Lectio Dom, 27 jun, 2021

Jesús cura a dos mujeres Vencer el poder de la muerte y abrir el camino hacia Dios Marcos 5,21-43

Oración inicial

Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.

Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en mediode nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.

Lectura

a)       Clave de lectura:

En este 13º Domingo del Tiempo Ordinario la Iglesia propone una meditación de dos milagros de Jesús a favor de dos mujeres. El primero a favor de una mujer, considerada impura a causa de una hemorragia que padecía desde hacía doce años. El otro a favor de una niña de 12 años. Recién muerta. Según la mentalidad de la época, cualquier persona que tocase la sangre o un cadáver era considerada como impura. ¡Sangre y muerte eran factores de exclusión! Por esto, las dos mujeres estaban marginadas, excluidas de la participación dela comunidad. También hoy hay categorías de personas que están excluidas o que se sienten excluidas de la participación de la comunidad cristiana. ¿Cuáles son hoy los factores que causan la exclusión, tanto en la Iglesia como en la sociedad?

Marcos describe los dos milagros con imágenes muy vivas. El texto es largo. Durante su lectura, considera que estás en medio de la gente acompañando a Jesús hacia la casa de Jairo. Y mientras caminas en silencio, trata de poner atención a los comportamientos tan variados de las personas que aparecen en la descripción de los dos milagros. Jairo, el padre de la niña, la gente, la mujer que sufre a causa de la hemorragia, los discípulos, la niña. Pregúntate cómo sería tu comportamiento.

b)       Una división del texto para ayudar a su lectura:

  • Marcos 5, 21-24: El punto de partida: Jairo pierde la hija. Jesús va con él, la gente lo sigue
  • Marcos 5, 25-26: La situación de la mujer que sufre de una hemorragia irregular
  • Marcos 5, 27-28: El razonamiento de la mujer ante Jesús
  • Marcos 5, 29: La mujer consigue su intento y queda curada
  • Marcos 5, 30-32: La reacción de Jesús y los discípulos
  • Marcos 5, 33-34: La conversación entre Jesús y la mujer curada por la fe
  • Marcos 5, 35-36: La conversación entre Jesús y Jairo
  • Marcos 5, 37-40: La llegada a la casa de Jairo y la reacción de la gente
  • Marcos 5, 41-43: La resurrección de la niña

c)       El texto:

Cuando Jesús regresó en la barca al otro lado del lago, se quedó en la orilla y ahí se le reunió mucha gente. Entonces se acercó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo. Al ver a Jesús, se echó a sus pies y le suplicaba con insistencia: «Mi hija está agonizando. Ven a imponerle las manos para que se cure y viva». Jesús se fue con él y mucha gente lo seguía [y lo apretujaba. Entre la gente había una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de los médicos y había gastado en eso toda su fortuna, pero en vez de mejorar, había empeorado. Oyó hablar de Jesús, vino y se le acercó por detrás entre la gente y le tocó el manto, pensando que, con sólo tocarle el vestido, se curaría. Inmediatamente se le secó la fuente de su hemorragia y sintió en su cuerpo que estaba curada. Jesús notó al instante que una fuerza curativa había salido de él, se volvió hacia la gente y les preguntó: «¿Quién ha tocado mi manto?» Sus discípulos le contestaron: «Estás viendo cómo te empuja la gente y todavía preguntas: ‘¿Quién me ha tocado?’ «Pero él seguía mirando alrededor, para descubrir quién había sido. Entonces se acercó la mujer, asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado; se postró a sus pies y le confesó la verdad. Jesús la tranquilizó, diciendo: «Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y queda sana de tu enfermedad». Todavía estaba hablando Jesús, cuando] unos criados llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle a éste: «Ya se murió tu hija. ¿Para qué sigues molestando al Maestro?» Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: «No temas. Basta que tengas fe». No permitió que lo acompañaran más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Al llegar a la casa del jefe de la sinagoga, vio Jesús el alboroto de la gente y oyó los llantos y los alaridos que daban. Entró y les dijo: «¿Qué significa tanto llanto y alboroto? La niña no está muerta, está dormida». Y se reían de él. Entonces Jesús echó fuera a la gente, y con los padres de la niña y sus acompañantes, entró a donde estaba la niña. La tomó de la mano y le dijo: «¡Talitá, kum!», que significa: «¡Óyeme, niña, levántate!» La niña, que tenía doce años, se levantó inmediatamente y se puso a caminar. Todos se quedaron asombrados. Jesús les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie y les mandó que le dieran de comer a la niña.

Un momento de silencio orante

para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.

Algunas preguntas

para ayudarnos en la meditación y en la oración.

  • ¿Cuál es el punto de este texto que más te gusta o que te ha emocionado más? ¿Por qué?
  • ¿Cómo es el comportamiento de la mujer que ha tocado a Jesús? ¿Y qué es lo que le da la fuerza para tocar a Jesús?
  • ¿Por qué los discípulos no entendían lo que sucedía entre Jesús y la gente?
  • ¿Quién era Jairo? ¿Cómo se comporta Jesús con él, con su mujer y con su hija?
  • Una mujer es curada e integrada de nuevo a la convivencia de la comunidad. Una niña es levantada de su lecho de muerte. ¿Qué enseñan hoy estas dos acciones de Jesús para nuestra vida de familia y comunidad?

Para aquéllos que desean profundizar más en el tema

a)       Contexto de ayer y de hoy:

  • A lo largo de las páginas de su evangelio, Marcos va aumentando las informaciones sobre la persona de Jesús. Hace ver cómo el misterio del Reino se refleja en el poder que Jesús ejercita a favor de los discípulos y de la gente, y sobre todo, a favor de los pobres y marginados. Al mismo tiempo, a medida en que este poder se manifiesta, aumenta en los discípulos la incapacidad de entender y queda siempre más claro que tienen que cambiar las ideas que tienen sobre el Mesías. De otro modo, la incomprensión crecerá y corren el peligro de alejarse de Jesús.
  • En los años setenta, época en la que Marcos escribe su evangelio, existía gran tensión en las comunidades cristianas entre los judíos convertidos y los paganos convertidos. Algunos judíos, sobre todo aquéllos que habían pertenecido al grupo de los fariseos, continuaban fieles a la observancia de las normas de la pureza de su cultura milenaria y, por esto, tenían dificultad de vivir con los paganos convertidos, porque pensaban que éstos vivían en la impureza. Por esto, la narración de los dos milagros de Jesús a favor de dos mujeres era de gran ayuda para superar los viejos tabúes.

b)       Comentario del texto:

  • Marcos 5, 21-24: El punto de partida: Jairo pierde la hija. Jesús va con él y la gente lo sigue.

La gente se une a Jesús que ha llegado de la otra orilla. Jairo, jefe de la sinagoga, pide ayuda para su hija que se está muriendo. Jesús va con él y la gente lo acompaña, empujándolo por todas partes porque todos quieren estar cerca de Jesús cuando vaya a realizar el milagro. Y éste es el punto de partida de los dos episodios que siguen; la curación de la mujer que padece hace ya doce años a causa de una hemorragia y la resurrección de la niña de doce años.

  • Marcos 5, 25-26: La situación de la mujer que sufre a causa de una hemorragia irregular.

¡Doce años de hemorragia! Por esto, esta mujer vivía marginada, porque en aquel tiempo la sangre convertía a la persona impura y a quien la tocara. Marcos dice que la mujer había gastado toda su fortuna con los médicos, pero en vez de mejorar había empeorado. ¡Situación sin solución!

  • Marcos 5, 27-28: El razonamiento de la mujer ante Jesús

Ella había sentido hablar de Jesús. Nace en ella una nueva esperanza. Se dijo entre sí: “Si consigo tan sólo tocar su manto, seré curada”. La doctrina de la época decía: “Si toco su manto, quedaré impuro” ¡La mujer piensa exactamente lo contrario! Signo este que demuestra mucho valor. Signo también de que la mujer no estaba completamente de acuerdo con lo que las autoridades enseñaban. La mujer se mete en medio de la gente que apretujaba a Jesús por todas partes, y casi sin ser vista, toca a Jesús.

  • Marcos 5, 29: La mujer consigue su intento y queda curada

Precisamente en aquel momento advierte que su cuerpo ha quedado curado. Hasta hoy en Palestina, en una curva del camino cerca del lago de Galilea, vecino a Cafarnaún, se lee sobre una piedra esta inscripción: “¡Aquí, en este lugar, la mujer considerada impura, pero llena de fe, tocó a Jesús y curó!”

  • Marcos 5, 30-32: La reacción de Jesús y de los discípulos

También Jesús siente que ha salido de Él una fuerza: ¿”Quién me ha tocado?”. Los discípulos reaccionan: “Tú estás viendo que la gente te estrecha por todas partes y preguntas ¿quién me ha tocado?” He aquí de nuevo un pequeño desacuerdo entre Jesús y los discípulos. Jesús poseía una sensibilidad que no era percibida por los discípulos. Estos reaccionan como todos y no entienden la reacción distinta de Jesús. Pero Jesús no renuncia y sigue preguntando.

  • Marcos 5, 33-34: La conversación entre Jesús y la mujer curada por la fe

La mujer se ha dado cuenta que ha sido descubierta. Es para ella un momento difícil y peligroso. Pues, según la creencia de la época, una persona impura que, como aquella mujer, se mete en medio de la gente, contaminaba a todos tocándolos simplemente. Convertía a todos impuros delante de Dios (Lv 15, 19-30). Por esto, el castigo era que podía ser apartada y apedreada. Pero a pesar de todo esto, la mujer tiene el valor de asumir lo que ha hecho. La mujer, llena de miedo y temblando, se le echa a los pies y confiesa la verdad. Jesús pronuncia entonces su palabra final diciendo: “¡Hija, tu fe te ha salvado, vete en paz y queda curada de tu enfermedad!” Bellas palabras, muy humanas. Con la palabra “Hija” Jesús acoge a la mujer en la nueva familia, en la comunidad, que se forma en torno a Él. Sucede lo que ella pensaba. Jesús reconoce que sin la fe de aquella mujer no hubiera podido obrar el milagro.

  • Marcos 5, 35-36: La conversación entre Jesús y Jairo

He aquí que, en este preciso momento llega el personal de la casa de Jairo para anunciarle que su hija ha muerto. No hay necesidad, por tanto de molestar a Jesús.
¡Para ellos la muerte era la gran frontera y Jesús no conseguirá superarla! Jesús escucha, mira a Jairo y le aplica lo que apenas ha visto, esto es, que la fe es capaz de hacer lo que la persona cree. Y le dice:“¡No temas, solamente ten fe!”

  • Marcos 5, 37-40: La llegada de Jesús a la casa de Jairo y la reacción de la gente

Jesús se separa de la gente y sólo permite a algunos discípulos estar con Él. Y dice: “La niña no está muerta, está dormida”. Los criados de la casa ríen. La gente sabe cuándo una persona está muerta o cuando duerme. ¡Es la risa de Abrahán y de Sara, o sea, de aquéllos que no consiguen creer que “nada es imposible para Dios!” (Jn 17, 17; 18, 12-14; Lc 1, 37). También para ellos, la muerte es una barrera que no es posible superar. Las palabras de Jesús tienen un significado mucho más profundo. La situación de las comunidades del tiempo de Marcos parecía una situación de muerte. Ellos debían escuchar: “¡No estáis muertos. Estáis dormidos. Despertaos!”. Jesús no da importancia a la risotada y entra en el cuarto donde se encuentra la niña. Entra Él, los tres discípulos y el padre de la niña.

  • Marcos 5, 41-43: La resurrección de la niña

Jesús toma por la mano a la jovencita y le dice: “¡Talita kúmi!” Y ella se levanta. Gran conmoción. Jesús conserva la calma y pide que le den de comer a la niña. ¡Curación de dos mujeres! Una tiene doce años y la otra doce años con hemorragia, doce años de marginación. La exclusión de la joven comienza a la edad de doce años, porque empiezan las menstruaciones. Comienza a morir. Jesús tiene un poder mayor y la resucita: “¡Levántate!”

a)                  Ampliando conocimientos: Las mujeres del Evangelio

En la época del Nuevo Testamento, la mujer vivía marginada por el simple hecho de ser mujer (cf. Lv 15, 19-27; 12, 1-5). En la sinagoga no participaba en la vida pública, no podía ser testigo. Por esto, muchas mujeres se resistían contra esta exclusión. Desde los tiempos de Esdras, cuando la marginación de la mujer todavía era más pesada (Esd 9,1- 2;10,2-3), crecía su resistencia, como aparece en las historias de Judit, Ester, Ruth, Noemí, Susana, la Sulamita y otras. Esta resistencia encuentra eco y acogida en Jesús.

He aquí algunos episodios en los que aparece el inconformismo y la resistencia de las mujeres en la vida cotidiana y la acogida que Jesús les da:

La prostituta tiene el valor de desafiar las normas de la sociedad y de la religión. Entra en casa de un fariseo para postrarse a los pies del Jesús. Encontrándolo, encuentra amor y perdón y recibe defensa contra los fariseos. La mujer encorvada no siente para nada los gritos del jefe de la sinagoga, Busca la curación, aunque sea en sábado. Jesús la acoge como una hija y la defiende contra el jefe de la sinagoga (Lc 13, 10-17). La mujer considerada impura por causa de la pérdida de sangre, tiene el valor de meterse en medio de la gente y de pensar exactamente lo contrario de la doctrina oficial. La doctrina decía: “¡Quien la toca, queda impuro!” Pero ella decía: “¡Si consigo tocarlo, curaré!” (Mc 5, 28). Es acogida sin reproche y se cura. Jesús declara que la curación es fruto de la fe (Mc 5, 25-34). La Samaritana, despreciada por su condición de herética, tiene el valor de hablar con Jesús y de cambiar el sentido de la conversación comenzado por Él. (cf Jn 4, 19.25). En el evangelio de Juan, es la primera persona que recibe el secreto de que Jesús es el Mesías (Jn 4, 26). La mujer extranjera de la región de Tiro y Sidón no acepta su marginación y sabe hablar de tal modo, que obtiene de Jesús el ser por Él escuchada (Mc 7, 24-30). La madres con los hijos pequeños se enfrentan a los discípulos y son acogidos y bendecidos por Jesús (Mt 19, 13-15; Mc 10, 13- 16). Las mujeres que desafía al poder y permanecen junto a la cruz de Jesús (Mc 15, 40; Mt 27, 55-56. 61), fueron también las primeras en experimentar la presencia de Jesús resucitado (Mc 16, 5-8; Mt 28, 9-10). Entre ellas se encontraba María Magdalena, poseída de espíritus malignos, pero curada por Jesús (Lc 8, 2). Ella recibió la orden de transmitir la Buena Noticia de la resurrección a los apóstoles (Jn 20, 16-18). Marcos dice que “ellas habían seguido y servido a Jesús cuando estaba todavía en Galilea. Había muchas más que habían subido con Él a Jerusalén” (Mc 15, 41). Marcos se sirve de tres palabras importantes para definir la vida de estas mujeres: seguir, servir y subir a Jerusalén. Son tres palabras que definen al discípulo ideal. ¡Representan el modelo para los otros discípulos que huyeron!

Orar con el Salmo 103 (102)

¡Dar gracias a Dios por todo lo que hace por nosotros!

Bendice, alma mía, a Yahvé,
el fondo de mi ser, a su santo nombre. Bendice, alma mía, a Yahvé,
nunca olvides sus beneficios. Él, que tus culpas perdona, que cura todas tus dolencias, rescata tu vida de la fosa, te corona de amor y ternura, satura de bienes tu existencia, y tu juventud se renueva como la del águila.
Yahvé realiza obras de justicia y otorga el derecho al oprimido,
manifestó a Moisés sus caminos, a los hijos de Israel sus hazañas. Yahvé es clemente y compasivo, lento a la cólera y lleno de amor; no se querella eternamente, ni para siempre guarda rencor;
no nos trata según nuestros yerros, ni nos paga según nuestras culpas.
Como se alzan sobre la tierra los cielos, igual de grande es su amor con sus adeptos; como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros crímenes. Como un padre se encariña con sus hijos, así de tierno es Yahvé con sus adeptos; que él conoce de qué estamos hechos, sabe bien que sólo somos polvo.
¡El hombre! Como la hierba es su vida, como la flor del campo, así florece; lo azota el viento y ya no existe,
ni el lugar en que estuvo lo reconoce.
Pero el amor de Yahvé es eterno con todos que le son adeptos;
de hijos a hijos pasa su justicia, para quienes saben guardar su alianza, y se acuerdan de cumplir sus mandatos. Yahvé asentó su trono en el cielo,
su soberanía gobierna todo el universo. Bendecid a Yahvé, ángeles suyos, héroes potentes que cumplís sus órdenes en cuanto oís la voz de su palabra. Bendecid a Yahvé, todas sus huestes, servidores suyos que hacéis su voluntad. Bendecid a Yahvé, todas sus obras,
en todos los lugares de su imperio.
¡Bendice, alma mía, a Yahvé!

Oración final

Señor Jesús, te damos gracia por tu Palabra que nos ha hecho ver mejor la voluntad del Padre. Haz que tu Espíritu ilumine nuestras acciones y nos comunique la fuerza para seguir lo que Tu Palabra nos ha hecho ver. Haz que nosotros como María, tu Madre, podamos no sólo escuchar, sino también poner en práctica la Palabra. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Amén.

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Lectio sáb, 26 jun, 2021

Tiempo Ordinario

Oración inicial

Concédenos vivir siempre, Señor, en el amor y respeto a tu santo nombre, porque jamás dejas de dirigir a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por nuestro Señor.

Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 8, 5-17

Al entrar Jesús en Cafarnaúm, se le acercó un oficial romano y le dijo: «Señor, tengo en mi casa un criado que está en cama, paralítico, y sufre mucho». Él le contestó: «Voy a curarlo». Pero el oficial le replicó: «Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa; con que digas una sola palabra, mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; cuando le digo a uno: ‘¡Ve!’, él va; al otro: ‘¡Ven!’, y viene; a mi criado: ‘¡Haz esto!’, y lo hace». Al oír aquellas palabras, se admiró Jesús y dijo a los que lo seguían: «Yo les aseguro que en ningún israelita he hallado una fe tan grande. Les aseguro que muchos vendrán de oriente y de occidente y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de los cielos. En cambio, a los herederos del Reino los echarán fuera, a las tinieblas. Ahí será el llanto y la desesperación». Jesús le dijo al oficial romano: «Vuelve a tu casa y que se te cumpla lo que has creído». Y en aquel momento se curó el criado. Al llegar Jesús a la casa de Pedro, vio a la suegra de éste en cama, con fiebre. Entonces la tomó de la mano y desapareció la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirles. Al atardecer le trajeron muchos endemoniados. El expulsó a los demonios con su palabra y curó a todos los enfermos. Así se cumplió lo dicho por el profeta Isaías: Él hizo suyas nuestras debilidades y cargó con nuestros dolores.

Reflexión

El evangelio de hoy sigue describiendo las actividades de Jesús para mostrar como practicaba la Ley de Dios, proclamada en el Monte de las Bienaventuranzas. Después de la curación del leproso del evangelio de ayer (Mt 8, 1-4), sigue ahora la descripción de varias otras curaciones:

  • Mateo 8, 5-7: La demanda del centurión y la respuesta de Jesús. Al analizar los textos del evangelio, es oportuno prestar atención siempre a los pequeños detalles. El centurión es un pagano, un extranjero. No pide nada, sino que apenas informa a Jesús que su empleado está enfermo y que sufre horriblemente. Detrás de esta actitud de la gente ante Jesús está la convicción de que no era necesario pedir las cosas a Jesús. Bastaba comunicarle el problema. Y Jesús haría el resto. ¡Actitud de ilimitada confianza! De hecho, la reacción de Jesús es inmediata: “¡Yo iré a curarle!”
  • Mateo 8, 8: La reacción del centurión. El centurión no esperaba un gesto tan inmediato y tan generoso. No esperaba que Jesús fuera hasta su casa. Y desde su experiencia como capitán saca un ejemplo para expresar la fe y la confianza que tenía en Jesús. Dice: «Señor, yo no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano.

Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: `Vete’, y va; y a otro: `Ven’, y viene; y a mi siervo: `Haz esto’, y lo hace”. Esta reacción de un extranjero ante Jesús revela cómo era la opinión del pueblo respecto a Jesús. Jesús era alguien en el cual podían confiar y que no rechazaría a aquel que recorriese a él o que le revelase sus problemas. Es ésta la imagen de Jesús que el evangelio de Mateo nos comunica hasta hoy a nosotros, sus lectores y lectoras del siglo XXI.

  • Mateo 8, 10-13: El comentario de Jesús. El oficial quedó admirado con la reacción de Jesús. Jesús quedó admirado con la reacción del oficial: «Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie una fe tan grande.!” Y Jesús previó aquello que estaba aconteciendo en la época en que Mateo escribía su evangelio: “Y os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se pondrán a la mesa con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los Cielos, mientras que los hijos del Reino serán echados a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes”. El mensaje de Jesús, la nueva Ley de Dios proclamada en lo alto del Monte de las Bienaventuranzas es una respuesta a los deseos más profundos del corazón humano. Los paganos sinceros y honestos como el centurión y tantos otros que vinieron de Oriente o de Occidente, perciben en Jesús una respuesta a sus inquietudes y le acogen. El mensaje de Jesús no es, en primer lugar, una doctrina o una moral, ni tampoco un rito o un conjunto de normas, sino una experiencia profunda de Dios que responde a lo que el corazón humano desea. Si hoy muchos se alejan de la Iglesia o van hacia otras religiones la culpa no siempre es de ellos, sino que puede ser de nosotros que no sabemos vivir ni irradiar el mensaje de Jesús.
  • Mateo 8, 14-15: La curación de la suegra de Pedro. Jesús entró en la casa de Pedro y curó a su suegra. Estaba enferma. En la segunda mitad del siglo primero, cuando Mateo escribe, la expresión “Casa de Pedro” evoca la Iglesia, construida sobre la roca que era Pedro. Jesús entra en esta casa y cura a la suegra de Pedro: “Le tocó la mano y la fiebre la dejó; y se levantó y se puso a servirle. ”. El verbo usado en griego es diakonew, servir. Una mujer se vuelve diaconisa en la Casa de Pedro. Era lo que estaba ocurriendo en aquel tiempo. En la carta a los Romanos, Pablo menciona a la diaconisa Febe de la comunidad de Cencreas (Rom 16, 1). Tenemos mucho que aprender de los primeros cristianos.
  • Mateo 8, 16-17: La realización de la profecía de Isaías. Mateo dice que: “al atardecer”, llevaron a Jesús muchas personas que estaban poseídas por el demonio”. ¿Por qué sólo al atardecer? Porque en el evangelio de Marcos, de donde Mateo saca su información, se trata de un día de sábado (Mc 1, 21), y el sábado terminaba en el momento en que aparecía la primera estrella en el cielo. En ese momento la gente podía salir de casa, cargar con el peso del enfermo y llevarlo ante Jesús. Y “¡Jesús con su palabra, expulsaba los espíritus y curaba todas las enfermedades!” Usando un texto de Isaías, Mateo ilumina el significado de este gesto de Jesús: ”para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías: Él tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades”. De este modo, Mateo enseña que Jesús era el Mesías – Siervo, anunciado por Isaías (Is 53, 4; cf. Is 42, 1-9; 49, 1-6; 50, 4-9; 52, 13-53, 12). Mateo hacía lo que hacen hoy nuestras comunidades: usa la Biblia para iluminar e interpretar los acontecimientos y descubrir en ellos la presencia de la palabra creadora de Dios.

Para la reflexión personal

  • Compara la imagen que tú tienes de Jesús con la del centurión y de la gente que iba detrás de Jesús.
  • La Buena Nueva de Jesús no es, en primer lugar, una doctrina o una moral, ni un rito o un conjunto de normas, sino una experiencia profunda de Dios que responde a lo que el corazón humano desea. La Buena Nueva de Jesús ¿cómo repercute en ti, en tu vida y en tu corazón?

Oración final

Ensalzad conmigo a Yahvé, exaltemos juntos su nombre.
Consulté a Yahvé y me respondió:
me libró de todos mis temores. (Sal 34, 4-5)

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Lectio vie, 25 jun, 2021

Tiempo Ordinario

Oración inicial

Concédenos vivir siempre, Señor, en el amor y respeto a tu santo nombre, porque jamás dejas de dirigir a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por nuestro Señor.

Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 8, 1-4

Cuando Jesús bajó de la montaña, lo iba siguiendo una gran multitud. De pronto se le acercó un leproso, se postró ante él y le dijo: «Señor, si quieres, puedes curarme». Jesús extendió la mano y lo tocó, diciéndole: «Sí quiero, queda curado». Inmediatamente quedó limpio de la lepra. Jesús le dijo: «No le vayas a contar esto a nadie. Pero ve ahora a presentarte al sacerdote y lleva la ofrenda prescrita por Moisés para probar tu curación»

Reflexión

En los capítulos de 5 a 7 oímos las palabras de la nueva Ley proclamada por Jesús en lo alto de la Montaña. Ahora en los capítulos 8 y 9, Mateo muestra como Jesús practicaba aquello que acababa de enseñar. En los evangelios de hoy (Mt 8, 1-4) y de mañana (Mt 8, 5-17), vamos a ver de cerca los siguientes episodios que revelan como Jesús sanaba: la curación de un leproso (Mt 8, 1-4), la curación del siervo del centurión romano (Mt 8, 5-13), la curación dela suegra de Pedro (Mt 8, 14-15) y la curación de numerosos enfermos (Mt 8, 14-17).

  • Mateo 8, 1-2: El leproso pide: “¡Señor, si quieres puedes limpiarme!” Un leproso llega cerca de Jesús. Era un excluido. Quien le tocaba quedaba impuro. Por esto, los leprosos debían ser alejados (Lv 13, 45-46). Pero aquel leproso tiene mucho valor. Transgredió las normas de la religión para poder entrar en contacto con Jesús. al llegar cerca, dice: ¡Si quieres, puedes limpiarme! O sea: no precisas tocarme. Basta con que el Señor lo quiera, para que yo quede limpio.” Esta frase revela dos enfermedades: 1) la enfermedad de la lepra que lo volvía impuro; 2) la enfermedad de la soledad a la que era condenado por la sociedad y por la religión. Revela asimismo la gran fe de ese hombre en el poder de Jesús.
  • Mateo 8, 3: Jesús lo toca y dice: ¡Quiero! Sé purificado. Profundamente compadecido, Jesús cura las dos enfermedades. Primero para curar la soledad, antes de decir cualquier palabra, toca al leproso. Es como si dijera: “Para mí, tú no eres un excluido. No tengo miedo en quedarme impuro si te toco. ¡Te acojo como hermano!” Luego cura la lepra diciendo: ¡Quiero! ¡Queda limpio! El leproso, para poder entrar en contacto con Jesús, había transgredido las normas de la ley. Asimismo, Jesús para poder ayudar a aquel excluido y, así, revelar un nuevo rostro de Dios, transgrede las normas de su religión y toca al leproso.
  • Mateo 8, 4: Jesús ordena al hombre que vaya a conversar con los sacerdotes. En aquel tiempo, para que un leproso fuera admitido en la comunidad, necesitaba tener un certificado de curación confirmado por un sacerdote. Es como hoy. El enfermo sale del hospital solamente si tiene un certificado de alta firmado por el médico. Jesús obliga al fulano a que busque el documento, para poder convivir con normalidad. Obligó a las autoridades a que reconocieran que el hombre había sido curado. Jesús no solamente cura, sino que quiere quela persona curada pueda convivir. Reintegra a la persona en la convivencia fraterna. El evangelio de Marcos añade que el hombre no se presentó a los sacerdotes. Por el contrario “el hombre en cuanto salió, empezó a hablar y a contar detalladamente todo el asunto. Resultó que Jesús ya no podía entrar públicamente en el pueblo; tenía que andar por las afuera, en lugares apartados (Mc 1, 45). ¿Por qué Jesús no podía entrar ya públicamente en una ciudad? Había tocado al leproso y ante las autoridades religiosas y ante la ley de la época se había vuelto impuro. Por eso, ahora, Jesús mismo era un impuro y tenía que ser alejado de todos. No podía entrar en las ciudades. Pero Marcos muestra que a la gente poco le importaban estas normas oficiales, pues ¡de todas parte venían donde Jesús! ¡Subversión total! El recado que Marcos nos da es éste: para anunciar la Buena Nueva de Dios a la gente, no hay que tener miedo a transgredir las normas religiosas que son contrarias al proyecto de Dios y que impiden la fraternidad y la vivencia del amor. Aunque esto traiga dificultades para la gente, como le ocurrió a Jesús.
  • En Jesús, todo es revelación de aquello que ¡lo anima por dentro! El no sólo anuncia la Buena Nueva del Reino. El mismo es una muestra, un testimonio vivo del Reino, una revelación de Dios. En el aparece aquello que acontece cuando un ser humano deja reinar a Dios, le deja ser el centro de su vida.

Para la reflexión personal

  • En nombre de la Ley de Dios, los leprosos eran excluidos, no podían convivir. En nuestra Iglesia existen costumbres y normas no escritas que, hasta hoy, marginan a las personas y las excluyen de la convivencia y de la comunión. ¿Conoces a personas así? ¿Qué opinas con relación a esto?
  • Jesús tuvo el valor de tocar al leproso. ¿Tú tendrías ese valor?

Oración final

Bendeciré en todo tiempo a Yahvé,
sin cesar en mi boca su alabanza; en Yahvé se gloría mi ser,
¡que lo oigan los humildes y se alegren! (Sal 34, 2-3)

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Lectio jue, 24 jun, 2021

Nacimiento del Precursor del Señor Lucas 1,57-66. 80

Recojámonos en oración – Statio

Oración del Card. Mercier al Espíritu Santo

¡Oh Dios, que has instruido a tus fieles, iluminando sus corazones con la luz del Espíritu Santo, concédenos obtener por el mismo Espíritu el gustar del bien y gozar siempre de sus consuelos. Gloria, adoración, amor, bendición a Ti eterno divino Espíritu, que nos ha traído a la tierra al Salvador de nuestras almas. Y gloria y honor a su adorabilísimo Corazón que nos ama con infinito amor!
¡Oh Espíritu Santo, alma del alma mía, yo te adoro: ilumíname, guíame, fortifícame, consuélame, enséñame lo que debo hacer, dame tus órdenes!
Te prometo someterme a lo que permitas que me suceda: hazme sólo conocer tu voluntad.

Lectura orante de la Palabra – Lectio

Del Evangelio de Lucas (1, 57-66. 80)

Por aquellos días, le llegó a Isabel la hora de dar a luz y tuvo un hijo. Cuando sus vecinos y parientes se enteraron de que el Señor le había manifestado tan grande misericordia, se regocijaron con ella. A los ocho días fueron a circuncidar al niño y le querían poner Zacarías, como su padre; pero la madre se opuso, diciéndoles: «No. Su nombre será Juan». Ellos le decían: «Pero si ninguno de tus parientes se llama así». Entonces le preguntaron por señas al padre cómo quería que se llamara el niño. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Todos se quedaron extrañados. En ese momento a Zacarías se le soltó la lengua, recobró el habla y empezó a bendecir a Dios. Un sentimiento de temor se apoderó de los vecinos y en toda la región montañosa de Judea se comentaba este suceso. Cuantos se enteraban de ello se preguntaban impresionados: «¿Qué va a ser de este niño?» Esto lo decían, porque realmente la mano de Dios estaba con él. El niño se iba desarrollando físicamente y su espíritu se iba fortaleciendo, y vivió en el desierto hasta el día en que se dio a conocer al pueblo de Israel. 

Rumiar la Palabra – Meditatio

Clave de lectura

Este pasaje del evangelio forma parte de los así llamados relatos de la infancia de Jesús. De modo particular este texto sigue a la escena de la visita de María “a la casa de Zacarías” (Lc1, 40) después de la anunciación del ángel mensajero de la nueva creación.

La anunciación de hecho inaugura gozosamente el cumplimiento de las promesas de Dios a su pueblo (Lc 1, 26-38). El gozo de los tiempos nuevos, que ha llenado a María, inunda ahora el corazón de Isabel. Ella goza por el anuncio traído por María (Lc 1, 41).

María por su parte “proclama las grandezas del Señor” (Lc 1, 46) porque el Poderoso ha hecho cosas grandes en ella, como también ha obrado grandes prodigios por su pueblo necesitado de salvación.

La expresión “ se cumplió el tiempo” nos recuerda que esta realidad no solamente sorprende a Isabel preñada , sino que revela también algo del proyecto de Dios. San Pablo, en efecto, dice que cuando se cumplió el tiempo, Dios mandó a su Unigénito “nacido de mujer, nacido bajo la ley para rescatar a aquéllos que estaban bajo la ley, para que recibiésemos, la adopción de hijos” de Dios (Gál 4, 4)

En el evangelio Jesús habla del cumplimiento de los tiempos, especialmente en evangelio el de Juan. Dos de estos momentos son las bodas de Caná (Jn 2, 1-12) y la agonía en la cruz, donde Jesús proclama que “todo está cumplido” (Jn 19,30). En el cumplimiento de los tiempos Jesús inaugura una era de salvación. El nacimiento de Juan Bautista estrena este tiempo de salvación. Él, de hecho a la llegada del Mesías, se alegra y salta de gozo en el vientre de Isabel su madre (Lc 1, 44). Más tarde él se definirá a sí mismo como el amigo del esposo (Jesús), que se alegra y goza con la llegada de las bodas con su esposa, la Iglesia (Jn 3, 29).

El hijo no se llamará como su padre Zacarías, sino Juan. Zacarías nos recuerda que Dios no olvida a su pueblo. Su nombre en efecto significa “Dios recuerda”. Su hijo, ahora no podrá ser llamado “Dios recuerda”, porque las promesas de Dios se están cumpliendo. La misión profética de Juan debe indicar la misericordia de Dios. Él, por tanto, se llamará Juan, o sea, “Dios es misericordia”. Esta misericordia se manifiesta en la visita al pueblo, exactamente “como lo había prometido por boca de sus santos profetas de un tiempo” (Lc 1, 67-70). El nombre indica por esto la identidad y la misión del que ha de nacer. Zacarías escribirá el nombre de su hijo sobre una tablilla para que todos pudiesen verlo con asombro (Lc 1, 63). Esta tablilla evocará otra inscripción, escrita por Pilatos para ser colgada en la cruz de Jesús. Esta inscripción revelaba la identidad y la misión del crucificado: “Jesús Nazareno rey de los Judíos” (Jn 19, 19).

También este escrito provocó el asombro de los que estaban en Jerusalén por la fiesta.

En todo, Juan es el precursor de Cristo. Ya desde su nacimiento e infancia él apunta a Cristo. “¿Quién será este niño?” Él es “la voz que grita en el desierto” (Jn 1, 23), animando a todos a preparar los caminos del Señor. No es él el Mesías (Jn 1, 20), pero lo indica con su predicación y sobre todo con su estilo de vida ascética en el desierto. Él entretanto “ crecía y se fortificaba en el espíritu. Vivió en regiones desérticas hasta el día de su manifestación a Israel” (Lc 1, 80).

Preguntas para orientar la meditación y la actualización

  • ¿Qué es lo que más te ha llamado la atención en este pasaje y en la reflexión?
  • Juan se identifica como el amigo del esposo. ¿Cuál es, a tu parecer, el significado que tiene esta imagen?
  • La Iglesia ha visto siempre en Juan Bautista su tipo. Él es aquel que prepara el camino del Señor. ¿Tiene esto alguna importancia para nuestra vida cotidiana?

Oratio

Bendigamos al Señor con Zacarías (Lc 1, 68-69)

«Bendito el Señor Dios de Israel
porque ha visitado y redimido a su pueblo, y nos ha suscitado una fuerza salvadora en la casa de David, su siervo,
como había prometido desde antiguo, por boca de sus santos profetas,
que nos salvaría de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian teniendo misericordia con nuestros padres y recordando su santa alianza
el juramento que juró a Abrahán nuestro padre,
de concedernos que, libres de manos enemigas, podamos servirle sin temor en santidad y justiciar en su presencia todos nuestros días.
Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo, pues irás delante del Señor para preparar sus caminos
y dar a su pueblo el conocimiento de la salvación mediante el perdón de sus pecados,
por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, que harán que nos visite una Luz de lo alto,
a fin de iluminar a los que habitan en tinieblas y sombras de muerte y guiar nuestros pasos por el camino de la paz.»

Contemplatio

Adoremos juntos la misericordia y la bondad de Dios repitiendo en silencio: Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

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Lectio mié, 23 jun, 2021

Oración inicial

Padre, guía y protector de tu pueblo, concédenos un respeto inquebrantable por tu nombre, y guárdanos siempre en tu amor.
Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, Tu Hijo, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Lectura

Mateo 7: 15-20

Jesús dijo a sus discípulos: «Cuidado con los falsos profetas. Se acercan a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? Todo árbol bueno da frutos buenos y el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos y un árbol malo no puede producir frutos buenos. Todo árbol que no produce frutos buenos es cortado y arrojado al fuego. Así que por sus frutos los conocerán»

Reflexión

Estamos llegando a las recomendaciones finales del Sermón del Monte. Al comparar el Evangelio de Mateo con el de Marcos, se percibe una gran diferencia en la forma en que presentan la enseñanza de Jesús. Mateo insiste más en el contenido de la enseñanza y la organiza en cinco grandes discursos, de los cuales el primero es el Sermón de la Montaña (Mt 5 a 7). Marcos dice más de quince veces que Jesús enseñó, pero rara vez dice lo que enseñó. A pesar de esta diferencia, ambos están de acuerdo en un punto: Jesús enseñó mucho. Enseñar fue lo que más hizo Jesús (Mc 2: 13; 4: 1-2; 6: 34). Lo hace siempre (Mc 10, 1). Matthew está interesado en el contenido. Enseñar no es solo una forma de comunicar una verdad de tal manera que la gente la aprenda. El contenido no se limita a las palabras, sino que también se compone de gestos y de la forma en que Jesús se relaciona con las personas. El contenido nunca se separa de la persona que lo comunica. La persona, de hecho, es el origen del contenido. Un buen contenido sin bondad intrínseca es como leche derramada en el suelo. No convence y no se produce la conversión.

Las recomendaciones finales y el resultado del Sermón de la Montaña en la conciencia del pueblo son los puntos del Evangelio de hoy (Mt 7, 15-20) y de mañana (Mt 7, 21-29). (La secuencia del Evangelio de los días de la semana no siempre es la misma que la de los Evangelios).

  • Mateo 7: 13-14: Elija el camino seguro.
    • Mateo 7: 15-20: El profeta es conocido por los frutos.
    • Mateo 7: 21-23: No solo habla, sino actúa.
    • Mateo 7: 24-27: Construye la casa sobre roca.
    • Mateo 7, 28-29: La nueva conciencia del pueblo.
  • Mateo 7: 15-16ª: Cuidado con los falsos profetas. En la época de Jesús había profetas de todo tipo, personas que anunciaban mensajes apocalípticos para involucrar a personas en diferentes movimientos de esa época: esenios, fariseos, fanáticos y otros (cf. Hch 5, 36-37). Cuando Mateo escribe también hubo profetas que anunciaron mensajes diferentes al proclamado por la comunidad. Las cartas de Pablo mencionan estos movimientos y tendencias (cf. 1 Cor 12: 3; Gá 1: 7-9; 2: 11-14; 6: 12). No debe haber sido fácil para la comunidad hacer un discernimiento de espíritus. Esto marca la importancia de las palabras de Jesús sobre los falsos profetas. La advertencia de Jesús es muy fuerte: “Cuidado con los falsos profetas que vienen a ti disfrazados de ovejas pero debajo son lobos rapaces”. La misma imagen se utiliza cuando Jesús envía a los discípulos en misión: “Os envío como ovejas entre lobos” (Mt 10, 16 y Lc 10, 3). La oposición entre el lobo voraz y la oveja mansa es irreconciliable, a menos que el lobo se convierta y pierda su agresividad como sugiere el profeta Isaías (Is 11: 6; 65: 25). Lo importante aquí en nuestro texto es el don del discernimiento. No es fácil discernir espíritus. A veces sucede que los intereses personales o los intereses de un grupo llevan a proclamar como falsos a aquellos profetas que anuncian la inquietante verdad. Eso pasó con Jesús. Fue eliminado y ejecutado, considerado un falso profeta por las autoridades religiosas de la época. De vez en cuando, ha sucedido y sigue sucediendo lo mismo en el cristianismo.

En nuestra sociedad actual experimentamos a los falsos profetas de muchas maneras. Primero, están los obvios que proclaman cosas ridículas para tener algo de fama. Hay otros que usan el cristianismo para beneficio personal. Aquellos que aparecen en la televisión, en Internet o en una comunidad y sugieren que lo que Dios quiere es llenar su cuenta bancaria con dinero de los miembros de la comunidad. Hay otros que distorsionan la palabra de Dios, o le agregan o quitan partes, para formar su propia comunidad o creencias separadas. Hay quienes afirman una revelación personal de Dios que no es consistente con las enseñanzas de la Iglesia. Algunos afirman ser Dios. La lista puede continuar… Jesús nos advierte que no nos engañemos. Es un camino ancho que lleva a todos estos falsos profetas y maestros y sus seguidores.

  • Mateo 7: 16b-20: La comparación del árbol y de sus frutos. Para ayudar a discernir los espíritus, Jesús usa la comparación de frutos: «Podrás distinguirlos por sus frutos». Un criterio similar se había sugerido en el libro de Deuteronomio (Dt 18: 21-22). Jesús añade: “¿Puedes coger uvas de los espinos o higos de los cardos? De la misma manera, un árbol sano produce buenos frutos, pero un árbol podrido produce malos frutos. Un árbol sano no puede dar malos frutos, ni un árbol podrido dar buenos frutos. Todo árbol que no da buenos frutos se corta y se echa al fuego. En el Evangelio de Juan, Jesús completa la comparación: “Todo sarmiento en mí que no da fruto, lo corta. Cada rama que da fruto, la poda para que dé aún más. Como un pámpano no puede dar fruto por sí solo, si no sigue siendo parte de la vid, tampoco ustedes si no permanecen en Mí. Esas ramas serán cortadas y arrojadas al fuego para quemar las ”(Jn 15: 2, 4, 6).

Algunos predican que creer en Dios te hará rico y te dará una vida fácil. Este no es el mensaje de Jesús. Cuando la persona que dice esto ha usado la caridad de la comunidad y la gente para construir una mansión enorme para ellos y muy poco va a los pobres, esto es contrario a la enseñanza de Jesús. Esta es una falta del fruto de las buenas obras de las que habla Jesús, por lo que es fácil de discernir si uno mira. Esta forma de enseñanza no produce buenas obras. Lo mismo se aplica a quienes predican la violencia, la retribución e incluso la muerte por los demás. Esto no es consistente con la enseñanza de Jesús. Él no aboga por el asesinato, ni sugiere nunca “vengarse”. De hecho, enseña lo contrario, sin importar cuál sea la ofensa. Este es otro fruto que se puede utilizar para discernir la verdad.

Un falso profeta ni siquiera tiene que pretender ser profeta. La cultura de la muerte a través del aborto es un ejemplo. El fruto del aborto es la muerte inocente. Incluso es posible que los que enseñan la verdad sean etiquetados como falsos maestros por otros. Podemos ver esto en las discusiones entre algunos en la Iglesia y con varias comunidades eclesiales.

Preguntas personales

  • ¿Conoce algún caso en el que una persona buena y honesta que proclamó una verdad fue condenada como falso profeta?
  • ¿Cómo se revelan a los demás los frutos de sus acciones?
  • ¿Podemos utilizar los mismos criterios, frutos o resultados para discernir la verdad de los esfuerzos colectivos de los grupos también? ¿Hay grupos dentro del cristianismo o de la Iglesia que estén tan encerrados en sí mismos que produzcan pocos frutos buenos? ¿Hay grupos en el cristianismo o en la Iglesia que terminan distorsionando la verdad o la doctrina en su celo o confusión? ¿Puedes identificar algunos?

Oración final

Yahweh, mira mi sufrimiento y líbrame, porque no me olvido de tu ley.
Defiende mi causa y defiéndeme;
como prometiste, dame vida. (Salmos 119, 153-154)

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Lectio mar, 22 jun, 2021

Tiempo Ordinario

Oración inicial

Concédenos vivir siempre, Señor, en el amor y respeto a tu santo nombre, porque jamás dejasde dirigir a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por nuestro Señor.

Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 7, 6. 12-14

«No den a los perros las cosas santas ni echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes y los despedacen. Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes. En esto se resumen la ley y los profetas. Entren por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y amplio el camino que conduce a la perdición, y son muchos los que entran por él. Pero ¡qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que conduce a la vida, y qué pocos son los que lo encuentran!»

Reflexión

Discernimiento y prudencia al ofrecer las cosas de valor. En sus relaciones con los demás, Jesús pone en guardia ante algunas actitudes peligrosas. Lo primero es no juzgar (7, 1-5): se trata de una verdadera prohibición, “no juzguéis”, acción que evita todo desprecio o condena de los otros. El juicio último es competencia exclusiva de Dios; nuestros parámetros y criterios son relativos; están condicionados por nuestra subjetividad. Toda condenación de los demás se vuelve también condenación de sí mismo, por cuanto nos pone bajo el juicio de Dios y se autoexcluye del perdón. Si tu ojo está limpio, es decir, si está libre de todo juicio hacia el hermano, puedes relacionarte con él de manera veraz ante Dios.
Vayamos a las palabras de Jesús que el texto nos ofrece: “No deis a los perros lo que es santo, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen con sus patas, y después, volviéndose, os despedacen” (7, 6). A primera vista, este “dicho” de Jesús parece extraño a la sensibilidad del lector hodierno. Puede presentarse como un verdadero enigma. En verdad se trata de una manera de decir, de un lenguaje semítico que requiere ser interpretado. En tiempo de Jesús, como en la cultura antigua, los perros no eran muy apreciados porque se consideraban semisalvajes y callejeros (U. Luz). Vayamos ahora al aspecto positivo y didáctico-sapiencial de las palabras de Jesús: no profanar las cosas santas es, a fin de cuentas, una invitación a usar la prudencia y el discernimiento. En el AT las cosas santas son la carne para el sacrificio (Lv 22, 14; Es 29, 33ss; Nm 18, 8-19). También la prohibición de echar las perlas a los puercos resulta incomprensible. Para los hebreos, los cerdos son animales impuros, como la quintaesencia de la repugnancia. Por el contrario, las perlas son lo más precioso que puede haber. La advertencia de Jesús se refiere a aquel que sacia a los perros callejeros con la carne consagrada y destinada al sacrificio. Tal comportamiento resulta malvado y con frecuencia imprudente, pues normalmente a los perros no se les daba de comer y, movidos por su hambre insaciable, podían retroceder y asaltar a sus “bienhechores”. A nivel metafórico, las perlas indicarían las enseñanzas de los sabios y las interpretaciones de la “torâh”. En el evangelio de Mateo, la perla es imagen del reino de Dios (Mt 13, 45ss). La interpretación que hace el evangelista al poner esta advertencia de Jesús, es principalmente teológica. Seguramente la interpretación que nos parecerá más acorde con el texto es la lectura eclesial de las palabras de Jesús: una advertencia a los misioneros cristianos de no predicar el evangelio a cualquiera (Gnilka Luz)

El camino a seguir. Al final del discurso (7, 13-27) Mateo pone, entre otras cuestiones, una exhortación conclusiva de Jesús, que invita a hacer una elección decisiva para entrar en el reino de los cielos: la puerta estrecha (7, 13-14). La palabra de Jesús no es sólo algo que hay que comprender e interpretar, sino que sobre todo ha de formar parte de la vida. Ahora bien, para entrar en el reino de los cielos es necesario seguir un camino y entrar en la plenitud de la vida atravesando una “puerta”. El tema del “camino” es muy apreciado en el AT (Dt 11, 26- 28; 30, 15-20; Jr 21, 8; Sal 1, 6; Sal 118, 29-30; Sal 138, 4; Sb 5, 6-7, etc.). El camino representado en las dos puertas conduce a metas diversas. Una significación coherente de las advertencias de Jesús sería que a la puerta ancha se une el camino ancho que conduce a la perdición, es decir, recorrer un camino ancho siempre es agradable, pero esto no se dice en nuestro texto. Más bien parece que Mateo coincide con el concepto judío de “camino”: siguiendo Dt 30, 19 y Jr 21, 8 se encuentran dos caminos que se contraponen, el de la muerte y el de la vida. Saber elegir entre dos modos diversos de vida es decisivo para entrar en el reino de los cielos. El que elije la vía estrecha, la de la vida, debe saber que está llena de aflicciones; al decir estrecha indica que en el sufrimiento se encuentra la prueba de la fe.

Para la reflexión personal

  • ¿Cómo ha impactado en tu corazón la palabra de Jesús? ¿La escuchas para vivir bajo la mirada del Padre y para cambiar personalmente y en tus relaciones con los hermanos?
  • La palabra de Jesús, o mejor, Jesús mismo es la puerta que introduce en la vida filial y fraterna. ¿Te dejas guiar y atraer por la vía estrecha y exigente del evangelio? ¿Sigues más bien la vía ancha y fácil, que consiste en hacer lo que a uno le place o lo que conduce a satisfacer los propios deseos, y que pasa por alto las necesidades de los demás?

Oración final

Tu amor, oh Dios, evocamos en medio de tu templo; como tu fama, oh Dios, tu alabanza alcanza los confines de la tierra. (Sal 48, 10-11)

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Lectio lun, 21 jun, 2021

Tiempo Ordinario

Oración inicial

Concédenos vivir siempre, Señor, en el amor y respeto a tu santo nombre, porque jamás dejas de dirigir a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por nuestro Señor.

Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 7, 1-5

«No juzguen y no serán juzgados; porque así como juzguen los juzgarán y con la medida que midan los medirán. ¿Por qué miras la paja en el ojo de tu hermano y no te das cuenta de la viga que tienes en el tuyo? ¿Con qué cara le dices a tu hermano: ‘Déjame quitarte la paja que llevas en el ojo’, cuando tú llevas una viga en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga que tienes en el ojo, y luego podrás ver bien para sacarle a tu hermano la paja que lleva en el suyo»

Reflexión

  • En el evangelio de hoy seguimos la meditación sobre el Sermón del Monte que se encuentra en los capítulos 5 y 6 de Mateo. Durante la 10ª y 11ª Semana del Tiempo Ordinario veremos el capítulo 7. En estos tres capítulos 5, 6 y 7 se presenta una idea de cómo era la catequesis en las comunidades de los judíos convertidos en la segunda mitad del primer siglo en Galilea y en Siria. Mateo juntó y organizó las palabras de Jesús para enseñar cómo debía de ser la nueva manera de vivir la Ley de Dios.
  • Después de haber explicado cómo reestablecer la justicia (Mt 5, 17 a 6, 18) y cómo restaurar el orden de la creación (Mt 6,19-34), Jesús enseña cómo debe ser la vida en comunidad (Mt 7, 1-12). Al final, hay algunas recomendaciones y consejos finales (Mt 7, 13-27). Aquí sigue un esquema de todo el sermón del Monte:
    • Mateo 5, 1-12: Las bienaventuranzas: solemne apertura de la nueva Ley.
    • Mateo: 5, 13-16: La nueva presencia en el mundo: Sal de la tierra y Luz del mundo. Mateo 5, 17-19: La nueva práctica de la justicia: relación con la antigua ley.
    • Mateo 5, 20-48: La nueva práctica de la justicia: observando la nueva Ley. Mateo 6,1-4: La nueva práctica de las obras de piedad: limosna
    • Mateo 6, 5-15: La nueva práctica de las obras de piedad: la oración Mateo 6,16-18: La nueva práctica de las obras de piedad: el ayuno Mateo 6,19-21: Nueva relación con los bienes materiales: no acumular
    • Mateo 6, 22-23: Nueva relación con los bienes materiales: visión correcta
    • Mateo 6, 24: Nueva relación con los bienes materiales: Dios y el dinero
    • Mateo 6, 25-34: Nueva relación con los bienes materiales: confiar en la providencia Mateo 7,1-5: Nueva convivencia comunitaria: no juzgar
    • Mateo 7, 6: Nueva convivencia comunitaria: no despreciar la comunidad
    • Mateo: 7, 7-11: Nueva convivencia comunitaria: la confianza en Dios engendra el compartir Mateo 7,12: Nueva convivencia comunitaria: la Regla de Oro
    • Mateo 7, 13-14: Recomendaciones finales: escoger el camino recto
    • Mateo 7, 15-20: Recomendaciones finales: al profeta se le reconoce por los frutos
    • Mateo 7, 21-23: Recomendaciones finales: no sólo hablar, también practicar
    • Mateo 7, 24-27: Recomendaciones finales: construir la casa en la roca

La vivencia comunitaria del evangelio (Mt 7, 1-12) es la piedra de toque. Es donde se define la seriedad del compromiso. La nueva propuesta de la vida en comunidad aborda diversos aspectos: no ver la brizna que está en el ojo del hermano (Mt 7, 1-5), no tirar perlas a los puercos (Mt 7, 6), no tener miedo a pedir a Dios cosas (Mt 7, 7-11). Estos consejos van a culminar en la Regla de Oro: hacer al otro lo que nos gustaría nos hiciesen a nosotros (Mt 7, 12). El evangelio de hoy presenta la primera parte: Mateo 7, 1- 5.

  • Mateo 7, 1-2: No juzgar, y no seréis juzgados. La primera condición para una buena convivencia comunitaria es no juzgar al hermano y a la hermana, o sea eliminar los preconceptos que impiden la convivencia transparente. ¿Qué significa esto concretamente? El evangelio de Juan da un ejemplo de cómo Jesús vivía en comunidad con sus discípulos. Jesús dice: “Ya nos les llamaré servidores, porque un servidor no sabe lo que hace su patrón. Les llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que aprendí de mi Padre” (Jn 15, 15). Jesús es un libro abierto para sus compañeros. Esta trasparencia nace de su total confianza en los hermanos y en las hermanas y tiene su raíz en su intimidad con el Padre que da fuerza para abrirse totalmente a los demás. Quien convive así con los hermanos y hermanas, acepta al otro como es, sin ideas preconcebidas, sin imponer condiciones previas, sin juzgar al otro.

¡Aceptación mutua sin fingimiento y en total trasparencia! ¡Este es el ideal de la nueva vida comunitaria, nacida de la Buena Nueva que Jesús nos trae de que Dios es Padre/Madre y que, por tanto, todos somos hermanos y hermanas unos de otros. Es un ideal tan difícil y tan bonito y atrayente como aquel otro: ”Sed perfecto como el Padre celestial es perfecto” (Mt 5, 48).

  • Mateo 7. 3-5: Ver la brizna y no percibir la viga. Enseguida Jesús da un ejemplo: “¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu ojo? ¿O cómo vas a decir a tu hermano: `Deja que te saque la brizna del ojo’, teniendo la viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna del ojo de tu «. Al oír esta frase, solemos pensar en los fariseos que despreciaban a la gente tildándola de ignorante y se consideraban mejores que los demás (cf. Jn 7, 49; 9, 34). En realidad, la frase de Jesús sirve para todos. Por ejemplo, hoy, muchos de nosotros que somos católicos pensamos que somos mejores que los demás cristianos. Pensamos que los demás son menos fieles al evangelio que nosotros. Vemos la brizna en el ojo del otro, sin ver la viga en nuestros ojos. Esta viga es la causa por la cual, hoy, mucha gente tiene dificultad en creer en la Buena Nueva de Jesús.

Para la reflexión personal

  • No juzgar al otro y eliminar los preconceptos: ¿cuál es la experiencia personal que tengo sobre este punto?
  • Brizna y viga: ¿cuál es la viga en mí que dificulta mi participación en la vida en familia y en comunidad?

Oración final

Rebosan paz los que aman tu ley, ningún contratiempo los hace tropezar

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Lectio Dom, 20 jun, 2021

Jesús calma la tempestad Jesús duerme en nuestra barca Marcos 4,35-41

Oración inicial

Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.

Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.

Lectura

a)       Clave de lectura:

Hay días en los que la vida se parece a una pequeña barca perdida entre las olas de un mar agitado. Todo es obscuro alrededor, hay tempestad, Dios no aparece, Jesús está ausente, nadie está cerca para ayudarnos, animarnos. ¡Entran ganas de dejar que se pierda todo!

Escuchemos la historia de la tempestad calmada. Durante su lectura, imaginémonos que estamos sobre la barca junto a Jesús y los discípulos.

Intentemos vivir con ellos todo lo que está aconteciendo y de poner atención a la conducta de Jesús y a la reacción de los discípulos.

b)       Una división del texto para ayudarnos en la lectura:

  • Marcos 4,35-36: Jesús decide pasar a la otra orilla del lago
  • Marcos 4,37-38: Una improvisada tormenta pone en peligro la vida de todos
  • Marcos 4,39- 40: Jesús calma la tormenta y critica la falta de fe
  • Marcos 4,41: Temor y poca comprensión por parte de los discípulos

c)       El texto:

Un día, al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: «Vamos a la otra orilla del lago». Entonces los discípulos despidieron a la gente y condujeron a Jesús en la misma barca en que estaba. Iban además otras barcas. De pronto se desató un fuerte viento y las olas se estrellaban contra la barca y la iban llenando de agua. Jesús dormía en la popa, reclinado sobre un cojín. Lo despertaron y le dijeron: «Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?» El se despertó, reprendió al viento y dijo al mar: «¡Cállate, enmudece!» Entonces el viento cesó y sobrevino una gran calma. Jesús les dijo: «¿Por qué tenían tanto miedo? ¿Aún no tienen fe?» Todos se quedaron espantados y se decían unos a otros: «¿Quién es éste, a quien hasta el viento y el mar obedecen?»

Un momento de silencio orante

para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.

Algunas preguntaspara ayudarnos en la meditación y en la oración.

  • ¿Cuál es el punto de este texto que te ha gustado más?¿Por qué?
  • ¿Cuál es la situación en la que se encuentra Jesús y los discípulos y cuál es la reacción de ellos?
  • ¿Cuál era el mar agitado en los tiempos de Jesús? ¿Cuál era el mar agitado en la época en la que Marcos escribe su Evangelio? ¿Cuál es hoy el mar agitado para ti?
  • Leer a Isaías 43,2 y también el Salmo 107 (106), 25-30, comparando los textos con el episodio de la tempestad calmada. ¿A qué conclusión llegas?
  • ¿Qué quiere decir todo esto en nuestra vida, hoy?

Para los que desean profundizar más en el tema

a)       El contexto que ilumina el texto:

Un bello cuadro, cuando está colgado en una pared que lo hace lucir, parece todavía más bello, gracias a los colores de la pared que subrayan la belleza. Lo mismo pasa con el cuadro de la tempestad calmada. La pared del contexto lo hace más bello. Marcos apenas ha narrado dos parábolas que revelan el misterio del Reino presente en las cosas de la vida (Mc 4, 1-34). Ahora comienza a hablar del misterio del Reino que se hace presente en el poder ejercitado por Jesús a favor de sus discípulos, a favor de la gente, y sobre todo, a favor de los marginados y excluidos. Veamos la secuencia: Marcos comienza presentando a Jesús que vence al mar, símbolo del caos. (Mc 4, 35- 41). Enseguida muestra a Jesús que vence y arroja al demonio ¡En Jesús obra un poder creador! (Mc 5, 1-20) Al final describe largamente el modo como Jesús vence la impureza y la muerte .¡En Él obra un poder de vida! (Mc 5, 21-43).

¡En Jesús hay un poder que libera, purifica y comunica la vida a los que a Él se acercan!

Marcos escribe para las comunidades perseguidas de los años setenta, que se sienten como en una barquilla perdida en el mar de la vida, sin mucha esperanza de poder llegar al puerto deseado de la paz. Jesús parece estar durmiendo en la barca de ellos, porque ningún poder divino aparece para salvarlos de la persecución. En vista de la desesperada situación, Marcos recoge varios episodios que revelan el poder con que Jesús está presente en las comunidades.

¡Es el Jesús vencedor! No tienen motivo de temer. Esta es la motivación de la narración de la tempestad calmada.

b)       Comentario del texto:

  • Marcos 4, 35-36: El punto de partida: “Pasemos a la otra orilla.”

Había sido un día pesado, de mucho trabajo. Había en verdad tanta gente que Jesús, para no ser atropellado de la gente, tuvo que entrar en una barca para instruir con parábolas (Mc 4, 1). Había días en los que no tenían tiempo ni para comer (Mc 3, 20). Terminada de pronunciar la parábola con la que instruía a la gente, Jesús dice a los discípulos: “¡Pasemos a la otra orilla!”. Y tal como estaba ellos lo conducen con la barca. Jesús estaba tan cansado que se sentó y se quedó dormido. Este es el cuadro inicial que presenta Marcos. Un bello cuadro, muy humano.

  • Marcos 4, 37-38: “¿No te importa que perezcamos?

El lago de Galilea está rodeado de montañas cercanas. A veces entre los desfiladeros de las rocas el viento sopla fuerte sobre el lago y provoca imprevistas tempestades. Y esto fue lo que sucedió. Un fuerte viento sopló sobre el mar agitándolo. ¡La barca se llenó de agua! Los discípulos eran pescadores experimentados Si pensaban abandonar la barca, quiere decir que la situación era de verdad peligrosa. Jesús no se da cuenta y sigue durmiendo. Este sueño profundo no es sólo signo de su enorme cansancio. Es también la expresión de la tranquila confianza que tiene en Dios. El contraste entre la conducta de Jesús y los discípulos es grande.

  • Marcos 4, 39-40: La reacción de Jesús: “¿Aún no tenéis fe?

Jesús se despierta, no por el ruido del oleaje, sino por el grito desesperado de los discípulos: “¡Maestro! Señor, ¿ no te importa que perezcamos?” Jesús se levanta. Primero se dirige hacia el mar y dice: “¡Calla, cálmate!” Y el mar se aplaca. Luego se dirige a sus discípulos y les dice: “¿Por qué teméis, hombres de poca fe?” La impresión que se da es que no era necesario calmar el mar, porque no se corría ningún peligro. Es como cuando se llega a una casa y el perro guardián, junto al dueño de la casa, ladra al huésped que llega. No se tiene miedo, porque el dueño está allí y controla la situación.

El episodio de la tempestad calmada evoca el éxodo, cuando la gente, sin miedo, atravesaba las aguas del mar (Ex 14,22). Evoca también al Profeta Isaías que decía a la gente: “Porque si atraviesas esta agua yo estaré contigo (Is 43,2) Jesús vuelve a recorrer el éxodo y lo hace en la profecía anunciada del salmo que dice: “En la angustia gritaron al Señor y Él los liberó de sus angustias. Redujo la tempestad a la calma, callaron las olas del mar. Se alegraron al ver la bonanza y él los condujo al puerto suspirado”. (Sl 107(106), 28-30)

  • Marcos 4, 41: La ignorancia de los discípulos: ¿Quién es este hombre?

Jesús calma el mar y dice: “¿Aún no tenéis fe?” Los discípulos no saben qué responder y se preguntan: “¿Quién es éste que hasta el mar y los vientos le obedecen?” ¡Jesús parece ser para ellos un extraño! A pesar del tiempo que han vivido juntos, no saben verdaderamente quién es. ¿Quién es este hombre? Con esta pregunta en la cabeza, las comunidades continuaban la lectura. Y hasta hoy, esta misma pregunta, nos empuja a continuar la lectura del evangelio. Es el deseo de conocer siempre más de Jesús nuestra vida.

c)       Ampliando conocimientos: ¿Quién es Jesús?

Nombres y títulos dados a Jesús:

Marcos empieza su evangelio diciendo: “Comienzo del evangelio de Jesús Cristo, Hijo de Dios” (Mc 1,1). Al final, en la hora de la muerte de Jesús, un soldado pagano exclama: “¡Verdaderamente este era Hijo de Dios” (Mc 15,39). Y desde el principio hasta el final Jesús es llamado Hijo de Dios. Entre el principio y el final, aparecen otros varios nombres de Jesús, ¡casi veinte! Es una lista de nombres y de títulos que aparecen en el evangelio de Marcos entre la expresión Hijo de Dios del principio (Mc 1,1) y el final (Mc 15,39):

  • Mesías, Cristo (o sea, Ungido) (Mc 1. 1; 8, 29; 14, 61; 15, 32)
    • Señor (Mc 1, 3; 5, 19; 11, 3)
    • Hijo amado (Mc 1, 11; 9, 7)
    • Santo de Dios (Mc 1, 24)
    • Nazareno (Mc 1, 24; 10, 47; 14, 67; 16, 6)
    • Hijo del Hombre (Mc 2, 10. 28; 8, 31. 38; 10, 33. 45; 13, 26; 14, 21. 41. 62)
    • Esposo (Mc 2, 19)
    • Hijo de Dios (Mc 3, 11)
    • Hijo de Dios Altísimo (Mc 5, 7)
    • Carpintero (Mc 6, 3)
    • Hijo de María (Mc 6, 3)
    • Profeta (Mc 6, 4. 15; 8, 28)
    • Maestro (con frecuencia)
    • Buen maestro (Mc 10, 17)
    • Hijo de David (Mc 10, 47. 48; 12, 35-37)
    • Rabboni (Mc 10, 51)
    • Bendito el que viene en el nombre del Señor (Mc 11, 9)
    • Rabbí (Mc 11, 21)
    • Hijo (Mc 14, 27)
    • Pastor (Mc 14, 27)
    • Hijo del Dios bendito (Mc 14, 61)
    • Rey de los Judíos (Mc 15, 2. 9. 18. 26)
    • Rey de Israel (Mc 15, 32)

Jesús es más grande que sus títulos y nombres:

Cada nombre, título o atributo es un intento por expresar lo que Jesús significaba para las personas. Pero un nombre, por bello que sea, no consigue desvelar jamás el misterio de una persona, y mucho menos la persona de Jesús. Además, algunos de estos nombres, incluso los más importantes y tradicionales son contestados y puestos en duda por el mismo Jesús. Así pues, en la medida en que avanzamos hacia delante en el evangelio, Marcos nos obliga a repasar nuestras ideas y a pedirnos, cada vez de nuevo: “En definitiva ¿quién es Jesús, para nosotros”?

  • Algunos esperaban que el Mesías fuese el “Santo de Dios” (Mc 1, 24), esto es, que fuese un
    • Sumo Sacerdote. El demonio alude a esta esperanza, pero Jesús le ordena callar (Mc 1, 24-25).
    • Otros esperaban que el Mesías fuese Hijo de David. Pero Jesús contesta a este título: ¿Por qué dicen los escribas que el Mesías es Hijo de David? David mismo lo llama Señor” (Mc 12, 35-37).
    • Otros esperaban en un mesías Rey. Pero cuando Pilatos le pregunta si es rey, Jesús ni lo afirma, ni lo niega, responde: “Tú lo dices” (Mc 15, 2). Y cuando hablaba de reyes y gobernantes insistía con los discípulos: “No sea así entre vosotros”. (Mc 10, 42-43).
    • Lo mismo vale para el título de Mesías. Pedro confiesa que Jesús es el Mesías. Pero cuando Jesús quiere sacar las consecuencias y habla de la cruz, Pedro no quiere saber nada (Mc 8, 31-33). Jesús es el Mesías, pero no del tipo que Pedro se imaginaba.
    • Las personas poseídas del demonio llamaban a Jesús “Hijo de Dios” (Mc 3, 11) e “Hijo de Dios Altísimo” (Mc 5, 7). Pero Jesús dictó órdenes para que el demonio callase y saliese de ellos (Mc 3, 12; 5, 8). Delante del tribunal, los enemigos acusan a Jesús y preguntan: “¿Eres tú el Mesías, el Hijo de Dios bendito?” Y él responde: “¡Lo soy!” Y veréis al Hijo del Hombre sentado, a la diestra del Poder y venir sobre las nubes del cielo” (Mc 14, 62). Cuando debe confirmarlo Jesús no dice que es Hijo de Dios, sino que es Hijo del Hombre. ¿Es la misma cosa? Una cosa es cierta: Jesús no es el Hijo de Dios del tipo que el demonio (Mc 3, 11; 5, 7) y sus enemigos se imaginaban (Mc 14, 61). Y entonces ¿cómo Jesús es Hijo de Dios? Queda abierta la pregunta de la gente, de los discípulos, ¡de los lectores!

Finalmente ¿Quién es Jesús? Cuanto más se adelanta en la lectura del evangelio de Marcos, tanto más se rompen los títulos y criterios. Jesús no entra en ninguno de estos nombres, en ningún esquema, en ningún título. Es más grande que todo esto. Y el lector, en la medida en que avanza en la lectura, abandona la idea de encuadrar a Jesús en cualquier categoría conocida o en una idea preconcebida, y lo acepta así como Él mismo se presenta. El amor seduce, la cabeza no. Es mejor inclinar la cabeza y adorar y no tener miedo, cuando el mar se vuelve agitado.

Orar con el Salmo 107(106), 21-43

¡Si las aguas se agitan, Dios nos protege!

¡Den gracias a Yahvé por su amor,
por sus prodigios en favor de los hombres! Ofrezcan sacrificios de acción de gracias, pregonen sus obras con gritos de alegría.
Se hicieron a la mar con sus naves, comerciando por todo el océano,
y vieron las obras de Yahvé, todas sus maravillas en el piélago. A su voz, un viento de borrasca hizo encresparse a las olas;
al cielo subían, bajaban al abismo, su espíritu se hundía bajo el peso del mal; daban vuelcos, vacilaban como ebrios, no les valía de nada su pericia.
Pero clamaron a Yahvé en su apuro, y él los libró de sus angustias. A silencio redujo la borrasca, las olas callaron a una.
Ellos se alegraron al verlas calmarse, y él los llevó al puerto deseado.
¡Den gracias a Yahvé por su amor, por sus prodigios en favor de los hombres!
¡Alábenlo en la asamblea del pueblo, en el concejo de ancianos lo celebren! Él cambia los ríos en desierto, en puro sequedal los manantiales, la tierra fértil en salinas,
cuando obran el mal sus habitantes. Pero cambia el desierto en estanque, la árida tierra en manantial; asienta allí a los hambrientos,
para que funden ciudades habitadas. Siembran campos y plantan viñas, producen frutos en tiempo de cosecha. Él los bendice y se multiplican, no deja que mengüen sus ganados. Menguados estaban y abatidos, presa del mal y la aflicción.
El que vierte desprecio sobre príncipes, los extraviaba por yermos sin camino. Pero recobra al pobre de la miseria, aumenta sus clanes como un rebaño; los rectos lo ven y se alegran, los malvados se tapan la boca.
¿Quién es sabio? ¡Que guarde estas cosas, y medite en el amor de Yahvé!

Oración final

Señor Jesús, te damos gracia por tu Palabra que nos ha hecho ver mejor la voluntad del Padre. Haz que tu Espíritu ilumine nuestras acciones y nos comunique la fuerza para seguir lo que Tu Palabra nos ha hecho ver. Haz que nosotros como María, tu Madre, podamos no sólo escuchar, sino también poner en práctica la Palabra. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Amén.

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Lectio sáb, 19 jun, 2021

Tiempo Ordinario

Oración inicial

¡Oh Dios!, fuerza de los que en ti esperan, escucha nuestras súplicas; y, pues el hombre es frágil y sin ti nada puede, concédenos la ayuda de tu gracia para guardar tus mandamientos y agradarte con nuestras acciones y deseos. Por nuestro Señor.

Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 6, 24-34

«Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y amará al otro, o bien obedecerá al primero y no hará caso al segundo. En resumen, no pueden ustedes servir a Dios y al dinero. Por eso les digo que no se preocupen por su vida, pensando qué comerán o con qué se vestirán. ¿Acaso no vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Miren las aves del cielo, que ni siembran, ni cosechan, ni guardan en graneros y, sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿Acaso no valen ustedes más que ellas? ¿Quién de ustedes, a fuerza de preocuparse, puede prolongar su vida siquiera un momento? ¿Y por qué se preocupan del vestido? Miren cómo crecen los lirios del campo, que no trabajan ni hilan. Pues bien, yo les aseguro que ni Salomón, en todo el esplendor de su gloria, se vestía como uno de ellos. Y si Dios viste así a la hierba del campo, que hoy florece y mañana es echada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, hombres de poca fe? No se inquieten, pues, pensando: ¿Qué comeremos o qué beberemos o con qué nos vestiremos? Los que no conocen a Dios se desviven por todas estas cosas; pero el Padre celestial ya sabe que ustedes tienen necesidad de ellas. Por consiguiente, busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas se les darán por añadidura. No se preocupen por el día de mañana, porque el día de mañana traerá ya sus propias preocupaciones. A cada día le bastan sus propios problemas».

Reflexión

El evangelio de hoy nos ayuda a revisar la relación con los bienes materiales y trata dos asuntos de distinto peso: nuestra relación con el dinero (Mt 6, 24) y nuestra relación con la Providencia Divina (Mt 6, 25-34). Los consejos dados por Jesús suscitan diversas preguntas de difícil respuesta. Por ejemplo, ¿cómo entender hoy la afirmación: «No puedes servir a Dios y al dinero” (Mt 6, 24)? ¿Cómo entender la recomendación de no preocuparnos con la comida, la bebida y la ropa (Mt 6, 25)?

  • Mateo 6, 24: «Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero. Cada cual tendrá que elegir. Tendrá que preguntarse: “¿Quién ocupa el primer lugar en mi vida: Dios o el dinero?” De esto dependerá la comprensión de los consejos que siguen sobre la Providencia Divina (Mt 6,25-34). No se trata de una opción hecha sólo con la cabeza, sino de una opción de vida bien concreta que envuelve las actitudes.
  • Mateo 6, 25: Jesús critica la excesiva preocupación con la comida y el vestido. Esta crítica de Jesús provoca hasta hoy mucho espanto entre la gente, pues la gran preocupación que tiene un padre, una madre de familia es la comida y el vestido para los hijos. El motivo de la crítica es que la vida vale más que la comida y el cuerpo vale más que la ropa. Para aclarar su crítica, Jesús cuenta dos parábolas: de los pajaritos y de las flores.
  • Mateo 6, 26-27: La parábola de los pajaritos: la vida vale más que la comida. Jesús manda mirar a los pajaritos. No siembran, no almacenan, y sin embargo tienen siempre algo que comer, porque el Padre celestial los alimenta: “¿No valéis vosotros más que ellos?” Lo que Jesús critica es cuando la preocupación por la comida ocupa todo el horizonte de la vida delas personas, sin dejar espacio para experimentar y saborear la gratuidad de la fraternidad y de la pertenencia al Padre. Por eso, el sistema neoliberal es criminal porque obliga a la gran mayoría de las personas a vivir 24 horas al día preocupándose por la comida y por la ropa, y produce en otra pequeña minoría rica el ansia de comprar y consumir hasta el punto de no dejar espacio para otra cosa. Jesús dice que la vida vale más de los bienes de consumo. El sistema neoliberal impide la vivencia del Reino.
  • Mateo 6, 28-30: La parábola de los lirios: el cuerpo vale más que el vestido. Jesús manda mirar las flores, los lirios del campo. ¡Con qué elegancia y belleza Dios los viste! “Si Dios losveste así, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe? Jesús insiste en las cosas de la naturaleza, para que viendo las flores y el campo, la gente recuerde la misión que tenemos: luchar por el Reino y crear una convivencia que pueda garantizar comida y vestido para todos.
  • Mateo 6, 31-32: No ser como los paganos. Jesús retoma la crítica contra una excesiva preocupación por la comida, la bebida y el vestido. Y concluye: “¡Son los paganos que se preocupan con todo esto!” Debe de haber una diferencia en la vida de los que tienen fe en Jesús y de los que no la tienen. Los que tienen fe en Jesús comparten con él la experiencia de gratuidad de Dios como Padre, Abba. Esta experiencia de paternidad tiene que revolucionar la convivencia. Tiene que engendrar una vida comunitaria que sea fraterna, semilla de una nueva sociedad.
  • Mateo 6, 33-34: El Reino en primer lugar. Jesús apunta dos criterios: “Buscar primero el Reino” y “No preocuparse por el día de mañana”. Buscar en primer lugar el Reino y su justicia significa tratar de hacer la voluntad de Dios y permitir a Dios que reine en nuestra vida. La búsqueda de Dios se traduce concretamente en búsqueda de una convivencia fraterna y justa. Donde hay esta preocupación por el Reino, nace una vida comunitaria donde todos viven como hermanos y hermanas y nadie pasará más necesidad. Allí no habrá más preocupación con el día de mañana, esto es, no habrá más preocupación en acumular.
  • Buscar primero el Reino de Dios y su justicia. El Reino de Dios tiene que ser el centro de todas nuestras preocupaciones. El Reino pide una convivencia, donde no haya acumulación, y donde haya compartir, para que todos tengan lo necesario para vivir. El Reino es la nueva convivencia fraterna, en la que cada persona se siente responsable del otro. Esta manera de ver el Reino ayuda a entender mejor las parábolas de los pajaritos y de las flores, pues para Jesús la Providencia Divina pasa por la organización fraterna. Preocuparse por el Reino y su justicia es lo mismo que preocuparse por aceptar a Dios como Padre y ser hermanos y hermanas de otros. Ante el creciente empobrecimiento causado por el neoliberalismo económico, la salida concreta que el evangelio nos presenta y que los pobres encontrarán para su supervivencia es la solidaridad y la organización.
  • Una lama afilada en la mano de un niño puede ser una arma mortal. Una lama afilada en la mano de una persona agarrada con cuerdas es arma que salva. Así son las palabras de Jesús sobre la Providencia Divina. Sería anti-evangélico decir a un padre de familia sin empleo, pobre, con ocho hijos y mujer enferma: «¡No ande preocupado con lo que va a comer y a beber! ¿Por qué preocuparse del vestido y de la salud?» (Mt 6, 25. 28). Esto lo podemos decir cuando, al imitar a Dios como Jesús, nos organizamos entre nosotros para poder compartir, garantizando a los hermanos la sobrevivencia. De lo contrario seríamos como los tres amigos de Job, para defender a Dios, contaban mentiras sobre la vida humana (Job 13, 7). Sería como “disponer de un huérfano y traicionar a un amigo” (Job 6, 27). En boca del sistema de los ricos, estas palabras pueden ser armas mortales contra los pobres. En boca del pobre, pueden ser una salida real y concreta para una convivencia mejor, más justa y más fraterna.

Para la reflexión personal

  • ¿Cómo entiendo y vivo la confianza en la Providencia Divina?
  • Como cristianos tenemos la misión de dar una expresión concreta a aquello que nos anima por dentro. ¿Cuál es la expresión que estamos dando a nuestra confianza en la Divina Providencia?

Oración final

Mi lengua proclama tu promesa, pues justos son tus mandamientos. Acuda tu mano en mi socorro, pues he elegido tus ordenanzas. (Sal 119: 172-173)

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Lectio vie, 18 jun, 2021

Tiempo Ordinario

Oración inicial

¡Oh Dios!, fuerza de los que en ti esperan, escucha nuestras súplicas; y, pues el hombre es frágil y sin ti nada puede, concédenos la ayuda de tu gracia para guardar tus mandamientos y agradarte con nuestras acciones y deseos. Por nuestro Señor.

Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 6, 19-23

«No acumulen ustedes tesoros en la tierra, donde la polilla y el moho los destruyen, donde los ladrones perforan las paredes y se los roban. Más bien acumulen tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho los destruyen, ni hay ladrones que perforen las paredes y se los roben; porque donde está tu tesoro, ahí también está tu corazón. Tus ojos son la luz de tu cuerpo; de manera que, si tus ojos están sanos, todo tu cuerpo tendrá luz. Pero si tus ojos están enfermos, todo tu cuerpo tendrá oscuridad. Y si lo que en ti debería ser luz, no es más que oscuridad, ¡qué negra no será tu propia oscuridad!» 

Reflexión

En el evangelio de hoy seguimos nuestra reflexión sobre el Sermón del Monte. Anteayer y ayer hemos reflexionado sobre la práctica de las tres obras de piedad: limosna (Mt 6, 1-4), oración (Mt 6, 5-15) y ayuno (Mt 6, 16-18). El evangelio de hoy y de mañana presenta cuatro recomendaciones sobre la relación con los bienes materiales, explicitando así cómo vivir la pobreza de la primera bienaventuranzas: (a) no acumular (Mt 6, 19-21); (b) tener la visión correcta de los bienes materiales (Mt 6, 22-23); (c) no servir a dos señores (Mt 6, 24); (d) abandonarse a la providencia divina (Mt 6, 25-34). El evangelio de hoy presenta las dos primeras recomendaciones: no acumular bienes (6, 19-21) y no mirar el mundo con ojos malos (6, 22-23).

  • Mateo 6, 19-21: No acumular tesoros en la tierra. Si, por ejemplo, hoy en la tele se da la noticia de que en el próximo mes faltarán azúcar y café, todos vamos a comprar el máximo de azúcar y café posible. Acumulamos, porque no confiamos. En los cuarenta años de desierto, el pueblo fue puesto a prueba para ver si era capaz de observar la ley de Dios (Ex 16, 4). La prueba consistía en esto: ver si eran capaces de recoger sólo lo necesario de maná para un único día y no acumular para el día siguiente. Jesús dice: ««No os amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socavan y roban. Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben.” ¿Qué significa acumular tesoros en el cielo? Se trata de saber dónde coloca el fundamento de mi existencia. Si lo coloca en los bienes materiales de esta tierra, corro siempre el peligro de perder lo que acumulé. Si coloco el fundamento en Dios, nadie va a poder destruirlo y tendré la libertad interior de compartir con los demás los bienes que poseo. Para que esto sea posible y viable, es importante que se cree una convivencia comunitaria que favorezca el compartir y la ayuda mutua, y en la que la mayor riqueza o tesoro no es la riqueza material, sino la riqueza y el tesoro de la convivencia fraterna nacida de la certeza traída por Jesús de que Dios es Padre/Madre de todos. Donde está tu tesoro (riqueza), allí está tu corazón.
  • Mateo 6, 22-23: La lámpara del cuerpo es el ojo. Para entender lo que Jesús pide es necesario tener ojos nuevos. Jesús es exigente y pide muchas cosas: no acumular (6, 19-21), no servir a Dios y al dinero al mismo tiempo (6, 24), no preocuparse de lo que bebemos y comemos (6, 25-34). Estas recomendaciones exigentes tratan de aquella parte de la vida humana, donde las personas tienen más angustias y preocupaciones. Es también la parte del Sermón del Monte que es más difícil de entender y practicar. Por esto Jesús dice: «Si tu ojo está malo, «.

Algunos traducen ojo malo y ojo sano. Otros traducen ojo mezquino y ojo generoso. Es igual. En la realidad, la peor enfermedad que se pueda imaginar es una persona encerrada en sí misma y en sus bienes, y la confianza que tiene sólo en sus bienes.

¡Es la enfermedad de la mezquindad! Quien mira la vida con esta mirada vivirá en la tristeza y en la oscuridad. El remedio para curar esta enfermedad es la conversión, el cambio de mentalidad y de ideología. Poniendo el fundamento de la vida en Dios, la mirada se vuelve generosa y la vida se vuelve luminosa, pues hace nacer el compartir y la fraternidad.

  • Jesús quiere un cambio radical. Quiere la observancia de la ley del año sabático, donde se dice que en la comunidad de los que creen, no puede haber pobres (Dt 15, 4). La convivencia humana debe organizarse de tal manera que ya no es necesario preocuparse de la comida, de la bebida, de la ropa y de la vivienda, de la salud y de la educación (Mt 6, 25-34). Pero esto es posible sólo si todos buscamos primero el Reino de Dios y su justicia (Mt 6, 33). El Reino de Dios es permitir que Dios reine: es imitar a Jesús (Mt 5, 48). La imitación de Dios lleva a compartir con justicia los bienes y lleva al amor creativo, que engendra la verdadera fraternidad. La Providencia Divina tiene que ser mediada por la organización fraterna. Sólo así es posible deshacernos de todas las preocupaciones para el mañana (Mt 6, 34).

Para la reflexión personal

  • Jesús dice: “Donde está tu riqueza, allí estará tu corazón”. ¿Dónde está mi riqueza: en el dinero o en la fraternidad?
  • ¿Cuál es la luz que tengo en mis ojos para mirar la vida, los acontecimientos?

Oración final

Pues Yahvé ha escogido a Sión, la ha querido como sede para sí:
«Aquí está mi reposo para siempre, en él me instalaré, que así lo quiero. (Sal 132, 13-14)

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