{"id":9460,"date":"2023-12-23T12:00:00","date_gmt":"2023-12-23T18:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=9460"},"modified":"2023-12-08T07:32:48","modified_gmt":"2023-12-08T13:32:48","slug":"lectio-dom-24-dic-23","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=9460","title":{"rendered":"Lectio Dom, 24 dic, 23"},"content":{"rendered":"<p><strong>IV Domingo de Adviento-\u00a0La Anunciaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Lucas 1,26-38<\/p>\n<p><strong>Oraci\u00f3n inicial<\/strong><\/p>\n<p>Shadai, Dios de la monta\u00f1a, que haces de nuestra fr\u00e1gil vida la roca de tu morada, conduce nuestra mente a golpear la roca del desierto, para que brote el agua para nuestra sed. La pobreza de nuestro sentir nos cubra como un manto en la oscuridad de la noche y abra el coraz\u00f3n, para acoger el eco del Silencio y as\u00ed el alba, envolvi\u00e9ndonos en la nueva luz matutina, nos lleve con las cenizas consumadas por el fuego de los pastores del Absoluto, que han vigilado por nosotros junto al Divino Maestro, al sabor de la santa memoria.<\/p>\n<p><strong>Lectio<\/strong><\/p>\n<p>Texto: Lucas 1,26-38<\/p>\n<p>En aquel tiempo, el \u00e1ngel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un var\u00f3n de la estirpe de David, llamado Jos\u00e9. La virgen se llamaba Mar\u00eda.<br \/>\nEntr\u00f3 el \u00e1ngel a donde ella estaba y le dijo: \u00abAl\u00e9grate, llena de gracia, el Se\u00f1or est\u00e1 contigo\u00bb. Al o\u00edr estas palabras, ella se preocup\u00f3 mucho y se preguntaba qu\u00e9 querr\u00eda decir semejante saludo.<br \/>\nEl \u00e1ngel le dijo: \u00abNo temas, Mar\u00eda, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondr\u00e1s por nombre Jes\u00fas. \u00c9l ser\u00e1 grande y ser\u00e1 llamado Hijo del Alt\u00edsimo; el Se\u00f1or Dios le dar\u00e1 el trono de David, su padre, y \u00e9l reinar\u00e1 sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendr\u00e1 fin\u00bb.<br \/>\nMar\u00eda le dijo entonces al \u00e1ngel: \u00ab\u00bfC\u00f3mo podr\u00e1 ser esto, puesto que yo permanezco virgen?\u00bb El \u00e1ngel le contest\u00f3: \u00abEl Esp\u00edritu Santo descender\u00e1 sobre ti y el poder del Alt\u00edsimo te cubrir\u00e1 con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, ser\u00e1 llamado Hijo de Dios. Ah\u00ed tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban est\u00e9ril, porque no hay nada imposible para Dios\u00bb. Mar\u00eda contest\u00f3: \u00abYo soy la esclava del Se\u00f1or; c\u00famplase en m\u00ed lo que me has dicho\u00bb. Y el \u00e1ngel se retir\u00f3 de su presencia.<\/p>\n<p><strong>Momento de silencio:<\/strong><\/p>\n<p>Dejamos que la voz del Verbo resuene en nosotros.<\/p>\n<p><strong>Meditatio<\/strong><\/p>\n<p><strong>Algunas preguntas:<\/strong><\/p>\n<p>En el sexto mes: \u00bfVen mis ojos a los \u00e1ngeles con los que Dios quiere visitarme? &#8211; No temas: \u00bfNacen nuestros temores del miedo o de la angustia o m\u00e1s bien de la percepci\u00f3n de un misterio que nos sobrepasa y envuelve personalmente?<br \/>\nNada es imposible para Dios: Crear es obra de Dios; acoger, deber del hombre. \u00bfHago posible en mi vida la concepci\u00f3n de una vida que viene del Esp\u00edritu de Dios?<\/p>\n<p>Clave de lectura:<\/p>\n<p>26-27. Al sexto mes envi\u00f3 Dios al \u00e1ngel Gabriel a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado Jos\u00e9, de la casa de David; el nombre de la virgen era Mar\u00eda. En el sexto mes. Un tiempo definido para el que ha le\u00eddo la p\u00e1gina precedente, el encuentro del \u00e1ngel Gabriel con Zacar\u00edas en el templo. Pero, para Mar\u00eda, que no lo sabe, este sexto mes es su \u201choy\u201d. Como para ella, tambi\u00e9n para nosotros es un hoy que es \u00fanico. El lugar de la invitaci\u00f3n a entrar en un proyecto pensado para nosotros. Pero este \u201choy\u201d no est\u00e1 aislado, est\u00e1 ligado a los tiempos de otros, cada uno \u00fanico e irrepetible, un hoy para engarzarlo junto a otros hoy hasta que no se cumpla la Palabra de Dios. Es muy lineal el recorrido de la gracia. Hay un sujeto y es Dios. Un t\u00e9rmino de referencia: una virgen. Un mensajero: el \u00e1ngel Gabriel. Un tiempo: el sexto mes. Un lugar: una ciudad de Galilea. Todo tiene un nombre: la ciudad se llama Nazareth. La virgen: Mar\u00eda. El hombre con quien est\u00e1 desposada: Jos\u00e9 Todo tiene una colocaci\u00f3n hist\u00f3rica bien precisa. El sexto mes es el de la pre\u00f1ez de Isabel. La virgen es esposa prometida. Jos\u00e9 es de la casa de David. Dios no se introduce nunca al acaso, entra con los par\u00e1metros ya existentes, que son aquellos par\u00e1metros humanos, trazados por personas que tienen un nombre.<\/p>\n<p>28. Y, entrando, le dijo: \u201cAl\u00e9grate, llena de gracia, el Se\u00f1or est\u00e1 contigo.\u201d La palabra evang\u00e9lica: entrar junto a ella, puede esconder dos significados. Uno: entrando en su casa. Otro: entrando en ella. Entonces Mar\u00eda \u00bfha visto al \u00e1ngel o a lo mejor no? Lo ha visto y lo ha escuchado. Y esto es verdadero porque luego todo se realizar\u00e1. \u00bfCon cuales ojos lo ha visto? \u00bfCon los del cuerpo o con los de su esp\u00edritu?. El misterio del encuentro entre el hombre y Dios no se puede explicar. Sucede y basta. Es un encuentro que deja la se\u00f1al, y aqu\u00ed est\u00e1 la grandeza del acontecimiento. La llena de gracia no tiene otros ojos que lo del esp\u00edritu, por lo que para ella existe una sola mirada, la del esp\u00edritu, la mirada transparente del coraz\u00f3n puro que puede ver a Dios sin morir.<\/p>\n<p>29. Ella se conturb\u00f3 por estas palabras y se preguntaba qu\u00e9 significar\u00eda aquel saludo. Es l\u00edcita la turbaci\u00f3n de Mar\u00eda. La percepci\u00f3n de su ser, si bien entretejido de gracia, no le consiente discriminar juicios entre s\u00ed y los otros, por tanto ella no sabe que est\u00e1 llena de gracia, para ella es natural ser como es, adherirse al bien siempre y en cualquier lugar, a aquella atracci\u00f3n que la transporta a lo alto.<\/p>\n<p>30. El \u00e1ngel le dijo: \u201cNo temas, Mar\u00eda, porque has hallado gracia delante de Dios. El temor de Mar\u00eda es el retroceder de los peque\u00f1os que se sorprenden de ser objetos de atenci\u00f3n por parte de alguien muy importante. Y si este alguien es Dios \u00bfcomo puede ser de grande el temor? Tanto de darse cuenta de toda la propia peque\u00f1ez y que todo lo que se posee es por un don gratuito de amor.<\/p>\n<p>31. Vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo a quien pondr\u00e1s por nombre Jes\u00fas. El proyecto divino queda al descubierto. Concebir, dar a luz, llamarlo. El Salvador ya est\u00e1 ah\u00ed, en las palabras del \u00e1ngel. \u00a1Qu\u00e9 maravilla! Siglos y siglos de espera se encuentran en pocas s\u00edlabas: Jes\u00fas.<\/p>\n<p>32-33. \u00c9l ser\u00e1 grande, se llamar\u00e1 Hijo del Alt\u00edsimo y el Se\u00f1or Dios le dar\u00e1 el trono de David, su padre; reinar\u00e1 sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendr\u00e1 fin\u201d. Cuando el Se\u00f1or se acerca al hombre para llamarlo a formar parte de sus pensamientos de redenci\u00f3n, se dice \u00edntegramente. Lo que queda en oscuridad es la modalidad de la cooperaci\u00f3n humana. Porque al hombre le queda la libertad de concretizar lo que es el cumplimiento de su pensamiento. Se parte de aqu\u00ed: un hijo \u201cimprevisto\u201d. Se llega hasta aqu\u00ed: el Hijo del Alt\u00edsimo, que se sentar\u00e1 sobre el trono de David y reinar\u00e1 por siempre. Estos son los medios: tu persona. Ahora te toca a ti convertirte en protagonista.<\/p>\n<p>34. Mar\u00eda respondi\u00f3 al \u00e1ngel: \u201c\u00bfC\u00f3mo ser\u00e1 esto, puesto que no conozco var\u00f3n? Y Mar\u00eda pregunta al \u00e1ngel el c\u00f3mo se realizar\u00e1 la voluntad de Dios. No duda de Dios, sabe que la Palabra pronunciada por Dios es siempre posible. El c\u00f3mo le interesa a ella, lo que ella ser\u00e1 llamada a ser. Est\u00e1 cierta que su deseo y prop\u00f3sito de no \u201cconocer var\u00f3n\u201d quedar\u00e1 tal, porque Dios no anula los planes de sus hijos, trazados por los deseos m\u00e1s aut\u00e9nticos. Sabe que este su plan estar\u00e1 al servicio de aquel proyecto apenas escuchado. Pero no consigue entender c\u00f3mo suceder\u00e1. Y entonces pregunta, simplemente pregunta, para entender exactamente lo que se le est\u00e1 pidiendo.<\/p>\n<p>35. El \u00e1ngel respondi\u00f3: \u201cEl Esp\u00edritu Santo vendr\u00e1 sobre ti y el poder del Alt\u00edsimo te cubrir\u00e1 con su sombra; por eso el que ha de nacer ser\u00e1 santo y se le llamar\u00e1 Hijo de Dios\u201d. El \u00e1ngel le explica. Mar\u00eda deber\u00e1 sencillamente acoger: porque ser\u00e1 el Esp\u00edritu el que descienda sobre ella, el Alt\u00edsimo ser\u00e1 el que le cubra con su sombra, y el Santo nacer\u00e1.<\/p>\n<p>36-37. Mira, tambi\u00e9n Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez y este es ya el sexto mes de la que se dec\u00eda est\u00e9ril: porque no hay nada imposible para Dios\u201d. La experiencia de Isabel, referida por el \u00e1ngel a Mar\u00eda, no es otra cosa que una ocasi\u00f3n de empalme con la historia. Mar\u00eda deb\u00eda saber de Isabel, porque ambas estaban preparando el camino para el cumplimiento de las promesas de Israel. Juan la voz, Jes\u00fas el Esposo. El plan es el mismo.<\/p>\n<p>38. Entonces Mar\u00eda dijo: \u201cHe aqu\u00ed la esclava del Se\u00f1or; h\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra\u201d. Y el \u00e1ngel, dej\u00e1ndola, se fue. La respuesta de Mar\u00eda es esencial: He aqu\u00ed la sierva&#8230;. La atenci\u00f3n a la Palabra pronunciada sobre ella es de tal dimensi\u00f3n que puede sentirse \u00fanicamente \u201csierva\u201d: instrumento \u00fatil para la realizaci\u00f3n concreta del querer del Padre. Suceda en m\u00ed:&#8230;un s\u00ed que no tiene nada de pasivo, un s\u00ed consciente de la grandeza del compromiso, un s\u00ed hecho seno tal de poder convertirse fecundo del rostro de Dios en rasgos humanos.<\/p>\n<p><strong>Reflexi\u00f3n:<\/strong><\/p>\n<p>\u00a1He aqu\u00ed la esclava del Se\u00f1or; h\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra!<\/p>\n<p>He aqu\u00ed&#8230; \u00bfQu\u00e9 palabra puede ser m\u00e1s esencial y llena de vida? No hay palabras que obligue m\u00e1s al hombre que este estar ah\u00ed, vigilante, para contener el respiro para no dejar ir nada de cuanto el Misterio est\u00e1 participando de S\u00ed. Suceda&#8230; la elecci\u00f3n de Dios es digna de acogida, pero requiere el silencio profundo de todo el propio ser: suceda en m\u00ed. Mar\u00eda sabe que no es la protagonista, sino sierva de la voluntad divina; pertenece a aquella escuadra de siervos que Jes\u00fas llamar\u00e1 amigos: un siervo no sabe lo que hace su se\u00f1or. Pero quien es amigo s\u00ed. Todo lo que he o\u00eddo del Padre os lo hecho conocer. La sombra del Esp\u00edritu que extiende la tienda de la presencia sobre una criatura tan bella por su disponibilidad oir\u00e1 los secretos arcanos del Eterno. Y el tiempo que seguir\u00e1 andando para trazar siempre nuevos recorridos de gracia se llenar\u00e1 hasta derramarse cuando el Hijo de Dios vea la luz de un espacio infinitamente peque\u00f1o para su poder, el espacio del l\u00edmite y de la contingencia. Mar\u00eda la primera cuna de la Palabra inefable, primer abrazo de la luz que llega, no posee otro tesoro que su humildad: cavidad que recoge la plenitud, peque\u00f1ez que reclama lo infinito, l\u00edmite amado que requiere un abrazo de infinito.<\/p>\n<p><strong>Oratio<\/strong><\/p>\n<p>1 Samuel 2,1-10: \u00abMi coraz\u00f3n exulta en Yahv\u00e9, mi fuerza se apoya en Dios, mi boca se burla de mis enemigos, porque he gozado de tu socorro. No hay Santo como Yahv\u00e9, ni roca como nuestro Dios. El arco de los fuertes se ha quebrado, los que tambalean se ci\u00f1en de fuerza. Los hartos se contratan por pan, los hambrientos dejan su trabajo. Yahv\u00e9 juzga los confines de la tierra, da pujanza a su Rey, exalta el poder de su Ungido.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Contemplatio<\/strong><\/p>\n<p>Se\u00f1or, que la brisa suave del silencio, como viento de gracia, se lleve fuera todas las voces y los rumores que poco a poco me alejan del coraz\u00f3n de mi existir. La huella luminosa de tu paso llene de perfume el aire en que vivo habitualmente para que no busque a otro que a ti. Y cuando las s\u00edlabas rumiadas de la Escritura, junto con los acontecimientos tra\u00eddos como memoria de encuentro, se conviertan en fibras de mi carne, el mundo te ver\u00e1 todav\u00eda, ver\u00e1 tu rostro en las facciones de la carne que yo te dar\u00e9. Los confines de mi ser contar\u00e1n los prodigios de tu poder, si no intento in\u00fatilmente alejarlos, sino que los amar\u00e9 como definici\u00f3n de mi unicidad humana. Entonces llegar\u00e9 a pensar tus palabras, a hablar tus palabras, porque no huyendo de m\u00ed mismo, te habr\u00e9 encontrado donde est\u00e1s: en la profundidad de mi l\u00edmite humano, en mi interioridad y soledad existencial, all\u00ed donde el amor donado genera amor y crea puentes de comuni\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Todos los derechos: www.ocarm.org<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>IV Domingo de Adviento-\u00a0La Anunciaci\u00f3n Lucas 1,26-38 Oraci\u00f3n inicial Shadai, Dios de la monta\u00f1a, que haces de nuestra fr\u00e1gil vida la roca de tu morada, conduce nuestra mente a golpear la roca del desierto, para que brote el agua para &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=9460\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[17],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-2sA","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9460"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9460"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9460\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9461,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9460\/revisions\/9461"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9460"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9460"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9460"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}