{"id":8986,"date":"2023-07-15T12:00:00","date_gmt":"2023-07-15T18:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=8986"},"modified":"2023-07-13T10:57:45","modified_gmt":"2023-07-13T16:57:45","slug":"lectio-dom-16-jul-2023","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=8986","title":{"rendered":"Lectio Dom, 16, jul, 2023"},"content":{"rendered":"<p>La par\u00e1bola de la semilla en tierra<\/p>\n<p>Mateo 13,1-23<\/p>\n<p>1) Oraci\u00f3n inicial<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n es, tambi\u00e9n, disponibilidad para escuchar; es el momento propicio en el cu\u00e1l se realiza el verdadero encuentro con Dios. Hoy, domingo del \u201csembrador\u201d, queremos abrir el coraz\u00f3n a la escucha de la palabra de Jes\u00fas con las palabras de San Juan Cris\u00f3stomo, para llegar a ser, tambi\u00e9n nosotros, oyentes d\u00f3ciles y disponibles de la Palabra que salva: \u201cHaz, Se\u00f1or, que escuche con atenci\u00f3n y recuerde constantemente tu ense\u00f1anza, que la ponga en pr\u00e1ctica con fuerza y voluntad, despreciando las riquezas y alejando todas las inquietudes de la vida mundana\u2026 Haz que me fortifique enteramente y medite tus palabras poniendo profundas ra\u00edces y purific\u00e1ndome de todos los atractivos mundanos\u201d. (San Juan Cris\u00f3stomo, Comentario al Evangelio seg\u00fan S. Mateo 44,3-4)<\/p>\n<p>2) Lectura<\/p>\n<p>a) Contexto:<\/p>\n<p>Mateo coloca la par\u00e1bola de la semilla con los sucesos precedentes de los cap\u00edtulos 11 y 12, donde se ha mencionado el reino de Dios que sufre violencia. El tema de nuestra par\u00e1bola, como de todo el discurso en las par\u00e1bolas en el cap\u00edtulo 13, es el reino de Dios.<\/p>\n<p>La \u201ccasa\u201d de la que Jes\u00fas sale es la que hab\u00eda tomado en Cafarna\u00fan por morada y donde se encuentra con sus disc\u00edpulos (v.1: Aquel d\u00eda sali\u00f3 de casa) y su salida se pone en relaci\u00f3n con la del sembrador (v.3: y el sembrador sali\u00f3 para sembrar). Su \u201csalir\u201d tiene como t\u00e9rmino fijo o concreto la orilla del lago (v.1: y se sent\u00f3 a orillas del mar); este lugar reclama el momento en el que Jes\u00fas hab\u00eda llamado a sus disc\u00edpulos (4,18), pero, el mar es un lugar de tr\u00e1nsito hacia los pueblos paganos, por tanto, representaba la frontera entre Israel y el mundo pagano. El fondo del discurso en las par\u00e1bolas es, por tanto, el lago de Genesaret, llamado \u201cmar\u201d seg\u00fan la opini\u00f3n de la gente. Su salida atrae a la gente. Y mientras Jes\u00fas est\u00e1 sentado en la orilla del mar, sorprendido por la cantidad de gente que se le acercaba, se vio obligado a subir a la barca. \u00c9sta se convierte en la c\u00e1tedra de su ense\u00f1anza. Jes\u00fas se dirige a sus oyentes mediante \u201cun hablar en par\u00e1bolas\u201d que es algo diverso de ense\u00f1ar o anunciar.<\/p>\n<p>b) El texto:<\/p>\n<p>1 Aquel d\u00eda, sali\u00f3 Jes\u00fas de casa y se sent\u00f3 a orillas del mar. 2 Y se reuni\u00f3 tanta gente junto a \u00e9l, que hubo de Un d\u00eda sali\u00f3 Jes\u00fas de la casa donde se hospedaba y se sent\u00f3 a la orilla del mar. Se reuni\u00f3 en torno suyo tanta gente, que \u00e9l se vio obligado a subir a una barca, donde se sent\u00f3, mientras la gente permanec\u00eda en la orilla. Entonces Jes\u00fas les habl\u00f3 de muchas cosas en par\u00e1bolas y les dijo:<\/p>\n<p>\u00abUna vez sali\u00f3 un sembrador a sembrar, y al ir arrojando la semilla, unos granos cayeron a lo largo del camino; vinieron los p\u00e1jaros y se los comieron. Otros granos cayeron en terreno pedregoso, que ten\u00eda poca tierra; ah\u00ed germinaron pronto, porque la tierra no era gruesa; pero cuando subi\u00f3 el sol, los brotes se marchitaron, y como no ten\u00edan ra\u00edces, se secaron. Otros cayeron entre espinos, y cuando los espinos crecieron, sofocaron las plantitas. Otros granos cayeron en tierra buena y dieron fruto: unos, ciento por uno; otros, sesenta; y otros, treinta. El que tenga o\u00eddos, que oiga.\u00bb<\/p>\n<p>Despu\u00e9s se le acercaron sus disc\u00edpulos y le preguntaron: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 les hablas en par\u00e1bolas?\u00bb \u00c9l les respondi\u00f3: \u00abA ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los cielos; pero a ellos no. Al que tiene, se le dar\u00e1 m\u00e1s y nadar\u00e1 en la abundancia; pero al que tiene poco, aun eso poco se le quitar\u00e1. Por eso les hablo en par\u00e1bolas, porque viendo no ven y oyendo no oyen ni entienden.<\/p>\n<p>En ellos se cumple aquella profec\u00eda de Isa\u00edas que dice:\u00a0<em>Oir\u00e1n una y otra vez y no entender\u00e1n; mirar\u00e1n y volver\u00e1n a mirar, pero no ver\u00e1n; porque este pueblo ha endurecido su coraz\u00f3n, ha cerrado sus ojos y tapado sus o\u00eddos, con el fin de no ver con los ojos, ni o\u00edr con los o\u00eddos, ni comprender con el coraz\u00f3n. Porque no quieren convertirse ni que yo los salve.<\/em><\/p>\n<p>Pero, dichosos ustedes, porque sus ojos ven y sus o\u00eddos oyen. Yo les aseguro que muchos profetas y muchos justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron y o\u00edr lo que ustedes oyen y no lo oyeron.<\/p>\n<p>Escuchen, pues, ustedes lo que significa la par\u00e1bola del sembrador.<\/p>\n<p>A todo hombre que oye la palabra del Reino y no la entiende, le llega el diablo y le arrebata lo sembrado en su coraz\u00f3n. Esto es lo que significan los granos que cayeron a lo largo del camino.<\/p>\n<p>Lo sembrado sobre terreno pedregoso significa al que oye la palabra y la acepta inmediatamente con alegr\u00eda; pero, como es inconstante, no la deja echar ra\u00edces, y apenas le viene una tribulaci\u00f3n o una persecuci\u00f3n por causa de la palabra, sucumbe.<\/p>\n<p>Lo sembrado entre los espinos representa a aquel que oye la palabra, pero las preocupaciones de la vida y la seducci\u00f3n de las riquezas la sofocan y queda sin fruto.<\/p>\n<p>En cambio, lo sembrado en tierra buena, representa a quienes oyen la palabra, la entienden y dan fruto: unos, el ciento por uno; otros, el sesenta; y otros, el treinta\u00bb.<\/p>\n<p>3. Un momento de silencio orante<\/p>\n<p>En nuestro obrar con prisas, que nos lleva a estar siempre propensos a lo exterior, sintamos la necesidad de una parada entretejida de silencio&#8230;en este momento nos volvemos receptivos al fuego de la Palabra&#8230;<\/p>\n<p>4) Interpretar el texto<\/p>\n<p>La acci\u00f3n del sembrador:<\/p>\n<p>El relato parab\u00f3lico habla de un sembrador, no de un campesino y su actividad est\u00e1 caracterizada por el contraste entre la p\u00e9rdida de las semillas (13, 4-7) y el fruto abundante (13,8). Adem\u00e1s, hay que notar una diferencia entre las riquezas de los particulares con la que viene descrita la p\u00e9rdida de las semillas y la forma concisa del fruto abundante. Pero a la cantidad de experiencias sin \u00e9xito y de desilusi\u00f3n representada por las varias p\u00e9rdidas de semilla (&#8230;en el camino&#8230;en terreno pedregoso&#8230; entre espinas&#8230;) se contrapone la grande cosecha que hace olvidar la experiencia negativa de la p\u00e9rdida. Adem\u00e1s, en la par\u00e1bola hay una diferencia temporal entre la fase del comienzo de la semilla y la del fin que coincide con el fruto de la cosecha. Si en varios intentos de la semilla el fruto est\u00e1 ausente, tal falta nos lleva al Reino de Dios, al momento en el que se har\u00e1 la gran cosecha. Jes\u00fas, el sembrador, siembra la semilla del Reino (13,19) que hace presente la se\u00f1or\u00eda de Dios sobre el mundo, sobre los hombres y que realiza el fruto final. La par\u00e1bola tiene tal fuerza persuasiva que lleva al oyente a tener confianza en la obra de Jes\u00fas que, aunque a veces se vea llena de fracasos y desilusiones, al final tendr\u00e1 un \u00e9xito clamoroso.<\/p>\n<p>Jes\u00fas, aparte, comunica a los disc\u00edpulos el objetivo de hablar en par\u00e1bolas (13,10-17):<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la narraci\u00f3n de la par\u00e1bola y antes de su explicaci\u00f3n (13,18-23) los disc\u00edpulos se acercan a Jes\u00fas ( el verbo acercarse expresa la relaci\u00f3n \u00edntima con Jes\u00fas) y le hacen una pregunta expl\u00edcita, no ven el motivo por el que Jes\u00fas hable en par\u00e1bolas a la gente (v.10: \u00bfPor qu\u00e9 les habla en par\u00e1bolas?). La respuesta a su pregunta los disc\u00edpulos la reciben en el v. 13: \u201c&#8230;les hablo en par\u00e1bolas, porque ellos, viendo no ven, y oyendo, no oyen ni entienden\u201d. Es como decir: la gente no entiende, ni comprende.<\/p>\n<p>Jes\u00fas no pretende forzarle a entender. De hecho, hasta ahora Jes\u00fas ha hablado y obrado con claridad, pero la gente no ha comprendido; sin embargo, habiendo disminuido la condici\u00f3n para exponer su mensaje en su radicalidad \u2013 esto es, la comprensi\u00f3n \u2013 recurre al lenguaje de las par\u00e1bolas, que siendo m\u00e1s velado, estimula a la gente a pensar m\u00e1s, a reflexionar sobre los obst\u00e1culos que les impide la comprensi\u00f3n de la ense\u00f1anza de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Parecen repetirse los tiempos de Isa\u00edas, cuando el pueblo estaba cerrado al mensaje de Dios (Is 6,9-10) y c\u00f3mo tal situaci\u00f3n de rechazo previsto por la tradici\u00f3n b\u00edblica se repita ahora en la gente que \u201cve-escucha\u201d, pero no comprende. Jes\u00fas lo muestra en la primera parte de la respuesta cuando distingue entre aqu\u00e9llos que entran en el conocimiento de los misterios del reino y los que son excluidos. El conocimiento de los misterios de Dios a saber, el plan de Dios, es posible con la intervenci\u00f3n de Dios y no con las propias fuerzas humanas. Los disc\u00edpulos son presentados como aqu\u00e9llos que comprenden la palabra de Jes\u00fas, no porque sean m\u00e1s inteligentes, sino porque es \u00c9l mismo, quien les explica su palabra.<\/p>\n<p>La incomprensi\u00f3n de la gente se convierte en la causa de hablar en par\u00e1bolas: ellos no entienden a Jes\u00fas, por tanto, ponen en evidencia su abierta incomprensi\u00f3n obstinada o mejor la incapacidad de discernir. Los disc\u00edpulos, al contrario, son llamados dichosos porque pueden ver y escuchar.<\/p>\n<p>c) La explicaci\u00f3n de la par\u00e1bola (13, 18-23):<\/p>\n<p>Jes\u00fas, despu\u00e9s de haber expresado los motivos de por qu\u00e9 hablaba en par\u00e1bolas, ilustra la suerte de la palabra del Reino en los diferentes oyentes. Aunque vienen enumerados cuatro tipos de terreno, dos son las tipolog\u00edas de oyentes que se ponen en confrontaci\u00f3n: quien escucha la Palabra y no comprende (13,19) y quien escucha la Palabra y comprende (13,23). Es interesante notar que Mateo, a diferencia de Marcos, narra la historia en singular. Es el empe\u00f1o personal el yunque de prueba de la verdadera escucha y de la comprensi\u00f3n. La primera categor\u00eda de oyentes est\u00e1n por la escucha de la palabra (19), pero no la comprenden. La comprensi\u00f3n de la Palabra se ha de entender aqu\u00ed, no a nivel intelectual, sino sapiencial, es necesario entrar en su significado profundo y salv\u00edfico. En la segunda (13,20-21) la Palabra, adem\u00e1s de ser escuchada, es acogida con gozo. Tal acogida (falta de ra\u00edces) se hace inestable cuando al entusiasmo del principio sigue la continuidad de la elecci\u00f3n, debida seguramente a experiencias de sufrimiento y persecuci\u00f3n, inevitables en todo camino de fidelidad a la escucha de Dios.<\/p>\n<p>La tercera posibilidad evoca las preocupaciones materiales que pueden sofocar la Palabra (13,22). Y finalmente, el \u00e9xito positivo: la semilla perdida en los anteriores terrenos se compensa con el resultado fructuoso. En s\u00edntesis se evocan en la par\u00e1bola tres aspectos que siguen al acto de creer, activo y perseverante: el escuchar, el comprender y el llevar fruto.<\/p>\n<p>5) Pistas meditativas para la pr\u00e1ctica eclesial<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 puede decir hoy la par\u00e1bola a la Iglesia? \u00bfQu\u00e9 terreno presenta nuestra comunidad eclesial? Y a nivel personal \u00bfqu\u00e9 disponibilidad interior y comprensi\u00f3n manifestamos ante la escucha de la Palabra?<\/p>\n<p>\u00bfNo es verdad que los peligros se\u00f1alados por Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos sobre la acogida de la Palabra nos tocan tambi\u00e9n a nosotros? \u00bfPor ejemplo: la inconstancia de frente a las dificultades, la negligencia, la pereza, el ansia por el futuro, las preocupaciones cotidianas?<\/p>\n<p>Los disc\u00edpulos han sido capaces de preguntar a Jes\u00fas, de interrogarle sobre las preocupaciones y dificultades. En tu camino de fidelidad a la Palabra de Dios \u00bfa qui\u00e9n diriges tus interrogativos, tus preguntas? De la cualidad de nuestras preguntas dependen tambi\u00e9n las respuestas que Jes\u00fas sabe comunicarnos en la relaci\u00f3n \u00edntima y personal con \u00c9l.<\/p>\n<p>La figura del sembrador nos lleva a la de la Iglesia en su empe\u00f1o de evangelizaci\u00f3n: saber comunicar de un modo nuevo la figura de Jes\u00fas y los valores del evangelio. La Iglesia debe distinguirse por la autoridad de su ense\u00f1anza, por la franqueza de su predicaci\u00f3n y por la fuerza de la acci\u00f3n. Hoy se necesitan evangelizadores fiables, sol\u00edcitos e infatigables. Cada comunidad eclesial est\u00e1 llamada por la par\u00e1bola del sembrador a no realizar una acci\u00f3n selecci\u00f3n sobre las personas o contextos sociales donde anunciar el evangelio; es necesario tener amplitud de miras y dedicarse tambi\u00e9n a las situaciones que parecen imposibles para comunicar el evangelio. Cada acci\u00f3n pastoral de evangelizaci\u00f3n conoce un primer momento de ef\u00edmero entusiasmo, al cu\u00e1l, sin embargo, puede seguir una respuesta de frialdad y oposici\u00f3n.<\/p>\n<p>Los varios intentos de la pastoral, se comparan a los tres intentos del sembrador, que al final son recompensados con la abundancia del triple fruto. Ciertamente la palabra de Jes\u00fas germina y fructifica en los corazones disponibles a su acci\u00f3n, pero no se necesita desistir en el despertar del sopor, la indecisi\u00f3n y la dureza de o\u00eddos de muchos creyentes.<\/p>\n<p>6) Salmo 65 (64)<\/p>\n<p>Te ocupas de la tierra y la riegas, la colmas de riquezas.<br \/>\nEl arroyo de Dios va lleno de agua, t\u00fa preparas sus trigales.<br \/>\nAs\u00ed la preparas: riegas sus surcos, allanas sus glebas, las mulles con lluvia, bendices sus brotes.<br \/>\nCoronas el a\u00f1o con tus bienes, de tus rodadas brota la abundancia; destilan los pastos del p\u00e1ramo, las colinas se adornan de alegr\u00eda; las praderas se visten de reba\u00f1os y los valles se cubren de trigales entre gritos de j\u00fabilo y canciones.<\/p>\n<p>7) Oraci\u00f3n final<\/p>\n<p>Se\u00f1or, tu par\u00e1bola del sembrador, nos ense\u00f1a a cada uno de nosotros, los caminos de nuestra vida, la dureza del vivir cotidiano, las dificultades y los momentos de docilidad y que constituye nuestro paisaje interior. Todos somos, muchas veces: caminos, pedregales y espinas. Pero tambi\u00e9n tierra f\u00e9rtil, buena. L\u00edbranos de la tentaci\u00f3n de las potencias negativas que intentan anular la fuerza de tu palabra. Fortifica nuestra voluntad cuando las emociones fugitivas, inconstancias hacen menos eficaz la seducci\u00f3n de tu Palabra. Ay\u00fadanos a conservar el gozo que el encuentro con tu Palabra sabe engendrar en nuestro coraz\u00f3n. Haz fuerte nuestro coraz\u00f3n para que en la tribulaci\u00f3n no nos sintamos indefensos y expuestos al des\u00e1nimo. Danos la fuerza de resistir a los obst\u00e1culos que ponemos a tu Palabra cuando sobrevienen las preocupaciones del mundo o estamos enga\u00f1ados por el brillo del dinero, seducidos por el placer, por las vanidades de aparentar. Convi\u00e9rtenos en terreno bueno, personas acogedoras, para ser capaces de ofrecer nuestro servicio a tu Palabra. Am\u00e9n<\/p>\n<p>Todos los derechos: www.ocarm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La par\u00e1bola de la semilla en tierra Mateo 13,1-23 1) Oraci\u00f3n inicial La oraci\u00f3n es, tambi\u00e9n, disponibilidad para escuchar; es el momento propicio en el cu\u00e1l se realiza el verdadero encuentro con Dios. 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