{"id":842,"date":"2014-01-24T12:09:59","date_gmt":"2014-01-24T18:09:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ocdmx.org\/?p=842"},"modified":"2014-02-03T16:05:38","modified_gmt":"2014-02-03T22:05:38","slug":"842","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=842","title":{"rendered":"Mensaje del Papa para la 51 jornada de oraci\u00f3n por las vocaciones"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.ocdmx.org\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/StemmaFco1.png\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-843 aligncenter\" alt=\"StemmaFco1\" src=\"http:\/\/www.ocdmx.org\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/StemmaFco1.png\" width=\"140\" height=\"165\" \/><\/a><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i>MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO<br \/>\nPARA LA 51 JORNADA MUNDIAL DE ORACI\u00d3N POR LAS VOCACIONES <\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\">11 DE MAYO DE 2014 \u2013 IV DOMINGO DE PASCUA<\/p>\n<p align=\"center\"><b><i>Vocaciones, testimonio de la verdad<\/i><\/b><b> <\/b><\/p>\n<p>\u00a0<i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. El Evangelio relata que \u00abJes\u00fas recorr\u00eda todas las ciudades y aldeas\u2026 Al ver a las muchedumbres, se compadec\u00eda de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas \u201ccomo ovejas que no tienen pastor\u201d. Entonces dice a sus disc\u00edpulos: \u201cLa mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Se\u00f1or de la mies que mande trabajadores a su mies\u201d\u00bb (<i>Mt<\/i> 9,35-38). Estas palabras nos sorprenden, porque todos sabemos que primero es necesario arar, sembrar y cultivar para poder luego, a su debido tiempo, cosechar una mies abundante. Jes\u00fas, en cambio, afirma que \u00abla mies es abundante\u00bb. \u00bfPero qui\u00e9n ha trabajado para que el resultado fuese as\u00ed? La respuesta es una sola: Dios. Evidentemente el campo del cual habla Jes\u00fas es la humanidad, somos nosotros. Y la acci\u00f3n eficaz que es causa del \u00abmucho fruto\u00bb es la gracia de Dios, la comuni\u00f3n con \u00e9l (cf. <i>Jn<\/i> 15,5). Por tanto, la oraci\u00f3n que Jes\u00fas pide a la Iglesia se refiere a la petici\u00f3n de incrementar el n\u00famero de quienes est\u00e1n al servicio de su Reino. San Pablo, que fue uno de estos \u00abcolaboradores de Dios\u00bb, se prodig\u00f3 incansablemente por la causa del Evangelio y de la Iglesia. Con la conciencia de quien ha experimentado personalmente hasta qu\u00e9 punto es inescrutable la voluntad salv\u00edfica de Dios, y que la iniciativa de la gracia es el origen de toda vocaci\u00f3n, el Ap\u00f3stol recuerda a los cristianos de Corinto: \u00abVosotros sois campo de Dios\u00bb (<i>1 Co<\/i> 3,9). As\u00ed, primero nace dentro de nuestro coraz\u00f3n el asombro por una mies abundante que s\u00f3lo Dios puede dar; luego, la gratitud por un amor que siempre nos precede; por \u00faltimo, la adoraci\u00f3n por la obra que \u00e9l ha hecho y que requiere nuestro libre compromiso de actuar con \u00e9l y por \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Muchas veces hemos rezado con las palabras del salmista: \u00ab\u00c9l nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su reba\u00f1o\u00bb (<i>Sal<\/i> 100,3); o tambi\u00e9n: \u00abEl Se\u00f1or se escogi\u00f3 a Jacob, a Israel en posesi\u00f3n suya\u00bb (<i>Sal<\/i> 135,4). Pues bien, nosotros somos \u00abpropiedad\u00bb de Dios no en el sentido de la posesi\u00f3n que hace esclavos, sino de un v\u00ednculo fuerte que nos une a Dios y entre nosotros, seg\u00fan un pacto de alianza que permanece eternamente \u00abporque su amor es para siempre\u00bb (cf. <i>Sal<\/i> 136). En el relato de la vocaci\u00f3n del profeta Jerem\u00edas, por ejemplo, Dios recuerda que \u00e9l vela continuamente sobre cada uno para que se cumpla su Palabra en nosotros. La imagen elegida es la rama de almendro, el primero en florecer, anunciando el renacer de la vida en primavera (cf. <i>Jr<\/i> 1,11-12). Todo procede de \u00e9l y es don suyo: el mundo, la vida, la muerte, el presente, el futuro, pero \u2015 asegura el Ap\u00f3stol \u2015\u00abvosotros sois de Cristo y Cristo de Dios\u00bb (<i>1 Co<\/i> 3,23). He aqu\u00ed explicado el modo de pertenecer a Dios: a trav\u00e9s de la relaci\u00f3n \u00fanica y personal con Jes\u00fas, que nos confiri\u00f3 el Bautismo desde el inicio de nuestro nacimiento a la vida nueva. Es Cristo, por lo tanto, quien continuamente nos interpela con su Palabra para que confiemos en \u00e9l, am\u00e1ndole \u00abcon todo el coraz\u00f3n, con todo el entendimiento y con todo el ser\u00bb (<i>Mc<\/i> 12,33). Por eso, toda vocaci\u00f3n, no obstante la pluralidad de los caminos, requiere siempre un \u00e9xodo de s\u00ed mismos para centrar la propia existencia en Cristo y en su Evangelio. Tanto en la vida conyugal, como en las formas de consagraci\u00f3n religiosa y en la vida sacerdotal, es necesario superar los modos de pensar y de actuar no concordes con la voluntad de Dios. Es un \u00ab\u00e9xodo que nos conduce a un camino de adoraci\u00f3n al Se\u00f1or y de servicio a \u00e9l en los hermanos y hermanas\u00bb (<i>Discurso a la Uni\u00f3n internacional de superioras generales, <\/i>8 de mayo de 2013). Por eso, todos estamos llamados a adorar a Cristo en nuestro coraz\u00f3n (cf. <i>1 P<\/i> 3,15) para dejarnos alcanzar por el impulso de la gracia que anida en la semilla de la Palabra, que debe crecer en nosotros y transformarse en servicio concreto al pr\u00f3jimo. No debemos tener miedo: Dios sigue con pasi\u00f3n y maestr\u00eda la obra fruto de sus manos en cada etapa de la vida. Jam\u00e1s nos abandona. Le interesa que se cumpla su proyecto en nosotros, pero quiere conseguirlo con nuestro asentimiento y nuestra colaboraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Tambi\u00e9n hoy Jes\u00fas vive y camina en nuestras realidades de la vida ordinaria para acercarse a todos, comenzando por los \u00faltimos, y curarnos de nuestros males y enfermedades. Me dirijo ahora a aquellos que est\u00e1n bien dispuestos a ponerse a la escucha de la voz de Cristo que resuena en la Iglesia, para comprender cu\u00e1l es la propia vocaci\u00f3n. Os invito a escuchar y seguir a Jes\u00fas, a dejaros transformar interiormente por sus palabras que \u00abson esp\u00edritu y vida\u00bb (<i>Jn<\/i> 6,63). Mar\u00eda, Madre de Jes\u00fas y nuestra, nos repite tambi\u00e9n a nosotros: \u00abHaced lo que \u00e9l os diga\u00bb (<i>Jn<\/i> 2,5). Os har\u00e1 bien participar con confianza en un camino comunitario que sepa despertar en vosotros y en torno a vosotros las mejores energ\u00edas. La vocaci\u00f3n es un fruto que madura en el campo bien cultivado del amor rec\u00edproco que se hace servicio mutuo, en el contexto de una aut\u00e9ntica vida eclesial. Ninguna vocaci\u00f3n nace por s\u00ed misma o vive por s\u00ed misma. La vocaci\u00f3n surge del coraz\u00f3n de Dios y brota en la tierra buena del pueblo fiel, en la experiencia del amor fraterno. \u00bfAcaso no dijo Jes\u00fas: \u00abEn esto conocer\u00e1n todos que sois disc\u00edpulos m\u00edos: si os am\u00e1is unos a otros\u00bb (<i>Jn<\/i> 13,35)?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. Queridos hermanos y hermanas, vivir este \u00ab\u201c<i>alto grado\u201d de la vida cristiana ordinaria<\/i>\u00bb (cf. Juan Pablo II, Carta ap. <i>Novo millennio ineunte<\/i>, 31), significa algunas veces ir a contracorriente, y comporta tambi\u00e9n encontrarse con obst\u00e1culos, fuera y dentro de nosotros. Jes\u00fas mismo nos advierte: La buena semilla de la Palabra de Dios a menudo es robada por el Maligno, bloqueada por las tribulaciones, ahogada por preocupaciones y seducciones mundanas (cf. <i>Mt<\/i> 13,19-22). Todas estas dificultades podr\u00edan desalentarnos, repleg\u00e1ndonos por sendas aparentemente m\u00e1s c\u00f3modas. Pero la verdadera alegr\u00eda de los llamados consiste en creer y experimentar que \u00e9l, el Se\u00f1or, es fiel, y con \u00e9l podemos caminar, ser disc\u00edpulos y testigos del amor de Dios, abrir el coraz\u00f3n a grandes ideales, a cosas grandes. \u00abLos cristianos no hemos sido elegidos por el Se\u00f1or para peque\u00f1eces. Id siempre m\u00e1s all\u00e1, hacia las cosas grandes. Poned en juego vuestra vida por los grandes ideales\u00bb (<i>Homil\u00eda en la misa para los confirmandos<\/i>, 28 de abril de 2013). A vosotros obispos, sacerdotes, religiosos, comunidades y familias cristianas os pido que orient\u00e9is la pastoral vocacional en esta direcci\u00f3n, acompa\u00f1ando a los j\u00f3venes por itinerarios de santidad que, al ser personales, \u00abexigen una aut\u00e9ntica <i>pedagog\u00eda de la santidad<\/i>, capaz de adaptarse a los ritmos de cada persona. Esta pedagog\u00eda debe integrar las riquezas de la propuesta dirigida a todos con las formas tradicionales de ayuda personal y de grupo, y con las formas m\u00e1s recientes ofrecidas en las asociaciones y en los movimientos reconocidos por la Iglesia\u00bb (Juan Pablo II,<i> <\/i>Carta ap. <i>Novo millennio ineunte, <\/i>31).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dispongamos por tanto nuestro coraz\u00f3n a ser \u00abterreno bueno\u00bb para escuchar, acoger y vivir la Palabra y dar as\u00ed fruto. Cuanto m\u00e1s nos unamos a Jes\u00fas con la oraci\u00f3n, la Sagrada Escritura, la Eucarist\u00eda, los Sacramentos celebrados y vividos en la Iglesia, con la fraternidad vivida, tanto m\u00e1s crecer\u00e1 en nosotros la alegr\u00eda de colaborar con Dios al servicio del Reino de misericordia y de verdad, de justicia y de paz. Y la cosecha ser\u00e1 abundante y en la medida de la gracia que sabremos acoger con docilidad en nosotros. Con este deseo, y pidi\u00e9ndoos que rec\u00e9is por m\u00ed, imparto de coraz\u00f3n a todos la Bendici\u00f3n Apost\u00f3lica.<\/p>\n<p><i>Vaticano, 15 de Enero de 2014<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><b>FRANCISCO<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA 51 JORNADA MUNDIAL DE ORACI\u00d3N POR LAS VOCACIONES 11 DE MAYO DE 2014 \u2013 IV DOMINGO DE PASCUA Vocaciones, testimonio de la verdad \u00a0Queridos hermanos y hermanas: 1. 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