{"id":8578,"date":"2023-05-13T12:00:00","date_gmt":"2023-05-13T18:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=8578"},"modified":"2023-05-06T12:36:50","modified_gmt":"2023-05-06T18:36:50","slug":"lectio-dom-14-de-may-2023","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=8578","title":{"rendered":"Lectio Dom, 14 de may, 2023"},"content":{"rendered":"<p>La promesa del env\u00edo del Esp\u00edritu<\/p>\n<p>Los mandamientos como camino del amor en Cristo<br \/>\nJuan 14,15-21<\/p>\n<h2>Oraci\u00f3n inicial\u00a1<\/h2>\n<p>Oh, Padre!, ya Cristo tu Hijo est\u00e1 orando por nosotros, pero t\u00fa conc\u00e9denos que nuestro coraz\u00f3n se abra a Ti en la plegaria profunda, intensa, verdadera, luminosa, dentro de las pautas de esta tu Palabra, que, para nosotros, es vida. M\u00e1ndanos el Consolador, el Esp\u00edritu de la verdad, para que no s\u00f3lo more junto a nosotros, sino que entre dentro de nosotros y se quede por siempre en nosotros. \u00c9l es el fuego de amor que te une a Jes\u00fas, es el beso que incesantemente os intercambi\u00e1is; haz que tambi\u00e9n nosotros, a trav\u00e9s de tu Palabra, podamos entrar en este amor y vivir de \u00e9l. Tocad nuestro esp\u00edritu, nuestra mente, y todo nuestro ser, para que podamos acoger los mandamientos, escondidos en estos pocos vers\u00edculos, conservarlos, o sea, vivirlos en plenitud y en verdad, delante de ti y de nuestros hermanos. Am\u00e9n.<\/p>\n<h2>Lectura<\/h2>\n<p>Para colocar el pasaje en su contexto:<\/p>\n<p>Estos vers\u00edculos nos conducen al lugar santo donde Jes\u00fas ha celebrado la \u00faltima cena con sus disc\u00edpulos: lugar de su revelaci\u00f3n, de su gloria, de su ense\u00f1anza y de su amor. Aqu\u00ed estamos invitados tambi\u00e9n nosotros a sentarnos a la mesa con Jes\u00fas, a\u00a0\u00a0 inclinarnos sobre su pecho para recibir su mandamiento y prepararnos, as\u00ed a entrar tambi\u00e9n nosotros, con \u00c9l, en la pasi\u00f3n y en la resurrecci\u00f3n. Despu\u00e9s del pasaje 13, 1- 30,31, que relata los gestos, las palabras, los sentimientos de Jes\u00fas y de los suyos durante la cena pascual, con 13,31 entramos en las palabras del \u00faltimo gran discurso de Jes\u00fas, que terminar\u00e1 con la oraci\u00f3n sacerdotal del cap\u00edtulo 17. Aqu\u00ed estamos, por tanto, todav\u00eda en los comienzos; en 14, 1-14 Jes\u00fas se hab\u00eda presentado, ofreci\u00e9ndose como camino al Padre, mientras en estos pocos vers\u00edculos introduce la promesa del env\u00edo del Esp\u00edritu Santo, como Consolador, como presencia cierta, pero tambi\u00e9n la promesa de la venida del Padre y de \u00c9l mismo en lo \u00edntimo de los disc\u00edpulos que, por la fe, creer\u00e1n en \u00c9l y guardar\u00e1n sus mandamientos.<\/p>\n<p>Para ayudar en la lectura del pasaje:<\/p>\n<p>15-17: Jes\u00fas ante todo, dice claramente, delante de sus disc\u00edpulos, que el amor a \u00c9l, si es verdadero amor, lleva infaliblemente a la observancia de los mudamientos. Quiere decirnos, en suma, que si no hay observancia, significa que nosotros no tenemos el amor; ello es una consecuencia esencial, irrenunciable, que nos revela si nos amamos de veras o nos creemos ilusoriamente que amamos. Jes\u00fas dice tambi\u00e9n que el don del Esp\u00edritu Santo\u00a0\u00a0 por parte del Padre es fruto de este amor y de esta observancia, que suscitan la oraci\u00f3n de Jes\u00fas, gracias a la cual nosotros podemos recibir al Esp\u00edritu. Y explica lo que \u00e9l sea: el Consolador, el Esp\u00edritu de la verdad, aqu\u00e9l a quien el mundo no ve, no conoce, pero los disc\u00edpulos s\u00ed, y aqu\u00e9l que mora junto a ellos y que est\u00e1 dentro de ellos.<\/p>\n<p>vv.18-20: Jes\u00fas promete su venida, su regreso, que est\u00e1 por realizarse en su resurrecci\u00f3n; anuncia su desaparici\u00f3n en la pasi\u00f3n, en la muerte, en la sepultura, pero tambi\u00e9n su reaparici\u00f3n a los disc\u00edpulos, que lo ver\u00e1n, porque \u00c9l es la resurrecci\u00f3n y la vida. Y revela su relaci\u00f3n con el Padre, dentro de la cu\u00e1l invita a ellos y tambi\u00e9n a nosotros; dice, en efecto, que conoceremos, es decir que experimentaremos en lo profundo. Consolaci\u00f3n m\u00e1s grande que \u00e9sta, no puede<\/p>\n<p>ser prometida, de ning\u00fan modo, por ninguno al mundo, sino por Jes\u00fas. v. 21:\u00a0\u00a0 Aqu\u00ed el discurso de Jes\u00fas se extiende para todos; pasa del \u201cvosotros\u201d de los disc\u00edpulos al \u201cquien\u201d de quienquiera que comience a amarlo, a entrar en relaci\u00f3n con \u00c9l y a seguirlo. Lo que les ha sucedido a los disc\u00edpulos, a los primeros elegidos, suceder\u00e1 a todo el que crea en \u00c9l. Y aqu\u00ed Jes\u00fas abre para nosotros, para cada uno, su relaci\u00f3n de amor con el Padre, porque permaneciendo en Cristo, nosotros somos tambi\u00e9n conocidos y amados por el Padre. En fin, Jes\u00fas promete de nuevo su amor para quien lo ama y la revelaci\u00f3n de s\u00ed mismo, a saber, una manifestaci\u00f3n interrumpida de su amor por nosotros.<\/p>\n<p><strong>El texto:<\/strong><\/p>\n<p>En aquel tiempo, Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abSi me aman, cumplir\u00e1n mis mandamientos; yo le rogar\u00e9 al Padre y \u00e9l les dar\u00e1 otro Par\u00e1clito para que est\u00e9 siempre con ustedes, el Esp\u00edritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; ustedes, en cambio, s\u00ed lo conocen, porque habita entre ustedes y estar\u00e1 en ustedes.<\/p>\n<p>No los dejar\u00e9 desamparados, sino que volver\u00e9 a ustedes. Dentro de poco, el mundo no me ver\u00e1 m\u00e1s, pero ustedes s\u00ed me ver\u00e1n, porque yo permanezco vivo y ustedes tambi\u00e9n vivir\u00e1n. En aquel d\u00eda entender\u00e1n que yo estoy en mi Padre, ustedes en m\u00ed y yo en ustedes.<\/p>\n<p>El que acepta mis mandamientos y los cumple, \u00e9se me ama. Al que me ama a m\u00ed, lo amar\u00e1 mi Padre, yo tambi\u00e9n lo amar\u00e9 y me manifestar\u00e9 a \u00e9l\u00bb.<\/p>\n<h2>Un momento de silencio orante<\/h2>\n<p>para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.<\/p>\n<h2>Algunas preguntas<\/h2>\n<p>Este pasaje se abre y se cierra con las mismas palabras: la proclamaci\u00f3n e invitaci\u00f3n al amor hacia el Se\u00f1or. Comprendo que \u00c9l ha querido prepararme, con esta lectio divina, un encuentro fuerte con el amor; quiz\u00e1s me asusto un poco, s\u00e9 que no estoy acostumbrado, quiz\u00e1s me averg\u00fcenzo, quiz\u00e1s me creo superior a estos temas tan empalagosos. Pero \u00c9l insiste y contin\u00faa en repetir s\u00f3lo esto: s\u00f3lo el Amor.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 decido hacer, entonces? \u00bfPermanezco y entro en esta relaci\u00f3n tan empe\u00f1ativa, tan comprometedora? O mejor, \u00bfme voy, me escapo, porque tengo miedo, porque no siento el valor de comprometerme? \u00bfEscojo el Amor, o sea, la relaci\u00f3n, el poner a la vista, el intercambio, el don rec\u00edproco, la ofrenda de m\u00ed mismo?<\/p>\n<p>\u00bfO escojo el cierre, la soledad, el aislamiento absurdo de un hombre, que no quiere estar con su Dios y con sus semejantes? Jes\u00fas dice: \u201cSi quieres\u201d. \u00c9l no me obliga. Pero s\u00e9 que me est\u00e1 esperando, por tanto tiempo&#8230;\u00bfpor qu\u00e9 tardar todav\u00eda?<\/p>\n<p>Leo y releo el pasaje, para que estas palabras, tan cargadas de significado, se me impriman mejor en la mente y en el coraz\u00f3n. Noto que Jes\u00fas pronuncia con insistencia un pronombre \u201cvosotros\u201d, referido a sus disc\u00edpulos, a los de entonces, pero tambi\u00e9n a los de hoy. Somos nosotros, cada uno visto y mirado por \u00c9l con amor \u00fanico, personal, irrepetible, que no puede ser malvendido o permutado. S\u00e9 que tambi\u00e9n yo estoy presente en aquel \u201cvosotros\u201d, que parece gen\u00e9rico, pero no lo es. Pruebo a releer una vez m\u00e1s las palabras de Jes\u00fas, pero poniendo el \u201ct\u00fa\u201d en lugar de \u201cvosotros\u201d y me dejo alcanzar m\u00e1s directamente; me pongo cara a cara, ojos con ojos con Jes\u00fas y dejo que \u00c9l me diga todo, llam\u00e1ndome con un \u201ct\u00fa\u201d rebosante de amor, con mi nombre, que s\u00f3lo \u00c9l verdaderamente conoce. Si t\u00fa me amas; el Padre te dar\u00e1 otro Consolador; t\u00fa lo conoces; \u00e9l mora junto a ti y estar\u00e1 en ti; no te dejar\u00e9 hu\u00e9rfano, volver\u00e9 a ti; t\u00fa me ver\u00e1s; t\u00fa vivir\u00e1s; t\u00fa sabr\u00e1s que yo estoy en el Padre y t\u00fa en m\u00ed y yo en ti.<\/p>\n<p>Surge ahora, una expresi\u00f3n importante de Jes\u00fas repetida dos veces: \u00a1guardar los mandamientos! Es una realidad importante, fundamental, porque de ella depende la autenticidad de mi relaci\u00f3n de amor con el Se\u00f1or; si yo no observo sus mandamientos, significa que no lo amo. Pero pruebo a preguntarme con m\u00e1s atenci\u00f3n qu\u00e9 significado tenga este verbo, que quiz\u00e1s parece un poco fr\u00edo, un poco distante: Lo encuentro, por ejemplo en Mt 27,36, donde se dice que los soldados hac\u00edan la guardia a Jes\u00fas crucificado; se trata por tanto de una custodia atenta, escrupulosa, una vigilancia sin descanso. En Juan 2,10, sin embargo, aparece con el significado de tener a parte, reservar, como dice Jes\u00fas del vino bueno, guardado para el final.<\/p>\n<p>En 2Timoteo 4,7 se me presenta en aquel vers\u00edculo estupendo sobre la fe: \u201cHe combatido la buena batalla; he terminado la carrera, he conservado la fe\u201d, diciendo claramente todo el esfuerzo, toda la atenci\u00f3n gastada para salvaguardar y custodiar aquella realidad tan preciosa. Jes\u00fas, en Jn 17,15, pide al Padre que guarde a los suyos del maligno; significa preservar, proteger, para que nada ni nadie pueda hacerles algo malo o da\u00f1arlos. No es simplemente un guardar fr\u00edo y al exterior de los mandamientos de Dios o de Jes\u00fas, sino que es mucho m\u00e1s, es una relaci\u00f3n de amor, es tener en cuenta, proteger, tener en vida. En el fondo es realizar lo que ellos me dicen o me piden, en mi vida de cada d\u00eda, en todo momento, en toda situaci\u00f3n.<\/p>\n<h2>Una clave de lectura<\/h2>\n<p>Los personajes que se me presentan en el pasaje: el Padre, Jes\u00fas, el Esp\u00edritu, los disc\u00edpulos, el mundo<\/p>\n<p>El Padre. Esta presencia aparece enseguida como el punto de referencia de Jes\u00fas, el Hijo; es a \u00c9l a quien se dirige la propia oraci\u00f3n. Dice, de hecho: \u201cYo rogar\u00e9 al Padre\u201d. Es este contacto tan particular e \u00edntimo el que hace de Jes\u00fas el Hijo de su Padre, que lo confirma continuamente en esta realidad; la relaci\u00f3n de amor con el Padre se alimenta\u00a0\u00a0 y se tiene en vida precisamente por la oraci\u00f3n, hecha durante las noches, en los momentos del d\u00eda, en las necesidades, en las peticiones de ayudas, en el dolor, en la prueba m\u00e1s desgarradora. Si recorremos los Evangelios, muchas veces, encontraremos a Jes\u00fas as\u00ed, unido en la relaci\u00f3n con el Padre a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n. Puedo leer algunos pasos: Mt 6,9; 11,25; 14,23; 26,39; 27,46; Lc 21,21s; 6,12; 10,21; 22,42; 23,34.46; Jn 11,41s; 17,1.<\/p>\n<p>Siento que este camino es tambi\u00e9n el m\u00edo; Jes\u00fas lo ha recorrido hasta el final, dej\u00e1ndome sus huellas luminosas y seguras, para que yo no tenga miedo de seguirlo en esta experiencia. Tambi\u00e9n yo soy hijo del Padre, tambi\u00e9n yo puedo rezarle.<\/p>\n<p>Inmediatamente despu\u00e9s viene presentado por Jes\u00fas como Aqu\u00e9l que da. El dar, en efecto, es la caracter\u00edstica principal de Dios, que es un don sin interrupci\u00f3n, sin medida, sin c\u00e1lculo, para todos y en todo tiempo; el Padre es Amor y el Amor se da a s\u00ed mismo, da todo. No le basta habernos dado a Jes\u00fas, su Hijo predilecto, sino que aun quiere beneficiarnos, ofrecernos vida y nos env\u00eda el Esp\u00edritu Santo. Pues, como est\u00e1 escrito: \u201cEl que no perdon\u00f3 a su propio Hijo, antes le entreg\u00f3 por todos nosotros, \u00bfc\u00f3mo no nos ha de dar con \u00c9l todas las cosas?\u201d (Rom 8,32).Pero, todav\u00eda m\u00e1s: \u00a1el Padre nos ama! (Jn 14,23; 16,27) Y este su amor nos hace pasar de la muerte a la vida, de la tristeza del pecado al gozo de la comuni\u00f3n con \u00c9l, de la soledad del odio, al compartir, porque el amor de Dios comporta necesariamente el amor por los hermanos.<\/p>\n<p>El Hijo Jes\u00fas. En estos pocos vers\u00edculos la figura y la presencia de Jes\u00fas emergen con una fuerza, con una luminosidad enormes. \u00c9l aparece primero como el orante, aqu\u00e9l que ora al Padre en nuestro favor; alza las manos en oraci\u00f3n por nosotros, as\u00ed como las alza en ofrenda sobre la cruz. Jes\u00fas es aqu\u00e9l que no se va para siempre, que no nos deja hu\u00e9rfanos, sino que vuelve: \u201cYo volver\u00e9\u201d. Si parece ausente, no debo desesperar, sino debo continuar creyendo que \u00c9l, verdaderamente, volver\u00e1. \u201c\u00a1S\u00ed, vendr\u00e9 pronto!\u201d (Ap 22,20) Volver\u00e1 y, como ha dicho, nos tomar\u00e1 con \u00c9l, para que estemos en donde \u00c9l est\u00e1. (Jn 14,3) Jes\u00fas es el viviente por siempre, el vencedor de la muerte. \u00c9l est\u00e1 en el Padre y est\u00e1 en nosotros, con una fuerza omnipotente, que ninguna realidad puede desbaratar. \u00c9l est\u00e1 dentro del Padre, pero tambi\u00e9n dentro de nosotros, habita en nosotros, permanece con nosotros; no hay otra posibilidad de vida plena y verdadera, para nosotros, sino en esta compenetraci\u00f3n de ser que el Se\u00f1or Jes\u00fas nos ofrece. \u00c9l dice s\u00ed, incesantemente y no se arrepiente, no se retrae. \u00a1Al contrario! \u00c9l nos ama, como el Padre nos ama y se manifiesta a nosotros. Se da, se ofrece, dej\u00e1ndose conocer por nosotros, dej\u00e1ndose experimentar, tocar, gustar. Pero es una manifestaci\u00f3n que se espera con amor, como dice Pablo (2Tim 4,8).<\/p>\n<p>El Esp\u00edritu Santo. En este pasaje el Esp\u00edritu del Se\u00f1or parece la figura necesaria, que abraza toda cosa: \u00e9l une al Padre con el Hijo, lleva el Padre y el Hijo en el coraz\u00f3n de los disc\u00edpulos; crea una uni\u00f3n de amor impagable, uni\u00f3n de ser. Se le llama con el nombre de Par\u00e1clito, o sea, Consolador, aqu\u00e9l que permanece con nosotros siempre, que no nos deja solos, abandonados, olvidados; \u00e9l viene y nos recoge de los cuatro vientos, de la dispersi\u00f3n y sopla dentro de nosotros la fuerza para el regreso al Padre, al Amor. S\u00f3lo \u00e9l puede hacer todo esto: es el dedo de la mano de Dios, que a\u00fan hoy, escribe sobre el polvo de nuestro coraz\u00f3n las palabras de una alianza nueva, que no podr\u00e1 ya ser olvidada.<\/p>\n<p>Es el Esp\u00edritu de la verdad, a saber, de Jes\u00fas; en \u00e9l no hay enga\u00f1o, no hay mentira, sino la luminosidad cierta de la Palabra del Se\u00f1or. \u00c9l ha construido su morada en nosotros; ha sido enviado y ha realizado el pasaje de estar junto a nosotros a dentro de nosotros. Se ha hecho una sola cosa con nosotros, aceptando esta uni\u00f3n nupcial, esta fusi\u00f3n; \u00e9l es el bueno, el amigo de los hombres, es el Amor mismo. Por eso se dona as\u00ed, llen\u00e1ndonos de gozo. \u00a1Cuidado con entristecerlo, con arrojarlo fuera, sustituyendo su presencia con otras presencias, otras alianzas de amor; moriremos, porque ninguno podr\u00e1 ya consolarnos en su lugar!<\/p>\n<p>Los disc\u00edpulos. Las palabras dirigidas a los disc\u00edpulos de Jes\u00fas son las que me interpelan m\u00e1s de cerca, con mayor fuerza; son para m\u00ed, entran en mi vida de cada d\u00eda, alcanzan mi coraz\u00f3n, mis pensamientos, mis deseos m\u00e1s ocultos. Se me pide un verdadero amor, que sepa transformarse en gestos concretos, en atenci\u00f3n a la Palabra y al deseo de aqu\u00e9l al que yo digo que amo, el Se\u00f1or. Un amor verificable a trav\u00e9s de mi observancia de los mandamientos. El disc\u00edpulo, aparece como aqu\u00e9l que sabe esperar a su Se\u00f1or, que vuelve; \u00bfa medianoche, al canto del gallo o ya cuando es de ma\u00f1ana?<\/p>\n<p>No importa; \u00c9l volver\u00e1 y por eso es necesario esperarlo, estando preparados. \u00bfQu\u00e9 clase de amor es, un amor que no vigila, que no guarda, que no protege? El disc\u00edpulo es tambi\u00e9n uno que conoce: se trata de un conocimiento venido de lo alto, que se realiza en el coraz\u00f3n, o sea, en la parte m\u00e1s \u00edntima de nuestro ser y de nuestra personalidad, all\u00e1 donde nosotros tomamos las decisiones para obrar, all\u00e1 donde comprendemos la realidad, formulamos los pensamientos, vemos, amamos. Es el conocimiento en sentido b\u00edblico, que nace de una experiencia fuerte, prolongada, \u00edntima, nace de una uni\u00f3n profunda y del don rec\u00edproco. Esto sucede entre el Esp\u00edritu y el verdadero disc\u00edpulo de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Un conocimiento incontenible, siempre en expansi\u00f3n, que nos lleva a Cristo, al Padre y nos coloca dentro de su comuni\u00f3n de amor, infinita eterna: \u201cSabed que yo estoy en el Padre y vosotros en m\u00ed y yo en vosotros\u201d. El disc\u00edpulo es tambi\u00e9n aqu\u00e9l, que est\u00e1 en, o sea dentro, en uni\u00f3n incre\u00edble con su Se\u00f1or; no permanece en la superficie, a distancia, a intervalos, sino que \u00e9l est\u00e1 siempre en relaci\u00f3n de amor. \u00c9l mismo se va, vuelve y regresa, se deja atraer, tratar. Y as\u00ed realiza las palabras del Evangelio: \u201cQuien me ama, ser\u00e1 amado por mi Padre\u201d.<\/p>\n<p>El disc\u00edpulo de Jes\u00fas, finalmente, es un amado, un predilecto, desde siempre y por siempre.<\/p>\n<p>El Mundo. El pasaje nos ofrece pocas palabras en referencia a esta realidad, que sabemos que es muy importante en los escritos de Juan: el mundo no puede recibir el Esp\u00edritu, porque no lo ve y no lo conoce. El mundo es ciego y est\u00e1 inmerso en las tinieblas, en el error, no ve y no conoce, no realiza la experiencia del amor de Dios. El mundo permanece lejano, se vuelve atr\u00e1s, se cierra, se va. El mundo responde con odio al amor que el Se\u00f1or tiene por \u00e9l: el Padre ha amado tanto al mundo que ha dado su Hijo unig\u00e9nito. Quiz\u00e1s nosotros debemos tambi\u00e9n amar al mundo, criatura de Dios; amarlo uni\u00e9ndonos en el ofrecimiento, en el sacrificio del Jes\u00fas por \u00e9l. \u00bfEst\u00e1 aqu\u00ed, en este punto preciso, en el ofrecimiento de Cristo, tambi\u00e9n nuestra llegada, nuestra verdad m\u00e1s plena, m\u00e1s luminosa, como hijos del Padre, como disc\u00edpulos, como amantes?\u00bfEst\u00e1 aqu\u00ed la conclusi\u00f3n de esta lectio divina, de este encuentro con Cristo, con el Padre y con el Esp\u00edritu? A lo mejor, verdaderamente es as\u00ed; debemos llegar a la plenitud del amor, que es la observancia de los mandamientos de Jes\u00fas: amad, como yo he amado.<\/p>\n<h2>Un momento de oraci\u00f3n: Salmo 22<\/h2>\n<p>Rit. \u00a1T\u00fa est\u00e1s conmigo , Se\u00f1or; no me falta nada! Yahv\u00e9 es mi pastor, nada me falta.<br \/>\nEn verdes pastos me hace reposar.<br \/>\nMe conduce a fuentes tranquilas,<br \/>\nall\u00ed reparo mis fuerzas.<br \/>\nMe gu\u00eda por ca\u00f1adas seguras<br \/>\nhaciendo honor a su nombre.<br \/>\nAunque fuese por valle tenebroso,<br \/>\nning\u00fan mal temer\u00eda,<br \/>\npues t\u00fa vienes conmigo;<br \/>\ntu vara y tu cayado me sosiegan.<br \/>\nPreparas ante m\u00ed una mesa,<br \/>\na la vista de mis enemigos;<br \/>\nperfumas mi cabeza, mi copa rebosa.<br \/>\nBondad y amor me acompa\u00f1ar\u00e1n todos los d\u00edas de mi vida,<br \/>\ny habitar\u00e9 en la casa de Yahv\u00e9 un sinf\u00edn de d\u00edas.<\/p>\n<h2>Oraci\u00f3n final<\/h2>\n<p>Se\u00f1or, estoy lleno de ti, de tu amor: reboso de gozo, de paz profunda. T\u00fa me has amado mucho en este encuentro a trav\u00e9s de la Palabra. T\u00fa te me has dado en plenitud; nada has dejado al olvido, de m\u00ed, de mi persona, de mi historia, de toda mi vida. Yo soy, porque t\u00fa eres; est\u00e1s conmigo, en m\u00ed. T\u00fa hoy me has hecho renacer de lo alto, me has vuelto nuevo, yo conozco, yo veo, yo siento en m\u00ed tu misma vida. Esta es la verdadera Pascua, verdadero paso de la muerte a la vida. \u00a1Se\u00f1or, gracias por este amor indecible, que me sumerge, me supera, incluso me levanta me realza!<\/p>\n<p>Dejo aqu\u00ed mi c\u00e1ntara vac\u00eda, in\u00fatil, incapaz y corro a la ciudad, Se\u00f1or; voy a llamar a mis amigos, aqu\u00e9llos que t\u00fa amas, para decirles: \u00a1Venid tambi\u00e9n vosotros a conocer el Amor!<\/p>\n<p>Se\u00f1or, una \u00faltima cosa: que yo no te traicione. Si el Amor no se da, no se comparte, se aleja, desvanece, se transforma en enfermedad, en soledad. Ay\u00fadame te ruego, haz que yo sea amor.<\/p>\n<p>Todos los derechos: www.ocarm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La promesa del env\u00edo del Esp\u00edritu Los mandamientos como camino del amor en Cristo Juan 14,15-21 Oraci\u00f3n inicial\u00a1 Oh, Padre!, ya Cristo tu Hijo est\u00e1 orando por nosotros, pero t\u00fa conc\u00e9denos que nuestro coraz\u00f3n se abra a Ti en la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=8578\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[17],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-2em","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8578"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8578"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8578\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8579,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8578\/revisions\/8579"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8578"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8578"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8578"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}