Lectio jue, 31 dic 2020

Juan 1,1-18

Tiempo de Navidad

Oración inicial

Dios todopoderoso y eterno, que has establecido el principio y la plenitud de toda religión en el nacimiento de tu Hijo Jesucristo: te suplicamos nos concedas la gracia de ser contados entre los miembros vivos de su Cuerpo, porque sólo en él radica la salvación del mundo. Por nuestro Señor.

Lectura

Del santo Evangelio según Juan 1,1-18

En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio junto a Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada Lo que se hizo en ella era la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron. Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Éste vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre, viniendo a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; los cuales no nacieron de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de hombre sino que nacieron de Dios. Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Unigénito, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y clama:

«Este era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo.» Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia.

Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo Unigénito, que está en el seno del Padre, él lo ha contado.

Reflexión

  • El Prólogo es la primera cosa que se ve al abrir el evangelio de Juan. Pero fue la última en ser escrita. Es el resumen final, puesto en el comienzo. En él, Juan describe la caminada de la Palabra de Dios. Ella estaba junto a Dios, desde antes de la creación y por medio de ella todo fue creado. Todo lo que existe es expresión de la Palabra de Dios. Como la Sabiduría de Dios (Prov 8,22-31), la Palabra quiso llegar más cerca de nosotros y se hizo carne en Jesús. Vino en medio de nosotros, realizó su misión y volvió a Dios. Jesús es esta Palabra de Dios. Todo lo que dice y hace es comunicación que nos revela al Padre.
  • Diciendo “En el principio era la Palabra”, Juan evoca la primera frase de la Biblia que dice: “En el principio Dios creó el cielo y la tierra” (Gn 1,1). Dios creó todo por medio de su Palabra. “El habló y las cosas empezaron a existir” (Sl 33,9; 148,5). Todas las criaturas son una expresión de la Palabra de Dios. Esta Palabra viva de Dios, presente en todas las cosas, brilla en las tinieblas. Las tinieblas intentan apagarla, pero no lo consiguen. La búsqueda de Dios, siempre nueva, renace en el corazón humano. Nadie consigue taparla. ¡No conseguimos vivir sin Dios por mucho tiempo!
  • Juan Bautista vino para ayudar al pueblo a que descubriera y saboreara esta presencia luminosa y consoladora de la Palabra de Dios en la vida. El testimonio de Juan el Bautista fue tan importante, que mucha gente pensaba de él que era el Cristo (Mesías). (Hechos 19,3; Jn 1,20) Por eso, el Prólogo aclara diciendo: “¡Juan no era la luz! Vino para dar testimonio de la luz!”
  • Así como la Palabra de Dios se manifiesta en la naturaleza, en la creación, asimismo se manifiesta en el “mundo”, esto es, en la historia de la humanidad y, en particular, en la historia del pueblo de Dios. Pero el “mundo” no reconoció ni recibió la Palabra. El “vino para los suyos, pero los suyos no le recibieron”. Aquí, cuando dice mundo, Juan quiere indicar el sistema tanto del imperio como de la religión de la época, ambos encerrados en si mismos y, por esto mismo, incapaces de reconocer y recibir la Buena Nueva (Evangelio), la presencia luminosa de la Palabra de Dios.
  • Pero las personas que se abren aceptando la Palabra, se vuelven hijos e hijas de Dios. La persona se vuelve hijo o hija de Dios no por propios méritos, ni por ser de la raza de Israel, sino por el simple hecho de confiar y creer que Dios, en su bondad, nos acepta y nos acoge. La Palabra de Dios entra en la persona y hace con que ella se siente acogida por Dios como hija, como hijo. Es el poder de la gracia de Dios.
  • Dios no quiere quedarse lejos de nosotros. Por esto, su Palabra llegó más cerca todavía y se hizo presente en medio de nosotros en la persona de Jesús. El Prólogo dice literalmente: “La Palabra se hizo carne y puso su tienda entre nosotros” Antiguamente, en el tiempo del éxodo, allí en el desierto Dios vivía en una tienda en medio del pueblo (Ex 25,8). Ahora, la tienda donde Dios mora con nosotros es Jesús, “lleno de gracia y de verdad” Jesús vino a revelar quién es este Dios nuestro, que está presente en todo, desde el comienzo de la creación.

Para la reflexión personal

  • Todo lo que existe es una expresión de la Palabra de Dios, una revelación de su presencia. ¿Será que soy suficientemente contemplativo para poder percibir y experimentar esta presencia universal de la Palabra de Dios?
  • ¿Qué significa para mí poder ser llamado hijo de Dios?

Oración final

Griten de gozo los árboles del bosque, delante de Yahvé, que ya viene, viene, sí, a juzgar la tierra! Juzgará al mundo con justicia, a los pueblos con su lealtad. (Sal 96,12-13)

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Lectio mie, 30 dic 2020

Lucas 2,36-40

Tiempo de Navidad

Oración

Dios todopoderoso, a quien nadie ha visto nunca; tú que has disipado las tinieblas del mundo con la venida de Cristo, la Luz verdadera, míranos complacido, para que podamos cantar dignamente la gloria del nacimiento de tu Hijo. Que vive y reina …..

Lectura

Del Evangelio según Lucas 2,36-40

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada. Casada en su juventud, había vivido siete años con su marido, y luego quedó viuda hasta los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones. Presentándose en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él.

Reflexión

  • En los primeros dos capítulos de Lucas, todo gira alrededor del nacimiento de dos criaturas: Juan y Jesús. Los dos capítulos nos hacen sentir el perfume del Evangelio de Lucas. En ellos, el ambiente es de ternura y de alabanza. Desde el comienzo hasta el fin, se alaba y se canta la misericordia de Dios: los cánticos de María (Lc 1,46-55), de Zacarías (Lc 1,68-79), de los ángeles (Lc 2,14), de Simeón (Lc 2,29-32). Finalmente, Dios llega para cumplir sus promesas, y las cumple a favor de los pobres, de los anawim, de los que supieron perseverar y esperar su venida: Isabel, Zacarías, María, José, Simeón, Ana y los pastores.
  • Los capítulos 1 y 2 del Evangelio de Lucas son muy conocidos, pero se profundiza poco en ellos. Lucas escribe imitando los escritos del AT. Es como si los dos primeros capítulos de su evangelio fueran el último capítulo que abre la puerta para la llegada del Nuevo. Estos dos capítulos son el gozne entre el AT y el NT. Lucas quiere mostrar cómo se está realizando las profecías. Juan y Jesús cumplen el Antiguo e inician el Nuevo.
  • Lucas 2,36-37: La vida de la profetisa Ana. “Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada. Casada en su juventud, había vivido siete años con su marido, y luego quedó viuda hasta los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones”. Al igual que Judit (Jd 8,1-6), Ana es viuda. Al igual que Débora (Ju 4,4), ella es profetisa. Esto es, una persona que comunica algo de Dios y que tiene una apertura especial para las cosas de la fe hasta el punto de poderlas comunicar a los demás. Ana se casó joven, vivió casada siete años, se quedó viuda y siguió dedicándose a Dios hasta los 84 años. Hoy, en casi todas nuestras comunidades, en el mundo entero, es posible encontrar a gente de una cierta edad, mujeres, muchas de ellas viudas, cuya vida se resume en rezar, asistir a celebraciones y servir al prójimo.
  • Lucas 2,38: Ana y el niño Jesús. “Presentándose en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén”. Llegó al templo en el momento en que Simeón abrazaba al niño y conversaba con María sobre el futuro del niño (Lc 2,25-35). Lucas sugiere que Ana participó en ese gesto.
    La mirada de Ana es una mirada de fe. Ve a un niño en los brazos de su madre y descubre en el al Salvador del mundo.
  • Lucas 2,39-40: La vida de Jesús en Nazaret. “Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él”. En estas pocas palabras, Lucas comunica algo del misterio de la encarnación. “El Verbo se hizo carne y puso su morada entre nosotros” (Jn1,14). El Hijo de Dios se volvió en todo igual a nosotros, y asumió la condición de siervo (Filip 2,7). Fue obediente hasta la muerte y a la muerte de cruz (Filip 2,8). De los treinta y tres años que vivió entre nosotros, treinta los vivió en Nazaret. Si uno quiere saber cómo fue la vida del Hijo de Dios durante los años que vivió en Nazaret, tiene que tratar de conocer la vida de cualquier nazareno de aquella época, cambiar el nombre, ponerle el nombre de Jesús y conocerá la vida del Hijo de Dios durante los treinta y tres años de su vida, igual a nosotros en todo, excepto en el pecado (Heb 4,15). En estos treinta años de su vida, “El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él”. En otro lugar Lucas afirma la misma cosa con otras palabras. Dice que el niño “crecía en sabiduría, en edad y en gracia, tanto para Dios como para los hombres” (Lc 2,52). Crecer en sabiduría significa asimilar los conocimientos, la experiencia humana acumulada a lo largo de los siglos: los tiempos, las fiestas, los remedios, las plantas, las oraciones, las costumbres, etc. Esto se aprende viviendo y conviviendo e la comunidad natural de la gente. Crecer en edad significa nacer pequeño, crecer y devenir adulto. Es el proceso de cada ser humano, con sus alegrías y tristezas, sus descubrimientos y frustraciones, sus rabias y sus amores. Esto se aprende viviendo y conviviendo en la familia con los padres, los hermanos y las hermanas, los tíos y los parientes. Crecer en gracia significa: describir la presencia de Dios en la vida, su acción en todo lo que acontece, la vocación, su llamada. La carta a los Hebreos dice que: “Aun siendo Hijo, aprendió en su pasión lo que es obedecer” (Heb 4,8).

Para la reflexión personal

  • ¿Conoces a personas como Ana, que tienen una mirada de fe sobre las cosas de la vida?
  • Crecer en sabiduría, en edad y en gracia: ¿Cómo acontece esto en mi vida?

Oración final

Cantad a Yahvé, bendecid su nombre! Anunciad su salvación día a día, contad su gloria a las naciones, sus maravillas a todos los pueblos. (Sal 96,2-3)

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Lectio mar, 29 dic 2020

Lucas 2,22-35

Tiempo de Navidad

Oración inicial

Dios todopoderoso, a quien nadie ha visto nunca; tú que has disipado las tinieblas del mundo con la venida de Cristo, la Luz verdadera, míranos complacido, para que podamos cantar dignamente la gloria del nacimiento de tu Hijo. Que vive y reina …

Lectura

Del santo Evangelio según Lucas 2,22-35

Cuando se cumplieron los días en que debían purificarse, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor.

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón. Era un hombre justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo.

El Espíritu Santo le había revelado que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a las gentes y gloria de tu pueblo Israel.»

Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él. Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y como signo de contradicción – ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! – a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones.»

Reflexión

  • Los primeros dos capítulos del Evangelio de Lucas, escrito en la mitad de los años 80, no son historia según el sentido en que hoy entendemos la historia. Funcionan mucho más como espejo, en el cual los cristianos convertidos del paganismo, descubrieron que Jesús había venido a realizar las profecías del Antiguo Testamento y a atender las más profundas inspiraciones del corazón humano. Son, asimismo, símbolo y espejo de lo que estaba ocurriendo entre los cristianos del tiempo de Lucas. Las comunidades llegadas del paganismo habían nacido de las comunidades de judíos convertidos, pero eran diferentes. El Nuevo no correspondía a lo que el Antiguo imaginaba y esperaba. Era “señal de contradicción” (Lc 2,34), causaba tensiones y era fuente de mucho dolor. En la actitud de María, imagen del Pueblo de Dios, Lucas representa un modelo de cómo perseverar en el Nuevo, sin ser infiel al Antiguo.
  • En estos dos primeros capítulos del Evangelio de Lucas, todo gira entorno del nacimiento de dos niños: Juan y Jesús. Los dos capítulos nos hacen sentir el perfume del evangelio de Lucas. En ellos, el ambiente es de ternura y de alabanza. Desde el comienzo al fin, se alaba y se canta, pues, por fin, la misericordia de Dios se reveló en Jesús; él cumplió las promesas hechas a los padres. Y Dios las cumplió a favor de los pobres; de los anawim, como Isabel y Zacarías, María y José, Ana y Simeón, los pastores. Estos supieron esperar su venida.
  • La insistencia de Lucas en decir que María y José cumplieron todo aquello que la Ley prescribe, evoca lo que Pablo escribió en la carta a los Gálatas.: “Cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, sometido a la Ley para rescatar a los que estaban sometidos a la Ley, para que fuesen adoptados como hijos” (Gal 4,4-5).
  • La historia del viejo Simeón enseña que la esperanza, aunque se demore, un día se realiza. No se frustra, ni se deshace. Pero la forma de realizarse no siempre corresponde a la manera que nos imaginamos. Simeón esperaba al Mesías glorioso de Israel. Llegando al templo, en medio de tantas parejas que llevan a sus niños, él ve a una pareja pobre de Nazaret. Y en esta pareja pobre con su niño ve la realización de su esperanza y de la esperanza del pueblo: “Mis ojos han visto la salvación ante todos los pueblos para iluminar a las naciones y gloria de tu pueblo, Israel.”
  • En el texto del evangelio de este día, aparecen los temas preferidos por Lucas, a saber, una gran insistencia en la acción del Espíritu Santo, en la oración y en el ambiente orante, una atención continua a la acción y participación de las mujeres, y una preocupación constante con los pobres y con el mensaje para los pobres.

Para la reflexión personal

  • ¿Serías capaz de percibir en un niño pobre la luz para iluminar a las naciones?
  • ¿Serías capaz de aguantar una vida entera esperando la realización de tu esperanza?

Oración final

¡Cantad a Yahvé un nuevo canto, canta a Yahvé, tierra entera,
cantad a Yahvé, bendecid su nombre! Anunciad su salvación día a día. (Sal 96,1-2)

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Lectio lun, 28 dic 2020

Mateo 2,13-18

Tiempo de Navidad

Oración inicial

Dios nuestro, que concediste a los Santos Inocentes dar testimonio de Cristo, no de palabra, sino con su sangre, ayúdanos a poner de manifiesto nuestra fe, no sólo con nuestros labios, sino, más bien, con nuestra conducta diaria. Por nuestro Señor Jesucristo. Amen.

Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 2,13-18

Cuando los magos se retiraron, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle.» Él se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto; y estuvo allí hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliera lo dicho por el Señor por medio del profeta: De Egipto llamé a mi hijo.

Entonces Herodes, al ver que había sido burlado por los magos, se enfureció terriblemente y envió a matar a todos los niños de Belén y de toda su comarca, de dos años para abajo, según el tiempo que había precisado por los magos. Entonces se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías: Un clamor se ha oído en Ramá, mucho llanto y lamento: es Raquel que llora a sus hijos, y no quiere consolarse, porque ya no existen.

Reflexión

  • El Evangelio de Mateo, redactado entorno a los años 80 y 90, tiene la preocupación de mostrar que en Jesús se realizan las profecías. Muchas veces se dice: “Esto sucedió para que se realizara lo que dice la escritura ” (cf. Mt 1,22; 2,17.23; 4,14; 5,17; etc). Es porque los destinatarios del Evangelio de Mateo son las comunidades de judíos convertidos que vivían una crisis profunda de fe y de identidad. Después de la destrucción de Jerusalén en el año 70, los fariseos eran el único grupo superviviente del judaísmo. En los años 80, cuando empezaron a reorganizarse, creció la oposición entre judíos fariseos y judíos cristianos. Estos últimos terminaron siendo excomulgados de la sinagoga y separados del pueblo de las promesas. La excomulga volvió a agudizar el problema de la identidad. No podían frecuentar más sus sinagogas. Y llegó la duda: ¿Será que nos equivocamos? ¿Quién es el verdadero pueblo de Dios? Jesús, ¿es realmente el Mesías?
  • Es para este grupo sufrido que Mateo escribe su evangelio como Evangelio de la consolación para ayudarlos a superar el trauma de la ruptura, como Evangelio de la revelación para mostrar que Jesús es el verdadero Mesías, el nuevo Moisés, en quien se realizan las promesas; como Evangelio de la nueva práctica para enseñar el camino de cómo alcanzar la nueva justicia, mayor que la justicia de los fariseos (Mt 5,20).
  • En el evangelio de hoy aparece esta preocupación de Mateo. El consuela las comunidades perseguidas mostrando que Jesús también fue perseguido. El revela que Jesús es el Mesías, pues por dos veces insiste en decir que las profecías se realizarán en él; y sugiere además que Jesús es el nuevo Moisés, pues al igual que Moisés fue perseguido y tuvo que huir. El indica un nuevo camino, sugiriendo que deben hacer como los magos que supieron evitar la vigilancia de Herodes e volvieron por otro camino a su morada.

Para la reflexión personal

  • Herodes mandó matar a los niños de Belén. El Herodes de hoy sigue matando a millones de niños. Mueren de hambre, de enfermedad, de desnutrición, por el aborto. ¿Quién es hoy Herodes?
  • Mateo ayuda a superar la crisis de fe y de identidad. Hoy, muchos viven una crisis profunda de fe y de identidad. El Evangelio, ¿cómo puede ayudar a superar esta crisis de fe?

Oración final

Nuestra ayuda es el nombre de Yahvé, que hizo el cielo y la tierra. (Sal 124,8)

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Lectio Dom, 27 dic 2020

Mateo 2,13-18

Tiempo de Navidad

Oración inicial

Dios nuestro, que concediste a los Santos Inocentes dar testimonio de Cristo, no de palabra, sino con su sangre, ayúdanos a poner de manifiesto nuestra fe, no sólo con nuestros labios, sino, más bien, con nuestra conducta diaria. Por nuestro Señor Jesucristo. Amen.

Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 2,13-18

Cuando los magos se retiraron, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo:

«Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle.» Él se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto; y estuvo allí hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliera lo dicho por el Señor por medio del profeta: De Egipto llamé a mi hijo.

Entonces Herodes, al ver que había sido burlado por los magos, se enfureció terriblemente y envió a matar a todos los niños de Belén y de toda su comarca, de dos años para abajo, según el tiempo que había precisado por los magos. Entonces se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías: Un clamor se ha oído en Ramá, mucho llanto y lamento: es Raquel que llora a sus hijos, y no quiere consolarse, porque ya no existen.

Reflexión

  • El Evangelio de Mateo, redactado entorno a los años 80 y 90, tiene la preocupación de mostrar que en Jesús se realizan las profecías. Muchas veces se dice: “Esto sucedió para que se realizara lo que dice la escritura ” (cf. Mt 1,22; 2,17.23; 4,14; 5,17; etc.). Es porque los destinatarios del Evangelio de Mateo son las comunidades de judíos convertidos que vivían una crisis profunda de fe y de identidad. Después de la destrucción de Jerusalén en el año 70, los fariseos eran el único grupo superviviente del judaísmo. En los años 80, cuando empezaron a reorganizarse, creció la oposición entre judíos fariseos y judíos cristianos. Estos últimos terminaron siendo excomulgados de la sinagoga y separados del pueblo de las promesas. La excomulga volvió a agudizar el problema de la identidad. No podían frecuentar más sus sinagogas. Y llegó la duda: ¿Será que nos equivocamos? ¿Quién es el verdadero pueblo de Dios? Jesús, ¿es realmente el Mesías?

    Es para este grupo sufrido que Mateo escribe su evangelio como Evangelio de la consolación para ayudarlos a superar el trauma de la ruptura, como Evangelio de la revelación para mostrar que Jesús es el verdadero Mesías, el nuevo Moisés, en quien se realizan las promesas; como Evangelio de la nueva práctica para enseñar el camino de cómo alcanzar la nueva justicia, mayor que la justicia de los fariseos (Mt 5,20).

  • En el evangelio de hoy aparece esta preocupación de Mateo. El consuela las comunidades perseguidas mostrando que Jesús también fue perseguido. El revela que Jesús es el Mesías, pues por dos veces insiste en decir que las profecías se realizarán en él; y sugiere además que Jesús es el nuevo Moisés, pues al igual que Moisés fue perseguido y tuvo que huir. El indica un nuevo camino, sugiriendo que deben hacer como los magos que supieron evitar la vigilancia de Herodes e volvieron por otro camino a su morada.

Para la reflexión personal

  • Herodes mandó matar a los niños de Belén. El Herodes de hoy sigue matando a millones de niños. Mueren de hambre, de enfermedad, de desnutrición, por el aborto. ¿Quién es hoy Herodes?
  • Mateo ayuda a superar la crisis de fe y de identidad. Hoy, muchos viven una crisis profunda de fe y de identidad. El Evangelio, ¿cómo puede ayudar a superar esta crisis de fe?

Oración final

Nuestra ayuda es el nombre de Yahvé, que hizo el cielo y la tierra. (Sal 124,8)

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Lectio sáb, 26 dic 2020

Mateo 10,17-22

Tiempo de Navidad

Oración inicial

Dios nuestro, que concediste a san Esteban, protomártir, fortaleza para orar por sus verdugos, haz que, a imitación suya, sepamos perdonar de corazón a cuantos nos hayan ofendido o causado algún mal. Por nuestro Señor Jesucristo. Amen.

Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 10,17-22

Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los tribunales y os azotarán en sus sinagogas; y por mi causa seréis llevados ante gobernadores y reyes, para que deis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Mas cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo o qué vais a hablar. Lo que tengáis que hablar se os comunicará en aquel momento. Porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu de vuestro Padre el que hablará en vosotros.

«Entregará a la muerte hermano a hermano y padre a hijo; se levantarán hijos contra padres y los matarán. Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará.

Reflexión

  • El contraste es grande. Ayer, día de Navidad, tuvimos el pesebre del recién nacido con el canto de los ángeles y la visita de los pastores. Hoy es la sangre derramada de Esteban, apedreado hasta la muerte, porque tuvo el valor de creer en la promesa expresada en la sencillez del pesebre. Esteban criticó la interpretación fundamentalista de la Ley de Dios y el monopolio del Templo. Por eso le mataron (Hechos 6,13-14).
  • Hoy, en la fiesta de Esteban, primer mártir, la liturgia nos presenta un pasaje del evangelio de Mateo (Mt 10,17-22), sacado del así llamado Sermón de la Misión (Mt 10,5-42). En él Jesús advierte a sus discípulos diciendo que la fidelidad al evangelio conlleva dificultades y persecución: “a ustedes los arrastrarán ante las autoridades, y los azotarán en las sinagogas”. Más para Jesús lo que importa en la persecución no es el lado doloroso del sufrimiento, más bien el lado positivo del testimonio: “Por mi causa, ustedes serán llevados ante los gobernantes y los reyes, teniendo así la oportunidad de dar testimonio de mí ante ellos y los paganos”. La persecución es una oportunidad para dar testimonio de la Buena Nueva que Dios nos trae.
  • Fue lo que aconteció con Esteban. El dio testimonio de su fe en Jesús hasta el último momento de su vida. En la hora de su muerte dijo: “Veo el cielo abierto; y al Hijo del Hombre de pie a la derecha de Dios” (Hechos 7,56). Y al caerse muerto bajo las piedras imitó a Jesús, gritando: “¡Señor, no les tengas en cuenta este pecado!” (Hechos 7,60; Lc 23,34).
  • Jesús había dicho: “Cuando los juzguen, no se preocupen por lo que van a decir ni cómo tendrán que hacerlo; en esa misma hora se les dará lo que van a decir; Pues no van a ser ustedes los que hablarán, sino el Espíritu de su Padre, el que les hablará por ustedes”. Esta profecía se realizó también en Esteban. Sus adversarios “no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba” (Hechos 6,10). “Los miembros del sanedrín tuvieron la impresión de ver en su rostro el rostro de un ángel” (Hechos 6,15). Esteban hablaba “repleto de Espíritu Santo” (Hechos 7,55). Por esto, la rabia de los demás era tan grande y lo lincharon.
  • Hoy también sucede lo mismo. En muchos lugares mucha gente es arrastrada ante los tribunales y sabe dar respuestas que superan en sabiduría las de sabios y entendidos (Lc 10,21).

Para la reflexión personal

  • Poniéndote en la posición de Esteban: ¿has sufrido alguna vez por causa de tu fidelidad al Evangelio?
  • La sencillez del pesebre y la dureza del martirio van a la par en la vida de Santos y Santas y en la vida de tantas personas que hoy son perseguidas hasta la muerte por causa de su fidelidad al evangelio. ¿Tú conoces de cerca personas así?

Oración final

En ti, Yahvé, me cobijo, ¡nunca quede defraudado! ¡Líbrame conforme a tu justicia, tiende a mí tu oído, date prisa! (Sal 31,2-3)

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Lectio vie, 25 dic 2020

Juan 1,1-18

El prólogo del evangelio de Juan

Oración inicial

En la oscuridad de una noche sin estrellas, la noche vacía de sentido tú, Verbo de la Vida, como relámpago en la tempestad del olvido, has entrado en el límite de la duda, al abrigo de los confines de la precariedad, para esconder la luz. Palabras hechas de silencio y de cotidianidad tus palabras humanas, precursoras de los secretos del Altísimo: como anzuelos lanzados en las aguas de la muerte para encontrar al hombre, sumergido en su ansiosa locura, y retenerlo preso, por el atrayente resplandor del perdón. A Ti, Océano de Paz y sombra de la eterna Gloria, te doy gracias: Mar en calma para mi orilla que espera la ola, ¡que yo te busque! Y la amistad de los hermanos me proteja cuando la tarde descienda sobre mi deseo de ti. Amén.

Lectura

El texto: Juan 1,1-18

En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. 2 Ella estaba en el principio junto a Dios. 3 Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada Lo que se hizo 4 en ella era la vida y la vida era la luz de los hombres, 5 y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron. 6 Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. 7 Éste vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. 8 No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. 9 La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre, viniendo a este mundo.10 En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció.11 Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron.12 Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre;13 los cuales no nacieron de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de hombre sino que nacieron de Dios.14 Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Unigénito, lleno de gracia y de verdad.15 Juan da testimonio de él y clama: «Este era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo.»16 Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia.17 Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. 18 A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo Unigénito, que está en el seno del Padre, él lo ha contado.

Momento de silencio:

Dejamos que la Voz del Verbo resuene en nosotros.

Meditatio

Preguntas para la reflexión:
  • Dios, que es luz, ha escogido ahuyentar las tinieblas del hombre, haciéndose él mismo tinieblas. El hombre ha nacido ciego (cfr Jn 9,1-41): la ceguera es para él la condición de creatura. El gesto simbólico de Jesús de recoger fango y derramarlo sobre los ojos del ciego de nacimiento de Juan, nos quiere indicar la novedad de la encarnación: es un gesto de la nueva creación. A aquel ciego, cuando aún estaban sus ojos cubiertos por el fango de la creación, se le pide, no un acto de fe, sino de obediencia: ir a la piscina de Siloé que significa “enviado”. Y el enviado es Jesús.
  • ¿Sabremos obedecer a la Palabra que cada día llega a nosotros?
  • El hombre ciego en el evangelio de Juan es un pobre: no pretende nada, no pide nada. También nosotros, a menudo, vivimos en la ceguera cotidiana con la resignación de quien no merece horizontes diversos. ¿Nos reconoceremos privado de todo, para que sea también destinado a nosotros el don de Dios, don de la redención de la carne, pero sobre todo don de luz y de fe?
  • La ley fue dada por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios ninguno lo ha visto: sólo el Hijo unigénito, que está en el seno del Padre, él lo ha revelado” (Jn 1,17-18). La inteligencia de lo que acaece en la historia de nuestra vida nos lleva a salir de la ceguera de la presunción y a contemplar la luz que brilla sobre el rostro del Hijo de Dios. Y nuestros ojos, inundados de luz, se abren a los acontecimientos. ¿Cuándo conseguiremos ver a Dios entre nosotros?
Clave de lectura:

Juan, un hombre que ha tenido ocasión de ver resplandecer la luz, que ha visto, oído, tocado, la luz. En el principio el Verbo existía: constantemente dirigido hacia el amor del Padre, se ha convertido en la explicación verdadera, en la exégesis única (Jn 1,18), la revelación de su amor. En el Logos era la vida y la vida era la luz, pero las tinieblas no la han acogido. En el Antiguo Testamento la revelación del Verbo de Dios es revelación de luz: a ella corresponde la plenitud de la gracia, la gracia de la gracia, que se nos da en Jesús, revelación del amor sin límites de Dios (Jn 1,4-5,16). También todo el testimonio del Antiguo Testamento es un testimonio de luz: desde Abrahán a Juan Bautista, Dios manda testimonios de la luz; Juan Bautista es el último de ellos: anuncia la luz que está por venir en el mundo y reconoce en Jesús la luz esperada (Jn 1,6-8;15).

Dabar IHWH es la comunicación de Dios con el hombre, dada para todos aquéllos que Dios ha llamado y aquéllos sobre los cuáles cae, sobre los cuáles viene la palabra del Señor (cfr Is 55,10- 11). Como dice San Agustín: La Palabra de Dios es la verdadera luz.

La palabra sale de la boca de Dios, pero conserva toda su fuerza, es persona, crea y sostiene el mundo. Esta palabra que crea y salva se identifica con la Torah, con la que Israel entiende la revelación divina en su totalidad, con la Sabiduría: De Sión saldrá la ley y de Jerusalén la palabra del Señor (Is 2,3).

El memra (arameo) es el concepto que ha servido a Juan para pasar del dabar al logos: en los targum el memra tiene una función creadora, pero sobre todo reveladora, que se expresa de modo particular a través de la imagen de la luz. En el Targum Neophiti, en el famoso poema de las cuatro noches sobre Éx. 12,42 está escrito: La primera noche fue aquélla en la que IHWH se manifestó sobre el mundo para crearlo: el mundo estaba desierto y vacío y las tinieblas recubrían la faz del abismo. Y el menra de IHWH era la luz que brillaba.” En el Targum Jerusalaim el manuscrito 110 dice: “Con su palabra IHWH brillaba e iluminaba”.

El midrash subraya que la ley existía antes del mundo, era vida, era luz: “Las palabras de la Torah son luz para el mundo” (Midrash Dt Rabba 7.3). Hija unigénita de Dios, la Torah ha sido escrita con fuego negro en la llama blanca y yace sobre las rodillas de Dios, mientras Dios se sienta sobre el trono de gloria (cfr Midrash al Salmo 90.3).

El logos-luz se hace presente en el mundo: Todo es vida en él: el Verbo substituye a la Torah. Se transcienden los signos, y más que substitución se asiste a un cumplimiento. Si la Torah para el judío es la hija de Dios, Juan muestra que ella es el logos, que desde el principio está junto a Dios, es Dios. Este logos se hace carne: hombre, caduco, limitado, finito, metiendo su gloria en la carne. Él ha puesto su tienda, skené, entre nosotros, se ha convertido en sekinah de Dios entre nosotros, y ha hecho ver la gloria, la presencia aplastante de Dios a los hombres. La gloria que habitaba en la tienda del Éxodo ( Éx 40,34-38), que habitaba en el templo (1 Re 8,10), ahora habita en la carne del Hijo de Dios. Es una verdadera Epifanía. La shekinak se hace visible, porque la shekinah es Cristo, lugar de la presencia y de la gloria divina. Hay quien ha visto la gloria de Dios: el Unigénito lleno de gracia y de verdad; él viene a revelarnos el rostro del Padre, el único que puede hacerlo, porque está en el seno del Padre. De esta plenitud de vida tiene origen la nueva creación. Moisés ha dado la ley, Cristo da la gracia y la verdad, el amor, la fidelidad. En el Hijo se puede contemplar a Dios sin morir, porque quien ve al Hijo ve al Padre: Jesús es la exégesis, la narración de la vida divina.

Y el lugar de revelación su carne. He aquí por qué Juan dirá en el cumplimiento de la hora: “Nosotros hemos visto su gloria” (Jn 1,14), donde por “hora de la glorificación” no se ve otra cosa que tinieblas. La luz está escondida en su dar la vida por amor de los hombres, en el amor hasta el final, sin volver atrás, respetando la libertad del hombre de crucificar al Autor de la vida: Dios es glorificado en el momento de la pasión: un amor cumplido, definitivo, sin límites, un amor demostrado hasta las últimas consecuencias: Es el misterio de la luz que se hace camino en las tinieblas, sí, porque el amor ama la oscuridad de la noche: cuando la vida se hace más íntima y las propias palabras mueren para vivir en el respiro de la persona amada la luz está en el amor que ilumina aquella hora de expropiación, hora en la que se pierde uno mismo, para encontrarse restituido en el abrazo de la vida.

Oración final

Jerusalén, quítate el vestido de luto y aflicción y vístete ya siempre con las galas de la gloria de Dios. Envuélvete en el manto de la justicia divina y adorna tu cabeza con la gloria del Eterno. Porque Dios mostrará tu esplendor a toda la tierra y te dará para siempre este nombre: «Paz en la justicia y gloria en la piedad». Levántate, Jerusalén, súbete en alto, mira hacia oriente y contempla a tus hijos convocados desde oriente a occidente por la palabra del Santo y disfrutando del recuerdo de Dios. Se te marcharon a pie, conducidos por el enemigo, pero Dios te los devuelve encumbrados en gloria y en litera real

Porque Dios ha ordenado rebajarse a todo monte elevado y a las dunas permanentes, y rellenarse a los barrancos, hasta nivelar la tierra, para que Israel camine seguro bajo la gloria de Dios.

Y hasta los bosques y los árboles aromáticos darán sombra a Israel por orden de Dios. Porque Dios conducirá a Israel con alegría a la luz de su gloria, con su misericordia y su justicia. Baruc 5,1-9

Contemplación

Padre de la luz, vengo a tí con todo el grito de mi existir. Después de dar pasos buenos y de resbalones en el mal, llego a entender, porque lo experimento, que por mí sólo existo en la oscuridad de las tinieblas. Sin tu luz, no veo nada. Eres tú, en efecto, la fuente de la vida, tú, Sol de justicia, el que abre mis ojos, tú el camino que conduce al Padre. Hoy has venido a nosotros, Palabra eterna, como luz que sigue atravesando las páginas de la historia para ofrecer a los hombres los dones de la gracia y de la alegría en el desierto de la carestía y de la ausencia: el pan y el vino de tu Nombre santo, que en la hora de la Cruz se convirtieron en el signo visible del amor consumado, nos hacen nacer contigo en el seno fecundo que es la Iglesia, la cuna de tu vida para nosotros.

Como María, queremos estar cerca de ti para aprender a ser como Ella, llena de la gracia del Altísimo. Y cuando nuestras tiendas recojan la nube del Espíritu en el fulgor de una palabra pronunciada, entonces entenderemos la gloria de tu Rostro y bendeciremos en un silencio adorante sin ninguna frialdad, la Belleza del ser una sola cosa contigo, Verbo del Dios viviente.

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Lectio jue, 24 dic 2020

Lucas 1,67-79

Oración inicial

Apresúrate, Señor Jesús, y no tardes, para que tu venida consuele y fortalezca a los que esperan todo de tu amor. Tú que vives y reinas.

Lectura

Del santo Evangelio según Lucas 1,67-79

Zacarías, su padre, quedó lleno de Espíritu Santo y profetizó diciendo: «Bendito el Señor Dios de Israel porque ha visitado y redimido a su pueblo, y nos ha suscitado una fuerza salvadora en la casa de David, su siervo, como había prometido desde antiguo, por boca de sus santos profetas, que nos salvaría de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian teniendo misericordia con nuestros padres y recordando su santa alianza el juramento que juró a Abrahán nuestro padre de concedernos que, libres de manos enemigas, podamos servirle sin temor en santidad y justicia en su presencia todos nuestros días.

Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo, pues irás delante del Señor para preparar sus caminos y dar a su pueblo el conocimiento de la salvación mediante el perdón de sus pecados, por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, que harán que nos visite una Luz de lo alto, a fin de iluminar a los que habitan en tinieblas y sombras de muerte y guiar nuestros pasos por el camino de la paz.»

Reflexión

  • El Cántico de Zacarías es uno de los muchos cánticos de las comunidades de los primeros cristianos, que hasta hoy están esparcidos por los escritos del Nuevo Testamento: en los evangelios (Lc 1,46-55; Lc 2,14; 2,29-32), en las cartas paulinas (1Cor 13,1-13; Ef 1,3-14; 2,14- 18; Fil 2,6-11; Col 1,15-20) y en el Apocalipsis (1,7; 4,8; 11,17-18; 12,10-12; 15,3-4; 18,1 hasta 19,8). Estos cánticos nos dan una idea de cómo era la vivencia de la fe y de la liturgia semanal en aquellos primeros tiempos. Dejan entrever una liturgia que era, al mismo tiempo, celebración del misterio, profesión de fe, animación de la esperanza y catequesis.
  • Aquí en el Cántico de Zacarías, los miembros de aquellas primeras comunidades, casi todos judíos, cantan la alegría de haber sido visitados por la bondad de Dios que, en Jesús, vino a realizar las promesas. El cántico tiene una bonita estructura, bien elaborada. Parece una lenta subida que lleva a los fieles hasta lo alto de la montaña, de donde observan el camino recorrido desde Abrahán (Lc 1,68-73), experimentan el comienzo de la realización de las promesas (Lc 1,74-75) y de allí miran hacia delante previendo el camino que tiene que recorrer el niño Juan hasta el nacimiento de Jesús; el sol de justicia que viene a preparar para todos el camino de la Paz (Lc 76-79).
  • Zacarías comienza alabando a Dios porque ha visitado y redimido a su pueblo (Lc 1,68) y ha suscitado a un poderoso salvador en la casa de David su siervo (Lc 1,69) como había prometido por boca de los profetas (Lc 1,70). Y describe en qué consiste esta salvación poderosa: salvarnos de todos nuestros enemigos y de las manos de todos los que nos odian (Lc 1,71). Esta salvación es el resultado, no de nuestro esfuerzo, sino de la bondad misericordiosa de Dios mismo que se acordó de su alianza sagrada y del juramento hecho a Abrahán; nuestro padre (Lc 1,72). Dios es fiel. Este es el fundamento de nuestra seguridad.
  • Seguidamente Zacarías describe en qué consiste el juramento de Dios a Abrahán: es la esperanza de “que, libres de nuestros enemigos, podamos vivir sin temor, en santidad y justicia, en presencia de Dios, todos los días de nuestra vida”. Este era el gran deseo de la gente de aquel tiempo y sigue siendo el gran deseo de todos los pueblos de todos los tiempos: vivir en paz, sin miedo, sirviendo a Dios y al prójimo, en santidad y justicia, todos los días de nuestra vida. Este es lo alto de la montaña, el punto de llegada, que apareció en el horizonte con el nacimiento de Juan (Lc 1,73-75).
  • Ahora la atención del cántico se dirige a Juan, al niño que acaba de nacer. El será el profeta del Altísimo, porque irá delante del Señor preparándole el camino, capacitando a su pueblo para conocer la salvación para el perdón de los pecados (Lc 1,76-77). Aquí tenemos una alusión clara a la profecía mesiánica de Jeremías que decía: “Ya no tendrá que enseñarse mutuamente, diciéndose el uno al otro: “Conozcan a Javé”. Porque todos, grandes y pequeños, me conocerán, oráculo de Javé, porque yo habré perdonado su culpa y no me acordaré más de su pecado” (Jer 31,34). En la Biblia, “conocer” es sinónimo de “experimentar”. El perdón y la reconciliación nos hacen experimentar la presencia de Dios.
  • Todo esto será fruto de la acción misericordiosa del corazón de nuestro Dios y se realizará plenamente con la venida de Jesús, el sol que viene de lo alto para iluminar todos los que están en tinieblas y sombras de muerte y para guiar nuestros pasos por los caminos de la Paz (Lc 1,78- 79).

Para la reflexión personal

  • Hay veces que es bueno leer el cántico como si fuera por primera vez para poder descubrir en él toda la novedad de la Buena Nueva de Dios.
  • ¿Has experimentado alguna vez la bondad de Dios? ¿Has experimentado alguna vez el perdón de Dios?

Oración final

Cantaré por siempre el amor de Yahvé, anunciaré tu lealtad de edad en edad. Dije: «Firme está por siempre el amor, en ellos cimentada tu lealtad. (Sal 89,2-3)

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Lectio mie, 23 dic, 2020

Lucas 1,57-66

Cuarta semana de Adviento

Oración

Apresúrate, Señor Jesús, y no tardes, para que tu venida consuele y fortalezca a los que esperan todo de tu amor. Tú que vives y reinas.

Lectura

Del Evangelio según Lucas 1,57-66

Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz y tuvo un hijo. Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella. Al octavo día fueron a circuncidar al niño y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías, pero su madre, tomando la palabra, dijo: «No; se ha de llamar Juan.» Le decían:

«No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre.» Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre.» Y todos quedaron admirados. Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios. Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; todos los que las oían las grababan en su corazón, diciéndose: «Pues ¿qué será este niño?» Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él.

Reflexión

  • En los capítulos 1 e 2 de su evangelio, Lucas describe el anuncio y el nacimiento de dos niños, Juan y Jesús, que va a desempeñar un papel importante en la realización del proyecto de Dios. Lo que Dios inició en el AT comienza a realizarse por medio de ellos. Por esto, en estos dos capítulos, Lucas evoca muchos hechos y personas del AT y llega a imitar el estilo del AT. Es para sugerir que con el nacimiento de estos dos niños, se traza una gran curva en la historia y se inicia la realización de las promesas de Dios por medio de Juan y de Jesús y con la colaboración de los padres, Isabel y Zacarías y María y José.
  • Existe un cierto paralelismo entre el anuncio y el nacimiento de los dos niños:
    • El anuncio del nacimiento de Juan (Lc 1,5-25) y de Jesús (Lc 1,26-38)
    • Las dos madres embarazadas se encuentran y experimentan la presencia de Dios (Lc 1,27-56)
    • El nacimiento de Juan (Lc 1,57-58) y de Jesús (Lc 2,1-20)
    • La circuncisión en la comunidad de Juan (Lc 1,59-66) y de Jesús (Lc 2,21-28)
    • El canto de Zacarías (Lc 1,67-79) y el canto de Simeón con la profecía de Ana (Lc 2,29-32)
    • La vida oculta de Juan (Lc 1,80) y de Jesús (Lc 2,39-52)
  • Lucas 1,57-58: Nacimiento de Juan Bautista. “Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz y tuvo un hijo. Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella”. Como tantas mujeres del AT, Isabel era estéril: Como Dios tuvo piedad de Sara (Gén 16,1; 17,17; 18,12), de Raquel (Gén 29,31) y de Ana (1Sam 1,2.6.11) transformando la esterilidad en fecundidad, así El tuvo piedad de Isabel, y ella concibió a un hijo. Embarazada, Isabel se escondió durante cinco meses. Cuando después de cinco meses, la gente pudo comprobar en su cuerpo como Dios había sido bueno con Isabel, todos se alegraron con ella. Este ambiente comunitario en que todos participan de la vida de los demás, tanto en la alegría como en el dolor, es el ambiente en que Juan y Jesús nacieron, crecieron y recibieron su formación. Un ambiente así marca la personalidad de las personas por el resto de su vida. Y este ambiente comunitario es el que más nos falta hoy.
  • Lucas 1,59: Dar el nombre el octavo día. “Al octavo día fueron a circuncidar al niño y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías”. La implicación de la comunidad en la vida de familia de Zacarías, de Isabel y Juan es tal que los padres y los vecinos llegan a interferir hasta en escoger el nombre de la criatura. Quieren dar al niño en nombre del padre: “¡Zacarías!” Zacarías quiere decir: Dios se acordó. Tal vez querrían expresar la gratitud a Dios por haberse acordado de Isabel y de Zacarías y por haberles dado a un hijo en su vejez.
  • Lucas 1,60-63: ¡Su nombre será Juan! Pero Isabel interviene y no permite que los parientes tomen la delantera en la cuestión del nombre. Recordando el anuncio del nombre hecho por el ángel Zacarías (Lc 1,13), ella dice: “¡No! Se llamará Juan”. En un lugar pequeño como Ain Karem en la sierra de Judea, el control social es muy fuerte. Y cuando una persona sale fuera de las costumbres normales del lugar, es criticada. Isabel no siguió las costumbres del lugar y escogió un nombre fuera de los patrones normales. Por esto, los parientes y los vecinos reclamaron diciendo: “No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre”. Los parientes no ceden con facilidad y hacen señas al padre para saber de él cómo quiere que se le llame al niño. Él pidió una tablilla y escribió: “Juan es su nombre”. Todos quedaron admirados, pues debían de haber percibido algo del misterio de Dios que envolvía el nacimiento del niño.
  • Y esta percepción que la gente tiene del misterio de Dios presente en los hechos tan comunes de la vida, es la que Lucas quiere comunicar a sus lectores y lectoras. En su manera de describir los acontecimientos, Lucas no es como el fotógrafo que sólo registra lo que los ojos pueden ver. Es como aquel que usa los Rayos X y que registra aquello que los ojos no pueden ver. Lucas lee los hechos con los Rayos X de la fe que revela lo que la mirada común no percibe.
  • Lucas 1,64-66: La noticia del niño se difunde. “Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios. Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; todos los que las oían las grababan en su corazón, diciéndose: Pues ¿qué será este niño? Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él”.
  • La manera en que Lucas describía los hechos evoca las circunstancias del nacimiento de las personas que en el AT tuvieron un papel importante en la realización del proyecto de Dios y cuya infancia ya parecía marcada por el destino privilegiado que iba a tener: Moisés (Ex 2,1-10), Sansón (Ju 13,1-4 e 13,24-25), Samuel (1Sam 1,13-28 e 2,11).
  • Si se conoce bien el Antiguo Testamento, se encontrarán muchas evocaciones en el evangelio de Lucas. Los dos primeros capítulos de su Evangelio no son historias en el sentido en que hoy entendemos la historia. Funcionan más como un espejo para ayudar a los lectores y lectoras a descubrir que Juan y Jesús habían venido a cumplir las profecías del Antiguo Testamento. Lucas quiere mostrar que Dios, mediante los dos niños, vino a responder a las más profundas aspiraciones del corazón humano. Por un lado, Lucas muestra que el Nuevo realizar lo que el Antiguo prefiguraba. Por otro lado, muestra que lo nuevo supera lo antiguo y no corresponde en todo a lo que el pueblo del Antiguo Testamento imaginaba y esperaba. En la actitud de Isabel y de Zacarías, de María y de José, Lucas presenta un modelo de cómo convertirse y creer en lo Nuevo que está llegando.

Para la reflexión personal

  • ¿Qué es lo que más me llama la atención en la manera que Lucas tiene de describir los hechos de la vida?
  • ¿Cómo leo los hechos de mi vida? ¿Cómo fotografía o cómo rayo X?

Oración final

Amor y verdad son las sendas de Yahvé para quien guarda su alianza y sus preceptos. Yahvé se confía a sus adeptos, los va instruyendo con su alianza. (Sal 25,10.14)

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Lectio mar, 22 dic 2020

Lucas 1,46-55

Cuarta semana de Adviento

Oración inicial

Señor Dios, que con la venida de tu Hijo has querido redimir al hombre, sentenciado a muerte; concede a los que van a adorarlo, hecho niño en Belén, participar de los bienes de su redención. Por nuestro Señor.

Lectura

Del santo Evangelio según Lucas 1,46-55

Y dijo María: «Alaba mi alma la grandeza del Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador porque ha puesto los ojos en la pequeñez de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor cosas grandes el Poderoso, Santo es su nombre y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen.

Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los de corazón altanero. Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes.

A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos con las manos vacías. Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia—como había anunciado a nuestros padres—en favor de Abrahán y de su linaje por los siglos.»

Reflexión

  • El cántico de María era uno de los cánticos de las comunidades de los primeros cristianos. Revela el nivel de conciencia y la firmeza de fe que las animaba por dentro. Cantado por las Comunidades, este cántico de María enseña a rezar y a cantar.
  • Lucas 1,46-50: Maria empieza proclamando el cambio que acontece en su propia vida bajo la mirada amorosa de Dios, lleno de misericordia. Por esto, canta feliz: “Exulto de gozo en Dios, mi Salvador”.
  • Lucas 1,51-53: Luego canta la fidelidad de Dios hacia su pueblo y proclama el cambio que el brazo del Señor estaba realizando a favor de los pobres y hambrientos. La expresión “brazo de Dios” recuerda la liberación del Éxodo. Es esta fuerza salvadora y libertadora de Javé la que hace acontecer los cambios: dispersa a los orgullosos (Lc 1,51), destrona a los poderosos y eleva a los humildes (Lc 1,52), despide a los ricos sin nada y llena de bienes a los hambrientos (Lc 1,53).
  • Lucas 1,54-55: Al final, María recuerda que todo esto es expresión de la misericordia de Dios con su pueblo y expresión de su fidelidad a las promesas hechas a Abrahán. La Buena Nueva vista no como una recompensa por la observancia de la Ley, sino como expresión de la bondad y de la fidelidad de Dios a sus promesas. Es lo que Pablo enseñaba a los Gálatas y a los Romanos.

Para la reflexión personal

  • Los cánticos son el termómetro de la vida de las comunidades. Revelan el grado de conciencia y de compromiso. Examina los cánticos de tu comunidad.
  • Analiza la conciencia social que aflora en el cántico de María. En el siglo 20 después de Cristo este canto fue censurado por los militares de un país latinoamericano, porque fue considerado subversivo.

Oración final

Levanta del polvo al humilde, alza del muladar al indigente para sentarlo junto a los nobles, y darle en heredad trono de gloria. (1Sam 1,8)

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