u00ed tres chozas, una para ti, otra para Mois\u00e9s y otra para El\u00edas\u00bb.<br \/><br \/>Cuando a\u00fan estaba hablando, una nube luminosa los cubri\u00f3 y de ella sali\u00f3 una voz que dec\u00eda: \u00ab\u00c9ste es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; esc\u00fachenlo\u00bb. Al o\u00edr esto, los disc\u00edpulos cayeron rostro en tierra, llenos de un gran temor. Jes\u00fas se acerc\u00f3 a ellos, los toc\u00f3 y les dijo: \u00abLev\u00e1ntense y no teman\u00bb. Alzando entonces los ojos, ya no vieron a nadie m\u00e1s que a Jes\u00fas.<br \/><br \/>Mientras bajaban del monte, Jes\u00fas les orden\u00f3: \u00abNo le cuenten a nadie lo que han visto, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos\u00bb.<\/p>\n<p>Momentos de silencio:<\/p>\n<p>para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.<\/p>\n<h2>Meditatio<\/h2>\n<p>Clave de lectura:<\/p>\n<p>El evangelio seg\u00fan San Mateo insiste sobre la venida del reino de los cielos. Por esto el de Mateo es el evangelio de la Iglesia, o sea , del pueblo de Dios guiado por su jefe y maestro Jesucristo. El texto que narra la Transfiguraci\u00f3n forma parte de una secci\u00f3n del evangelio en la cual el evangelista desarrolla el tema del comienzo de la venida del reino en un grupo de disc\u00edpulos que poco a poco constituir\u00e1 el cuerpo de la Iglesia. El relato de la Transfiguraci\u00f3n lo encontramos en todos los sin\u00f3pticos (Mc 9, 2-8; Lc 9, 28- 36), y encontramos tambi\u00e9n una referencia de este acontecimiento en la segunda carta de Pedro (2Pet 1, 16-18). El texto de Mateo (17, 1-9), sin embargo, presenta algunas diferencias. La narraci\u00f3n se encuentra a continuaci\u00f3n del primer anuncio de la pasi\u00f3n y la enunciaci\u00f3n de las condiciones necesarias para la sequela Christi y antes tambi\u00e9n del suceso de la glorificaci\u00f3n del Hijo del hombre en la gloria del Padre (Mt 16,21-28).<\/p>\n<p>Antes de la glorificaci\u00f3n, Jes\u00fas debe ir a Jerusal\u00e9n para el cumplimiento del misterio pascual, o sea: la pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n (Mt 16, 21). Aqu\u00e9llos que desean y quieren seguir a Jes\u00fas deben negarse a ellos mismos tomando tambi\u00e9n cada uno la cruz para despu\u00e9s seguir al Maestro. (Mt 16,23). S\u00f3lo as\u00ed se podr\u00e1 participar en su gloria: \u201cQuien quiera salvar la propia vida, la perder\u00e1; pero quien pierda la propia vida por mi causa, la encontrar\u00e1\u201d (Mt 16,25). Aqu\u00e9llos que no aceptan el acontecimiento de la cruz en la vida de Cristo y por tanto en el programa de la sequela o seguimiento, son considerados por Jes\u00fas \u201cSatan\u00e1s\u201d, porque no piensan \u201cseg\u00fan Dios, sino como los hombres\u201d (Mt 16,23). La expresi\u00f3n que Jes\u00fas dirige a Pedro : \u201c\u00a1Ret\u00edrate de m\u00ed Satan\u00e1s!\u201d (Mt 16, 23) nos recuerda una expresi\u00f3n usada por Jes\u00fas en la par\u00e1bola del juicio final \u201ccuando el Hijo del hombre venga en su gloria\u201d (Mt 25, 31-46): \u201cApartaos de m\u00ed, malditos, al fuego eterno, preparado para el diablo y para sus \u00e1ngeles\u201d (Mt 25, 41). Esta maldici\u00f3n est\u00e1 dirigida tambi\u00e9n a aqu\u00e9llos que no reconocen al Se\u00f1or y por esto no forman parte de su reino.<\/p>\n<p>Sigue despu\u00e9s el relato de la Transfiguraci\u00f3n (Mt 17,1-9) con la pregunta sobre la venida de El\u00edas y la curaci\u00f3n del epil\u00e9ptico endemoniado (Mt 17, 10-21). Despu\u00e9s de estos sucesos Jes\u00fas por segunda vez anuncia su pasi\u00f3n (Mt 17,22) y en la cuesti\u00f3n del pago del didracma para las necesidades del templo, Jes\u00fas juega con las palabras sobre la realidad de la filiaci\u00f3n (Mt 17, 24-27). En la Transfiguraci\u00f3n el Padre declara que Jes\u00fas es \u201dMi Hijo predilecto en el cual tengo mis complacencias. \u00a1Escuchadle!\u201d (Mt 17,5). Tambi\u00e9n nosotros somos en \u00c9l, hijos del mismo Padre (Mt 5, 45; Mt 17, 25-26).<\/p>\n<p>As\u00ed pues, Jes\u00fas se nos presenta como gu\u00eda en el camino hacia el Reino. En el relato de la Transfiguraci\u00f3n, Jes\u00fas es presentado como el nuevo Mois\u00e9s que encuentra a Dios \u201csobre un monte\u201d (Mt 17,1) en la \u201cnube resplandeciente\u201d (Mt 17,5), con el rostro que brilla (Mt 17,2). Tambi\u00e9n Mois\u00e9s encuentra a Dios en la nube sobre el monte Sina\u00ed (Ex 24,15- 18); con el rostro resplandeciente (\u00c9x 34, 29-35). Tambi\u00e9n El\u00edas encuentra al Se\u00f1or en el Horeb, el monte de Dios (1Re 19, 9-13). Como en lo sucedido en el Sina\u00ed (\u00c9x 19; 20; 33-34), tambi\u00e9n aqu\u00ed, en la Transfiguraci\u00f3n, hay la revelaci\u00f3n de una nueva ley: Escuchar al Hijo predilecto en el cual Dios Padre se complace (Mt 17,5). Esta nueva ley dada por Dios sobre el Tabor por medio del nuevo Mois\u00e9s, nos recuerda aquello que dice Mois\u00e9s en el libro del Deuteronomio: \u201cEl Se\u00f1or tu Dios te suscitar\u00e1 de en medio de ti, de entre tus hermanos, un profeta como yo; a \u00e9l le oir\u00e1s\u201d (Dt 18,15). En este texto de la Transfiguraci\u00f3n, m\u00e1s importante que la ley, de la que Jes\u00fas es el cumplimiento ( por eso despu\u00e9s de la visi\u00f3n los ap\u00f3stoles \u201cno vieron ya a ninguno, sino a Jes\u00fas solo\u201d(Mt 17,7), se pone de relieve la revelaci\u00f3n por parte del Padre que proclama la filiaci\u00f3n divina de Jesucristo. Adem\u00e1s de esta proclamaci\u00f3n en la Transfiguraci\u00f3n, la identidad del Hijo se proclama por dos veces en el evangelio de Mateo: al principio y al fin.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del bautismo de Jes\u00fas en el Jord\u00e1n, una voz del cielo dice: \u201cEste es mi hijo amado, en quien tengo mis complacencias\u201d (Mt 3,17); y cuando Jes\u00fas muere en la cruz, el centuri\u00f3n exclama palabras de revelaci\u00f3n y de fe: \u201cVerdaderamente \u00e9ste era Hijo de Dios\u201d (Mt 27,54). Adem\u00e1s, esta proclamaci\u00f3n del Padre revela a Jes\u00fas como el siervo del Se\u00f1or, preanunciado por Isa\u00edas \u201cHe aqu\u00ed mi siervo, a quien sostengo, mi elegido en quien se complace mi alma\u201d (Is 42, 1).<\/p>\n<p>El descubrimiento de la identidad del Hijo, suscita en los tres testigos el temor de Dios, postr\u00e1ndose los tres faz en tierra (Mt 17,6). Ya en el comienzo del evangelio, en el nacimiento de Jes\u00fas, los magos \u201centrados en la casa, vieron al Ni\u00f1o con Mar\u00eda su Madre, y postr\u00e1ndose lo adoraron\u201d (Mt 2,11). Una reacci\u00f3n semejante encontramos tambi\u00e9n en el evangelio de Juan, en la autorevelaci\u00f3n del Se\u00f1or, en el pasaje del prendimiento de Jes\u00fas en Getseman\u00ed: \u201cLes dice Jes\u00fas: \u00ab\u00a1Yo soy !\u201d\u00bb [&#8230;]. Apenas dijo \u00ab\u00a1Yo soy,!\u00bb retrocedieron y cayeron por tierra\u201d (Jn 18,5-6). Tambi\u00e9n en el Apocalipsis, Juan, arrebatado en \u00e9xtasis (Apoc 1,10) vio \u201cuno semejante a un hijo del hombre [&#8230;] su rostro semejaba al sol cuando brilla en todo su esplendor\u201d (Apoc 1,12-16) y a causa de tal visi\u00f3n cay\u00f3 a sus pies como muerto (Apoc 1, 17). El Ap\u00f3stol en Rom 14: 11 y Fil 2: 10, proclamar\u00e1 que delante del Se\u00f1or, \u201cen el nombre de Jes\u00fas , toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y bajo la tierra; y toda lengua proclame que Jesucristo es el Se\u00f1or, a gloria de Dios Padre\u201d.<\/p>\n<p>Esta visi\u00f3n est\u00e1 estrechamente ligada al misterio de la Pascua, parece una aparici\u00f3n de Jes\u00fas resucitado en toda su gloria, es un prefiguraci\u00f3n de la vida futura. Por este motivo \u201c descendiendo del monte, Jes\u00fas les orden\u00f3: \u201cNo hablad a ninguno de esta visi\u00f3n, hasta que el Hijo del hombre no haya resucitado de entre los muertos (Mt 17,9).<\/p>\n<p>Para orientar la meditaci\u00f3n y actualizarla:<\/p>\n<p>Lee otra vez el pasaje del evangelio, y busca en la Biblia todos los textos citados en la clave de lectura. Intenta encontrar otros textos que te ayuden a penetrar a fondo el texto que se medita.<\/p>\n<p>Algunas preguntas:<\/p>\n<p>\u00bfTe has preguntado alguna vez qui\u00e9n es la persona de Jes\u00fas? \u00bfTu visi\u00f3n de la identidad de Jes\u00fas se acomoda a esta proclamaci\u00f3n en la Transfiguraci\u00f3n?<br \/>\u00bfQu\u00e9 significado tiene para tu vida la proclamaci\u00f3n de Jes\u00fas como Hijo de Dios?<br \/>A Jes\u00fas no se le entiende sin el misterio pascual de la pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 sentido tiene para ti este misterio? \u00bfC\u00f3mo lo vives diariamente?<\/p>\n<h2>Oratio<\/h2>\n<p>Salmo 97:<\/p>\n<p>Tu rostro busco Se\u00f1or, mu\u00e9strame tu rostro.<br \/>\u00a1Reina Yahv\u00e9! \u00a1Exulte la tierra, se alegren las islas numerosas!<br \/>Nubes y densa bruma lo rodean, justicia y derecho afianzan su trono.<br \/>Tu rostro busco Se\u00f1or, mu\u00e9strame tu rostro. Los montes se derriten como cera,<br \/>ante el Due\u00f1o de toda la tierra; los cielos proclaman su justicia, los pueblos todos ven su gloria. Porque t\u00fa eres Yahv\u00e9,<br \/>Alt\u00edsimo sobre toda la tierra, por encima de todos los dioses. Tu rostro busco Se\u00f1or, mu\u00e9strame tu rostro.<\/p>\n<p><strong>Oraci\u00f3n final:<\/strong><\/p>\n<p>Goc\u00e9monos, Amado, y v\u00e1monos a ver en tu hermosura al monte o al collado, do mana el agua pura; entremos m\u00e1s adentro en la espesura. (Juan de la Cruz, C\u00e1ntico Espiritual, 36)<\/p>\n<h2>Contemplatio<\/h2>\n<p>\u201cy v\u00e1monos a ver en tu hermosura\u201d Que quiere decir: hagamos de manera que, por medio de este ejercicio de amor ya dicho, lleguemos hasta vernos en tu hermosura en la vida eterna, esto es: que de tal manera est\u00e9 yo transformada en tu hermosura, que, siendo semejante en hermosura, nos veamos entrambos en tu hermosura, teniendo ya tu misma hermosura; de manera que, mirando el uno al otro, vea cada uno en el otro<\/p>\n<p>su hermosura, siendo la una y la del otro tu hermosura sola, absorta yo en tu hermosura; y as\u00ed te ver\u00e9 yo a ti en tu hermosura, y t\u00fa a m\u00ed en tu hermosura, y yo me ver\u00e9 en ti en tu hermosura, y t\u00fa te ver\u00e1s en m\u00ed en tu hermosura; y as\u00ed, parezca yo t\u00fa en tu hermosura, y parezcas t\u00fa yo en tu hermosura, y mi hermosura sea tu hermosura y tu hermosura mi hermosura; y as\u00ed, ser\u00e9 yo t\u00fa en tu hermosura, y ser\u00e1s t\u00fa yo en tu hermosura, porque tu misma hermosura ser\u00e1 mi hermosura; y as\u00ed, nos veremos el uno al otro en tu hermosura. (Juan de la Cruz, C\u00e1ntico Espiritual, 36\/5)<\/p>\n<p>Todos los derechos: www.ocarm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas Mateo 17, 1-9 Oraci\u00f3n inicial: \u00a1Oh, Dios!, que en la gloriosa Transfiguraci\u00f3n de tu Unig\u00e9nito, confirmaste los misterios de la fe con el testimonio de la ley y los profetas y prefiguraste maravillosamente nuestra perfecta adopci\u00f3n &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6930\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[17],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-1NM","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6930"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6930"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6930\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6931,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6930\/revisions\/6931"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6930"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6930"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6930"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}