{"id":9143,"date":"2023-09-16T12:00:00","date_gmt":"2023-09-16T18:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=9143"},"modified":"2023-09-12T11:47:53","modified_gmt":"2023-09-12T17:47:53","slug":"lectio-dom-17-sep-2023","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=9143","title":{"rendered":"Lectio, Dom, 17 sep, 2023"},"content":{"rendered":"<h2>Oraci\u00f3n inicial<\/h2>\n<p>Se\u00f1or Jes\u00fas, env\u00eda tu Esp\u00edritu, para que \u00c9l nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual T\u00fa la has le\u00eddo a los disc\u00edpulos en el camino de Ema\u00fas. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, T\u00fa les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. As\u00ed, la cruz, que parec\u00eda ser el final de toda esperanza, apareci\u00f3 para ellos como fuente de vida y resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creaci\u00f3n y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que tambi\u00e9n nosotros, como los disc\u00edpulos de Ema\u00fas, podamos experimentar la fuerza de tu resurrecci\u00f3n y testimoniar a los otros que T\u00fa est\u00e1s vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jes\u00fas, Hijo de Mar\u00eda, que nos has revelado al Padre y enviado tu Esp\u00edritu. Am\u00e9n.<\/p>\n<h2>Lectura<\/h2>\n<p>Una divisi\u00f3n del texto para ayudar a la lectura:<\/p>\n<p>Mateo 18,21: La pregunta de Pedro<br \/>\nMateo 18,22: La respuesta de Jes\u00fas<br \/>\nMateo 18, 23-26: 1\u00aa parte de la par\u00e1bola<br \/>\nMateo 18, 27-30: 2\u00aa parte de la par\u00e1bola<br \/>\nMateo 18, 31-35: 3\u00aa parte de la par\u00e1bola<\/p>\n<p>Clave de lectura:<\/p>\n<p>En el Evangelio de este domingo 24\u00ba del Tiempo Ordinario Jes\u00fas nos habla de la necesidad de perdonar a los hermanos. No es f\u00e1cil perdonar . Hay ofensas e insultos que permanecen golpeando por mucho tiempo en el coraz\u00f3n. Algunas personas dicen: \u201cPerdono, pero no olvido\u201d. \u00a1No consigo olvidarme! Resentimientos, tensiones, opiniones diversas, provocaciones, hacen dif\u00edcil el perd\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9 perdonar es tan dif\u00edcil? En mi familia y en mi comunidad, en mi trabajo y en mis relaciones \u00bfcreo o no un espacio para la reconciliaci\u00f3n y para el perd\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo? Meditamos la tercera parte del \u201cSerm\u00f3n de la Comunidad\u201d (Mt 18,21-35), en el que Mateo re\u00fane las palabras y par\u00e1bolas de Jes\u00fas sobre el perd\u00f3n sin l\u00edmite. Durante la lectura, piensa en ti mismo y trata de revisar tu vida.<\/p>\n<p>El texto:<\/p>\n<p>En aquel tiempo, Pedro se acerc\u00f3 a Jes\u00fas y le pregunt\u00f3: \u00abSi mi hermano me ofende, \u00bfcu\u00e1ntas veces tengo que perdonarlo? \u00bfHasta siete veces?\u00bb Jes\u00fas le contest\u00f3: \u00abNo s\u00f3lo hasta siete, sino hasta setenta veces siete\u00bb.<\/p>\n<p>Entonces Jes\u00fas les dijo: \u00abEl Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron le deb\u00eda muchos millones. Como no ten\u00eda con qu\u00e9 pagar, el se\u00f1or mand\u00f3 que lo vendieran a \u00e9l, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arroj\u00e1ndose a sus pies, le suplicaba, diciendo: &#8216;Ten paciencia conmigo y te lo pagar\u00e9 todo&#8217;. El rey tuvo l\u00e1stima de aquel servidor, lo solt\u00f3 y hasta le perdon\u00f3 la deuda.<\/p>\n<p>Pero, apenas hab\u00eda salido aquel servidor, se encontr\u00f3 con uno de sus compa\u00f1eros, que le deb\u00eda poco dinero. Entonces lo agarr\u00f3 por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le dec\u00eda: &#8216;P\u00e1game lo que me debes&#8217;. El compa\u00f1ero se le arrodill\u00f3 y le rogaba: &#8216;Ten paciencia conmigo y te lo pagar\u00e9 todo&#8217;. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo meti\u00f3 en la c\u00e1rcel hasta que le pagara la deuda.<\/p>\n<p>Al ver lo ocurrido, sus compa\u00f1eros se llenaron de indignaci\u00f3n y fueron a contar al rey lo sucedido. Entonces el se\u00f1or lo llam\u00f3 y le dijo: &#8216;Siervo malvado. Te perdon\u00e9 toda aquella deuda porque me lo suplicaste. \u00bfNo deb\u00edas t\u00fa tambi\u00e9n haber tenido compasi\u00f3n de tu compa\u00f1ero, como yo tuve compasi\u00f3n de ti?&#8217; Y el se\u00f1or, encolerizado, lo entreg\u00f3 a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que deb\u00eda.<\/p>\n<p>Pues lo mismo har\u00e1 mi Padre celestial con ustedes, si cada cual no perdona de coraz\u00f3n a su hermano\u00bb.<\/p>\n<h2>Un momento de silencio orante<\/h2>\n<p><em>para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.<\/em><\/p>\n<h2>Algunas preguntas<\/h2>\n<p><em>para ayudarnos en la meditaci\u00f3n y en la oraci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 parte de la par\u00e1bola te ha llamado m\u00e1s la atenci\u00f3n? \u00bfPor qu\u00e9?<br \/>\n\u00bfCu\u00e1les son los diversos consejos que Jes\u00fas nos da para ayudarnos a reconciliarnos y a perdonar?<br \/>\nMirando en el espejo de la par\u00e1bola, \u00bfcon cu\u00e1l personaje me identifico m\u00e1s: con el rey que quiere ajustar cuentas con sus siervos, o con el siervo perdonado que no quiere perdonar a su compa\u00f1ero?<br \/>\nMirando la realidad de nuestra familia, de nuestra comunidad, de nuestra iglesia, de nuestra sociedad y de nuestro mundo, \u00bfhay entre nosotros un espacio para el perd\u00f3n y para la reconciliaci\u00f3n? \u00bfD\u00f3nde y c\u00f3mo podemos comenzar, de modo que la reconciliaci\u00f3n se irradie entre nosotros?<\/p>\n<h2>Para aqu\u00e9llos que desean profundizar m\u00e1s en el texto<\/h2>\n<p>Contexto en el que nuestro texto aparece en el Evangelio de Mateo:<\/p>\n<p>La comparaci\u00f3n de la que se sirve Jes\u00fas para ilustrar la obligaci\u00f3n de perdonar y reconciliar une par\u00e1bola y alegor\u00eda. Cuando Jes\u00fas habla del Rey que quiere ajustar las<\/p>\n<p>cuentas con sus siervos, piensa ya en Dios que perdona todo. Cuando habla de la deuda del siervo perdonado por el rey, piensa en la deuda inmensa que tenemos delante de Dios, que nos perdona siempre.<\/p>\n<p>Cuando habla de la conducta del siervo perdonado que no quiere perdonar, piensa en nosotros, perdonados por Dios, que no queremos perdonar a nuestros hermanos. &#8211; Al final del primer siglo, los jud\u00edos-cristianos de las comunidades de Siria y Palestina ten\u00edan problemas serios y graves de reconciliaci\u00f3n con los hermanos de la misma raza. En el per\u00edodo del gran desastre de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n por parte de los romanos, en los a\u00f1os 70, tanto la <em>Sinagoga <\/em>como la <em>Ecclesia <\/em>se encontraban en una fase de reorganizaci\u00f3n en la regi\u00f3n de Siria y Palestina. Por esto entre ellos exist\u00eda una fuerte tensi\u00f3n, creciente, que era fuente de muchos sufrimientos en las familias. Esta tensi\u00f3n constituye el fondo del Evangelio de Mateo.<\/p>\n<p>Comentario del texto:<\/p>\n<p>Mateo 18,21: La pregunta de Pedro: \u00bfCu\u00e1ntas veces perdonar?<br \/>\nAnte las palabras de Jes\u00fas sobre la reconciliaci\u00f3n, Pedro pregunta: \u00bfCu\u00e1ntas veces debo perdonar? \u00bfSiete veces?\u201d Siete es un n\u00famero que indica perfecci\u00f3n y en el caso de la propuesta de Pedro, siete es sin\u00f3nimo de siempre.<\/p>\n<p>Mateo 18,22: La respuesta de Jes\u00fas: \u00a1Setenta veces siete!<br \/>\nJes\u00fas mira m\u00e1s lejos. Elimina todo posible l\u00edmite al perd\u00f3n: \u201c\u00a1No hasta siete, sino setenta veces siete!\u201d \u00a1Setenta veces siempre! Porque no hay proporci\u00f3n entre el perd\u00f3n que recibimos de Dios y nuestro perd\u00f3n dado al hermano. Para aclarar la respuesta dada a Pedro, Jes\u00fas cuenta una par\u00e1bola \u00a1Es la par\u00e1bola del perd\u00f3n sin l\u00edmite!<\/p>\n<p>Mateo 18, 23-26: Primera parte de la par\u00e1bola: la situaci\u00f3n del deudor<\/p>\n<p>Cuando habla del Rey, Jes\u00fas piensa en Dios. Un siervo tiene una deuda de diez mil talentos con el rey. O sea, 164 toneladas de oro. \u00c9l dice que pagar\u00e1. Pero aunque trabajase toda la vida \u00e9l, su mujer, sus hijos y toda su familia , no estar\u00eda en grado de reunir 164 toneladas de oro para restituirlo al rey. Dicho con otras palabras, no ser\u00edamos nunca capaces de quitar la deuda que tenemos con Dios. \u00a1Imposible! (cf. Salmo 49,8-9)<\/p>\n<p>Mateo 18,27-30: Segunda parte de la par\u00e1bola: El gran contraste<br \/>\nAnte el insistente ruego del siervo, el rey le perdona una deuda de 164 toneladas de oro. Un compa\u00f1ero tiene con \u00e9l una deuda de cien denarios, o sea, 30 gramos de oro. No existe comparaci\u00f3n entre las dos deudas. \u00a1Un grano de arena y una monta\u00f1a! Ante el amor de Dios que perdona gratuitamente nuestra deuda de 164 toneladas de oro, no queda otro camino que perdonar la deuda de treinta gramos. Pero el siervo perdonado no quiere perdonar, ni siquiera ante la insistencia del deudor. Trata al compa\u00f1ero como el rey deber\u00eda haber obrado con \u00e9l y no lo hizo: orden\u00f3 que fuese metido en la c\u00e1rcel hasta que pagara los 30 gramos de oro. El contraste habla por s\u00ed solo, no hay necesidad de comentarios.<\/p>\n<p>Mateo 18,23-35: Tercera parte de la par\u00e1bola: moral de la historia<br \/>\nLa conducta vergonzosa del siervo perdonado que no quiere perdonar cae mal hasta en sus mismos compa\u00f1eros. Lo cuentan al rey y \u00e9ste obra en consecuencia: pone en movimiento el procedimiento de la justicia y el siervo perdonado que no quiere a su vez perdonar, es metido en la c\u00e1rcel, donde permanecer\u00e1 hasta pagar toda su deuda.<br \/>\n\u00a1Debe estar all\u00ed hasta hoy! Porque no conseguir\u00e1 jam\u00e1s pagar las 164 toneladas de oro!<\/p>\n<p>Moral de la par\u00e1bola: \u201c\u00a1As\u00ed tambi\u00e9n mi Padre del cielo har\u00e1 con cada uno de vosotros, si no perdon\u00e1is de coraz\u00f3n a vuestro hermano!\u201d.<\/p>\n<p>El \u00fanico l\u00edmite a la gratuidad de la misericordia de Dios, que nos perdona siempre, es nuestro rechazo a perdonar al hermano (Mt 18,34; 6,12.15; Lc 23,34)<\/p>\n<h2>Oraci\u00f3n: Salmo 62<\/h2>\n<p>Dios \u00fanica esperanza.<br \/>\nS\u00f3lo en Dios encuentro descanso, de \u00e9l viene mi salvaci\u00f3n; s\u00f3lo \u00e9l mi roca, mi salvaci\u00f3n, mi baluarte; no vacilar\u00e9. \u00bfHasta cu\u00e1ndo atacar\u00e9is a un solo hombre, lo abatir\u00e9is, vosotros todos, como a una muralla que cede, como a una pared que se desploma?<br \/>\nS\u00f3lo proyectan doblez, les seduce la mentira, con la boca bendicen y por dentro maldicen.<br \/>\nS\u00f3lo en Dios descansar\u00e9, de \u00e9l viene mi esperanza, s\u00f3lo \u00e9l mi roca, mi salvaci\u00f3n, mi baluarte; no vacilar\u00e9.<br \/>\nEn Dios est\u00e1 mi salvaci\u00f3n y mi honor, Dios es mi roca firme y mi refugio.<br \/>\nConfiad siempre en \u00e9l, pueblo suyo; presentad ante \u00e9l vuestros anhelos. \u00a1Dios es nuestro refugio!<br \/>\nUn soplo son los plebeyos, los notables, pura mentira; puestos juntos en una balanza pesar\u00edan menos que un soplo.<br \/>\nNo confi\u00e9is en la opresi\u00f3n, no os atraiga la rapi\u00f1a; a las riquezas, si aumentan, no apegu\u00e9is el coraz\u00f3n.<br \/>\nDios ha hablado una vez, dos veces, lo he o\u00eddo: que de Dios es el poder, tuyo, Se\u00f1or, el amor; que t\u00fa pagas al hombre conforme a sus obras.<\/p>\n<h2>Oraci\u00f3n final<\/h2>\n<p>Se\u00f1or Jes\u00fas, te damos gracia por tu Palabra que nos ha hecho ver mejor la voluntad del Padre.<br \/>\nHaz que tu Esp\u00edritu ilumine nuestras acciones y nos comunique la fuerza para seguir lo que Tu Palabra nos ha hecho ver. Haz que nosotros como Mar\u00eda, tu Madre, podamos no s\u00f3lo escuchar, sino tambi\u00e9n poner en pr\u00e1ctica la Palabra. T\u00fa que vives y reinas con el Padre en la unidad del Esp\u00edritu Santo por todos los siglos de los siglos. Am\u00e9n.<\/p>\n<h1>Todos los derechos: www.ocarm.org<\/h1>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Oraci\u00f3n inicial Se\u00f1or Jes\u00fas, env\u00eda tu Esp\u00edritu, para que \u00c9l nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual T\u00fa la has le\u00eddo a los disc\u00edpulos en el camino de Ema\u00fas. 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