La misión de los Doce Marcos
6, 7-13
Oración inicial
Concédenos, oh Padre, reconocer en tu Hijo tu rostro de
amor, la Palabra de salvación y de misericordia, para que podamos seguirlo con
un corazón generoso y lo anunciemos de palabra y obra a los hermanos y hermanas
que esperan el Reino y su justicia.
Cólmanos de tu Espíritu para que nuestra escucha sea atenta y nuestro
testimonio sea auténtico y libre, incluso en los momentos de dificultad y de
incomprensión. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Lectura
El contexto:
Después de la llamada (en el texto
«institución») de los doce (Mc 3, 13-19) Jesús enseña y hace
curaciones, como si les estuviera dando clases. Ahora llega la hora de su
primer ejercicio público: deben hacer una primera experiencia de anuncio. Van
de dos en dos entre las gentes, con una misión que, en Marcos aparece bastante
reducida: un anuncio genérico de conversión y varios tipos de prodigios contra
el mal. Jesús no se deja intimidar por el rechazo violento de los suyos en
Nazaret, narrado por Marcos a continuación: Mc 6,1-6. No renuncia a su misión,
porque no son nuestros modos obtusos los que pueden bloquearla.
Los otros dos Sinópticos (Mt 10, 1-42; Lc 9, 1-10) narran
con mayor precisión la misión y los desafíos que encontrarán. De todos modos,
es importante ver que la misión nace por un mandato de Jesús y después de haber
aprendido de Él el modo cómo han de realizarla y los temas. El número
«doce» – tan citado en referencia a la fundación de la primera
comunidad y en los esplendores del Apocalipsis – significa la continuidad, pero
también la superación de la economía salvífica precedente. El envío de
«dos en dos», según la mentalidad judaica, es porque ésta solamente
admite el testimonio dado por una «comunidad» (por lo menos mínima) y
no de uno solo.
El texto:
Llamó Jesús a los Doce, los envió de dos en dos y les dio poder sobre los espíritus inmundos. Les mandó que no llevaran nada para el camino: ni pan, ni mochila, ni dinero en el cinto, sino únicamente un bastón, sandalias y una sola túnica. Y les dijo: «Cuando entren en una casa, quédense en ella hasta que se vayan de ese lugar. Si en alguna parte no los reciben ni los escuchan, al abandonar ese lugar, sacúdanse el polvo de los pies, como una advertencia para ellos». Los discípulos se fueron a predicar el arrepentimiento. Expulsaban a los demonios, ungían con aceite a los enfermos y los curaban.
Un momento de silencio orante
para releer el texto con el corazón y
reconocer a través de las frases y de la estructura la presencia del misterio
del Dios viviente.
Algunas preguntas
para recoger
del texto los núcleos importantes y comenzar a asimilarlos.
¿Por qué es tan importante en Marcos la
expulsión de los demonios inmundos?¿Qué sentido tiene la insistencia que se pone en la pobreza de medios?¿Cuál es el contenido de esta primera predicación?Junto con la pobreza, Jesús invita a tener coraje y libertad: ¿por qué los
pone juntos?¿Por qué la predicación es itinerante y no estable?¿ En qué otras cosas se explican mejor los otros Sinópticos?
Algunos profundizaciones en la lectura
«Comenzó a enviarlos de dos en dos»
La misión de los discípulos no viene por entusiasmo personal o por una manía de grandeza: comienza cuando Jesús cree que están preparados para hablar, de acuerdo con lo que han escuchado y asimilado. Según Marcos, hasta este momento solamente han visto algunos milagros, han escuchado algunas enseñanzas, entre las más importantes el tema de la semilla que crece de varias formas y han asistido a alguna polémica sobre Jesús y los jefes.
Su práctica al curar, su llamada a la conversión, su
disponibilidad a moverse en medio de la gente, su predicación itinerante, estos
son los puntos a los que han de hacer referencia. No están todavía maduros del
todo, pero el ejercicio los ayudará a madurar. Bajo la supervisión de Jesús,
pueden aprender y mejorar: encontrarán las palabras justas, los gestos
adecuados. Experimentarán el entusiasmo de un éxito estrepitoso, pero luego, al
final, deberán superar también el centrarse en los milagros para anunciar la
muerte y resurrección del Salvador.
«Les dio potestad sobre los espíritus
inmundos…»
Se trata de la «exousia» que también Jesús
ejercía: se les capacita y se les autoriza para usar el mismo poder. Parece ser que para Marcos éste
sea el ejercicio principal en este momento; por lo demás él mismo se concentra
sobre este aspecto del Jesús «taumaturgo», que expulsa los espíritus
malignos.
Debemos pensar que por «espíritus malignos» se
entendían entonces muchas cosas a la vez: enfermedad psíquica, distintas formas
de epilepsia, fuerzas malignas destructoras, poder esclavizante de las leyes,
toda forma de dolencia psíquica, malformaciones físicas, etc.
El poder se ejercita pasando por entremedio de estos
sufrimientos: aceptando el reto que hacen a la confianza en Dios, a la
convivencia solidaria, a la dignidad de toda persona humana. No debemos
identificar «inmundo» con impureza de tipo sexual o legal. Se trata
de la «pureza» a la luz de Dios: que es amor, solidariedad, justicia,
misericordia, colaboración, acogida…etc. Por eso los doce tendrán que llamar
«a conversión» de estos prejuicios y de estas formas perversas e «inmundas»
de vivir como hijos de Dios.
«Fuera del bastón, nada para el viaje…»
La misión debe ser itinerante, no sedentaria, es decir,
deberá estimular a caminar de nuevo, a encontrase de nuevo, al despego de los
resultados, a la libertad interior y exterior. De aquí la recomendación que
todos los Sinópticos resaltan sobre la pobreza material en el vestir y en el
comer, y sobre las seguridades y evidencias. Probablemente se trata de la
brevedad de la experiencia: no debía durar mucho este primer ejercicio, y por
lo tanto, deberían ir aligerados de todo, libres, insistir más sobre lo
inmediato del anuncio, que sobre la consolidación de los resultados.
Sin embargo, cuando este texto fue escrito, la situación
de la comunidad de los discípulos estaba mucho más desarrollada y consolidada.
Por lo tanto, la memoria de estas recomendaciones, no servía solamente para
recordar aquella primera experiencia alegre y aventurera. Servía también para
confrontar el estilo original y la práctica de aquel momento, tan lejano ahora,
del tiempo de Jesús. Es, por lo tanto, una llamada a un impulso misionero menos
miedoso debido a la exigencias del confort y seguridad.
«Sacudiendo el polvo de la planta de los
pies…»
Las recomendaciones del Señor ponen de relieve dos
aspectos, aparentemente contrarios. Por un lado, deben ir con toda
disponibilidad, a encontrar a la gente, sin preocupación de ganancias o
supervivencia. Deben buscar al que está enfermo – por razones personales o
sociales, por la opresión de la ley o por la maldad humana -y liberarlo,
ungirlo con aceite, sanar las heridas y las plagas del corazón. Pero por otro
lado, deben evitar aceptar cualquier tipo de hipocresía, de bondad sin
responsabilidad.
Junto a la caridad y a la premura hacia los que sufren,
deben tener el valor también de desenmascarar la hipocresía, de reaccionar ante
la cerrazón, de aceptar los fracasos personales Deben irse, sin lamentaciones
ni debilidad, del lugar donde no haya habido acogida, donde el rechazo o la
hipocresía hagan estéril el anuncio y el testimonio. Una ruptura clara e
inequívoca, que ni el mismo Jesús ha vivido mucho. El trató siempre de volver a
dialogar, sufrió por la cerrazón de los fariseos y de los escribas, hizo frente
a sus tenaces e insidiosas barreras. Y, sin embargo, impone a los discípulos no
perder tiempo con los que no los aceptan. Probablemente en esta recomendación
exista también una adaptación a la situación de la comunidad: no deben
lamentarse por no entenderse con la comunidad israelítica. Hubo una cerrazón
total, un rechazo feroz y agresivo: esto ya lo había previsto Jesús. Que no les
dé pena. Que vayan a otros lugares, que no pierdan el tiempo en recuperar lo
que es irrecuperable.
Salmo 85
Oración por la justicia y la paz
¡Muéstranos tu amor, Yahvé, danos tu salvación!
Escucharé lo que habla Dios. Sí, Yahvé habla de futuro
para su pueblo y sus amigos, que no recaerán en la torpeza.
Su salvación se acerca a sus adeptos, y la Gloria morará en nuestra tierra.
Amor y Verdad se han dado cita, Justicia y Paz se besan;
Verdad brota de la tierra, Justicia se asoma desde el cielo. Yahvé mismo dará
prosperidad, nuestra tierra dará su cosecha. Justicia marchará ante él,
con sus pasos le abrirá camino.
Oración final
¡Señor Dios nuestro!, aparta a los discípulos de tu Hijo
de los caminos fáciles de la popularidad, de la gloria a poco precio, y
llévalos sobre los caminos de los pobres y de los afligidos de la tierra, para
que sepan reconocer en sus rostros el rostro del Maestro y Redentor. Da ojos
para ver los senderos posibles a la justicia y a la solidaridad; oídos para
escuchar las peticiones de salvación y salud de tantos que buscan como a
tientas; enriquece sus corazones de fidelidad generosa y de delicadeza y
comprensión para que se hagan compañeros de camino y testimonios verdaderos y
sinceros de la gloria que resplandece en el crucificado resucitado y
victorioso. Él vive y reina glorioso contigo, oh Padre, por los siglos de los
siglos.
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