El poder de la religión en la esfera pública

MENDIETA, E., VANANTWERPEN, J., (eds.)

 El poder de la religión en la esfera pública

Madrid, Trotta, 2011, 145 pp.

El libro recoge las intervenciones de cuatro destacados pensadores de la filosofía y de la política, fruto de un coloquio cruzado entre ellos. Se trata de Jürgen Habermas, Charles Taylor, Judith Butler y Cornel West.

No siempre ha sido fácil deslindar el ámbito de competencias, la legitimidad y los influjos tanto de la religión hacia la política, como de la política hacia la religión. Se admite que la religión no ha de reducirse a la esfera privada y que el conocimiento que brinda no de rechazarse por irracional, en contraposición a la política, que habría de abarcar la escena pública y regirse por criterios de legalidad y por principios convincentes y pragmáticos. Los autores traídos son filósofos de escuelas y estilos diferentes. Habermas, defiende una sociedad postsecular, en la que los valores religiosos ya han sido asumidos por aquella, y que gracias a los mismos, es posible no sucumbir a la presión de ese monstruo contemporáneo que es el mercado, la fuerza económica que parece extender sus tentáculos por doquier. Charles Taylor aboga por una sociedad en la que prime un orden moral moderno, obligando a redefinir el ‘secularismo’ dominante, en beneficio de una sociedad plural, en la que el elemento religioso sea respetado. Según el estudio de Butler la multiplicidad de formas políticas obedece a diferentes tradiciones religiosas, lo que obliga a asumir la cohabitación como supuesto de vida pública. Por su parte Cornel West, crítico norteamericano de la religiosidad pero también de las formas políticas reinante en su país, apuesta por un humanismo existencialista, en el que el aporte religiosoprofético tiene mucho que decir. Un epílogo de Craig Calhoun examina el lugar que corresponde a la religión en la sociedad norteamericana, destacando el papel positivo de la misma en la organización de la vida pública de los EEUU. La idea principal que aúna los diversos artículos se concreta en el poder y el papel que la religión desempeña en la esfera pública.

– Ezequiel García Rojo.

Buenos días, esperanza

MERINO SANTOS, L.

Buenos días, esperanza

Guadarrama (Madrid), Edit. Agustiniana, 2009, 257 pp.

“Mientras respiro, espero”, decían los romanos. Y nosotros podemos afirmar que respiramos porque esperamos; si no esperáramos moriríamos. Igual que el que no ama no tiene vida, el que no espera, muere. La esperanza da fuerzas, rejuvenece, allana las dificultades. Un hombre sin esperanza es un hombre muerto. Mientras hay esperanza, hay vida. Y hay esperanza mientras seamos capaces de sufrir, comprometernos, orar y llorar. Y todos podemos esperar si es que creemos en el amor, y al esperar seremos capaces de hacer de las espadas arados, de las lanzas podaderas.

Quien cree, ama y espera, tiene vida y comunica vida. Por muy malos que corran los tiempos, no cabe el desaliento, la desesperación, para el que cree, ama y espera. El creer, el amar y el esperar los recibimos como don de Dios y es, al mismo tiempo, una tarea de cada momento. Cada día podemos renovar y avivar nuestra fe, esperanza y amor.

No se puede entender la esperanza cristiana sin la fe y el amor. La esperanza se realiza en la vida concreta de cada uno. “Somos pasajeros en ruta. Estamos en libertad. Cada día es un instante que nos regalan, una oportunidad para soñar, para jugar, para recordar y para compartir”. Son palabras tomadas de la contraportada.

Buenos días, esperanza, nació en momentos de agobio, turbulencia y soledad. Esta era la noche por la que pasaba Licesio cuando se encontró con una niña que se llamaba Esperanza. Y de este encuentro brotó la sonrisa y el deseo de saludar a cada mañana con una esperanza nueva y “mirar a la esperanza como una tabla de salvación que nos permita ser diferentes, sentir mejor, pensar mejor, trabajar mejor”.

Este libro se lee con gusto y es útil para nuestro caminar por la vida. 50 pequeños artículos invitan a sembrar vida, a luchar, a soñar, a levantarse y caminar, a valorarse, a perdonar, a la “operación esperanza”. A pesar de todos los problemas y crisis, no hay que dejarse amilanar por las noches, hay que vivir el presente con una esperanza viva y activa.-

Eusebio Gómez Navarro.

Una carta de consuelo

NOUWEN, H. J. M.,

Una carta de consuelo,

Santander, Sal Terrae, 2009, 101 pp.

Cualquier muerte provoca un dolor inenarrable. Henri Nouwen, uno de los mayores maestros y escritores de espiritualidad de nuestro tiempo, reflexiona sobre el significado de la muerte y de la vida en el horizonte de la fe en la resurrección.

Unos meses después de la muerte de su madre, Nouwen escribe una larga carta a su padre. Al meditar sobre las complejas cuestiones que surgen a raíz de esa muerte lleva a Henri de vuelta a la cruz, a la idea de que de alguna forma, en alguna parte, Dios está compartiendo la angustia de cada muerte. Sólo la promesa de la resurrección, la sólida garantía de que el amor es más fuerte que la muerte, puede hacer que la separación sea tolerable e incluso una fuente de gracia.

Pasaba el tiempo y Nouwen seguía ocupado en sus tareas diarias y trató de prestar la atención debida a su familia, pero se dio cuenta de que no había derramado una sola lágrima antes o después de la muerte de su madre. Le parecía como si las voces de quienes le rodeaban le estuvieran diciendo: “Tienes que seguir adelante, la vida continúa. Las personas mueren, pero tú tienes que seguir viviendo, trabajando, luchando. El pasado no se puede cambiar. Mira hacia delante”. El había obedecido.

Fue, precisamente, en un retiro que hizo donde empezó a derramar lágrimas y, en aquellos momentos, se dio cuenta que el duelo había comenzado. Al sentir el consuelo que recibía cuando leía las cartas de su padre, decidió compartir su dolor con el suyo. Decidió escribir para su padre, para él y, tal vez, para muchas personas que se hacían las mismas preguntas que ellos. Así nacieron las nueve cartas de este libro.

En las últimas palabras de este escrito confiesa: “No sé si he sido capaz de alcanzarte en tu soledad y en tu duelo. Tal vez mis palabras hayan sido más útiles para mí que para ti. Pero, aunque así fuera, espero de todas formas que el simple hecho de que estas palabras hayan sido escritas por tu hijo sobre la persona a la que tanto hemos amado ambos sea para ti fuente de consuelo”.

Como la muerte alcanza a todos, es bueno prepararse para la muerte, aunque no encontremos apoyo en nuestra cultura. Nouwen sabe que la mayoría de la gente aspira a vivir el mayor tiempo posible en nuestra tierra y, de alguna forma, no trata de pensar en la muerte, porque la considera como un trago amargo. Así afirma en otro de sus libros, Pan Para El Viaje. La Muerte: un nuevo nacimiento: “Sin embargo, morir, como dar a luz, es un camino hacia una nueva vida… Debemos prepararnos para nuestra muerte con el mismo cuidado y atención con que nuestros padres se prepararon para nuestro nacimiento».

– Eusebio Gómez Navarro

15 días con Ramón Llul

PONS, G.,

15 días con Ramón Llull

Madrid, Ciudad Nueva, 2005, 125 pp.

Dentro de la colección “15 días con” dirigida por el P. José-Damián Gaitán, OCD, el número 16 se encuentra dedicado a la figura del beato Ramón Llull (1232-1316), el filósofo, misionero, teólogo y místico medieval, conocido también como el Doctor iluminado, que es autor de obras tan fundamentales y diversas como Blanquerna, el Libro del gentil y los tres sabios, Horas de Nuestra Señora, Libro de la contemplación, el Libro de la Orden de Caballería, Félix o maravillas del mundo y Ars magna entre otras muchas, hasta un total de 243. Resultan innegables para la historia y la cultura universal su ingenio, su labor enciclopédica escrita en árabe y latín, y la creación del catalán literario.

Sin embargo, en esta colección de “15 días con”, el objetivo consiste en acercar al gran público, el tesoro de los grandes maestros de la vida espiritual a través de quince temas que han sido escogidos especialmente para poder acompañarnos en medio de nuestro caminar cotidiano. El lector irá descubriendo a lo largo de sus páginas la vida y obra de este laico mallorquín, casado y padre de familia. Lull a raíz de su conversión, que algunos han querido comparar con la de san Pablo, manifestó un deseo ardiente por salir de su isla para llevar la palabra de Dios a todos los pueblos y gentes, hasta el punto de anhelar el martirio como de hecho llegó a experimentar. Aunque, si bien es cierto, que no hay datos suficientes para conocer si su muerte tuvo lugar en las tierras del norte de África o mas bien de regreso a su patria, el martirio le llegó como consecuencia de haber sufrido persecución precisamente por su afán apostólico.

Ramón Llull fue un hombre de fe y muy devoto de la Virgen María, prueba de ello son sus numerosas peregrinaciones y viajes por los distintos santuarios de la cristiandad. Desde el amor que profesó por la Iglesia y por la unidad de los cristianos, hasta el ideario de caballero cristiano que elaboró, pasando por las descripciones de la vida eremítica y de las mirabilia Dei que podemos contemplar en la naturaleza. Todos ellos temas que desprenden el bonus odor Christi de quien ha decidido seguir verdaderamente a Cristo. Pero Ramón Llull, muy influido por el franciscanismo, fue también un hombre racional, profesor en la Universidad de París en donde aprendió y enseñó que el diálogo y la razón son siempre necesarios para el ejercicio de la actividad ecuménica. En resumen, la lectura de este pequeño libro, muy recomendable, nos sumerge por tanto en la vida del beato Ramón Llull por medio de sus textos y de los comentarios realizados por su autor.

– Pedro José Grande Sánchez.