Tiempo de Cuaresma
Oración inicial
Penetrados del sentido cristiano de la Cuaresma y alimentados con tu palabra, te pedimos, Señor, que te sirvamos fielmente con nuestras penitencias y perseveremos unidos en la plegaria. Por nuestro Señor.
Lectura
Del santo Evangelio según Mateo 5,17-19
Jesús dijo a sus discípulos: “No crean que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles plenitud. Yo les aseguro que antes se acabarán el cielo y la tierra, que deje de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de la ley. Por lo tanto, el que quebrante uno de estos preceptos menores y enseñe eso a los hombres, será el menor en el Reino de los cielos; pero el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los cielos”.
Reflexión
El Evangelio de hoy (Mt 5,17-19) enseña como observar la ley de Dios de manera que su práctica muestre en qué consiste el pleno cumplimiento de la ley (Mt 5,17-19). Mateo escribe para ayudar las comunidades de judíos convertidos a superar las críticas de los hermanos de raza que los acusaban diciendo: “Ustedes son infieles a la Ley de Moisés”. Jesús mismo había sido acusado de infidelidad a la ley de Dios. Mateo trae la respuesta esclarecedora de Jesús a los que lo acusaban. Así nos da una luz para ayudar las comunidades a resolver su problema.
Usando imágenes de la vida cotidiana, con palabras sencillas y directas, Jesús había dicho que la misión de la comunidad, su razón de ser, es ser sal y luz. Había dado algunos consejos respecto de cada una de las imágenes. A continuación vienen los tres breves versículos del Evangelio de hoy.
Mateo 5,17-18: Ni una tilde de la ley dejará de ser vigente. Había varias tendencias en las comunidades de los primeros cristianos. Unas pensaban que no era necesario observar las leyes del Antiguo Testamento, pues es la fe en Jesús lo que nos salva y no la observancia de la Ley (Rm 3,21-26). Otros aceptaban a Jesús como Mesías, pero no aceptaban la libertad del Espíritu con que algunas comunidades vivían la presencia de Jesús resucitado. Pensaban que ellos, siendo judíos, debían continuar observando las leyes del AT (Hec 15,1.5). Había además cristianos que vivían tan plenamente en la libertad del Espíritu, que habían dejado de mirar la vida de Jesús de Nazaret o el AT y que llegaban a decir: “¡Anatema Jesús!” (1Cor 12,3). Ante estas tensiones, Mateo procura un equilibrio más allá de los dos extremos. La comunidad ha de ser un espacio, donde este equilibrio pueda ser alcanzado y vivido. La respuesta dada por Jesús a los que lo criticaban seguía bien actual para las comunidades: “¡No he venido a abolir la ley, sino a darle pleno cumplimiento!”. Las comunidades no podían estar contra la Ley, ni podían encerrarse en la observancia de la ley. Al igual que Jesús, debían dar un paso y mostrar, en la práctica, cuál es el objetivo que la ley quiere alcanzar en la vida de las personas, a saber, en la práctica perfecta del amor.
Mateo 5,17-18: Ni una tilde de la ley dejará de ser vigente. Y a los que querían deshacerse de toda la ley, Mateo recuerda otra palabra de Jesús: “Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos”. La gran inquietud del Evangelio de Mateo es mostrar que el AT, Jesús de Nazaret y la vida en el Espíritu Santo, no pueden separarse. Los tres forman parte del mismo y único proyecto de Dios y nos comunican la certeza central de la fe: el Dios de Abrahán y Sara está presente en medio de las comunidades por la fe en Jesús de Nazaret que nos manda su Espíritu.
Para la reflexión personal
¿Cómo veo y vivo la ley de Dios: cómo horizonte de libertad creciente o cómo imposición que delimita mi libertad?
Y ¿qué podemos hacer hoy para los hermanos y las hermanas que consideran toda esta discusión como superada y sin actualidad? ¿Qué podemos aprender de ellos?
Oración final
¡Celebra a Yahvé, Jerusalén, alaba a tu Dios, Sión!, que refuerza los cerrojos de tus puertas
y bendice en tu interior a tus hijos. (Sal 147,12-13)
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Lectio mar, 22 mar, 2022
Tiempo de Cuaresma
Oración inicial
Señor, que tu gracia no nos abandone, para que, entregados plenamente a tu servicio, sintamos sobre nosotros tu protección continua. Por nuestro Señor.
Lectura
Del santo Evangelio según Mateo 18,21-35
Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: “Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?” Jesús le contestó: “No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete”.
Entonces Jesús les dijo: “El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron le debía muchos millones. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba, diciendo: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. El rey tuvo lástima de aquel servidor, lo soltó y hasta le perdonó la deuda.
Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero. Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: ‘Págame lo que me debes’. El compañero se le arrodilló y le rogaba: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda. Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de indignación y fueron a contar al rey lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: ‘Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?’ Y el señor, encolerizado, lo entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía.
Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes, si cada cual no perdona de corazón a su hermano”.
Reflexión
El Evangelio de hoy habla de la necesidad del perdón. No es fácil perdonar. Pues ciertas heridas siguen machucando el corazón. Hay personas que dicen: “Yo perdono pero no olvido” Rencor, tensiones, discusiones, opiniones diferentes, ofensas, provocaciones dificultan el perdón y la reconciliación. Vamos a meditar las palabras de Jesús que hablan de reconciliación (Mt 18,21-22) y que nos traen la parábola del perdón sin límites (Mt 18,23-35).
Mateo 18,21-22: ¡Perdonar setenta veces siete! Jesús había hablado de la importancia del perdón y sobre la necesidad de saber acoger a los hermanos y a las hermanas para ayudarlos a reconciliarse con la comunidad (Mt 18,15-20). Ante estas palabras de Jesús, Pedro pregunta: “¿Cuántas veces tengo que perdonar a los hermanos que pecan contra mí? ¿Hasta setenta veces siete? ” El número siete indica una perfección. En este caso, era sinónimo de siempre. Jesús va más lejos de la propuesta de Pedro. Elimina todo y cualquier límite posible para el perdón: «No te digo siete, sino setenta veces siete.” O sea, ¡setenta veces siempre! Pues no hay proporción entre el perdón que recibimos de Dios y el perdón que debemos ofrecer a los hermanos, como nos enseña la parábola del perdón sin límites.
La expresión setenta veces siete era una alusión a las palabras de Lamec que decía: “Y dijo Lamec a sus mujeres: Que un varón mataré por mi herida, y un joven por mi golpe. Si siete veces será vengado Caín, Lamec en verdad setenta veces siete lo será”. (Gen 4,23-24). Jesús quiere invertir el espiral de violencia que entró en el mundo por la desobediencia de Adán y Eva, por el asesinato de Abel y Caín y por la venganza de Lamec. Cuando la violencia desenfrenada se apodera de la vida, todo se deshace y la vida se desintegra. Surge el Diluvio y aparece la Torre de Babel de la dominación universal (Gen 2,1 a 11,32).
Mateo 18, 23-35: La parábola del perdón sin límite. La deuda de diez mil talentos valía alrededor de 164 toneladas de oro. La deuda de cien denarios valía 30 gramos de oro. No existe medio de comparación entre los dos. Aunque el deudor con mujer e hijos fuesen a trabajar la vida entera, jamás serían capaces de juntar 164 toneladas de oro. Ante el amor de Dios que perdona gratuitamente nuestra deuda de 164 toneladas de oro, es nada más que justo el que nosotros perdonemos al hermano una deuda insignificante de 30 gramos de oro, ¡setenta veces siempre! ¡El único límite a la gratuidad del perdón de Dios es nuestra incapacidad de perdonar al hermano! (Mt 18,34; 6,15).
La comunidad como espacio alternativo de solidaridad y de fraternidad. La sociedad del Imperio Romano era dura y sin corazón, sin espacio para los pequeños. Estos buscaban un abrigo para el corazón y no lo encontraban. Las sinagogas también eran exigentes y no ofrecían un lugar para ellos. Y en las comunidades cristianas el rigor de algunos en la observancia de la Ley llevaba dentro de la convivencia los mismos criterios de la sinagoga. Además de esto, hacia finales del siglo primero, en las comunidades cristianas comenzaban a aparecer las mismas divisiones que existían en la sociedad entre rico y pobre (Sant 2,1-9). En vez de ser la comunidad un espacio de acogida, corría el riesgo de volverse un lugar de condena y de conflictos. Mateo quiere iluminar las comunidades, para que sean un espacio alternativo de solidaridad y de fraternidad. Deben ser una Buena Nueva para los pobres.
Para la reflexión personal
¿Por qué es tan difícil perdonar?
En nuestra comunidad, ¿existe un espacio para la reconciliación? ¿De qué manera?
Oración final
Muéstrame tus caminos, Yahvé, enséñame tus sendas.
Guíame fielmente, enséñame, pues tú eres el Dios que me salva. En ti espero todo el día, por tu bondad, Yahvé. (Sal 25,4-6)
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Lectio lun, 21 mar, 2022
Oración inicial
Dios justo y santo nuestro Padre amoroso,
nos ofreciste tu mano amiga y nos enviaste a tu Hijo Jesús
para que nos acompañe en el camino
de la obediencia y la lealtad. Dios, a menudo herimos esta amistad; actuamos como si no fuéramos Tus hijos e hijas.
Mira la mirada de vergüenza en nuestros rostros. Perdónanos, porque contamos contigo.
Acepta nuestro agradecimiento
por seguir aceptándonos como somos
y por amarnos a pesar de nuestros pecados. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Lectura del Evangelio
Lucas 4:24-30
Jesús llegó a Nazaret, entró a la sinagoga y dijo al pueblo: “Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra. Había ciertamente en Israel muchas viudas en los tiempos de Elías, cuando faltó la lluvia durante tres años y medio, y hubo un hambre terrible en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda que vivía en Sarepta, ciudad de Sidón. Había muchos leprosos en Israel, en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, que era de Siria”. Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira, y levantándose, lo sacaron de la ciudad y lo llevaron hasta una barranca del monte, sobre el que estaba construida la ciudad, para despeñarlo. Pero él, pasando por en medio de ellos, se alejó de allí.
Reflexión
El Evangelio de hoy (Lc 4,24-30) forma parte de una parte más amplia (Lc 4,14-32). Jesús había presentado su programa en la sinagoga de Nazaret, utilizando un texto de Isaías que hablaba de los pobres, los presos, los ciegos y los oprimidos (Is 61,1-2) y que reflejaba la situación del pueblo de Galilea en la época de Jesús. En nombre de Dios, Jesús toma posición y define su misión: anunciar la Buena Nueva a los pobres, proclamar la liberación de los presos, devolver la vista a los ciegos, devolver la libertad a los oprimidos. Al terminar la lectura, actualiza el texto y dice: «¡Hoy se está cumpliendo este texto, mientras tú lo escuchas!». (Lc 4,21). Todos los presentes se quedaron atónitos (Lc 4,16.22b). Pero inmediatamente después hubo una reacción de descrédito. La gente de la sinagoga se escandalizó y no quiso saber nada de Jesús. Decían: «¿No es él el hijo de José?». (Lc 4,22b). ¿Por qué se escandalizaron? ¿Cuál es la razón de esta reacción [inesperada]?
Porque Jesús citó el texto de Isaías sólo hasta la parte que dice: «para proclamar un año de gracia del Señor», y omite el final de la frase, que dice: «para proclamar un día de venganza de nuestro Dios» (Is 61,2). La gente de Nazaret se quedó sorprendida porque Jesús omitió la frase sobre la venganza. Querían que la Buena Noticia de la liberación de los oprimidos fuera una acción de venganza por parte de Dios contra los opresores. En este caso, la llegada del Reino sería sólo un cambio social superficial, y no un cambio o conversión del sistema. Jesús no acepta esta forma de pensar. Su experiencia de Dios Padre le ayuda a comprender mejor el significado de las profecías. Él quita la venganza. La gente de Nazaret no acepta esa propuesta, y la autoridad de Jesús empieza a disminuir: «¿No es hijo de José?»
Lucas 4:24: Ningún profeta es aceptado en su propio país. Jesús responde: «¡Ningún profeta es aceptado en su propio país!». De hecho, no aceptaron la nueva imagen de Dios que Jesús les comunicó a través de esta nueva y más libre interpretación de Isaías. El mensaje del Dios de Jesús superó los límites del pueblo judío y se abrió para aceptar a los excluidos y a toda la humanidad.
Lucas 4:25-27: Dos historias del Antiguo Testamento. Para ayudar a la comunidad a ir más allá del escándalo y comprender la universalidad de Dios, Jesús utiliza dos historias muy conocidas del Antiguo Testamento: una de Elías y otra de Eliseo. A través de estos relatos, critica a la gente de Nazaret, tan encerrada en sí misma. Elías fue enviado a la viuda extranjera de Sarefa (1 R 17,7-16). Eliseo fue enviado a atender a Naamán de Siria (2 R 5:14). La gente de Nazaret se sintió amenazada por esto. Pablo hace una declaración similar con resultados parecidos también (Hechos 22:21)
Lucas 4:28-30: Tenían la intención de arrojarlo por el acantilado, pero Él pasó directamente a través de la multitud y se alejó. Lo que dijo Jesús no calmó a la gente. Al contrario. El uso de estos dos pasajes bíblicos hizo que se enfadaran más. La comunidad de Nazaret llegó al punto de querer matar a Jesús. Y así, en el momento en que presentaba su plan para aceptar a los excluidos, ¡el propio Jesús fue excluido! Pero Él mantuvo la calma. La ira de los demás no le hizo cambiar de opinión. De este modo, Lucas indica que es difícil superar la mentalidad de privilegio que se encierra en sí misma. Y muestra que la actitud polémica de los gentiles ya existía en la época de Jesús. Jesús tuvo la misma dificultad que Lucas tuvo con la comunidad hebrea en su tiempo.
Cuestiones
¿Cómo llevo a cabo el don de la Buena Noticia en el mundo de hoy?
¿Quiénes son los excluidos a los que deberíamos acoger con más cariño en nuestra comunidad?
¿Actuar contra la pobreza, la opresión o la ceguera (en todas sus formas) comienza a nivel personal y se extiende a mi comunidad, o espero a que la comunidad actúe antes de emprender una acción personal?
Oración final
Todo mi ser anhela y suspira por los atrios de Yahvé; Mi corazón y mi cuerpo claman de alegría al Dios vivo. (Sal 84,2)
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Lectio Dom, 20 mar, 2022
Oración inicial
Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús.
Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.
Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.
Clave de lectura:
Lectura – Lucas 13,1-9
El texto del Evangelio de este tercer domingo de Cuaresma nos presenta dos hechos diversos, ligados entre sí: un comentario de Jesús en relación a los hechos del día y una parábola. Lucas 13,1-5: a petición de la gente, Jesús comenta los hechos actuales: la masacre de los peregrinos decretado por Pilatos y la caída de la torre de Siloé, que mató a dieciocho personas. Lucas 13,6-9: Jesús pronuncia una parábola, la de la higuera que no daba fruto.
Durante la lectura es bueno prestar atención a dos cosas: (i) verificar cómo Jesús contradice la interpretación popular de lo que sucede; (ii) descubrir si existe un nexo entre la parábola y el comentario de lo que acaece.
Una división del texto para ayudarnos en su lectura:
Lucas 13,1: La gente da a Jesús la noticia de la masacre de los Galileos
Lucas 13,2-3: Jesús comenta la masacre y extrae una lección para la gente
Lucas 13,4-5: Para reforzar su pensamiento Jesús comenta otro hecho
Lucas 13,6-9: La parábola de la higuera que no daba fruto
Texto:
Algunos hombres fueron a ver a Jesús y le contaron que Pilato había mandado matar a unos galileos, mientras estaban ofreciendo sus sacrificios. Jesús les hizo este comentario: “¿Piensan ustedes que aquellos galileos, porque les sucedió esto, eran más pecadores que todos los demás galileos? Ciertamente que no; y si ustedes no se arrepienten, perecerán de manera semejante. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿piensan acaso que eran más culpables que todos los demás habitantes de Jerusalén? Ciertamente que no; y si ustedes no se arrepienten, perecerán de manera semejante”. Entonces les dijo esta parábola: “Un hombre tenía una higuera plantada en su viñedo; fue a buscar higos y no los encontró. Dijo entonces al viñador: ‘Mira, durante tres años seguidos he venido a buscar higos en esta higuera y no los he encontrado. Córtala. ¿Para qué ocupa la tierra inútilmente?’ El viñador le contestó: ‘Señor, déjala todavía este año; voy a aflojar la tierra alrededor y a echarle abono, para ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortaré’ ”.
Un momento de silencio orante
para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.
Algunas preguntas
para ayudarnos en la meditación y en la oración.
¿Cuál es el punto del texto que más te ha gustado o llamado tu atención? ¿Por qué?
¿Cuál era la interpretación popular de estos dos hechos?
¿Jesús no está de acuerdo con la interpretación popular de los hechos? ¿En qué modo?
¿Cuál es el significado de esta parábola? ¿Hay conexión entre la parábola y el comentario de los hechos?
¿Cuál es el mensaje de este texto para nosotros, que hoy debemos interpretar los signos de los tiempos?
Para profundizar más en el tema
Contexto literario e histórico de entonces y de hoy:
Lucas escribe su Evangelio alrededor del año 85 para los cristianos de la comunidad de Grecia. En general, sigue la narración de Marcos. Aquí y allá introduce pequeñas diferencias o cambia alguna parábola de modo que los ladrillos removidos de Marcos se adapten al nuevo diseño que él, Lucas, imagina para su libro. Además del Evangelio de Marcos, Lucas consulta también otros libros y tiene acceso a otras fuentes: testimonios oculares y ministros de la Palabra (Lc 1,2) Todo este material que no tiene un paralelo en Marcos, Lucas lo organiza de forma literaria: un largo viaje de Jesús desde la Galilea hasta Jerusalén. La descripción de este viaje la vemos en Lucas en los versículos 9,51 hasta 19,28 y ocupa casi dieciocho capítulos, ¡una tercera parte del Evangelio! A lo largo de estos capítulos, Lucas recuerda a los lectores, constantemente, que Jesús va de camino. Raramente dice dónde se encuentra Jesús, pero da a entender claramente que Jesús va de viaje y que el objetivo del viaje es Jerusalén, donde morirá según todo lo anunciado por los profetas (Lc 9,51.53.57; 10,1.38; 11,1; 13,22.33; 14,25;17,11; 18,31.35; 19,1-11.28). Y también después de que Jesús está ya vecino a Jerusalén, Lucas continúa hablando de un camino hacia el centro (Lc 19,29.41.45; 20,1). Poco antes del comienzo del viaje, con ocasión de la Transfiguración junto a Moisés y Elías sobre la cima del Monte, el ir a Jerusalén es considerado como un éxodo de Jesús (Lc 9,31) y como su asunción o subida al cielo (Lc 9,51). En el Viejo Testamento, Moisés había guiado el primer éxodo liberando a la gente de la opresión del Faraón (Éx3,10-12) y el profeta Elías había subido al cielo (2 Re 2,11). Jesús es el nuevo Moisés, que viene a liberar al pueblo de la opresión de la Ley. Es el nuevo Elías que viene a preparar la llegada del Reino.
La descripción del largo viaje de Jesús a Jerusalén no es sólo un elemento literario para introducir el material propio de Lucas. Refleja también el largo y doloroso viaje que las comunidades de la Grecia estaban haciendo en el tiempo de Lucas en el vivir cotidiano de sus vidas: pasar de un modo rural de la Palestina al mundo cosmopolita de la cultura griega en las periferias de las grandes ciudades de Asia y Europa. Este pasaje o inculturación estaba marcado por una fuerte tensión entre los cristianos venidos del Judaísmo y por los nuevos que llegaban de otras etnias o culturas. La descripción del largo viaje hacia Jerusalén refleja de hecho el doloroso proceso de conversión que las personas ligadas al Judaísmo debían hacer: salir del mundo de la observancia de la Ley que les acusaba y les condenaba por ir a otro mundo de gratuidad del amor de Dios entre todos los pueblos, por la certeza de que en Cristo todos los pueblos se funden en uno solo delante de Dios; salir del mundo cerrado de la raza hacia el territorio universal de la humanidad. Es también el camino de todos nosotros a lo largo de nuestra vida.
¿Somos capaces de transformar las cruces de la vida en éxodo de liberación?
Comentario del texto:
Lucas: La gente hace saber a Jesús la masacre de los Galileos
Como hoy, el pueblo comenta los hechos que suceden y quiere un comentario de aquéllos que pueden influir en la opinión pública. Y es así como algunas personas se acercan a Jesús y cuentan el hecho de la masacre de algunos Galileos, cuya sangre había mezclado Pilatos con las de sus víctimas. Probablemente se trata de un asesinato cometido sobre el Monte Garizín, que continuaba siendo un centro de peregrinación y donde la gente solía ofrecer sacrificios. El hecho confirma la ferocidad y estupidez de algunos gobernantes romanos en Palestina que provocaban la sensibilidad religiosa de los Judíos mediante acciones irracionales de este tipo.
Lucas 13,2-3: Jesús comenta la masacre y extrae una lección de ella para la gente
Constreñido a dar una opinión, Jesús pregunta: “¿Creéis que aquellos galileos fueron más pecadores que todos los galileos por haber tenido tal suerte?” La pregunta de Jesús refleja la interpretación popular común a la época: el sufrimiento y la muerte violenta son el castigo de Dios por cualquier pecado que haya cometido la persona. La reacción de Jesús es categórica: “¡Os digo que no!” Y niega la interpretación popular y transforma el hecho en un examen de conciencia: “¡Si no os convertís, pereceréis todos del mismo modo!” O sea, si no se verifica un verdadero y propio cambio, sucederá para todos la misma masacre. La historia posterior confirma la previsión de Jesús. El cambio no se ha producido. Ellos no se convirtieron y cuarenta años después, en el 70, Jerusalén fue destruida por los Romanos. Fueron masacradas mucha gente. Jesús percibía la gravedad de la situación política de su país. Por un lado, el dominio romano siempre más oneroso e insoportable. Por el otro la religión oficial, cada vez más alienada en entender el valor de la fe para la vida de la gente.
Lucas 13,4-5: Para reforzar su argumento Jesús comenta otro hecho
Jesús mismo toma la iniciativa de comentar otro hecho. Una tormenta hace que se desmorone la torre de Siloé y dieciocho personas mueren aplastadas por las piedras. El comentario de la gente: “¡Castigo de Dios!” Comentario de Jesús: “¡No, os lo aseguro, pero si no os convertís, pereceréis todos del mismo modo!”. Es la misma preocupación de interpretar los hechos de modo tal, que llegue a ellos transparente la llamada de Dios al cambio y a la conversión. Jesús es un místico, un contemplativo. Lee los hechos de un modo diverso. Sabe leer e interpretar los signos de los tiempos. Para Él, el mundo es transparente, revelador de la presencia y de las llamadas de Dios.
Lucas 13,6-9: La parábola de la higuera que no da fruto
Después Jesús pronuncia la parábola de la higuera que no da fruto. Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Durante tres años no había dado fruto. Por esto dice al viñador: “¡Córtala!”. Pero éste respondió: “ ¡Déjala todavía un año. Si no da frutos entonces la cortarás!” No sabemos si Jesús contó esta parábola inmediatamente después del comentario que hizo de la masacre y la caída de la torre de Siloé. Probablemente ha sido Lucas quien coloca en este lugar la parábola, porque él, Lucas, ve alguna relación entre el comentario de los hechos y la parábola de la higuera. Lucas no dice en qué consiste esta relación. Deja el deber de descubrirlo a nosotros ¿Qué significado nos propone Lucas? Oso decir una opinión. Quizás vosotros descubriréis otra. El Dueño dela viña y de la higuera es Dios. La higuera es el pueblo. Jesús es el viñador. El dueño de la viña se ha cansado de buscar frutos en la higuera sin encontrarlos. Decide talar el árbol. Así será reemplazado por un árbol que dé fruto. El pueblo escogido no estaba dando el fruto que Dios esperaba. Quiere dar la Buena Noticia a los paganos. Jesús, el viñador, pide que se deje a la higuera viva un poco más. Aumentará sus esfuerzos para obtener el cambio y la conversión. Más adelante en el Evangelio, Jesús reconoce que el duplicar los esfuerzos no ha dado resultado. Ellos no se convertirán. Jesús lamenta la falta de conversión y llora sobre la ciudad de Jerusalén (Lc 19,41-44).
Ampliando informaciones
Una breve historia de la resistencia popular contra Roma en tiempos de Jesús
En el Evangelio de este Domingo, Lucas hace una clara alusión a la represión de las legiones romanas contra la resistencia popular de los galileos. Por esto, damos aquí una visión esquemática de la resistencia popular de los pueblos de la Judea contra el dominio romano y cómo, a lo largo de los años, esta resistencia se fue profundizando cada vez más hasta entrar en las raíces de la fe de la gente. He aquí un esquema en paralelo con las etapas de la vida de Jesús:
Del 63 al 37 antes de Cristo: Revuelta popular sin una dirección. En el 63 antes de Cristo, el imperio romano invade Palestina e impone un pesante tributo. Del 57 hasta el37, en apenas 20 años, explotan seis revueltas en Galilea. La gente, sin meta, va detrás de cualquiera que promete liberarla del tributo romano.
Del 37 al 4 antes de Cristo: Represión y desarticulación. Es el período del gobierno de Herodes, llamado el Grande, aquél que mató a los inocentes en Belén (Mt 2,16). La represión brutal impide toda manifestación popular. Herodes promovía así la llamada Pax Romana. Esta Paz otorga al imperio una cierta estabilidad económica, pero para los pueblos dominados es una paz de cementerio.
Del 4 al 6 después de Cristo: Revueltas mesiánicas. Es el período del gobierno de Arquelao, en Judea. El día que asume el poder, masacra a 3.000 personas sobre la plaza del Templo. La rebelión explota en todo el país, pero no era sin jefes. Los líderes populares de este período buscan motivaciones ligadas a las antiguas tradiciones y se presentaban como si fuesen reyes mesiánicos. La represión romana destruye Séforis, capital de la Galilea. La violencia marca la infancia de Jesús. En el
curso de los diez años del gobierno de Arquelao, ve pasar a la Palestina por uno de los períodos más violentos de toda la historia.
Del 6 al 27: Celo por la Ley: Tiempo de revisión. En el año 6, Rómulo depone a Arquelao y transforma la Galilea en una Provincia Romana, decretando un censo para actualizar el pago del tributo. El censo produce una fuerte reacción popular, inspirada en el Celo por la Ley. El Celo (de esta palabra viene el término celotes) empujaba a la gente a boicotear y no pagar el tributo. Era una nueva forma de resistencia, una especie de desobediencia civil, que crecía como el fuego escondido bajo las cenizas. Peroel Celo limitaba la visión. Los “Celotes” corrían el peligro de reducir la observancia dela Ley a la oposición a los romanos. Y justamente en este período madura en Jesús la conciencia de su misión.
Del 27 al 69: Reaparecen en la escena los profetas. Después de estos 20 años, del 6al 26, la revisión de la meta del camino aparece en la predicación de los profetas que representan un paso adelante en el movimiento popular. Los profetas convocan al pueblo y lo invitan a la conversión y al cambio. Quieren rehacer la historia desde los orígenes. Convocan al pueblo en el desierto (Mc 1,4), para iniciar un nuevo éxodo, anunciado por Isaías (Is 43,16-11). El primero fue Juan el Bautista (Mt 11,9; 14,5; Lc 1,76), que atrae a mucha gente. (Mt 3,5-7).
Después viene Jesús, que era considerado por la gente como un profeta (Mt 16,14, 21,11.46; Lc7,16). También Jesús, como Moisés, proclama la nueva ley sobre la Montaña (Mt 5,1) y alimenta al pueblo en el desierto (Mc 6,30-44). Como la caída del muro de Jericó hacia finales de los cuarenta años en el desierto (Is 6,20), Él anuncia la caída de los muros de Jerusalén (Lc 19,44; Mt 24,2). Como los profetas antiguos, Él anuncia la liberación de los opresos y el comienzo de un nuevo año jubilar (Lc 4,18-19) y pide el cambio en el modo de vivir (Mt 1,15; Lc 13,3- 5).
Después de Jesús aparecen otros profetas. Por esto las revueltas, el mesianismo, el celo continúan existiendo al mismo tiempo. Las autoridades de la época, tanto los Romanos, como los Herodianos, los sacerdotes, los escribas y fariseos, todos ellos, preocupados solamente por la seguridad del Templo o de la Nación (Jn 11,48) o con la observancia de la Ley (Mt 23,1-23), no se dan cuenta de la diferencia existente entre profetas y líderes populares. Para ellos son todos la misma cosa. Confunden a Jesús con los reyes mesiánicos (Lc 23,2-5). Gamaliel, el gran doctor de la Ley, por ejemplo, compara a Jesús con Judas, jefe de los revoltosos (Act 5,35-37). El mismo Flavio Josefo el historiador, confunde los profetas con “ladrones e impostores”. ¡Hoy serían tachados todos de “charlatanes”!
Oración
del Salmo 82 (81)
Dios repele a las autoridades humanas
Dios se alza en la asamblea divina, para juzgar en medio de los dioses:
«¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente
y haréis acepción de los malvados? Pausa.
Defended al débil y al huérfano, haced justicia al humilde y al pobre; liberad al débil y al indigente, arrancadle de la mano del malvado».
No saben ni entienden, caminan a oscuras, vacilan los cimientos de la tierra. Yo había dicho: «Vosotros sois dioses, todos vosotros, hijos del Altísimo».
Pero ahora moriréis como el hombre, caeréis como un príncipe cualquiera.
¡Alzate, oh Dios, juzga a la tierra, pues tú eres el señor de las naciones!
Oración final
Señor Jesús, te damos gracia por tu Palabra que nos ha hecho ver mejor la voluntad del Padre. Haz que tu Espíritu ilumine nuestras acciones y nos comunique la fuerza para seguir lo que Tu Palabra nos ha hecho ver. Haz que nosotros como María, tu Madre, podamos no sólo escuchar, sino también poner en práctica la Palabra. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos.
Amén.
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Lectio sáb, 19 mar, 2022
José, esposo de María, la Madre de Jesús
Oración inicial:
Espíritu que aleteas sobre las aguas, calma en nosotros las disonancias,
los flujos inquietos, el rumor de las palabras, los torbellinos de vanidad y haz surgir en el silencio la Palabra que nos recrea.
Espíritu que en un suspiro susurras en nuestro espíritu el nombre del Padre, ven a reunir todos nuestros deseos, hazlos crecer en un haz de luz que sea la respuesta a tu luz, la Palabra del Nuevo Día.
Espíritu de Dios, savia de amor del árbol inmenso sobre el que nos injertamos, que todos nuestros hermanos nos acompañen como un don, en el gran Cuerpo donde madura la Palabra de comunión.
(Fr. Pierre-Yves de Taizé)
Lectura del Evangelio:
Mateo 1,16-24
Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, su esposo, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto.
Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: “José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”.
Cuando José despertó de aquel sueño, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.
Un momento de silencio:
… para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.
Clave de lectura:
El pasaje del evangelio de hoy se toma del primer capítulo de Mateo que forma parte de la sección referente a la concepción, nacimiento e infancia de Jesús. El centro de todo el relato es la persona de Jesús a la que se suman todos los sucesos y las personas mencionadas en la narración.. Se debe tener presente que el Evangelio revela una teología de la historia de Jesús, por eso, al acercarnos a la Palabra de Dios debemos recoger el mensaje escondido bajo los velos de la historia sin perdernos, como sabiamente nos avisa San Pablo, “en las cuestiones tontas”, guardándonos “de las genealogías, de las cuestiones y de las discusiones en torno a la ley, porque son cosas inútiles y vanas”. (Tm 3:9)
Efectivamente, este texto se conecta a la genealogía de Jesús, que Mateo compone con el intento de subrayar la sucesión dinástica de Jesús, el salvador de su pueblo (Mt 1:21).A Jesús le son otorgados todos los derechos hereditarios de la estirpe davídica, de “José, hijo de David” (Mt 1:20; Lc 2:4-5) su padre legal. Para el mundo bíblico y hebraico la paternidad legal bastaba para conferir todos los derechos de la estirpe en cuestión (cf.: la ley del levirato y de la adopción Dt 25:5 ss) Por esto, después del comienzo de la genealogía, a Jesús se le designa como “Cristo hijo de David” (Mt 1:1), esto es, el ungido del Señor hijo de David, con el cual se cumplirán todas las promesas de Dios a David su siervo (2Sam 7:1-16; 2Cr 7:18; 2 Cr 21:7; S 89:30). Por esto Mateo añade al relato de la genealogía y de la concepción de Jesús la profecía de Isaías: “Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había sido dicho por el Señor por medio del profeta: He aquí, que la virgen concebirá y parirá un hijo que será llamado Emmanuel, que significa Dios con nosotros” (Mt 1:21-23 + Is 7:14).
Deteniéndonos, por decirlo así, en la realidad espiritual de la adopción, podemos referirnos al hecho de que el pueblo elegido posee “la gloria, las alianzas, la legislación, el culto, las promesas” porque “ellos son Israelitas y poseen la adopción de hijos” (Rm9:4). Pero también nosotros, el nuevo pueblo de Dios en Cristo, recibimos la adopción de hijos porque “cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a aquéllos que estaban bajo la ley, para que recibiésemos la adopción de hijos” (Mt 1.21), porque Él es el “Dios con nosotros” (Mt1:23) que nos hace hijos adoptivos de Dios.
Jesús nace de “María desposada con José” Mt 1:18a) que “se halló en cinta por obra del Espíritu Santo” (Mt 1:18b). Mateo no nos cuenta el relato de la anunciación como lo hace Lucas (Lc 1, 26-38), pero estructura la narración desde el punto de vista de la experiencia de José el hombre justo. La Biblia nos revela que Dios ama a sus justos.
Pensamos en Noé “hombre justo e íntegro entre sus contemporáneos” (Gén 6:9). O en Joás que “hizo lo que era recto a los ojos del Señor” (2Re 12:3).
Una idea constante en la Biblia es el “sueño” como lugar privilegiado donde Dios da a conocer sus proyectos y planes, y algunas veces revela el futuro. Bien conocido son los sueños de Jacob en Betel (Gén 28: 10ss) y los de José su hijo, como también los del coopero y repostero prisioneros en Egipto con él, (Gén 37:5ss; Gén 40:5ss) y los sueños del Faraón que revelaron los futuros años de prosperidad y carestía (Gén 41:1ss).
A José se le aparece “en sueños un ángel del Señor” (Mt 1.20) para revelarle el plan de Dios. En los evangelios de la infancia aparece a menudo el ángel del Señor como mensajero celestial (Mt 1:20.24; 2:13.19; Lc 1:11; 2:9) y también en otras ocasiones esta figura aparece para tranquilizar, revelar el proyecto de Dios, curar, liberar de la esclavitud (cf.: Mt 28:2; Jn 5:4; Act 5:19; 8:26; 12: 7.23). Muchas son las referencias al ángel del Señor también en el Antiguo Testamento, donde originariamente representaba al mismo Señor que cuida y protege a su pueblo siempre acompañándolo de cerca (cf.: Gén 16:7–16; 22:12; 24:7; Éx 3:2; Tb 5:4).
Preguntas para orientar la meditación y actualización:
¿Qué cosa te ha llamado más la atención en este pasaje evangélico?
En la clave de lectura hemos ofrecido bastante espacio para algunos términos: adopción, ángel, sueño, justo). ¿Qué sentimientos y pensamientos suscitan en tu corazón? ¿Qué importancia puede tener para tu camino de madurez espiritual?
¿Qué piensa que pudiera ser el mensaje central del pasaje evangélico?
Oratio
Salmo 92
Es bueno dar gracias a Yahvé, cantar en tu honor, Altísimo, publicar tu amor por la mañana y tu fidelidad por las noches, con el arpa de diez cuerdas y la lira, acompañadas del rasgueo de la cítara. Pues con tus hechos, Yahvé, me alegras, ante las obras de tus manos grito:
«¡Qué grandes son tus obras, Yahvé, y qué hondos tus pensamientos!» El hombre estúpido no entiende, el insensato no lo comprende.
Aunque broten como hierba los malvados o florezcan todos los malhechores, acabarán destruidos para siempre; ¡pero tú eres eternamente excelso!
Mira cómo perecen tus enemigos, se dispersan todos los malhechores. Pero me dotas de la fuerza del búfalo, aceite nuevo derramas sobre mí; veré la derrota del que me acecha, escucharé la caída de los malvados.
El justo florece como la palma, crece como un cedro del Líbano. Plantados en la Casa de Yahvé, florecen en los atrios de nuestro Dios. Todavía en la vejez producen fruto, siguen llenos de frescura y lozanía, para anunciar lo recto que es Yahvé:
«Roca mía, en quien no hay falsedad».
Momentos dedicados al silencio orante
Contemplatio
La contemplación cristiana del sueño de Dios, del plan que Dios realiza para la historia de la humanidad no produce alienación sino que nos tiene vigilantes y activas las conciencias y nos estimula para afrontar con valor y abnegación las responsabilidades que la vida nos depara.
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Lectio vie, 18 mar, 2022
Tiempo de Cuaresma
Oración
Por medio de nuestras privaciones cuaresmales, purifícanos, Señor todopoderoso, a fin de que podamos llegar con un espíritu nuevo a las próximas fiestas de la Pascua. Por nuestro Señor Jesucristo…
Lectura
Del Evangelio según Mateo 21,33-43.45-46
Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo esta parábola: “Había una vez un propietario que plantó un viñedo, lo rodeó con una cerca, cavó un lagar en él, construyó una torre para el vigilante y luego la alquiló a unos viñadores y se fue de viaje.
Llegado el tiempo de la vendimia, envió a sus criados para pedir su parte de los frutos a los viñadores; pero éstos se apoderaron de los criados, golpearon a uno, mataron a otro, y a otro más lo apedrearon. Envió de nuevo a otros criados, en mayor número que los primeros, y los trataron del mismo modo.
Por último, les mandó a su propio hijo, pensando: ‘A mi hijo lo respetarán’. Pero cuando los viñadores lo vieron, se dijeron unos a otros: ‘Este es el heredero. Vamos a matarlo y nos quedaremos con su herencia’. Le echaron mano, lo sacaron del viñedo y lo mataron. Ahora díganme: Cuando vuelva el dueño del viñedo, ¿qué hará con esos viñadores?” Ellos le respondieron: “Dará muerte terrible a esos desalmados y arrendará el viñedo a otros viñadores, que le entreguen los frutos a su tiempo”.
Entonces Jesús les dijo: “¿No han leído nunca en la Escritura: La piedra que desecharon los constructores, es ahora la piedra angular. Esto es obra del Señor y es un prodigio admirable? Por esta razón les digo que les será quitado a ustedes el Reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca sus frutos”.
Al oír estas palabras, los sumos sacerdotes y los fariseos comprendieron que Jesús las decía por ellos y quisieron aprehenderlo, pero tuvieron miedo a la multitud, pues era tenido por un profeta.
Reflexión
El texto del evangelio de hoy forma parte de un conjunto más amplio que engloba Mateo 21,23-46. Los jefes de los sacerdotes y de los ancianos habían preguntado a Jesús con qué autoridad hacía las cosas (Mt 21,23). Ellos se consideraban los dueños de todo y pensaban que nadie podía decir nada sin su permiso. La respuesta de Jesús consta de tres partes:
El mismo plantea una pregunta y quiere saber de ellos si Juan Bautista era del cielo o de la tierra (Mt 21,24-27).
Cuenta la parábola de dos hijos (Mt 21,28-32).
Cuenta la parábola de la viña (Mt 21,33-46) que es el evangelio de hoy.
Mateo 21,33-40: La parábola de la viña. Jesús empieza así:
«Escuchad otra parábola. Era un propietario que plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar y edificó una torre”. La parábola es un bonito resumen de la historia de Israel, sacado del profeta (Is 5,1-7). Jesús se dirige a los jefes de los sacerdotes, a los ancianos (Mt 21,23) y a los fariseos (Mt 21,45) y da una respuesta a la pregunta que ellos habían hecho sobre el origen de su autoridad (Mt 21,23). Por medio de esta parábola, Jesús aclara varias cosas:
Revela el origen de su autoridad: es el hijo, el heredero.
Denuncia el abuso de la autoridad de los viñadores, esto es, de los sacerdotes y ancianos que no cuidan del pueblo de Dios.
Defiende la autoridad de los profetas, enviados por Dios, pero masacrados por los sacerdotes y ancianos.
Desenmascara alas autoridades que manipulan la religión y matan al hijo, porque no quieren perder la fuente de renta que consiguieron acumular para sí, a lo largo de los siglos.
Mateo 21,41: La sentencia dada por ellos mismos. Al final de la parábola, Jesús pregunta: “Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?” Ellos no se dieron cuenta de que la parábola estaba hablando de ellos mismos. Por esto, por la respuesta dada, decretaron su propia condena: “Le dicen: A esos miserables les dará una muerte miserable y arrendará la viña a otros labradores, que le paguen los frutos a su tiempo.”
Varias veces Jesús usa ese mismo método. Lleva a la persona a que diga la verdad sobre si misma sin que se dé cuenta de que se está condenando a si misma. Por ejemplo, en el caso del fariseo que condena a la mujer considerándola una pecadora (Lucas 7,42-43) yen el caso de la parábola de los dos hijos Mt 21,28-32).
Mateo 21,42-46: La sentencia dada por ellos mismo es confirmada por su mismo comportamiento. Por medio de la aclaración de Jesús, los sacerdotes, los ancianos y los fariseos entendieron que la parábola hablaba de ellos mismos, pero no se convirtieron.
¡Por el contrario! Mantuvieron su proyecto de matar a Jesús. Rechazaron la “piedra fundamental”. Pero no tuvieron el valor de hacerlo abiertamente, porque temían a la gente.
Varios grupos de poder en el tiempo de Jesús. En el evangelio de hoy aparecen algunos de los grupos que, en aquel tiempo, ejercían el poder sobre el pueblo: sacerdotes, ancianos y fariseos. Sigue aquí una breve información sobre el poder da cada uno de estos grupos y de otros:
Sacerdotes: Eran los encargados del culto en el Templo. La gente llevaba el diezmo y los otros impuestos y ofertas para pagar sus promesas. El sumo sacerdote ocupaba un lugar muy importante en la vida de la nación, sobre todo después del exilio. Era escogido o nominado entre las tres o cuatro familias aristócratas, que detenían más poder y más riqueza.
Ancianos o Jefes del pueblo: Eran los líderes locales en las diversas aldeas y ciudades. Su origen venía de los jefes de las tribus antiguas.
Saduceos: Eran la elite laica aristocrática de la sociedad. Muchos de ellos eran ricos comerciantes o latifundistas. Desde el punto de vista religioso eran conservadores. No aceptaban las mudanzas defendidas por los fariseos, como por ejemplo, la fe en la resurrección y en la existencia de los ángeles.
Fariseo: Fariseo significa: separado. Ellos luchaban para que, a través de la observancia de la ley de pureza, ¡la gente llegara a ser puro, separado y santo
como lo exigían la Ley y la Tradición! Por causa del testimonio ejemplar de su vida dentro de las normas de la época, ellos tenían un liderazgo moral muy grande en las aldeas de Galilea.
Escribas o doctores de la ley: Eran los encargados de la enseñanza. Dedicaban su vida al estudio de la Ley de Dios y enseñaban a la gente cómo hacer para observar en todo la Ley de Dios. No todos los escribas eran de la misma línea. Algunos estaban unidos a los fariseos, otros a los saduceos.
Para la reflexión personal
¿Te has sentido alguna vez controlado/a, indebidamente, en casa, en el trabajo, en la iglesia? ¿Cuál ha sido tu reacción? ¿Cómo la de Jesús?
Si Jesús hoy volviera y contara la misma parábola, ¿cómo reaccionaría yo?
Oración final
Señor, como se alzan sobre la tierra los cielos, igual de grande es su amor con sus adeptos; como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros crímenes. (Sal 103,11-12)
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Lectio jue, 17 mar, 2022
Tiempo de Cuaresma
Oración inicial
Señor, tú que amas la inocencia y la devuelves a quien la ha perdido, atrae hacia ti nuestros corazones y abrásalos en el fuego de tu Espíritu, para que permanezcamos
firmes en la fe y eficaces en el bien obrar. Por nuestro Señor.
Lectura
Del santo Evangelio según Lucas 16,19-31
Jesús dijo a los fariseos: “Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y telas finas y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo, llamado Lázaro, yacía a la entrada de su casa, cubierto de llagas y ansiando llenarse con las sobras que caían de la mesa del rico. Y hasta los perros se acercaban a lamerle las llagas. Sucedió, pues, que murió el mendigo y los ángeles lo llevaron al seno de Abraham. Murió también el rico y lo enterraron. Estaba éste en el lugar de castigo, en medio de tormentos, cuando levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham y a Lázaro junto a él.
Entonces gritó: ‘Padre Abraham, ten piedad de mí. Manda a Lázaro que moje en agua la punta de su dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas’. Pero Abraham le contestó: ‘Hijo, recuerda que en tu en vida recibiste bienes y Lázaro, en cambio, males. Por eso él goza ahora de consuelo, mientras que tú sufres tormentos. Además, entre ustedes y nosotros se abre un abismo inmenso, que nadie puede cruzar, ni hacia allá ni hacia acá’.
El rico insistió: ‘Te ruego, entonces, padre Abraham, que mandes a Lázaro a mi casa, pues me quedan allá cinco hermanos, para que les advierta y no acaben también ellos en este lugar de tormentos’. Abraham le dijo: ‘Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen’. Pero el rico replicó: ‘No, padre Abraham. Si un muerto va a decírselo, entonces sí se arrepentirán’. Abraham repuso: ‘Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso, ni aunque resucite un muerto’”.
Reflexión
Cada vez que Jesús tiene una cosa importante que comunicar, el crea una historia y cuenta una parábola. Así, a través de la reflexión sobre una realidad visible, lleva a los oyentes a descubrir los llamados invisibles de Dios, presentes en la vida. Una parábola está hecha para pensar y reflexionar. Por esto, es importante prestar atención a sus mínimos detalles. En la parábola del evangelio de hoy, aparecen tres personas: el pobre Lázaro, el rico sin nombre y el Padre Abrahán. Dentro de la parábola, Abrahán representa el pensamiento de Dios. El rico sin nombre representa la ideología dominante de la época. Lázaro representa el grito callado de los pobres del tiempo de Jesús y de todos los tiempos.
Lucas 16,19-21: La situación del rico y del pobre. Los dos extremos de la sociedad. Por un lado, la riqueza agresiva. Por el otro, el pobre sin recursos, sin derechos, cubierto de úlceras, impuro, sin nadie que lo acoge, a no ser los cachorros que lamen sus heridas. Lo que separa a los dos es la puerta cerrada de la casa del rico. De parte del rico no hay acogida ni piedad hacia los problemas del pobre que está a su puerta. Pero el pobre tiene nombre y el rico no lo tiene. Es decir, que el pobre tiene su nombre inscrito en el libro de la vida, el rico no. El pobre se llama Lázaro. Significa Dios ayuda.
A través del pobre Dios ayuda al rico y el rico podrá tener su nombre en el libro de la vida. Pero el rico no acepta ser ayudado por el pobre, pues guarda cerrada su puerta. Este inicio de la parábola que describe la situación es un espejo fiel de lo que estaba ocurriendo en el tiempo de Jesús y en el tiempo de Lucas. ¡Es el espejo de lo que acontece hoy en el mundo!
Lucas 16,22: La mudanza que revela la verdad escondida. El pobre murió y fue llevado por los ángeles en el seno de Abrahán. Muere también el rico y es enterrado. En la parábola, el pobre muere antes del rico. Esto es un aviso para los ricos. Hasta que el pobre está a la puerta, todavía hay salvación para los ricos. Pero después de que el pobre muere, muere también el único instrumento de salvación para los ricos. Ahora, el pobre está en el seno de Abrahán. El seno de Abrahán es la fuente de vida, de donde nació el pueblo de Dios. Lázaro, el pobre, forma parte del pueblo de Abrahán, del cual era excluido cuando estaba ante la puerta del rico. El rico que piensa ser hijo de Abrahán no va a estar en el seno de Abrahán. Aquí termina la introducción de la parábola. Ahora comienza la revelación de su sentido, a través de la conversación entre el rico y el padre Abrahán.
Lucas 16,23-26: La primera conversación. En la parábola, Jesús abre una ventana sobre el otro lado de la vida, el lado de Dios. No se trata del cielo. Se trata del lado verdadero de la vida que sólo la fe abre y que el rico sin fe no percibe. Y sólo bajo la luz de la muerte la ideología del imperio se desintegra en la cabeza del rico y aparece para él lo que es el valor real en la vida. Al lado de Dios, sin la propaganda, sin la propaganda engañadora, los papeles se cambian. El rico ve a Lázaro en el seno de Abrahán, y le pide que sea aliviado de sus sufrimientos. El rico descubre que Lázaro ¡es su único posible bienhechor! ¡Pero ahora es demasiado tarde! El rico sin nombre es pío, ya que reconoce a Abrahán y le llama Padre. Abrahán responde y le llama hijo. Esta palabra de Abrahán, en realidad, está siendo dirigida a todos los ricos vivos. En cuanto vivos, ellos tienen aún la posibilidad de volverse hijos, hijas de Abrahán, si supieran abrir la puerta a Lázaro, el pobre, el único que en nombre de Dios puede ayudarlos. La salvación para el rico no es que Lázaro le traiga una gota para refrescar su lengua, sino que él, el rico, abra al pobre la puerta cerrada y así llene el gran abismo.
Lucas 16,27-29: La segunda conversación. El rico insiste: «Padre, te suplico: manda Lázaro para la casa de mi padre. ¡Tengo cinco hermanos!” El rico no quiere que sus hermanos lleguen al mismo lugar de tormento. Lázaro, el pobre, es el único verdadero intermediario entre Dios y los ricos. Es el único, porque sólo a los pobres los ricos pueden devolver aquello que les han y, así, restablecer la justicia perjudicada. El rico está preocupado con los hermanos. Nunca estuvo preocupado con los pobres. La respuesta de Abrahán es clara: «Tiene a Moisés y a los Profetas: ¡que los escuchen!» ¡Tienen la Biblia! El rico tenía la Biblia, la conocía de memoria. Pero nunca se dio cuenta de que la Biblia tenía algo que ver con los pobres. La llave para que el rico pudiera entender la Biblia es el pobre sentado a su puerta.
Lucas 16,30-31: La tercera conversación «No, padre, si alguien entre los muertos les avisa de algo, ellos se van a arrepentir.» El rico reconoce que esté equivocado, pues
habla de arrepentimiento, cosa que durante la vida no sintió nunca. El quiere un milagro,
¡una resurrección! Pero este tipo de resurrección no existe. La única resurrección es la de Jesús. Jesús resucitado viene hasta nosotros en la persona del pobre, de los que no tienen derechos, de los sin tierra, de los hambrientos, de los sin techo, de los que no tienen salud. En su respuesta final, Abrahán es breve y contundente: «Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán aunque un muerto resucite.” Fin de la conversación. ¡Final de la parábola!
La llave para entender el sentido de la Biblia es el pobre Lázaro, sentado a la puerta. Dios viene a nosotros en la persona del pobre, sentado a nuestra puerta, para ayudarnos a llenar el abismo insondable que los ricos crearon. Lázaro es también Jesús, el Mesías pobre y siervo, que no fue aceptado, pero cuya muerte mudó radicalmente todas las cosas. Es la luz de la muerte del pobre que lo cambia todo. El lugar del tormento es la situación de la persona sin Dios. Por más que el rico piense tener la religión y la fe, no hay forma de que pueda estar con Dios, pues no ha abierto la puerta al pobre, como hizo Zaqueo (Lc 19,1-10).
Para una reflexión personal
¿Cuál es el tratamiento que damos a los pobres? ¿Tienen un nombre para nosotros? En las actitudes que tomo en la vida, ¿soy percibido como Lázaro o como el rico?
Entrando en contacto con nosotros, los pobres ¿perciben algo diferente? ¿Perciben una Buena Noticia? ¿Hacia que lado se inclina mi corazón: hacia el milagro o hacia la Palabra de Dios?
Oración final
Feliz quien no sigue consejos de malvados ni anda mezclado con pecadores ni en grupos de necios toma asiento, sino que se recrea en la ley de Yahvé, susurrando su ley día y noche. (Sal 1,1-2)
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Lectio mié, 16 mar, 2022
Tiempo de Cuaresma
Oración inicial
Señor, guarda a tu familia en el camino del bien que tú le señalaste; y haz que, protegida por tu mano, en sus necesidades temporales, tienda con mayor libertad hacia los bienes eternos. Por nuestro Señor.
Lectura
Del santo Evangelio según Mateo 20,17-28
Mientras iba de camino a Jerusalén, Jesús llamó aparte a los Doce y les dijo: “Ya vamos camino de Jerusalén y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, que lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; pero al tercer día, resucitará”. Entonces se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo, junto con ellos, y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: “¿Qué deseas?” Ella respondió: “Concédeme que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, en tu Reino”. Pero Jesús replicó: “No saben ustedes lo que piden. ¿Podrán beber el cáliz que yo he de beber?” Ellos contestaron: “Sí podemos”. Y él les dijo: “Beberán mi cáliz; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; es para quien mi Padre lo tiene reservado”.
Al oír aquello, los otros diez discípulos se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: “Ya saben que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. Que no sea así entre ustedes. El que quiera ser grande entre ustedes, que sea el que los sirva, y el que quiera ser primero, que sea su esclavo; así como el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar la vida por la redención de todos”.
Reflexión
El evangelio de hoy habla de tres puntos: el tercer anuncio de la pasión (Mt 20,17-19),la petición de la madre de los hijos de Zebedeo (Mt 20,20-23) y la discusión de los discípulos que quieren el primer puesto (Mt 20,24-28).
Mateo 20,17-19: El tercero anuncio de la pasión. Están de camino hacia Jerusalén. Jesús los precede. Sabe que le matarán. El profeta Isaías lo había ya anunciado (Is 50,4-6; 53,1-10). Por esto, su muerte no es el fruto de un plan ya preestablecido, sino que es consecuencia de un compromiso asumido con la misión recibida del Padre junto con los excluidos de su tiempo. Por esto, Jesús alerta a los discípulos sobre la tortura y la muerte que encontrarán en Jerusalén. Pues el discípulo ha de seguir al maestro, aunque fuera para sufrir con él. Los discípulos están asustados y le acompañan con miedo. No entienden lo que está ocurriendo (cf. Lc 18,34). El sufrimiento no concuerda con la idea que ellos tienen del mesías (cf. Mt 16,21-23).
Mateo 20,20-21: La petición de la madre que pide el primer puesto para los hijos. Los discípulos no sólo no entienden el alcance del mensaje de Jesús, sino que continúan consus ambiciones personales. Jesús insistía en el servicio y en la entrega, y ellos seguían con sus ambiciones personales y pedían los primeros puestos en el Reino. La madre de Santiago y de Juan, llevando consigo los dos hijos, llega cerca de Jesús y pide un lugar en la gloria del Reino para sus hijos, uno a la derecha y el otro a la izquierda de Jesús. Los dos no entendieron la propuesta de Jesús. Estaban preocupados solamente con sus propios intereses. Señal de que la ideología dominante de la época había penetrado profundamente en la mentalidad de los discípulos. A pesar de la convivencia de varios años con Jesús, no habían renovado su manera de ver las cosas. Miraban hacia Jesús con una mirada antigua. Querían una recompensa por el hecho de seguir a Jesús. Las mismas tensiones existían en las comunidades en el tiempo de Mateo y existen hoy en nuestras comunidades.
Mateo 20,22-23: La respuesta de Jesús. Jesús reacciona con firmeza: “¡Ustedes no saben lo que están pidiendo!” Y pregunta si son capaces de beber el cáliz que él, Jesús, va a beber, y se están dispuestos a recibir el bautismo que él va a recibir. Es el cáliz del sufrimiento, el bautismo de sangre. Jesús quiere saber si ellos, en vez del lugar de primer plano, aceptan entregar su vida hasta la muerte. Los dos contestan:
“¡Podemos!” Parece una respuesta de boca hacia fuera, pues pocos días después, abandonarán a Jesús y lo dejarán sólo en la hora del sufrimiento (Mc 14,50). Ellos no tienen mucha conciencia crítica, ni perciben la realidad personal. Cuanto al lugar de primer plano en el Reino al lado de Jesús, aquel que lo da es el Padre. Lo que Jesús tiene que ofrecer es el cáliz y el bautismo, el sufrimiento y la cruz.
Mateo 20,24-27: Entre ustedes no sea así. Jesús habla, de nuevo, sobre el ejercicio del poder (cf. Mc 9,33-35). En aquel tiempo, los que detenían el poder no prestaban atención a la gente. Actuaban conforme a lo que oían (cf. Mc 6,27-28). El imperio romano controlaba el mundo y lo mantenía sometido por la fuerza de las armas y así, a través tributos, impuestos y tasas, lograba concentrar la riqueza de la gente en manos de pocos allí en Roma. La sociedad estaba caracterizada por el ejercicio represivo y abusivo del poder. Jesús tiene otra propuesta. Dice: “¡Entre vosotros no debe ser así! Quien quiere ser el mayor, sea el servidor de todos.” Enseña en contra de los privilegios y las rivalidades. Quiere mudar el sistema e insiste en el servicio como remedio contra la ambición personal.
Mateo 20,28: El resumen de la vida de Jesús. Jesús define su misión y su vida: “¡No he venido para ser servido, sino para servir!” Vino a dar su vida en rescate de muchos. El es el Mesías siervo, anunciado por el profeta Isaías (cf. Is 42,1-9; 49,1-6; 50,4-9; 52,13- 53,12). Aprendió de su madre, que dijo: “¡He aquí la esclava del Señor!”(Lc 1,38). Propuesta totalmente nueva para la sociedad de aquel tiempo.
Para la reflexión personal
Santiago y Juan piden favores, Jesús promete sufrimiento. Yo, ¿qué le pido al Señor en la oración? ¿Cómo acepto el sufrimiento y los dolores que acontecen en mi vida?
Jesús dice: “¡Entre ustedes no sea así!” Mi forma de vivir en comunidad, ¿concuerda con este consejo de Jesús?
Oración final
Sácame de la red que me han tendido, pues tú eres mi refugio; en tus manos abandono mi vida y me libras, Yahvé, Dios fiel. (Sal 31,5-6)
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Lectio mar, 15 mar, 2022
Tiempo de Cuaresma
Oración inicial
Señor Dios,
quieres que vivamos nuestra fe no tanto como un conjunto de normas y prácticas sino como una relación de persona a persona con Tú y con la gente.
Dios, mantén nuestros corazones vueltos hacia Ti para que podamos vivir lo que creemos
y que podamos expresar nuestro amor por Ti en términos de servicio a los que nos rodean, como hizo Jesús, Tu Hijo, que vive contigo y con el Espíritu Santo por los siglos de los siglos.
Lectura
Mateo 23:1-12
Jesús dijo a las multitudes y a sus discípulos: “En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos. Hagan, pues, todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra. Hacen fardos muy pesados y difíciles de llevar y los echan sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con el dedo los quieren mover. Todo lo hacen para que los vea la gente. Ensanchan las filacterias y las franjas del manto; les agrada ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; les gusta que los saluden en las plazas y que la gente los llame ‘maestros’. Ustedes, en cambio, no dejen que los llamen ‘maestros’, porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A ningún hombre sobre la tierra lo llamen ‘padre’, porque el Padre de ustedes es sólo el Padre celestial. No se dejen llamar ‘guías’, porque el guía de ustedes es solamente Cristo. Que el mayor de entre ustedes sea su servidor, porque el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”.
Reflexión
El Evangelio de hoy presenta la crítica de Jesús contra los escribas y fariseos de su tiempo. Al comienzo de la actividad misionera de Jesús, los doctores de Jerusalén fueron a Galilea para observarlo (Mc 3,22; 7,1). Perturbados por la predicación de Jesús, habían basado sus ataques diciendo que estaba endemoniado (Mc 3,22). A lo largo de los tres años la popularidad de Jesús fue creciendo. Y al mismo tiempo, también creció el conflicto entre Él y la autoridad religiosa. El origen de este conflicto era la forma en que se situaban ante Dios. Los fariseos buscaban su propia seguridad, no tanto en el amor de Dios hacia ellos, sino en el cumplimiento riguroso de la Ley. Ante esta mentalidad, Jesús insiste en la práctica del amor que relativiza la observancia de la ley y le da su verdadero significado.
Mateo 23:1-3: La raíz u origen de la crítica: Dicen pero no hacen . Jesús reconoce la autoridad de los escribas y de los fariseos. Ocupan la cátedra de Moisés y enseñan la ley de Dios, pero ellos mismos no observan lo que enseñan. Por eso Jesús les dice: Por lo tanto, debéis hacer y observar lo que os dicen, pero no hagáis lo que ellos hacen, porque dicen pero no hacen. Es una crítica terrible. Inmediatamente, como en un espejo, Jesús muestra algunos aspectos de la incoherencia de la autoridad religiosa.
Mateo 23:4-7: Mirarse en el espejo para hacer una revisión de vida. Jesús llama la atención de los discípulos sobre el comportamiento incoherente de algunos doctores de la Ley. Al meditar sobre esta incoherencia, conviene pensar en nosotros mismos y no en los fariseos y escribas de aquel tiempo ya pasado. Atarán pesadas cargas y las pondrán sobre los hombros de la gente, pero no moverán un dedo para moverlas; hacen sus obras para ser admirados; les encanta ocupar los primeros puestos y ser llamados doctores. A los escribas les gustaba entrar en las casas de las viudas y recitar largas oraciones para recibir dinero a cambio. (Mc 12,40).
Mateo 23:8-10: Todos sois hermanos. Jesús ordena que tengamos la actitud contraria. En lugar de utilizar la religión y la comunidad como medios de autopromoción para parecer más importantes ante los demás, pide no utilizar el título de Rabí o Maestro, de Maestro, Padre y Guía, porque sólo uno es el guía, Cristo; sólo Dios en el Cielo es Padre, y Jesús es el Maestro, el Maestro. Todos sois hermanos. Esta es la base de la fraternidad que proviene de la certeza de que Dios es nuestro Padre.
Mateo 23:11-12: El resumen final: el mayor debe ser el siervo. Esta frase es la que caracteriza tanto la enseñanza como el comportamiento de Jesús: El mayor entre vosotros debe ser vuestro servidor; el que se eleva, será humillado (cfr. Mc 10,43; Lc 14,11; 18,14).
Preguntas Personales
¿En qué critica Jesús a los doctores de la Ley y en qué los alaba?
¿En qué me criticaría y en qué me alabaría?
Oración final
El honor para mí es un sacrificio de acción de gracias;
a los rectos les mostraré la salvación de Dios’. (Sal 50:23)
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Lectio lun, 14 mar, 2022
Tiempo de Cuaresma
Oración inicial
Señor, Padre santo, que para nuestro bien espiritual nos mandaste dominar nuestro cuerpo mediante la austeridad; ayúdanos a librarnos de la seducción del pecado y a entregarnos al cumplimiento filial de tu santa ley. Por nuestro Señor.
Lectura
Del santo Evangelio según Lucas 6,36-38
Jesús dijo a sus discípulos: “Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso. No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.
Den y se les dará: recibirán una medida buena, bien sacudida, apretada y rebosante en los pliegues de su túnica. Porque con la misma medida con que midan, serán medidos”.
Reflexión
Los tres breves versículos del Evangelio de hoy (Lc 6,36-38) constituyen la parte final de un breve discurso de Jesús (Lc 6,20-38). En la primera parte de este discurso, él se dirige a los discípulos (Lc 6,20) y a los ricos (Lc 6,24) proclamando para los discípulos cuatro bienaventuranzas (Lc 6,20-23), y para los ricos cuatro maldiciones (Lc 6,20-26). En la segunda parte, se dirige a todos los que lo escuchan (Lc 6,27), a saber, aquella multitud inmensa de pobres y enfermos, venida de todos los lados (Lc 6,17-19). Las palabras que dice a esta multitud y a todos nosotros son exigentes y difíciles: amar a los enemigos (Lc 6,27), no maldecir (Lc 6,28), ofrecer la otra mejilla a los que te golpean la cara y no reclamar cuando alguien toma lo que es nuestro (Lc 6,29). ¿Cómo entender estos consejos tan exigentes? La explicación nos la dan tres versículos del evangelio de hoy, de donde sacamos el centro de la Buena Nueva que Jesús vino a traernos.
Lucas 6,36: Ser misericordioso como vuestro Padre es misericordia. Las bienaventuranzas para los discípulos (Lc 6,20-23) y las maldiciones contra los ricos (Lc 6,24-26) no pueden ser interpretadas como una ocasión para que los pobres se venguen de los ricos. Jesús manda tener la actitud contraria. Y dice:»¡Amad a vuestros enemigos!» (Lc 6,27). La mudanza o la conversión que Jesús quiere realizar en nosotros no consisten en algo superficial solamente para invertir el sistema, pues así nada cambiaría. El quiere cambiar el sistema. La Novedad que Jesús quiere construir viene de la nueva experiencia que tiene de Dios como Padre/Madre lleno de ternura que acoge a todos, buenos y malos, que hace brillar el sol sobre malos y buenos y hace llover sobre justos e injustos (Mt 5,45). El amor verdadero no depende de lo que yo recibo del otro. El amor debe querer el bien del otro independientemente do lo que él o ella hacen por mí. Pues así es el amor de Dios por nosotros. El es misericordioso no solamente para con los buenos, sino para con todos, hasta “con los ingratos y con los malos” (Lc 6,35).Los discípulos y las discípulas de Jesús deben irradiar este amor misericordioso.
Lucas 6,37-38: No juzgad y no seréis juzgados. Estas palabras finales repiten de forma más clara lo que él había dicho anteriormente: “Así, pues, tratad a los demás como queréis que ellos os traten” (Lc 6,31; cf. Mt 7,12). Si no deseas ser juzgado, ¡no juzgues! Si no deseas ser condenado, ¡no condenes! Si quieres ser perdonado, ¡perdona! No te quedes esperando hasta que el otro tome la iniciativa, ¡tómala tú la iniciativa y comienza ya! Y verás que todo esto ocurre.
Para la reflexión personal
La Cuaresma es tiempo de conversión. ¿Cuál es la conversión que el evangelio de hoy me pide?
¿Has procurado ser misericordioso como el Padre del cielo es misericordioso?
Oración final
Ayúdanos, Dios salvador nuestro, por amor de la gloria de tu nombre; líbranos, borra nuestros pecados, por respeto a tu nombre. (Sal 79,9)
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