{"id":9647,"date":"2024-03-02T12:00:00","date_gmt":"2024-03-02T18:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=9647"},"modified":"2024-03-01T22:59:13","modified_gmt":"2024-03-02T04:59:13","slug":"lectio-domingo-3-mar-2024","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=9647","title":{"rendered":"Lectio domingo, 3 mar, 2024"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><em>Tercer Domingo de Cuaresma La purificaci\u00f3n del templo Jes\u00fas el nuevo templo:<\/em><em>Juan 2, 13-25<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0<\/em><strong>Oraci\u00f3n inicial<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esp\u00edritu de verdad, enviado por Jes\u00fas para conducirnos a la verdad toda entera, abre nuestra mente a la inteligencia de las Escrituras. T\u00fa, que descendiendo sobre Mar\u00eda de Nazareth, la convertiste en tierra buena donde el Verbo de Dios pudo germinar, purifica nuestros corazones de todo lo que opone resistencia a la Palabra. Haz que aprendamos como Ella a escuchar con coraz\u00f3n bueno y perfecto la Palabra que Dios nos env\u00eda en la vida y en la Escritura, para custodiarla y producir fruto con nuestra perseverancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Lectura<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Juan 2, 13-25<br \/>\n<\/em>Cuando se acercaba la Pascua de los jud\u00edos, Jes\u00fas lleg\u00f3 a Jerusal\u00e9n y encontr\u00f3 en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas con sus mesas. Entonces hizo un l\u00e1tigo de cordeles y los ech\u00f3 del templo, con todo y sus ovejas y bueyes; a los cambistas les volc\u00f3 las mesas y les tir\u00f3 al suelo las monedas; y a los que vend\u00edan palomas les dijo: \u201cQuiten todo de aqu\u00ed y no conviertan en un mercado la casa de mi Padre\u201d.<br \/>\nEn ese momento, sus disc\u00edpulos se acordaron de lo que estaba escrito:\u00a0<em style=\"font-weight: inherit;\">El celo de tu casa me devora.<br \/>\n<\/em>Despu\u00e9s intervinieron los jud\u00edos para preguntarle: \u201c\u00bfQu\u00e9 se\u00f1al nos das de que tienes autoridad para actuar as\u00ed?\u201d Jes\u00fas les respondi\u00f3: \u201cDestruyan este templo y en tres d\u00edas lo reconstruir\u00e9\u201d. Replicaron los jud\u00edos: \u201cCuarenta y seis a\u00f1os se ha llevado la construcci\u00f3n del templo, \u00bfy t\u00fa lo vas a levantar en tres d\u00edas?\u201d<br \/>\nPero \u00e9l hablaba del templo de su cuerpo. Por eso, cuando resucit\u00f3 Jes\u00fas de entre los muertos, se acordaron sus disc\u00edpulos de que hab\u00eda dicho aquello y creyeron en la Escritura y en las palabras que Jes\u00fas hab\u00eda dicho.<br \/>\nMientras estuvo en Jerusal\u00e9n para las fiestas de Pascua, muchos creyeron en \u00e9l, al ver los prodigios que hac\u00eda. Pero Jes\u00fas no se fiaba de ellos, porque los conoc\u00eda a todos y no necesitaba que nadie le descubriera lo que es el hombre, porque \u00e9l sab\u00eda lo que hay en el hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Contexto y estructura:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestro pasaje sigue inmediatamente al primer signo de Jes\u00fas en Can\u00e1 de Galilea (2, 1- 12). Existen algunas expresiones y frases que se repiten en las dos escenas y hacen pensar que el autor haya querido crear un contraste entre las dos escenas. En Can\u00e1, una aldea de Galilea, durante una fiesta de bodas, una mujer hebrea, la madre de Jes\u00fas, demuestra una confianza ilimitada en Jes\u00fas e invita a la acogida de su palabra (2, 3-5). Por otra parte, \u00ablos Jud\u00edos\u00bb durante la celebraci\u00f3n de la Pascua en Jerusal\u00e9n rechazan el creer en Jes\u00fas y no acogen su palabra. En Can\u00e1 Jes\u00fas hizo el primer signo (2,11), aqu\u00ed los jud\u00edos piden un signo (v.18), pero no aceptan el signo que Jes\u00fas les da (2,20). El desarrollo de nuestra peque\u00f1a historia es muy sencillo. El v. 13 la encuadra en un contexto espacial y temporal bien preciso y significativo: Jes\u00fas sube a Jerusal\u00e9n por\u00a0la Pascua. El v. 14 introduce la escena que hace desencadenar una fuerte reacci\u00f3n por parte de Jes\u00fas. La acci\u00f3n de Jes\u00fas viene descrita en el v.15 y motivada por el mismo Jes\u00fas en el v. 16. La acci\u00f3n y la palabra de Jes\u00fas suscitan dos reacciones. La primera, la de los disc\u00edpulos, es de admiraci\u00f3n (v. 17); la segunda, aqu\u00e9lla de los \u00abjud\u00edos\u00bb, es de desacuerdo y confrontaci\u00f3n (v.18). Ellos reclaman una explicaci\u00f3n por parte de Jes\u00fas (v. 19), pero no est\u00e1n abiertos a acogerla (v.20). En este momento interviene el narrador para interpretar aut\u00e9nticamente la palabra de Jes\u00fas (v.21). \u00abLos Jud\u00edos\u00bb no pueden entender el verdadero significado de la palabra de Jes\u00fas. Pero ni siquiera los disc\u00edpulos, que lo admiran como un profeta lleno de celo por Dios, la pueden entender ahora: s\u00f3lo despu\u00e9s de su cumplimiento creer\u00e1n en la palabra de Jes\u00fas (v.22). Finalmente el narrador nos ofrece un resumen sobre la acogida entusiasta de Jes\u00fas por parte de las gentes en Jerusal\u00e9n (vv. 23-25). Pero esta fe basada s\u00f3lo en los signos no entusiasma a Jes\u00fas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Un momento de silencio orante<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Algunas preguntas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>para ayudarnos en la meditaci\u00f3n y en la oraci\u00f3n.<br \/>\n<\/em>\u00bfSoy capaz de confiarme a Dios completamente en un acto de fe o pido siempre signos?<br \/>\nDios me proporciona muchos signos de su presencia en mi vida \u00bfsoy capaz de acogerlos?<br \/>\n\u00bfMe contento con el culto exterior o trato de ofrecer a Dios el culto de mi obediencia en la cotidianidad de la vida?<br \/>\n\u00bfQui\u00e9n es Jes\u00fas para m\u00ed? \u00bfSoy consciente de que s\u00f3lo en \u00c9l y por medio de \u00c9l es posible encontrar a Dios?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Una clave de lectura<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<em>para aqu\u00e9llos que quieran profundizar m\u00e1s en el tema.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00abLos Jud\u00edos\u00bb<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Evangelio de Juan tiene el car\u00e1cter de un largo debate sobre la identidad de Jes\u00fas. En este debate cristol\u00f3gico est\u00e1 de una parte Jes\u00fas y de la otra \u00ablos Jud\u00edos\u00bb. Pero este debate, m\u00e1s que la situaci\u00f3n hist\u00f3rica del tiempo de Jes\u00fas, expresa la situaci\u00f3n desarrollada hacia los a\u00f1os ochenta del primer siglo entre los seguidores de Jes\u00fas y los hebreos, que no lo han aceptado como Hijo de Dios y Mes\u00edas. Ciertamente, el enfrentamiento se inici\u00f3 ya durante el ministerio de Jes\u00fas. Pero la divisi\u00f3n entre los dos grupos que \u00e9tnicamente eran todos lo mismo y constituido por hebreos, se hizo definitiva cuando aqu\u00e9llos que no aceptaban a Jes\u00fas como Hijo de Dios y Mes\u00edas, sino que lo ten\u00edan como blasfemo, expulsaron a los seguidores de Jes\u00fas de las sinagogas, o sea, de la comunidad de fe hebraica (ver Jn 9, 22; 12,42; 16,2). Por tanto, \u00ablos Jud\u00edos\u00bb que encontramos a menudo en el cuarto evangelio no representan el pueblo hebreo. Son los elementos literarios en el debate cristol\u00f3gico que se desata en este evangelio. Ellos representan, no una raza, sino a aqu\u00e9llos que han tomado una posici\u00f3n clara de rechazo absoluto de Jes\u00fas. En una lectura actualizada del evangelio, \u00ablos Jud\u00edos\u00bb, son todos aqu\u00e9llos que rechazan a Jes\u00fas, sea cual sea la naci\u00f3n o \u00e9poca a la que pertenezcan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Los signos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las curaciones y otras acciones taumat\u00fargicas de Jes\u00fas que los evangelios sin\u00f3pticos (Marcos, Mateo y Lucas) llaman milagros o prodigios, Juan los llama signos. En cuanto que son signos se\u00f1alan algo que va m\u00e1s all\u00e1 de la acci\u00f3n que se ve. Ellos revelan el misterio de Jes\u00fas. As\u00ed, por ejemplo, la curaci\u00f3n del ciego de nacimiento revela a Jes\u00fas como luz del mundo (Jn 8,12; 9, 1-41); la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro revela que Jes\u00fas es la resurrecci\u00f3n y la vida (ver Jn 11, 1-45). En nuestra narraci\u00f3n \u00ablos Jud\u00edos\u00bb piden un signo en el sentido de una prueba, que autenticase las palabras y acciones de Jes\u00fas. Pero en el cuarto evangelio, Jes\u00fas no obra signos como pruebas que garanticen la fe. Una fe basada en los signos no es suficiente. Es s\u00f3lo una fe incipiente que puede conducir a la verdadera fe (ver Jn 20.30-31), pero que tambi\u00e9n puede no tener \u00e9xito (ver Jn 6,26). El evangelio de Juan nos pide que vayamos m\u00e1s all\u00e1 de los signos, de no quedarnos en lo maravilloso, sino acoger el significado m\u00e1s profundo de revelaci\u00f3n que los signos quieren indicar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Jes\u00fas nuevo Templo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El templo de Jerusal\u00e9n era el lugar de la presencia de Dios en medio de su pueblo. Sin embargo, los profetas insistieron incesantemente en que no bastaba acceder al templo y ofrecer sacrificios para ser agradables a Dios (ver Is 1,10-17; Jer 7, 1-28; Am 4, 4-5; 5, 21-27). Dios pide la obediencia y una vida moralmente recta y justa. Si el culto exterior no expresa estas posturas vitales, es vac\u00edo (ver 1 Sam 15, 22). Jes\u00fas se injerta en esta tradici\u00f3n prof\u00e9tica de purificaci\u00f3n del culto (ver Zac 14, 21 y Mal 3,1 para la acci\u00f3n del futuro \u00abMes\u00edas\u00bb a este respecto). Los disc\u00edpulos lo admiran por esto y r\u00e1pidamente piensan que por este modo de comportarse tendr\u00e1 que sufrir en la persona como Jerem\u00edas (ver Jr 26, 1-15) y los otros profetas . Pero para el evangelio de Juan la acci\u00f3n de Jes\u00fas es m\u00e1s que un gesto prof\u00e9tico de celo por Dios. Es un signo que prefigura y anuncia el gran signo de la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. M\u00e1s que una purificaci\u00f3n, lo que hace Jes\u00fas es anunciar la abolici\u00f3n del templo y del culto all\u00ed\u00a0celebrado, porque ya el lugar de la presencia de Dios es el cuerpo glorificado de Jes\u00fas (ver Jn 1,51; 4, 23).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Salmo 50<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El culto que Dios quiere<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habla Yahv\u00e9, Dios de los dioses: convoca a la tierra de oriente a occidente. Desde Si\u00f3n, la Hermosa sin par, Dios resplandece; viene nuestro Dios y no callar\u00e1. Lo precede un fuego voraz, lo rodea violenta tempestad; convoca desde lo alto a los cielos, y a la tierra para juzgar a su pueblo.<br \/>\n\u00abReunid ante m\u00ed a mis adeptos, que sellaron mi alianza con sacrificios\u00bb. (Los cielos proclaman su justicia, pues Dios mismo viene como juez).<br \/>\n\u00abEscucha, pueblo m\u00edo, voy a hablar, Israel, testifico contra ti, yo, Dios, tu Dios. No te acuso por tus sacrificios, \u00a1est\u00e1n siempre ante m\u00ed tus holocaustos! No tomar\u00e9 novillos de tu casa, ni machos cabr\u00edos de tus apriscos, pues son m\u00edas las fieras salvajes, las bestias en los montes a millares; conozco las aves de los cielos, m\u00edas son las alima\u00f1as del campo.<br \/>\nSi hambre tuviera, no te lo dir\u00eda, porque m\u00edo es el orbe y cuanto encierra. \u00bfAcaso como carne de toros o bebo sangre de machos cabr\u00edos? Sacrifica a Dios d\u00e1ndole gracias, cumple todos tus votos al Alt\u00edsimo: inv\u00f3came en el d\u00eda de la angustia, te librar\u00e9 y t\u00fa me dar\u00e1s gloria.<br \/>\nPero al malvado Dios le dice: \u00ab\u00bfA qu\u00e9 viene recitar mis preceptos y ponerte a hablar de mi alianza, t\u00fa que detestas la doctrina y a tus espaldas echas mis palabras?<br \/>\nSi ves a un ladr\u00f3n vas con \u00e9l, compartes tu suerte con ad\u00falteros; abres tu boca con malicia, tu lengua trama enga\u00f1os.<br \/>\nTe sientas a hablar contra tu hermano, deshonras al hijo de tu madre. Haces esto, \u00bfy he de callarme? \u00bfPiensas que soy como t\u00fa? Yo te acuso y te lo echo en cara.<br \/>\nEntended esto bien los que olvid\u00e1is a Dios, no sea que os destroce y no haya quien os salve. Me honra quien sacrifica d\u00e1ndome gracias, al que es recto le har\u00e9 ver la salvaci\u00f3n de Dios\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Oraci\u00f3n final<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Oh Padre!, t\u00fa has constituido a tu Hijo Jes\u00fas templo nuevo de la nueva y definitiva alianza, construido no por manos de hombre sino del Esp\u00edritu Santo. Haz que, acogiendo con fe su Palabra, vivamos en \u00c9l y podamos as\u00ed adorarte en esp\u00edritu y verdad. Abre nuestros ojos a las necesidades de nuestros hermanos y hermanas que son miembros del cuerpo de Cristo para que sirviendo a ellos te demos el verdadero culto que t\u00fa deseas. Te lo pedimos por Cristo Nuestro Se\u00f1or. Am\u00e9n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Todos los derechos: www.ocarm.org<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tercer Domingo de Cuaresma La purificaci\u00f3n del templo Jes\u00fas el nuevo templo:Juan 2, 13-25 \u00a0Oraci\u00f3n inicial Esp\u00edritu de verdad, enviado por Jes\u00fas para conducirnos a la verdad toda entera, abre nuestra mente a la inteligencia de las Escrituras. 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