Marco 9, 2-10
Oración inicial
Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a
leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en
el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les
ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de
tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza,
apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.
Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la
Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre
todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que
también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza
de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de
nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti,
Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu.
Amén.
Lectura
Clave de lectura:
En este segundo domingo de cuaresma, la Iglesia medita sobre la Transfiguración de Jesús delante de tres de sus discípulos que con Él subieron a la montaña. La Transfiguración acontece después del primer anuncio de la Muerte de Jesús (Lc 9,21-22). Este anuncio había dejado confundidos a los dos discípulos y sobre todo a Pedro. Observemos de cerca, en sus mínimos detalles, el texto que nos describe la transfiguración de modo que nos demos cuenta cómo esta experiencia diversa de Jesús ha podido ayudar a los discípulos a vencer y superar la crisis en la que se hallaban. En el curso de la lectura tratemos de estar atentos a cuanto sigue:¿Cómo sucede la transfiguración y cuál es la reacción de los discípulos ante esta experiencia?
Una división del
texto para ayudarnos en su lectura:
Marcos 9,2-4: La Transfiguración de Jesús delante sus
discípulos
Marcos 9,5-6: La reacción de Pedro ante la transfiguración o Marcos 9,7-8:
La palabra del cielo que explica el sentido de la Transfiguración
Marcos 9,9-10: Mantener el secreto de lo que vieron
Texto:
2
Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, Santiago y Juan, y los lleva, a
ellos solos, aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos, 3 y sus
vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, tanto que ningún batanero
en la tierra sería capaz de blanquearlos de ese modo. 4 Se les
aparecieron Elías y Moisés, y conversaban con Jesús. 5 Toma la
palabra Pedro y dice a Jesús: «Rabbí, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer
tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías»; 6 -pues no
sabía qué responder ya que estaban atemorizados-. 7 Entonces se formó una nube que
les cubrió con su sombra, y vino una voz desde la nube: «Este es mi Hijo amado,
escuchadle.» 8
Y de pronto, mirando en derredor, ya no vieron a nadie más que a Jesús solo con
ellos.
9
Y cuando bajaban del monte les ordenó que a nadie contasen lo que habían visto
hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. 10 Ellos
observaron esta recomendación, discutiendo entre sí qué era eso de «resucitar
de entre los muertos.»
Un momento de silencio orante
para que la Palabra
de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.
Algunas preguntas
para ayudarnos en la
meditación y en la oración.
¿Cuál es el punto de este texto que te ha gustado más y que ha llamado más tu atención?¿Cómo sucede la transfiguración y cuál es la reacción de los discípulos ante esta experiencia?
¿Por qué el texto presenta a Jesús con vestidos resplandecientes mientras habla con Moisés y con Elías? ¿Qué significan para Jesús Moisés y Elías? ¿Y qué significan para los discípulos?
¿Cuál es el mensaje de la voz del cielo para Jesús? ¿Y cuál es el mensaje para los discípulos?
¿Cómo transfigurar hoy, la vida personal y familiar, y la vida comunitaria en nuestro barrio?
Para los que desean profundizar mayormente en el tema
Contexto de entonces
y de hoy
El anuncio de la pasión sumergió a los discípulos en una profunda crisis. Ellos se encontraban en medio de los pobres, pero en sus cabezas todo era confusión, perdidos como estaban en la propaganda del gobierno y en la religión oficial de la época (Mc 8,15). La religión oficial enseñaba que el Mesías sería glorioso y victorioso. Y es por esto por lo que Pedro reacciona con mucha fuerza contra la cruz (Mc. 8-32) Un condenado a la muerte de cruz no podía ser el Mesías, al contrario, según la Ley de Dios, debía ser considerado como un “maldito de Dios” (Dt 21,22-23). Ante esto, la experiencia de la Transfiguración de Jesús podía ayudar a los discípulos a superar el trauma de la Cruz. En efecto, en la Transfiguración, Jesús aparece en la gloria, y habla con Moisés y con Elías de su Pasión y Muerte (Lc 9,31). El camino de la gloria pasa por tanto por la cruz.
En los años 70, cuando Marcos escribe su evangelio, la cruz
constituía un gran impedimento para la aceptación de Jesús como Mesías por
parte de los judíos. ¿Cómo podía ser que un crucificado, muerto como un
marginado, pudiese ser el gran Mesías esperado por siglos de los pueblos? La
cruz era un impedimento para creer en Jesús. “La cruz es un escándalo” decían
(1Cor 1,23). Las comunidades no sabían cómo responder a las preguntas críticas
de los judíos. Uno de los mayores esfuerzos de los primeros cristianos
consistía en ayudar a las personas a comprender que la cruz no era un
escándalo, ni locura, antes bien, era la expresión del poder y de la sabiduría
de Dios (1Cor 1,22-31). El evangelio de Marcos contribuye a este esfuerzo. Se
sirve de textos del Viejo Testamento para describir la escena de la
Transfiguración. Ilumina los hechos de la vida de Jesús y muestra que en Jesús
se ven realizadas las profecías y que la Cruz es el camino que conduce a la
gloria. ¡Y no sólo la cruz de Jesús era un problema!. En los años 70 la cruz de
la persecución formaba parte de la vida de los cristianos. En efecto, poco
tiempo antes, Nerón había desencadenado la persecución y hubo muchos muertos.
Hasta hoy, muchas personas sufren porque son cristianos y porque viven el
evangelio. ¿Cómo afrontar la cruz? ¿Qué significado tiene? Con estas preguntas
en la mente meditemos y comentemos el texto de la Transfiguración.
Comentario del texto
Marcos 9,2-4: Jesús
cambia de aspecto
Jesús sube a un monte alto. Lucas agrega que allí se dirige
para rezar (Lc 9,28). Allí, sobre la cima de la montaña, Jesús aparece en la
gloria delante de Pedro. Santiago y Juan. Junto a Él aparecen también Moisés y
Elías. El monte alto evoca al Monte Sinaí, donde, en el pasado, Dios había
manifestado al pueblo su voluntad, consignando la ley a Moisés. Las vestiduras
blancas de Jesús recuerdan a Moisés envuelto en la luz cuando habla con Dios en
la Montaña y recibe de Dios la Ley (cf. Ex 24,29-35). Elías y Moisés, las dos
más grandes autoridades del Viejo Testamento, hablan con Jesús. Moisés
representa la Ley. Elías la Profecía. Lucas dice que la conversación se
establece sobre la Muerte de Jesús en Jerusalén (Lc 9,31). Así quedaba claro
que el Viejo Testamento, tanto la Ley como los Profetas, enseñaban ya que el
camino de la gloria pasa por la cruz (Cf. Is 53).
Marcos 9,5-6) A
Pedro le place lo que acontece, pero no entiende
A Pedro le agrada todo lo que sucede y quiere asegurarse el
momento placentero sobre la Montaña. Propone construir tres tiendas. Marcos
dice que Pedro tenía miedo, sin saber lo que estaba diciendo, y Lucas añade que
los discípulos tenían sueño (Lc 9,32). Ellos son como nosotros, ¡para ellos es
difícil entender la Cruz!
La descripción del episodio de la transfiguración comienza
con una afirmación: “Seis días después”. ¿A qué se refieren estos seis días?
Algunos estudiosos explican así la frase: Pedro quiere construir tiendas, porque
era el sexto día de las fiestas de las tiendas. Era una fiesta muy popular de
seis días que festejaba el don de la ley de Dios y los cuarenta años pasados en
el desierto. Para recordar estos cuarenta años, el pueblo debía transcurrir una
semana de la fiesta en tiendas improvisadas. Por esto se llamaba Fiesta de las
Tiendas. Si no era posible la celebración de todos los seis días, por lo menos
que se hiciese en el sexto día. La afirmación “ después de seis días” sería una
alusión a la fiesta de las tiendas. Por esto Pedro recuerda la obligación de
construir tiendas. Y se ofrece espontáneamente para construirlas. Así Jesús,
Moisés y Elías habrían podido seguir conversando.
Marcos 9,7: La voz
del cielo esclarece los hechos
Apenas Jesús queda envuelto en la gloria, una voz del cielo dice: ¡Este es mi Hijo predilecto! ¡Escuchadlo! La expresión “Hijo predilecto” evoca la figura del Mesías Siervo, anunciado por el profeta Isaías (cf. Is 42,1). La expresión “Escuchadlo” evoca la profecía que prometía la llegada de un nuevo Moisés (cf. Dt 18,15). En Jesús, se están realizando las profecías del Viejo Testamento. Los discípulos no podían dudarlo. Los cristianos de los años 70 no podían dudarlo. Jesús es verdaderamente el Mesías glorioso, pero el camino de la gloria pasa por la cruz, según el anuncio dado en la profecía del Siervo (Is 53,3-9). La gloria de la Transfiguración es la prueba. Moisés y Elías lo confirman. El Padre es el garante. Jesús la acepta.
Marcos 9,8: ¡Sólo
Jesús y nadie más!
Marcos dice que, después de la visión, los discípulos sólo
ven a Jesús y a nadie más. La insistencia en afirmar que sólo ven a Jesús,
sugiere que desde ahora en adelante Jesús es la única revelación de Dios para
nosotros. Para nosotros los cristianos, Jesús, y solamente Él, es la llave para
comprender todo el sentido del Viejo Testamento.
Marcos 9,9-10: Saber
quedar en silencio
Jesús pide a sus discípulos que no digan a nadie nada,
hasta que no hubiera resucitado de entre los muertos, pero los discípulos no lo
entendieron. En efecto, no entiende el significado de la Cruz, quien no une el
sufrimiento a la resurrección. La Resurrección de Jesús es la prueba de que la
vida es más fuerte que la muerte.
Marcos 9, 11-13: El
regreso de Elías
El profeta Malaquías había anunciado que Elías debía volver
para preparar el camino del Mesías (Ml 3,23-24). Este mismo anuncio se
encuentra en el libro del Eclesiástico (Eclo 48,10) Entonces ¿cómo podía ser Jesús el Mesías, si Elías todavía
no había vuelto? Por esto, los discípulos preguntaban: “¿Por qué los escribas
dicen que primero debe venir Elías?” (9,11). La repuesta de Jesús es clara: “Yo
os digo que Elías ya ha venido, pero han hecho de él lo que han querido, como
está escrito de él ( 9,13).
Jesús estaba hablando de Juan el Bautista, asesinado por
Herodes (Mt 17,13).
Ampliando
conocimientos:
La Transfiguración: el cambio que se da en la práctica de Jesús
En medio de los conflictos con los fariseos y los
herodianos (Mc 8,11-21), Jesús deja la Galilea y se dirige a la región de
Cesárea de Filipo (Mc 8,27), donde comienza a preparar a sus discípulos. Por el
camino, lanza una pregunta: “¿Quién dice la gente que soy yo?” (Mc 8,27).
Después de haber escuchado la respuesta que lo consideraban el Mesías, Jesús
empieza a hablar de su Pasión y Muerte (Mc 8,31). Pedro reacciona: “¡No quiera
Dios, Señor, que esto suceda!” (Mt 16,22). Jesús replica: “¡Lejos de mi Satanás”
Tú me sirves de escándalo, porque no piensas según Dios, sino según los
hombres!” (Mc 8,33). Fue un momento de crisis. Los discípulos presos por la
idea de un mesías glorioso (Mc 8, 32-33; 9,32), no comprenden la propuesta de
Jesús y tratan de conducirla por otro camino. Estaba cercana la fiesta de las
Tiendas, (cf. Lc 9,33), en la que la expectativa mesiánica popular por lo
general acostumbraba a aumentar y mucho. Jesús sube a la montaña a orar (Lc
9,28). Vence la tentación por medio de la oración. La manifestación del Reino
sería muy diferente de lo que la gente se imaginaba. La victoria del Siervo
llegaría a través de la condena a muerte (Is 50,4-9; 53,1-12). La cruz aparece
en el horizonte, no ya como una posibilidad, sino más bien como una certeza. A
partir de este momento, comienza una mutación en la práctica de Jesús. He aquí
algunos puntos significativos de esta mutación:
▪ Pocos milagros. Asistíamos
antes a muchos milagros. Ahora, a partir de Mc 8,27; Mt 16,13 y Lc 9,18, los
milagros constituyen casi una excepción en la actividad de Jesús.
▪ Anuncio de la
Pasión. Antes se hablaba de la pasión, como de una posibilidad remota (Mc
3,6) Ahora se habla constantemente (Mc 8,31; 9,9.31; 10,33.38).
▪ Tomar la Cruz . Antes,
Jesús anunciaba a llegada inminente del Reino. Ahora insiste en la vigilancia,
en las exigencias del seguimiento y en la necesidad de tomar la cruz. (Mt
16,24-26; 19,27-30; 24,42-51; 25,1-13: Mc 8,34; 10,28-31: Lc 9,23-26.57-62;
12,8-9.35-48; 14,25-33; ▪ 17,33; 18,28-30).
▪ Enseña a los discípulos.
Primero enseñaba a la gente. Ahora se preocupa mayormente de la formación
de los discípulos. Les pide escoger de nuevo (Jn 6,67) y comienza a prepararlos
para la misión que vendrá pronto. Sale de la ciudad para poder estar con ellos
y ocuparse de su formación (Mc 8,27; 9,28.30-35; 10.10.23.28-32; 11,11).
Parábolas diversas. Antes,
las parábolas revelaban los misterios del Reino presente en la actividad de
Jesús. Ahora las parábolas orientan hacia el juicio futuro, hacia el final de
los tiempos: los viñadores homicidas (Mt 21, 33-46); el siervo despiadado (Mt
18,23-35); los trabajadores de la hora undécima (Mt 20,116); los dos hijos (Mt
21,28-32); el banquete de bodas (Mt 22,1-14); los diez talentos (Mt 25, 14-30).
Jesús asume la voluntad del Padre que se revela en la nueva situación, y decide
andar a Jerusalén (Lc 9,51). Asume esta decisión de tal modo que asusta a los
discípulos , que no consiguen entender estas cosas (Mc 10,32; Lc 18,31-34): En
aquella sociedad, el anuncio del Reino tal como era anunciado por Jesús no era
tolerado. Y por tanto o cambiaba o ¡sería muerto! Jesús no cambió el anuncio.
Continuó siendo fiel al Padre y a los pobres. ¡Por esto fue condenado a muerte!
La transfiguración y
la vuelta del Profeta Elías
En el Evangelio de Marcos, el episodio de la
Transfiguración (Mc 9,2-8) va unido a la cuestión de la vuelta del profeta
Elías (Mc 9,9-13). En aquel tiempo, la gente esperaba el regreso del profeta
Elías y no se daba cuenta que Elías ya había vuelto en la persona de Juan Bautista
(Mc 9,13). Hoy sucede la misma cosa. Muchas personas viven esperando el retorno
de Jesús y escriben incluso en los muros de las ciudades: ¡Jesús volverá!. Ellos no se dan cuenta que Jesús está ya presente
en nuestra vida. De vez en cuando, como un relámpago improvisado, esta
presencia de Jesús irrumpe y se ilumina, transformando nuestra vida. Una
pregunta que cada uno debe hacerse: ¿Mi fe en Jesús, me ha regalado ya algún
momento de transfiguración y de intensa alegría? ¿Cómo me han dado fuerza estos
momentos de alegría en los momentos de dificultad?
Oración de un Salmo: Salmo 27 (26)
El Señor es mi luz
Yahvé es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?
Yahvé, el refugio de mi vida, ¿ante quién temblaré?
Cuando me asaltan los malhechores ávidos de mi carne, ellos, adversarios y enemigos, tropiezan y sucumben. Aunque acampe un ejército contra mí, mi corazón no teme; aunque estalle una guerra contra mí, sigo confiando.
Una cosa pido a Yahvé, es lo que ando buscando:
morar en la Casa de Yahvé todos los días de mi vida, admirar la belleza de Yahvé contemplando su templo. Me dará cobijo en su cabaña el día de la desgracia; me ocultará en lo oculto de su tienda, me encumbrará en una roca.
Entonces levantará mi cabeza ante el enemigo que me hostiga; y yo ofreceré en su tienda sacrificios de victoria.
Cantaré, tocaré para Yahvé. Escucha, Yahvé, el clamor de mi voz, ¡ten piedad de mí, respóndeme!
Digo para mis adentros:
«Busca su rostro».
Sí, Yahvé, tu rostro busco: no me ocultes tu rostro.
No rechaces con ira a tu siervo, que tú eres mi auxilio.
No me abandones, no me dejes, Dios de mi salvación.
Si mi padre y mi madre me abandonan, Yahvé me acogerá. Señálame, Yahvé, tu camino, guíame por senda llana, pues tengo enemigos.
No me entregues al ardor de mis rivales, pues se alzan contra mí testigos falsos, testigos violentos además.
Creo que gozar de la bondad de Yahvé en el país de la vida. Espera en Yahvé, sé fuerte, ten ánimo, espera en Yahvé.
Oración final
Señor Jesús, te damos gracia por tu Palabra que nos ha hecho ver mejor la voluntad del Padre. Haz que tu Espíritu ilumine nuestras acciones y nos comunique la fuerza para seguir lo que Tu Palabra nos ha hecho ver. Haz que nosotros como María, tu Madre, podamos no sólo escuchar, sino también poner en práctica la Palabra. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Amén.
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