El gozo de ser persona

MARTÍNEZ LOZANO, E.,

El gozo de ser persona
Plenitud humana y transparencia de Dios

Narcea, Madrid, 2003, 154 pp.

Título y subtítulo expresan, adecuadamente, lo que el autor quiere ofrecernos. Lograda la plenitud humana es transparencia de Dios. El problema radica en cómo lograr lo que él denomina plenitud humana; y lo quiere demostrar. Los obstáculos, sin embargo, son muchos. Y enraizados en lo que somos y en lo que aparentamos ante los demás. Martínez Lozano apunta: superar formas culturales, lenguaje arcaico, ahondar en el conocimiento de nosotros mismos para acceder a la Presencia que nos habita y hacernos conscientes de nuestra unidad original con Dios. Es pues, una meta que se nos propone, pero…

Las bases psicológicas en las que el autor se apoya nos parece que están tomadas muy idealmente, y con gran entusiasmo por su parte. Creemos que es problemática esa vivencia de plenitud humana y lograr el gozo de ser persona y ser, lógicamente, transparencia de Dios. Estamos en etapas de evolución constante. Aún estamos sin terminar.

La contemplación de una imagen de María (la Virgen del Molino) brinda al autor las bases para los seis capítulos de la obra: l) la persona en pie, 2) con talante, 3) mirar con el corazón, 4) déjate afectar, 5) la alegría de creer, 6) hacer de la vida una bendición. Jesús y María son los complementos terapéuticos de las bases que aporta en sus comentarios.

Dado el entusiasmo descrito apunta: «si no queremos perder un nuevo tren y, lo que es más grave, si queremos ser fieles al proyecto de Dios, hemos de perder los recelos —no la crítica— a todo lo que es psicológico para, al contrario, subrayar la convergencia entre psicología y espiritualidad y la necesidad urgente de colaboración entre ambas».

Aceptada su propuesta, y leyendo la obra «críticamente», concluimos con su última propuesta: «Obra que desea ser bendición». Lo desea el autor, el prologuista (Andrés T. Queiruga) y un servidor, el crítico agradecido.

– Ildefonso Peñas

Buscar a Jesús en lo cotidiano

GRÜN, A.,

Buscar a Jesús en lo cotidiano.
Ejercicios en la vida diaria.

Narcea, Madrid, 1998, 123 pp.

Son originalmente unos Ejercicios radiofónicos que dio Grün por Radio Vaticano en 1997, y que luego salieron en libro. Tienen el esquema de los Ejercicios personales y en la vida cotidiana. Son doce meditaciones para orar personalmente en torno a textos bíblicos significativos. Pautas para organizarse tiempos de reflexión: cómo distribuir el día y no perderse. Orientaciones interesantes para los que no pueden unirse a unos Ejercicios organizados. Todo esto lo sugiere ya en la amplia introducción.

Son doce meditaciones fáciles de entender, invitando al lector a entrar dentro. Sigue el esquema de un diálogo con el lector, llevándolo a personalizar los textos bíblicos, con preguntas sobre la propia vida, y terminando con una oración.

Los textos comentados son: Lc 15: La dracma; Mc 7: Curación del sordomudo; Mc 1: Curación del leproso; Mt 6: Cómo orar; Rm 8: Espíritu de hijos: Abba; Lc 9: Transfiguración: «Tú, mi hijo amado»; Lc 10: Marta y María; 1ª. Pe 1: Sed santos; Flp 3: Todo basura comparado con Cristo; Jn 13: Los amó hasta el extremo; Jn 21: «Es el Señor».

Grün es un monje prolífico en publicaciones, siempre interesantes para el gran público por su facilidad en transmitir una espiritualidad conectada con los grandes temas de la psicología y la preocupación actuales. En estos últimos años, el público español le presta especial atención, y con razón.

– Miguel Márquez

Jesucristo

GESCHÉ, A.,

Jesucristo

Sígueme, Salamanca, 2002, 270 pp.

El que hasta no hace mucho fuera profesor de la Universidad de Lovaina, Adolphe Gesché, es un autor sobradamente conocido entre nosotros. A ello ha contribuido la traducción al español de algunas de sus obras, en las que ha intentado hablar bien del hombre y de Dios. En la que ahora presentamos se propone hablar correctamente de la relación entre Dios y el hombre, lo que hace que se pregunte por la figura de Cristo. Él, no sólo habló de Dios y del hombre, sino que ilumina extraordinariamente la relación entre uno y otro.

Según el autor, el tratado de cristología habría que enfocarlo desde la relación Dios-hombre. Sin olvidar las cuestiones clásicas, es deseable abrir y proyectar la cristología «hacia una memoria colectiva». Hasta tal punto el Cristo de la fe pertenece a la historia que se ha constituido en un verdadero hecho de civilización. En Cristo y desde Cristo, el hombre no sólo se comprende a sí mismo, sino que comprende también a Dios, ya que en él (Cristo) Dios y hombre se encuentran maravillosamente. Pero dicha comprensión es difícilmente pensable sin un reajuste del discurso cristológico que exprese con claridad haber visto a Dios en el hombre. Se trata, en el fondo, de elaborar una cristología narrativa, capaz de dar cuenta de las cosas de Dios y del hombre. Para ello, después de dejar claro el lugar que Cristo ocupa en la fe cristiana, el autor plantea la relación entre el Jesús de la historia y el Cristo de la fe. Debate crucial en la modernidad que aquí se afronta mediante las nociones de identidad histórica e identidad dogmática, a las que se añade la de identidad narrativa que constituye el nudo e interfaz en que todo se decide. Otras cuestiones de las que tradicionalmente se ocupa la cristología son la resurrección de Jesús y su título de Hijo de Dios. Son cuestiones difíciles, pero que no se pueden eludir. Consciente de ello, el autor, desde un procedimiento narrativo, intenta demostrar el sentido de cada una de ellas para concluir diciéndonos que no sólo el hombre es capaz de Dios, sino que también Dios es capaz del hombre, en el sentido de que su amor es deseo de humanidad. Aquí radica el secreto de la cristología y éste es el mensaje de la Navidad: mostrarnos, no ya sólo a un Verbum incarnatum, sino incarnandum (San Bernardo), que se reviste de nuestra humanidad. Dios y el hombre se atraen e interpretan mutuamente. ¿No habrá llegado la hora —se pregunta Gesché— de que los cristianos se den cuenta de ello?.

– Jesús García Rojo

Una mujer ante la verdad. Aproximación a la filosofía de Edith Stein

GARCÍA ROJO, E.,

Una mujer ante la verdad.
Aproximación a la filosofía de Edith Stein

EDE, Madrid, 2002, 320 pp.

La ciencia, decía Aristóteles, tiene por objeto la verdad. Sin embargo, alcanzar la verdad completa es algo que supera las posibilidades de la ciencia. Muchos siglos después, Edith Stein afirma que la verdad es una, pero nosotros sólo la percibimos de forma fragmentada. Es tal su grandeza y sublimidad que nunca puede ser abarcada del todo. En consecuencia, la tarea del ser humano será buscar la verdad de por vida. Es lo que hizo Edith Stein, en quien verdad y vida se compenetran tanto que terminan por ser inseparables. Para ella la verdad es una cuestión vital, eminentemente antropológica. No por otra razón el tema de la persona es un tema que atraviesa y engarza todos sus escritos; fue, por así decirlo, la preocupación de toda su vida. Pero —y no podía ser de otra manera— Edith Stein reflexiona sobre el ser humano desde su condición de mujer y, también, desde su condición de judía y cristiana. Y la conclusión a la que llega es que la verdad habita dentro del hombre. En esto coincide con San Agustín y con tantos otros autores que invitan al hombre a entrar dentro de sí a fin de encontrar lo que busca. Aunque sólo fuera por eso tendríamos que estar agradecidos a quienes hacen tal invitación. En el caso de Edith Stein, la invitación viene respaldada por una rica trayectoria personal entretejida de acontecimientos vividos intensamente.

El libro que presentamos parte, precisamente, de una serie de acontecimientos que fueron decisivos en la vida de Edith Stein y sin los cuales difícilmente se comprendería su obra. Nos referimos, naturalmente, a su obra filosófica que ha ido elaborando en diálogo con las entonces vigentes corrientes de pensamiento y que tiene una marcada orientación histórica. De esto, de los referentes culturales y de la reacción que suscitan, se ocupa el capítulo segundo. En el tercero, el autor describe lo que podríamos denominar itinerario filosófico de Edith Stein, pasando a presentarnos, en el siguiente, el tema de la persona humana. Son dos capítulos muy importantes por cuanto nos hacen ver el valor que para ella tenía la filosofía y cómo entendía la realidad del hombre. En el quinto y último capítulo se nos dice que para Edith Stein la verdad del hombre es inconcebible al margen de Dios. El hombre, creado a imagen de Dios, está llamado a participar de la vida divina. Ignorar esto es ignorar la verdad del hombre.

Con frecuencia, el autor deja que sea la propia Edith Stein la que nos hable. Es una forma de entrar en contacto directo con textos llenos de fuerza y frescura. Gracias a uno de ellos nos enteramos de lo que en cierta ocasión dijo a un amigo: que ha vivido más que ha filosofado. Es posible que la frase sorprenda a más de uno. Es una frase que tiene su sentido, y que comprenderán quienes lean el libro.

– Jesús García Rojo

El arte de la oración

SANZ DE MIGUEL, E.,

El arte de la oración

Madrid, EDE, 2010, 188 pp.

El autor de este libro nos ofrece en sus páginas, su propia experiencia de vida de oración, y algunas de sus enseñanzas relacionadas con el tema de la oración, a lo largo de los últimos 20 años, y muy en particular las reflexiones ofrecidas a la Comunidad de Carmelitas Descalzas de San José de Ávila en 2009.

Partiendo de una constatación contradictoria que existe en las sociedad actual, la presencia de un laicismo agresivo y una búsqueda difusa de la transcendencia con sus reflexiones sobre la oración intenta contrarrestar la presencia del laicismo y fundamentar, apoyar y fomentar esa búsqueda difusa de transcendencia. Y lo hace centrando sus reflexiones sobre el tema central y vital, de la oración cristiana. Y decimos cristiana, porque es de lo que trata de enseñar en el arte de la oración. Estudia la naturaleza de la oración cristiana, sellada por su carácter de encuentro interpersonal con Dios y encuentro en clave de amor, dimensión que irá analizando, estudiando el tema de la oración en San Pablo, en Teresa de Jesús y en el Catecismo de la Iglesia Católica, que trata de descubrir su plena comunión con la oración en la Biblia, de manera especial en la oración de Jesús, a través, sobre todo, del análisis de su oración original, del Padre Nuestro. Subrayo los contenidos; que pone de relieve de todas y cada una de las peticiones de la oración evangélica. Sorprende la ausencia de referencia teresiana, conociendo las reflexiones que La Santa nos ha dejado en su libro Camino de Perfección.

La última parte de su libro, la dedica a reflexionar sobre la oración litúrgica, en especial a través de la Liturgia de las Horas, que sigue llamando Oficio Divino y la presencia de los salmos en esa oración litúrgica de la Iglesia, oración litúrgica en la que estudia la presencia del canto.

El lenguaje es sencillo y al alcance de toda clase de personas, por lo que auguramos que este libro contribuya a vivir la experiencia oracional, a la que Juan Pablo II convocaba a toda la Iglesia en la celebración del nuevo milenio.

– Segundo Fernández

Justificación y santificación. La primera etapa de la vida espiritual

AZURBIALDE, S.

Justificación y santificación.
La primera etapa de la vida espiritual.

Santander, Sal Terrae, 2016, 400 pp.

Estamos ante una obra que quiere ser, y de hecho lo ha logrado, pionera en la búsqueda de una presentación de la espiritualidad cristiana que nace de la revelación buscada en las fuentes, en la misma Palabra de Dios, en los evangelios. Nuestro autor, como verdadero “eremita”, busca en esas fuentes, limpiándolas de tanto lodo que impide descubrir la limpieza del agua. Necesitamos descubrir esas aguas transparentes, cristalinas de la revelación para descubrir la plenitud de nuestra propia realización.

La obra forma parte de un trabajo más amplio del autor que comenzó con otra obra: Humanidad de Cristo, lógica del amor y Trinidad. A partir del anuncio evangélico de la llegada del reino se abre el camino para comprender la acción de Dios, que cuenta con una verdadera conversión, que acoge la justicia salvadora de Dios, para desplegar el amplio camino de la divinización del hombre a través de la relación con Dios, donde se actualiza la verdad de lo que es el hombre que viene a hacerse partícipe en Cristo de su misma santidad.

Los cuatro capítulos, en los que se desarrolla la obra responden a las cuatro realidades que constituyen el proceso vital a desarrollar. Cada capítulo consta de dos partes: una para desarrollar la materia, otra para presentarla desde su vivencia. Los títulos de los capítulos son: Anuncio del Reinado de Dios y llamada a la conversión; La experiencia de la “justicia salvífica de Dios”; El combate espiritual y el sentido cristiano de la ascesis; La santificación.

El autor tiene muy claro que hay un peligro en toda búsqueda de Dios, que convierte la vida espiritual en un buscar la perfección al margen del don, mediante la huida de la finitud (p. 311). Es en este punto donde nos parece que la presencia del don habría que haberla retrotraído al Origen, en el sentido que lo hacen nuestros dos grandes místicos, Teresa y Juan de la Cruz, la una contemplando el alma como castillo luminoso, que tiene en su centro a Dios, el otro pensando que el Padre concibe la humanidad desde siempre como esposa del Hijo, y no simplemente como la superación del pecado original. Es cierto que insiste nuestro autor en la relación interpersonal (p. 313). Son, sin duda, estas reflexiones finales las que ponen mejor de relieve la intención del autor, y lo valioso de su aportación. – Francisco Brändle.